el eslabón sinaiticus

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  1. 1. El Eslabn Sinaiticus Sonia Toms Caadas
  2. 2. El Eslabn Sinaiticus Sonia Toms Caadas Sonia Toms Caadas El Eslabn Sinaiticus. Crown. All rights reserved.Queda rigurosamente prohibido, sin la autorizacin escrita de la titular delCopyright bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproduccin parcial ototal de esta obra por cualquier medio o procedimiento, y la distribucin deejemplar alguno mediante alquiler o prstamo pblicos.http://www.SoniaTomas.comhttps://www.facebook.com/soniatomasescritorahttp://twitter.com/SoniaTomasNota de la autora La mencin en esta Novela de monumentos, lugares, calles, hechos histricos alos que se refiere y alusiones a personajes de renombre, son totalmente verdicos.Para el resto, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.ii
  3. 3. El Eslabn SinaiticusSonia Toms CaadasA Efrn y Fernando, por supuesto. iii
  4. 4. El Eslabn SinaiticusSonia Toms Caadas Omnes enim et Gloriam egent peccaverunt DeiRomanus 3:23POR CUANTOS PECARON Y ESTN DESTITUDOS DE LA GLORIA DE DIOS ROMANOS 3:23 iv
  5. 5. El Eslabn SinaiticusSonia Toms Caadas PRLOGO Desde la existencia de la vida, las mutaciones fsicas han estado presentes por diversas causas. Sin embargo, en el pasado, algn espaciode tiempo en el Medievo londinense trajo con sigo un nuevo fenotipo.Un sobrecogedor suceso que marcara el futuro de la historia para siempre. En algn lugar de la Iglesia de San Pedro en la Abada de Westminster,hubo un tiempo en el que la ms recndita de sus celdas era destinadaclandestinamente a la atencin mdica de aquellos que su ilustre linajeadinerado beneficiaba y a cierto grupo de frailes anglicanos. Camufladosbajo un hbito religioso, tintado con el color del mando que ocupaban ensu jerarqua, desertores de su causa sin ser pblica su eleccin, habanhecho de la extorsin a mediocres mdicos y curanderos, su particularingreso de vida. Un infirmarium enmascarado en la gran Catedral deInglaterra bajo su asfalto, por investiduras y sepulturas de grandesmonarcas y personalidades. Durante aos, los traidores apstatas hallaron fondos sin subordinacinalguna a particulares sentencias del Parlamento, pues a expensas del poderde sus Reyes, estos no disponan de ejrcitos regulares y sus ingresos eranlimitados, considerando la interpretacin de cualquier beneficio o intentode restablecer catolicismo como objeto de violenta respuesta..... 1
  6. 6. El Eslabn SinaiticusSonia Toms Caadas Aquella mujer embaraza de cuatrillizos inundada en sudores se retorcade dolor. La fiebre haba elevado la temperatura de su cuerpo por encimade los 40C, provocndole perturbaciones mentales, delirios, slosilenciados por el infarto cardaco que la hizo descansar con la peor de lassuertes; la muerte.Hay que sacar a los nios inmediatamente! exclam el mdico alcomprobar el fallecimiento de la parturienta Eleonora! grit a suayudante Acrqueme el instrumental !Rpido! La anestesia preparada en forma de esponja somnfera, empapada enuna mezcla de extracto de beleo, mandrgora y otras drogas, ya no seranecesaria. En su defecto, la disposicin de vino para la limpieza de lasheridas, ms bien le vali nicamente al joven cirujano, a quien su pocaexperiencia facultativa, excepto las prcticas de recin licenciadoensayadas en algn que otro difunto, le fue ms que suficiente como paraconducirlo a pegar un buen trago del licor con el fin de paliar su estado denerviosismo. Tranquilcese Alexander, se dijo, no tienes nada que temer, nada quetemer ,y clav la vista en las paredes de la estremecedora cmara,procediendo a efectuar la cesrea mediante una incisin en el abdomen. Uno por uno, el mdico fue sacando cada beb al exterior sano y salvoentregndolos a manos de la enfermera, quien tras hacer uso de unaspirador nasal, los coloc boca abajo con el fin de que expulsaran losrestos de lquidos de las vas respiratorias. Sin embargo, al separarse de ellos, algo inslito e idntico a todos en laparte central de sus lomos desconcert a sus salvadores. Aquello no pareca ser obra del hombre. 2
  7. 7. El Eslabn Sinaiticus Sonia Toms Caadas Puede que de un posible progreso, quizs de la maldad suprema de laMadre Naturaleza reflejada en uno de sus grandes misterios por desvelarY el tiempo pasen el que el inminente destino de las inocentes criaturas, lescondujo a la insospechada vida que la historia no hubo albergado jams,y al futuro descubrimiento de un ignoto secreto cuya razn comprendadicha exclusin, pues slo su causa llegara a alcanzar un gran poder,aquel capaz de asolar a la mismsima Iglesia.3
  8. 8. El Eslabn Sinaiticus Sonia Toms Caadas 1 LONDRES. EN EL PRESENTE Bajo la luna llena de aquel atardecer de abril, no era sino ms quehabitual el contemple de los barcos tursticos desplazndose por las aguasdel ro Tmesis, para poder apreciar los lugares ms histricos de suemblemtica ciudad. Siempre ha sido uno de esos sitios tranquilos, donde quienes observansus aguas, sienten formar parte del cristalino paisaje en el que la calmaparece inquebrantable. Para el paso del Timn, una de las nuevas embarcaciones mercantes quesurcan el afamado ro, era necesario el levantamiento del puente elevadizoTower Bridge, pasto de postales y fotos miles de veces tomadas. Aunque la maquinaria hidrulica original todava abre el puente, hoy enlugar de mquinas de vapor se emplean motores elctricos, mejora que noimpidi el desafortunado incidente del da que nos ocupa. Un simple gesto del oficial de cubierta les separaba del fatal desenlace,la ltima calada antes de lanzar por la borda su cigarro de extenuadossegundos humeantes. Instantes antes de que el mstil del barco impactase contra una de laslevas bloqueadas del puente, la hija de una pareja de excursionistassentados en uno de los catamaranes tursticos, que ondeaba en su trayectoparalelo al comerciante, alert del evidente prximo choque en su idiomanatal, sealando con su pequeo dedo ndice. Mre! 4
  9. 9. El Eslabn Sinaiticus Sonia Toms Caadas La madre de la pequea se levant sobresaltada de su asiento sinpestaear lo ms mnimo, sujetando atnita el intenso latir de su corazn.Mientras, el resto de pasajeros con la vista puesta en la pasarela, voceabanescandalizados la inminente colisin. Pero ni el tiempo ni el espacio dieron tregua a la apresurada oposicinde su avance. Entonces, ocurri. El buque mercantil se meca en el centro de las dos torresestrepitosamente. Sus tripulantes intentaban mantener el equilibrioagarrados a las abrazaderas de carga. Con la mirada puesta en el astamayor cuarteada y notablemente inclinada, esperaban que aquellaterminase por ceder hasta precipitarse a las aguas. Sin embargo, laoscilacin de la base la lade cambiando su direccin, haciendo desviar sutrayectoria de cada, apuntando directamente a las vidas expuestas a sumerced. Corran! grit el jefe de mquinas llegando a cubierta. A punto de vencer por su peso, los marineros se dirigieron en impetuosahuda hacia cualquier hueco techado donde poder ponerse a salvo. Aterriz contra la esquina de proa, deslizndose por su barandilla hastaadentrarse en el fro lecho britnico, donde como instrumento de hierro talancla acab amarrado a sus profundidades. Que inverosmil golpe de suerte. Ni el famoso puente, ni los tripulantes del Timn, sufrieron ms queimpacto y susto respectivamente, siendo objeto de noticias en los sucesivosdas, en los que la recuperacin del palo frrico fue postergada. Las labores de limpieza que haca poco se haban realizado en elTmesis, empleando la succin de lodos por tramos de suma cuanta y5
  10. 10. El Eslabn SinaiticusSonia Toms Caadascomplejidad, fue el fundamento transitorio, pues rescatar una pieza de talenvergadura conllevara un considerable gasto de personal cualificado ydespliegue en maquinaria. Muchas cosas ya se hundieron antes que aquella. Aguardaran un prximo saneamiento. Y transcurrieron varios aos durante en el que aquel mstil ya casi olvidado, fue cubierto por elcieno hasta hundirse en el abismo de las aguas londinenses. 2UNIVERSITY COLLEGE, 17:55 P.M Es todo por hoy. Les aconsejo que hagan un ltimo esfuerzo.Recuerden que no sern admitidos por el Tribunal los proyectospresentados fuera de plazo. Bien, hasta la semana que viene. El Catedrtico de arqueologa ms reputado de la University Collegeconclua otra de sus apasionantes clases. Los estudiantes se levantaron enrgicamente de los pupitres. Sentan laliberacin previa al fin de semana, aunque en esta ocasin los exmenesdefinitivos acechaban en la sombra. Y salieron del aula comentando unoscon otros las ltimas palabras del docente. Dnde vas? pregunt una de las alumnas siguiendo con la miradaa su compaera de mesa. La otra continu caminando hacia el profesor sin volver la espalada ensu respuesta. 6
  11. 11. El Eslabn SinaiticusSonia Toms Caadas Esprame fuera. Enseguida salgo. Christine, otra vez no El mentor se adelant al verla venir terminando la frase para susadentros. Seorita Miller En qu puedo ayudarla?, de nuevoy mir altecho con gesto aburrido de sus insistentes consultas diarias. La joven sonri acaricindose el pelo. Profesor Dickens, me preguntaba si tendra algn inconveniente enque acudiera a su despacho en la tutora de la semana que viene. Comousted bien ha dicho, queda poco tiempo para la exposicin final. Ian Dickens trat de quitrsela de encima sin reparo. La conoca lo suficiente, y a sus segundas intenciones tambin. Christine, no se ha perdido ninguna de mis clases particulares desdeque empez el curso. No puedo creer que todava tenga dudas. Ms de las que usted se imagina insinu la alumna alejndosecontoneando sus caderas, mientras vanagloriada de sus encantos se decaas misma: Seguro que me est mirando... y las ltimas palabras en ladistancia fueron serenas pero tajantes obviando su asistencia .Allestar. Resignado, el profesor clav el trasero a su silla como una espina,concedindose unos segundos para asimilar el nuevo descaro. Gajes del oficio surrealistas, Dickens, haber elegido investigacin Entre tanto, la compaera de su seductora alumna, le esperab