walter lippmann: el público fantasma

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Walter Lippmann. El público fantasma. Traducción e introducción, César García Muñoz. 150 p.

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  • 2011

    El pblico fantasma

    Walter Lippmann

    Traduccin e introduccin, Csar Garca Muoz

  • Cualquier forma de reproduccin, distribucin, comunicacin pblica o trasformacin de esta obra solo puede ser realizada con la autorizacin de Genueve Ediciones, salvo excep-cin por prevista por la ley. Dirjase a cedro (Centro Espaol de Derechos Reprogrficos - www.cedro.org), si necesita fotocopiar o escanear algn fragmento de esta obra.

    This edition is an authorized translation from the English language edition published by Transaction Publishers, 35 Berrue Circle. Piscataway. New Jersey 08854. All righst reserved.

    Lippmann, Walter. El pblico fantasma / Walter Lippmann ; traduccin e introduccin, Csar Garca

    Muoz. -- [S.l.] : Genueve Ediciones, 2011. 150 pp. ; 24 cm. -- (Ciencias sociales y humanidades ; 1)

    D.L. SA-439-2011. --ISBN 978-84-938557-0-3

    Opinin Pblica. 1. Opinin Pblica. I. Garca Muoz, Csar. II. Ttulo. 316.653

    Director de coleccin: Ciencias Sociales y Humanidades Javier Moreno Luzn

    Consejo cientficoAntonio Aparicio Prez Isidoro RegueraM Begoa Arre Ugarte Juan Ignacio Palacio MorenaBernat Sureda Garca Manuel Surez CortinaLeonardo Romero Tovar

    Diseo de la coleccin y de la cubierta: Genueve Ediciones por J. A. Perona

    Walter Lippmann traduccin: Csar Garca Muoz de esta edicin: Genueve Ediciones

    I.S.B.N.: 978-84-938557-0-3D.L.: SA-439-2011Composicin e impresin: Compobell, S.L.

    Impreso en Espaa (U.E.) - Printed in Spain

  • que los lderes lideren y que los gobernantes gobiernen(W. Lippmann, A preface to Politics, 1913)

    se le dice lo que quiere, y entonces lo quiere(W. Lippmann, Drift and Mastery, 1914)

  • 7Introduccin ................................................................................................ 9

    PARTE I 1 El hombre desencantado ............................................................... 31 2 El ideal inalcanzable ...................................................................... 37 3 Agentes y espectadores .................................................................. 47 4 Lo que el pblico hace ................................................................... 55 5 La neutralizacin de la fuerza arbitraria ........................................ 61

    PARTE II 6 La pregunta que hizo Aristteles .................................................. 69 7 La naturaleza de un problema ....................................................... 71 8 Contratos sociales .......................................................................... 79 9 Las dos preguntas para el pblico .................................................. 8510 El principal valor del debate pblico .............................................. 8711 La norma defectuosa ..................................................................... 9112 El criterio de la reforma ................................................................. 9713 Los principios de la opinin pblica .............................................. 107

    PARTE III14 La sociedad en su lugar .................................................................. 11515 Soberanos ausentes ........................................................................ 12516 Los reinos del desorden ................................................................. 133

    ndice ....................................................................................................... 141

    ndice general

  • 9Walter Lippmann es una de las figuras de la historia del pensamiento poltico moderno ms desconocidas en Espaa. Aunque su obra ms clebre, La opinin pblica (1922), ha aparecido con cierta frecuencia citada en manuales de opi-nin pblica e incluida en los programas aca-dmicos fundamentalmente para referirse al concepto de estereotipo, lo cierto es que hasta muy recientemente no hemos contado con una edicin espaola1 de la misma, ni con una bio-grafa2 completa.

    La razn de este desinters quizs se deba al contenido de la propia obra de Lippmann cuyo eje principal es el diagnstico de los fracasos y las limitaciones de la democracia como sistema basado en la voluntad de la opinin pblica. Si por algo se ha caracterizado la cultura poltica espaola en los ltimos aos ha sido por el em-belesamiento e idolatra con que se han asimila-do ciertas prcticas y comportamientos que so-cavan el sistema democrtico bajo la premisa de

    1 Lippmann, Walter. La opinin pblica, Cuadernos de Lan-gre, San Lorenzo del Escorial, 2003 (1922).

    2 Steel, Ronald. El periodista y el poder, Cuadernos de Lan-gre, San Lorenzo del Escorial, 2007.

    Introduccin

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    Csar Garca Muoz

    lo contrario. Cualquier crtica al funcionamiento del sistema democrtico ha sido considerada una traicin, y cualquier crtica al conjunto de votan-tes, o a la opinin pblica, ha sido considerada un anatema dentro de un discurso generalmente autocomplaciente forjado tanto por la clase polti-ca como por los medios de comunicacin. Desde este punto de vista cobra sentido que en un pas de escasa tradicin democrtica como el nuestro, pero en el que al mismo tiempo la palabra demo-cracia se ha convertido en un fetiche, una obra basada en poner en su justo trmino las posibi-lidades y limitaciones del rol de las mayoras no haya reunido demasiados adeptos. No obstante, lo que distingue a las grandes democracias, de las que no lo son, es contar con pensadores de enver-gadura que son capaces de cuestionar las reglas de la democracia para la mejora del sistema.

    Y sin embargo, por esta misma razn, por ser un libro a contracorriente, por ser un libro cuyo enunciado principal es causa de rechazo para mu-chos, la lectura de El pblico fantasma (1925) se hace ms necesaria que nunca. Concebido como una secuela de La opinin pblica, que trataba de comunicar en un tono ms directo y un lengua-je ms asequible con un pblico ms amplio, lo cierto es que acab convirtindose en un anlisis pormenorizado acerca de la funcin de la opinin pblica en la toma de decisiones en democracia. Tanto fue as que la mayora de los problemas que fueron apuntados en este libro la manipulacin de los smbolos, el cuestionamiento del rol de las mayoras, la dificultad de establecer estnda-

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    Introduccin

    res morales universales o la dificultad de atribuir legtimamente a la opinin pblica la toma de decisiones siguen vigentes no solo en las rela-tivamente nuevas democracias sino tambin en las de mayor solera como la norteamericana.

    Tratndose de Lippmann es, sin embargo, im-posible no referirse a dos rasgos generales de su carcter que explican desde una perspectiva ms amplia la gnesis de El pblico fantasma. El pri-mero de ellos es una actitud de separacin con respecto a un mundo, la sociedad de masas, que comienza a surgir durante las dos ltimas dca-das del siglo xix. Un mundo del que Lippmann y otros hombres de su tiempo se sentirn des-plazados al entender que es imposible conciliar una vida rica intelectual y espiritualmente, con la plena integracin en una sociedad dominada por la cultura popular. Su denuncia del hombre orte-guiano, que se siente a sabor al sentirse idntico a los dems3, le llevar a refugiarse en valores que comparte con sus maestros, sobre todo el espaol Jorge Santayana, tales como el neopla-tonismo, la jerarqua de las ideas y la creencia en valores eternos4.

    El segundo rasgo general de su carcter, con-secuencia inevitable del anterior, ser su esceptis-mo con respecto a la irrupcin de las masas en la deliberacin de los asuntos pblicos. A Lipp-mann le tocar vivir el trnsito de una idea de democracia que podra considerarse heredera de

    3 Ortega y Gasset, Jos. La rebelin de las masas, 1929.4 Garca Muoz, Csar. La opinin pblica en Santayana,

    Cuadernos de Langre, San Lorenzo del Escorial, 2006.

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    Csar Garca Muoz

    la directa promulgada por los Padres Fundadores en la Declaracin de la Independencia ameri-cana aunque a costa de limitar el derecho de voto a los hombres, las rentas altas, los grandes patrimonios y la raza blanca a la idea de demo-cracia representativa caracterstica de la sociedad de masas. Esta nueva democracia basada en el factor cuantitativo, en una menor atencin al componente local y en la funcin ejercida por los medios de comunicacin como educadores de la opinin pblica y publicistas de las decisiones de gobierno chocar, de plano, con su concepcin poltica de que la sociedad debe ser dirigida por un grupo de lites educadas.

    De hecho, una parte importante de la obra de Lippmann, de la que forma parte El pblico fantasma, se inscribe plenamente en lo que se ha denominado la teora crtica de la tirana de la opinin pblica, corriente de pensamiento que al-canza un gran predicamento en la primera mitad del siglo xix de la mano de Alexis de Tocqueville y John Stuart Mill, y que ser luego proseguida en el ltimo tercio de siglo por otros autores como James Bryce, Gabriel Tarde o Gustave Le Bon, preocupados de que la expansin de la democra-cia a todos los estratos sociales desembocara en una tirana de la mayora.

    No puede entenderse el significado en trmi-nos histricos de un libro como ste sin entender el pensamiento de autores, a los que Lippmann cita en esta obra, como Tocqueville, Bryce y Lowell, que desde el liberalismo prefiguran el problema de las mayoras y el concepto de pbli-

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    Introduccin

    co. No en vano, en ellos, especialmente en el caso de Tocqueville y Bryce, se encuentran objeciones similares a las de Lippmann con respecto a la racionalidad y legitimidad de la opinin pblica. En general, los detractores de la tirana de la mayora abogan por una relimitacin del con-cepto de pblico a una clase burguesa en la que se concentra el capital y la educacin frente a una larga masa de ciudadanos sin poder poltico y eco nmico.

    Al i

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