Razones Para Otra Ley De Libertad Religiosa

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  • RAZONES PARA OTRA LEY DE LIBERTAD RELIGIOSA Victorino Mayoral Cortes

    Hoy en Espaa, al igual que en cualquier pas democrtico, las libertades de conciencia, religin y culto estn razonablemente garantizadas por la Constitucin y las leyes, habiendo llegado a ser derechos ejercitados de modo efectivo por la ciudadana. Sin embargo, el ejercicio de este derecho civil fundamental sufre todava importantes limitaciones a causa del trato desigual que reciben las diferentes confesiones y creencias no catlicas. An prevalecen discriminaciones por razn religiosa, expresamente prohibidas por nuestra Constitucin. La raz de esta desigualdad no est en la Carta Magna, que meridianamente la rechaza, sino en la prolongacin de usos y costumbres adquiridos durante largos periodos de confesionalidad oficial en el pasado y, sobre todo, debido a la normativa legal que regula el ejercicio de la libertad religiosa, integrada fundamentalmente por la Ley Orgnica de Libertad Religiosa y los acuerdos suscritos entre el Estado y las diferentes confesiones. Dicha normativa desarrolla un tratamiento para el ejercicio de este derecho, cuyas caractersticas son factores determinantes de la desigualdad que sufren los ciudadanos, segn sea la religin que practiquen o las opciones de conciencia que asuman. El resultado es que las llamadas confesiones minoritarias minoritarias en Espaa se sienten marginadas. Por su parte, la Iglesia catlica ha levantado una muralla defensiva del estatuto jurdico superior que posee, valindose de la intangibilidad de los acuerdos firmados en 1979 entre el Estado Espaol y el Vaticano, hasta ahora puestos a resguardo por el propio Gobierno de la nacin. El principio de igualdad, que es basamento para la mera existencia del Estado Democrtico de Derecho, no puede ser disminuido o distorsionado por la fuerza de la costumbre ni por razn del nmero de creyentes que integren un colectivo social. La sociedad espaola ha cambiado profundamente desde 1980, cuando fue aprobada la actual Ley Orgnica de Libertad Religiosa. El problema que tenemos que resolver hoy es muy distinto al que se abord cuando se aprob dicha ley, pues el hecho de vivir 30 aos en un rgimen de libertades ha ocasionado un extenso y profundo proceso de secularizacin de la sociedad, multiplicando el nmero de creyentes en otras confesiones y provocando la emergencia de un notorio pluralismo moral. As pues, este sistema jurdico que regula la libertad religiosa es el que ocasiona o prolonga la desigualdad de trato de los ciudadanos segn sean las creencias religiosas que asuman, o la falta de creencias, pues ateos y agnsticos, tan abundantes en nuestro pas, no reciben ninguna consideracin ni proteccin expresa por parte de tal sistema legal. En relacin a estos ltimos puede servir como ejemplo de desproteccin jurdica que afecta a los que por abandono de una confesin derecho amparado

  • por la propia Ley se declaran apstatas y que, sin embargo, para lograr hacer efectivo su derecho a no seguir inscritos en los registros parroquiales, han de acudir a los resortes que les proporciona la Ley de Proteccin de Datos, cuando el amparo legal de su derecho habran de encontrarlo en la misma Ley Orgnica de Libertad Religiosa. As, el alcance normativo de la Ley de Libertad Religiosa es bastante limitado. Es ms, la confesin mayoritaria no se rige por esta Ley sino por los cuatro acuerdos sobre asuntos jurdicos, econmicos, educativos culturales y de asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas suscritos entre el Estado espaol y el Vaticano en 1979 y que son otros tantos tratados internacionales, aprobados por las Cortes, con fuerza formal de ley y que, en conjunto, configuran un estatuto singular para la Iglesia Catlica. Cualquiera que desee conocer cul es la ordenacin efectiva que regula el ejercicio de la libertad religiosa en Espaa tendr que buscar en el conjunto de convenios que el Estado ha ido suscribiendo con la confesin catlica y con las restantes confesiones que previamente la Administracin Pblica ha ido declarando de notorio arraigo. As pues, la concrecin de los estatutos de cada confesin y, por ende, de los ciudadanos que las practican, se logra en Espaa a travs de las clusulas pactadas mediante unos convenios que, en un caso, son tratados internacionales con la Santa Sede y en otros son acuerdos de cooperacin previstos en el art. 16 de la Constitucin. El caso es que se ha impuesto, tanto para catlicos como para los dems creyentes, una especie de regulacin a la carta que origina un trato diferente a cada confesin. As pues, por un lado una ausencia de una regulacin general, aplicable a todos los ciudadanos para garantizarles en trminos de igualdad el ejercicio de su libertad de conciencia, religin y culto, y por otro, la presencia de un sistema legal basado en la particularizacin de derechos religiosos a travs de tratados internacionales y convenios de carcter interno. Adems, la existencia de grandes vacos en la legislacin, como es el caso de la inexistente proteccin de los derechos y libertades de conciencia de los ciudadanos que no pertenecen a confesin alguna (agnsticos y ateos). Estos son motivos ms que suficientes para plantearse la conveniencia de promulgar una nueva Ley de Libertad Religiosa y de Conciencia. nica manera de finalizar el escndalo, an casi oculto, de las grandes desigualdades de trato que todava se aplican a los ciudadanos espaoles por motivos religiosos, y que son verificables simplemente comparando aquellos textos donde figuran los derechos que tiene reconocidos la Iglesia catlica, por los acuerdos de 1979, y los que tienen reconocidos las otras confesiones a travs de sus convenios de cooperacin. Estas diferencias afectan a la enseanza, la asistencia religiosa en las Fuerzas Armadas, prisiones, hospitales, servicios sociales, la financiacin presupuestaria, la fiscalidad, los ceremoniales de Estado, etc. Nuestra

  • Transicin democrtica espaola estar incompleta mientras se mantenga el actual estado de cosas en una cuestin tan sensible como es el ejercicio de un derecho de la libertad de conciencia, religin y culto. Est pendiente una parte de la Transicin hacia la laicidad del Estado. Es necesaria, por tanto, una nueva Ley de Libertad Religiosa y de Conciencia que deber completar el desarrollo del marco de libertades propio de la laicidad positiva que recoge nuestra Constitucin, tutelando abiertamente el pluralismo religioso y moral propio de una sociedad libre, como es hoy la espaola.

    VICTORINO MAYORAL CORTS es presidente de la Fundacin CIVES.

    PUBLICO. OPINION 29.08.08