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Anarquismo

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Sagunto a 13 de enero de 2007

Confederacin Nacional del Trabajo C.N.T. Sindicato nico de Oficios Varios Sagunto A.I.T.

Pierre Joseph Proudhon.El principio federativo.

Captulo I: Dualismo poltico. Autoridad y libertad: oposicin y conexin de estos dos sistemas.Antes de decir lo que se entiende por federacin, es necesario recordar en algunas pginas el origen y la filiacin de la idea. La teora del sistema federal es nueva; creo hasta poder decir que no ha sido formulada por nadie. Est, empero, ntimamente enlazada con la teora general de los gobiernos; es, hablando de una manera ms precisa, su consecuencia indeclinable.

Entre tantas constituciones como la filosofa propone y la historia presenta ensayadas, no hay sino una que rena las condiciones de justicia, orden, libertad y duracin, sin las que no pueden subsistir ni la sociedad ni el individuo. La verdad es una como la naturaleza; y sera por cierto de extraar que no fuese as, tanto para el espritu como para la sociedad, que es su ms grandiosa obra. Todos los publicistas han reconocido esa unidad de la legislacin humana; todos, y es ms, se han esforzado en conformar con ella sus doctrinas, sin por esto negar la variedad de aplicaciones que reclama el genio propio de cada nacin y la diversidad general de tiempos y lugares, ni desconocer la parte que hay que dar a la libertad en todo sistema poltico. Trato de demostrar que esa constitucin nica, cuyo reconocimiento ser el mayor esfuerzo que pueda hacer la razn de los pueblos, no es otra cosa que el sistema federativo. Toda forma de gobierno que de ella se aleje debe ser considerada como una creacin emprica, como un bosquejo provisional, como una tienda de rabe debajo de la cual viene la sociedad a albergarse por un momento, levantndola al da siguiente de haberla establecido. Se hace aqu, por tanto, indispensable un severo anlisis; y la primera verdad de que importa que el lector se convenza es que la poltica, variable a lo infinito como arte de aplicacin, es en cuanto a los principios que la rigen una ciencia de demostracin, ni ms ni menos que la geometra y el lgebra.

El orden poltico descansa fundamentalmente en dos principios contrarios: la Autoridad y la Libertad. El primero inicia; el segundo determina. Este tiene por corolario la razn libre; aquel, la fe que obedece.

Contra esta primera proposicin no creo que se levante nadie. La autoridad y la libertad son tan antiguas en el mundo como la raza humana. Con nosotros nacen y en cada uno de nosotros se perpetan. Har ahora solo una observacin que podra pasar inadvertida a los ms de los lectores: estos dos principios forman, por decirlo as, una pareja cuyos dos trminos estn indisolublemente unidos y son, sin embargo, irreductibles el uno al otro, viviendo por ms que hagamos en perpetua lucha. La autoridad supone indefectiblemente una libertad que la reconoce o la niega; y a su vez la libertad, en el sentido poltico de la palabra, una autoridad que trata con ella y la refrena o la tolera. Suprimida una de las dos, nada significa la otra: la autoridad sin una libertad que discute, resiste o se somete, es una palabra vana; la libertad sin una autoridad que le sirva de contrapeso carece de sentido.

El principio de autoridad, principio familiar, patriarcal, magistral, monrquico, teocrtico, principio que tiende a la jerarqua, a la centralizacin, a la absorcin, es debido a la naturaleza, y por lo mismo esencialmente fatal o divino, como quiera llamrsele. Su accin, contrariada, dificultada por el principio contrario, puede ser ampliada o restringida indefinidamente, no aniquilada.

El principio de libertad, personal, individualista, crtico, agente de divisin, de eleccin, de transaccin, es debido al espritu. Es, por consecuencia, un principio esencialmente arbitrador, superior a la naturaleza, de que se sirve, y a la fatalidad que domina, ilimitado en sus aspiraciones, susceptible como su contrario de extensin y de restriccin, pero tan incapaz como l de perecer en virtud de su propio desarrollo como de ser aniquilado por la violencia.

Sguese de aqu que en toda sociedad, aun la ms autoritaria, hay que dejar necesariamente una parte a la libertad; y, recprocamente, que en toda sociedad, aun la ms liberal, hay que reservar una parte a la autoridad. Esta condicin es tan absoluta, que no puede sustraerse a ella ninguna combinacin poltica. A despecho del entendimiento, que tiende incesantemente a transformar la diversidad en unidad, permanecen los dos principios el uno enfrente del otro y en oposicin continua. El movimiento poltico resulta de su tendencia inevitable a limitarse y de su reaccin mutua.

Todo esto, lo confieso, no tiene quiz nada de nuevo, y temo ya que ms de un lector me pregunte si es todo esto lo que voy a ensearle. Nadie niega la naturaleza ni el espritu a pesar de la mucha oscuridad que los envuelve; ningn publicista suea con redargir de falsa la autoridad ni la libertad, por ms que su conciliacin, su separacin y su eliminacin parezcan igualmente imposibles. Adnde, pues, me propongo ir a parar repitiendo ese lugar comn?

Lo dir. Voy aparar a que todas las constituciones polticas, todos los sistemas de gobierno, incluso la federacin, pueden ser reducidos a esta sola frmula: contrapeso de la autoridad por la libertad, y viceversa; a que, por consecuencia, las categoras adoptadas desde el tiempo de Aristteles por los autores, categoras con cuyo auxilio se clasifica a los gobiernos, se diferencia a los Estados y se distingue a las naciones en monarqua, aristocracia, democracia, etc., se reducen, salvo aqu la federacin, a construcciones hipotticas y empricas en las que la razn y la justicia no quedan plenamente satisfechas, a que todos esos gobiernos, compuestos de elementos iguales e igualmente incompletos, no difieren unos de otros sino en materia de intereses, de preocupaciones, de rutina, y en el fondo se parecen y se equivalen; a que as, si no fuese debido a la aplicacin de tan falsos sistemas, el malestar social de que se acusan unas a otras las pasiones irritadas, los intereses lastimados y el amor propio burlado y ofendido, estaramos respecto al fondo de las cosas cerca de entendernos; a que, por fin, todas esas divisiones de partidos entre los que abre nuestra imaginacin abismos, toda esa contrariedad de opiniones que nos parece irresoluble, todos esos antagonismos de fortuna que creemos sin remedio, van a encontrar pronto en la teora del gobierno federal su ecuacin definitiva.

Qu de cosas, se dir, en una mera oposicin gramatical: Autoridad, libertad!...

Pues bien, s. He observado que las inteligencias ordinarias, que los nios, ven mejor la verdad cuando reducida a una frmula abstracta que cuando explicada en un volumen de disertaciones y de hechos. Me he propuesto a su vez abreviar el estudio para los que no pueden leer libros, y hacerlo lo ms concluyente posible trabajando sobre simples nociones. Autoridad, libertad: dos ideas opuestas la una a la otra y condenadas a vivir en lucha o morir juntas; no se dir, por cierto, que sea esto cosa difcil. Ten, amigo lector, solo la paciencia de leerme, y si has comprendido este primero y cortsimo captulo, t me dirs despus cul es tu juicio.

Captulo II: Concepcin a priori del orden poltico: rgimen de autoridad, rgimen de libertad.

Conocemos ya los dos principios fundamentales y antitticos de todo gobierno: autoridad, libertad.

En virtud de la tendencia del espritu humano a reducir todas sus ideas a un principio nico, y, por tanto, a eliminar todas las que le parecen inconciliables con ese principio, dos regmenes diferentes se deducen a priori de esas dos nociones primordiales, segn la preferencia o predileccin dadas a la una o a la otra: el rgimen de autoridad y el rgimen de libertad.

Estando adems la sociedad compuesta de individuos, y pudindose, desde el punto de vista poltico, concebir de cuatro maneras diferentes la relacin del individuo con el grupo de que forma parte, resultan cuatro formas gubernativas, dos para cada rgimen:

I.- Rgimen de autoridad.

A) Gobierno de todos por uno solo: MONARQUA O PATRIARCADO.

a) Gobierno de todos por todos: panarqua o comunismo.

El carcter especial de este rgimen en sus dos especies es la indivisin del poder.

II.- Rgimen de libertad.

B) Gobierno de todos por cada uno: DEMOCRACIA.

b) Gobierno de cada uno por cada uno: anarqua o self-government.

El carcter esencial de este rgimen en sus dos especies es la divisin del poder.

Ni ms ni menos. Esta clasificacin es matemtica, como dada a priori por la naturaleza de las cosas y la deduccin del espritu. No puede la poltica quedar ms ac ni ir ms all, nterin se la considere como el resultado de una construccin silogstica, cosa que supusieron naturalmente todos los antiguos legisladores. Esa sencillez es notable: nos presenta desde un principio y bajo todos los sistemas al jefe de Estado esforzndose en deducir de un solo elemento todas sus constituciones. La lgica y la buena fe son primordiales en poltica; pero aqu est precisamente el peligro.

OBSERVACIONES:

I.- Es sabido cmo se establece el gobierno monrquico, expresin primitiva del principio de autoridad. Nos lo ha dicho M. de Bonald: se funda en la autoridad paterna. La familia es el embrin de la monarqua. Los primeros Estados fueron generalmente familias o tribus gobernadas por su jefe natural, marido, padre, patriarca, al fin Rey.

Bajo este rgimen el Estado se desarrolla de dos maneras: primera, por la generacin o multiplicacin natural de la familia, tribu o raza; segunda, por la adopcin, es decir, por la incorporacin voluntaria o forzosa de las familias y tribus circunvecinas, hecha de suerte que las tribus reunidas no constituyan con la tribu-madre sino una mis