paelucho perdido

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Papelucho perdido. Marcela Paz. 1974.

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  • 1974, MARCELA PAZInscripcin N" 43.371. Santiago de Chile Derechos de edicin reservados para todos los

    pases por Editorial Universitaria, S.A.Mara Luisa Santander 0447. Fax: 56-2-2099455Santiago de ChileNinguna parte de este libro, incluido el diseo de la portada, puede ser reproducida,

    transmitida o almacenada, sea por procedimientos mecnicos, pticos, qumicos o electrnicos, incluidas las fotocopias, sin permiso escrito del editor.

    ISBN956-11-0354-K Cdigo interno: 006201-3Texto compuesto con matrices Photon Perpetua 12/14Se termin de imprimir esta CUADRAGSIMA OCTAVA EDICIN en los talleres de

    Editorial Universitaria San Francisco 454. Santiago de Chileen el mes de agosto de 1994,Cubierta e ilustraciones de Marcela Claro de Ruiz Tagle.Primera edicin: 1957. Cuadragsima sptima edicin: abril de 1994.DECLARADO TEXTO AUXILIAR DE LA ENSEANZASegn Decreto N 1.170, Del 18 de noviembre de 1974, del Ministerio de Educacin.IMPRESO EN CHILE / PRINTED IN CHILE

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  • IESTOY UN PERDIDO y la Jimena del Carmen, dem, y lo peor es que nadie nos busca. No hay avisos de radio que digan: Se gratificar, con un Barril Millonario al que devuelva nios perdidos, etc., etc., ni cosa por el estilo. Porque mi familia es de esa gente que busca las COSaS perdidas, pero jams la fruta ni la plata ni los parientes. Tampoco buscaron a la ta Ema, sino que dijeron siempre: la Ema es una perdida, y se acab el cuento.

    Ellos creen que uno se pierde adrede y quieren obligarlo a encontrarse. Pero, mis queridos radioescuchas, vean ustedes cmo sucedieron las cosas.

    Una maana de luna llena y bello atardecer, amaneci mi mam con esos nervios de confusin tremenda que tienen las mamas para los das en que hacen maletas.

    Qutate que estorbas! le dicen al que quiere ayudar, y si uno se va, lo llaman: Ven ac t, y s til por una vez en tu vida! Y as entre cosas hirientes y refulgentes van desordenando la casa entera y revolvindole a uno las ideas.

    Hasta que por fin consegu preguntarle a la Domi:Qu pasa? Es que nos persiguen o mi pap ha hecho algo malo?

    Para dnde nos vamos?Nos vamos al frica (o era Arica?)Echaron al pap de la Refinera?Nos vamos porque queremos. Tenemos mejor trabajo... y se ri

  • misteriosa.Fue un da atroz. Mi pap parti temprano a ordenar su oficina y qued

    mam contando cucharas, paales y revolvindolo todo para encontrar su palet de piel. Hasta que por fin se acord de que lo haba vendido en Santiago. Pero confundida y todo, dej la casa entera metida en bolsas, maletas, atados y canastos para partir a la maana siguiente en un taxi.

    Era de esos taxis que dicen en la puerta cierre suave, con olor a extranjero y con chofer de bufanda caf, pero con los tapabarros bastante arrugados y un tarro con agua para cuando hierven, y un braserito para el t y mil metros de cordel por si hay que remolcarlo y un letrero con patas que dice PARE y, en fin, con la maleta llena. Total que vamos discutiendo que dnde pueden meterse los bultos, maletas y paquetes si no hay ni un hueco. Y mi pap se fue poniendo avin a chorro y hasta hubo puetes y el chofer ni se fij que le dio un portazo a su puerta cierre suave y parti con furor.

    Mi mam se puso a llorar de desesperacin, pero en ese momento pas Alejandrino Freir en su regio camin y nos trep a todos, con cacerolas, cuna, radio, chupetes, maletas, bolsas, lmparas, paquetes, atados, etc.

    Javier, la Domi y yo bamos atrs entre los bultos y mientras Javier aprovechaba de escribirle a su polola, la Domi sac unos sandwiches calentitos que traa en un bolsillo secreto y yo aliment a mi pobre Judas, el pingino que me regal anoche mi amigo Ramn Freir. Y Judas no quera comer porque tena la cabeza como lacia y dice la Domi que estaba fallecido. Y yo le hice respiracin artificial y por fin se lo entregu a Alejandrino para que se lo llevara al Ramn para que se lo devolviera a su madre pingina que vive en la isla.

    Y estaba pensando en lo que hara la pingina para enderezarle el pescuezo lacio a mi Judas, cuando mi mam me zamarre un brazo porque haba que bajar del camin ah en la estacin de Via. A ella se le haban olvidado sus lgrimas y otra vez se haba vuelto General y daba rdenes a todo el mundo.

    Corre a comprar los boletos! le chillaba al pap.Hazte cargo de la guagua! le gritaba a la Domi.Cargue los bultos! ordenaba al de la gorra colorada.Cuenta cuntos son! le mandaba a Javier, y cada uno le obedeca

    calladito.Haba bastante gente y en la boletera una cola larga que se alarg otro

    poco con mi pap detrs. Mam segua al mando de nosotros y los bultos. Pareca un Arturo Prat en medio de la batalla y repeta todo el tiempo:

  • El tren para en Via slo un minuto. Hay que subir rpidamente y tomar asiento.

    Y miraba la va por si vena el tren y a pap en la punta de la cola. Era un verdadero aeronauta a punto de elevarse.

    Javier, anda a decirle a tu padre que se apure dijo de pronto.Javier parti y no volvi nunca ms.Apareci un tren acercndose a todo rechifle y mi mam orden:Domitila, t te encargas de los bultos. T, Papelucho, de la guagua.

    Yo voy en busca de Javier y pap y desapareci en el espacio.Lleg el tren majestuoso y antes que parara yo met a la Jimena y el

    pelotn de gente me meti a m. Me sent con violencia en el primer asiento que encontr y mir por la ventana. Ah estaba la Domi en la estacin pescando los paquetes y canastos, haciendo un desparramo atmico. Sus brazos cortos se topaban con su gordura y no caba nada en sus manos confundidas. Los atados se reventaban y era una revolucin de chombas, cacerolas, cepillos de diente y zapatos, sbanas y coladores y el montn creca cada vez ms.

    Pit el tren y partimos suavemente mientras la Domi y su montaa se iba alejando poco a poco. El tren era muy largo y yo pens que all, en el ltimo vagn, se treparan Javier, mi pap, mi mam y la Domi con toda su confusin y su montn de paquetes. Era lgico, porque el ltimo vagn pasa mucho ms tarde por la estacin.

    Ahora corra el tren galopando por su va entre peascos chilenos sin importarle cerros ni postes y su genial castaeteo de fierros aturda los nervios. Yo esperaba todo el tiempo ver aparecer a mi pap y mi mam con la Domi y sus paquetes, trotando por el pasillo, pero nada... Hasta que me acostumbr a no esperarlos, porque cuando no se espera, es cuando llega la gente.

    La Jimena del Carmen iba feliz. Apretaba los ojos y abra su tremenda boca sin poderla cerrar por la fuerza del viento y al fin se vea peinada con sus mechitas tiesas para atrs.

    Resulta que cundo no pasa nada, da hambre. Y a m me acongojaban mis tripas estereofnicas, porque dale con pasar unos mozos con bandejas de sandwiches.

    Lo pesqu de la manga y le dije: Seor, me puede fiar dos? Mi pap se los paga cuando llegue.Cuando llegue te los doy dijo con voz spera, y se fue.Cont hasta veinte, hasta trescientos, hasta mil novecientos setenta y

  • uno... y nada! mi pap no lleg. La Jimena se haba puesto odiosita y no quera estar sentada. Ella sabe caminar para un solo lado. Yo la pona de perfil en el pasillo y parta para el lado equivocado y se caa y lloraba. Los suelos del tren tienen una mugre rara y la Jimena al poco rato pareca un neumtico. Una seora la compadeci y me dijo:

    Al fondo del vagn hay un lavatorio.

    Llev a la guagua y era un excusado del porte de un confesionario, pero con un olor tremendo, y yo empec a lavar a la Jimena por pedazos, hasta que me aburr y la lav enterita con ropa y todo. No haba con qu secarla y sus vestidos se le pegaban tal como a los santos de yeso. Tampoco podamos salir de ah porque la puerta se haba cerrado perpetua. Pero de repente se estremeci el tren como terremoto y zas! se abri la famosa y

    camos los dos afuera.La genial seora del excusado recogi a la guagua que se haba puesto

    entera negra otra vez con el costalazo, la desvisti, la sec con su pauelo y me dijo que sujetara la ropa en la ventana para que el viento la secara.

    Yo obedec, pero ni s si se desintegr en el viento la famosa ropa o quiz se vol. Menos mal que la Jimena es de esas guaguas gorditas que se ven bien en calzones y parecen muecas plsticas de las ms caras. En todo caso la gente ah se hizo amiga y empez a darnos galletas, caramelos y hasta un pauelo de seda que le pusieron de vestido a la Ji.

    En eso par el tren y todo el mundo empez a bajarse muy apurado.Yo tambin me baj muy apurado. Haba miles de gente apurada que

    empujaban para subirse ms apurados a otro tren. Yo id. con la Ji porque

  • me acord de eso que siempre dice mi pap: Donde fueres haz lo que vieres

    Este tren result ms estupendo y volv a creer que iba a encontrar en l a mi mam, porque tena gente nueva, asientos blandos, vidrios limpios y olor suave. Ya no tenamos hambre y ni nos importaban los vendedores de cosas.

    Mirbamos apasionadamente a cada persona, pero ninguna era de la familia, cuando suavemente parti el tren. Casi pens ponerme triste, pero despus volv a pensar que era mejor creer que luego llegaramos a Arica (o era al frica?) y encontraramos a todos en la estacin esperndonos. Y con este pensamiento me dorm...

    II

    SOABA QUE VIVA CON MI PAP y mi mam en una casa de nylon en Arica, y aunque haba miles de chocolates importados a ella le daba por preparar sopas de pollo, y chale pollos y ms pollos, y dale y dale hasta que por fin despert con odio a los pollos. Y otra vez nos dio hambre.

    E