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Odontología Legal y Forense Autor: Aurelio Luna Maldonado y Manuela Laborda Reboiro TEMA 5: LESIONES RELACIONADAS CON EL CAMPO DE LA ODONTOLOGÍA. Las lesiones o complicaciones en pacientes sometidos a tratamientos dentales se han convertido en una preocupación social importante que además tiene consecuencias a menudo muy graves. Un estudio (1) analiza la relación que existe entre el componente psicológico de las demandas laborales y los eventos adversos debidos a la mala experiencia dental. Un grupo de odontólogos informan de las lesiones producidas durante la práctica profesional en el periodo de 1 año y realizan unos cuestionarios para valorar el ambiente psicosocial en el que trabajan. Los resultados nos indican que: Las complicaciones más comunes en orden de prevalencia son: - lesiones de partes blandas 27% - sangrado accidental 18% - daño con instrumentos dentales 10% - enfisema 3% - lesión nerviosa 2% - rotura de aguja 1% - resto radicular en el seno maxilar 1% Las condiciones del lugar del trabajo, tales como, número de pacientes por día, compañeros de trabajo, material y recursos disponibles,

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Odontología Legal y Forense

Autor: Aurelio Luna Maldonado y Manuela Laborda Reboiro

TEMA 5: LESIONES RELACIONADAS CON EL CAMPO DE LA

ODONTOLOGÍA.

Las lesiones o complicaciones en pacientes sometidos a tratamientos

dentales se han convertido en una preocupación social importante que

además tiene consecuencias a menudo muy graves.

Un estudio (1) analiza la relación que existe entre el componente

psicológico de las demandas laborales y los eventos adversos debidos a la

mala experiencia dental.

Un grupo de odontólogos informan de las lesiones producidas

durante la práctica profesional en el periodo de 1 año y realizan unos

cuestionarios para valorar el ambiente psicosocial en el que trabajan.

Los resultados nos indican que:

Las complicaciones más comunes en orden de prevalencia son:

- lesiones de partes blandas 27%

- sangrado accidental 18%

- daño con instrumentos dentales 10%

- enfisema 3%

- lesión nerviosa 2%

- rotura de aguja 1%

- resto radicular en el seno maxilar 1%

Las condiciones del lugar del trabajo, tales como, número de

pacientes por día, compañeros de trabajo, material y recursos disponibles,

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dificultad del tratamiento…se asociaron a la experiencia de

acontecimientos adversos.

El apoyo social en el lugar del trabajo parece tener un efecto

protector frente al síndrome de Burnout.

Los trabajadores más jóvenes tienden a tener mayores tasas de

accidentes laborales que los trabajadores más experimentados.

A continuación procedemos a detallar cada una de las

complicaciones que se presentan durante la práctica odontológica en los

diversos campos de esta disciplina.

ANESTESIA (2,3)

Es casi imposible facilitar datos cuantitativos de la morbilidad de la

anestesia local ya que sólo se suelen reportar casos aislados, escondiéndose

o simplemente no comunicándose la gran mayoría de complicaciones

observadas sobre todo las de carácter leve.

COMPLICACIONES INMEDIATAS LOCALES

• Dolor a la inyección:

- Asociado a la técnica anestésica

Se produce generalmente por falta de cuidado en el momento de

inyectar una dosis considerable de líquido, en buena parte por la distensión

brusca de los tejidos.

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Existen zonas que normalmente son más sensibles que otras, como

por ejemplo, el paladar.

Todo contacto de la aguja con un tronco nervioso es extremadamente

doloroso, el paciente se queja de forma brusca como si se le hubiera

aplicado una descarga eléctrica.

- Asociado al tipo del material y su estado

Algunos anestésicos como la mepivacaína y la bupivacaína son más

dolorosos que los demás, el paciente nota como una sensación de

quemazón.

La anestesia es menos dolorosa cuando el líquido está a la

temperatura corporal y no a la temperatura del local, 20 grados.

La inyección de carpules contaminados con agentes desinfectantes o

antisépticos es también causa de dolor; debe pues proscribirse su inmersión

en soluciones de alcohol, clorhexidina…

• Rotura de la aguja:

Puede obedecer a deficiencias en la fabricación o a errores

considerables de técnica y/o movimientos bruscos del paciente u

odontólogo.

Los errores de técnica pueden resumirse en los siguientes:

- Mala selección del calibre y longitud de la aguja.

- Choque violento con una estructura dura.

- Técnicas que requieren cambios de dirección.

- La mala costumbre de doblar la aguja para acceder mejor al punto

diana.

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- La realización de varias punciones a un mismo paciente durante la

misma sesión sin cambiar la aguja.

Movimientos bruscos del paciente por:

- Dolor agudísimo al “tocar” un nervio que provoca una reacción de

defensa.

- Reacciones de náusea, la retirada brusca por el dolor que se provoca,

y la representación de alguna complicación sistémica como un síncope

vasovagal entre otras.

- Movimientos incontrolados por enfermedades de base como la

enfermedad de Parkinson.

En caso de rotura de la aguja hay que buscar unas pinzas adecuadas

tipo Kocher, mantener la calma y en caso de no poder recuperar el trozo de

la aguja deberá remitirse a un especialista competente.

• Ruptura del carpule:

El peligro de ruptura dentro de la boca del paciente puede comportar

serios problemas como el del paso a las vías digestivas o respiratorias.

La causa más frecuente es una presión exagerada que suele estar en

relación con una técnica anestésica traumática durante la intraligamentosa o

la intraósea.

• Anestesia del nervio facial:

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Se produce una doble acción de anulación de la sensibilidad y de la

función motora.

Una de las complicaciones que suele afectar a un odontólogo

inexperto es la generación de una parálisis del nervio facial en el transcurso

del bloqueo del nervio alveolar inferior, se puede producir a diferentes

niveles:

- A nivel del tronco común, parálisis de todos los músculos

intervienen en la expresión facial.

- A nivel del tronco temporofacial, el paciente no es capaz de cerrar el

ojo homolateral “signo de Bell” y de arrugar la frente.

- A nivel del tronco cervicofacial, el paciente desvía la comisura labial

heterolateral cuano se le pide que enseñe los dientes, “boca de chantre”.

Ante esto no debemos alarmar al paciente y debemos explicarle que

le efecto es reversible y que sólo durará unas horas.

Si el efecto no ha desaparecido en el momento de ir a dormir, deberá

proteger su córnea: se le aconsejara la visita al oftalmólogo o sino

simplemente se deberá colocar una pomada protectora oftálmica estéril o

bien tapar adecuadamente el ojo con una cura oclusiva oftalmológica.

La parálisis de la musculatura perioral es la consecuencia bien de una

anestesia del nervio mentoniano, o bien de una anestesia periapical

supraperióstica en la zona de premolares.

• Complicaciones vasculares:

La lesión de un vaso importante se puede traducir, de forma

inmediata, por una hemorragia o por un hematoma a tensión cuando la

hemorragia queda retenida en un espacio anatómico profundo.

En la práctica habitual las más frecuentes son:

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- Lesión del plexo venoso pterigoideo relacionada con la anestesia del

nervio alveolar superior posterior y con el nervio alveolar inferior ya que

muchas veces se expande.

- Lesión de los vasos del nervio alveolar inferior, se origina un trismo

que se hará patente a las 24-48 horas.

- Lesión de los vasos mentonianos que produce un hematoma silente y

tardío.

En caso de hematoma a tensión la única maniobra que el odontólogo debe

intentar realizar es la comprensión, nunca intentar un desbridamiento.

• Edema:

La presencia de un edema relacionado con el acto anestésico puede

justificarse por varias cusas: trauma mecánico durante la inyección,

irritantes químicos, reacción alérgica…

Si el edema afecta simultáneamente a la faringe o a la laringe puede

comprometer la permeabilidad de las vías aéreas representando una

urgencia vital. En los casos leves no suele durar más de 24 horas siendo el

tratamiento de elección los corticoesteroides por vía intramuscular o

endovenosa.

• Empalidecimiento cutáneo:

Se trata de una complicación relativamente frecuente que puede

aparecer en el lugar de inyección o alejado de éste. En el primer caso se

debe a la presión hidrostática de la solución más la isquemia por el

vasoconstrictor. En el segundo caso se produce en una zona más o menos

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extensa de la cara, se vuelve blanca debido a un fenómeno de isquemia. Es

propio de las mujeres jóvenes y delgadas.

El efecto es reversible y se anula a los 30 minutos.

• Complicaciones oftalmológicas: (4)

Se ha reportado en el transcurso de anestesias troncales del nervio

alveolar inferior, casos de diplopia (visión doble) y ceguera unilateral,

afortunadamente transitorias ya que se recuperan antes de los 30 minutos.

La explicación de este fenómeno es especulativa. Podría ser

consecuencia de un espasmo de la arteria oftálmica o como consecuencia

de la irritación del plexo simpático periarterial o bien que se ha efectuado

una inyección intravascular.

También se ha descrito la producción, en anestesias del maxilar

superior, de estrabismo originado por la parálisis de la musculatura

extrínseca del ojo; en este caso la recuperación espontánea tarda unas 3

horas.

También existe la posibilidad de ceguera por anestesia o lesión del nervio

óptico.

• Afectación de otras estructuras:

Se ha comentado que la situación más frecuente es la anestesia del

nervio facial, pero existen más posibilidades.

Se puede producir una sensación desagradable que impide la

deglución cuando se bloquea de forma no intencionada el nervio palatino

posterior al anestesiar demasiado posterior el nervio palatino anterior.

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Una sintomatología parecida se produce por la anestesia de los

músculos estafilinos, con parálisis del velo del paladar y trastorno de la

deglución y fonación. Esto se produce por la acción del spray anestésico

local.

Situaciones excepcionales serían la producción de un síndrome de

Horner y constricción pupilar homolateral, síndrome de Frey –posible

lesión del nervio auriculotemporal, ageusia, y xerostomía.

COMPLICACIONES TARDÍAS LOCALES

• Dolor postoperatorio:

Se debe a la contaminación de la solución anestésica cuando los

carpules se guardan en una solución antiséptica. Las soluciones pueden

corroer la tapa penetrando el líquido, que al ser neurolítico, además de

producir dolor durante la inyección se puede prolongar el dolor y la

sensación anestésica.

Otra situación es la causalgia, dolor continuo que afecta a un órgano

ausente, también conocida como “dolor fantasma”. Ésta es propia de la

amputación de extremidades pero también ha sido descrita en nuestra

actividad después de una exodoncia o una pulpectomía .

• Persistencia del efecto anestésico:

Suele ser debida a una lesión del nervio cuando:

- Hemorragia producida por una lesión de la vascularización intrínseca

del nervio. La clínica es una hipoestesia o una parestesia.

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- Lesión por la propia aguja. Traspasar el nervio es posible, dando una

clínica de hiperestesia.

- Inyección de la solución anestésica que había estado contaminada

con alcohol u otros agentes desinfectantes.

En cualquier situación debe esperarse una recuperación espontánea,

de forma gradual. El odontólogo deberá ir controlando el caso y

verificando la remisión de la zona.

• Lesiones de partes blandas:

- El efecto anestésico sobre las partes blandas puede durar horas, este hecho

es de gran trascendencia para el niño y en especial para el disminuido

psíquico sobre todo tras realizar el bloque del nervio alveolar inferior.

Corren el peligro de producir una automutilación involuntaria por

mordeduras.

Se debe avisar a los tutores responsables y si fuera necesario colocaríamos

un dispositivo abrebocas hasta que se recupera la sensibilidad normal.

- Otra posible lesión son las escaras debidas a necrosis tisular normalmente

de la mucosa palatina por efecto del vasoconstrictor.

• Trismo:

Esta complicación obedece a un traumatismo por la aguja o por el

líquido anestésico de alguno en los músculos depresores, en especial el

pteridogideo interno durante el bloqueo troncular del nervio dentario

inferior. En la fase aguda hay espasmos musculares y limitación de la

movilidad mandibular. Su progresión provoca hipomovilidad crónica por

constricción muscular o anquilosis fibrosa.

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Se recomienda un tratamiento precoz con calor local, analgésicos,

relajantes musculares y ejercicios.

• Alveolitis:

Se debe a la inyección intraligamentosa o intraósea, técnicas

traumáticas o falta de asepsia, asociadas a la acción vasoconstrictora del

compuesto acompañante.

• Celulitis:

Es consecuencia de la inoculación bacteriana por material séptico ya

sea por la utilización de agujas infectadas, por mala esterilización,

conservación o manipulación o bien porque el “carpule” de anestesia es

séptico. Los gérmenes implicados pertenecen generalmente a la flora mixta

bucal. Es importante la administración precoz de antibióticos.

• Eczema:

La dermatitis de contacto por hipersensibilidad a los anestésicos

locales, en especial a los de acción tópica, ocurre con más frecuencia en

las manos del odontólogo. Los signos clásicos son prurito, eritema y

vesiculación. Las lesiones se secan y dejan una piel descamada.

• Enfisema subcutáneo:

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Es consecuencia de la inoculación del aire comprimido procedente

de la turbina conectada a los instrumentos dentales o de la jeringa de aire

utilizada para secar los campos operatorios en cirugía bucal. Las zonas más

frecuentes son el surco nasogeniano, la zona de la tuberosidad y la zona

perimandibular de los molares inferiores.

La zona afectada se hincha y si se presiona sobre la piel, se nota una

crepitación característica de las burbujas. El accidente no reviste

importancia, pues se reabsorbe el aire al cabo de unos días.

ACCIDENTES GENERALES

Este tipo de accidentes suelen ser raros, pero de aparición súbita y

desgraciadamente pueden plantear problemas graves al paciente.

• Reacciones vagales:

Son las más frecuentes y están ligadas al miedo del paciente y a la

manipulación de una zona que provoca respuestas vaso-vagales ante un

estímulo doloroso como la anestesia.

Existe sudoración, hipotensión, bradicardia y en ocasiones náuseas y

vómitos. Si el cuadro es grave puede llegarse a la perdida de conciencia.

Se previene con psicoterapia, manipulación cuidadosa y evitando el

dolor, principal causa del síncope vaso-vagal.

Se trata colocando al paciente en decúbito o levantando las piernas

del paciente 90 grados, oxigenoterapia, ventilación asistida, soporte cardio-

circulatorio con fluidoterapia y vasopresores.

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• Accidentes alérgicos:

El shock anafiláctico es un cuadro raro pero grave de aparición

brusca, con existencia de palidez, taquicardia, hipotensión con o sin

broncoespasmo o laringoespasmo. Se debe hacer una correcta prevención

con una buena anamnesis.

Como tratamiento del shock anafiláctico se administra adrenalina 1

mgr. subcutánea, oxígeno y debemos trasladar urgentemente al paciente a

un centro hospitalario.

• Intolerancia al anestésico:

La etiología es difícil de reconocer, pero se achaca a la toxicidad del

anestésico, presencia de adrenalina, o a la predisposición orgánica o

psíquica del paciente, no obstante en muchos casos es imposible reconocer

el origen del proceso.

La aparición de síntomas tóxicos requiere sobrepasar ampliamente

las dosis terapéuticas aconsejadas habitualmente.

La clínica es palidez, lipotimia, sudoración, disminución del pulso,

náuseas, calambres musculares y excepcionalmente crisis convulsivas,

síncope o en el exitus del paciente.

PERIODONCIA (5)

Las lesiones traumáticas de los tejidos bucales pueden ser de origen

ficticio, iatrogénico o accidental. De esta forma, las lesiones químicas, así

como las físicas y las térmicas pueden afectar al periodonto.

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Daño químico:

Las sustancias químicas con las que se graban las superficies

presentan propiedades tóxicas que pueden producir reacciones en las

mucosas, incluida la encía. Ejemplos de esto podrían ser la descamación

inducida por clorhexidina, la quemadura por ácido acetilsalicílico, la

quemadura por cocaína y descamaciones debido a los detergentes de los

dentífricos.

Estas lesiones son reversibles y se resuelven después de retirada la

influencia tóxica.

También podemos hablar de daño químico al producido por el uso

incorrecto de cáusticos por parte del odontólogo. El paraformaldehído que

se emplea para momificaciones pulpares puede generar inflamación y

necrosis de los tejidos gingivales si el cierre de la cavidad es insuficiente.

Daño físico:

Tanto los agentes para la higiene oral como los procedimientos poco

expeditivos pueden resultar dañinos para los tejidos gingivales. En el caso

de que los traumas físicos sean limitados, la respuesta gingival sería una

hiperqueratosis, que generará una queratosis friccional de tipo leucoplasia.

Por otra parte, si el trauma es violento, el daño va desde una laceración

gingival superficial hasta una mayor pérdida de tejido que generará

recesión gingival.

Así, la capacidad abrasiva del dentífrico, la gran fuerza del cepillado

y el movimiento horizontal de éste contribuyen al daño gingival. El uso de

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seda dental también puede causar ulceración gingival e inflamación que

afecta principalmente el extremo superior de la papila interdental.

El daño físico a los tejidos gingivales puede ser de origen

autoinducido. Con frecuencia estas lesiones se denominan gingivitis

autoinducida o artefacta. Las lesiones suelen presentarse como ulceraciones

del margen gingival, asociadas por lo general con retracción. Pellizcar o

rasguñar la encía con los dedos o las uñas produce este tipo de lesiones. A

veces éstas pueden realizarse con instrumentos.

Daño térmico:

Son muy raras las quemaduras extensas de la mucosa bucal, pero las

quemaduras leves provocadas sobre todo por bebidas calientes son las que

se observan a veces. El paladar y la mucosa labial son los sitios de

preferencia, pero puede estar afectada cualquier parte de la mucosa bucal

incluida la encía.

El área afectada se manifiesta dolorosa y eritematosa y puede

producir la descamación de una superficie coagulada. También se pueden

producir vesículas y a veces ulceración , petequia o erosión.

Otras veces la causa pueden ser tratamientos dentales que incluyen el

manejo inadecuado de materiales de impresión como la cera caliente o los

materiales de cauterización.

CONSERVADORA (6)

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Durante la técnica operatoria utilizamos elementos y realizamos

maniobras que implican riesgos para los tejidos gingivales y tejidos

blandos en general.

Las maniobras más frecuentes que implican riesgos para los tejidos

gingivales son:

- Utilización de instrumental cortante

- Dique de goma

- Colocación de clamps o grapas

- Cuñas

- Matrices y portamatrices

- Pins, alfileres y tornillos

- Obturaciones y coronas provisorias

Utilización instrumental cortante

Tanto el instrumental de mano como el rotatorio impulsado a

diferentes velocidades pueden ser nocivos para los tejidos blandos.

Cuando se utiliza éste instrumental se deben buscar puntos de apoyos

firmes sobre los dientes para evitar que el instrumento produzca una herida

en la encía y/o penetre en el ligamento periodontal, en especial cuando

hacemos preparaciones proximales y cercanas al borde gingival.

También debemos llevar atención cuando utilizamos discos para

pulir, discos abrasivos y otros de gran tamaño con los cuales es fácil lacerar

los tejidos blandos, lengua o carrillos.

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Si bien el uso de estos instrumentos pueden causar lesiones

gingivales, son tejidos que se recuperan con rapidez, ayudados por una

adecuada técnica de cepillado y de estimulación, o masajes interdentarios.

Se ha demostrado experimentalmente la posibilidad de readherencia,

después de haber separado el epitelio de unión de la superficie dentaria, al

cabo de 5 días.

Dique de goma

Es un auxiliar indispensable para la correcta realización de

maniobras operatorias y además separa y protege las estructuras

periodontales. Pero lo debemos utilizar pasando previamente un hilo dental

verificando las relaciones de contacto y así no dañar el margen gingival.

Clamps y cuñas

El clamp o la grapa deben utilizarse con mucho cuidado para no

dañar el periodonto ya que tiene mordientes afilados. Se debe elegir el

clamp adecuado al diente y probarlo para asegurarse de que no tienda a

desplazarse apicalmente. Y al finalizar el acto operatorio es aconsejable

masajear los tejidos blandos para activar su circulación y volverlos

rápidamente a su estado normal.

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Con las cuñas se debe tener la precaución de dirigir su parte plana

hacia la paipal gingival para deprimirla suavemente, si lacerarla.

Obturaciones y coronas provisionales

Las obturaciones temporales que se efectúan con materiales blandos

y deformables son nocivas para el periodonto porque bajo la acción

masticatoria se introducen a presión en el espacio interdentario y ocasionan

la deformación de la papila gingival. Además, al no ser herméticas,

permiten filtraciones de saliva y gérmenes que actúan como factores

irritativos.

ENDODONCIA (7)

Durante el tratamiento endodóntico pueden producirse

complicaciones no provocadas por el odontólogo. Sin embargo, a menudo

son el resultado del incumplimiento de los principios establecidos para el

tratamiento endodóntico.

Éstas son algunas de las complicaciones más frecuentes que se

producen durante las diferentes fases de que consta el tratamiento

endodóntico.

Analgesia incompleta:

Frecuentemente es difícil obtener una analgesia local completa

cuando se tratan pulpas inflamadas. Al parecer, ello se debe a que los

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anestésicos locales utilizados habitualmente, como la lidocaína, tienen un

efecto inadecuado sobre las fibras C de la pulpa. En consecuencia, se

administra una inyección intrapulpar de 0,2-0,4 ml de lidocaína o un agente

similar bajo presión. Esta presión potencia el efecto del fármaco y con esta

técnica suele obtenerse una anestesia adecuada de la pulpa.

La inyección intrapulpar es bastante dolorosa, por lo que es

importante informar previamente al paciente qué se le va a hacer y el por

qué es necesario.

Cavidad de acceso:

La mayoría de los errores y las complicaciones operatorias durante el

tratamiento endodóntico se producen durante la preparación de la cavidad

de acceso o bien porque ésta no tiene la forma o el tamaño adecuados. El

error más frecuente es que la cavidad de acceso sea demasiado pequeña.

Esto conduce a la acumulación de tejido, en particular en el área de la

corona de las astas pulpares, y aun cambio de color del diente. Asimismo,

ocasiona dificultades en la localización de los orificios de entrada a los

conductos. Además, si el acceso no es adecuado, el instrumento para

localizar el conducto radicular puede ser guiado de forma errónea por las

paredes de la cavidad de acceso, aumentando el riesgo de perforación

radicular.

Perforaciones de la cámara pulpar:

Una complicación común durante la preparación de la cavidad de

acceso es la perforación de la raíz con una fresa. Esto se produce porque el

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operador no estudió las dimensiones y la forma de la corona ni la cámara

pulpar del diente ni la dirección de sus raíces.

Debido a la limitada longitud del tallo de la fresa, las perforaciones

de la cámara pulpar se producen en el área cervical del diente, ya sea

lateralmente, o bien en la región de la bifurcación.

Si es posible, la perforación lateral debe exponerse quirúrgicamente

y restaurarse como si fuera una cavidad de clase 5. Por otra parte, si la

perforación de la furca es restaurable, se tiene que reparar desde la cámara

pulpar. En principio, los materiales que se utilizan para la obturación

retrógrada de los conductos se pueden también emplear con este objetivo,

cuyo éxito o fracaso dependerá de si es posible, o no, sellar la perforación y

prevenir el establecimiento de la infección de los tejidos periodontales.

Perforación radicular:

• Perforación apical

La perforación radicular también se puede producir durante la

instrumentación del conducto radicular. Por lo general, ocurre en el tercio

apical de raíces curvas, en la zona externa de la curvatura de la raíz.

Existen tres causas principales de esta perforación:

+ Cavidad de acceso inadecuada

+ Fracaso en precursar el instrumento para conductos radiculares

+ Empleo de un instrumento demasiado grande para alcanzar la

longitud de trabajo

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Cuando se ha diagnosticado una perforación, hay que intentar volver

al conducto radicular mediante una lima K ligeramente curva y pequeña y

emplear un agente quelante (EDTA) en abundancia. Si se encuentra el

conducto original, se instrumenta de la forma habitual y se obtura sin hacer

caso de la perforación.

Debido a la dificultad que esto atañe, se ha intentado tratar las

perforaciones radiculares a largo plazo con hidróxido de calcio para

obtener una barrera de tejidos duros en la abertura de la perforación. Sin

embargo, este tratamiento puede no tener éxito. En estos casos el método

de elección suele ser un abordaje quirúrgico con extirpación de la parte no

instrumentada de la raíz.

• Perforaciones laterales

Al igual que las perforaciones apicales, una perforación de los

sectores laterales de la raíz con frecuencia se debe a un acceso inadecuado

del conducto radicular y, en consecuencia, una dirección incorrecta de los

instrumentos de los conductos radiculares.

En las raíces curvas, el fracaso en precursar el instrumento es una

razón común de perforación lateral, al igual que lo es el empleo inefectivo

de una técnica de limado de curvatura externa. Esto conduce a un

enderezamiento del conducto con una perforación por desgarro en la

porción interna de la curvatura de la raíz.

Esta perforación se debe tratar de la forma descrita para las

perforaciones en el área apical.

• Perforación por postes

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Estas perforaciones con frecuencia se producen durante la

preparación del espacio para la colocación de postes. Este error se debe a

una interpretación equivocada de la dirección de la raíz al emplear fresas

grandes y rígidas para eliminar la gutapercha y ensanchar el conducto.

Si es posible se deben exponer quirúrgicamente y sellar desde el exterior.

Conducto radicular obliterado:

Se puede observar de forma bastante generalizada en pacientes

ancianos; también ocurre como secuela de inflamación pulpar crónica de

larga duración o tras lesiones traumáticas de los dientes. En dientes luxados

o avulsionados la obliteración del conducto radicular se produce de manera

imprevisible e irregular. En otros casos, el conducto radicular se oblitera

por aposición de tejidos duros sobre las paredes del conducto radicular,

dejando en general un delgado cordón de tejido pulpar centralmente en el

conducto.

Si la obliteración es apical, el conducto se debe instrumentar y

obturar hasta donde es permeable. Si la obliteración es coronaria, el tejido

calcificado se puede atravesar con un explorador o eliminarse con una

fresa.

Si esto no se considera posible, los dientes con conductos radiculares

obliterados se pueden tratar quirúrgicamente con una obturación retrógrada.

Sin embardo, debe recordarse que, incluso cuando un conducto radicular

está clínica y radiográficamente obliterado, siempre existe algo de tejido

necrótico en espacios microscópicos de la raíz. Este tejido puede alojar

bacterias, por lo que puede producirse la filtración de productos

bacterianos, a pesar de la obturación retrógrada, causando el fracaso del

tratamiento.

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Fractura de un isntrumento:

Si un instrumento se fractura en el conducto radicular durante la

instrumentación, debe extraerse siempre que sea posible. Sin embargo, la

fractura suele producirse porque el extremo del instrumento queda clavado

como si fuera una cuña en el conducto y, al intentar extraerlo, se desprende.

En general es extremadamente difícil retirar fragmentos de instrumentos.

Debe intentarse trabajar el conducto radicular mediante un segundo

instrumento (lima K) junto al fragmento. A continuación se usan limas

Hedstrom o ultrasonidos y un agente quelante (EDTA) en abundancia, para

intentar liberar el instrumento fracturado, que en ocasiones, llega a

desprenderse.

Desafortunadamente, esto no suele ser posible, y el conducto habrá

de obturarse hasta el instrumento fracturado.

Esto puede tener un efecto negativo sobre la tasa de éxitos del

tratamiento, sobre todo si la fractura se produce en dientes infectados no

vitales. La apicectomía, preferiblemente con la eliminación del fragmento a

través del extremo apical del conducto radicular y la obturación retrógrada,

puede ser el tratamiento de elección.

Sobreobturación del conducto radicular:

La sobreobturación del conducto radicular se produce cuando los

materiales utilizados para la obturación del conducto afectan los tejidos

periodontales. Los materiales del tejido tendrán una forma irregular y

causarán mecánicamente una reacción inflamatoria. También los

macrófagos intentarán eliminar el material o, al menos, alisar los bordes

agudos para eliminar la irritación mecánica.

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La gutapercha es, en particular, bien tolerada por los tejidos, y los

selladores se disuelven o reabsorben. En ocasiones una sobreobturación

causa síntomas de larga duración o parestesias, en cuyo caso se puede

intentar la extirpación quirúrgica del material.

Subobturación del conducto radicular: (8)

Algunas de las causas de suboturación incluyen una barrera natural

en el conducto, un escalón creado durante la preparación, forma cónica

insuficiente, punta maestra mal adaptada y presión inadecuada de

condensación.

En cuanto al tratamiento, se prefiere la eliminación y el retratamiento

de una gutapercha suboturada. Intentar forzar la gutapercha en un sentido

apical al aumentar la presión del expansor, puede fracturar la raíz.

Fracturas radiculares verticales:

Los dientes con fracturas verticales de la raíz, que implican una

comunicación entre la cavidad oral y el periodonto, no se pueden tratar de

forma permanente y deben extraerse.

En la actualidad no se dispone de un método permanente para tratar

esta entidad. Durante períodos cortos, de pocos meses, los dientes con

fracturas verticales se pueden mantener en la boca sin síntomas aplicando

hidróxido de calcio en el conducto radicular. Sin embargo, cuando la pasta

es eliminada, se debe renovar pues, en caso contrario, pronto aparece una

exacerbación.

CAUSAS DE DAÑO PULPAR (9)

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Autor: Aurelio Luna Maldonado y Manuela Laborda Reboiro

Durante la preparación y restauración cavitarias existen diversos

factores capaces de producir irritación pulpar. Éstos se pueden agrupar en:

- Irritantes físiscos

- Irritantes químicos

- Irritantes bacterianos

Irritantes físicos:

• Calor friccional

El calor que se genera durante la preparación cavitaria o el pulido de

restauraciones puede alcanzar la pulpa y causar daño.

Cuando la velocidad supera las 4.000 rpm debe emplearse

refrigeración . La instrumentación cavitaria debe realizarse con leve

presión y toques intermitentes, profundizando el piso por capas para

permitir la salida de los detritos y la entrada del refrigerante al fondo de la

preparación. El buen estado de los instrumentos es otro factor a tener en

cuenta.

• Desecamiento de la dentina

El calor friccional y la aplicación prolongada sobre la dentina de aire

o fármacos deshidratantes remueven el contenido de los túbulos dentinarios

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y pueden provocar el fenómeno denominado “aspiración de los

odontoblastos”

• Profundidad excesiva de la preparación

Cuando el espesor de la dentina remanente entre el piso de la

preparación y el techo de la cámara pulpar es de 2mm o más, es difícil que

el calor provocado por el tallado, la aplicación de sustancias químicas, el

secado o la colocación de cualquier material restaurador produzcan daño.

Con 1,5 mm aparecen modificaciones en la capa odontoblástica. Con

menos de 0,5 mm el calor puede llegar hasta la quemadura pulpar.

• Presión de condensado

En cavidades profundas las fuerzas provocadas por el condensado de

la amalgama pueden producir inflamación pulpar.

Las respuestas pulpares sólo aparecen cuando la condensación ocurre

sobre los túbulos dentinarios recién cortados, no en aquellos casos en los

que existe dentina de reparación inducida por procesos de caries o

restauraciones previas.

• Contracción de polimerización

La contracción de polimerización de los composites tiende a producir

la separación de la restauración de las paredes dentinarias, lo que origina

una brecha a través de la cual se produce filtración marginal.

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Estos efectos pueden reducirse con diseños cavitarios adecuados,

mediante la inserción y la polimerización sucesivas de pequeñas porciones

de material para compensar la contracción de polimerización y la ubicación

conveniente del extremo de la unidad de fotocurado, de modo de controlar

a dirección de ésta, o por medio de la utilización, en ciertos casos, de un

composite de autocurado. Otro modo consiste en rellenar la preparación

con ionómero vítreo hasta el límite amelodentinario, para disminuir el

volumen de la restauración de composite.

• Trauma inducido por sobrecarga oclusal o contactos prematuros

Las fuerzas oclusales excesivas pueden causar alteraciones pulpares

como calcificación intrapulpar, pulpitis y necrosis. Cuando una

restauración queda por encima del plano oclusal, el trauma repetido da

como resultado sensibilidad pulpar postoperatoria

• Anclajes dentinarios

El uso de anclajes dentinarios puede exponer inadvertidamente la

pulpa y producir microfracturas dentinarias provocadas durante su

inserción.

Irritantes químicos:

Entre las sustancias que al ser aplicadas incorrectamente podrían

resultar irritantes para la pulpa podemos considerar:

- Antisépticos y limpiadores cavitarios

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- Ácidos, primers y adhesivos

- Materiales de protección y restauración

Irritantes bacterianos:

Los irritantes bacterianos pueden originarse por restos de tejido

cariado, por no eliminar el barrillo dentinario, por filtración marginal.

• Por restos de tejido cariado

Por debajo del esmalte sano muchas veces persisten restos de dentina

cariada difícilmente visibles y accesibles a la instrumentación. Los restos

de dentina infectada, con su contenido de microorganismos, representan

una causa importante de irritación pulpar. En la actualidad, el uso del

detector de caries para verificar la total eliminación de los tejidos cariados

se considera una práctica habitual.

• Por no eliminar el barrillo dentinario

El lavado con agua a presión de la jeringa arrastra gran cantidad de

detritos y polvillo suelto sobre la superficie.

Sin embargo, no es suficiente para eliminar los restos dentarios más

adherentes, que están contaminados por microorganismos. Éstos segregan

toxinas y deben ser eliminados del interior de la preparación antes de

proceder a su restauración.

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Bränström sugiere el uso de una solución detergente y microbicida

(Tubulucid). Estas soluciones contienen un agente tensoactivo que reduce

las tensión superficial de los tejidos y favorece su penetración y un

antiséptico que inhibe el crecimiento bacteriano. La utilización de este tipo

de sustancias no interfiere en los mecanismos adhesivos.

• Por filtración marginal

La filtración marginal es la causa más frecuente de sensibilidad

postoperatoria, caries recurrente y fracaso de la restauración.

Debido a la contracción de polimerización, cambios dimensionales,

solubilidad, falta de adhesión u otros factores, los materiales de

restauración muchas veces no logran cerrar herméticamente la cavidad que

obturan.

OTROS ACCIDENTES (10)

Aspiración o ingestión:

La aspiración o ingestión es un caso grave, pero que se puede evitar

fácilmente con las precauciones adecuadas, y es poco frecuente.

El uso de dique de goma es la norma de cuidado para evitar este

accidente.

La desaparición de un instrumento que resbaló de los dedos del

odontólogo, seguido por una tos violenta o reflejo de vómito por el paciente

y la confirmación radiográfica de una lima en el tracto alimentario o vía

respiratoria, es el signo principal.

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Estos pacientes requieren referencia inmediata a un servicio médico.

De acuerdo con la investigación de Grossman, el 87% de estos

instrumentos se degluten y el resto se aspiran. Se requiere la eliminación de

algunos instrumentos deglutidos y de casi todos los aspirados.

Extrusión de irrigante:

El acuñamiento de la aguja en el conducto (o en particular fuera de la

perforación) con una salida forzada del irrigante (en particular hipoclorito

de sodio), causa daño tisular y molestia en los pacientes. La colocación

holgada de las agujas y una irrigación cuidadosa con ligera presión o uso de

una aguja perforada evitan forzar la solución irrigante a los tejidos.

Un dolor prolongado y agudo durante la irrigación, seguido por una

inflamación difusa rápida, por lo general indica penetración de la solución

en los tejidos perirradiculares.

(11) Han sido publicados diversos artículos sobre el uso inadecuado

del hipoclorito de sodio. Éste actúa de manera efectiva como irrigante,

debido a sus agentes antimicrobianos y a sus propiedades para disolver

tejidos, así como por su aceptable vida útil.

Sin embargo, una de sus principales desventajas es la toxicidad que

presenta para los tejidos vitales.

Así, si el hipoclorito es expulsado más allá del ápice de la raíz, puede

provocar quemaduras químicas y necrosis de los tejidos, pudiendo producir

incluso parestesias y anestesia del dentario inferior y del infraorbitario.

También se vieron dos casos en los que fue el nervio facial el afectado.

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Si la fuga de material se produce hacia la cavidad oral, éste podría

ser ingerido por el paciente, irritando la garganta e incluso provocando un

compromiso en la vía aérea superior.

Se han propuesto una serie de medidas preventivas para reducir al

mínimo las posibles complicaciones del Hipoclorito de Sodio como son:

- El uso de un babero de plástico para proteger la ropa del paciente

- Protección ocular tanto para el paciente como para el odontólogo

- Uso de dique de goma para el completo aislamiento

- Uso de agujas Luer-Lok para la irrigación del conducto radicular

- Prevenir el acuñamiento de la aguja en el conducto radicular

- Evitar la presión excesiva durante la irrigación

CIRUGÍA (12)

Durante la extracción de un diente se producen una serie de

accidentes principalmente mecánicos y producidos por el traumatismo, que

suelen afectar:

Al resto de dientes

Los maxilares

La mucosa bucal

Los elementos vasculares y nerviosos

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A pesar de haber realizado un correcto examen preoperatorio, un

estudio radiológico adecuado y una impecable técnica operatoria este tipo

de problemas pueden producirse, puesto que siempre existen

imponderables a la exodoncia ya sea por las condiciones anatómicas,

características fisiológicas y patológicas imprevisibles, etc.

Por lo tanto, debe conocerse bien el manejo de estas situaciones con

el fin de no causar yatrogenia, ya que la aparición de estas complicaciones

es una consecuencia más de la exodoncia.

Accidentes en relación con los dientes:

Dentro de ellos nos encontraremos con fracturas dentarias, luxación

o fractura de dientes vecinos, dientes o raíces desplazadas a los espacios

vecinos, error en el diente extraído y malposición dentaria. Procedemos a

detallar cada uno de ellos:

• Fracturas dentarias

El accidente más común durante la extracción dentaria con fórceps es

la fractura del diente, ya sea de la corona o de su raíz. La máxima

frecuencia se da a nivel de los molares y primeros premolares, siendo estos

casos a veces inevitables a pesar de todas la precauciones. Para Brabant es

más frecuente que acontezca esta complicación al efectuar la extracción de

dientes aislados, que cuando éstos forman parte de una arcada dentaria

continua en una proporción de 3 a 1. En algunos casos, como en los dientes

multirradiculares, la fractura de la corona hasta puede facilitar la extracción

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porque entonces cada raíz puede retirarse una por una; pero normalmente la

fractura dentaria es evitable en la mayoría de los casos con un correcto

diagnóstico clínico y radiográfico y con una técnica adecuada.

Entre los factores que contribuyen a la fractura de la raíz encontramos:

+ Dientes que han recibido un tratamiento endodóntico previo, debido a su

mayor fragilidad.

+ Anquilosis de la raíz dentaria en el hueso alveolar.

+ Hipercementosis.

+ Dientes con grandes destrucciones o con una gran amalgama. Aquí

también pueden incluirse aquellos dientes muy endebles por tallados

realizados en su preparación protética, con espigas intrarradiculares o

cualquier otra restauración de carácter similar.

+ Hueso denso o esclerótico, particularmente en personas mayores y

algunas etnias africanas.

+ Dientes con raíces largas, puntiagudas, curvas y divergentes.

+ Acceso inadecuado. Cuando el paciente no tiene una apertura bucal

correcta y existe un acceso deficiente de los dientes posteriores.

Algunas de las fracturas se suelen producir por una mala aplicación de la

fuerza ejercida sobres el diente, debido a:

+ Mala colocación del fórceps.

+ Utilización de un fórceps inadecuado.

+ Movimientos inexactos.

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+ Fuerzas no controladas.

En muchos casos las fracturas podrían ser evitadas con la realización

de una buena historia clínica y un detallado estudio clínico y radiológico de

los dientes que deben extraerse, lo cual, por otra parte, es obligatorio llevar

a cabo. Con ello podremos evidenciar la posición, forma y anatomía de las

raíces dentarias u otras posibles causas de fractura, y así poder actuar de la

forma más adecuada. A pesar de todo esto, la prisa es generalmente una de

las causas principales de estos errores, que se pueden evitar si el

odontólogo trabaja tranquilo y metódicamente.

Siempre que al realizar una extracción dentaria encontremos una resistencia

mayor de lo normal, no deberemos nunca intentar hacer más fuerza para

lograr la exodoncia, sino que lo procedente es investigar el porqué de esa

mayor resistencia. Según cual fuera la causa de la dificultad, podrá estar

indicada la odontosección o el abordaje quirúrgico.

La conducta a seguir ante una fractura dentaria será:

1.- Inspección de la porción del diente que se ha extraído. Esto nos dará

una idea tanto del tamaño como de la posición del fragmento que queda en

el alvéolo.

2.- Realizar un examen radiográfico, que en muchos casos nos mostrará

cual ha sido la causa de la fractura.

3.- Siempre que sea posible intentaremos realizar la exéresis de este resto

radicular, ya sea por abordaje convencional o, si es necesario, mediante

abordaje quirúrgico.

4.- En el caso de quedar un ápice radicular en la profundidad del hueso, sin

síntomas inflamatorios ni presencia de lesiones periapicales, y cuya

exodoncia representará gran dificultad con peligro de lesionar estructuras

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nobles o que exigiera una ostectomía exagerada, podríamos decidir dejar el

resto. Se debe informar al paciente de la decisión adoptada y se realizarán

controles periódicos para evitar posibles complicaciones.

5.- En algunos casos muy concretos en los que se ha podido movilizar toda

la raíz dentaria y posteriormente se nos ha fracturado, podemos intentar

colocar un instrumento de endodoncia e intentar realizar la exodoncia con

movimientos laterales y hacia afuera.

• Luxación o fractura de dientes vecinos

En ocasiones se lesionan los dientes adyacentes o antagonistas al

realizar procedimientos exodóncicos. Estas lesiones comprenden

aflojamiento o subluxación, avulsión o fractura.

La subluxación del diente contiguo se puede producir por una

incorrecta aplicación de los elevadores que transmiten la fuerza del brazo

de palanca al diente adyacente, produciéndose el aflojamiento de éste.

Si la movilidad no es muy grande no se requiere tratamiento, pero si

ésta es considerable, se deberá realizar una ferulización del diente con los

dientes vecinos durante 2 a 4 semanas; en ambos casos se deberá controlar

la vitalidad del diente afectado y advertir al paciente que consuma una dieta

blanda.

La avulsión del diente contiguo también suele producirse por el uso

inadecuado de los fórceps y elevadores; es un accidente muy inusual y en

los casos en que se presenta, las raíces del diente avulsionado suelen ser

cónicas o fusionadas o el diente está afecto de un proceso periodontal

grave. Ante un avulsión de este tipo, deberemos reimplantar el diente en su

alveolo y ferulizarlo a los vecinos.

La fractura de la corona del diente adyacente se puede producir

cuando el fórceps o el botador resbala y la golpea, o también por ejercer

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una fuerza excesiva contra ella con un elevador mal colocado. El

tratamiento a realizar será conservador.

Para prevenir este tipo de accidentes, se aconseja ser muy cuidadosos

con las maniobras operatorias de extracción dentaria especialmente en los

dientes en vestíbulo o linguoversión y en los incluidos.

La luxación del germen de un diente permanente es posible en las

maniobras de extracción de su temporal correspondiente o contiguo, al

tener éstos unas raíces no reabsorbidas que lo abrazan.

Al realizar una anestesia general es posible dañar otros dientes en

especial los incisivos superiores que se pueden extraer por el uso incorrecto

de abrebocas y de apoyos.

• Dientes o raíces desplazadas a los espacios vecinos

La proyección de un diente o de una raíz suele ser excepcional, y se

produce por falta de control, por parte del odontólogo, de las maniobras de

exodoncia o por un movimiento intempestivo del paciente.

Puede producirse:

+ Hacia cualquier espacio celular vecino con riesgo de procesos infecciosos

agudos.

+ Hacia el conducto dentario inferior, donde la extracción de un resto

radicular de pequeño tamaño puede ser muy difícil.

+ Hacia el seno maxilar con la grave secuela de la aparición de una

sinusitis o de una comunicación orosinusal.

+ Hacia la vía digestiva. No existen riesgos importantes.

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+ Hacia la vía respiratoria. Existe un riesgo importante de asfixia, lo que

exige maniobras de urgencia.

Siempre resolveremos estos casos con un abordaje quirúrgico para realizar

su exéresis siempre con un estudio radiológico previo para localizar

correctamente la raíz o el diente.

• Error de diente extraído

La extracción de un diente al que atribuíamos un proceso patológico

y que una vez extraído, se comprueba que era erróneo, suele ser resultado

de un diagnóstico incorrecto. Por ello antes de realizar una extracción

deben apurarse al máximo las pruebas diagnósticas y los métodos

conservadores.

Si nos damos cuenta en el mismo momento de haber realizado la

extracción de un diente que no es el enfermo, actuaremos de la misma

forma que en un diente avulsionado de forma accidental. Haremos una

reimplantación inmediata, y se inmovilizará. Por lo general la terapia

endodóntica será necesaria, pero se efecturará cuando se haya producido la

reinserción eficaz del diente.

• Malposición dentaria

La extracción dentaria con ausencia de reemplazamiento protético

acarrear desplazamientos dentarios, lo que será causa de maloclusión con

su posible repercusión sobre la articulación temporomaxilar. Estas

malposiciones dentarias producidas pueden también complicar la

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rehabilitación protética. Así pues, una extracción dentaria puede ser el

desencadenante de graves problemas en todo el sistema estomatognático.

Accidentes en relación a los huesos maxilares:

• Fractura del hueso alveolar

Suele ser relativamente frecuente. Su extensión puede ser variable,

limitándose normalmente al alvéolo del diente extraído, especialmente por

su lado vestibular. A menudo representa un accidente inevitable que facilita

la luxación y avulsión dentaria. Por ello es habitual que, al realizar la

inspección del diente extraído, podamos ver fragmentos de hueso alveolar

adheridos a la raíz. Esto suele ser debido a la inclusión accidental de hueso

alveolar entre los bocados del fórceps o a la configuración de las raíces, la

forma del alvéolo o a cambios patológicos del hueso en sí.

Puede suceder que el hueso alveolar fracturado se desprenda por

completo o que quede adherido al periostio. El fragmento alveolar que está

bien insertado se puede dejar en su sitio, sujetado con suturas a través de

los márgenes gingivales de la herida de extracción, evitando así la

formación de defectos irregulares en la cresta alveolar.

Pero si ha perdido más de la mitad de su fijación perióstica,

deberemos eliminarlo ya que, con toda seguridad, no será viable al haber

perdido su irrigación sanguínea, por lo que el dejarlo en su sitio constituiría

motivo de complicaciones infecciosas postoperatorias. No obstante esta

acción nos producirá una pérdida ósea relativamente importante o una

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irregularidad en el tamaño de la cresta alveolar con los problemas que ello

comportará para colocar una prótesis estable y bien equilibrada, y con el

problema sobreañadido de haber perdido parte del hueso maxilar, lo que

favorece la aparición de bases óseas atróficas para las prótesis.

Si en el hueso alveolar quedan espículas de hueso o zonas

puntiagudas, deberemos regularizar el alvéolo con pinza gubia o con

fresado con motor convencional; al mismo tiempo irrigaremos la zona con

agua destilada o suero fisiológico estéril con el fin de asegurarnos una

buena limpieza del campo operatorio. Así pues, tanto co evidencia de

fractura alveolar como sin ella, se impone el realizar una revisión alveolar

completa después de la extracción.

La lesión de la tabla interna suele acontecer durante la extracción del

cordal inferior. Deberemos proceder con el mismo criterio antes descrito,

aunque en esta zona tenemos el inconveniente de la presencia del nervio

lingual, con la posibilidad de poder lesionarlo, ya sea de forma traumática o

por una infección u osteítis secundaria.

- Fractura de la tuberosidad

Durante la extracción de un segundo o tercer molar superior, se

puede producir la fractura de la tuberosidad del maxilar superior. La mala

aplicación de los elevadores o de algún tipo de fórceps como los Physick

son sus causas principales.

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Cuando se produce la fractura, que frecuentemente se acompaña de

una hemorragia importante, debemos parar la extracción con el fórceps o

elevadores y preparar un colgajo mucoperióstico vestibular amplio, se

liberará la tuberosidad fracturada y el diente de los tejidos blandos con

disección toma. Posteriormente extraeremos ambos y realizaremos la sutura

de los tejidos blandos, con puntos de colchonero, que retiraremos pasados

de 10 a 15 días.

Si, durante la extracción, la tuberosidad queda adherida al diente, se

deberá ir con mucho cuidado de no desgarrar la mucosa y el revestimiento

astral ya que en caso contrario se podrían producir comunicaciones

orosinusales. Si se produce la comunicación orosinusal y el seno maxilar

está sano, es suficiente con alisar los bordes óseos y suturar la encía. Si el

seno está infectado, se debe hacer una antrostomía nasal y es posible que

deba realizarse la intervención de Caldwell-Luc, efectuando al mismo

tiempo un colgajo vestibular o palatino para el cierre mucoso de la

comunicación.

• Fractura mandibular

Se trata de una complicación poco frecuente, que por lo general se

produce en las extracciones de los terceros molares, especialmente si están

en inclusión intraósea profunda a nivel del ángulo mandibular y en segundo

lugar a nivel de los premolares inferiores donde el grosor de la mandíbula

puede estar reducido por una gran reabsorción ósea. También puede ser

posible cuando se aplica una fuerza inadecuada o con una potencia

excesiva, y cuando se actúa sobre dientes con patología asociada como

hipercementosis.

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De producirse esta complicación, deberá referirse el paciente

inmediatamente al Servicio de Cirugía Bucal o de Cirugía Maxilofacial y

realizarse:

Extracción del diente incluido contenido en el foco de fractura.

Reducción de la fractura e inmovilización mandibular (osteosíntesis,

bloqueo maxilar).

Regularización de los bordes de la herida y sutura de los tejidos blandos.

Tratamiento antibiótico y sintomático.

• Luxación del maxilar inferior

La luxación de la A.T.M. se refiere al desplazamiento, que no puede

autorreducirse, del cóndilo sobre la cavidad glenoidea. La luxación puede

ser uni o bilateral. En estos casos se presenta de forma aguda por apertura

amplia y prolongada de la boca durante las maniobras dentales, en otros

casos puede presentarse de forma recidivante o crónica.

La luxación temporomandibular aguda puede ser tratada por

reducción manual (maniobra de Nelaton o maniobra de Depuis). Ello se

facilita con la administración simultánea de relajantes musculares,

infiltración periarticular anestésica o sedantes.

Accidentes de las partes blandas:

Las lesiones o heridas sobre la mucosa o la encía suelen darse en

exodoncias difíciles y complicadas y pueden provocar hemorragia,

hematomas o infecciones de forma secundaria. Normalmente su causa está

en la mala praxis, técnica deficiente o en la no utilización del método

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correcto de extracción. Si se adhiere la encía al diente, ésta debe ser

cuidadosamente disecada, antes de completar la exodoncia.

También se pueden producir lesiones en mejillas, labios, lengua,

mucosa palatina, suelo de la boca, etc…debidas a descuidos en la

aplicación de los fórceps o elevadores que se nos pueden resbalar en el

curso de las maniobras de la extracción dentaria.

Pueden provocarse quemaduras en los labios, que son debidas a la

utilización de material muy caliente después de haber sido esterilizado por

calor.

Cuando las lesiones son pequeñas, no vamos a realizar ningún tipo

de maniobra reparadora, solamente la limpieza con suero fisiológico y

colocamos una capa de vaselina y en caso de producirse una quemadura

colocaremos alguna pomada apropiada (sulfadiazina argéntica o mafenido).

Si la lesión es mayor, deberemos suturar y reparar la herida.

Accidentes nerviosos:

Es una lesión infrecuente al realizar una extracción, pero que se

puede dar sobre todo en la región del nervio dentario inferior. El

traumatismo puede ser por compresión, sección, aplastamiento o desgarro

del tejido nervioso, pudiendo esto ocasionar neuralgias, parestesias o

anestesias de las regiones inervadas por dichos troncos nerviosos.

• Nervio dentario inferior

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Es susceptible de ser lesionado a nivel del cordal, con el cual a

menudo tiene relaciones anatómicas muy estrechas, aunque también puede

aparecer este tipo de complicación tras exodoncias de primeros y segundos

molares inferiores.

Pueden producirse contusión, compresión, estiramiento o una simple

herida del nervio, lo que acarreará una anestesia dolorosa pasajera, pero es

también posible la sección, cuando este molar es atravesado por el nervio;

entonces la anestesia será permanente, aunque puede esperarse una

remisión hasta un período de 3 años. En estos casos puede existir una

“anestesia dolorosa” que se exagera con el frío. Estos problemas tienen

tendencia a atenuarse, especialmente los dolores, persistiendo la

insensibilidad labial con hormigueos a los cuales el paciente va dando cada

vez menos importancia aunque en algunos casos pueden quedar neuralgias

secundarias.

Ante la lesión consumada caben distintas actitudes de acuerdo a su

magnitud. Si es una compresión, debe eliminarse el agente irritante, óseo o

dentario, que la causa. Si es un desgarro por estiramiento, es probable la

recuperación entre 6 semanas y 6 meses. Si la recuperación no se produce,

es posible que exista un desplazamiento de las paredes óseas con

compresión nerviosa, esto puede indicar la necesidad de realizar una

descompresión quirúrgica. Si se ha formado un neuroma traumático, éste

puede escindirse para, después, reanastomosar o colocar un injerto

nervioso. Cuando hay un arrancamiento, la anestesia es permanente y solo

podrían intentarse técnicas de microcirugía nerviosa.

(13) Las compliciones durante la realización de la anestesia rara vez

acompañan a los procedimientos dentales. Sin embargo, una vez se

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producen pueden manifestarse como un daño directo al nervio, con

parestesia, trismo, formación de un hematoma o rotura de la aguja.

En este caso se pudo ver una complicación durante el bloqueo del dentario

inferior.

(14) Tras la extracción de los terceros molares retenidos puede

producirse un déficit sensorial o disestesia. Las radiografías panorámicas

pueden predecir la aparición de esta complicación.

Las revisiones de la literatura realizadas por algunos autores reportan una

incidencia de disestesia del dentario inferior del 0.005 de 0.053.

• Nervio mentoniano

Puede lesionarse durante la extracción de raíces de los premolares

inferiores o al realizar una incisión mucosa en la región premolar, en el

curso de una alveolectomía para la extracción de un bicúspide o al realizar

la avulsión quirúrgica de un diente incluido en esta región.

Las molestias que siguen a esta lesión no son, por lo general, tan

severas ni de duración tan prolongada como en el caso del nervio dentario

inferior y no hay nunca repercusión dentaria.

El dolor, aun en estos casos, puede ser muy acentuado y siempre hay

anestesia de las regiones inervadas que puede durar desde unos días a

meses o años.

• Nervio lingual

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La manipulación de la zona lingual del cordal inferior puede ser

peligrosa por las estrechas relaciones existentes con e nervio lingual, por

ello debemos ser cuidadosos en esta región y, así por ejemplo, no

pondremos suturas profundas que puedan lesionarlo, al contrario las

colocaremos a poca distancia del borde del labio interno de la herida

operatoria.

La sección del nervio producirá anestesia de la hemilengua, en la

parte anterior de la V lingual. La lesión del nervio producirá hipoestesia,

disestesia y/o hiperestesia que tardarán más o menos en regresar según la

gravedad de la lesión histológica.

En ningún caso existirá trastorno de la movilidad, ya que

básicamente ésta se debe al nervio hipogloso, prácticamente imposible de

dañar en cualquier técnica de cirugía bucal.

• Nervio nasopalatino y nervio palatino anterior.

La manipulación de la zona nasopalatina, por ejemplo, al realizar la

exodoncia de un mesiodens o en la zona palatina entre el segundo o tercer

molar por una exodoncia, puede acarrear lesiones de estos nervios. La

sintomatología en este caso no es importante, pudiendo pasar la mayoría de

veces desapercibida por el propio paciente.

Accidentes vasculares:

Durante el acto operatorio pueden producirse hemorragias por corte

o desgarro de los vasos sanguíneos, teniendo presente que siempre existirá

un sangrado normal, por la misma técnica quirúrgica.

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Si existe una lesión vascular, debemos localizar el vaso causante de

la pérdida sanguínea, atraparlo con una pinza hemostática o mosquito curvo

sin dientes y hacerle una ligadura o una cauterización con el bisturí

eléctrico.

En los casos que exista sangrado del hueso alveolar, colocaremos

cera de hueso o un taponamiento con un material hemostático

reabsorbible.

Fractura del instrumental:

Esto suele suceder por usar material en mal estado o por aplicar una

fuerza excesiva; así pueden romperse las puntas de los botadores o

cucharillas o fresas que estén muy desgastadas, o por utilizar instrumentos

demasiado finos como ciertos elevadores.

La actitud antes este tipo de accidente deberá ser la de extraer en la

misma intervención este fragmento de instrumental localizado

normalmente en el alvéolo o tejidos adyacentes. Sino, deberemos realizar

una nueva intervención quirúrgica, para poder eliminarlo, dado que en

muchas ocasiones estos cuerpos extraños acaban produciendo una variada

gama de trastornos.

Lesiones del seno maxilar:

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Durante la extracción de los molares y premolares superiores, pueden

producirse la perforación o apertura del seno maxilar, o la introducción de

una raíz en su interior.

• Perforación del seno maxilar

La perforación del suelo del seno maxilar puede producirse por

causas accidentales, o por causas traumáticas.

Las causas accidentales son aquellas que afectan a las raíces de los

dientes que están anatómicamente en la vecindad del seno y al efectuar la

extracción dentaria puede quedarnos una comunicación orosinusal.

Las perforaciones traumáticas son aquellas que nosotros podemos

realizar con un elevador, cuando se quiere luxar una raíz o con una

cucharillas al hacer un legrado intempestivo.

El tratamiento correcto será la aproximación de los bordes de la

herida con un punto de sutura para poder cerrar al máximo la cavidad

alveolar que habrá sido rellenada previamente con gasa hemostática

reabsorbibles.

En la práctica podemos encontrarnos ante 2 eventualidades:

Que el seno maxilar esté aparentemente sano. En este caso

abstenerse de toda intervención intempestiva y dejar la zona en reposo.

Que el seno maxilar esté infectado, presentando una sinusitis crónica

anterior o una sinusitis aguda.

(15) Las perforaciones oroantrales pueden ocurrir ocasionalmente

después de la extracción de los dientes superiores debido a la proximidad

anatómica de las raíces al seno.

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La incidencia oscila entre 0,31% al 4,7%.

A pesar de producirse una perforación del seno, si ésta presenta un

diámetro inferior a 2mm puede curar espontáneamente después de la

formación de un coágulo y su cicatrización secundaria. Sin embargo,

orificios de mayor diámetro requieren el cierre del defecto para evitar la

infección y formación de fístulas.

Se han propuesto numerosas técnicas para sellar el defecto y varios

tipos de colgajo, sin embargo, cada uno de ellos presenta sus desventajas.

• Penetración de una raíz en el seno maxilar

Ante todo se deberá determinar cuál es la localización exacta de esta

raíz, ya que puede situarse:

Dentro del seno, desgarrando la mucosa sinusal y situándose en el

interior de la cavidad.

Por debajo de la mucosa sinusal, sin perforarla.

La raíz puede desplazarse y ocupar el espacio de un quiste o

granuloma apical, pero sin perforar la mucosa astral.

En ocasiones se pueden intentar maniobras sencillas, para ver si el

resto radicular sale, como por ejemplo: hacer soplar al paciente por la nariz

con las fosas nasales tapadas, limpieza con suero fisiológico y aspiración

quirúrgica, o introducción de una larga tira de gasa iodoformada que, al

sacarla, a veces arrastra la raíz.

Aún así, lo más oportuno es realizar un abordaje quirúrgico del seno

directamente (Caldwell-Luc), elevando un colgajo mucoperióstico para

poder tener una buena visualización.

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Autor: Aurelio Luna Maldonado y Manuela Laborda Reboiro

IMPLANTOLOGÍA (16,17)

La colocación de implantes dentales es un procedimiento controlado,

con una cirugía programada pero aun esto sigue tenido sus complicaciones.

En implantología oral, las complicaciones más graves y las más

frecuentes descritas en la literatura se producen durante los procedimientos

quirúrgicos, accidentes hemorrágicos, lesiones nerviosas, fracturas

mandibulares, mal emplazamiento del implante, perforaciones…

Osteotomía sobrepasada de tamaño

Si se incrementa el tamaño de la osteotomía durante la colocación de

un implante de ajuste por presión o roscado de un sistema que no disponga

de un diámetro mayor, se debe retirar el implante y colocar alguna malla de

material en partículas de HTR o HA contra las paredes internas de la

osteotomía. El implante humedecido en sangre o suero salino, se reboza en

partículas quedándose adherida una capa de ellas. Después se ajusta por

fricción.

Las operaciones de roscado y colocación deben realizarse con

cuidado, usando una marca en el instrumento rotatorio para indicar el

momento exacto en el que se tiene que cambiar la dirección de giro de

motor. Una opción más segura es parar el motor en un punto que esté a 4 o

5 vueltas de la colocación final y terminar el procedimiento con la llave de

carraca manual.

Perforaciones de las tablas corticales

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Autor: Aurelio Luna Maldonado y Manuela Laborda Reboiro

Incluso cuando la zona receptora es suficiente, una dirección errónea

de la fresa o la presencia de una irregularidad anatómica inesperada puede

causar una perforación, bien medial, lateral o apical. Para evitar esto se

puede hacer una comprobación, después de la osteotomía se comprueba su

integridad metiendo una sonda fina o una lima endodóntica. Si la punta cae

en un defecto o perforación, está indicado utilizar una membrana o colocar

hueso sintético en la base, cerrar los tejidos y esperar a que cicatrice de 3 a

6 meses y después reoperar.

Perforación del seno maxilar

Se puede detectar por las burbujas de aire que salen por la osteotomía

abierta. Un remedio aceptable es la colocación de un implante más corto

después de la reparación profunda con partículas HTR o HA y Colla Plug.

Si no es satisfactorio, se debe realizar un cierre primario con un colgajo

pediculado bucal, suturar el colgajo sobre el hueso intacto, y prescribir el

régimen indicado.

En las perforaciones permisible unos milímetros de sobreextensión,

porque la membrana de Schneider puede ser empujada hacia arriba y

permanecer intacta.

Perforación del canal mandibular (18)

Se caracteriza por un sangrado importante, y se puede confirmar en

una radiografía periapical colocando una sonda o una punta de gutapercha.

Las cuatro formas más efectivas para prevenir la complicación son:

- medir cuidadosamente

- usar anestesia infiltrativa ( el paciente responde conforme el

instrumento se acerca al canal)

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- emplear la sensación táctil

- utilizar radiografías periapicales intraoperatorias

La incisión se debe cerrar con la posibilidad de que el nervio

cicatrice espontáneamente y, si no aparecen signos de regeneración en unas

semanas, el paciente debe ser remitido al especialista.

Lesión del nervio mentoniano

Se aconseja que cuando se coloquen implantes en la región

mentoniana, exponer esta estructura para que se localice su posición

claramente mientras se realiza la osteotomía. Se debe tener en cuenta que el

plexo corre por delante del foramen de 3 a 5 mm, antes de curvarse hacia

atrás hacia su salida, y que algunas veces pueden existir dos canales

mentonianos.

En un estudio sobre alteraciones sensoriales en el mentón y en el

labio inferior se vio que de 74 pacientes, el 24% informó de alteraciones

sensoriales a las dos semanas de la colocación de implantes, el 4% mantuvo

esa alteración hasta pasados 6 meses y tan solo del 1% al año.

Esto significa que si el daño nervioso ha sido leve sus efectos serán

transitorios y no quedarán secuelas.

Perforación del borde inferior mandibular

El cirujano debe comprobar si se puede sentir el implante a través de

la piel submandibular, y se puede palpar, hay que ver si está afilado y

puede provocar una herida crónica en la musculatura suprayacente.

Si es así, será necesaria una pequeña incisión en la piel para alcanzar

recortar el segmento del implante que sobresale con fresas de diamante

refrigeradas.

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Si no es así, se debe informar al paciente.

Perforación de la cavidad nasal

Se debe utilizar un espéculo nasal con una fuente de buena luz para

inspeccionar la mucosa nasal inferior.

Si se ha perforado y se puede ver el implante, se debe recortarlo con

una pieza de mano recta refrigerada y cicatrizar por segunda intención.

También se puede realizar a través de una incisión profunda intraoral

a nivel anterior exponiendo la apertura piriforme.

Fractura de las corticales bucal o lingual

Si la corrocada fracturada parece estar unida al colgajo

mucoperióstico, se puede esperar la posibilidad de que se vuelva a unir y

cicatrice posteriormente. Añadiendo HTR o HA se puede acelerar la

cicatrización.

Si el implante alcanza un asentamiento firme, la utilización de

membranas de regeneración puede solucionar el problema.

Colgajos inadecuados para cubrir el implante

Si la incisión no se realiza directamente sobre la cresta del reborde a

través de la línea alba avascular, los tejidos comprendidos entre esta línea y

la incisión se pueden perder.

Que no se realice sobre la cresta puede resultar en una pérdida de

vascularización de los tejidos del colgajo elevado.

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Fresas rotas

Puede ocurrir durante la osteotomía cuando se prepara la colocación

de cualquier tipo de implante. Un modo de evitar la fractura de la fresa

cuando se queda encajada es agarrar la pieza de mano por debajo de su

cabeza, en el punto en que emerge la fresa, con el pulgar y el dedo índice y

presionar con ambos dedos.

No se debe retirar la fresa basculando el mango de la pieza de mano.

Esta maniobra es la causa más frecuente de rotura de fresas.

Si no podemos sacar la fresa y esta en una zona no crítica, se pueden

dejar de forma segura en esa posición durante años, y sólo se debe intentar

retirarlas si se observa una reacción local en una radiografía en fechas

posteriores.

Hemorragia

Se puede producir un sangrado inusual durante la disección de los

tejidos blandos o en la cirugía intraósea. Si se visualiza un vaso sangrante

se debe pinzar con un hemostático.

Una presión firme aplicada durante 5 minutos o más, normalmente

consigue cesar la hemorragia dentro del hueso. Si no es suficiente podemos

utilizar cera de hueso.

Si la hemorragia proviene de la profundidad de los tejidos se debe

colocar una sutura de 3-0 de Vicryl posteriormente a la zona sangrante.

Se han descrito casos de obstrucción respiratoria por perforación de

las arterias, alveolar inferior, facial y lingual. La lesión vascular pone en

marcha una masiva hemorragia interna en el suelo de la boca llevando a la

lengua a una posición de protusión y desplazamiento que provocaría la

obstrucción de las vías aéreas. El cirujano debe tener un plan preparado

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Autor: Aurelio Luna Maldonado y Manuela Laborda Reboiro

para tales circunstancias y lo más importante una Tomografía

Computerizada para visualizar el área de las ramas vasculares.

Mala angulación o posición del implante

Debido a la angulación del reborde no siempre va a permitir

trayectorias ideales para los implantes, pueden existir problemas que no se

pueden solucionar con las técnicas protésicas clásicas. Los implantes

pueden estar inclinados en dirección bucal o lingual, lo que provocará que

los tornillos de retención emerjan por las caras labiales de la prótesis

completa, o con otras angulaciones inaceptables cuando la opción

restauradora es la técnica fija-extraible.

La opción mas elegida para solucionar problemas de angulación es

“ignorar” la colocación intraósea óptima y colocarlo con una angulación

que ofrezca una posición de emergencia óptima. Esto podría provocar la

perforación de las tablas corticales que se solucionaría con MRTG como

Gore-Tex o una malla de Vycril.

Para prevenir una inadecuada colocación de implantes lo mejor es utilizar

férulas quirúrgicas.

Daño a dientes adyacentes

Esto se produce por falta de paralelismo o por la proximidad

excesiva a los dientes contiguos. Durante la colocación de un implante se

debe respetar 1,5 milímetros entre dientes adyacentes como distancia

mínima.

En caso de daños el diente afectado puede requerir tratamiento de

conductos, cirugía periapical, apicectomía e incluso exodoncia.

Falta de estabilidad primaria

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Es una de las complicaciones más importantes ya que pueden llevar a

su fracaso. La estabilidad se puede ver comprometidas por exceso de

trabajo en el lecho del implante, pobre calidad del hueso, implantes

demasiado cortos, colocación postextracción cuando hay una discrepancia

entre el diámetro del alveolo y el implante.

Se sabe que el espesor de la zona necrótica es proporcional a la cantidad de

calor generado durante la cirugía y está impedirá la estabilidad implantaria.

En estudios se ha comprobado que el límite máximo de temperatura

que el hueso puede alcanzar sin producirse daños es de 47 grados

centígrados.

Estas complicaciones y fracasos dentales pueden ser minimizados si

se tiene en cuenta determinados aspectos del tratamiento tales como la

planificación prequirúrgica, respetar la osteointegración, diseño apropiado

a la estructura, estudio y correcta distribución oclusal e higiene meticulosa

durante la fase de mantenimiento.

ORTODONCIA ( 19)

Los objetivos principales de un tratamiento de ortodoncia son

proporcionarle al paciente resultados estéticos tomando en cuenta una

oclusión ideal e intentando no provocar dolor ni reacciones adversas pero

en ocasiones esto no es posible.

En gran parte porque los elementos que utilizamos dentro de esta área son

aparatos de metal, acrílico o combinados, que nos pueden ocasionar

lesiones por fricción o traumatismos externos.

La gran variedad de lesiones que podemos diagnosticar en un paciente

tratado ortodóncicamente es ilimitada y para que nos resulte más fácil

vamos a dividirlas en:

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Autor: Aurelio Luna Maldonado y Manuela Laborda Reboiro

- Lesiones provocadas por malos hábitos e higiene

- Lesiones provocadas por aparatos extraorales

- Lesiones provocadas por aparatos intraorales

Lesiones provocadas por malos hábitos e higiene

• Inflamación Gingival

Los pacientes ortodónticos tienen más sitios para la retención de

microorganismos que pueden ser responsables de gingivitis y

descalcificación. En molares con bandas ortodónticas se observa un índice

de placa más alto, mayor tendencia al sangrado y mayor profundidad en

bolsa que en piezas con implementos adheridos. También se observa

pérdida de inserción interproximal mayor. Una explicación sumamente

probable para esta diferencia es la dificultad para eliminar la placa en el

margen gingival de las bandas. Otra explicación alternativa sería la lesión

mecánica causada por la colocación subgingival de las bandas.

• Perdida de Hueso Alveolar

En diversos estudios clínicos se ha comprobado que los aparatos

ortodóncicos pueden dañar el sostén periodontal de los dientes tratados.

Esto significa que el tratamiento ortodóntico en verdad puede agravar una

lesión preexistente (inducida por placa) y producir pérdida de hueso

alveolar y de inserción periodontal.

Lesiones provocadas por aparatos intraorales

• Daño de la Superficie del Esmalte

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Autor: Aurelio Luna Maldonado y Manuela Laborda Reboiro

Las manchas blancas (lesiones por caries incipientes) que aparecen

en las superficies de los dientes bandeados o con implementos adheridos se

reconocen desde hace tiempo como problemáticas. El riesgo de

descalcificación de los pacientes tratados con ortodoncia puede ser

reducido con una higiene bucal minuciosa y con el uso de fluoruros.

Una medida preventiva de las caries en el paciente tratado

ortodónticamente es el uso de cementos fluorados, que pueden contribuir

sustancialmente a la remineralización.

• Fracturas de Esmalte

Vistos al microscopio los dientes tienen pequeñas líneas y raspaduras

en el esmalte debidas a la masticación de alimentos duros, choques entre

los dientes y otros. Estas fracturas pueden ocurrir también si se mastican

con las bandas o brackets en un ángulo equivocado o también debido a

caries.

Los brackets de cerámica si chocan contra los dientes también

pueden rasparlos. Es importante que el paciente informe de este problema

para evitar un daño en el esmalte.

• Perdida de la Vitalidad de los Dientes

Es posible que el nervio de un diente se necrose durante un

tratamiento de ortodoncia, especialmente si el diente ha sufrido con

anterioridad un traumatismo.

Es necesario hacer un seguimiento del estado de cada uno de los

dientes y que el paciente nos informe de cualquier golpe o tratamiento

previo. A veces pequeños golpes pueden provocar un severo daño al nervio

que es desconocido para el paciente. Estos problemas no siempre pueden

ser detectados durante el diagnóstico, pero si son detectados durante el

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Autor: Aurelio Luna Maldonado y Manuela Laborda Reboiro

tratamiento. Como solución a estos problemas es posible que

recomendemos un tratamiento de conductos aunque no es lo usual.

• Lesión de los Tejidos Blandos

Dentro de las lesiones por aparatología intraoral, las que afectan a

tejidos blandos son las más frecuentes.

Los alambres, brackets, bandas, ligas y otros pueden a veces irritar

los labios, mejillas y encías. Estos tejidos blandos por lo general sanan

rápidamente. La cera que debe de ponerse sobre las “áreas de contacto”

ayuda a evitar y alivia estas irritaciones además de acelerar su curación.

• Movilidad y Dolor

La movilización ortodóncica de los dientes no sólo requiere la

remodelación del hueso adyacente a los dientes, sino también una

reorganización del propio ligamento periodontal. Las fibras se desinsertan

de la superficie del hueso y el cemento y se vuelven a insertar después.

Radiográficamente, se puede observar que el espacio del ligamento

periodontal se ensancha durante la movilización ortodóntica de los dientes.

La combinación de un espacio ligamentoso más amplio y un ligamento

algo desorganizado implica que los pacientes presentaran una mayor

movilidad.

Cuanto más intensas sean las fuerzas ortodónticas, mayores serán la

reabsorción basal previsible y la movilidad. Una movilidad excesiva es un

indicio de que se están aplicando fuerzas demasiado intensas. Si un diente

queda demasiado móvil durante el tratamiento ortodóntico, deben

interrumpirse todas las fuerzas hasta que su movilidad disminuya a niveles

moderados.

No existe ninguna excusa para utilizar en la movilización ortodóntica

de los dientes fuerzas que provoquen un dolor inmediato de este tipo. Si se

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aplica una fuerza ortodóntica adecuada, el dolor que percibe el paciente es

muy escaso o ninguno, si bien el dolor suele aparecer al cabo de algunas

horas. El dolor dura por lo general de 2 a 4 días y después desaparece.

Los profesionales debemos ser cuidadosos cuando utilizamos

diversos aparatos para no provocar lesiones al paciente, con un correcto

ajuste, ni someterle a fuerzas mayores a las necesarias.

Muchas de estas lesiones son impredecibles, pero debemos indicarle

al paciente como minimizar las molestias, recordarle la importancia de

mantener una buena higiene y procurar que acudan con regularidad a las

citas para que en caso de producirse podamos tratarlas lo antes posible.

PRÓTESIS (20)

Entre las lesiones anatomopatológicas que pueden causar las prótesis

nos encontramos con dos tipos: agudas y crónicas.

Lesiones agudas:

Éstas se producen por prótesis nuevas y mal ajustadas que ejercen

una presión excesiva sobre tejidos blandos provocando isquemia arterial

y/o ulceración y dolor.

Lesiones crónicas:

Son las debidas a una alteración gradual del tejido de sostén. La

prótesis se hace inestable por lo que no encaja produciendo leves roces

sobre el tejido. Esto conducirá a un proceso de inflamación que dará lugar a

una hiperplasia papilar, denominada papilomatosis.

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Podemos evidenciar la gravedad de estas lesiones mediante la Clasificación

de Newton:

• Newton tipo I: zona localizada con inflamación simple

por todo o parte de la mucosa palatina en contacto con

la dentadura.

• Newton tipo II: eritema mas difuso pero sin

hiperplasia.

• Newton tipo III: hiperplasia papilar inflamatoria (tipo

granular) que normalmente implica la parte central del

paladar duro y el canto alveolar

En cuanto al tratamiento de estas lesiones, habremos de retirar la

prótesis durante períodos prolongados a fin de eliminar la inflamación

A veces es necesario realizar una intervención quirúrgica antes de

poner una nueva prótesis. Al disminuir el soporte a causa de la reabsorción

alveolar, los rebordes de la prótesis tienen a profundizar en el surco y por lo

tanto los tejidos blandos son presionados.

Una vez hemos corregido la prótesis la lesión disminuirá y

recuperará su coloración normal, aunque en ocasiones puede permanecer

un tejido residual fibroso que requerirá extirpación quirúrgica.

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Autor: Aurelio Luna Maldonado y Manuela Laborda Reboiro

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