Como leer un libro mortimer j. adler y charles van

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<ol><li> 1. Esta gua clsica, analiza el acto de leer, ese proceso por el cual la mente, sin ayuda del exterior, se eleva gracias al poder de sus propios recursos: pasa de comprender menos a comprender ms. El anlisis distingue cuatro niveles diferentes de lectura, desde la lectura primaria a la lectura rpida, pasando por la lectura de inspeccin y la extensiva, adems de ensear a clasificar cualquier libro, a radiografiarlo a extraer lo que el autor quiere decir, a hacer una crtica. El lector puede aprender </li><li> 2. las diferentes tcnicas de lectura para libros de temas prcticos, de literatura, teatro, poesa, historia, ciencias y matemticas, filosofa y ciencias sociales. La obra se completa con dos apndices: uno con pruebas para que el lector verifique su nivel de comprensin de distintos tipos de textos, y el otro con una lista de autores y obras que todos deberamos leer y releer. </li><li> 3. Mortimer J. Adler y Charles van Doren Cmo leer un libro Una gua clsica para mejorar la lectura </li><li> 4. ePUB v1.0 Kundalpanico 12.03.13 </li><li> 5. Ttulo original: How to Read a Book 1996, Mortimer J. Adler y Charles van Doren Traduccin: Flora Casas &gt; Editor original: Kundalpanico (v1.0 a v1.x) ePub base v2.1 </li><li> 6. Prlogo Cmo leer un libro se edit en los primeros meses de 1940. Para mi sorpresa y, he de confesar, tambin para mi alegra, inmediatamente pas a ser uno de los libros ms vendidos y se mantuvo a la cabeza de la lista de xitos editoriales de Estados Unidos durante ms de un ao. Desde esa fecha se han publicado numerosas reediciones del mismo, tanto en libro de bolsillo como de cubierta dura, traducindoselo a diversas lenguas: francs, sueco, alemn, castellano e italiano. Entonces, </li><li> 7. por qu esta tentativa de remodelar y reescribir el libro para la actual generacin de lectores? Los motivos residen en los cambios que han tenido lugar en nuestra sociedad y en el tema que nos ocupa durante los ltimos treinta aos. Hoy en da, hay muchos ms hombres y mujeres jvenes que realizan estudios universitarios, un porcentaje ms elevado de poblacin es ms culto a pesar de la gran difusin de la televisin o quiz precisamente como consecuencia de ella. Se ha producido asimismo un cambio de gustos en las lecturas y actualmente los lectores prefieren el ensayo a la novela. En </li><li> 8. lneas generales, los educadores piensan que ensear a leer a los jvenes, en el sentido ms literal de la palabra, constituye el problema educativo fundamental. En Estados Unidos, uno de los ltimos secretarios del Ministerio de Sanidad, Educacin y Asuntos Sociales bautiz los aos 70 con el nombre de Dcada de la Lectura, ha dedicado fondos del Gobierno Federal a patrocinar diversas iniciativas para mejorar la competencia en esta destreza bsica, y muchas de esas iniciativas han tenido cierto xito en el nivel en el que se inicia a los nios en el arte de leer. Adems, son muy numerosos los adultos </li><li> 9. que se han dejado cautivar por las deslumbrantes promesas de los cursos de lectura rpida, promesas de incrementar el grado de comprensin de lo que leen as como el de la velocidad a la que leen. Sin embargo, hay ciertas cosas que no han cambiado en los ltimos treinta aos. Una de las constantes es que, con el fin de conseguir todos los objetivos de la lectura, el desidertum debe consistir en la capacidad para leer cosas diferentes a velocidades tambin diferentes las adecuadas, no todas a la mayor velocidad posible. Como observara Pascal hace trescientos aos, </li><li> 10. Cuando leemos demasiado deprisa o demasiado despacio no comprendemos nada. Como la lectura rpida se ha convertido en una autntica mana en algunos pases, como Estados Unidos, esta nueva edicin de Cmo leer un libro analiza el problema y propone la solucin de la lectura de velocidad variable, con el objeto de leer mejor, cada vez mejor, pero en unas ocasiones con mayor lentitud y en otras con mayor rapidez. Otro aspecto que, por desgracia, no ha cambiado, es prolongar la enseanza de la lectura ms all del nivel elemental. La mayor parte de los </li><li> 11. recursos, el dinero y los esfuerzos que se dedican a la educacin van a parar a los primeros aos de escolarizacin despus de los cuales se ofrece muy poca formacin para que los estudiantes alcancen niveles superiores de destreza en la materia. Tal era la situacin en 1939, cuando el profesor James Mursell, del Colegw de Profesores de la Universidad de Columbia escribi un artculo para The Atlantic Monthly titulado El fracaso escolar. Lo que escribi entonces, en dos prrafos que citamos a continuacin sigue siendo cierto en la actualidad. Aprenden los alumnos a leer en su </li><li> 12. lengua materna eficazmente en el colegio? S y no. En lneas generales, se ensea y se aprende a leer de forma eficaz hasta quinto y sexto grados. Hasta ese nivel se observa un progreso global y constante, pero a continuacin la curva desciende hasta llegar a un punto muerto, y no podemos atribuirlo a que una persona alcance el lmite natural de rendimiento cuando llega a sexto grado, porque se ha demostrado en repetidas ocasiones que, con una enseanza especial, los nios mucho mayores pueden realizar progresos impresionantes, y tambin los adultos. Tampoco significa que la mayora de los </li><li> 13. alumnos de sexto grado sepan leer suficientemente bien a todos los efectos prcticos. Hay muchos alumnos con un rendimiento bajo en la enseanza media debido Simplemente a su incapacidad para encontrarle sentido a una pgina Impresa. Pueden mejorar, tienen que mejorar, pero no ocurre as. Al finalizar la enseanza media, el alumno normal y corriente ha realizado numerosas lecturas, y si ingresa en la universidad tendr que continuar con ellas, pero es probable que como lector sea incompetente. (Obsrvese que lo anterior es aplicable al alumno medio, no a la persona que debe seguir una </li><li> 14. enseanza especial.) Tal alumno es capaz de comprender un relato sencillo, por ejemplo, y de disfrutar con su lectura, pero si se ve ante una exposicin escrita densa, una argumentacin cuidadosa y econmicamente planteada, o un texto que requiere atenta reflexin, se siente perdido. Se ha demostrado, por ejemplo, la increble ineptitud del alumno medio a la hora de sealar la idea central de un texto concreto o los niveles de nfasis y subordinacin de una argumentacin o exposicin. A todos los efectos, sigue actuando como un lector de sexto grado cuando ya ha superado varios cursos en </li><li> 15. la enseanza media. S i Cmo leer un libro resultaba necesario hace treinta aos, como parece demostrar la acogida que se le depar a la primera edicin de la obra, hoy en da la necesidad ha aumentado considerablemente; pero cubrir esa mayor necesidad no es el nico motivo de la presente reedicin. Los nuevos enfoques de los problemas que plantea el aprendizaje de la lectura, el anlisis del complejo arte de la lectura, mucho ms amplio y mejor ordenado, la aplicacin flexible de las normas bsicas de los diferentes tipos de lectura, de todas las variedades de la </li><li> 16. materia lectora, el descubrimiento y la formulacin de nuevas normas de lectura y el concepto de una pirmide de libros a leer, ancha en la base y ahusada en la cspide, todos estos temas, si no fueron tratados adecuadamente o si ni siquiera se tomaron en consideracin en el libro que escrib hace treinta aos, requeran un enfoque distinto y una recreacin, precisamente lo que ofrecemos en la presente edicin. Al ao siguiente de la publicacin d e Cmo leer un libro apareci una parodia de la obra bajo el ttulo de Cmo leer dos libros, y el profesor I. A. Richards escribi un sesudo tratado </li><li> 17. ti tul ado Cmo leer una pgina. Menciono ambos hechos con el fin de sealar que los problemas de la lectura comprendidos en ambos ttulos, el jocoso y el serio, se tratan ampliamente en la presente edicin, sobre todo el problema de cmo leer varios libros que guardan relacin entre s, y, adems, leerlos de tal modo que se comprendan con claridad los temas complementarios y conflictivos que exponen sobre un tema comn. Entre los diversos motivos que me han empujado a reescribir Cmo leer un libro he hecho especial hincapi en los puntos concernientes al arte de la lectura </li><li> 18. y a la necesidad de alcanzar niveles ms elevados en el dominio de tal arte, temas que no setocaban o no se desarrollaban en la versin original de la obra. Quien quiera averiguar qu se ha aadido a esa primera versin lo har rpidamente tan slo comparando el nuevo ndice de materias con el anterior. De las cuatro partes en que se divide el libro, nicamente la segunda, en la que se exponen las reglas de la lectura analtica, presenta un claro paralelismo con el contenido del texto original, y a pesar de todo se la ha cambiado en gran medida. La introduccin de la primera parte, en la que se expone la diferencia </li><li> 19. entre los cuatro niveles de lectura primaria, de inspeccin, analtica y paralela, representa el cambio fundamental y dominante de la organizacin y el contenido de la obra. La exposicin de la tercera parte sobre los distintos enfoques de los diferentes tipos de material de lectura libros prcticos y tericos, literatura de imaginacin (poesa lrica, pica, novela, teatro), historia, ciencia y matemticas, ciencias sociales, filosofa, as como libros de consulta, periodismo e incluso publicidad es el aadido ms extenso, y, por ltimo, la cuarta parte, que trata sobre la lectura </li><li> 20. paralela, es completamente nueva. En la tarea de modernizar, recrear y reescribir el presente libro he contado con la colaboracin de Charles van Doren, con quien trabajo desde hace muchos aos en el Instituto de Investigaciones Filosficas. Hemos escrito juntos otros libros, entre ellos Annals of America, publicado por Encyclopaedia Britannica, lnc., en 1969. Lo que quiz tenga mayor relevancia en la empresa comn en la que nos hemos embarcado es que durante los ltimos ocho aos Charles van Doren y yo hemos colaborado estrechamente en la direccin de grupos de debate sobre </li><li> 21. grandes obras literarias, as como en la moderacin de seminarios en Chicago, San Francisco y Aspen. En el transcurso de estas experiencias concebimos las nuevas ideas que han desembocado en la nueva edicin de la obra. Le agradezco a Charles van Doren lo mucho que ha aportado a nuestro comn esfuerzo, y ambos deseamos expresar nuestro agradecimiento por la ayuda y la crtica constructiva que hemos recibido de nuestro amigo Arthur L. H. Rubio, que nos convenci de que realizramos muchos de los numerosos cambios que distinguen la presente edicin de la anterior y con los que esperamos que </li><li> 22. resulte mejor y ms til. MORTIMER J. ADLER Boca Grande 26 de marzo de 1972 </li><li> 23. PRIMERA PARTE Las dimensiones de la lectura </li><li> 24. 1 LA ACTIVIDAD Y EL ARTE DE LA LECTURA El presente libro est dedicado a los lectores y a quienes desean llegar a ser lectores, sobre todo a los lectores de libros, y de forma muy especial a las personas cuyo principal objetivo al leer consiste en obtener una mayor comprensin. Al decir lectores nos referimos a quienes siguen acostumbrados, como sola ocurrir con casi todas las personas cultas e inteligentes, a obtener gran parte </li><li> 25. de la informacin y de la comprensin del mundo mediante la palabra escrita, aunque, naturalmente, no todo: incluso en la poca anterior a la radio y la televisin, se adquiran ciertos conocimientos e informaciones mediante la palabra hablada y la observacin. Pero ello nunca ha resultado suficiente para las personas inteligentes y curiosas, porque saben que adems tienen que leer, y as lo hacen. En la actualidad hay mucha gente que piensa que ya no es tan necesario leer como antes. La radio, y sobre todo la televisin, han acaparado muchas de las funciones que antiguamente cumpla </li><li> 26. la imprenta, al igual que la fotografa ha acaparado ciertas funciones que antes cumplan la pintura y otras artes grficas. Hay que reconocer que la televisin desempea muy bien algunas de estas funciones: la comunicacin visual de las noticias, por ejemplo, ejerce enorme influencia. La capacidad de la radio para proporcionarnos informacin mientras estamos realizando otra tarea conducir un coche, por ejemplo es extraordinaria, y, adems, nos ahorra mucho tiempo, pero podra ponerse seriamente en duda que los medios de comunicacin modernos hayan contribuido a mejorar la </li><li> 27. comprensin del mundo en el que vivimos. Quiz sepamos ms sobre el mundo que antes, y en la medida en que el conocimiento constituye un prerrequisito de la comprensin, nos parece algo excelente, pero en realidad este prerrequisito no tiene el alcance que se le suele atribuir. No es necesario saberlo todo acerca de un tema para comprenderlo; en muchas ocasiones, la existencia de demasiados hechos representa un obstculo tan grande como la existencia de demasiados pocos. En la actualidad vivimos inundados de hechos, en detrimento de la </li><li> 28. comprensin. Una de las razones de esta situacin consiste en que los medios de comunicacin estn concebidos de tal modo que pensar parezca innecesario (si bien se trata de algo superficial). La presentacin global de posturas intelectuales es una de las empresas ms activas que han acometido algunas de las mentes ms brillantes de nuestros das. Al televidente, al radioyente o al lector de revistas se le ofrece todo un complejo de elementos desde una retrica inteligente hasta datos y estadsticas cuidadosamente seleccionados con el fin de facilitarle </li><li> 29. la formacin de una opinin propia con el mnimo de dificultades y esfuerzos, pero a veces esa presentacin se efecta con tal eficacia que el espectador, el oyente o el lector no se forma en absoluto una opinin propia, sino que, por el contrario, adquiere una opinin preconcebida que se inserta en su cerebro, casi como una cinta que se insertase en un aparato de msica. A continuacin aprieta un botn y reproduce esa opinin en el momento que le resulta conveniente. Y, por consiguiente, ha actuado de forma aceptable sin necesidad de pensar. </li><li> 30. La lectura activa Como ya dijimos al principio, en las siguientes pginas vamos a ocuparnos fundamentalmente del desarrollo de la destreza para leer libros, pero si se ponen en prctica y se siguen fielmente, las reglas que contribuyen a desarrollar tal destreza tambin pueden aplicarse al material impreso en general, a cualquier clase de material legible: peridicos, revistas, panfletos, artculos y anuncios. Desde el momento en que cualquier tipo de lectura supone una actividad, toda lectura es, en cierto grado, activa. La lectura totalmente pasiva es </li><li> 31. imposible, pues no podemos leer con los ojos inmviles y el cerebro adormecido. Por tanto, al comparar la lectura activa con la pasiva el objetivo que perseguimos consiste, en primer lugar, en destacar el hecho de que la lectura puede ser ms o menos activa, y, en segundo lugar, que cuanto ms activa, tanto mejor. Un lector es mejor que otro en proporcin a su capacidad para una mayor actividad en la lectura y con un mayor esfuerzo. Es mejor cuanto ms exige de s mismo y del texto que tiene ante s. Pero si bien en sentido estricto no pue...</li></ol>