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  • CILLA LPEZ, Rakel; MUIZ PETRALANDA, Jess: Navis Ecclesiae: las navetas litrgicas en Bizkaia. La Iglesia como navo de salvacin, Itsas Memoria. Revista de Estudios Martimos del Pas Vasco, 6, Untzi Museoa-Museo Naval, Donostia-San Sebastin, 2009, pp. 403-411.

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    Navis Ecclesiae: las navetas litrgicas en Bizkaia. La Iglesiacomo navo de salvacin1

    Raquel Cilla Lpez, Jess Muiz PetralandaEleiz Museoa. Bizkaia. Museo Diocesano de Arte Sacro.

    Desde los tiempos medievales siempre se ha vinculado a la Iglesia con la metfora de una nave. Unanave guiada por los apstoles que la han conducido a buen puerto y que ha conllevado constante-mente un significado de salvacin.

    Se recoge este sentido en numerosos textos religiosos y en los evangelios, como cuando se relatael cometido del obispo, para que como patrn de esta gran nave vele por la decencia y el orden2.

    San Ambrosio (340?-397), relata en su Sermn 46, que la Iglesia es una nave en cuyo mstil estCristo, en la popa el Padre, en el timn el Espritu Santo y mientras los profetas y apstoles ocupanlos remos3. Secunda esta alegora San Agustn (354-430), que escribe que la nave lleva a los disc-pulos y recibe a Cristo4. Ms tardamente, Santo Toms de Aquino (1225-1274) afirma que sin elpilotaje divino, el barco de la Iglesia no puede cruzar el mar del mundo hacia el puerto celestial5.

    Tambin se hace referencia a la nave al tratarse de la iglesia como edificio, el lugar destinado a losfieles desde el que se camina hacia la salvacin eterna: El edificio ser largo en forma de bajel yvuelto hacia el Oriente Los diconos de pie de modo que puedan trasladarse a donde sea necesa-rio harn el oficio de los marineros que maniobran a los costados del buque. Enseguida los sacerdo-tes y el obispo, piloto del navo, exhortarn al pueblo6. Y ms concretamente se viene denomi-nando nave a la parte donde se acoge a los asistentes.

    Este concepto de la navis ecclesiae hunde sus races en el Gnesis (6, 8), pues el relato del arca deNo se puede interpretar como una alegora de la Iglesia. Aunque es sobre todo en el Nuevo Testa-mento donde las descripciones de la vida de Cristo y sus discpulos remiten con ms frecuencia asmiles con navos desde los que llevar a cabo la misin evangelizadora7.

    Sera muy prolijo enumerar todas las referencias a este respecto que se acumulan en la tradicin lite-raria universal, puesto que, adems de las conocidas reseas de compendios religiosos, se cuenta conalegoras en el mismo sentido de nave-iglesia en diversas obras sobre todo de poca bajomedieval8.

    Esta concepcin de la Iglesia como navis para la salvacin goz de una importante difusin desdepocas tempranas, y las artes plsticas se hicieron pronto eco de esta correlacin en las obras de artey objetos litrgicos.

    Entre todas las piezas posibles destacan las navetas litrgicas, cuyo nombre deriva de navcula porpresentar la forma caracterstica de un pequeo navo en sus ms variadas tipologas. Se trata derecipientes para contener el incienso que ser utilizado en los incensarios. Al parecer podran tener suorigen en las antiguas acerras romanas, donde los sacerdotes guardaban la aromtica resina. Estasacerras solan adoptar forma de cofre, de caja redonda o cilndrica, similar a una pxide eucarstica9,formato que se mantendr hasta el siglo XIII.

    1. Queremos agradecer a Xabier Armendariz y a Jos Manuel Mats su valiosa colaboracin en la confeccin de este artculo.2. Constituciones Apostlicas, II, 57, en IGUACN BORAU, D.: Diccionario del patrimonio cultural de la Iglesia, Madrid, 1991, p. 626.3. Extrado de San Ambrosio de Miln, De Salomone, 10, comentario de Proverbios 30, sermn 46, 18-19, en MIGNE Jacques-Paul (ed.):

    Patrologiae Cursus Completus. Series Latina, vol. 17, Pars, 1879, p. 452.4. Lo expresa en el Sermn 75, dentro de sus Obras completas, vol. 7, Madrid, 1964, p. 475.5. Santo Toms de Aquino: Catena auera, cap. 9. vol. 1, Londres, 1842, p. 335.6. Constituciones Apostlicas, II, 57, en IGUACN BORAU, D.: Loc. Cit.7. Como por ejemplo en Mateo, 4, 19: Venid conmigo y os har pescadores de hombres; y en Marcos 4, 35-41, Lucas 8, 22-25 o Juan

    6, 16-21.8. Como sucede en la Divina Comedia de Dante Alighieri, en el poema de Guillaume de Dguileville titulado Peregrinaje de la vida del hom-

    bre, en la Vita Christi de Francesc Eiximenis o en unos versos del Libro rimado del Palaio, compuestos por el Canciller Ayala.9. DURET, D.: Mobilier, vases, objets et vtements liturgiques, Paris, 1932, p. 83.

  • Raquel Cilla Lpez, Jess Muiz Petralanda

    Por su parte, el uso del incienso es antiqusimo, puesto que ya era utilizado en el mundo greco-romano, en las liturgias paganas y en las reuniones familiares o festivas, con objeto de aromatizar elespacio y como seal de honor y dignidad. En las obras de arte, desde el primer cristianismo, esigualmente habitual encontrar la representacin de ngeles turiferarios con incensarios en las crucifi-xiones tempranas.

    La naveta por consiguiente ha estado indisolublemente unida al incensario (thymiamaterium, thu-ribula), y su evolucin formal y estilstica corre paralela a la de ste, quedando sujeta al paso de losdistintos modos artsticos.

    Aunque hasta el siglo XIII no adquiere la forma de barca o navo, es esta tipologa la que se va aconvertir en la favorita a la hora de fabricar las navetas litrgicas. Y es que ajustaba a la perfeccin laconcepcin purificadora, de ofrenda y honor propia del incienso, con la de la nao redentora que pro-clamaba el Triumphus Ecclesiae una condicin reiterada durante poca medieval y especialmentealentada con posterioridad durante la Contrarreforma10.

    Estas navetas, por tanto, adquieren una morfologa similar a la de pequeas embarcaciones pero,eso s, haciendo gala normalmente de un amplio repertorio decorativo que nos remite al momentode su creacin plstica.

    Sin embargo, resultara exiguo un anlisis de estas navetas basndonos nicamente en su cuali-dad estilstica o constructiva. De la misma manera, estas naos arrojan una interesante informacinsobre los patrones navales representados, que pueden corresponderse con el periodo cronolgico desu manufactura aunque como veremos, las piezas no siguen siempre estndares nuticos reales, yceden mucho a la fantasa.

    Nuestra exposicin va a tratar de centrarse en estos dos aspectos, singularizando el estudio en lasnavetas litrgicas conservadas en el territorio histrico de Bizkaia, aunque en algn caso nos referire-mos a ejemplos atesorados en Gipuzkoa y lava.

    Ya hemos adelantado que las navetas acompaan al incensario como elemento auxiliar en lascelebraciones religiosas, para contener el incienso que se quema. Pues bien, como objetos destina-dos a un uso sagrado y, por tanto, vinculado a Dios, casi siempre se realizaron con materiales noblesy ricos sobre todo plata, pues deban estar a la altura del rito que se estaba celebrando, aunque alprincipio eran de otros metales como cobre, latn Todo lo que rodeaba a la divinidad tena que serdigno de su gloriosa naturaleza.

    Si bien desde un punto de vista formal no han sufrido modificaciones importantes desde el sigloXIII al XVIII, los cambios en el ornato son sustanciales y permiten establecer un recorrido temporal,pues recogen las seas particulares que identifican los estilos. As los repertorios ornamentales plas-mados varan desde los motivos navales con profusin de detalles constructivos de las piezas gti-cas, renacentistas o de un incipiente barroco, los vegetales o los cueros recortados frecuentes en elrenacimiento y el clasicismo, pasando por la rocalla y los espejos de las piezas rococ hasta llegar a ladepuracin formal y limpieza de las obras neoclsicas.

    En Bizkaia se conservan navetas litrgicas que se remontan hasta los primeros aos del siglo XVII.Algunos ejemplares anteriores se conservan en Gipuzkoa11, y mayor fortuna tiene sobre todo el terri-torio alavs12.

    De comienzos del siglo XVII ha de ser una naveta procedente de la iglesia de San Jorge de San-turtzi, que hoy en da est depositada en el Museo Diocesano de Arte Sacro de Bilbao (n inv. 192)13[lmina 1]. Est realizada de plata en su color con algn elemento fundido y decoracin realizada aburil. Como suele ser habitual en algunas piezas de orfebrera, exhibe una inscripcin en la cubierta,

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    10. CALBARRO, J. L.: Navis ecclesiae. Origen e interpretacin de una joya iconografa de Betancuria, en Tebeto. Anuario del ArchivoHistrico Insular de Fuerteventura, n 15 (2002), p. 305.

    11. Para el estudio de estas navetas y de la platera guipuzcoana en general, ha de consultarse MIGULIZ VALCARLOS, I.: El arte de la pla-tera en Gipuzkoa. Siglos XV-XVIII, Donostia-San Sebastin, 2008. De Bergara (iglesia de Santa Marina de Oxirondo) se guarda una naveta ins-crita en el ltimo cuarto del siglo XVI (op. cit., pp. 190 y 482). No nos detendremos nosotros en pormenorizar dichas piezas, puesto que se die-ron a conocer en la mencionada obra, a la que nos remitiremos en cada caso.

    12. La obra de la profesora MARTN VAQUERO, R.: La platera en la dicesis de Vitoria (1350-1650) se ocupa de investigar la platera enesta rea, donde se conservan navetas litrgicas desde el siglo XVI: en Retes de Tudela, Uncella, Araya Por tanto nicamente recogeremoslas referencias a dichas piezas.

    13. Sobre esta pieza ver BARRIO LOZA, J.. y VALVERDE Pea, J.R.: Platera antigua en Vizcaya, Bilbao, 1986, p. 69 y CILLA LPEZ, R. yGONZLEZ CEMBELLN, J.M.: Museo Diocesano de Arte Sacro. Gua de la coleccin, Bilbao, 2008, p. 234.

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    que hace referencia al donante que regal la pieza, y dice as: ESTA NABETA MANDO ACER IVAN DEUAO P(ARA) LA IGL(ES)IA DE S. GORGE DE S TVR(CE)+. Formalmente responde a un prototipo denave cercano a la de un panzudo barco mercante, artillado, aunque con algunas libertades de inter-pretacin14. As vemos que el recipiente presenta la proa ciertamente idealizada, con una cubierta enp