Razones Para El Escepticismo

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Industria Farmacolgica y Escepticismo

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<ul><li><p>La industria farmacutica hoy </p><p>Captulo 1 de la serie Farmacuticas: razones para el escepticismo</p><p>Cualquier producto que demuestre ser mejor que un placebo puede ser comercializado</p><p>La industria gasta el doble en promocionar los medicamentos que en su investigacin y desarrollo</p><p>06.10.2010 Guzmn Snchez </p><p>La industria farmacutica, encargada de la produccin y comercializacin de medicamentos, es uno de los sectores econmicos ms importantes del mundo. La Fortune 500 list la lista de las 500 mayores empresas del mundo indicaba en 2002 que el volumen de beneficios de las 10 mayores farmacuticas superaba los beneficios acumulados de las otras 490 empresas de la lista.</p><p>En 2004, las ganancias de una sola compaa, Pfizer, fueron de 11.000 millones de dlares. Ms recientemente, en el ltimo cuatrimestre de 2009, Novartis, responsable entre otras de la produccin de la vacuna contra la gripe A, ha generado unos beneficios que superan en un 54% los del mismo periodo del ao anterior. Estos datos muestran a un sector estratgico, con un gran volumen de ganancias que le permiten gozar de extraordinarias cuotas de poder.</p><p>Un hombre coge una caja de medicamentos en una farmacia de Essen, Alemania (Martin Meissner / AP)</p><p>El desarrollo de un nuevo frmaco es un proceso largo y muy costoso, estimado en 300-600 millonesde dlares [1]. De las molculas investigadas, una nfima proporcin llegar al mercado. A partir del momento en que la patente sea aceptada la compaa contar con 20 aos de exclusividad en los que intentar recuperar el dinero invertido. An as, amortizar el gasto de desarrollo y produccin de un nuevo medicamento es una tarea complicada por la intensa competitividad del mercado. Esto explicaralos altos precios de venta. Sin embargo, las cifras presupuestarias de las empresas farmacuticas sugieren algo distinto. Mientras que la investigacin y el desarrollo de frmacos recibe alrededor de un 13% del presupuesto, la parcela dedicada a marketing se sita entre un 30 y un 35% del presupuesto anual [2]. Por tanto, se gasta ms del doble en promocionar un medicamento que en su descubrimiento y desarrollo.</p><p>Sede la la farmacutica Pfizer en Nueva York (Juan Luis Snchez)</p><p>Los medicamentos nuevos pueden ser de dos tipos: las nuevas entidades moleculares o los conocidos como me too (yo tambin), que son aquellos que ya tienen en el mercado equivalentes qumicamente casi idnticos. Estos ltimos son los que ms proliferan porque son los ms rentables. Por un lado, el riesgo es menor porque ya se tiene la referencia del consumo de otros frmacos parecidos y se colonizan mercados previamente establecidos. Por otro, la normativa que regula los ensayos clnicos es lo suficientemente permisiva como para que cualquier producto que demuestre ser mejor que un placebo, pueda ser comercializado. La produccin de estos medicamentos que no aportan nuevas funciones es la contribucin ms importante del sector farmacutico: asciende a aproximadamente un </p></li><li><p>75% de los medicamentos aprobados anualmente[2].El argumento fundamental que esgrime la industria con respecto a la produccin de medicamentos me too es la mejora de los tratamientos existentes. Sin embargo, hay datos que apuntan lo contrario. Desde2000 hasta 2006, 441 frmacos me too fueron aprobados para su comercializacin pero tan slo 44 (10%) significaron una mejora en el tratamiento [3]. Por tanto, el xito de ventas de los nuevos productos depende enteramente de una intensa labor de promocin. Un ejemplo de lo anterior es la familia de las estatinas, empleadas para bajar los niveles de colesterol en sangre. La primera molcula fue lanzada al mercado en 1987 y desde entonces cinco versiones de la misma han sido comercializadascon precios cada vez ms elevados pero sin evidente mejora. Conforme iban venciendo las patentes, lascompaas han ido lanzando nuevas estatinas con ligeras modificaciones que, asociadas a grandes campaas de marketing, mantenan el alto nivel de beneficios. Como comenta Dr. Sharon Levine, director ejecutivo de Kaiser Permanente Medical Group, Si soy un productor y puedo cambiar una molcula para conseguir otros 20 aos de patente, convencer a mdicos para que la receten y a pacientes para que la demanden, () por qu voy a invertir mi dinero en proyectos mucho ms inciertos con nuevas molculas?.</p><p>Todava en este punto se podra razonar que si ese 75% de frmacos redundantes proporciona los beneficios econmicos suficientes para financiar los medicamentos realmente importantes, hasta cierto punto se justificara todo lo anterior. Aunque parece que esto tampoco es cierto. Marcia Angell, profesora de Salud Pblica de la Universidad de Harvard y editora durante 20 aos de New England Journal of Medicine, la revista mdica de mayor impacto junto a The Lancet, pone en duda el carcterinnovador de la industria: Por increble que parezca, slo unas pocas drogas importantes han aparecido en el mercado en los ltimos aos, y estas provenan en su mayora de investigaciones realizadas en instituciones acadmicas, pequeas compaas biotecnolgicas, o de centros pblicos de investigacin como el NIH (National Institutes of Health) en Estados Unidos [3]. Esto es as en la prctica totalidad de los medicamentos para enfermedades graves como cncer o SIDA.</p><p>En la misma lnea argumental, J.Drews, ex investigadora de Hoffmann LaRoche, afirma: La industria farmacutica est sustituyendo su antigua organizacin investigadora por un montaje tcnico () totalmente incapaz de desarrollar nuevas ideas o conceptos. Las divisiones de investigacin de los grandes laboratorios han dejado de ser autnomas y ya no pueden autogestionarse. Estn dirigidas por juristas, financieros, vendedores y gerentes comerciales incapaces de imaginar el futuro si no es como sucesin lineal de los desarrollos ya existentes () La industria farmacutica ha creado unas condiciones que eliminan la originalidad, la creatividad y la libertad y favorecen el consenso, la imitacin, la sumisin y el espritu repetitivo[4].</p><p>En prximos artculos revisaremos algunos de los paradigmas del mercado farmacutico: la relacin entre la industria y los profesionales de la salud, el fenmeno de la promocin de enfermedades y la posicin de las agencias reguladoras en el control de los abusos de la industria.Referencias:1. Martn Moreno, S. 2001. tica de la prescripcin. Conflictos del mdico con el paciente, la entidad gestora y la industria farmacutica. Medicina Clnica Vol.116 Nm. 8 http://www.doyma.es/revistas/ctl_servlet?_f=7216&amp;articuloid=152912. Angell, M. 2004. The truth about drug companies. New York Review of Books. http://www.nybooks.com/articles/archives/2004/jul/15/the-truth-about-the-drug-companies/3. Angell, M. 2007. Health policy, pharmacy and pharmacology talks at Winsconsin School of Medicine and Public Health. http://videos.med.wisc.edu/videoInfo.php?videoid=940/4. Drews, J. 2006. In quest of tomorrows medicines. Springer: New York. p221 (citado en Forcades i Villa, T. 2006. Los crmenes de las grandes compaas farmacuticas. Cuadernos CiJ. 2006)</p></li><li><p>Farmacuticas y mdicos: cmo bailar con puercoespines </p><p>Congresos, regalos, viajes, relaciones personales, cmo influye la industria en el trabajo de los profesionales de la salud?</p><p>En Toledo, un 77% de los mdicos recibe a diario la visita de representantes de las farmacuticas</p><p>Captulo 2 de la serie 'Farmacuticas: razones para el escepticismo'</p><p>19.10.2010 Guzmn Snchez </p><p>En el artculo anterior repasbamos la tendencia de la industria farmacutica a la repeticin de frmulas exitosas en forma de medicamentos casi idnticos unos a otros. Las compaas dedican ms del doble a marketing que a I+D. En este sentido, la relacin entre industria y profesionales de la salud es una de las claves para entender la gran influencia del mercado sobre la prescripcin de medicamentos.</p><p>La imagen de representantes farmacuticos (visitadores) trajeados a las puertas de hospitales y centros de salud es ciertamente cotidiana en Espaa. Una encuesta referida al rea de salud de Toledo, por ejemplo, revelaba hace unos meses que un 98,4% de los mdicos recibe a visitadores y un 77,8% lo hace a diario. El promedio asciende 10,2 visitas semanales por facultativo. Por una parte, es innegable la necesidad de obtener informacin de nuevos tratamientos, pero habida cuenta de que esta informacin suele deslizarse con frecuencia hacia la promocin, hasta qu punto es tico que los mdicos dediquen tiempo de su funcin pblica atendiendo estas visitas?</p><p>Los frmacos que no suponen una avance mdico significativo van asociados a una intensa campaa depromocin, fundamentalmente dirigida a los profesionales de la medicina. Las compaas son muy conscientes del poder de los facultativos, responsables en ltima instancia de lo que se receta y de lo que no. La industria se encarga directamente de la organizacin de congresos y dems actos formativos,y continuamente agasaja a los mdicos con obsequios que van desde un bolgrafo hasta viajes de placer y dinero en efectivo(1). La opulencia de estas reuniones llev en 2003 a la revista British Medical Journal a caricaturizar en su portada a mdicos como cerdos comiendo y jugando al golf con los reptiles de la industria (ver imagen). Uno de los artculos de ese nmero, que pretenda servir de gua a la difcil relacin de los mdicos con las farmacuticas, se titulaba Cmo bailar con puercoespines(2).</p><p>Como resultado de estos actos formativos se crea un sentimiento de deuda en los mdicos que, consciente o inconscientemente, es devuelto en forma de prescripcin. Esto no quiere decir que todos los mdicos respondan favorablemente a los regalos de las compaas, pero el dinero invertido por stas, que no se caracterizan por su nimo filantrpico, es indudablemente recuperado. Curiosamente, un estudio publicado en American Journal of Medicine refleja cmo en EEUU un 61% de los mdicosconsidera nula la influencia de la industria en su prctica pero, al ser preguntados acerca de otros mdicos de su entorno, esta cifra se reduce al 10% (3).</p><p>Adems, las farmacuticas no slo se dirigen a mdicos sino tambin al personal de enfermera, responsable de prescribir diversos efectos y accesorios, controles de glucosa o curas locales de pacientes inmovilizados que sufren de lceras e incontinencia urinaria. Un mercado cada vez mayor en </p></li><li><p>Espaa por el envejecimiento de la poblacin.</p><p>Un ejemplo de la promocin de medicamentos es la lenta incorporacin de genricos. La prescripcin de genricos en Espaa es de las ms bajas de los pases de la Unin Europea: en 2006, nueve de los 10medicamentos ms vendidos en nuestro pas eran de nueva generacin, sujetos a patente y notablemente ms caros (4). Los mdicos del Servicio Gallego de Salud han denunciado recientemente el condicionamiento que supone la financiacin de la prctica totalidad (90%) de actos formativos por parte de las farmacuticas. Esto se traduce en una muy baja prescripcin de genricos en Galicia que supone un gasto extra aproximado de 36 millones de euros anuales.</p><p>En teora, los nuevos medicamentos generan ms incertidumbre entre los facultativos que los medicamentos conocidos ya que no han sido probados en la poblacin general. En igualdad de condiciones, se insta a los mdicos a que receten los frmacos ms establecidos frente a aquellos novedosos y con beneficios dudosos (5). Los riesgos de emplear molculas nuevas quedan demostrados con la retirada, a veces en situaciones dramticas, de medicamentos con efectos secundarios peligrosos como la talidomida, el practolol o la cerivastina por citar algunos. Aunque resulte paradjico, mientras la mayor parte de la poblacin mundial no tiene acceso a tratamiento alguno para enfermedades graves como la malaria, los efectos indeseados de medicamentos en EEUU se consideran la cuarta causa de muerte por detrs del infarto, el cncer y el ictus, pero por delante de los accidentes de trfico o el SIDA(6).</p><p>La publicacin de estudios sobre nuevos tratamientos ha sido ampliamente criticada por su sesgo y falta de credibilidad. Un editorial de la revista mdica BMJ apuntaba a la benevolente interpretacinde datos por parte de estudios financiados por la industria (7). Entre estos estudios, publicados en revistas de prestigio, un 55% de datos favorables se traduca en un 92% de conclusiones favorables. Estas conclusiones son las que los visitadores presentarn a los mdicos, sin profundizar demasiado en los datos cientficos. Otro artculo apunta a la publicacin selectiva de resultados positivos para antidepresivos. De un total de 74 estudios realizados, 37 fueron publicados con resultados positivos, mientras que slo 11 de los 33 estudios con resultados negativos o cuestionables fueron publicados, y de una manera excesivamente benevolente, segn los autores del artculo (8).</p><p>Vieta del dibujante El Roto cedida para la campaa de 'No gracias' contra la promocin de medicamentos</p><p>Es por tanto esencial que los profesionales de la medicina sean especialmente cautos con respecto a los nuevos medicamentos. Como indica Marcia Angell, preguntar a una farmacutica sobre la eficiencia deun medicamento es similar a seguir los consejos de una empresa cervecera acerca del alcoholismo (9). Existen diversas asociaciones independientes que comparten el objetivo de promover una relacin sana de las farmacuticas con los mdicos. Recientemente, se ha creado un grupo de visitadores mdicos independientes dentro del Programa de Formacin en Prctica Clnica Basada en la Evidencia, para proporcionar informacin fiable a los facultativos. Adems, plataformas internacionales como No freelunch, healthy skepticism No gracias se concentran en denunciar los efectos nocivos de la promocin de medicamentos. Su labor de concienciacin pretende cambiar la actitud de los mdicos frente al acoso de la industria y les insta a adoptar una posicin ms crtica donde las evidencias cientficas y la salud de los pacientes sean prioritarios.</p><p>En un artculo recientemente publicado en New England Journal of Medicine titulado El legado de Neurontin; marketing a travs de desinformacin y manipulacin se desvela la trama de </p></li><li><p>mercadeo que lleva a convertir determinados frmacos en superventas (10). A pesar de haber sido aprobada para un caso muy particular de ataques epilpticos, la campaa de Parke-Davis consigui que Neurontin se acabara prescribiendo para otras muchas patologas no testadas en los ensayos clnicos como migraas, trastornos bipolares y dolor. Con los mdicos (), ah es donde tenemos que estar, sostenindoles la mano y susurrndoles al oido, Neurontin para el dolor, Neurontin para bipolares, () Neurontin para todo. No quiero ver a un slo paciente que suspenda el tratamiento antes de tomar al menos 4800mg/da, as preparaban a los comerciales de la compaa. Mediante el marketing agresivo, la participacin de expertos pagados en diversos eventos educativos y la publicacin por encargo de artculos cientficos sesgados, las ventas se dispararon de 98 millones de dlares anuales en 1995 a casi 3.ooo millones en 2004. Gracias a una comercializacin ilegal de usos no probados por los que Warner-Lambert se declar culpable en mayo de 2004 y tuvo que pagar 430 millones de dlare...</p></li></ul>