hic rhodus n° 8

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Revista marxismo

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  • PA B L O RI E Z N I K. RE F O R M A E D U C AT I VA, V E R S O S Y F R AC A S O. UN E N S AYO D E C O M E N TA R I O

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    Resumen

    La idea de reforma educativa sugiere que nos encontraramos frente a una modificacin o cambio en un sentido positivo y con la finalidad de mejorar los regmenes pedaggicos y la educacin en todos sus niveles. Sin embargo, lo que se viene planteandodesde hace dcadas bajo el sello de reforma fue, al revs, una lnea negativa de destruccin en diversos niveles y grados de la educacin existente; de su alcance formativo, de sus recursos, de los instrumentos materiales y humanos imprescindibles para susostenimiento. La reforma educativa, segn el lenguaje oficial, debut por lo tantocomo un mensaje de confusin deliberada, esto por la contradiccin manifiesta entre elenunciado sugerido y la realidad de su materializacin prctica. A lo que en verdad asistimos desde la segunda mitad del siglo pasado no es a las tan meneadas reformas educativas. Fueron (y son), para ser precisos, contrarreformas antieducativas.

    Reforma educativa, versosy fracaso. Un ensayo de comentarioPablo RieznikIIGG UBArieznik@hotmail.com

  • Las llamadas reformas educativas tomaron una forma definida hace aproximadamente medio siglo. Se designaba de ese modo a un determinado tipo de reestructuracin de la educacin formal y sus instituciones. Una reestructuracin promovida comopoltica de estado y que pretendi universalizarse bajo el patrocinio de organismosinternacionales como la Unesco o, ms tarde, el Banco Mundial, para citar los casos msnotorios y conocidos.

    Desde un principio, la denominacin reforma educativa para definir el propsitode tales polticas fue, para decir lo menos, un equvoco. Si nos atenemos al significadode sus trminos, sugiere que nos encontraramos frente a una modificacin o cambio enun sentido positivo y con la finalidad de mejorar los regmenes pedaggicos y la educacin en todos sus niveles. Sin embargo, y como sabemos, lo que se plante desde hacedcadas bajo el sello de reforma fue, al revs, una lnea negativa de destruccin endiversos niveles y grados de la educacin existente; de su alcance formativo, de susrecursos, de los instrumentos materiales y humanos imprescindibles para su sostenimiento. La reforma educativa, segn el lenguaje oficial, debut por lo tanto como unmensaje de confusin deliberada, esto por la contradiccin manifiesta entre el enunciado sugerido y la realidad de su materializacin prctica. O, para decirlo en trminosactuales, como relato: una suerte de ficcin narrativa de lo que (no) acontece en la realidad; lo que se conoce popularmente como verso o macaneo.

    Por lo que acabamos de decir, a lo que en verdad asistimos desde la segunda mitaddel siglo pasado no es a las tan meneadas reformas educativas. Fueron (y son), paraser precisos, contrarreformas antieducativas, si hemos de adjudicar sentido a las palabras con algn rigor. Contrarreformas que fueron procesadas y frustradas a la luz de lascircunstancias econmicas, sociales y polticas que marcaron estas ltimas dcadas yque son decisivas para comprenderlas. Esta precisin en los trminos tiene su propiovalor, en particular cuando de educacin y pedagoga se trata, por razones que deberan ser obvias: el lenguaje en este terreno, ms que en ningn otro, debera contribuir aevitar la confusin... y el verso o el macaneo. Lamentablemente no es lo que habitualmente sucede porque es frecuente que la expertise en las ciencias sociales y de la educacin aparezca con frecuencia asociada a formas y contenidos mistificadores.

    Es necesaria una aclaracin adicional en este punto puesto que en la educacin capitalista o, para ser ms cuidadosos, en las polticas capitalistas en materia educativa lamistificacin es parte constitutiva de su formulacin. Las polticas capitalistas, ya nosolo las educativas, siempre se fundamentan en la necesidad de la igualdad y la libertadde los hombres en una sociedad en la cual los antagonismos sociales conllevan a unadesigualdad material que no tiene precedentes en la historia. Es un hecho, en consecuencia, que los que se benefician de tal desigualdad y dominan en el manejo del poderdeben presentar bajo la forma de inters general lo que no es otra cosa que su intersparticular. No es naturalmente a estos trminos ms generales de lo que constituye unasuerte de hipocresa oficial y general que puede limitarse un abordaje crtico de la fraudulenta presentacin de las (contra) reformas a las cuales aludimos en este artculo. Valela pena aclararlo cuando nos proponemos algunas puntualizaciones sobre el proceso dereformismo educativo de las dcadas ms recientes, su relato oficial y la constatacinde en qu punto nos encontramos en la actualidad en este terreno.

    El comienzo y su contexto

    La primera y ms conocida contrarreforma de la educacin en el mundo capitalista de

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    HI C RH O D U S. CR I S I S C A P I TA L I S TA, P O L M I C A Y C O N T ROV E R S I A S. N M E RO 8. JU N I O D E 2015

  • la ltima posguerra estuvo dominada por la tentativa de reducir drsticamente la matrcula estudiantil en los niveles educativos ms altos. Corran entonces los aos 60 y seincubaba una crisis econmica de alcance mundial. La ms grave crisis luego del clebre derrumbe que deton en el mercado burstil norteamericano en 1929. De aquella crisis previa y de la guerra mundial que explotara diez aos despus emergi sobre lamitad del siglo un nuevo orden que pareca llamado a gozar de un crecimiento econmico sin lmites, acompaado de la extensin de conquistas sociales y de un estadode bienestar cuyos beneficios se extenderan a la sociedad toda. Tal era la promesa oficial del mundo dominante, dividido en bloques que conviviran pacficamente comoNaciones Unidas (las denominamos as para indicar que la mencionada Unesco y elBanco Mundial nacieron junto al surgimiento de tal organizacin internacional).

    Un aspecto especfico de la gran crisis iniciada a fines de los 60 se vincula a la cuestin educativa, por una doble va. En primer lugar, porque en los crculos dominantes lasalida a la crisis implicaba una disminucin de los gastos fiscales y en particular de loscorrespondientes a los escalones ms altos del sistema educativo, cuya expansin habasido enorme en el perodo precedente. En segundo lugar, porque era en las universidades, donde la matrcula estudiantil se haba multiplicado vertiginosamente, donde anidaba una rebelin de la juventud que fue una marca de la poca. Esa rebelin fue uncomponente clave de un fenmeno ms general de levantamiento de masas que atravesaba en esos aos regiones y pases diversos en una gran extensin global. Recordemosaqu, apenas como referencia para situar al lector, el mayo francs de 1968, que incluyuna huelga general con ocupaciones de fbrica, la llamada primavera de Praga contrala dictadura de la burocracia estalinista, las movilizaciones estudiantiles en los msdiversos pases, y las que acompaaban la lucha del pueblo vietnamita, un acontecimiento decisivo de aquel entonces.

    La (contra) reforma de la educacin debuta entonces en este contexto, fuera del cualno podra entenderse. El cometido de atentar contra los niveles educativos ms elevadosy una juventud radicalizada deba ser cuidadoso. Uno de los documentos emblemticossobre el problema es un extenssimo trabajo publicado por la UNESCO, editado en ungrueso volumen a principios de los aos 70. El libro lleva el ttulo de Aprender a ser y esuna especie de hito cuando se examina la historia de la educacin contempornea. Laobra extensa era, adems, el resultado de un trabajo de expertos en la materia, que inclua todas las vertientes ideolgicas en el poder de la poca, incluyendo a los de la entonces denominada rea sovitica.

    Guitarra y pedagoga

    Bajo el ampuloso ttulo que invitaba a una aventura existencial y con un supuesto propsito de hacer de la educacin una suerte de bien universal, el planteo del Aprendera ser era decididamente reaccionario: adaptar a las condiciones socialmente convulsivas del momento una lnea de ataque centrada en una poltica de ajuste, en el mbitouniversitario en particular. Se postulaba entonces, con un lenguaje de apariencia muyprogresista, que la juventud deba dejar de considerar la formacin institucional superior y los diplomas que certificaban su conclusin como un desidertum de su aprendizaje, de acceso una profesin y a un porvenir material en el resto de su vida. ElAprender a ser se presentaba como la propuesta de una educacin que despreciara lacalificacin que los ttulos superiores provean, que hiciera de la educacin una tarea detoda la toda la vida y de la formacin una tarea permanente no sujeta a instituciones y

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  • plazos. Y por sobre todas las cosas, que estuviera desvinculada de una salida laboral, unbuen sueldo, un trabajo estable y en condiciones adecuadas.

    Un discurso laberntico encubra el absurdo planteo de que haba un exceso de educacin, como si el acceso humano al saber tuviera un lmite establecido o pudiera considerarse como acumulado en demasa. Se escamoteaba algo ms concreto y esencial:que era la sociedad (capitalista) en una profunda impasse la que no poda ya dar cuenta de los graduados universitarios que produca, que la rentabilidad de la produccin(capitalista) requera un corte de los gastos educativos, que el exceso de profesionalescon relacin a la demanda (capitalista) contribua a una radicalizacin juvenil estimulada por el acceso masivo a los escalones ms altos de la cultura por parte de la nuevageneracin, en una dimensin sin comparacin con cualquier poca preexistente. Dichode otro modo: se escamoteaba que capitalismo y educacin se transformaban en trminos absolutamente incompatibles como resultado de las propias contradicciones de supropio desarrollo.

    Aprender a ser omita as la cuestin decisiva del lmite i