periodico humanidad 8va. edicion

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Periodico de la Alcaldia Mayor de Bogot

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  • Correo electrnico: periodicohumanidad@alcaldiabogota.gov.co / www.bogota.gov.co @humanidadya Bogot D.C.

    agosto 2012EDICIN No. 8

    ISSN: 2256-3415PROHIBIDA SU VENTA

    CONTRATACIN EN ORDEN PLAZAS DE MERCADOconvenios con UNIVERSIDADESEl Distrito ha cumplido con la nor-matividad en la contratacin pbli-ca, segn confi rm el Departamen-to del Servicio Civil. En un ao los contratos por prestacin de servi-cios bajaron de 36 mil a 26 mil.

    Las 19 plazas de mercado distrita-les comenzaron un proceso de mo-dernizacin para brindar atencin 24 horas y facilitar el comercio con dinero plstico. Comerciantes ten-drn Internet.

    En un acuerdo con las universida-des, la Secretara de Salud inaugur los Puntos por el Derecho a la Salud para dar respuesta a las quejas de la ciudadana. Experiencia piloto en Rafael Uribe Uribe.

    Por primera vez un Alcalde pone sobre la mesa el tema controversial de tratar a los consumidores de drogas como enfermos y no como delincuentes.

    El Alcalde Gustavo Petro propone crear Centros de Consumo Controlado para Adictos. Debate. Pginas 2 - 4

    Drogadiccin: problema social y de salud pblica

    INCUESTIONABLE PUREZA DEL AGUA EN BOGOTEstudios de laboratorio desmintieron contundentemente un informe periodstico que cuestion la pureza del agua que se consume en la capital. La Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogot (EAAB) dijo que el lquido est en los ndices de calidad exigidos, por tanto se puede tomar de la llave con toda tranquilidad. Pginas 8 - 9

    Pgina 7 Pgina 11Pgina 5

  • En la calle del Bronx confl uyen los

    ms diversos problemas sociales.

    2 SALUD

    Lo que en otros pases se hace con

    los consumidores de drogas desde el siglo

    pasado, el alcalde Petro lo propone

    ahora en Bogot. Un acierto no exento

    de crticas ni de detractores.

    Tanto el Gobierno Nacional como

    el distrital saben que hay temas y

    asuntos que deben enfrentar y abordar

    juntos sobre la base, claro est, del

    respeto mutuo.

    Ante todo, el inters general

    Drogadiccin, un problema

    Reduccin de los daos asociados al consumo

    La idea del Alcalde Gustavo Petro de montar centros especiales de consumo controlado de drogas ha sido objeto de una fuerte reaccin por parte de sectores polticos que quieren mantener el trato represivo tradicional a los consumidores.

    Redaccin HumanidadHace ms de 35 aos que la ca-pital tolera un centro de consu-mo no regulado de drogas y que, enclavado en pleno centro de la ciudad, ha sido el origen de mu-chos problemas sociales cuya solucin ha venido aplazndo-se por dcadas.El llamado Bronx de Bogot recoge casi todo lo que puede califi carse como ilcito y mucho

    de esto se mueve en torno al comercio y consumo de sustan-cias psicoactivas.El Alcalde Gustavo Petro ha planteado la creacin de cen-tros de consumo controlados, previo acuerdo con el Gobier-no, para ofrecer servicios m-dicos y sicolgicos de desin-toxicacin con el objeto de disminuir los ndices de delito y en desarrollo de una polti-

    Por Md. Guillermo A. Castao P.*La propuesta de suministrar drogas a los farmacode-pendientes no es nueva en la historia. Ya ha sido proba-da con xito en otros pases. Estas estrategias estn en-marcadas en las que se han denominado polticas de re-duccin de dao.Se refi ere, entonces, a una po-ltica de prevencin de los da-os potenciales relacionados con el uso de drogas ms que de prevencin del consumo en s mismo. Es una poltica social que tiene como objetivo prioritario disminuir los efec-tos negativos asociados al consumo de estas sustancias.Entre las muchas opciones tenemos: el intercambio y distribucin de jeringuillas entre los que se inyectan; la educacin objetiva y veraz sobre las sustancias psicoac-tivas y sus efectos y riesgos para la salud; la disminucin de la mortalidad por sobre-

    dosis (Naloxona, antdoto de la herona administrada por los mismos consumidores); el alivio a su desesperanza, mediante las potencialidades de los con-sumidores de drogas; la oferta de espacios donde puedan es-tar y recibir atencin primaria en salud y asistencia social con normas mnimas y sin muchos condicionamientos; promover la participacin activa de los mismos usuarios de drogas en el cuidado de su salud, as conti-nen en consumos y facilitar el acceso a los servicios, as como a los programas de manteni-miento para Metadona (frma-co legal) en los consumidores de herona y la dispensacin controlada de las mismas dro-gas, cuya utilidad ya ha sido probada para la herona y la cocana en algunos pases euro-peos, as como la marihuana en Brasil para los adictos al Crack.

    Riesgos y errores Muchos riegos y obstculos aparecen cuando se trata de este tipo de propuestas. Entre ellos, considerar la disminucin de riesgos y de daos como el objetivo principal de los progra-

    mas de intervencin y preven-cin de las drogodependencias, instrumentarlos polticamente como acciones para enfrentar los problemas de seguridad y orden pblico, olvidando los intereses sanitarios y socia-les de los consumidores, crear climas de aceptacin social al consumo de drogas, en forma tal que sean interpretados incluso como estar a favor de la legalizacin, englobar las ac-ciones en torno a un objetivo mnimo, no ins-critas en estrate-gias integradas a objetivos ms amplios, como prevencin y tra-tamiento, riesgo de caer en una especie de identifi cacin con los consumidores, incluso en una especie de connivencia, entrar en confl ictividad con el marco legal, reduccin del n-mero de usuarios que optan por la abstinencia, disminucin del inters por los programas libres de drogas, transmisin de mensajes de desesperanza y

    desahucio a los consumidores de drogas y sus familias por una posible recuperacin, reaccio-nes adversas no deseadas y da-os provocados por sustancias substitutas o por las mismas sustancias cuando no se con-trola la calidad de estas. Entre los obstculos para su implementacin y aqu es don-de posiblemente ms proble-

    mas puede es-tar teniendo la propuesta del alcalde Petro, est el restringi-do acceso an a los servicios de atencin bsica en salud para la poblacin, la fal-ta de programas de prevencin

    primaria para evitar que los j-venes se inicien en el consumo y de centros cualifi cados de rehabilitacin para atender a los consumidores que quieren rehabilitarse bajo el modelo de la abstinencia total, adems, la poca capacitacin tcnica sobre el tema de reduccin de daos y la moralizacin y mitifi cacin del consumo y los consumido-

    res, que para muchos siguen siendo considerados vicio-sos, depravados, amora-les y no seres humanos y ciu-dadanos con derechos. Sin duda la propuesta del al-calde Petro abre, en Colom-bia, la puerta al desarrollo de estrategias que aportan nuevas perspectivas y prc-ticas al tratamiento y reha-bilitacin de los drogodepen-dientes, dndole una visin ms integral, comprensiva y humanista del fenmeno del consumo de drogas, agre-gando valor al trabajo con los farmacodependientes al ofrecerles atencin, brindar-les esperanza, motivarles para el cambio, acompaar-les y estar ah no slo en su rehabilitacin, sino en su su-frimiento y, de paso, resolver problemas sociales y de sa-lud pblica como la violencia y la criminalidad.*Mdico Facultad de Medicina,

    Universidad de Caldas. Magster

    en Drogodependencias. Univ.

    Complutense de Madrid, Espa-

    a. Asesor de la Fundacin Uni-

    versitaria Luis Amig - Medelln,

    Colombia.

    Hace 20 aos, con la Cons-titucin de 1886, era difcil pensar en la convergencia de polticas. Cada quien go-bernaba segn el poder que adquira y concertaba lo que voluntariamente quera.Hoy, no solamente es una realidad histrica, tambin corresponde a una prctica imprescindible. Las socie-dades democrticas, en las que sus gobiernos y cuerpos colegiados se escogen por eleccin popular, como el caso nuestro, estn aboca-das a actuar de forma armo-niosa para el bienestar de la poblacin por encima de las tendencias o matices ideol-gicos de quienes ostentan el poder local y nacional.Distintas experiencias tan-to en Europa como en Am-rica Latina lo demuestran. En Uruguay, por ejemplo, durante muchos aos la coalicin del hoy Presidente Juan Mujica, el Frente Am-plio gobern en la capital, Montevideo. Los socialistas y la derecha en Espaa han rotado en varias ocasiones sus alcaldes no solo en la ca-pital sino en las principales ciudades de sus comunida-des autnomas.

    Estos casos revelan que a pesar de las divergencias ideolgicas, gobiernos y mandatarios reafi r-man entre sus responsabilida-des y sus agendas el desarrollo y bienestar de los gobernados. Como dira la sabidura popular: para eso se hicieron elegir.Bogot no podra ser la excep-cin. Tanto el Gobierno Nacional como el distrital saben que hay temas y asuntos que deben en-frentar y abordar juntos sobre la base, claro est, del respeto mu-tuo y del inters general.Y no son de poco calibre los proble-mas que deben resolverse en el futuro inmediato. Qu hacer, por ejemplo, con las 80 mil familias desplazadas que han llegado (y continan llegan-do) a la capital? Qu tanto est dispuesto a aportar el Gobierno en la reparacin a las vctimas del confl icto? Cmo articular la propuesta del Alcalde Petro so-bre la creacin de los centros de atencin y rehabilitacin a dro-gadictos teniendo en cuenta que, sin el concurso del Gobierno, el Distrito queda limitado para lle-var adelante esta crucial tarea?

    Generar empleo y garanti-zar la seguridad de los habi-tantes son y sern siempre prioridades para una ad-ministracin. A pesar de la disminucin histrica de los ndices de criminalidad en la ciudad, el terrorismo no deja de ser una amenaza perma-nente. Ni qu decir de la crisis de la salud. Es al Gobierno al que se recurre para declarar una emergencia social que permita liberar recursos para

    salvar a los hospitales.Ahora bien, estn los te-mas de me-di