lingÜÍstica y derecho universidad de almería resumen this

Download LINGÜÍSTICA Y DERECHO Universidad de Almería Resumen This

Post on 06-Jan-2017

215 views

Category:

Documents

1 download

Embed Size (px)

TRANSCRIPT

  • LINGSTICA Y DERECHO

    FRANCISCO J. GARCA MARCOS

    Universidad de Almera

    Resumen This paper is an introduction to the relationships between Law and Linguistics, a new interdisci-

    plinary field of scientific research. This interdisciplinarity is primarily analysed in general terms and, secondly, it is also considered in its singular perspectives: sociological Linguistics, Pragmatics, and Phonetics.

    1. Lingstica y derecho, una convergencia anunciada e ineludible

    Supongo que cuando los historiadores revisen la lingstica con la que ha concluido el siglo XX podrn acusarla de cualquier cosa menos de rehuir responsabilidades sociales que, tan slo unas dcadas antes, hubieran sido casi impensables. Entre estas, sobre todo durante sus dos ltimas dcadas, se ha incluido una precavida, aunque firme, atencin por el mundo jurdico. Recorriendo ese camino, ms o menos a mitad del mismo, los lingistas han coincidido con quienes desde el extremo opuesto, desde el derecho, compartan idnti-co empeo. En realidad, la mutua aproximacin de lo lingstico y lo jurdico, aun estando inserta en el vasto marco de las aplicaciones lingsticas finiseculares, no deja de contener algo de antiguo y, a la vez, mucho de rutilante novedad. De antiguo porque descansa en una ligazn subrepticia que vincula ambas disciplinas, se dira que de modo poco menos que consustancial. A la vez, su novedad radica en que todava hoy constituye un mbito de exploracin profunda, de asentamiento disciplinar pleno y reconocido en la comunidad aca-dmica. El que existan bibliografas panormicas sobre esa interrelacin lingstico-jurdica no restaa la sensacin, inquietante y sugerente a la vez, de estar todava transitando por los andamios de la que est llamada a ser una de las grandes aplicaciones de la lingstica. Son, justamente, bibliografas de esa enjundia uno de los principales argumentos que abonan esa presuncin de falta de completa delimitacin disciplinar a la que estoy aludiendo. Aunque la decana de ellas ronde el cuarto de siglo (Gmar, 1978), y a pesar de haber tenido sus conti-nuadores' en la dcada siguiente, en 1990 Danet no le conceda ms all de quince aos de antigedad a los estudios sobre lengua y derecho, o lo que viene a ser lo mismo, exclua una parte considerable de los repertorios anteriores. Ante estos y otros hechos similares, quienes ms recientemente han trazado panormicas generales sobre ese campo interdisciplinar no pueden evitar que se le siga asignando un marchamo de relativa indefinicin, de carencia de completo asentamiento cientfico, unvoco y sin ambages.

    1 Hilgendorf (1980), Blow y Schneider (1981), Levi (1982) y Reitemeier (1985).

    ELUA, 18, 2004, pgs. 59-86

  • 60 LINGSTICA Y DERECHO

    Por mi parte, estoy persuadido de que estn condenados a alcanzarlo; ms an, de que, como queda dicho, estn llamados a convertirse en una de las principales fronteras de apli-cacin de la lingstica y, quiz, incluso tambin de las ciencias sociales en su conjunto. Como iremos viendo al adentrarnos en los diferentes apartados que componen este trabajo, la interdisciplinariedad termina surgiendo en prcticamente todas las facetas susceptibles de vincular la lingstica con el mundo del derecho. Desde luego, creo que disponemos de ali-cientes objetivos ms que sobrados para proseguir en esa clase de indagaciones. La prctica jurdica, en sus diferentes aspectos y componentes, ha descansado en destrezas lingsticas que en alguna medida conciernen a la lingstica, sobre todo a poco que seamos generosos y adoptemos una perspectiva con un mnimo de modernidad acerca de cules son los co-metidos de nuestra disciplina. Tampoco es cuestin de realizar la consabida apelacin a la historia y recordar que, cuando arranca la escritura en la Mesopotamia del III Milenio a. C , el escriba, adems de perito en el manejo de esa destreza, es contable y jurista, ni recordar que la escritura nace con la primera y primordial misin de legislar, juzgar y transmitir el resultado de ambas acciones a los confines de aquel imperio. Basta simplemente con percatarnos de que la misma redaccin de los documentos que sirven de base a las actua-ciones judiciales requieren, para empezar, del dominio perito de una jerga especfica, para continuar, de una alta cualificacin y un buen adiestramiento de cara a su descodificacin y, por ultimo, del manejo de informacin contextual que nos permita comprender la verdad ltima de los textos jurdicos, saber valorarlos y, si fuera pertinente, someterlos a revisin y a crtica. Ese elemental circuito comunicativo, que se desprende sin mayores dificultades de una simple aproximacin a la cotidianidad de ese mundo, ha sido tradicionalmente asumido dentro de la formacin especfica de los juristas. Una parte nada desdeable de la prctica judicial se desempea desde lo que podramos tildar de hermenutica jurdica: los abogados y fiscales defienden sus argumentos avalados por lecturas e interpretaciones del corpus legal, confirmadas o refutadas en los fallos de los jueces, quienes, a su vez, para ello proceden a realizar su propia hermeneusis, refrendada en esta ocasin por la posicin de autoridad que ostentan. Todo ello requiere de una retrica especfica, cuyo desconocimiento o impericia sita directamente fuera de la prctica jurdica a quienes las padecen. Los mr-genes y canales entre los que se desenvuelve esa retrica oscilan en funcin de la propia naturaleza de los sistemas judiciales. En el espaol prima claramente el soporte escrito, y tanto las distintas diligencias como las comparecencias orales que se registran durante el proceso judicial estn sujetas a reglas muy estrictas, de una rigidez que se dira rayana en lo incomunicativo o acomunicativo2. Sin embargo, en otros sistemas, cuyo prototpico y ms difundido exponente sera el norteamericano, la oralidad puede alcanzar un peso determi-nante, entre otras cosas porque los procesos admiten una destreza argumental mucho ms abierta, ms personal, directa y creativa. Esa posibilidad, sin duda, mueve a un conocimiento profundo de las artes retricas en el sentido ms clsico del trmino. Hasta tal punto es as que muchas facultades de derecho estadounidenses la incluyen como materia ordinaria en sus planes de estudio, sugerencia que tambin est empezando gradualmente a seguirse en otras partes del mundo.

    2 Me refiero, por ejemplo, al uso de frmulas fijas e inamovibles, como el "es cierto que..." con el que se ini-cian los interrogatorios que los letrados dirigen a los testigos durantes las vistas orales. Ello complica enormemente el dilogo, incluso la propia formulacin clara y sin equvocos de muchas preguntas.

  • FRANCISCO J. GARCA MARCOS 61

    Retomar con mayor detenimiento algunas de las cuestiones que solo he pretendido bosquejar hasta ahora. De momento permtaseme sealar que los modernos intereses lin-gsticos que buscan coincidir con el derecho parten justo de aqu, de esa profusa y diversi-ficada constelacin de actos comunicativos que concita, que ha concitado desde siempre, el ejercicio de la justicia en todas sus facetas y en buena parte de las actividades que le estn, directa o indirectamente, vinculadas.

    No me atrevera a decir tajantemente que durante mucho tiempo los lingistas hayamos contemplado todos estos hechos con escepticismo manifiesto. Ya he referido que prctica-mente hasta el ltimo tercio del siglo pasado, por la evolucin de nuestra historia disciplinar, estas y otras aplicaciones de la lingstica simplemente no las veamos, o casi nos pasaban por completo desapercibidas. Aunque hoy nos resulten familiares, incluso inexcusables en nuestra actual topologa disciplinar, lo cierto es que durante siglos para los lingistas, o para quienes se preocuparon por cosas relacionadas con el lenguaje y las lenguas, como mucho llamaron su atencin algunos aspectos de la enseanza de lenguas a extranjeros, con y sin fines especficos3, el adiestramiento lingstico de sordos (o no normoyentes), los sistemas de comunicacin artificiales, y poco ms; todas ellas inquietudes puntuales y coyunturales, sin tradicin y, por supuesto, sin ubicacin dentro de las competencias del estudio propia-mente lingstico. Incluso un siglo como el XIX, tan inquieto e inquietante en mltiples aspectos, tan fundacional para una parte de la lingstica moderna, pero tambin tan proclive a abrir nuevas vas de dilogo con otras ramas de conocimiento4, sin embargo en lo tocante al mundo jurdico pareca algo ms que remiso, incluso en lo que ms tarde hubiramos adscrito a la ms externalista preocupacin lingstica. En la monumental Biblioteca Filo-lgica elaborada en Espaa por el Conde de la Vinaza, las pginas encargadas de consignar la produccin lexicogrfica de relieve nos aportan muy indicativas noticias al respecto. De los 81 diccionarios y vocabularios comentados, tan solo dos estn consignados al derecho, ambos publicados en 18315. Antes encontramos referencias al derecho civil y al cannico en el inmenso Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina italiana (1786-1793), autntico compendio del saber enciclopdico de su tiempo surgido de la mano de Esteban de Terreros y Pando. Las cues-tiones jurdicas son de las ltimas que suscitaron el inters de los autores espaoles, muy por detrs en lo cronolgico de las nuticas, las mdicas, las geogrficas o, entre otras, las relacionadas con la artesana.

    Durante dcadas lo jurdico ha llamado la atencin de la lingstica solo como un yaci-miento fecundo y accesible de materiales. Bien conservados, por lo general excelentemente catalogados, muy regulares y estables, los textos jurdicos han sido de extraordinaria utilidad para los historiadores de las lenguas. Su evidente carcter arcaizante introduca un cierto

    3 Entre los fines especficos por supuesto incluyo la enseanza de catecismos a los indgenas de la Amrica recin descubierta, o la requerida por las misiones religiosas en Asia. 4 Aunque