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  • C O N F E R E N C I A

    SE ME OLVID QUE TE OLVIDUn eslabn perdido entre Mariano Latorre

    y Jos Donoso*

    Carlos Franz

    ResuMen: En este ensayo el autor propone que en la ltima y olvida-da novela de Mariano Latorre, La paquera (1958), podra hallarse un origen desconocido de la principal obra de Jos Donoso, El obsceno pjaro de la noche (1970). Apoyndose en conceptos de Harold Bloom y Octavio Paz, el autor sugiere los mecanismos mediante los cuales oper esta influencia, que conecta a dos generaciones enfren-tadas y aparentemente muy dismiles. El ensayo concluye defendien-do una idea dinmica de tradicin, entendida como un proceso continuo de entregas e intercambios.PalabRas clave: Jos Donoso, Mariano Latorre, El obsceno pjaro de la noche, La paquera, angustia de la influencia, tradicin.Recibido: mayo 2014; acePtado: julio 2014.

    I FORGOT THAT I FORGOT YOUA MISSING LINK BETWEEN MARIANO LATORRE

    AND JOS DONOSO

    abstRact: In this essay the author proposes that an unknown source of the main work of Jos Donoso, The Obscene Bird of Night (1970), could be found in Mariano Latorres last and forgotten novel, La

    caRlos fRanz. Escritor. Entre sus libros se cuentan Santiago cero (1989), El lugar donde estuvo el Paraso (1996), La muralla enterrada (2001), El desierto (2005), Almuerzo de vampiros (2007) y La prisionera (2008). Email: carlos.franz@me.com.* Este trabajo es una versin corregida de la conferencia leda por el autor en la ceremonia que lo incorpor a la Academia Chilena de la Lengua, el 19 de mayo de 2014.

    Estudios Pblicos, 135 (invierno 2014), 235-249 ISSN: 0716-1115 (impresa), 0718-3089 (en lnea)

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    Paquera (1958). Based on concepts of Harold Bloom and Octavio Paz, the author suggests the mechanisms whereby this influence operated, connecting two opposing and apparently very dissimilar generations. The essay concludes defending a dynamic idea of tradition, understood as a continuous process of contributions and exchanges.KeywoRds: Jos Donoso, Mariano Latorre, The Obscene Bird of the Night, La Paquera, anxiety of influence, tradition.Received: May 2014; accePted: July 2014.

    Se me olvid que te olvid A m que nada se me olvida

    Lolita de la Colina

    I. PREMBULO

    C uando, hace varios meses, recib una llamada de alguien que deca ser secretario de la Academia Chilena de la Lengua, mi primer instinto fue defensivo. Tem lo peor. Tem que me llamara para repren-derme, en nombre de la Academia, porque haban descubierto que en una de mis novelas Almuerzo de vampiros ridiculizo a sus miem-bros. Me aprest a explicarle al secretario que mis personajes no son los venerables acadmicos de esta corporacin, sino que son esos antiguos cmicos del Picaresque de Santiago que se llamaban a s mismos, con irona, Los acadmicos de la lengua, por su uso soez o francamente bestial de nuestro idioma.

    Pero el amable secretario de la Academia no me permiti expli-carme. En cambio, dijo que llamaba para informarme que el pleno de ese ateneo en un momento de distraccin, supongo haba decidido incorporarme a su nmero. Claro, pens yo, qu mejor venganza: creen que me he redo de ellos y entonces me hacen uno de ellos, para que termine rindome de m mismo.

    Hablando ms en serio. Tuve un momento de duda antes de aceptar este honor. Mi relacin con la lengua no ha sido fcil. Me pasa algo que debe ocurrirle, creo, a cualquier autor que respete su oficio: a veces me peleo con el lenguaje. Y a menudo tengo graves dificultades para expre-sar lo que realmente quiero decir. A tanto llega esto que, en ocasiones, he sentido que mi relacin con nuestro idioma se asemeja a la Lucha

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    de Jacob con el ngel, tal como se representa, por ejemplo, en el mural de Delacroix que puede admirarse en una capilla lateral de la iglesia de Saint-Sulpice, en Pars. Quienes hayan visto ese cuadro recordarn que el ngel y Jacob luchan en un feroz combate cuerpo a cuerpo. Pero tam-bin parece que bailaran, entrelazados. Es como si el combate los uniera en una danza coreografiada por sus forcejeos. Su lucha marca su ritmo.

    As me parece que escriben los escritores que admiro y a quienes quisiera parecerme: luchando contra el ngel del lenguaje, abrazados a l en un combate feroz, pero a la vez ntimo y deleitable. En los mejores momentos de esa lucha el ngel del lenguaje bate sus alas, y nos eleva con l colgados de su cuello, y nos parece que al fin vamos a derrotar al silencio, que por fin vamos a encontrar las palabras.

    II. ENSAYO

    Entre aquellos escritores que admiro se cuenta Jos Donoso. Ade-ms de su propio combate con el ngel del lenguaje, Donoso protagoni-z tambin una batalla singular con la tradicin literaria chilena, una lu-cha que fue en parte rechazo y en parte apropiacin. Uno de los flancos ms peculiares de esa batalla fue el vnculo ambiguo de Donoso con el jefe de la generacin anterior a la suya, el criollista Mariano Latorre.

    En este ensayo propongo que en la ltima y olvidada novela de La-torre, La paquera, podra hallarse un origen desconocido de la principal obra de Donoso, El obsceno pjaro de la noche. Y a la vez sugiero que en ese origen podra encontrarse un eslabn perdido que conecte a esas generaciones aparentemente tan dismiles.

    Algunos protestarn: cmo podra existir un eslabn que encade-nara a Latorre y a Donoso, si todos sabemos que la cadena de la narra-tiva chilena se rompe bruscamente, a cada rato, y que fue con Donoso y los de su generacin, precisamente, que se produjo una de las rupturas ms violentas?

    Para responder a esa protesta lo mejor es recapitular, brevemente, el origen y trama de ambas obras.

    El obsceno pjaro de la noche

    El obsceno pjaro se public en 1970, en Espaa. Donoso haba tardado ocho aos en escribir, con enormes dificultades, ese libro vasto

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    y complejo. Si vamos a creerle, esa novela casi lo mata. Los intrincados problemas de su escritura agudizaron una lcera, por cuyas hemorragias Donoso termin hospitalizado y operado en Estados Unidos.

    Delirando en un brote esquizofrnico, desencadenado por su alergia a la morfina, intent arrancarse las sondas, que en su pesadilla senta como picotazos de un pjaro en su abdomen. La imagen recuerda bastante a Prometeo encadenado en el Cucaso, donde un guila incle-mente le arranca una y otra vez el hgado; al punto de hacernos sospe-char que ste puede ser otro de esos cuentos de Donoso que l decida convertir en biografa. Como fuese, slo tras aquel ataque casi mortal del obsceno pjaro el escritor logr terminar su novela. La locura me orden el libro, contara despus.

    Esa ancdota ilustra las fuentes que Donoso reconoca para su obra: la memoria personal deformada o, mejor dicho, trasmutada por el subconsciente, e incluso por la locura misma. Pero ese episodio tambin demuestra, por sobre todo, la angustia con que fue escrito El obsceno pjaro de la noche. La angustia como un rito de pasaje obligado para la creacin de una gran obra de arte. Una idea sobre la que volver.

    El pjaro ocurre en dos espacios: la Casa de Ejercicios Espiri-tuales de la Encarnacin de La Chimba, en Santiago, y el fundo de La Rinconada.

    El primero es un enorme casern colonial, medio en ruinas, habita-do por viejas sirvientas de familias aristocrticas que, una vez jubiladas, son enviadas a morir en este hospicio. Tambin viven all cinco hur-fanas. Todas estn al cuidado de tres monjas y de un mozo, llamado el Mudito. Entre las hurfanas destaca una adolescente, llamada Iris Mate-luna. Las viejas, algunas decrpitas y dementes, pasan sus das sumidas en una mezcolanza de recuerdos y ensoaciones que, perfectamente, podran ser rituales oscuros y supersticiosos. Como la creacin de un imbunche.

    El otro espacio del libro, el fundo La Rinconada, pertenece a la familia Azcoita, tambin propietaria de la Casa de Ejercicios Espiritua-les. El patriarca de la familia decide esconder en ese fundo a su nico hijo, que ha nacido fsicamente monstruoso. Para que este nio, llama-do Boy, no sufra a consecuencias de su deformidad, el patriarca ordena que el fundo tambin se transforme en una suerte de hospicio para seres igualmente monstruosos. Recluta por todo el pas a enanos, gigantes y

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    otros individuos con malformaciones horribles, y los lleva a vivir all. As Boy podr crecer en un mundo de monstruos como l. En otras pa-labras, para l la monstruosidad ser la normalidad.

    La paquera

    La paquera fue publicada en 1958 (cuatro aos antes de que Dono-so, segn propia confesin, comenzara a escribir su pjaro). La novela de Latorre apareci en forma pstuma. Su autor trabaj afanosamente en ella durante sus ltimos aos de vida, pero no alcanz a entregarla a la editorial. O quizs no quiso hacerlo. Esto resulta intrigante porque en cierta forma tuvo pendiente ese libro toda su vida. En efecto, Latorre escribi una primera versin ya en 1916. Por lo que sta habra sido su primera novela en lugar de la ltima si la hubiera publi-cado entonces. Caso en el cual esta obra le habra granjeado, sin duda, un sitio importante en la narrativa naturalista, a lo Zola, que entonces campeaba en Chile y en muchos otros lugares. Hay que recordar que las dos grandes novelas naturalistas chilenas, Juana Lucero, de Augusto DHalmar, y El roto, de Joaqun Edwards Bello, aparecieron por esos aos. Pero Latorre no public entonces La paquera. Guard el manus-crito y slo cuatro dcadas ms tarde, ya con un pie en la tumba, volvi a trabajar en l. Por qu?

    Juan Uribe, en el prlogo a la nica edicin h