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Un físico estadounidense confirma la horrible verdad sobre el fin de la Tierra e incluso calcula con la precisión de un relojero el período en que ocurriría y hasta pronostica el tiempo que tendría la humanidad para salvarse de esa catástrofe apocalíptica. Tras varios años de conocerse la cruel realidad, los gobiernos de todos los países, como nunca antes, se ponen de acuerdo por una sola causa, salvar a la humanidad y demás especies existentes en el planeta, olvidándose de las discrepancias y ambiciones por las que siempre discutieron y pelearon con sendas e innecesarias guerras en el pasado. Deciden trabajar en conjunto para aprovechar la única alternativa que les queda: abandonar el planeta, en lo que se llamará El Gran Éxodo Mundial. Pero antes, deberán primero adecuar los medios para la huida y buscar el sitio adonde ir y también acondicionarlo para la vida de la Tierra. Sólo tendrán entre 500 a 700 años, para lograr esa gran gesta sideral.

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  • Por lvaro Cotes Crdoba

    Primera PartePrimera Parte

    AdisTierraAdisTierra

  • Copyright: lvaro Cotes Crdoba.(Licencia copyright estndar)Edicin: En proceso.Idioma: Espaol.Dimensiones (cm) 15.2 ancho 22.9 altoPortada:Imagen creada conPhotoshop por elartista grfico Chase Stone.

  • SinopsisUn fsico estadounidense confirma la horri-

    ble verdad sobre el fin de la Tierra e incluso

    calcula con la precisin de un relojero el pero-

    do en que ocurrira y hasta pronostica el tiem-

    po que tendra la humanidad para salvarse de

    esa catstrofe apocalptica. Tras varios aos

    de conocerse la cruel realidad, los gobiernos

    de todos los paises, como nunca antes, se po-

    nen de acuerdo por una sola causa, salvar a la

    humanidad y dems especies existentes en el

    planeta, olvidndose de las discrepancias y am-

    biciones por las que siempre discutieron y pe-

    learon con sendas e innecesarias guerras en

    el pasado. Deciden trabajar en conjunto para

    aprovechar la nica alternativa que les queda:

    abandonar el planeta, en lo que se llamar ElGran xodo Mundial. Pero antes, debern pri-mero adecuar los medios para la huida y bus-

    car el sitio adonde ir y tambin acondicionarlo

    para la vida de la Tierra. Slo tendrn entre 500

    a 700 aos, para lograr esa gran gesta sideral.

  • "Debemos colonizar otros

    planetas o estaremos

    condenados a la extincin":

    Stephen Hawking

  • Adis Tierra

  • La teora sobre el fin del mundo haba embelecido

    a James Gordon, desde que se gradu como fsico

    en una universidad de Colorado, California, haca

    ya diez aos. Se la pasaba concentrado en descu-

    brir ese gran misterio, anunciado de forma bblica

    por Nostradamus y revivido en el cine con diferen-

    tes versiones, durante los albores y finales del segun-

    do milenio, respectivamente.

    Una maana calurosa en que se hallaba mirando

    las estrellas desde su laboratorio personal, en una

    zona rural de Kansas y en donde resida solo, des-

    cubri un extrao fenmeno que se registr en cer-

    canas del Sol. Percibi a travs de un potente te-

    lescopio que tena all, cmo una minscula partcu-

    la explot tras haberse primero incendiado. Luego,

    asombrado por el acontecimiento nico, averigu el

    tamao de esa diminuta densidad con una frmula

    matemtica que l manejaba muy bien y concluy

    que meda un poco menos que el tamao de la Tie-

    rra, es decir, aquella partcula haba sido un planeta.

    Ms tarde, verific en un mapa astral que, en efec-

    to, el planeta haba sido Venus, el cual durante mi-

    les de millones de aos haba permanecido con su

    movimiento de traslacin alrededor del Sol, como

    todava lo vena haciendo la Tierra, Martes, Jpiter,

    Saturno, Urano, Neptuno y Plutn. Venus, el segun-

  • do de los planetas desde el Sol, acababa de ser des-

    trudo por su acercamiento al gigantesco astro ama-

    rillo. Sin embargo, ese no fue el nico descubrimiento

    que hara ese da, por cuanto una pregunta empez

    a rondar dentro de su cabeza y la cual fue: Si aquel

    planeta destruido por su aproximacin al Sol haba

    sido Venus, entonces qu haba sucedido con Mer-

    curio, el primero del sistema planetario si se obser-

    vase desde el Sol? Comenz a buscarlo con su ca-

    talejo electrnico por la elptica que siempre haba

    estado recorriendo alrededor del astro gigante, pero

    no lo encontr por ninguna parte. Durante dos das

    consecutivos indag, inclusive, llam por un telfo-

    no satelital a un amigo, a Hollman Kartl, quien labo-

    raba en la NASA, para que con el telescopio Hoobe

    que la agencia mantena perenne en el espacio, tam-

    bin lo buscara, pero l tampoco lo hall despus

    de examinar durante un par de horas el intersticio

    entre la gran esfera incandescente y la Tierra.

    Es mas, Kartl se sorprendi y se asust cuando

    en su exploracin extraterrestre se dio cuenta de que,

    igualmente, no haba visto a Venus, a lo que James

    Gordon le respondi despus, contndole su ex-

    traordinario descubrimiento y del cual haba sido,

    aparentemente, el nico testigo. Tengo todo regis-

    trado en mi computador, le manifest a su amigo

    Kartl, quien al otro lado de la lnea telefnica, en

    una de las oficinas de la NASA, se sinti un poco

    entusiasmado por lo que le deca Gordon, mas no

    convencido de un todo.

  • Lo que haba visto ese da James Gordon era la

    prueba fehaciente de que la teora del fin del mundo

    era cierta, por cuanto lo mismo sucedera con la Tie-

    rra. El fenmeno sideral no slo llam su atencin

    por lo que haba acontecido con Venus, sino por lo

    que habra pasado con Mercurio, el primer planeta y

    el cual estaba delante de Venus. No slo haba sido

    testigo nico de la destruccin de un planeta, sino

    que haba sido el primer humano que se enteraba

    de la desaparicin de Mercurio.

    Como el telescopio que utilizaba estaba conecta-

    do a un computador de ltima generacin, lo que

    haba visto qued tambin grabado en la memoria

    electromagntica, por lo que contaba con las imge-

    nes que enseara ms tarde a la comunidad cient-

    fica internacional. Sin embargo, l era un profesio-

    nal y un investigador insaciable, quien no se dete-

    na con las primeras luces de un extraordinario ha-

    llazgo, por lo que continu indagando antes de pre-

    sentar esa prueba fsica de la cruda realidad que le

    esperaba al mundo. Profundiz en el asunto e inici

    la bsquda del tiempo que tendra la Tierra antes de

    su destruccin total, comparando la distancia entre

    Mercurio, Venus y el planeta azul y corroborando la

    velocidad con la cual se mova la Tierra en su apa-

    rente traslaccin eterna.

    A pesar de que estaban en invierno, el clima afue-

    ra se palpaba caliente, como si estuviera en verano.

    No haba llovido los ltimos dos aos en el estado ni

    en el resto de las otras regiones del territorio nacio-

  • nal. Y es que la naturaleza para el entonces segua

    cada vez ms loca en todo el mundo: llova a cnta-

    ro en el desierto del Sahara y durante casi todos los

    das e incluso, haba cado hasta hielo y nieve a la

    vez. En Alaska, desde haca un lustro, no se saba

    lo que era sentir fro desde que amaneca hasta que

    oscureca. El Sol calentaba aquel territorio con tem-

    peraturas elevadsimas. De la misma forma suceda

    en los otros pases de las tradicionales zonas trri-

    das y nrdicas. Para los cientficos, el disparate

    atmosfrico se deba al acortamiento de la distancia

    entre la Tierra y el Sol, teora que haba prosperado

    en los ltimos cincuenta aos y la cual pronosticaba

    el fin del mundo, como tambin iba a ocurrir con los

    otros planetas del sistema solar, pero despus de

    millones y millones de aos. Por lo pronto, la Tierra

    era el planeta que ms preocupaba, porque se con-

    sideraba que sera el tercero de la cadena de plane-

    tas, despus de Venus, el cual giraba y giraba tam-

    bin alrededor de la inmensa bola de fuego y con

    direccin hacia a ella y, adems, porque era en don-

    de siempre haba vivido el ser humano. Esa hipte-

    sis jams se haba comprobado, por cuanto nadie

    haba encontrado la prueba que lo confirmara, como

    lo hizo James Gordn esa vez, al inicio de un da

    caluroso de aquel ao del futuro.

    La teora del final del mundo de James Gordon se

    promulgara un mes despus, luego de que l, el

    ltimo da de su encerramiento en el observatorio

    planetario, durante otra noche ms, calurosa y reple-

  • ta de estrellas, concluyera que a la Tierra slo le

    restaban a partir de esa fecha, la cantidad de 1.500

    aos de existencia. Pero esa conclusin no fue la

    ms grave, por cuanto despus analiz que la vida

    conocida en la Tierra, desde ese da, slo poseera

    ms de la mitad del crucial tiempo, para seguir exis-

    tiendo. Es decir, a partir de ese ao, los seres en la

    Tierra tendran entre 500 o 700 aos de vida, por

    cuanto despus sera un imposible vivir en ella, de-

    bido a la temperatura y a los cambios bruscos de la

    atmsfera en el planeta, por su acercamiento cada

    vez mayor hacia el Sol. Incluso, en su computador

    personal y con un programa de simulacin digital,

    haba recreado cmo sera el planeta durante esos

    ltimos aos, junto con sus habitantes y dems se-

    res vivientes y edificaciones e inventos que la huma-

    nidad haba creado a lo largo de los cuatro milenios

    recorridos hasta por esos momentos. Todo se consu-

    mira o extinguira como si jams hubiera existido.

    Por eso, y con mucha razn, tuvo que ponerse a

    meditar despus sobre la posibilidad que tendria la

    humanidad de sobrevivir durante esa fulminante he-

    catombe del mundo. Tras otras dos noches ms, lue-

    go de pensarlo varias veces, se dio cuenta de que

    no haba otra alternativa, salvo la de abandonar el

    planeta, para lo cual deban de empezar a preparar-

    se desde ya, con el fin de que cuando llegara el da,

    no hubiera en la Tierra un solo habitante. En su mente

    no slo divag esa preocupacin, sino tambin el

    modo como el mundo tomara su teora comproba-

  • da y posibles soluciones, si es que la asimilaba como

    una verdad absoluta y no como una versin ms de

    las tantas surgidas a lo largo de la historia de la hu-

    manidad, desde los sectores religiosos hasta los

    cientficos y cinematogrficos, sobre el fin del mun-

    do.

    La primera vez que dio a conocer su descubrimien-