Raíces históricas de la libertad religiosa moderna .

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  • RAICES HISTRICAS DE LA LIBERTADRELIGIOSA MODERNA (*)

    CHRISTIAN STARCK

    SUMARIO: I. INTRODUCCIN.II. LA PARIDAD DE LAS CONFESIONES A TRAVS DE LEGES FUNDA-

    MENTALES.III. ILUSTRACIN Y TOLERANCIA.IV. LA LIBERTAD RELIGIOSA COMO DERECHO HUMANO:

    A) Norteamrica. B) Francia. C) Alemania.V. LA SEPARACIN IGLESIA-ESTADO COMO BASE DE LA LI-

    BERTAD RELIGIOSA.VI. ELEMENTOS BBLICOS Y FACTORES MEDIEVALES DE LA LIBERTAD RELIGIOSA MO-

    DERNA: A) El individualismo teolgico secularizado. B) El dualismo de Regnum et Sacerdotium.VII. PERSPECTIVA DE FUTURO.

    I. INTRODUCCIN

    El artculo 18 de la Declaracin Universal de Derechos Humanos de 1948dice: Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de concienciay de religin; este derecho incluye la libertad de cambiar de religin o decreencia, as como la libertad de manifestar su religin o su creencia, indivi-dual y colectivamente, tanto en pblico como en privado, por la enseanza, laprctica, el culto y la observancia. En concordancia con este precepto se ex-presa el artculo 9.1 del Convenio Europeo de Derechos Humanos de 1950,cuyo prrafo segundo establece los lmites de la libertad religiosa: La libertadde manifestar su religin o sus convicciones no puede ser objeto de ms res-tricciones que las que, previstas por la Ley, constituyan medidas necesarias, en

    (*) Versin en espaol de la obra, CHRISTIAN STARCK: Der demokratische Verfassungsstaat,Tubinga, 1995, pgs. 364-379. El texto constituye la base de la ponencia pronunciada por el autoren el IX Congreso Internacional de Derecho Cannico sobre La libertad religiosa, organizadoen Ciudad de Mxico (21-25 de septiembre de 1995) por el Instituto de Investigaciones Jurdicasde la UNAM. Traduccin a cargo de Mara J. Roca, profesora titular de la Facultad de Derecho deOrense (Universidad de Vigo).

    Revista Espaola de Derecho ConstitucionalAo 16. Nm. 47. Mayo-Agosto 1996

  • CHRISTIAN STARCK

    una sociedad democrtica, para la seguridad pblica, la proteccin del orden,de la salud o de la moral pblica, o la proteccin de los derechos o las liber-tades de los dems.

    En los Estados constitucionales de corte occidental europeo o norteameri-cano rigen estas clusulas para proteger la libertad religiosa (1), que son garan-tizadas mediante tribunales independientes.

    Cules son las races histricas de esa libertad religiosa entendida tanto ensu aspecto corporativo como individual? Si se considera la evolucin de la li-bertad religiosa en la poca moderna, en ltimo trmino sta se manifiestacomo un fruto tardo de la reaccin ante la Reforma protestante promocionadoposteriormente por la Filosofa ilustrada, tanto a nivel terico como prctico.Se trata de acontecimientos histricos y de cmo fueron progresivamente su-perados en la prctica a travs de instrumentos jurdicos; se trata tambin delas ideas filosficas, que fueron desencadenadas por tales acontecimientos o, almenos, forzadas por stos. El pragmatismo jurdico subyace normalmente de-trs de los pensamientos filosficos. Puesto que el Derecho debe ser estable-cido y reconocido, sto presupone, a menudo, complicados mecanismos depoder y de comunicacin. Pero el Derecho establece y crea los fundamentosfiables para un ulterior desarrollo pacfico en el sentido del pensamiento filo-sfico. El camino que ha conducido a la moderna libertad religiosa, fue un ca-mino pedregoso con muchos cruces de caminos sin una sealizacin visible.La historia de este camino se expone en este estudio del modo que sigue: de lasgarantas para la paridad entre las confesiones (B); pasando por la tole-rancia (C); hasta la libertad religiosa (D) y a travs de la separacin Iglesia-Es-tado (E).

    Ciertamente, el hasto de la guerra y el anhelo de paz del hombre fueronpoderosas fuerzas atractivas en las encrucijadas de ese camino. Pero, como esobvio, ninguna de ambas fuerzas era suficiente para disear las estructuras queconforman la voluntad poltica y que eran quienes podan dirigir con resultadoesa evolucin. Estas estructuras tienen su origen en las antiguas concepcionesdel pensamiento cristiano. Pero no slo el desarrollo de la libertad religiosa estributario de estas concepciones, sino que tambin lo es el desarrollo del Es-tado constitucional, que respeta los derechos humanos y que representa la con-dicin organizativa previa a la separacin de los asuntos seculares de los espi-rituales. Para terminar, se intenta analizar estos factores (F).

    (1) Cfr. tambin el artculo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Polticos de19 de diciembre de 1966.

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    II . LA PARIDAD DE LAS CONFESIONES A TRAVS

    DE LEGES FUNDAMENTALES

    La Reforma condujo a la separacin de la fe en la primera mitad delsiglo xvi. Produjo heridas graves a la unidad medieval entre seores feudales yreligin. La influencia de la Reforma slo puede valorarse, cuando se tiene encuenta el estrecho lazo, en el mbito espiritual e institucional, que exista entreel poder secular y la religin cristiana (2). La Reforma que tena, a su vez, ensu seno profundas diferencias teolgicas entre Lutero y Calvino, estabafrente a la Iglesia tradicional, que se haba reunido en el Concilio de Trento(1545-1563) para reafirmarse y regenerarse. Los Estados protestantes del Im-perio, que expresaron su fe en la Confessio Augustana (1530) se agruparon enla Liga de Esmalcalda, formando una asociacin defensiva frente al Empe-rador. Carlos V opt por un camino propio para solucionar la cuestin reli-giosa, buscando la unidad religiosa mediante una solucin de compromiso.Pero este compromiso, a los catlicos, les pareci que iba demasiado lejos, y alos protestantes que no era lo suficientemente amplio (3).

    Mediante la paz de Augsburgo (1555), acordada entre los Estados del Im-perio y el Emperador, los protestantes que se acogieron a la Confesin deAugsburgo fueron equiparados jurdicamente a los catlicos; calvinistas,sectas, baptistas, etc., quedaban excluidos. La libertad de elegir la fe no estabareconocida a cada individuo, sino exclusivamente al gobernante de cada Es-tado; cuyo ius reformandi significa el derecho de fijar la religin de sus sub-ditos de modo obligatorio: cuius regio eius religio. La paz de Augsburgo su-puso el primer paso hacia la libertad religiosa. Esto significaba, ante todo, lajurisdiccin en materia religiosa de los gobernantes de cada Estado. Estos po-dan optar entre la Iglesia tradicional o la Confesin de Augsburgo. As, semantuvo el tradicional entrelazamiento institucional entre el poder secular y lareligin, que produjo como resultado la unidad confesional de cada territorio.Al subdito le quedaba slo un modesto ius emigrandi, cuando por motivos deconciencia no poda seguir la religin elegida por el seor territorial; modestopues era apenas ejercible, al tratarse de una poblacin sedentaria.

    Cien aos despus, terminada la Guerra de los Treinta Aos, con la Paz deWestfalia, el llamado Instrumentum Pacis Osnabrugense de 1648 introdujo unavance respecto de aquellos primeros pasos que haban conducido a la libertadreligiosa: la Iglesia reformada lleg a ser la tercera religin reconocida. Lossubditos catlicos, luteranos y reformados, aunque fueran miembros de una

    (2) MARTIN HECKEL: Deutschland im konfessionellen Zeitalter, 1983, pgs. 9 y sigs.(3) HECKEL (nota 2), pgs. 38 y sigs.

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    confesin distinta de la del prncipe territorial, podan practicar, en adelante, lareligin que estuvieran practicando en el annus decretorius (1624). Los demsseguan teniendo el derecho a emigrar; pero si no emigraban, deban ser to-lerados (patienter toleretur), es decir, podan ejercitar libremente el culto pri-vado, segn su conciencia, y confesar la religin pblicamente en los territo-rios vecinos. El derecho al culto privado fue objeto de una progresiva amplia-cin, al ser ejercitado por varias familias conjuntamente y solicitar la asistenciade ministros forasteros.

    De este modo, la jurisdiccin en materia religiosa de los seores territo-riales quedaba limitada, por el Derecho del Imperio, en beneficio de una inci-piente libertad religiosa individual, que en el Instrumentum Pacis es designadade modo significativo como libertad de conciencia (V 34). Ahora bien, la re-ligin sigue siendo todava entendida como una fe cristiana obligatoria en elorden secular y transmitida por una de las tres confesiones. Las reglas del Ins-trumentum Pacis son consideradas como interim para asegurar la paz, hastaque pueda llegarse a conseguir, nuevamente, la unidad religiosa. En esetiempo, segua considerndose, pues, la unidad religiosa como un presupuestopara el ejercicio del dominio secular. Desde este punto de vista, se comprendeque el problema no fuera entonces la libertad religiosa individual, sino que de-bido a la voluntad de conseguir la paz, se extendi la consideracin paritariade la que ya gozaban los catlicos y los que profesaban la confesin deAugsburgo a un tercer partido religioso. Ahora bien, en el InstrumentumPacis viene ya contemplado el creyente individual, pues la tolerancia recomen-dada por el Derecho imperial para proteger la conciencia, contiene los pri-meros pasos hacia la libertad religiosa individual (4). No obstante, tal libertadalcanzaba slo a los miembros de las tres confesiones reconocidas y, a travsde los derechos corporativos de stas, se propagaba la libertad de fe.

    La separacin de la fe no ha conducido, pues, de modo inmediato a la li-bertad religiosa. Antes bien, la paridad jurdica entre las confesiones fue reco-nocida por motivos enteramente pragmticos, ya que con ella se trataba de con-servar y garantizar las posiciones de poder de los seores territoriales, as comola unidad entre dominio secular y religin a nivel territorial (5). Bajo las condi-

    (4) El problema de la tolerancia entre las confesiones cristianas surgidas de la Reforma hasido estudiado, entre otros, por ANTONIO TRUYOL Y SERRA: Historia de la Filosofa del Derecho ydel Estado, 2. Del Renacimiento a Kant, 3.a ed., Madrid, 1988, pgs. 65-71. No se hacen referen-cias a Espaa, donde a consecuencia de la Reconquista y del Patronato de los reyes espaolessobre el Concilio de Trento, la situacin era muy distinta. Sobre este tema, puede verse ANTONIOM. ROUCO-VARELA: Staat undKirche im Spanien des 16. Jahrhunderts, Munich, 1965.

    (5) DIETMAR WILLOWEIT: Das landesherrliche Kirchenregiment, en JESERICH-POHL-V.UNRUH (eds.): Deutsche Verwaltungsgeschichte, vol. 1,1983, pgs. 363 y sigs.

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    ciones entonces existentes, que eran de una considerable unin entre el podersecular y la religin, Alemania pudo ser, por contraposicin a Francia, un Es-tado dividido confesionalmente slo gracias a que estaba dividido, a su vez, enEstados territoriales y as quiso permanecer cada vez con ms fuerza. Estascondiciones institucionales faltaban en Francia, que se constituy en un Estadocentralista y tambin quiso permanecer as.

    III . ILUSTRACIN Y TOLERANCIA

    Si se considera la evolucin ulterior hacia la libertad religiosa moderna enPrusia, uno de los territorios alemanes, que luego llegara a ser una de lasgrandes potencias europeas, se observa lo siguiente: una casa calvinista, desde1614, reinaba en un pas de mayora luterana, con fuertes minoras catlicas; deah que tuviera gran inters en la convivencia pacfica entre las distintas confe-siones. Fue, por ello, ms all de la tolerancia imperial recomendada hacia lasdems confesiones. La necesidad de la paz interior y el deseo de impulsar elpropio pas, as como el pensamiento ilustrado, ejercieron su influencia en lapraxis administrativa relativa a los asuntos religiosos. Lleg a practicarse la to-lerancia tambin hacia las pequeas comunidades religiosas como menonitas,baptistas, etc., as como respecto de las sectas. Esta praxis administrativa fueasegurada jurdicamente mediante el Edicto de Religin del ao 1788, y pocosaos despus ampliada en el ttulo XI de la segunda parte del Derecho Generalprusiano de 1794. A tenor de ste, fueron equiparadas las tres grandes reli-giones reconocidas, por lo que se refiere al ejercicio pblico de la religin(arts. 17 y sigs. del Derecho General prusiano). Hay que anotar que tambincontena progresos en el mbito de la libertad religiosa individual. Cada habi-tante del Estado tena asegurada plena libertad de conciencia y de fe (art. 2), ynadie tena que adecuar su opinin privada en materia de fe a las prescripcionesdel Estado (art. 3). Por lo que se refiere a los derechos ciudadanos, stos eraniguales, al menos, en la praxis administrativa, sin consideracin a la diferenciade religin; los judos fueron equiparados un poco ms tarde (6). Gerhard An-schtz ha visto, en la legislacin prusiana en materia religiosa, las races jur-dico-positivas de la ulterior libertad religiosa en Alemania (7). En comparacin

    (6) Cfr. Edicto relativo a las relaciones ciudadanas de los judos en el Estado prusiano(1812); en concordancia con ste: artculo 16 del Acta Federal Alemana (1815) y artculo 29.2 dela Constitucin del Principado de Hessen (1831).

    (7) GERHARD ANSCHTZ: Die Religionsfreiheit, en Handbuch des Deutschen Staat-srechts, vol. II, 1932, pgs. 675 y 677; acerca de las cuestiones siguientes, pg. 678.

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    con otros Estados europeos, y con otros territorios alemanes, la praxis y lalegislacin prusiana destacan por su elevado grado de tolerancia.

    Como muestra la evolucin prusiana, la idea de libertad religiosa toma unanueva direccin en la Ilustracin del siglo xvm. El pensamiento confesional yla garanta jurdica de la paridad entre las confesiones cede paso al individuo ya su posicin jurdica, que pasan a ocupar el primer plano. El hombre sale, enpalabras de Kant (1783), de su inmadurez culpable: esto es la Ilustracin. Lalibertad religiosa es entendida en la Filosofa poltica como un derecho indivi-dual, que el hombre tiene ante al Estado y tambin ante la Iglesia. Estas ideasinfluyeron en el Derecho, lo transformaron, sin llegar a cambiarlo totalmente,como es natural. Un ejemplo de ello es la evolucin, ya sealada, en Prusia. Laidea de unidad entre Estado y religin y la concepcin de una Iglesia estatal,perdieron paulatinamente su fuerza convincente.

    Se vea como una competencia del Estado garantizar el mantenimiento dela paz entre las confesiones. Pufendorf (1632-1694) y Thomasius (1655-1728)ensearon, yendo ms all, que el poder secular no tiene ninguna competenciaen cuestiones de fe (8). Segn la doctrina del pacto social, los individuos se re-servaron la libertad religiosa como un derecho natural, sin cederlo al poder.A tenor de esto, la autoridad no tiene ningn derecho a determinar la religin(ius reformandi), sino el deber de tolerarla (officium tolerand). Federico elGrande vio la tolerancia siguiendo a Voltaire (9) como un apanage d'humanit,que ejerce su influencia enriquecedora sobre toda la sociedad. Este monarcaexpres esta idea con referencia a las postrimeras, diciendo que, en su Estado,cada uno puede salvarse a su faqon (manera) (10).

    Tales concepciones fueron minando los aspectos jurdicos del statu quode la Paz de Westfalia y la consiguiente unidad del poder secular y la religin.El absolutismo ilustrado impuls con fuerza la secularizacin del Estado.Dicho de modo ms preciso, se trataba de una desconfesionalizacion del podersecular, pues las bases morales del Estado, enseadas por las confesiones cris-tianas, fueron expresamente reconocidas. As, Federico el Grande afirmabaque puesto que, en cuanto a la moral, ninguna confesin se diferencia de lasdems de modo sustancial, todas pueden ser igualmente consideradas ante elGobierno. El Gobierno no exige de los individuos otra cosa sino que seanbuenos ciudadanos. Kant, por su parte, lo formulaba en 1798 del modo si-

    (8) CHRISTOPH LINK: Herschaftsordnung und brgerliche Freiheit, 1979, pgs. 294 y sigs.,y pgs. 310 y sigs.

    (9) Dictionnairephilosophique (Pars 1858), voz Tolrance, section II.(10) En el mismo sentido KANT: Der Streit der Facultaten (1798), primer pargrafo de la

    segunda parte, anotacin general, al final.

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    guente: el Gobierno, incompetente sobre la salvacin futura de sus subditos,slo puede tener el propsito de tener subditos dciles y de buena moral me-diante la fe en la Iglesia (11). Cabe situar el origen de esta idea en el DerechoGeneral prusiano, que obligaba a las Iglesias a infundir en sus miembros eltemor de Dios, la obediencia a las leyes, la fidelidad al Estado y la costumbrede los buenos sentimientos hacia sus conciudadanos (art. 13). Al Estado le in-teresaba, por ello, la doctrina moral de las Iglesias, reservndose la jurisdiccinsuprema sobre esta materia. El Derecho General prusiano dedicaba unos 1.200artculos a regular los derechos y deberes de las Iglesias y fijaba con ello la ju-risdiccin estatal en materia religiosa. Por el contrario, en cuestiones dogm-ticas, la libertad religiosa individual garantizada era mucho ms amplia que lalibertad corporativa de las confesiones.

    La divisin de la fe a causa de la Reforma y la posterior extensin de lasconfesiones y las sectas experiment un largo proceso de evolucin, que se des-arroll de modo desigual en cada Estado y que condujo a la quiebra de launidad entre poder secular y religin. El Estado, que debe garantizar la pazentre sus ciudadanos, estaba, a la larga, obligado a gobernar con tolerancia re-ligiosa, y a dejar que los ciudadanos practicasen entre s esta tolerancia. Eldeber estatal de procurar la paz fue facilitado y, en el fondo, solamente fue po-sible a travs de la Ilustracin, que es un producto filosfico de la divisin de lafe. La relativizacin ilustrada de las confesiones religiosas interioriz a stas,al mismo tiempo que seculariz las tareas de competencia estatal.

    La libertad individual en cuestiones religiosas comienza a aparecer a travsde la tolerancia ejercida hacia los creyentes de otras religiones de un Estadoque an es confesional. Las races de esta tolerancia son de origen cristiano;fueron descubrindose y fue tomndose conciencia de ellas al hilo de la Re-forma. Es el individuo quien, a pesar de su integracin en la comunidad cris-tiana, tiene una personal relacin con Dios. Con ello, estamos ante un indivi-dualismo teolgico, an existiendo la mediacin de la Iglesia. La idea de unalibertad religiosa individual pareca entonces anticonfesional, pero provienedel propio cristianismo y no es por ello anticristiana. En el mundo ideolgicode la Ilustracin no se trataba ya de la proteccin de las confesiones. Antesbien, la tarea de proteger la fe y la conciencia de los subditos frente a las con-fesiones, pas a ser una competencia ms del Estado absolutista .

    Estas ideas influyeron, como ya se ha mencionado, con mayor fuerza queen ningn otro Estado, en la legislacin tolerante prusiana de finales delsiglo xvm. En los Estados gobernados por la dinasta de los Habsburgo (12) y

    (11) Ibidem.(12) Patente de Tolerancia de Jos II de 13 de octubre de 1781.

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    en Francia, incluso poco antes de la Revolucin (13), los edictos de toleranciasubrayaban la posicin privilegiada de la Iglesia catlica. Fueron toleradasaquellas confesiones que, en otros Estados, se haba demostrado que, al menos,no atentaban a los fundamentos morales del Estado.

    IV. LA LIBERTAD RELIGIOSA COMO DERECHO HUMANO

    A) Norteamrica

    Norteamrica es tenido como el pas en el que, desde el comienzo de la co-lonizacin europea, domin la libertad religiosa, porque muchos colonizadoreshaban abandonado su patria, precisamente por motivos religiosos. Esto escierto, pero no condujo, sin ms, al establecimiento de la libertad religiosa. Loseuropeos emigrados por razones religiosas no estaban ya por eso configuradoscomo tolerantes, antes bien seguan siendo partidarios de la idea de unidadentre Estado y religin (14). En la mayora de las trece colonias norteameri-canas subsisti por ello una estrecha vinculacin entre el Gobierno y la reli-gin, una vinculacin que ya les era conocida a los inmigrantes procedentes deEuropa. Los puritanos ingleses fueron quienes mostraron, en sus Estados, lamayor intolerancia frente a otros creyentes. El mismo efecto produjo la Churchof England en el sur y en Virginia la Iglesia estatal persigui a los baptistas(1765-1770).

    La primera revolucin supuso en Norteamrica la ruptura, que conduciradespus a la libertad religiosa como derecho humano. En la Virginia Bill ofRights (1776) se lee en su ltimo artculo: That religin... can be directed onlyby reason and conviction, not by forc or violence; and therefore all men areequally entitled to the free exercise of religin, according to the dictates ofconscience (15); and that it is the mutual duty of all to practise Christian fore-bearance, love and charity towards each other. La mencin de los deberescristianos, en un documento jurdico del Estado, pone de manifiesto que sepensaba solamente en las confesiones y sectas cristianas. La garanta de la li-bertad religiosa no se diriga, en primer lugar, contra Inglaterra; esta garanta

    (13) Edicto de Tolerancia de 28 de noviembre de 1787.(14) Cfr. tambin sobre lo siguiente JUSTOS HASHAGEN: Zur Entstehungsgeschichte der nor-

    damerikanischen Erklrungen der Menschenrechte (1924), en R. SCHNUR (ed.): Zur Geschichteder Erklarung der Menschenrechte, 1964, pgs. 129 y 131 y sigs. En el mismo sentido, TRUYOLY SERRA (nota 4), pg. 256.

    (15) En el mismo sentido, artculo II Pennsylvania Bill of Rights (1776), artculo II Massa-chusetts Bill of Rights (1780); all se esconde (art. III) un privilegio en favor de los protestantes.

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    no tiene nada que ver con la independencia respecto de Inglaterra, sino que serefiere a las relaciones en el seno de Norteamrica, que pretendan cambiarse.

    La primera enmienda a la Constitucin de los Estados Unidos de Norte-amrica de 1791 dice: Congress shall make no law respecting an establish-ment of religin, or prohibiting the free exercise thereof. Estas dos clusulasreligiosas, a las que estaba obligado slo el Congreso (es decir, la Federa-cin) (16), garantizaron la libertad religiosa sobre la base de una estricta sepa-racin entre la Iglesia y el Estado. La vieja tradicin europea de unidad entre elpoder secular y la religin, que tambin se practic en las colonias norteameri-canas, fue expresamente abolida, y el libre ejercicio de la religin fue garanti-zado. El poder estatal tena su fundamento secular en el pueblo. En conse-cuencia, ninguna religin fue privilegiada jurdicamente, ni siquiera la religinde la mayora. Por el contrario, la religin y su prctica fueron apartadas de losasuntos de gobierno y dejadas en manos de las grupos sociales. El poder pol-tico es, por motivos jurdicos, ciego en materia religiosa. Con ello, se pas dela tolerancia religiosa de los Estados modernos, que an estaban envueltos encuestiones religiosas, hacia un Estado neutral, garante de la libertad religiosa.

    B) Francia

    En Francia, fue el Galicanismo quien fundament una unin especialmenteestrecha entre el Estado monrquico y la Iglesia catlica. La transicin de lamera tolerancia religiosa del Estado a la garanta de la libertad religiosa se pro-dujo en virtud de la Revolucin francesa. El artculo 10 de la Declaracin delos Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 establece: Nul ne doit treinquiet pour ses opinions, mme religieuses, pourvu que leur manifestation netrouble pas l'ordre public tabli par la loi. Expresado de modo positivo, laConstitucin francesa de 1791 (ttulo I, nm. 3) garantiza: La libert toutl'homme ... d'exercer le cuite religieux auquel il est attach.

    El contenido de los textos citados fue objeto de discusin en la AsambleaGeneral Constituyente (17), en la que algunos diputados pensaban que bastabacon tolerar a los no catlicos. Mirabeau contest a esta propuesta: Yo novengo a predicar la tolerancia. Ante mis ojos (la libertad religiosa) es un de-recho tan sagrado, que la palabra tolerancia, lo que sta intenta expresar, en

    (16) Sobre la extensin a los Estados, cfr. LAURENCE H. TRIBE: American ConstitutionalLaw, 1978, pg. 814, nota 5, y pg. 819.

    (17) Cfr. GEHARD BESIER: VOZ Toleranz XI, en Geschichtliche Grundbegriffe. Historis-ches Lexikon zurpolitisch-sozialen Sprache in Deutschland, vol. VI, 1990, pg. 509.

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    cierta medida, me parece incluso tirnico, ya que la autoridad que tiene elpoder de tolerar, ejerce una lesin contra la libertad de pensamiento, precisa-mente a travs de su poder de decidir aquello que tolera y aquello otro que notolera.

    Mientras que en la evolucin constitucional francesa exceptuado el con-fuso perodo que corresponde a la segunda fase de la Revolucin permanecela garanta de la libertad religiosa, en la Constitucin de 1814 se garantiz,junto a la libertad religiosa, la religin catlica como religin del Estado(arts. 5, 6) y en la Constitucin de 1830 se prometi a los sacerdotes catlicosy de los dems cultos cristianos su sostenimiento por el Estado (art. 6) (18).A todo ello puso fin la Ley de la separacin entre la Iglesia y el Estado, de 9 dediciembre de 1905, que est vigente todava hoy (19). En ella se asegura la li-bertad religiosa y se garantiza el libre ejercicio de la religin, bajo la salva-guarda del ordre public (art. 1). Se afirma que la Repblica no reconoce, remu-nera ni apoya ninguna religin (art. 2), con una frmula abierta y susceptiblede diversas interpretaciones acerca de cul sea la especfica forma de separa-cin francesa entre la Iglesia y el Estado. Esta frmula fue entendida, en prin-cipio, en el sentido de un laicismo militante, que se presentaba a s mismocomo una ideologa en concurrencia con la religin y que se asentaba sobreelementos de la Ilustracin y sobre la corriente positivista dominante en elsiglo xx. La Ley de separacin, todava vigente, es hoy interpretada en un sen-tido liberal de la laicit (20), que parte del dualismo entre la Iglesia y el Estado,sin ignorar el hecho de que los sujetos sometidos a la soberana del Estadotienen necesidades religiosas. Est permitido que los creyentes practiquen elejercicio de la religin de modo colectivo y pblico, dentro del marco del ordrepublic.

    C) Alemania

    Dentro de Alemania, como ha quedado sealado, Prusia fue, con bastanteventaja, a la cabeza de la proteccin de la libertad religiosa. Prusia conserv laprimitiva posicin, cuando las nuevas prescripciones de los derechos funda-mentales del pueblo alemn fueron tomadas de la Constitucin de 1849 (la lla-mada Paulskirchen-Verfassung, arts. 144 y sigs.) en su Constitucin de 1850

    (18) En el mismo sentido la Constitucin de 1848, artculo 7.(19) Elevada a nivel constitucional desde 1946 (art. 1), Constitucin de 1958 (art. 2.1).(20) Cfr. al respecto GEORGES BURDEAU: Les libertes publiques, 4.a ed., 1972, pgs. 341

    y sigs., y AXEL v. CAMPENHAUSEN: Staat undKirche in Frankreich, 1962, pgs. 62 y sigs.

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    (arts. 12 y sigs.) (21). Estos son: el derecho de la prctica religiosa pblica yprivada para todas las confesiones; el derecho de asociacin para todas las co-munidades religiosas; y el disfrute de los derechos civiles y ciudadanos, con in-dependencia de la pertenencia religiosa. A lo que Prusia no se atrevi fue, ex-clusivamente, a abolir la Iglesia de Estado, como lo hizo el artculo 147.2 de laConstitucin de 1849. Algunos Estados del sur de Alemania siguieron estaevolucin. Pero la carencia de una igualdad religiosa, an continuaba exis-tiendo en la mayora de los Estados alemanes, hasta que fue introducida me-diante la Ley relativa a la igualdad de las confesiones en las relaciones civilesy ciudadanas de la Federacin de Alemania del norte, de 3 de julio de 1869;que a partir de 1871 continu vigente como ley del Imperio (22).

    El paso de la tolerancia a la libertad religiosa tuvo lugar, en Alemania, en elsiglo xix; la libertad religiosa se estableci paulatinamente, de Estado en Es-tado, slo despus del trmino de la lucha protagonizada por el Estado contrala Iglesia catlica (Kulturkampf). Naturalmente, la libertad religiosa para lasIglesias evanglicas estaba ligada hasta 1918 con el sistema de Iglesia de Es-tado, esto es, no con una libertad religiosa en sentido pleno (23). Mientras laIglesia catlica ejerci la libertad religiosa tambin en cuanto corporacin y al-canz su autonoma, la Iglesia evanglica permaneci jurdicamente vinculadaal Estado a travs del monarca como Summus Episcopus hasta 1918, una vin-culacin que fue defendida por grandes maestros del Derecho de la Iglesiacomo Emil Friedberg (1837-1910) y Rudolf Sohm (1841-1917) (24).

    La Constitucin de Weimar de 1919 aboli el sistema de Iglesia de Estado(art. 137.1) y garantiz la libertad religiosa moderna en su pleno sentido, agru-pando tres libertades: la libertad de confesin (art. 135 in principio); la li-bertad de ejercicio de la religin o libertad de culto (art. 135 in medio), ylibertad de asociacin con fines de carcter religioso (art. 137.2) y de su acti-vidad (arts. 137.2 y sigs.). La libertad religiosa es, segn Gerhard An-schtz (25): La posibilidad jurdica, garantizada al individuo por el Estado, deadoptar su propia respuesta en relacin con todas las cuestiones religiosas demodo libre, de adecuar su conducta segn sus propias convicciones religiosas,irreligiosas o antirreligiosas, de hacer todo aquello que sus convicciones le

    (21) Cfr. PETER LANDAU: Die Entstehung des neueren Staatskirchenrechts in der deutschenRechtswissenschaft der zweiten Hlfte des 19. Jahrhunderts, en WOLFGANG SCHIDER (ed.): Reli-gin und Gesellschaft im 19. Jahrhunderts, 1993, pgs. 29 y 33 y sigs.

    (22) Acerca de los dems Estados alemanes puede verse MARTIN HECKEL: GesammelteSchriften, 1989, vol. I, pgs. 391 y sigs.

    (23) Sobre esto, diferencindose HECKEL (nota 22), pgs. 394 y sigs.(24) LANDAU (nota 21), pgs. 42-51.(25) ANSCHTZ (nota 7), pg. 681.

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    exijan u omitir todo aquello que le prohiban; en todas estas circunstancias per-manecer libre de toda coaccin estatal, pero con la condicin de obedecer a lasleyes generales del Estado. Con la frmula leyes generales quedaban ex-cluidas aquellas que se dirigan contra una religin, confesin o en generalcontra una ideologa (religiosa o antirreligiosa) en cuanto tales (26). Conside-rada la derogacin del sistema de Iglesia de Estado, como condicin previa dela libertad religiosa autntica, existe libertad religiosa en Alemania, en sentidopleno, slo a partir de 1918.

    V. LA SEPARACIN IGLESIA-ESTADO

    COMO BASE DE LA LIBERTAD RELIGIOSA

    La evolucin sealada de la idea de libertad religiosa est acompaada deuna tensa relacin entre la Iglesia y el Estado, es decir, entre Estado y religin.Despus de la divisin de la fe, se intentaba todava mantener la unidad entrepoder secular y religin. Sobre la base de esta unidad, se impuso la toleranciadespus de la experiencia de la guerra de religin, y como fruto del pensa-miento ilustrado. La tolerancia deba regir la relacin del Estado respecto delos creyentes de otras confesiones. Un Estado vinculado a la verdad propuestapor una religin adquira la obligacin de ser tolerante hacia los miembros deotras confesiones. La tolerancia estatal presupone, pues, un sistema confe-sional, es decir, un posicionamiento jurdico del Estado respecto a la religin.Sin una aspiracin a la verdad, no cabe la tolerancia!

    En cuanto se implanta en un Estado la conviccin de que las cuestiones re-ligiosas no son tareas de competencia estatal, y de que el Estado debe ser neu-tral, comienza el perodo de la libertad religiosa moderna. La tolerancia es su-perada por la libertad religiosa y, al mismo tiempo, aqulla est garantizada porsta. Puesto que el Estado, que gestiona las cuestiones seculares, es ciego enmateria religiosa, ya no puede seguir siendo tolerante. Ha tenido lugar uncambio paradigmtico del Estado reconocedor de la tolerancia, al Estado ga-rante de la libertad religiosa. La tolerancia es ya, solamente, una virtud ciuda-dana de unos creyentes frente a otros.

    Cmo deben construirse ahora las relaciones entre el Estado y las Iglesiasen el tiempo de la moderna libertad religiosa? Neutralidad religiosa del Estadosignifica, que ste deja de preocuparse por el contenido de las necesidades reli-giosas del hombre sometido a su ordenamiento jurdico, que deja de adoptarcualquier posicin religiosa. La religin est garantizada por un derecho fun-

    (26) ANSCHTZ (nota 7), pg. 683.

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    damental y, con ello, queda fuera de las competencias estatales, en la medidaen que no afecten al ordre public (27), lmite de la propia libertad religiosa.

    Frecuentemente, la libertad religiosa, garantizada como derecho humano,se relaciona con la religin como si sta fuera una cuestin privada. En elcentro de esta concepcin est el creyente individual, que afronta en privadosus necesidades religiosas. Pero de hecho, las necesidades e intereses reli-giosos de los hombres slo se pueden captar parcialmente como una cuestinprivada. Ciertamente, la relacin entre los creyentes y Dios es, al menos entodas las religiones monotestas, algo esencialmente privado e individual. Peroeste fenmeno privado e individual tiene en sus cimientos un conjunto institu-cional complejo especialmente en la comunidad de creyentes fundamentadametodolgicamente en la Biblia. El aspecto institucional es necesario para lasatisfaccin de las necesidades e intereses religiosos de la mayora de los hom-bres. Cuando el Estado moderno ya no pueda ofrecer esa infraestructura, ni pors mismo ni en cooperacin con las iglesias, como se deduce de la evolucin dela libertad religiosa moderna aqu expuesta, entonces, slo las confesiones reli-giosas pueden ofrecer y mantener esas condiciones institucionales.

    Del carcter necesario de la neutralidad del Estado surge, por tanto, un in-ters objetivo en la existencia de las instituciones religiosas autnomas. Estasson, para el creyente individual, una ayuda que el Estado no puede ofrecerle.Estas instituciones posibilitan, adems, el contacto social, el culto pblico aDios y la conducta en comunidad que forma parte de las normas de la mayorade las religiones. Estas instituciones son, pues, una muestra de que los inte-reses religiosos son intereses pblicos.

    Con base en este resultado, el Estado no slo tiene que garantizar la li-bertad religiosa, sino que tambin debe regular las modalidades de su distanciarespecto de las iglesias. En la Constitucin del Estado de Baden-Wrtemberg(1953), esto se expresa del siguiente modo:

    1. Las iglesias y las confesiones religiosas reconocidas despliegan el cum-plimiento de sus tareas religiosas libres de cualquier intervencin estatal.

    2. Se reconoce su significado para la garanta y estabilizacin de los fun-damentos religiosos y morales de la vida humana.

    La evolucin de la idea de libertad religiosa, en Alemania, ha trado con-sigo esta visin positiva de la tarea de las iglesias y otras confesiones reli-giosas; ello es el fundamento de una relacin amistosa entre el Estado y lasconfesiones, que tambin se expresa en la Ley Fundamental de Bonn, la Cons-titucin Alemana Federal. En otros Estados, la separacin del Estado respecto

    (27) En el mismo sentido LANDAU (nota 21), pg. 60.

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    de las iglesias, como consecuencia de los sucesos acaecidos, es construida deun modo ms a la defensiva o incluso enemistse La separacin amistosaentre las iglesias y el Estado responde, en gran medida, a la circunstancia deque los ciudadanos son a la vez creyentes. El Estado que tiene su razn de seren los propios ciudadanos, por ser neutral en lo religioso, no debe servirles ensu cualidad de creyentes, y precisamente por ello beneficia a las correspon-dientes instituciones no estatales, sin tomar por eso postura alguna respecto deuna determinada religin o pronunciarse en cuestiones relativas a las verdadesreligiosas. Esta posicin exige a tenor del Derecho constitucional, tanto a nivelestatal como federal, ciertas medidas, aqu se citan algunas a modo deejemplo (28):

    La concesin del estatuto jurdico de corporacin de Derecho pblico alas confesiones religiosas y, con ello, la garanta del derecho a administrar suspropios asuntos, en el marco de las leyes vigentes para todos.

    El reconocimiento del derecho de las iglesias a extraer impuestos desus fieles con la ayuda del Estado.

    El permiso de que gozan las iglesias de prestar asistencia religiosa,cuando sea necesaria, en instituciones pblicas, tales como el Ejrcito, hospi-tales o prisiones, sin que pueda ejercerse coaccin alguna.

    La posibilidad de regular las cuestiones de inters comn mediantepactos entre el Estado y la confesin religiosa.

    La garanta de que la asignatura de religin sea una asignatura ordi-naria en las escuelas pblicas; las iglesias determinan el contenido de los pro-gramas, pero nadie puede ser obligado a asistir a ellas o a impartirlas.

    La garanta de las Facultades de Teologa confesionales en las Univer-sidades estatales.

    Las garantas mencionadas completan la garanta de la libertad religiosa,en la medida en que los intereses religiosos de los ciudadanos son protegidosinstitucionalmente, sin que el Estado se ocupe del contenido de lo religioso.

    V I . ELEMENTOS BBLICOS Y FACTORES MEDIEVALES

    DE LA LIBERTAD RELIGIOSA MODERNA

    Finalmente, las races tanto de la libertad religiosa moderna como de la se-paracin entre la Iglesia y el Estado, pues sta guarda una estrecha depen-dencia de aqulla, se remontan a las antiguas concepciones cristianas.

    (28) Cfr. artculo 140 de la Ley Fundamental de Bonn, en relacin con los artculos 136y sigs. de la Constitucin de Weimar.

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    A) El individualismo teolgico secularizado

    La Teologa bblica ha visto al hombre en su relacin con Dios como indi-viduo, sin considerar su incorporacin a la comunidad cristiana. Esta visin,como ya se ha indicado, fue fortalecida por la Reforma. La peculiaridad del in-dividuo humano encuentra su expresin teolgica en la inmortalidad del almahumana y en su personal responsabilidad ante Dios. El hombre es un sujetoante Dios. La libertad, en cuanto concepto central de la revelacin cristiana, es,por ello, una libertad individual. El concepto cristiano de libertad, que, cierta-mente, tambin comprende la pertenencia a la comunidad cristiana, presentamltiples perspectivas pero en todos sus aspectos la relacin personal e indivi-dual del hombre con Dios constituye su fundamento teolgico. Sobre este fun-damento fue elaborado el concepto metafsico de la libertad del hombre en laFilosofa medieval.

    Cuando se separa esta posicin subjetiva del hombre de su fundamentoteolgico y se secularizan estas concepciones, se puede declarar la posicin delhombre frente al Estado como sujeto de derecho; as, nos encontramos con elprimer punto de conexin de los derechos del hombre frente al Estado. Y, a suvez, la idea del Estado constitucional, en ltimo trmino, propiamente se re-mite al reconocimiento de los derechos humanos. Esta idea consiste en que elindividuo y, eventualmente, tambin las corporaciones poseen posiciones jur-dicas frente al Estado y esas posiciones jurdicas son garantizadas a travs de laseparacin de poderes. La libertad religiosa moderna, que es un derecho hu-mano prominente (29), tiene, pues, su fundamento en el cristianismo. De lasraces bblicas y teolgicas del concepto jurdico de la libertad se desprendetambin por qu otras culturas, que no son cristianas o, al menos, que noestn impregnadas de una concepcin monotesta no han aportado avancesen materia de libertad individual. Ni en China, ni en Japn o en la India se hadesarrollado tal concepcin.

    Por otra parte, dentro de la Iglesia catlica recientemente se est desarro-llando la concepcin de libertad religiosa sobre el pilar de este individualismoteolgico. En el segundo apartado de la declaracin sobre la libertad religiosadel Concilio Vaticano II de 7 de diciembre de 1965 se expresa as (30):

    (29) Con ello no se dice que la libertad religiosa sea el origen de los derechos humanos, eneste sentido se pronuncia GEORG JELLINEK: Die Erklrung der Menschen- und Brgerrechte(1919), en R. SCHNUR (ed.): Zur Geschichte der Erklrung der Menschenrechte, 1964, pgs. 39y sigs.; en contra, EMILE BOUTMY: Ibid., pgs. 78 y sigs., y HANS WELZEL: Ibid., pgs. 238 y sigs.

    (30) Nmeros 9 y 10.

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    Este Snodo Vaticano declara que la persona humana tiene derecho a lalibertad religiosa. Esta libertad consiste en que todos los hombres deben estar li-bres de coaccin, tanto por parte de las personas particulares como de los grupossociales y de cualquier poder humano de modo que en materia religiosa, ni seobligue a nadie a actuar segn su conciencia, ni se le impida que acte conformea ella, pblica o privadamente, solo o asociado con otros, dentro de los debidoslmites. Declara adems que el derecho a la libertad religiosa est realmente fun-dado en la dignidad misma de la persona humana, tal como se conoce por la pa-labra de Dios revelada y por la misma razn... Todos los hombres conforme a sudignidad, por ser personas, es decir, dotados de razn y voluntad libre, y por elloenaltecidos por una responsabilidad personal, se ven impulsados por su mismanaturaleza, a buscar la verdad y, adems tienen la obligacin moral de hacerlo,sobre todo la verdad religiosa. Estn obligados tambin a adherirse a la verdadconocida y a ordenar toda su vida segn sus exigencias. Pero los hombres nopueden satisfacer esta obligacin de modo adecuado a su propia naturaleza si nogozan de libertad religiosa y de inmunidad de coaccin externa...

    A pesar de esta dependencia, en su gnesis, de la libertad religiosa en sen-tido cristiano y la libertad religiosa garantizada por el Derecho constitucionaldel Estado, no se puede hablar, sin ms, de una armona entre ambas: la li-bertad religiosa constitucional, garantizada por el Estado, es, ante todo, unalibertad de. Las garantas constitucionales del Estado no suponen, y nodeben suponer, una libertad que est determinada en su ejercicio hacia una di-reccin o una tendencia concretas. As, la libertad religiosa garantizada por elEstado no est ligada a ningn deber, ms que al de atenerse a los lmites delorden pblico establecido por la ley. Ahora bien, toda vez que la libertad reli-giosa y las dems libertades garantizadas posibilitan al cristiano vivir segn supropia concepcin, permiten de este modo que, mediante su comportamiento ysu palabra, sea implantada tal concepcin de lo religioso y de la libertad. Por elcontrario, la libertad religiosa en el mbito intraeclesistico, como libertaschristiana, est orientada por la Verdad revelada.

    B) El dualismo de Regnum et Sacerdotium

    La moderna libertad religiosa hunde sus races no slo en el terreno b-blico-teolgico, sino que su origen se remonta tambin a aquellas estructurasque fueron capaces de mantener una lucha entre el poder secular y la Iglesia enla Alta Edad Media. Como fruto de esta lucha queda abolida la Iglesia Impe-rial, que tiene su comienzo en la Baja Antigedad romana y su apogeo en la di-nasta de los Otones; la Iglesia se libera as, de un modo verdaderamente revo-

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    lucionario (31), de su sometimiento al poder secular. Una fuerza decisiva enesta revolucin fue, desde mediados del siglo xi, la personalidad del monjeHildebrando, quien despus de ser elegido papa adopt el nombre de Gre-gorio VII y que en el Dictatus papae (1075) propugn la subordinacin delpoder temporal al espiritual. Esta poltica de la Iglesia, que fue compartida yseguida por sus sucesores en el pontificado y en particular por los cluniacenses,no prevaleci. El Sacerdotium no pretenda jurisdiccin alguna sobre elRegnum de modo permanente, fuera de su precedencia honorfica. A pesar detodo, la Iglesia y el papa adquirieron frente al poder secular una mayor auto-noma y estabilidad organizativa. Frutos de esta autonoma fueron, sobre todo,la organizacin de la jerarqua eclesistica y el ordenamiento jurdico propiode la Iglesia (el Derecho cannico) (32). Con ello quedaron sentadas las basesterrenas de aquella libertas ecclesiae que se remonta a Jesucristo (33).

    La revolucin del pontificado de Gregorio VII sustrajo al poder secular lapretensin de atribuirse un origen directamente de Dios; este carcter divinoslo poda predicarse del poder de la Iglesia. As se fundament el dualismoque luego ha continuado ejerciendo su influencia a lo largo de la historia deloccidente cristiano (34). Ahora bien, tal dualismo no condujo entonces, demodo directo, a una estricta separacin entre el poder secular y la Iglesia, puesel poder civil estaba ligado a la religin y por este vnculo influa la Iglesia enmltiples aspectos; a cambio, el poder secular intervena en el nombramientode los oficios eclesisticos. La Iglesia, no obstante, fue dotndose con anti-cipacin respecto de los Estados modernos de una organizacin con una le-gislacin centralizada, una jerarqua administrativa para la ejecucin de lasleyes y rganos judiciales propios, as como de un Derecho: el cannico, que

    (31) Esta denominacin elige HAROLD J. BERMAN: Recht und Revolution, 1991, pgs. 83 y144 y sigs. con numerosas referencias sobre las correspondientes interpretaciones: pgs. 147y sigs. nota pie de pg. 1.

    (32) FRIEDRICH KEMPF, en HUBERT JEDIN (ed.): Handbuch der Kirchengeschichte, vol. III/l,

    1985, pgs. 500 y sigs.; BERMAN (nota 31), pgs. 144 y sigs., 190 y sigs., 234 y sigs.(33) GERD TELLENBACH: Libertas. Kirche und Weltordnung im Zeitalter des Investitur-

    streites, 1936, pgs. 151 y sigs., y 164 y sigs.(34) La doctrina de las dos espadas expuesta por el Papa Gelasio, en el ao 496 en una carta

    dirigida al emperador bizantino Anastasio I, es un antecedente del dualismo entre la Iglesia y elpoder secular, alcanzado con el transcurso del tiempo gracias a la autonoma jurdica y organiza-tiva de la Iglesia; cfr. TELLENBACH (nota 33), pgs. 42 y sigs.; ERNST WOLF: Libertas christianaund libertas ecclesiae, Evangelische Theologie, 9,1949-1950, pgs. 133 y sigs.; ALBERTO DE LAHERA y CARLOS SOLER: Historia de las doctrinas sobre las relaciones entre la Iglesia y el Estado,en W . AA.: Tratado de Derecho eclesistico, Pamplona, 1994, pgs. 54-57, y TUYOL Y SERRA:Historia de la Filosofa del Derecho y del Estado, 1. De los orgenes a la Baja Edad Media,8.a ed., Madrid, 1987, pgs. 351-360.

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    era un sistema racional de ciencia jurdica (35). Por todo ello, y en virtud del ca-rcter supranacional de la Iglesia, sta alcanz una organizacin separada delEstado con carcter permanente. La Iglesia latina occidental se liber asdel Cesaropapismo, en el que estaba sumergida la Iglesia bizantina griega yque an hoy contina ejerciendo influencia.

    La revolucin papal del siglo xi ha impregnado la cristiandad latina de talmanera, que rechaz la plena unidad entre la Iglesia y el Estado y condujo a laseparacin de modo duradero entre la Iglesia y el Estado y a la secularizacindel Estado (36). Ahora podemos ver que aquella revolucin gregoriana de laAlta Edad Media, fue quiz ms importante para la separacin entre la Iglesiay el Estado y para el desarrollo de la libertad religiosa moderna, que la reformaluterana. Esta tenda ms bien a la concepcin unitaria del poder, previa a la re-forma gregoriana, y se estableci durante ms de trescientos aos mediante lainstitucin del sumo episcopado.

    La formacin del Derecho cannico, para la regulacin de las relacionesterrenas dentro de la Iglesia, no slo da una consistencia interior a la Iglesia quedificulta cualquier mezcla con el poder secular, sino que tambin ha protegido ala fe y a la religin, tanto frente a la pura interiorizacin, como frente al fana-tismo. La singularidad del Derecho cannico respecto del secular, que ha en-contrado su expresin en la concepcin del utrumque ius, represent ya desdesus inicios un fundamento eficaz para la separacin entre el poder secular y laIglesia. Precisamente por ello, sirvi como base tanto de la separacin entre elEstado y la religin (37) como de la libertad religiosa moderna. La liberalidaddel Estado constitucional democrtico encuentra aqu una de sus bases funda-mentales. Con el desarrollo de la libertad religiosa moderna se desarroll si-multneamente el concepto de Estado constitucional democrtico, cuyas tareasy actividades son limitadas por principio, como se ha tratado de poner de ma-nifiesto mediante el ejemplo de la libertad religiosa.

    V I I . PERSPECTIVA DE FUTURO

    Aquello que se ha formado histricamente, as debe ser entendido, parapoder calibrar su significado presente y futuro y para poder garantizarlo, si se

    (35) Decisivo al respecto, GRACIANO: Concordantia discordantium canonum (1140).(36) BERMAN (nota 31), pg. 193; WOLF (nota 34), pg. 136.(37) Sobre esto, del ejemplo de la relacin entre la Iglesia y un Estado no cristiano y en

    ese sentido del actual Estado secularizado, neutral en materia religiosa resulta oportuno, FRAN-CISCO SUAREZ: De triplici virtute Theologica, Tact. I, Disp. XVIII, sect. 1, nms. 7 y sigs., sect. 5,nms. 3 y sigs.

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  • RAICES HISTRICAS DE LA LIBERTAD RELIGIOSA MODERNA

    desea. Hoy se presentan fuerzas que amenazan la libertad religiosa conseguidadespus de un largo proceso histrico y que irrumpen, en parte, en nombre deesa misma libertad. As, el fundamentalismo religioso de cualquier prove-niencia pone en cuestin la separacin de las esferas secular y religiosa,cuando a tenor de concepciones jurdicas y polticas ejerce la coaccin reli-giosa frente a quienes profesan otra fe o carecen de ella. Pero esta separacintambin est amenazada tanto por la salvacin, que promete el Estado delbienestar y el Estado educador como a travs de esos Estados totalitarios, quese atribuyen competencias en materia espiritual o que elevan el atesmo a prin-cipio ideolgico. Tales amenazas a la separacin entre el Estado y la religinson verdaderas agresiones al Estado constitucional y democrtico, que una vezreconocidas y analizadas por la doctrina jurdica, pueden ser combatidas me-diante los instrumentos propios del Estado constitucional.

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