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  • "Msica para camaleones", un libro que TrumanCapote presenta como una obra de literaturadocumental, bucea con implacable lucidez en lapoesa y el horror de la vida; es el esplndidoresultado de una necesidad de comunicacindirecta entre lector y materia narrativa, queTruman Capote busc febrilmente para conseguiruna escritura sencilla y lmpida como un arroyo demontaa. Una prosa en la que pudieramantenerse al margen del tema tratado, sin influircon su estilo, juicios y opiniones. En palabrassuyas: hacer del lector un observador o, mejor an,el testigo de una experiencia verdadera que,contada bajo tal ptica, resultar mucho mssubyugante que si el autor la interpretase al modoclsico. El libro est dividido en tres partes. Enprimer lugar, seis breves piezas iniciales demagistral concepcin y ejecucin. Luego, unanovela corta, "Atades tallados a mano", lleva asus ltimas consecuencias el enfoque testimonialde "A sangre fra" y relata la espeluznante historiade Quinn, un psicpata solipsista que se dedica aasesinar macabramente a los jurados que en un

  • juicio han votado en su contra. Finalmente, sieteConversaciones y retratos, entre los cualesdestacan el magistral texto en el que Capoteacompaa a una asistenta en un da de trabajolimpiando domicilios, la estremecedora entrevista aun manaco asesino recluido en San Quintn, laagridulce y famosa semblanza de Marilyn Monroe y,desde luego, el desgarrador autorretrato del autory su imaginario gemelo, en el que afirm: Soyalcohlico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy ungenio.

  • Truman Capote

    Msica para camaleonesePUB v1.0

    Polifemo7 22.08.12

  • Ttulo original: Music For ChameleonsTruman Capote, 1980.Traduccin: Benito Gmez Ibez (salvo Handcarved Coffins, porRolando Costa Picazo).

    Editor original: Polifemo7 (v1.0)ePub base v2.0

  • Prefacio

    Mi vida, al menos como artista, puede proyectarseexactamente igual que la grafica de la temperatura: lasaltas y bajas, los ciclos claramente definidos.

    Empec a escribir cuando tena ocho aos: deimproviso, sin inspirarme en ejemplo alguno. No conocaa nadie que escribiese y a poca gente que leyese. Pero elcaso era que solo me interesaban cuatro cosas: leer libros,ir al cine, bailar zapateado y hacer dibujos. Entonces, unda comenc a escribir, sin saber que me hablaencadenado de por vida a un noble pero implacable amo.Cuando Dios le entrega a uno un don, tambin le da unltigo; y el ltigo es nicamente para autoflagelarse.

    Pero, por supuesto, yo no lo saba. Escrib relatos deaventuras, novelas de crmenes, comedias satricas,cuentos que me haban referido antiguos esclavos yveteranos de la Guerra Civil. Al principio fue muydivertido. Dej de serlo cuando averig la diferenciaentre escribir bien y mal; y luego hice otro descubrimientomas alarmante todava: la diferencia entre escribir bien yel arte verdadero; es sutil, pero brutal. Y, despus deaquello, cay el ltigo!

    As como algunos jvenes practican el piano o el

  • violn cuatro o cinco horas diarias, igual me ejercitaba yocon mis plumas y papeles. Sin embargo, nunca discut connadie mi forma de escribir; si alguien me preguntaba loque tramaba durante todas aquellas horas, yo le contestabaque hacia los deberes. En realidad, jams hice losejercicios del colegio. Mis tareas literarias me tenanenteramente ocupado: el aprendizaje en el altar de latcnica, de la destreza; las diablicas complejidades dedividir los prrafos, la puntuacin, el empleo del dialogo.Por no mencionar el plan general de conjunto, el amplio yexigente arco que va del comienzo al medio y al fin. Hayque aprender tanto, y de tantas fuentes: no solo de loslibros, sino de la msica, de la pintura y hasta de lasimple observacin de todos los das.

    De hecho, los escritos mas interesantes que realice enaquella poca consistieron en sencillas observacionescotidianas que anotaba en mi diario. Extensas narracionesal pie de la letra de conversaciones que acertaba a or condisimulo. Descripciones de algn vecino. Habladuras delbarrio. Una suerte de informaciones, un estilo de ver yor que mas tarde ejerceran verdadera influencia en mi,aunque entonces no fuera consciente de ello, porque todosmis escritos serios, los textos que pula ymecanografiaba escrupulosamente, eran mas o menos

  • novelescos.Al cumplir diecisiete aos, era un escritor consumado.

    Si hubiese sido pianista, habra llegado el momento de miprimer concierto pblico. Segn estaban las cosas, decidque me encontraba dispuesto a publicar. Envi cuentos alos principales peridicos literarios trimestrales, ascomo a las revistas nacionales que en aquellos daspublicaban lo mejor de la llamada ficcin de calidad S t o r y, The New Yorker, Harper's Bazaar,Mademoiselle, Harper's, Atlantic Monthly, y en talespublicaciones aparecieron puntualmente mis relatos.

    Mas tarde, en 1948, publique una novela: Otras voces,otros mbitos. Bien recibida por la crtica, fue un xito deventas y, asimismo, debido a una extraa fotografa delautor en la sobrecubierta, signific el inicio de ciertanotoriedad que no ha disminuido a lo largo de todos estosaos. En efecto, mucha gente atribuyo el xito comercialde la novela a aquella fotografa. Otros desecharon ellibro como si fuese una rara casualidad: Es sorprendenteque alguien tan joven pueda escribir tan bien.Sorprendente? Slo haba estado escribiendo da trasda durante catorce anos! No obstante, la novela fue unsatisfactorio remate al primer ciclo de mi formacin.

    Una novela corta, Desayuno en Tiffany's, concluy el

  • segundo ciclo en 1958. Durante los diez aos intermedios,experiment en casi todos los campos de la Literaturatratando de dominar un repertorio de formulas y dealcanzar un virtuosismo tcnico tan fuerte y flexible comola red de un pescador. Desde luego, fracase en algunas delas reas exploradas, pero es cierto que se aprende masde un fracaso que de un triunfo. Se que aprend, y mastarde pude aplicar los nuevos conocimientos con granprovecho. En cualquier caso, durante aquella dcada deinvestigacin escrib colecciones de relatos breves (ATree of Night, A Christmas Memory), ensayos ydescripciones (Local Color, Observations, la obracontenida en The Dogs Bark), comedias (The grass Harp,House of Flowers), guiones cinematogrficos (Beat theDevil, The Innocents), y gran cantidad de reportajesobjetivos, la mayor parte para The New Yorker.

    En realidad, desde el punto de vista de mi destinocreativo, la obra mas interesante que produje durante todaesa segunda fase apareci primero en The New Yorker, enuna serie de artculos y, a continuacin, en un librotitulado The Muses Are Heard. Trataba del primerintercambio cultural entre la URSS y los EE. UU.: unrecorrido por Rusia llevado a cabo en 1955 por unacompaa de negros americanos que representaba Porgy

  • and Bess. Conceb toda la aventura como una brevenovela real cmica: la primera.

    Unos aos antes, Lillian Ross haba publicadoPicture, su versin sobre la realizacin de una pelcula,The Red Badge of Courage; con sus cortes rpidos, sussaltos hacia adelante y hacia atrs, tambin era como unapelcula y, mientras la lea, me pregunte que habrapasado si la autora hubiese prescindido de su rgidadisciplina lineal al recoger los hechos de modo estricto yhubiera manejado su material como si se tratara deficcin: habra ganado el libro, o habra perdido? Decidque, si se presentaba el tema apropiado, me gustaraintentarlo: Porgy and Bess y Rusia en lo mas crudo de suinvierno pareca ser el tema adecuado.

    The Muses Are Heard recibi excelentes criticas;incluso fuentes por lo general poco amistosas hacia mi seinclinaron a alabarlo. Sin embargo, no atrajo ningunaatencin especial y las ventas fueron moderadas. Contodo, aquel libro fue un acontecimiento importante param: mientras lo escriba, me di cuenta de que podra haberencontrado justamente una solucin para lo que siemprehaba sido mi mayor problema creativo.

    Durante varios aos me sent cada vez mas atradohacia el periodismo como forma artstica en s misma.

  • Tena dos razones. En primer lugar, no me pareca quehubiese ocurrido algo verdaderamente innovador en laliteratura en prosa, ni en la literatura en general, desde ladcada de 1920; en segundo lugar, el periodismo comoarte era un campo casi virgen, por la sencilla razn de quemuy pocos artistas literarios han escrito alguna vezperiodismo narrativo, y cuando lo han hecho, ha cobradola forma de ensayos de viaje o de autobiografas. TheMuses Are Heard me situ en una lnea de pensamientoenteramente distinta: quera realizar una novelaperiodstica, algo a gran escala que tuviera la credibilidadde los hechos, la inmediatez del cine, la hondura ylibertad de la prosa, y la precisin de la poesa.

    No fue hasta 1959 cuando algn misterioso instinto meorient hacia el tema un oscuro caso de asesinato enuna apartada zona de Kansas, y no fue hasta 1966cuando pude publicar el resultado, A sangre fra.

    En un cuento de Henry James, creo que The MiddleYears, su personaje, un escritor en las sombras de lamadurez, se lamenta: Vivimos en la oscuridad, hacemoslo que podemos, el resto es la demencia del arte. Opalabras parecidas. En cualquier caso, mister James loexpone en toda la lnea; nos est, diciendo la verdad. Y laparte mas negra de las sombras, la zona ms demencial de

  • la locura, es el riguroso juego que conlleva. Losescritores, cuando menos aquellos que corren autnticosriesgos, que estn ansiosos por morder la bala y pasar laplancha de los piratas, tienen mucho en comn con otracasta de hombres solitarios: los individuos que se gananla vida jugando al billar y dando cartas. Mucha gentepens que yo estaba loco por pasarme seis aos vagandoa travs de las llanuras de Kansas; otros rechazaron delleno mi concepcin de la novela real, declarndolaindigna de un escritor serio; Norman Mailer la definicomo un fracaso de la imaginacin, queriendo decir,supongo, que un novelista debera escribir acerc