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  • Teoras marxistas y corrientes

    crticas

    El desarrollo del marxismo, inicialmente en la antigua Rusia, despus de 1917 en la Unin Sovitica, entraar un profundo cambio en el modo de entender los vnculos de la sociedad con sus estructuras culturales, y en el valor que ha de concederse a los planteamientos artsticos y a sus sistemas de anlisis, incluyendo la crtica literaria. Y a se ha visto ( 2.2), adems, que paralelamente a los escritos tericos con que la filosofa mar- xista se difundi desde Alemania, en los ltimos decenios del s. xix, una poderosa corriente de pensamiento crtico el formalismo se estaba desarrollando en Rusia, bajo la dimensin de presupuestos inmanentistas, que luego iban a ser negados radicalmente por las tesis dialcticas que triunfarn a partir de la Revolucin de Octubre. Algunos de sus miembros intentarn integrarse en la nueva situacin (V. Sklovskij, por ejemplo), otros en cambio vern contradichas las principales lneas de su pensamiento y habrn de elegir la va del exilio hacia Praga (captulo m).

    La oposicin hacia una tendencia crtica tan renovadora como lo fue el formalismo (radical en sus planteamientos, vanguardista en sus posturas) explica, bien a las claras, el talante absorbente de la nueva ideologa y la

  • 132r jnecesidad de encauzar toda forma de protesta social o de valoracin de los signos artsticos con los que la sociedad define su mbito de referencias, su imagen de la realidad. Es necesario, por tanto, conocer, aun mnimamente, la base doctrinal sobre la que se asienta el pensamiento marxista, para encuadrar luego en ella algunos de los discursos crticos que en la Unin Sovitica se han ido fijando. Hay, sin embargo, que tener presente que las ms importantes posturas crticas se desentendern de las claves esenciales del marxismo, para recuperar algunos de los hilos sueltos de las teoras formalistas: tal es lo que ocurrir con el llamado Crculo de Bajtin ( 10.1) y, de manera ms organizada, con la Escuela de Tartu (amparada en el magisterio de I. Lotman: 10.2.1).

    ? 8.1. El marxismo como lnea de pensamiento crtico

    Era creencia de la ideologa marxista que una profunda transformacin de las estructuras econmicas y sociales iba a llevar aparejada una consecuente transformacin en el orden cultural; por ello, la actividad creadora y enjuiciadora del arte se ver, siempre, plegada a su valor instrumental, a su dimensin sgnica desde la que contemplar el espectculo de los cambios histricos y polticos. El marxismo, por ejemplo, no llegar a generar una teora sociolgica con la que poder interpretar la obra de arte, precisamente por esa conexin que estableca entre la sociedad como sistema y la produccin artstica que de la misma haba de derivar. Las teoras marxistas desarrollan, de modo previo, un pensamiento normativo, una regulacin terica que ha de ser empleada tanto en el mbito particular de la creacin, como en el ms general de su exgesis. El marxismo conforma lneas de pensamiento ajenas al desarrollo de una base emprica, de unas observaciones previas que permitan luego trazar los criterios y los elementos de juicio. El marxismo encauza unos modos de anlisis que presuponen unas reglas fijas y que apenas admiten variaciones en su evolucin, tal y como las revistas oficiales de la Unin Sovitica pueden demostrar o los Congresos de Escritores Soviticos han puesto en evidencia228.

    Fernando Gmez Redondo / Manual de crtica literaria contempornea

    228 Uno de los mejores estudios sobre el tema sigue siendo el de Peter D em etz, Marx, Engels y los poetas [1954}, Barcelona: Fontanella, 1968, tanto por su

  • 8. Teoras marxistas y corrientes crticas

    ih i i 8 . i . i . Materialismo dialcticoy materialismo histrico

    El materialismo dialctico, como mtodo que explica el desarrollo del mundo, impulsa el dinamismo sobre el que se asienta el pensamiento marxista. Es preciso recordar la distancia que va de Hegel (para l la dialctica es slo un modo de pensamiento) a Marx y a Engels (para quienes la dialctica se da tanto en el pensamiento como en la naturaleza). Con todo, la evolucin que se produce de una tesis (idea previa) a su anttesis (contradiccin consecuente) para alcanzar una sntesis (como conclusin que puede ser idea previa de nuevo) determina los mecanismos conceptuales por los que se van a regir las posturas crticas del marxismo, en su pretensin de definir el conjunto de leyes objetivas que expliquen el funcionamiento de la realidad.

    El siguiente paso consistir en la delimitacin de un materialismo histrico, que es el que impide que el marxismo sea determinista, ya que se concede a la capacidad de transformacin del individuo un papel destacado. Bien que esa voluntad de renovacin debe de ser encauzada, y junto a ella sus planteamientos creadores, como la literatura.

    mhbkhi 8.1.2. Marx y Engels: posturas crticas

    Los dos principales tericos marxistas no fueron ajenos a los gustos literarios de mediados del s. X IX 229 y dejaron diversos escritos algunos de

    anlisis histrico como por la valoracin del pensamiento de cada uno de estos idelogos. Es completa la sntesis que ofrece M. A sensi, en el captulo vil, La teora literaria marxista a lo largo de la historia, de su Historia de la teora de la literatura. Volumen II, ob. cit., pp. 437-522; ver, tambin, J. D omnguez C aparros, Captulo iv. Literatura y sociedad, I. Teora marxista, en Teora de la literatura, ob. cit., pp. 55-69.

    229 M arx, en su juventud, fue poeta, dramaturgo y novelista (puede verse su novela Hl escorpin y Flix, trad. de C. M anzano, Barcelona: Tusquets, 1971). Engels fue, sobre todo, poeta; lleg a traducir la oda de Quintana, A la invencin de la imprenta, ponindola a su nombre. Para ms referencias ver la antologa de M a rx y de E n gels, Textos sobre la produccin artstica, ed. de Valeriano B o z a l {1972}, Madrid: Alberto Corazn, 19762.

  • Fernando Gmez Redondo / Manual de crtica literaria contempornea

    134rellos reseas concretas de obras literarias 230, otros cartas a escritores231 de los que se puede extraer un fondo de ideas que, luego, regularn Io criterios de posteriores obras crticas 232.

    Uno de los textos bsicos de Marx es su Crtica de la economa poltica (1859), en donde establece la necesidad prioritaria de los cambios en la base econmica para la transformacin de la sociedad y de sus superestructuras (entre las que hay que incluir, como es lgico, a la literatura). Es, por tanto el del determinismo econmico uno de los valores que ha de regular la produccin literaria, teniendo que explicar una teora marxista cmo, tras una variacin de los sistemas sociales, se pueden generar nuevos mecanis mos de creatividad literaria233.

    En las crticas a las novelas de F. Lassalle o de Eugne Sue (Les mystres de Paris, 1842-1843), Marx bosqueja el principio de la verosimilitud como uno de los criterios esenciales para juzgar una construccin narrativa. Las ideas son paralelas a la fijacin de los esquemas del realismo, que Marx, lgicamente, inclina a la necesidad de interpretar la realidad social.

    Una tercera aportacin de Marx al discurso crtico fue el prlogo que escribi en 1857 a su Crtica de la economa poltica de 1859 y que no apareci hasta 1903; en l despliega una serie de observaciones sobre el arte griego, extrandose de cmo una sociedad tan poco evolucionada (desde el punto de vista del materialismo) haba instigado una creacin artstica tan extraordinaria. Importa su consideracin de que esa esttica puede seguir siendo operativa en otras circunstancias culturales y econmicas, lo que abre la puerta para que las teoras literarias del marxismo puedan asomarse a otras producciones literarias, ajenas a su norma ideolgica234; esboza la

    230 Es as famosa, por ejemplo, la lectura crtica que los dos hicieron de la novelahistrica de Ferdinand Lassalle, Franz Von Sickingen, que ste les envi en 1859 y que leyeron ya aplicando claves del determinismo histrico; ver V. B ozal, ed., 74, pp. 149-152 y 75, pp. 153-164.

    231 As las dos misivas que Engels envi a las novelistas Minna Kautsky, en 1885[ibidem, 73, pp. 147-149], y Margaret Harkness, en 1888 [ibidem, 76, pp. 165-168}.

    232 Adanse las Cuestiones de arte y literatura, ed. de Carlo Sa lin a r i, Barcelona:Pennsula, 1975.

    233 Lo subraya M. A sensi: Comprender de manera completa una obra literaria nopuede hacerse a menos que comprendamos las relaciones de produccin del momento histrico en que fue producida. La teora y la crtica literarias no deben confundirse con la poltica y la economa, pero es necesario contar con ellas en cualquier explicacin de la obra de arte, ob. cit., p. 443.

    234 Ver Las tradiciones histricas y sus contradicciones, en Cuestiones de arte yliteratura, ob. cit., pp. 40-47; concluye: La fascinacin que su arte ejerce

  • 8. Teoras marxistas y corrientes crticas

    nocin del desarrollo desequilibrado, para explicar los motivos por los que una sociedad necesariamente no tiene por qu crear la produccin artstica que de ella se espera. Al no haber relacin entre el arte y la sociedad que lo produce, esa dimensin artstica puede llegar a adquirir una cierta autonoma, lo que no deja de ser peligroso en una concepcin filosfica tan estricta como es el marxismo. Ntese cmo las contradicciones van alimentando estas posturas iniciales, que luego sern asumidas por los verdaderos tericos de este pensamiento 235.

    Por su parte, Engels, en las dos cartas antes citadas, aborda la relacin que tiene que establecerse entre literatura y tendencia poltica, afirmando que el escritor debe orientar al lector a extraer soluciones de los conflictos sociales que, por necesidad, ha de revelarle en sus obras 236. Otra de sus nociones es la definicin del tipo o rasgos de que se ha de alimentar la caracterizacin del personaje: es cierto y sigue en ello los gustos de la poca que el tipo debe poner en juego unos rasgos abstractos, pero, al t