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  • Querida Reina, Reina Querida

  • Ral Madrid Freire

    Querida Reina,Reina Querida

  • Diseo y maquetacin: alfoaz.com

    2008 Ral Madrid Freire

  • 5Querida Reina Sofa,

    Mi nombre es Manuela y el motivo de esta carta es hablarle de mis hijos y de m, aunque debo reconocer que mi primera intencin fue reprenderle. Encararme con usted y exigirle explicaciones, pero soy realista, as que no lo har. Aunque no crea, que ya me vea yo cruzando el cordn policial y plantndome ante usted en algn acto pblico, sin que ni los escoltas ni nadie pudieran detenerme, sin importarme los francotiradores apostados en las azoteas Y al da siguiente los titulares Madre Coraje abatida a tiros en la Recepcin Real. Ya ve usted que a m a fantasa no hay quien me gane, estar tanto tiempo entre cuatro paredes es lo que tiene. Pero soy realista tambin, ya le digo. Ni yo tengo lugar para plantarme en Madrid a verla a usted, ni iba a servir de nada dejarme matar. Seguro que en la televisin me ponan con las imgenes exclusivas de la ltima novia del torero, en el tiempo que queda libre despus de la Cham-pions y los coches, y la verdad, yo para eso no traspongo a Madrid y me dejo matar. Prefiero enviarle a usted la carta y si la lee bien, y si no pues nada, yo bastante tengo con lo que tengo. Al fin y al cabo la gente qu tiene que ver con lo que yo sienta. Bastante lstima me tienen ya sin yo pedirla, y sin merecerla, que se tienen que fijar en m precisamente con la de miseria que hay en el mundo. Y es que en todos sitios cuecen habas, como se suele decir, y desgracias las hay hasta en las mejores familias, hasta en la suya digo yo que las habr.

  • 6Por eso he pensado que mejor le escribo y le hablo de m y de mis hijos, y me sincero y le cuento lo mucho que me doli lo que dijo usted el otro da, que yo no me lo poda creer, con lo discreta que siempre ha sido usted y ese saber estar de reina que tiene usted inna-to. Con lo que yo la he admirado siempre, y la he defendido cuando decan que lo suyo no tiene mrito ninguno. A ver si aguantis vo-sotras dos horas de desfile como ella aguanta! De pie y sin cambiar de postura. La que quiera que se ponga. Y que no es fcil ser reina, que la gente se cree que todo el monte es organo, pero no es fcil. A mi vecina Margari se lo he dicho muchas veces, que ella cuando no quiere arreglarse se pone un chndal y cruza la calle para com-prar pan. Mi amiga Margari es capaz de eso, yo nunca lo he entendi-do, salir a la calle en chndal, o en bata. Ser que soy modista y siempre me ha gustado ver a la gente bien vestida. Bueno, pues la reina no puede hacer eso, le digo yo a Margari. Ni salir en chndal ni comer pan, que una reina gorda no queda bien luego en el Hola! Por eso ms me duele, doa Sofa, de verdad que yo siempre la he querido a usted mucho como espaola, que an la quiero, las cosas como son, y para m es usted como de la familia. Que si fuera usted mi hermana o mi hija, me iba a usted directamente y le preguntaba, pero como no puedo, me tengo que poner a imaginar, y ya le he di-cho a usted que imaginacin tengo un rato. A lo mejor todo tiene una explicacin y se ha visto obligada a decir lo que ha dicho, que la Iglesia se ha portado muy bien con ustedes y a lo mejor algn mon-seor les ha pedido a ustedes que se pronuncien, y no ha tenido usted ms remedio que ponerse de su parte, porque ustedes favores les deben, sin ir ms lejos lo calladitos que han estado con que Leti-zia estuviera divorciada. Pero eso no hace que me duela menos, hay que ser valiente, doa Sofa, y estar con los que la necesitan a una, como siempre estuvo usted, llorando en los funerales, abrazando a las personas, hasta a los burros. Por eso ms me duele, doa Sofa, que de pronto venga usted insultando a mis hijos. Porque no se en-gae usted, doa Sofa, cuando usted habla en contra de los homo-sexuales, est usted hablando en contra de personas como mis hijos, mi Antoito y mi Rubn, que a m me quedan dos y los dos son homosexuales, y los dos son lo mejor que me ha pasado en la vida

  • 7aunque a usted le parezca que deban ser de otra manera. Y s, ho-mosexuales los dos, aunque el chico, mi Rubn, no pare de decir que no le gustan las etiquetas y que no sabe con quin se va a acostar maana, yo que soy su madre lo s, que es homosexual, como su hermano, que el primero a lo mejor te pilla ms desprevenida, pero al segundo ya le tena yo calado desde pequeo, y mira que le gusta-ban los deportes, y el krate, y el grupo ese de msica de las guitarras que ahora no me acuerdo el nombre, pero eso no tiene nada que ver, yo siempre lo tuve claro, para eso soy madre. Y tan contenta que estoy con ellos, que son lo mejor que me ha pasado en la vida. Y si usted piensa que ellos no tienen por qu estar orgullosos de ser gays, aqu est su madre para estar orgullosa de ellos, que los quiero con locura. A lo mejor es que le hablo de cosas que usted no entiende, yo s que las reinas no deben querer con locura, que luego les pasa lo que a la Juana la Loca. Los reyes y las reinas es que han vivido siempre entre algodones y no saben sufrir, y si quieren con locura se vuelven locos. Pobrecita reina Juana, a ella lo que le pas es que con el que la casaron era muy guapo y se enamor, la tonta. Lo que esta-ba era enamorada hasta las trancas. Usted no s yo si se cas enamo-rada, majestad, eso con las reinas no se sabe, pero imagino que est usted enamorada de sus hijos, y les quiere como cualquier madre y est orgullosa de ellos, por eso me duele tanto que haya hablado usted as de los mos. A lo mejor usted no tiene nada en contra de ellos, sino contra m. A lo mejor usted piensa como ms de una por aqu, que la culpa de que sean as es ma, pero yo los he criado como cualquier madre, como a mi me cri la ma, cubrindolos de besos y matndome por ellos si haca falta, as que slo Dios sabe por qu son as, a mi la verdad es que tampoco me importa, yo con que me quieran y me respeten ya tengo bastante. Y quererme me quieren. El chico es ms arisco, pero el mayor, mi Antoito, ese si pudiera me tendra como una reina. Se me cas el ao pasado, fjese usted lo que cambian las cosas. Con su Esteban, un muchacho buensimo que lo quiere a rabiar, as que yo, tan contenta. Y no iban en carroza, no fue una boda ostentosa ni nada, que es lo que parece preocupar-le a usted. Fue una boda de lo ms sencilla, ms de un hetero debe-ra aprender lo que es una boda cortita y sencilla. Cada uno ley un

  • 8poema. Mi nio escribi uno precioso, que hasta la jueza pareca que iba a salir llorando, y Esteban ley otro tambin requetebonito y yo sal llorando entonces, a usted a lo mejor le parece una ordina-riez llorar en las bodas, y yo la verdad es que no suelo, pero sta era la boda de mi hijo, y ya me haba hecho a la idea de que no iba a casar a ningn hijo, porque mi Andrs, que era el de en medio, se me mat hace cinco aos en un accidente de moto. A lo mejor a usted le parece que tener dos hijos homosexuales es mayor desgra-cia, pero puedo asegurarle que ellos son la nica alegra que tengo en esta casa, que es como decir que son la nica alegra que tengo en la vida, porque no salgo nunca. A los pocos das de lo de mi Andrs, a mi marido le dio un derrame cerebral, una cosa parecida a lo de su ex yerno de usted, y desde entonces est postrado en una cama y no s si siente o si padece. As que no salgo casi nunca, la ltima vez que sal fue para la boda de mi hijo. Y no me sub a una carroza, pero me hice un vestido que quitaba el hipo, y me fui a la peluquera y me quit las canas y me pusieron que pareca yo la Sofa Loren, porque estaba contenta y feliz. Re, beb y disfrut porque estaba llena de alegra y no para hacer ostentacin ni para callar ninguna boca, que ni tengo tiempo ni necesidad. Casados estn, la ley lo dice, as que si alguna boca quiere hablar, pues que hable. A mi la nica boca que me podra haber aguado la fiesta era la de mi marido, y no pudo hablar el pobre. Yo era feliz tambin por l, porque le pas lo que le pas slo unos das despus de morir mi Andrs, porque se pas casi todo el rato con tranquilizantes y a lo mejor no le dio tiempo a pensar cosas terribles, porque cundo me pregunt entre lgrimas por qu l?, yo le call la boca con un beso y no le dej que siguiera pensando eso tan horrible que estaba pensando, y luego a los pocos das se qued como un vegetal y ya no siente ni padece. Yo no s si lleg a pensar aquello, si lleg a formarse aquella idea terrible en su cabeza, slo s que opinaba como usted, que mi Antonio era un degenerado y que deba avergonzarse de ser como es, y a m me pa-rece que a lo mejor es por ideas y palabras desafortunadas como las suyas en ese libro espantoso que hay gente como mi marido que es capaz de pensar as de sus propios hijos. Gente como mi marido, buena gente, pero con ideas que les han metido en la cabeza. Prejui-

  • 9cios ciegos de gente que no se para a sopesar el dao que pueden hacer con sus palabras. Gente como usted, doa Sofa. S, como usted. Que no conoce a mis hijos y se atreve a hablar de ellos.

    Usted es reina y el servicio secreto supongo que le informa a usted de todo, pero ser modista tampoco es moco de pavo, doa Sofa. Si eres modista de barrio y tu hijo es homosexual tarde o tem-prano te enteras. Vaya que si te enteras. Les falt tiempo para venir a contrmelo. Por mi bien, claro, no para hacer dao. No para ver la cara que se me quedaba, ni porque les guste una novela ms que a un tonto un lpiz, sino por mi bien. No porque sea nada malo, sino por el bien de una, para que una no est engaada Bien podran haber dejado que me engaara un ao o un par de aos ms. Ms por mi Antonio que por m. Por mi Antonio, s, por mi Antonio, que no le dejaron tener su adolescencia, sus secretillos, su beso a escondidas en un portal, su corazn que se acelera cuando suena el telfono Que gracias a Dios no le han conseguido quitar todo lo que a algunos les habra gustado, pero su adolescencia s que se la amargamos entre todos. Ya desde el co