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Escritos federalistas - Pierre-Joseph Proudhon

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  • Ttulo original: Escritos federalistasPierre-Joseph Proudhon, 2011Traduccin: Jorge Cagiao y CondeEdicin, introduccin, revisin y notas: Jorge Cagiaoy CondeDiseo de cubierta: Sergio Ramrez

    Editor digital: TitivillusePub base r1.2

  • Estudio introductorio

    La fragmentacin del soberano.El federalismo de P.-J. Proudhon

  • Una necesaria introduccin: leer yentender a Proudhon (y el

    federalismo) hoy

    Muchas son las razones que en estos ltimosaos venan haciendo necesario, sobre todo ennuestro pas, un retorno a la obra y reflexin dePierre-Joseph Proudhon (1809-1865), uno de losprincipales tericos del federalismo en elsiglo XIX. Desde una perspectiva cientfica, estavuelta a Proudhon se haca necesaria para intentarexplicar el verdadero significado tantas vecespasado por alto del pensamiento proudhoniano yromper as definitivamente con los numerososerrores y lugares comunes[1] que con el paso deltiempo se han ido instalando entre los estudiosos yque adornan ya hoy sin rubor alguno las pginas deno pocas obras influyentes e importantes sobretemas proudhonianos (socialismo, federalismo,nacionalismo, anarquismo, etc.), amn de otros

  • diccionarios o enciclopedias especializados quepor su elevado nmero y variedad sera tarea hartocomplicada intentar detallar aqu.

    Por extrao que pueda parecer, tratndose deun autor tantas veces citado y glosado, de cuyaobra se cree tener, adems, un cabal conocimiento,es, sin duda, la ctedra del clich una de lasconstantes que, hoy como ayer, caracterizan larecepcin del pensamiento proudhoniano. Y esque, paradjicamente, a pesar de ser Proudhon unade las figuras ms importantes del socialismodecimonnico europeo, a pesar de que susbombazos literarios alcancen rpidamente un granxito, de que su nombre circule por talleres y clubsdesde antes de la Revolucin de 1848 lo que levaldr durante las jornadas revolucionarias defebrero la visita de cuatro obreros armados, queacudan a Proudhon en busca de su proyectorevolucionario y de que sus ideas seanretomadas ms tarde, ya tras su muerte, porsectores que irn desde la derecha tradicionalista

  • tipo Maurras a la izquierda ms anarquizante de unBakunin, a pesar de ser, pues, Proudhon uno de lossocialistas ms influyentes, ledos y comentadosde su tiempo, el ms audaz de los socialistasfranceses, dira el propio Marx, no dejar por ellode ser en el fondo uno de los ms desconocidos oincomprendidos, quiz el ms oscuro de todos antela opinin[2]. De hecho, no es en absoluto extraover al Proudhon ms ntimo, el que encontramos ensu correspondencia, lamentar la incomprensin lo que l no dejar de achacar a la ceguera o malafe de sus lectores que generan sus escritos[3], eincluso es perceptible en su obra, con el paso delos aos y los reveses que va a conocer, una mayorpreocupacin por hacer que sus ideas lleguen conms facilidad al lector, lo que le llevar enocasiones a intentar simplificar o a dilatar ms dela cuenta sus explicaciones, generalmente sindemasiada fortuna.

    Resumiendo, puede decirse que si su afiladapluma y su poderosa y no menos desconcertante

  • dialctica le aseguraron de inmediato unextraordinario xito y audiencia, gracias en parte afrmulas impactantes (la propiedad es un robo,Dios es el mal, etc.), sern precisamente dichasfrmulas, asociadas a un carcterincomparablemente polmico (esa gota de malasangre hereditaria de la que habla Proudhon en Dela Justice dans la Rvolution et dans lglise[4]),las que, entendidas al pie de la letra, despojadasde la tensin dialctica que anima toda su obra, loacaben condenando ante la opinin y forjando laimagen de un Proudhon inconstante ycontradictorio, enemigo del orden y de lapropiedad, ateo, utopista, etc.; lugares comunesque la posteridad se encargar de compulsar ydivulgar. No sin razn deca Bernard Voyenne, unode los mejores conocedores de la obra deProudhon, que ese don de las frmulasimpactantes y provocadoras ser, por suerte odesgracia, la marca del genio proudhoniano[5]. Aesto tambin habra que aadir, es cierto, una falta

  • de sistematizacin bastante evidente en el francs,una de las notas ms caractersticas en elpensamiento proudhoniano, que hace de suvoluminosa obra (una treintena de libros, catorcevolmenes de correspondencia y seis de carnets)ciertamente una obra abierta, como precisamentela deseaba su autor, fiel en esto a su dialcticaserial o dialgica, pero precisamente por ellotambin una suerte de terreno pantanoso en el quees fcil perder el norte y enfangarse si no seacierta a dar con el hilo conductor que revela susentido y coherencia. Este carcter abierto yasistemtico de su pensamiento, al que Proudhonparece querer poner remedio (su deseo deresumirse para hacer frente a la incomprensin a laque aludimos ms arriba) cuando sus fuerzasempiezan a flaquear y le abandonandefinitivamente en 1865, con slo cincuenta ycinco aos de edad, ser tambin el que facilite laposterior dispersin, desde lo que podramosllamar hoy la extrema izquierda a la extrema

  • derecha, y consiguiente desnaturalizacin de susideas.

    Ahora bien, para comprender por qu elmensaje proudhoniano no es entendidocorrectamente ni llega hasta nosotros con fuerza ypertinencia, al margen de los indudablesproblemas que plantea el pensamientoproudhoniano en s mismo (poca claridadexpositiva, falta de sistematizacin, densidad de laobra, tendencia a la provocacin, etc.), tampocodebemos obviar que la crtica abierta que haceProudhon de los dos sistemas, liberalismoindividualista y comunismo, que se imponen, elprimero de ellos ya desde el siglo XIX, y van luegoa monopolizar el debate de ideas en el siglo XX,contribuir a silenciar el discurso del filsofofrancs, a hacer que su obra caiga en el olvido y eldesprestigio, lo cual no har, obviamente, sinofacilitar la consolidacin de los estereotipos ylugares comunes que desde el primer momentopesan sobre el pensamiento proudhoniano.

  • Sea como fuere, lo que aqu interesa subrayares que de la incomprensin o deficiente recepcinque ha acompaado en nuestro pas (y fuera de l)a la obra del filsofo francs tampoco se halibrado su federalismo[6]. Esto tenemos queatribuirlo fundamentalmente a dos factores, queconviene quiz explicar, siquiera brevemente[7],antes de ir ms lejos.

    El primero de ellos es el preponderante papelque Pi y Margall ha tenido en la recepcin eintroduccin del pensamiento de Proudhon enEspaa. Francisco Pi y Margall es, como se sabe,uno de los primeros pensadores espaoles y, encualquier caso, el ms conocido y laureado, enhacer suya la crtica proudhoniana, algo que yasalta a la vista en La reaccin y la Revolucin(1854), obra de clara influencia proudhoniana(vase Ide gnrale de la Rvolution au XIXesicle, 1851), a la que seguirn, algunos aos mstarde, ya durante el SexenioRevolucionario (1868-1874), las traducciones de

  • Pi y Margall de algunas de las obras importantesde Proudhon[8]. De hecho, Pi y Margall nuncaesconder la deuda contrada con el filsofofrancs, uno de los que ms ha contado en su obra.Pero, al margen de su importante y sin dudapreponderante papel en lo que hace a latransmisin del pensamiento proudhoniano entierras espaolas, lo quiz ms determinante en elcaso que nos ocupa va a ser la manera en quedicha transmisin y recepcin se van a efectuar. Laexgesis que Pi y Margall hace de la obra deProudhon va a tener, en este sentido, al menos dosefectos de crucial importancia para nuestro tema:

    1) La interpretacin personal que Pi y Margallhace del pensamiento proudhoniano, asumiendo segn l gran parte de sus presupuestos tericosiniciales, va a llevar a una situacin de monopoliohermenutico tal que ser difcil hablar deProudhon sin pasar antes por Pi y Margall[9], loque se har las ms de las veces asumiendo, consus aciertos y sus errores, las conclusiones

  • sentadas por el propio Pi y Margall sobre la obrade Proudhon[10]. De tal suerte que, llegado unmomento, ambos pensamientos, el proudhoniano yel pimargalliano, acabarn confundindose, hastatal punto que durante el Sexenio Revolucionario nose dudar, incluso, en combatir las ideasfederalistas que el republicanismo federalliderado por Pi y Margall deseaba ver salirtriunfantes de la Gloriosa Revolucin de 1868,atacando directamente al que se supona era sulder espiritual (el sistema expuesto por el Sr. Piy Margall no es ms que el fiel trasunto de lasdoctrinas y el sistema de Proudhon, dir eldiputado Romero Girn[11]), lo que llevar a Pi yMargall a tener que explicarse al respecto duranteel debate en Cortes Constituyentes de mayo de1869:

    El Seor Romero Girn, por otra parte, hatenido una particular maa para combatirmis ideas: suponindome discpulo de

  • Proudhon, ha ido a atacar a Proudhon paracombatirme a m; sta es una manerararsima de combatir a un orador. Yo noniego que Proudhon es uno de los hombresque ms he estudiado; pero el seorRomero Girn sabe la independencia de micarcter, y sabe que yo nunca me hesometido a los errores de Proudhon, ni alos errores de persona alguna desde elmomento en que los he reconocido [][12].

    La imagen que, en definitiva, va a quedar ytransmitirse con posterioridad del federalismopimargalliano en particular y del espaol engeneral, tanto desde la tribuna poltica[13] comodesde la ctedra de historia[14], ser la de unfederalismo calcado del pacto federativoproudhoniano. En consecuencia, el federalismo dePi y Margall ser visto como una copia o, en elmejor de los casos (matices introducidos luego porla historiografa espaola ya en el siglo XX), como

  • una adaptacin del federalismo abstracto deProudhon a la realidad espaola del momento[15].Pero de este modo, tambin, el federalismo deProudhon quedar en nuestro pas reducido alfederalismo profesado por Pi y Margall. ElProudhon que conoce, pues, la Espaadecimonnica, y a posteriori nuestro siglo XX, esel Proudhon personal de Pi y Margall.Naturalmente, esto no sera para nadaproblemtico si el federalismo de uno y de