el eslabón 157

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  • El entrenador canaya reconoci el flojo desempeoexhibido en el Monumental y ajusta las fichasde cara a la serie de ocho contiendas que deberafrontar en tres torneos en menos de un mes.

    Russo autocrtico La verdad de la historietaLa Plataforma Lavardn expone la obra devenidade la convocatoria de Abuelas de Plaza de Mayoa dibujantes y guionistas para abordar los relatosdel terrorismo de Estado desde la narrativa grfica.

    Tecnologa sin patronesRosario ser anfitriona de un nuevo encuentrode Software Libre y Economa social, convocadopor una de las federaciones de cooperativasde trabajo de mayor desarrollo en el pas.

    En medio de un escndalode corrupcin, el funcionariodel Frente Progresista renucia la entidad portuaria de la capitalprovincial para descomprimirla situacin. Avanza la causa judicial.

    Se tom el buqueEl Ejecutivo provincial desoyal Enress y decidi un nuevotarifazo sobre el servicio de aguas,apenas un punto por debajodel proyectado inicialmente. Para elente, nada justifica tamao aumento.

    Aguas durasEL SERVICIO AUMENTAR 41 POR CIENTO EN UN SEMESTREVOROBIOF SE BAJ DEL PUERTO DE SANTA FE

    sbado 23 de agosto de 2014ao XVn 157 (el omelette)precio $ 8.-

    eleslabon@gmail.comperiodicoeleslabon.comperiodicoeleslaboneleslabonciac

    Contra la Liga de los Hper Villanos Remarcadores, el hroe de las gndolas

    sale a denunciar los aumentos (que en algunas cadenas lleg al 200%)

    de la mano de la Asociacin Empleados de Comercio de Rosario. Qu pasa

    con los Precios Cuidados y cules son las nuevas herramientas que piensa

    el gobierno para controlar a los especuladores?

    ASALTO A SUPERCHANGO

    MANUEL COSTA

  • Una inseguridad cotidiana que su-fren y enfrentan todos y cada unode los rosarinos aunque no afectaa todos por igual- aparece casi disimuladaen la prensa. O, cuando aparece por all,por los medios, slo abarca el aspectomasoquista del asunto: el de la queja pa-ralizante, desesperanzadora.

    La inseguridad en cuestin es, ni ms nimenos, el robo al que son sometidos losconsumidores al ingresar a una sucursal deuna cadena de supermercado, ora nacional,ora internacional. La inseguridad que anidaen las gndolas. No es un prejuicio de el es-labn el que lleva a esa angustiosa conclu-sin. Un relevamiento elaborado por la Aso-ciacin Empleados de Comercio (AEC) deRosario (ver pginas 2 y 3) muestra la codi-ciosa, acaso inmoral, remarcacin de preciosde productos de la canasta bsica durante elltimo trimestre. Algunos superan el 200por ciento; ninguno orilla menos del 50.

    Segn el gremio, las grandes superficiescomerciales tranzan el 70 por ciento de lasventas al pblico. Es decir, el problema noes de unos pocos. Los mercantiles conside-raron obscena esa remarcacin, esa des-medida avaricia que se alimenta de nuevas,infinitas remarcaciones, y que si el Estadomulta no importa, porque las empresasapelan la medida y la ley dice que hasta queeso no se resuelva eso ocurrir muchosaos despus- el avaro puede continuarcon su avaricia.

    La pregunta que aparece, al abordar esetipo de inseguridad que podramos llamarinseguridad de bolsillo-, es qu sucedera si,por cada artculo impreso o en la web, si porcada nota televisiva o radial sobre la insegu-ridad vinculada a lo policial, los medios decomunicacin dedicaran los mismos espa-cios a contar cada da, a cada hora, macha-cando hondamente el hipotlamo colectivo,cul es la rentabilidad de tal o cual cadena desupermercados, qu porcin del mercadoocupa, cunto increment los precios el l-timo mes y cul es la relacin de ese porcen-taje con el de los costos laboral, de produc-cin, de comercializacin y de publicidad.

    S, seguramente habra saqueos, pero nolos habituales de fin de ao protagonizadospor desesperados y avivados, sino unosnuevos, encabezados por los habitualmentegenerosos consumidores de clase media ymedia alta que iran por lo suyo, a cobrarsepor mano propia lo descaradamente expro-piado por los supermercadistas. O no hacejusticia por mano propia la clase mediacuando lincha a un albail adolescente que

    arrebat un bolso? Bueno, si tuviera plenaconciencia de esta otra inseguridad, tal vezprocedera del mismo modo.

    Pero no, es improbable que eso ocurra.Los grandes supermercados, de aqu y decapitales extranjeros, son una de las princi-pales fuentes de ingresos privados de losmedios. Son los que pautan. En general deeso nadie discute, el debate est orientado ala pauta oficial y su modo de distribucin,que es insignificante al lado de la privada.

    Y la pauta que establecen para remarcarlos precios los grandes sper es indiscrimi-nada, explica el informe de la AEC. Y no esque esa inseguridad no moleste. Claro quemolesta al bolsillo del que ms y el que me-nos tienen. En el primer caso molesta me-nos, pero igualmente enfada.

    Pero est aceptada, casi naturalizada: Y s,hay inflacin. Los precios aumentan todos losdas, esto no para ms. La ambicin de losoligopolios de la alimentacin los grandessupermercados- se naturaliza de ese modo.Su frentica remarcacin se acepta como algolgico, porque todo aumenta. Pero nada sa-bemos o muy poco- acerca de cunto cuestaelaborar un producto, o cuanto recibe el pro-ductor por ese bien que compramos en lasgndolas. Si lo supiramos, tambin sabra-mos que algunos se quedan con la parte dellen. Y que, algunos aumentos, no son con-secuencia lgica de la inflacin sino queson su causa, y que la causa es que unos pocosse quieren quedar con mucho.

    El gobierno nacional envi un paquete demedidas al Congreso orientado a tener unaidea clara de los costos de la produccin en losdistintos eslabones de la cadena. Y, tambin,para que el Estado disponga de herramientastiles para intervenir en esos desfases injus-tificables. Por ejemplo, que ante abusos co-merciales, las empresas primero paguen lasmultas y despus las discutan. El mismo me-canismo que se aplica a cualquier usuario quequiere reclamar por facturaciones errneas,por ejemplo. Primero paga, despus reclama.

    Las cmaras de los grandes empresarioselevaron su voz al cielo: Se viene el cha-vismo (una simple pero efectiva consignapara asustar a los bienpensantes). El miedo,la inseguridad, aparece otra vez. En estaocasin en forma de monstruo que contro-lar los precios. Y, como todos sabemos,controlar los precios es parecerse a Vene-zuela. No a Estados Unidos o a Francia,donde las grandes cadenas de sper poseenseveros controles y, segn el informe deEmpleados de Comercio, las remarcacionessobre el valor de compra de los productososcilan entre el 7 y el 9 por ciento. All,efectivamente, no hay inseguridad.

    Peridico semanal fundado el 2 de septiembrede 1999 por Matas Ayastuy, Juan Emilio BassoFeresin, Julin Lafuente, Rodrigo Mir yJernimo Principiano.

    propietario: Asociacin Civil CadenaInformativa RPI N 234.810produccin periodstica:Cooperativa de Trabajo La Masa

    director: Juan Emilio Basso Feresineditores: Manolo Robles y Luciano Cousoeditor contrapunto: Jernimo Principianoeditor la bola: Santiago Garat

    diseo grfico: Anbal Prez,Facundo Vitiello y Javier Garca Alfarocorreccin: Santiago Garatcierre de edicin: Viernes 22 de agosto de 2014.

    el eslabn integra Diarios y Peridicos Regionales Argentinos (Dypra) y la cooperativa Diarios y Peridicos de Santa Fe (Dypsa)

    PRODUCIDO CONSOFTWARE LIBRE

    el eslabnpgina 2 | sbado 23 de agosto de 2014

    Mendoza 2836 dto. 4, Rosario 0341 4353719 eleslabon@gmail.com periodicoeleslabon.com periodicoeleslabon eleslabonciac

    ciudad |

    EDITORIAL

    La otra inseguridad

    DESDE LAS ENTRAAS DELmonstruo y con el conocimientode los datos finos, esos que sepueden ocultar al pblico perono a los propios trabajadores, la

    Asociacin de Empleados de Comercio deRosario (AEC) denunci que las grandes ca-denas de supermercados remarcaron preciosdesde un 50 a un 228 por ciento. La infor-macin surge de un relevamiento realizadopor el gremio entre los meses de mayo, ju-nio y julio. Hablar de excesos es generoso,la realidad es que estos aumentos son obs-cenos, consider Silvana Crocci, prosecre-taria del sindicato. Juan Milito, titular de laUnin Centro Almaceneros, coincidi conlos mercantiles pero tambin puso el focoen las 15 principales firmas de la industriade los alimentos. El rol del Estado, con elprograma Precios Cuidados y la reforma a laLey de Abastecimiento, se coloca en el cen-tro de la discusin.

    Chango ferozLos incrementos de precios o la inflacin

    del changuito vienen siendo objeto de una delas peleas de fondo de los ltimos tiempos, y apesar de que algunos piensen que se deba ala mano invisible del mercado, los emplea-dos de los hpermercados nacionales y ex-tranjeros le pusieron nombre y apellido a losresponsables de los aumentos en un informeque difundieron esta semana. Coto, Carre-four, Jumbo y Libertad son quienes generan laremarcacin de precios, de ah para abajo,

    ellos manejan la cadena de comercializacin,indic Crocci a este medio, y subray: Estascadenas de supermercados controlan el se-tenta por ciento de las ventas.

    De acuerdo al estudio realizado por la AECdurante el ltimo trimestre en la ciudad, enel que se tom como parmetro el valor decompra promedio de unos cincuenta pro-ductos de la canasta bsica, el sindicato de-tect una remarcacin de precios del 50 al230 por ciento en algunos bienes que ven-den las cuatro cadenas relevadas.

    El primero de los rankeados por el sindi-cato es el hper Libertad, que remarc un228 por ciento el papel higinico Higienol deseis unidades, mientras que Jumbo que losigue de cerca lo hizo en un 219 por ciento,y un poco ms atrs Coto con un 177.

    En otro rubro que pic en punta la cadenanacional Coto fue en el kilo de queso cre-moso La Serensima, que aument en un 82por ciento trimestral en las bocas de ex-pendio de Rosario.

    La empresa chilena Jumbo, en tanto, sedestac en el rubro fiambres retocando un114 por ciento el precio del salame, tantopicado grueso como fino. Para no