giorgio antei, en busca del templo perdido

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Un ensayo sobre las iglesias abandonadas de Nápoles, ilustrado con fotografías de Massimo Listri

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    MASSIMO LISTRI

    EN BUSCA DEL TEMPLO PERDIDO

    Con un ensayo de Giorgio Antei

    Franco Maria Ricci

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    Ho visto che nellelenco mandato per le didascalie, di chiese ce ne sono di pi di quelle scelte. Se ne potrebbe mettere una anche qui?

  • 5No hay vuelta que darle, observa John Ruskin, el que determinadas formas arquitectnicas lleguen a fascinarnos depende de nuestra simpata por las ideas de las cuales surgieron. Algo anlogo podra decirse de las fotos de Massimo Listri: para disfrutarlas a cabalidad hay que compartir el gusto por lo clsico que caracteriza al autor. Teniendo la misma formacin humanista y una igual admiracin por el arte renacentista, la belleza de sus tomas resulta an ms llamativa. Mientras que el equilibrio compositivo salta a la vista, el significado cultural de la simetra y la perspectiva, as como su importancia para el arte occidental, se aprehenden nicamente a partir de digamos un entendimiento compartido de la divina proporcin. Trtese de Listri o de otro artista, lo que eleva la percepcin sensorial a goce esttico es invariablemente la afinidad espiritual o simpata (para no hablar de connivencia) existente entre el emisor y el receptor. Los creadores de imgenes son ventrlocuos de primera: no solo hablan a travs de sus inventos sino que entonan a la vez varias voces. Sin embargo, como nos consta, sin la colaboracin de un pblico aficionado, semejante virtud no suscitara el efecto esperado. La simpata tampoco basta: para que el canto de las imgenes nos hechice hay que deshacerse de antemano de los tapones de cera y aprestarse a escuchar. La propensin anticuaria es uno de los rasgos distintivos de nuestro fotgrafo, tan peculiar como su percepcin

    atmosfrica del espacio (un enfoque pictrico que determina la atenuacin del rigor geomtrico de los encuadres). Hablando de factores de atraccin, hay que subrayar adems el poder de evocacin de sus imgenes. Por debajo del significado manifiesto, estas encubren tramas de alusiones y sugestiones, ora deliberadas ora casuales, que provocan una imprevisible dilatacin de los lmites semnticos convencionales. Ciertas conexiones (como por ejemplo las que remiten a los maestros de la perspectiva renacentista) son fcilmente reconocibles; otras, mucho menos. Ni la curiosidad ni el espritu de observacin bastan para detectarlas: para que las fotos de Listri ejerzan todo su atractivo, hay que dejarse enredar simpticamente por los hilos que las envuelven.

    En esta ptica, la serie En busca del templo perdido es sin duda una de las ms estimulantes... al menos juzgando por la variedad de asociaciones que despierta en m. El abandono, la desolacin, los destrozos, la luz espectral rasgos comunes a todas las fotos del ciclo se relacionan invariablemente con el olvido y la prdida. La sensacin de melancola es tan intensa que tiende a agotar el significado de las imgenes; sin embargo, acercndonos, intuimos que algo queda inexpresado, revuelto entre los pilares y los arcos, algo inalcanzable a la vista, asequible tan solo recurriendo a la simpata. Cada iglesia encierra un cuento, un drama, un

    EN BUSCA DEL TEMPLO PERDIDO

    PortadaIglesia de la Disciplina della Croce, siglos XIII-XVIIINpoles, 2012

    Portada interiorIglesia de Santa Maria del Popolo agli Incurabili, siglo XVIIINpoles, 2012

    PortadillaIglesia de San Giuseppe delle Scalze, siglo XVII Npoles, 2012

    Pgina al ladoIglesia de I Santi Cosma e Damiano ai Banchi Nuovi, siglo XVIINpoles, 2012

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    testimonio, un ejemplo: cmo extraarse de que quieran ser escuchadas? El inters por la arquitectura religiosa o la hagiografa no alcanza; para que hablen, hay que establecer con ellas una relacin partcipe: solamente as recibiremos sus confidencias. Hay que mostrar predileccin, inters verdadero, comprensin; hay que acercrsele confiadamente, sin prejuicios ni reservas, con mente fresca y corazn ardiente. Mxime tratndose de templos perdidos.

    Los templos se pierden por efecto de catstrofes naturales, destrozos histricos o fallas humanas. La catedral de St. Paul, en Londres, fue destruida por incendios accidentales en los aos 1087 y 1135; un siglo despus, fue arrasada por una ristra de vendavales; el Chantries Act llev a que, hacia 1548, fueran derribadas sus capillas, altares, claustros, criptas y lpidas; trece aos ms tarde, en 1561, fue devorada nuevamente por el fuego, esta vez a causa de un rayo o de la quema involuntaria de material combustible almacenado por un fontanero en el campanario de esbelto chapitel. Finalmente, cuando su difcil restauracin estaba a punto de ultimarse, el templo se perdi para siempre jams en el Great Fire, el incendio que en 1666 destruy buena parte de Londres. A Wenceslaus Hollar (1607-1677), quien acababa de representar el rescate de la catedral en una serie de bellos grabados, no le qued ms remedio que registrar su destruccin definitiva: Etiam periere Ruinae, desaparecieron hasta los escombros, reza la leyenda que encabeza la lmina reproducida arriba, fechada en 1666. Sin embargo, curiosamente, lo que vemos no son restos humeantes, sino el templo todava ntegro envuelto en llamas: el mismo edificio retratado por Hollar desde todos los ngulos diez aos antes (1656-1657). El artista bohemio era ducho en ruinas

    santas (basta pensar en dos de sus dibujos romanos, Sta. Cruz de Jerusaln y Templo de la Sibila Tiburtina), por qu, entonces, represent la quema de St. Paul de esa forma? Por la simple razn de que la escena es simblica: asistimos a un incendio divino, provocado por the purging force of Fire, no a cualquier fogata. La lmina es un exemplum, es decir, una imagen concebida para transmitir una enseanza moral: a fin de que el contenido didctico fuera claro, Hollar represent la iglesia envuelta en llamas, como si se tratara de un hertico en la hoguera. La fastuosidad alejaba las iglesias de la originaria funcin religiosa, convirtindolas en fbricas mundanales, en albergues corruptos abiertos al pecado. As que no era de extraar que Dios, con el objeto de impartir a los londinenses el merecido castigo, les hubiera enviado el peor de los incendios.

    Lo que vengo diciendo halla confirmacin en un libro annimo aparecido en Londres en 1667, un ao despus del Great Fire: The Causes of the Decay of Christian Piety. Vieron la luz dos ediciones con diferentes portadas, enriquecidas con dos distintos grabados de Hollar, mancomunados por el mismo sujeto: la fuerza purificadora del fuego. El uno representa el incendio de St. Paul reproducido a lado (ed. 1667), el otro la quema del Barco de la Cristiandad (ed. 1679). Hablando de decadencia moral, el autor anota: Our holy and beautiful houses where our fathers praised him [God] are burnt with fire, los bellos y santos edificios donde nuestros padres celebraban a Dios son devorados por el fuego. La consumacin de los lugares sagrados, agrega, es un triste testimonio de lo que comporta una religiosidad convertida en espectculo mundano (pageant-like piety). La corrupcin de la fe se propaga a las iglesias, contaminndolas hasta el punto en que deben ser purificadas con el FUEGO (rendred them so polluted as required no sligther purgation than that of FIRE). Hollar comparta plenamente esta opinin.

    Tanto es as que al pie de una de las vistas de St. Paul realizadas para festejar su completa recuperacin (1657) se lee esta proftica frase: Dabis Deo his quoque finem, o sea, Dios pondr fin tambin a esto (Virgilio, Eneidas). Total, la prdida de un templo puede ser determinada por Aquel Mismo en cuyo honor fuera edificado.

    La transformacin de los recintos sagrados en espacios profanos no poda sino desatar la ira de la divinidad. Fue la impiedad, entonces, la causa final de la prdida de la catedral londinense, cuyas naves no por nada conocidas como St. Paul Walk hospedaban de todo menos devocin religiosa. De hecho, en el cataclismo de 1666 no desapareci nicamente la iglesia, sino tambin una gran cantidad de mercancas almacenadas en su interior, circunstancia que no puede sino reforzar el significado expiatorio de las llamas, de acuerdo con estos versculos (Salmos, 18):

    La tierra fue conmovida y tembl; Se conmovieron los cimientos de los montes, Y se estremecieron, porque se indign l.

    Humo subi de su nariz, Y de su boca fuego consumidor; Carbones fueron por l encendidos.

    y de acuerdo tambin con la Epstola a los Hebreos, 12.29:

    Porque Jehov, tu Dios, es fuego consumidor, Dios celoso

    Por qu dos centenas de iglesias napolitanas han cado en ruinas, por qu sus altares han sido profanados, sus ornamentos hurtados? La elegancia y envergadura de las naves revela una noble raigambre arquitectnica (de matriz barroca), pero su dejadez es tal que la evocacin de lo que debieron ser es tan mortificante como un cilicio de pelo de cabra. Las posibles explicaciones de tamao desastre son muchas, pero ninguna convincente del todo. La causa no ha sido

    Wenceslaus Hollar (1607-1677) Etiam periere Ruinae, 1666Grabado sobre madera

    Arriba

    Wenceslaus Hollar (1607-1677) The Causes of the Decay of Christian Piety, ed. 1667 Pgina 8Iglesia de La Disciplina della Croce, siglos XIII-XVIII Npoles, 2012 Pgina 9Iglesia de Santa Maria del Popolo agli Incurabili, siglo XVI Npoles, 2012

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    una guerra: los estragos provocados por un conflicto difcilmente hacen tanto dao (parafraseando al autor de The Causes: este infortunio ha sido ms devastador que las peores secuelas de una guerra). Invocar la crisis de la religiosidad y el abandono del culto sirve de poco. Es cierto que, debido en particular a la hegemona de San Gennaro, mrtires como Sosso, Festo, Desiderio y Prcolo ya no reciben la atencin de otro tiempo; pero una cosa es descuidarlos, otra destruir sus altares. La negligencia del clero y el desinters de la administracin pblica tienen mucho que ver, mas no bastan tampoco para expli