Terapia asistida con animales

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Mejorando la calidad de vida: Terapias Asistidas con Animales (TACA) en una Unidad de Cuidados Paliativos Mejorando la calidad de vida: Terapias Asistidas con Animales (TACA)…

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Mejorando la calidad de vida: Terapias Asistidas con Animales (TACA) en una Unidad de Cuidados Paliativos Mejorando la calidad de vida: Terapias Asistidas con Animales (TACA) en una Unidad de Cuidados Paliativos Autores: Mariela Brizi; Nora Chiesa Introducción Hablar de Terapias Asistidas con Animales, una actividad que en los últimos 30 años se ha ido incorporando al tratamiento de la salud como una herramienta más, implica hablar del fundamento que le da sustento para su aplicación, que es el vínculo humano-animal. Desde la antigüedad, los animales y los humanos hemos desarrollado vínculos que comenzaron siendo de mutua utilidad para asegurar la supervivencia. A través de los siglos, el vínculo con ciertas especies evolucionó y los animales pasaron de ser poseídos solamente para satisfacer simples necesidades básicas o de producción a ser considerados compañía, compañeros de deportes y, en el caso más específico de los perros, son compañeros de trabajo, prestan utilidad en acciones sociales solidarias o son colaboradores irremplazables de personas con necesidades especiales. En investigaciones relacionadas con la tenencia de animales de compañía y el vínculo que se tiene con ellas se ha comprobado cómo enriquecen la calidad de vida en las distintas etapas que transita el ser humano. Entre ellas podemos destacar las de Aaron Katcher y Alan Beck, (1) que luego de un estudio pormenorizado sobre el tema, mencionan dos razones fundamentales por las que los animales de compañía ayudan a la gente física y mentalmente: 1) las mascotas atrapan la atención de las personas apartándolas de pensamientos obsesivos, destructivos y depresivos. Y si no, analicen qué ocurre cuando uno ha tenido un mal día y llega a casa y lo recibe su perro o gato. 2) las mascotas y sus dueños forman una sociedad en sí mismos, pero a la vez facilitan la comunicación con otros y hacen que el humano se sienta más atractivo para otra gente. El vínculo se retroalimenta permanentemente, dueño y animal comparten códigos, señales, ritos. Pero además, el animal es facilitador de interacción social con otros. El mejor ejemplo es que si voy a la plaza sola, probablemente nadie note allí mi presencia, pero ¡qué distinto es si voy con mi perro! Los animales aparecen como enriqueciendo la vida de sus compañeros humanos en muchos sentidos. Aman y aceptan incondicionalmente a sus compañeros, facilitan la comunicación e interacción social, proveen una salida al stress sirviendo como distracción de las preocupaciones de nuestra vida cotidiana y llenan nuestras necesidades emocionales y sociales. Los animales y el tratamiento de la salud Si esto es así en las relaciones comunes y corrientes con nuestros animales de compañía, ¿qué ocurre entonces si los incluimos en el tratamiento de la salud? Si bien los antecedentes se remontan a mucho tiempo atrás, no hubo discusión médica sobre su valor como agentes terapéuticos hasta la década del 60 con el aporte del Dr. Boris Levinson, un psicólogo estadounidense que presentó un trabajo pionero en el congreso de la American Psychological Association de 1961 titulado: âEl perro como co-terapeutaâ (2) en el que relata cómo llegó a considerar que su perro Jingles podía colaborar en el tratamiento de algunos de sus pacientes. En ese momento, este trabajo despertó poco interés y muchas bromas. Según decía años después, le preguntaban si el perro compartía los honorarios o si en realidad él era el co-terapeuta del perro. Posteriormente, Friedmann (1980) realiza uno de los estudios longitudinales más citados sobre el tema Allí realiza el seguimiento de pacientes coronarios durante un año luego del alta, para estudiar la tasa de supervivencia. El resultado observado, el acortamiento de los plazos de recuperación, fue el primero de una serie de estudios e investigaciones posteriores que han demostrado efectos beneficiosos a corto y largo plazo en pacientes en contacto con animales. (3) Fue a partir de estas investigaciones que se multiplicaron los estudios de los efectos y beneficios de la presencia de un animal en la vida de una persona, sobre su autoestima, nivel de soledad, ansiedad, seguridad, ritmo cardiaco, presión arterial y estados psicológicos y comenzaron a implementarse los distintos programas de visitas a instituciones, escuelas, hospitales. La actividad se ha ido incrementando en todo el mundo, fundamentalmente de la mano de voluntarios convencidos de los beneficios del vínculo humano animal, apoyados por ONG o instituciones, como nuestra facultad. Terapia Asistida con Animales y la Facultad de Veterinaria ¿De qué hablamos cuando decimos TACA? Cuando hablamos de Terapia Asistida con Animales (TACA) nos referimos a un conjunto de intervenciones que tiene objetivos determinados, en la cual un animal, que reúne criterios específicos, constituye una parte integral del proceso de tratamiento. Es una terapia complementaria a los tratamientos tradicionales que pueda estar haciendo el paciente. No es una alternativa a esos tratamientos. Se basa en el vínculo humano animal, por lo que no debe imponerse a pacientes no interesados en los animales. Se incorporan animales como agentes terapéuticos, que tienen determinadas características de selección y entrenamiento, y que puedan cumplir con el trabajo planteado por el terapeuta para lograr el objetivo. Y las interacciones deben tener las siguientes características: · Dirigidas por un profesional de la salud humana, dentro del ámbito de su práctica profesional: Eje central de la intervención, ya que de otro modo no se consideraría terapia, sino una actividad asistida, recreativa, motivacional, sin objetivos determinados. · Diseñadas con el objetivo de promover mejoras en el funcionamiento físico, social, emocional y /o cognitivo del paciente: Es importante destacar que se promueven mejoras. Los animales no curan, facilitan esas mejoras e incluso pueden reducir los tiempos de tratamiento. · Deben plantearse metas y objetivos específicos. · El proceso debe documentarse y evaluarse, para tener un seguimiento del logro de objetivos o incluso replantearlos. · Debe ser implementada por un equipo multidisciplinario: profesionales de la salud humana, veterinarios, guías, voluntarios, entrenadores, con una comunicación fluida y colaboración mutua. Los programas de TACA pueden llevarse a cabo en diferentes ámbitos y con distintas poblaciones. El Centro TACA de la Facultad de Veterinaria, que tiene entre sus objetivos la docencia, la investigación y la atención a instituciones que requieran el servicio, trabaja en la atención de pacientes dentro y fuera de la Facultad. A su vez, consideramos que desde este espacio podemos desarrollar una labor social solidaria sin descuidar la atención de la salud y bienestar de nuestros compañeros de equipo. Porque no se hace terapia a expensas de los animales sino con animales. Constituimos un grupo de voluntarios formado por docentes, alumnos de la carrera, adiestradores caninos egresados de la escuela de adiestramiento que tiene la facultad, guías formados en los cursos que se dictan en el Centro y por supuesto, nuestros animales: caballos, perros y gatos. Desde su creación hemos trabajado con escuelas de Educación Especial, hogares transitorios de menores; centros de rehabilitación física; geriátricos y centros de día de la tercera edad. Como pueden ver en estas interacciones (fotos), atendemos trastornos físicos, emocionales y cognitivos. Esto es lo que se entiende como terapia con animales, que tiene como objetivo promover mejoras funcionales en personas discapacitadas o con necesidades especiales, con la posibilidad de que esas mejoras perduren en el tiempo e incluso se incrementen. Diametralmente opuesta es la situación de los pacientes sobre los que versa el trabajo que presentamos aquí. También padecen patologías discapacitantes, pero los beneficios que obtienen de la interacción con los animales están más vinculados con lo psicosocial, lo emocional, las reminiscencias y los vínculos. TACA Fvet y la UCP del Hospital Tornú Este trabajo se está desarrollando desde hace tres años en conjunto con el equipo interdisciplinario de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital General de Agudos E. Tornú. Se implementó un programa de visitas de nuestros equipos guía-perro a los pacientes hospitalizados allí con enfermedades que amenazan las vidas - generalmente avanzadas y no curables - con el objetivo de proporcionar un sostén emocional adicional y diferente. Paralelamente, considerando las características tan especiales de esta población y que uno de los objetivos del Centro es la investigación, propusimos realizar un trabajo diseñado por uno de los miembros de nuestro equipo, la coautora de esta presentación, Lic TO Mariela Brizi, para documentar los efectos de las interacciones, realizando mediciones cuantitativas sobre ciertos indicadores específicos. Para comprender mejor el ambiente donde desarrollamos este proyecto, es pertinente señalar primero cómo es un medio hospitalario. Podemos definir a las salas de un hospital como medios restrictivos, desorganizados, no familiares, donde el paciente pierde la organización de su día en rutinas; se altera su rol en la toma de decisiones, pasando a un primer lugar las decisiones médicas y las interacciones ambientales y las dimensiones temporales se encuentran disminuidas. Se enfrenta así con los cuatro componentes principales de un medio ambiente con carencia de estímulos: 1. Deprivación sensorial y stress 2. Estimulación visual y auditiva escasa, no significativa 3. Inmovilización y prolongado reposo en cama: restricción severa de la libertad de movimiento 4. Aislamiento social Otro estado característico que puede existir en una internación es el dolor (no sólo a nivel físico sino también emocional). Sin embargo, esos estados son, en general, transitorios y muchas de esas carencias desaparecen al ser dados de alta. En cambio, en el caso de que el paciente tenga una enfermedad avanzada, no curable, lo que comúnmente mencionamos como terminal, el impacto sobre su vida diaria y sobre su calidad de vida es mucho mayor. Esto los lleva a transitar los cinco estadios descriptos por la Dra. Kubler-Ross, en sus estudios sobre pacientes con enfermedades terminales atraviesan cinco estadios, que son: a) negación y aislamiento, b) enojo, c) negociación, d) depresión, e) aceptación. Estos estadios se atraviesan de mejor manera cuando las personas que están alrededor del paciente (o el medio ambiente que lo rodea) son para él un soporte emocional. Enfrentarse a familiares en esta situación genera sentimientos muy encontrados en las personas, a veces hasta los mismos cuidadores pueden transmitirle a los pacientes niveles importantes de ansiedad y miedo. El conocimiento de estas etapas es esencial para el que trabaje con este tipo de pacientes. Por eso, las visitas de animales, con su aceptación incondicional, sin prejuicios, han demostrado ser muy efectivas ayudando al enfermo a lidiar con todos estos sentimientos. Los cuidados paliativos son la asistencia integral de personas (y sus familias) con este tipo de enfermedades antes mencionadas realizada por un equipo interdisciplinario, dirigida a mejorar la calidad de vida. En todo abordaje, y en éste en particular, los aspectos psicosociales del tratamiento adquieren tanta importancia como las medidas de recuperación física, ya que son los que afectan positivamente la motivación, las vivencias del paciente, y el desempeño ocupacional. En uno de los pocos estudios llevado a cabo, en una clínica de Estados Unidos que implementó un programa TACA, se descubrió que los pacientes se sentían más serenos y sus emociones bajo control cuando podían ocuparse del cuidado de un animal. Cuando los pacientes tienen otro ser vivo del que ocuparse, dejan de estar enfocados solamente en su enfermedad. Se les permite sostener y acariciar al animal y frecuentemente lo hacen del modo que les gustaría ser acariciados y tocados. TACA les proporciona un modo de estimulación táctil que generalmente se pierde en estas enfermedades. Especialmente si se trata de una enfermedad desconocida o que pueda provocar miedo, la aceptación de los animales ayuda a sobrellevar lo que el enfermo siente como abandono por parte de los humanos. La interacción con los animales disminuye el miedo, la desesperación, la soledad y baja los niveles de estrés de los pacientes con distintos tipos de enfermedades terminales, incluso SIDA. Objetivos fijados para el equipo TACA Fvet Los objetivos que se plantearon para este tipo de pacientes son: Contribuir con las interacciones a: · La disminución de la percepción del dolor. · La disminución de la sensación de depresión y/o ansiedad. · El aumento de la sensación de bienestar. · El aumento de la motivación para involucrarse en actividades significativas para cada persona. · La mejora del autoconcepto. · El fortalecimiento de las relaciones y vínculos interpersonales. Las mediciones de dichas variables son realizadas utilizando escalar numéricas graduadas del 1 al 10, en forma previa y posterior a la sesión. En dichas escalas los pacientes, o los familiares indican qué número le asignan a cada una de las variables medidas en ese momento (Ej.: âConsiderando una escala del 1 al 10, donde el 1 es cero y el 10 es el máximo dolor, ¿qué número asignaría al dolor que siente en este momento?â) Las mediciones son realizadas por profesionales de la unidad, y no por los miembros del equipo de TACA, para minimizar posibles sesgos. Desarrollo del proceso de trabajo Habituación de los perros Recorrida de las instalaciones incluyendo el medio hospitalario (parques, pabellones, ambulancias, multitud de gatos), y la Unidad específicamente: Galerías, salas de espera, office, salas de familias y habitaciones. Se hizo particular hincapié en la habituación de los perros al equipamiento médico (tubos de oxígeno- bigoteras â sillas de ruedas â pies para suero) y a los olores. Modalidad de trabajo Las visitas se hacen una vez por semana, con dos equipos perro-guía, con características morfológicas distintas (tamaño, pelaje, habilidades y temperamento) y para adecuarse a las preferencias del paciente y el tipo de actividad a realizar. Se trabaja tanto en el interior de la unidad (sala de espera, sala de familias, consultorios, habitaciones) como en espacios externos (galerías y parques). Se asiste a pacientes, familiares y cuidadores adultos y niños y al equipo médico. La duración de las sesiones varía según el estado del paciente, y la cantidad de pacientes que deban ser visitados. En todas las intervenciones se trabaja con miembros del equipo de la Unidad (médicos, psicólogos, terapeutas ocupacionales o enfermeros). Tipo de Actividades que se realizan Con pacientes y familiares adultos, las actividades son en su mayoría de índole pasiva, usando la presencia del animal como facilitador de la interacción en un ambiente menos tenso y forzado. El foco de atención ya no es la enfermedad sino la presencia del animal y lo que éste genera. Además se facilita la expresión de emociones, la evocación de reminiscencias, la elaboración del duelo, el relato y revalorización de la historia personal y ocupacional, y de las tradiciones familiares. También se realizan actividades de estimulación sensorial y toma de decisiones. Con los familiares, niños y adolescentes, se trabaja principalmente con el objetivo de lograr un ambiente cálido, confortable y relajado. Se realizan actividades de tipo lúdico, incluyendo órdenes de adiestramiento, actividades sensoriales, reconociendo las partes del cuerpo del animal, y sus diferentes texturas, paseos con correa, juegos con pelota. También se utilizó la presencia del animal como facilitador de la interacción entre hijos o familiares de distintos pacientes. Con los miembros del equipo de la Unidad: Este fue un efecto no pensado ni estructurado, pero que todos los miembros de TACA Fvet consideramos como una prueba más de los efectos beneficiosos que tiene el contacto con los animales. Los miembros del equipo médico que están trabajando en la Unidad los días que vamos, se acercan para interactuar con los perros y han comenzado a considerar ese espacio como un ârecreoâ para disminuir el stress que implica trabajar con este tipo de pacientes. Conclusión Para concluir tal vez sea mejor que el cierre lo hagan los pacientes, con sus opiniones sobre lo que les significó compartir con nuestros animales. Bibliografía (1) Katcher AH. y Beck A.M.; âLos animales de compañía en nuestras vidas: Nuevas perspectivasâ; University of Pennsylvania Press; 1983. (2) Levinson, B: âEl futuro de la investigación de las relaciones entre seres humanos y sus animales de compañíaâ. En âLos animales de compañía en nuestras vidasâ. Edición de la Fundación Purina. Barcelona 1993. (3) Friedmann E.; âAnimal companions and one year survival of patients after dischargeâ; Public Health Reports; 1980; 95: 307-312. (4) Delta Society; âStandards of Practice for Animal Assisted Activities and Animal Assisted Therapyâ; 1996.