revista controversia no 186 junio 2006

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Como es usual, Controversia incorpora la mirada desde las regiones. En este número lo hacemos desde un plano teórico-metodológico y desde un estudio de caso, ambos referidos al ámbito espacial antioqueño. De esta forma Clara Inés García, socióloga y miembro del Comité Científico de esta revista, ofrece una propuesta teórica y metodológica para estudiar las representaciones y los discursos que orientan las prácticas de la gente que vive en territorios de agudo conflicto armado, como ocurre en muchas áreas de Antioquia.

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  • 5EDITORIAL

    l primer semestre de 2006 estu-vo cargado de acontecimientosen el plano nacional de cara alcontexto global. Como en Irak,en nuestra patria siguen sonan-do los tambores de una guerrainsensata cuyo carcter poltico

    sigue en disputa mientras cobra preciosas vidas.Aunque hay signos de recuperacin econmica, queparecen ser efectos ms de burbujas financieras in-ternacionales que de un real crecimiento producti-vo, ante lo cual los acuerdos comerciales con Esta-dos Unidos no sugieren logros sustanciales. Peroms grave es que el crecimiento econmico bas-tante regular en comparacin con los vecinos y conpocas pasadas no ha garantizado un mejoramien-to de las condiciones de vida de los colombianos.Estos aspectos crticos del desempeo del gobiernode Uribe Vlez no parecieron jugar a la hora de ir alas urnas y la mayora de los votantes se inclin porsus promesas de Seguridad Democrtica. Aunqueesto parece aislarnos del contexto latinoamericanoque vira hacia la izquierda, no es menos cierto quedesde sectores sociales y polticos se contest elunanimismo oficial, lo que aclimat una oposicinque tiene mucho por ganar en el futuro si mantienela unidad y la coherencia programtica.

    Este apretado contexto propone reflexiones alos acadmicos, que de una forma u otra son abor-dadas en este nmero de Controversia. As, en elprimer artculo se abordan estas temticas desde unaperspectiva comparativa con el conjunto de Amri-ca Latina. En un anlisis de las paradojas de la de-mocracia en Colombia la ms antigua, pero no pre-cisamente la ms fuerte debido a la persistencia ydegradacin del conflicto armado se resalta el pa-pel de actores sociales y polticos por hacer reali-

    dad la utopa democrtica. En este sentido la parti-cularidad colombiana no es que el pas est antes odespus del resto del continente, sino que respon-de a un complejo proceso histrico marcado porcoyunturas relevantes.

    La democracia exige, entre tantas cosas, derro-tar la corrupcin. En ello debe haber responsabili-dades compartidas entre el Estado y la sociedad. Tales el problema que los analistas extranjeros radica-dos en el pas, Jacques Merat y Andr-Nol RothDeubel, estudian desde una perspectiva institucio-nal. Concretan sus reflexiones con un ponderadobalance sobre el papel de los Pactos de Transparen-cia en un municipio con tantas carencias materialespero al mismo tiempo con tantas riquezas humanascomo Tumaco.

    Las relaciones mismas entre el Estado y losactores sociales, que en cierta literatura terica seconoce como la cuestin social, es abordada porel socilogo Arturo Laguado para los tres primerosgobiernos del Frente Nacional. Este artculo, aun-que histrico, responde a una pregunta muy actualsobre la manera en que la elites manejan el discursode la cuestin social, sin tener que apelar a la inclu-sin del pueblo. El intento gubernamental de le-gitimar el modelo desarrollista de esos aos pormedio de polticas de integracin y control de lossectores subalternos, puede tener ecos en nuestrosdas ante el auge del neoliberalismo, que es un he-redero agigantado de dicho modelo.

    Como es usual, Controversia incorpora la mi-rada desde las regiones. En este nmero lo hace-mos desde un plano terico-metodolgico y desdeun estudio de caso, ambos referidos al mbito espa-cial antioqueo. De esta forma Clara Ins Garca,sociloga y miembro del Comit Cientfico de estarevista, ofrece una propuesta terica y metodolgi-

  • 6ca para estudiar las representaciones y los discursosque orientan las prcticas de la gente que vive enterritorios de agudo conflicto armado, como ocurreen muchas reas de Antioquia.

    Por su parte la sociloga y filsofa Vilma Fran-co analiza el proceso de construccin hegemnicono propiamente en la apartada geografa rural, sinoen el rea metropolitana de Medelln, la que hastahace unos aos era modelo de ciudad en el pas. Setrata de un proceso de hegemona de elites centra-les y regionales para garantizar el modelo de ciu-dad que pretendan. Es una mirada de una planea-cin desde arriba, cuyo xito es discutible comoseala crticamente la autora.

    El tema de Medelln es asumido tambin por eleconomista Jorge Bernal pero desde la perspectivade los indicadores sociales, lo que complementa eljuicio crtico sobre el modelo de ciudad del anteriorartculo. Bernal inicia con unas consideraciones te-ricas sobre el problema de la pobreza y la inequi-dad, para luego describirlo en el Medelln de losltimos aos. Finaliza con una propuesta para inci-dir positivamente en el mejoramiento de los indica-dores sociales en la ciudad.

    Por ltimo incluimos en la seccin de Crticade Libros una resea sobre la reciente investigacinpublicada por Cinep Derecho a la salud en Colom-bia. El acceso a los servicios pblicos del SistemaGeneral de Seguridad Social en Salud, de MnicaArbelez Rudas, doctora en Derecho de la Universi-dad de Barcelona y especialista en el tema de losderechos econmicos, sociales y culturales. La rese-a, elaborada por la investigadora del Cinep NataliaParedes, ilustra, a raz del libro de Arbelez, la dra-mtica situacin en la que se encuentra gran partede la poblacin colombiana a la hora de acceder alos servicios de salud, uno de los derechos funda-mentales de la poblacin colombiana. Por ello esmuy pertinente el estudio que hace la autora de laproteccin del derecho por medio de la tutela y laspolticas de descentralizacin sanitaria.

    Para finalizar es necesario decir una palabrasobre el futuro de la revista. Como anuncibamosen el nmero anterior, con algunas ONG afines a

    ........................

    Cinep hemos decidido iniciar una Tercera Etapa deControversia. Con este paso se busca ofrecer msriqueza temtica y analtica, mientras se mantienesu orientacin acadmica e incluso su sello edito-rial. Al mismo tiempo se pretende lograr mayor co-bertura espacial y aumentar el nmero de lectores.Su calidad debe no solo preservarse sino profundi-zarse, buscando el reconocimiento de las respectivasinstancias oficiales en el nivel merecido. La revistano desaparece, se transforma para fortalecerse pormedio de una innovacin necesaria ya pasados diezaos desde su reaparicin. Los tiempos que vienenpara el pas no son fciles, de ah que sea mejortrabajar mancomunadamente para construir la otraColombia posible. Tales son los propsitos de la Cor-poracin Regin, la Escuela Nacional Sindical, el Ins-tituto Popular de Capacitacin, la Fundacin Foropor Colombia y, por supuesto, del Cinep.

    Mauricio Archila NeiraEditor (e)

  • MOVIMIENTOS SOCIALES

  • * Artculo recibido en mayo de 2006.Artculo aprobado en junio de 2006.

    1 Ph.D en Historia, Profesor Titular de la UniversidadNacional de Colombia e investigador asociado del Cinep(Centro de Investigacin y Educacin Popular).

    2 Citado por Eduardo Pizarro (2004, 205).

    LOS MOVIMIENTOSSOCIALES Y LAS

    PARADOJAS DE LADEMOCRACIA EN

    COLOMBIA*

    POR MAURICIO ARCHILA NEIRA1

    Colombia es un pas lleno de

    ambigedades. Tiene una larga

    historia de democracia

    ininterrumpida () tambin, ha

    evitado el ciclo de bonanzas y

    bancarrotas que ha afligido a sus

    vecinos () Pero, Colombia,

    tambin tiene una tradicin

    de violencia extrema.

    Henry Kissinger.1

  • 10

    INTRODUCCIN3

    s que un pas lleno de ambi-gedades, Colombia exhibe mu-chas paradojas. No solo es elcontraste bastante generalizadoen la opinin pblica internacio-nal entre estabilidad poltica ymacroeconmica con altas dosis

    de violencia, sino tambin algo que poco llama laatencin a analistas externos e internos el papelactivo de sus actores sociales en la construccin dedemocracia a pesar de las adversidades que enfren-tan.4 El anlisis de algunas de estas paradojas es elobjeto de este artculo.

    Antes de abordarlas haremos algunas precisio-nes conceptuales acogiendo la advertencia de Ber-nardo Sorj (2005) de mirar los conceptos no comocategoras estticas y definitivas, sino como defini-ciones provisionales que den cuenta de las reali-dades que pretenden abarcar. Luego abordaremoscuatro lneas de anlisis sobre el caso colombianoreferidas a la fortaleza diferenciada del Estado, elimpacto complejo de la globalizacin, el carcter delconflicto armado y las nuevas tendencias en los mo-vimientos sociales. Finalmente extraeremos unas con-clusiones que resumen los elementos estudiados.

    PRECISIONES CONCEPTUALES

    Es evidente que detrs de categoras como Es-tado, sociedad civil, democracia y movimientos so-ciales hay un profundo debate acadmico y polticoque no podremos elaborar en su amplitud en estaspginas. Por eso nos limitaremos a presentar resu-midamente cmo las entendemos de cara al contex-to colombiano.

    Definimos al Estado como una construccinhistrica de larga duracin que no solamente tiendea ejercer coercin por medio del uso legtimo de la

    fuerza, sino que tambin propugna por alimentarconsensos en torno a valores y normas de convi-vencia. Un primer elemento de esta definicin esque el Estado realiza coercin pero tambin alientala construccin de consensos, aspectos que difcil-mente ha logrado consolidar en Amrica Latina y enparticular en Colombia, como se ver ms adelante.Adems el Estado no es slo un conjunto de institu-ciones o un instrumento material, sino tambin cons-tituye un agregado de formas y relaciones de poderque representan la vida social. En este sentido, parasu estudio cuenta tanto el contenido como la forma.

    A la sociedad civil se la puede caracterizarcomo un espacio que histricamente se va diferen-ciando del Estado, en el que convergen individuosy grupos que desarrollan distintos intereses y diver-sas formas de interaccin que van desde la solidari-dad y la cooperacin hasta el antagonismo y el con-flicto. Por tanto no hay que ver a la sociedad civilcomo un terreno pacificado o moralmente superioral estatal. El choque de intereses y la pluralidad leson consustanciales. Ahora bien, conflicto no quieredecir el