Libertad! nro. 65

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Publicacin N65 del grupo anarquista Libertad! de la regin argentina(Febrero del 2015).

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N 65 Edicin Digital FEBRERO 2015 Durante semanas los medios masivosde informacin, no slo norteamerica-nos, sino de cualquier rincn de estemundo globalizado por el discurso me-ditico, se dedicaron casi en exclusividada tratar lo que superficialmente denomi-naron fenmeno Ferguson a raz de lamuerte en manos de la polica de MichaelBrown. Sin pausa, el bombardeo medi-tico al que nos acostumbran los massmedia puso el foco en este tema, y en unsantiamn la cuestin negra con susmuertos, las marchas, la ira, el desen-canto, la justicia/injusticia, se convirtie-ron en el epicentro de los anlisissociales para entender lo que estabasucediendo. Vaya paradoja, o no tanto enrealidad, ningn abordaje periodsticoargument desde aspectos ms profun-dos que atraviesan este asesinato en par-ticular, como lo son el racismo, ladiscriminacin o la segregacin socialtan arraigada en sociedades como la nor-teamericana. Aunque sta no es ms queun fiel reflejo de lo que ocurre en cual-quier rincn del mundo, lo que las dife-rencia es simplemente la resonanciameditica.A la luz de la opinin pblica, y de loque de ella construye el discurso de losmedios, lo acontecido en Ferguson es unaccionar violento, desmedido y criminal,pero no una metodologa policial, res-guardando de esa forma a la institucinen su conjunto (por estos lados lo llama-ran gatillo fcil, como si en realidadexistiera un gatillo difcil para la poli-ca y dems fuerzas represivas). O sea,que la muerte de Michel Brown, enagosto, baleado al salir de una licorera;o la de Tamir Rice, acribillado por un po-lica mientras jugaba con un arma de ju-guete o la de Eric Garner, sometido porvarios policas por vender cigarrillossueltos y muerto por estrangulamiento,son simples contingencias, evitables s,pero para nada acciones necesarias de lametodologa institucional policial. Deesa forma, se vaca de contenido el datoirrefutable de que, por ejemplo, en 2012,414 personas fueron asesinadas por lapolica en EE.UU.De fragmentos pretendidamente inco-nexos se construye la realidad mediticaque los medios de informacin nosmuestran minuto a minuto. Como si losasesinatos a manos de la polica fueranhechos aislados unos de otros, historiasirrelevantes e individuales entre las quese intenta borrar el hilo conductor quelas cohesiona y familiariza: la violenciainstitucional, social y policial. En ese as-pecto, la realidad de Ferguson a partir delasesinato de Michel Brown en nada se di-ferencia de lo que sucede a menudo enBuenos Aires, San Pablo o Mxico, porcitar algunos ejemplos.El estallido social que se vivi en Fer-guson tard poco tiempo en contagiarsea lo largo y ancho de Estados Unidos. Enms de 170 ciudades se multiplicaron lasmanifestaciones callejeras y los piquetes.El odio, muchas veces camuflado, a todolo que representa la polica pronto semanifest en luchas callejeras y saqueos.El miedo al accionar policial dio lugar alprotagonismo en la calle en todas susvertientes, desde manifestaciones pa-cficas y ciudadanas a enfrentamientosdirectos con las fuerzas del orden.Lo paradigmtico de lo sucedido en Fer-guson es que algunas cuestiones que secrean superadas, siguen vigentes en elimaginario colectivo, y son estos hechosde relevancia meditica quienes lo ponenen la discusin social para que no olvide-mos que en realidad siguen ah, tan ac-tuales hoy como hace 60 aos: ser negroen Estados Unidos te convierte inevita-blemente en peligroso para una sociedaddonde las diferencias estn a flor de piel.Para algunos analistas en temas de im-plicancias sociales, como Jelani Cobb delThe New Yorker el espectro del lincha-miento sigue muy presente en el imagi-nario de la gente negra. Los negros,asegura Cobb, conocen de manera in-tuitivay no abstractala intencionali-dad teatral del terrorismo: Verseobligados a mirar el cuerpo de MichaelBrown durante cuatro horas sobre el pa-vimento ardiente, bajo el sol de agosto,muerto a manos de un polica blancocuyo nombre fue ocultado durante todauna semana, evoc esa memoria. Tuvo elefecto de recordarle a la multitud de do-lientes espontneos que su humanidades refutada. Una sola muerte puede sercomprendida como una amenaza colec-tiva. Los medios no han sido los que des-pertaron estas preocupaciones; ha sido lahistoria.Otro aspecto que se puede resaltar,como resultante de las manifestaciones yel protagonismo de la gente en la calle esque, a partir de los disturbios se genera-ron lazos directos de solidaridad. Pormuy rudimentarios y especficos questos sean, a partir de lo de Ferguson, sefue construyendo poco a poco un senti-miento de identidad comn entre losdesplazados y marginados de la zona. Loque previamente apareci como unamasa iracunda que acta por reflejo, sefue transformando en una multitud desensibilidades, intentando traspasar lospropios lmites del fenmeno Fergu-son, aprovechando la oportunidad parahacer visibles otras necesidades msamplias como la vivienda y la oportuni-dad laboral.Por ltimo, resaltar que el asesinato deBrown a manos de la polica local de Fer-guson ha servido para no olvidar que lastensiones raciales estn presentes en elda a da. Que lo negro y lo blancocontinan siendo caras antagnicas de lasociedad norteamericana. Sociedaddonde se estn implementando polticasde corte racial neutrales para mantenerla explotacin de clase y diferenciacinsocial. En relacin al asesinato de Mi-chael Brown, una encuesta del Huffing-ton Post resalta que la muerte de Brownfue un incidente aislado (35%) o parte deuna tendencia generalizada en la maneraen que la polica trata a los jvenes ne-gros (39%). Pero este balance de opinio-nes se desvanece si aislamos lasreacciones por grupo racial: el 76% delos negros opinan que es parte de un pa-trn generalizado, mientras que sola-mente el 40% de los blancos cree lomismo.GastnFENMENO FERGUSONPgina 2 - Febrero 2015Peridico Libertad!Pgina 3 / Febrero 2015Peridico Libertad!NIKOS ROMANOSLa nota que compartimos a continuacin noes de propia autora, sino que son extractosde diferentes crnicas.El grupo editor de Libertad!Nikos Romanos, anarquista preso en Gre-cia, estuvo en huelga de hambre desde el 10de noviembre hasta el 10 de diciembre de2014. Los aparatos jurdicos rechazaron susolicitud de salidas educativas de prisin.En respuesta a esto, se realizaron accionessolidarias multiformes dentro y fuera de lasprisiones de la democracia griega y a nivelinternacional.Acept parar la huelga de hambre solocuando el parlamento griego vot de formacasi unnime a favor de la enmienda pro-puesta por el ministro de justicia. Esta en-mienda se refiere a los presos convictos(sentenciados por un tribunal) e imputados(a la espera de juicio) que tienen el derechoa estudiar en una institucin educativa su-perior, disponible en la misma regin quela institucin estatal donde estn encarce-lados , pero que no se les han concedido lassalidas educativas para poder asistir a clasede forma regular.La enmienda sostiene que estos presosdeben concurrir satisfactoriamente a untercio de las clases y sesiones de laboratoriode un semestre de un ao acadmico, com-pletando cursos a distancia y, solo entonces,se les permitira acceder a las salidas edu-cativas usando el brazalete de monitoreoelectrnico para asistir a clase fsicamente.El ministro de justicia incluy la clusula delmonitoreo electrnico en el ltimo minuto,asegurndose de aadir que el Consejo Aca-dmico (el carcelario) an pueda rechazarla peticin de salidas educativas de un re-cluso si presenta una justificacin espe-cial.Pocos ejemplos similares pueden encon-trarse si es que hay alguno que pueda enca-sillarse como similar al movimientosolidario que ha habido con esta huelga dehambre. En Grecia ms de 30 edificios p-blicos, entre ellos varios ayuntamientos,han sido ocupados a lo largo del mes dehuelga en solidaridad con Nikos, adems delos disturbios constantes desde el pasado 2de diciembre, las manifestaciones multitu-dinarias por toda Grecia, y un sinfn de ac-ciones solidarias a lo largo de todo el estadogriego.Sin embargo esto no se qued en Grecia.La solidaridad con Nikos se ha extendidopor todo el mundo y ha contado con mani-festaciones de apoyo por toda la geografamundial que se han saldado con disturbiosen Pars y Estambul, adems de coches deeurodiputados quemados en Blgica y lasparedes y calles de todo el mundo repletasde lemas en apoyo a la huelga de hambre.El estado no ha podido controlar el poderde la solidaridad anarquista que ha hecho dela huelga de hambre de un preso ms en lalucha de toda una sociedad harta de las de-rivas del autoritarismo estatal. Han hechovivo el lema de si nos tocan a uno, nostocan a todos.OPERACIN PANDORAEl 16 de diciembre pasado el aparato judicial espaol y sus fuerzas represivas, le propinaron un nuevo golpe al movimientoanarquista de Barcelona. Los Mossos dEscuadra, como se conoce a la polica por aquellos lados, llevaron adelante unaoperacin con el objetivo de, segn sus palabras, desarticular una organizacin anarquista a la cual se le atribuyen in-numerables y diversos atentados con artefactos explosivos.El accionar policial se centr en la conocida casa okupa Kasa de la Muntanya, en el distrito barcelons de Grcia, aunquetambin se registraron requisas policiales en Madrid, Sabadell y Manresa. Durante la denominada Operacin Pandora,11 anarquistas fueron detenidos, acusados de pertenecer a una organizacin criminal, con finalidad terrorista. Losarrestados fueron siete compaeras y cuatro compaeros, de entre 30 y 36 aos, de nacionalidades espaola, uruguaya,italiana y austraca.Como parte del plan poltico, tambin fueron violentados el Ateneu Llibertari Sant Andreu y el Ateneu Poble Sec. Elaccionar policial no es algo aislado o fortuito, sino parte de una escalada represiva contra el movimiento anarquista enBarcelona ya que esta ha sido la segunda vez que los Mossos dEscuadra asaltan con el beneplcito judicial la Kasa de laMuntanya. La primera de ellas fue en julio de 2001.Segn las ltimas informaciones recibidas, todos los detenidos fueron liberados bajo fianza el 31 de enero. An as, nosmantenemos atentos al desarrollo de las causas abiertas. El Grupo Editor.A LAS PUERTAS DEL POST-ANARQUISMOLeyendo algunos trabajos sobre elpost-anarquismo no deja de llamar laatencin el uso de ciertos trminos quegeneran problemas a la hora de las de-finiciones, por lo que implican y, sobretodo, por lo que se puede llegar a inferira partir de esos planteos. Saul Newmanes considerado el principal terico delpost-anarquismo, -junto con otro pro-fesor universitario estadounidense-, ya l debemos esta definicin: No setrata de sustituir el anarquismo por elpost-anarquismo, sino de volver a pen-sar el anarquismo a la luz del post-es-tructuralismo. El prefijo post nosignifica despus o ms all, sinotrabajar en los lmites de la conceptua-lizacin anarquista para radicalizarla,revisarla y renovarla. A mi entender yaarranca mal la cosa cuando nos sugiereque post no quiere decir despusde cuando eso es lo que significa. Perono hay que enroscarse mucho en eso.Siguiendo con la definicin quiz seest cometiendo otro error, quizs conbuenas intenciones, al pretender ana-lizar el anarquismo desde los lmites(ms all o ms ac?) Para ello se hechamano al post-estructuralismo, queviene a ser la crtica al estructuralismodentro de las ciencias sociales y huma-nas, etc., con el fin de radicalizar, revi-sar y renovar el anarquismo.Por esecamino no se estar cometiendo el errorde encasillar el anarquismo dentro delcors cientfico y universitario? Si al es-tructuralismo le cabe la crtica post-es-tructuralista, al anarquismo lecorresponde entonces la crtica post-anarquista. A mi modo de entender lascosas esta es una forma de reducir elanarquismo. No est dems recordar que hace msde un siglo que los anarquistas vienendiscutiendo que el anarquismo no esuna ciencia, ni mucho menos monopo-lio de filsofos, sabios y cientficos. Alos fines prcticos, tendramos losanarquistas que conocer el estructura-lismo, el post-estructuralismo; la Mo-dernidad, para llegar a lapost-modernidad y recin ah poderanalizar los planteos post-anarquis-tas todo un viaje. Un buen aporte di-dctico en ese sentido llev a caboToms Ibez en su reciente libro (1) ,porque de otro modo se quedaranafuera tres cuartas partes de los anar-quistas y el noventa y pico por ciento delpueblo al que se quiere hacer llegar laidea anarquista.Quiz lo que ms deberamos tener encuenta los anarquistas es ese diagns-tico que el anarquismo necesita ser ra-dicalizado, revisado y renovado. Algoque se considera que no puede hacerloslo el anarquismo y para ello necesitaun pensamiento postizo. Dudo por miparte que el autodenominado post-anarquismo est a la altura de tamaodesafo, se nota a simple vista que elanarquismo les incomoda, es un es-torbo que hay que superar, no importasi la crtica es justa o no, tampoco vamosa hacernos problemas por ser justos a lahora de definirlo, lo tornamos maleablepara llevarlo a donde nos quede ms c-modo. Entiendo los problemas quepuede implicar decirse para unomismo: soy anarquista y luego estar ala altura de ello, pero, con qu caradu-rz un tipo puede mirarse al espejo conaire superador y decirse: soy post-anarquista? Supongo que en el fondono conoce a los anarquistas.Radicalizar significa ir a las races ycreo que es una caracterstica que vienecon los anarquistas desde siempre y vaa continuar as, eso espero. Que se re-vise todo lo que haga falta y se renuevelo que haya que renovar. Renovacin:cuntas publicaciones y agrupamien-tos se denominaron de esta manera a lolargo de la historia del anarquismo?Pero, cuntos apuraron tambin a losanarquistas a la renovacin -llenandoel cielo de agravios- y a la vuelta de laesquina lo llevaban al furgn de cola deltren de la izquierda poltica o sindical;a las elecciones sindicales; a las muni-cipales y al punterismo poltico popu-lista?Volviendo al principio, me parece queno es muy acertada la denominacinpost-anarquismo, la cosa viene malbautizada.(1) Anarquismo es movimiento Viruseditorial. Barcelona.2014. Anar-quismo en movimiento Utopa Liber-taria. Buenos Aires. 2014.M.S.C.Peridico Libertad! Pgina 4 / Febrero 2015CONTACTOS:periodico_libertad@yahoo.com.arPeriodico Libertad (Facebook)Peridico Libertad! Pgina 5 / Febrero 2015TICA Y REGRESIN A PROPSITO DE ISISSe puede hablar de tica en la pol-tica internacional actual? No, y justa-mente porque estamos en un procesode Regresin y afirmacin de la des-esperanza occidental.Las sociedades modernas miran ex-cesivamente al pasado, esa intencinde conservar y temer a lo desconocidoha vulnerado Occidente mismo. ElIslam aun anclado en la Sharia, se haconstruido como dogma de valores -no tcnicos solo morales-que se cons-tituyen en la otra visin de dosnefastas, de lo que podra ser el des-tino de la humanidad. Un destino ma-nejado por el lento suicidio deoccidente y el otro en regresin haciael Islam ms brutal. En el triste panorama que contemplael mundo occidental para s, la ticasolo es estticamente construida, suuso es quimrico y es destrozada portoda forma dogmtica y autoritaria.Sin embargo, la tica -como acto dereflexin del cmo? construir lo msvalioso para que la vida sea ms dignade ser vivida- mantiene su fuerza y es-peranza. La tica no contrapone el co-lectivo al individuo, dado que elindividuo acta como ser social para elbien de s mismo, pero para ello re-quiere actuar como si sus accionesfueran a ser aplicadas por otro hacia elprimero. As, la accin no es pensadaen trminos de superior/inferior, o deun juego de posiciones, sino consti-tuida como forma de reciprocidad yequivalencias mutuas.La tica procede en la conduccin dela reflexin sobre Cmo llegar a serms justos? y Cmo llegar a ser mslibres? Es as que en la historia no en-contramos grupos humanos del pa-sado o del presente, que hayandespreciado: la valenta, la generosi-dad, la honestidad y el amor. No haypueblos que hayan venerado: la cobar-da, la mentira y la arrogancia entre smismos, para ellos mismos.Pero dentro de una tica aplicada, laguerra de ideas es constante, fluyen yafectan la realidad, y dentro de ella nohay lugar para cualquier accin contrael cuerpo del otro. No puede ser casti-gado, encarcelado, perseguido, tortu-rado, humillado y asesinado. Si la ticano estuviera errneamente relacio-nada a la moralidad occidental quetanto critic Nietzsche, los hombrescomprenderan que: el homosexual, elateo, el incivilizado, y el hombre re-belde (en el sentido que da Camus),no pueden ser juzgados bajo cualquierideario metafsico unilateral. Actuarticamente, lo es respecto a los otrosque nos son equivalentes, porqueestn en nuestra especie, porque sien-ten, aman, lloran, ren, gritan, sue-an, odian, desean y mueren comotodos lo haremos en algn momento,es esa la muerte propia postergada quenos hace comunes a todo ser viviente.Esto, no existe en todo el mundo isl-mico.Pero la moralidad nos afirma un ren-cor y un temor al otro, al hereje nocristianizado, al infiel no islamizado.Los dogmas morales occidentales en-sean un temor a otras posibilidadesde existencia que podran ser mejoresa las nuestras, lo que constituye aisla-miento. Adems la posibilidad demultiplicidad en las formas de ser,implican la impureza de la identidad,donde nosotros nos impregnamos detodos los otros, porque nuestra huma-nidad est construida por nuestro en-torno. La tica filosfica preguntaconstantemente el por qu de lascosas? en la vida de un individuo. Lamoralidad islmica puede imponerburkas a las mujeres, siendo ellas mo-rales; pero no existe ninguna relacincon la tica que cuestionara: por quusarla?Comprendemos al otro tica-mente, desde la inviolabilidad de supersona, desde su autonoma, desdesu dignidad. No lo calificamos por susantecedentes socio-culturales, sinoque los calificamos por sus actos paracon los dems. No sucede esto con lasideas, porque existen ideas tontas encomparacin a otras, y hay ideas queterminan en fascismos, totalitaris-mos, sectarismos y fundamentalis-mos. Todas las ideas deben estar endebate y juzgarlas por su prcticasobre el individuo/colectivo.Desafortunadamente, nada de lo an-terior entienden ni norteamericanos,ni los seguidores de ISIS (IslamicState of Irak and Syria). En ambos susVerdades unilaterales son mantenidasde forma incuestionable. No es unpretendido Choque de Civilizacio-nes, no. Es un choque de fundamen-talismos, es un choque de verdadesunilaterales y es un choque de barba-ries. Estados Unidos alimento a losMuyahidines con Stingers en sulucha contra el enemigo comn, losrusos soviticos en Afganistn hasta1989 y lo hicieron nuevamente con losrebeldes sirios contra Bashar al-Asaden la Guerra Civil Siria. Solo que enesta ltima ocasin alimentaron laconstruccin de un enemigo formida-ble, totalmente distinto de Al-Qaeda.Estados Unidos no peleo contra lasideas, solo peleo contra los cuerpos, yhoy las ideas se han extendido alrede-dor del mundo, enviando voluntariosde distintas nacionalidades a pelearpor el Califato Islmico, a realizar laPgina 6 / Febrero 2015Peridico Libertad!Jihad. Si las ideas fundamentalistas is-lmicas no estaban en cuestionamientoy no eran objetivo de Estados Unidos,entonces solo eran un pretexto discur-sivo para la afirmacin del Bien -occi-dental de la modernidad-, contra elMal -brbaro y fuera de la historia-, deun mal necesario para la justificacinde una sola historia posible en sen-tido hegeliano, la del Occidente Capi-talista.Ahora el mundo tienen un proyectoserio de lo que puede ser un efectivoEstado Terrorista, es evidente que laestructura de ISIS dentro de la Wilayato mandato, ha significado la imposi-cin del al-Talim o educacin enfo-cada en el Corn para las nuevasgeneraciones de ISIS, en todo el terri-torio ocupado, esto mediante la al-Dawa o el llamado que se hace a todomusulmn en los Dawa o eventos deinstruccin y enseanza de los princi-pios fundamentales de ISIS. Efectiva-mente ISIS tiene toda una maquinariaengranada para el funcionamiento desu proyecto, y est abrindose al ma-nejo tcnico, necesario para manteneren funcionamiento las ciudades ocupa-das. Su proyecto de sociedad tienepuntos frgiles (la ciencia y tcnica),pero su ideario se ancla cada vez ms enel siglo XII, cobra fuerza y occidentefortalece ms y ms el atractivo de ISIS-bombardeando y creando mrtires deAla- para las vidas vacas y nihilistas demiles de jvenes que quieren darle unsentido a sus existencias occidentalesposmodernas.Al final, no superamos nada del siglopasado, ste siglo concentra: el totali-tarismo, la vigilancia orwelliana, la ma-sacre, la tortura, la explotacin global,la guerra, el fundamentalismo, la inva-sin, la ignorancia, y el odio por losotros (como en los momentos ms os-curos del siglo pasado), pero en unaforma comprimida y de progresin-aceleracin, en tan solo 14 aos. Cuntas cosas ms debemos volver aver para aprender? Sobreviviremos atodo lo que se avecina o pereceremoscomo civilizacin en el ltimo tramomanifiesto? Albert Camus nos deca enel Prlogo a sus Crnicas: La verdaderadesesperacin no nace frente a unaterca adversidad, ni en el agotamientode una lucha desigual. Proviene de queya no conocemos las razones para lucharni si, cabalmente, es preciso luchar () aunque la lucha sea difcil, las razonespara luchar, al menos, continan es-tando claras.El futuro va presentndose como unaincgnita de inmediatez respondida ala regresin.Facit Omnia VoluntasIvn MridaAbogado internacionalista, socialistalibertario y ateo.LA BATALLA DE LAS PANTALLASEl sol ser un recuerdo, la lluvia siempre fue cida, pen-saremos. Algunos recuerdos se colarn en nuestros cere-bros, pero ya no sabremos si son nuestros o implantados, silo vivimos o slo lo vimos en una pantalla, ya que estamosrodeados de pantallas. O creemos que existimos en las pan-tallas. Las prtesis audiovisuales se habrn adherido alcuerpo irremediablemente, lo han prolongado, insensibi-lizado, hasta hacerlo desaparecer. El hombre multimedialenvuelto en luces y sonidos, fundido en sutiles experienciastctiles y electrnicas fragancias, ha sido finalmente anes-tesiado para su atomizacin.La niebla producida por las emisiones txicas impide verel amanecer. La solucin es retransmitir el amanecer enpantallas gigantes distribuidas por la ciudad. El amanecerrojo es un fragmento rectangular, entre la niebla gris. Slounos segundos para mirarlo, mientras nos encaminamos aser desmantelados.Se reduce lo virtual nicamente a los mecanismos de si-mulacin impuestos desde los centros de poder en la per-mutacin de signos o hubo una condicin propia del arteque estimul la convivencia entre lo real y lo ficticio? Exis-tieron relaciones de connivencia y complicidad entre estemundo de simulacros amnsicos, las prcticas artsticas ylos modos que import el consumo global? Habr contri-buido a la mistificacin y destruccin de la memoria?Todos tuvimos pantallas para olvidar. Una vez olvidadas,fue ya imposible, la posibilidad de experimentar esas sen-saciones que nos daban la vida y que justificaban nuestraexperiencia como humanos. Una vez aceptada la vida en redy la cultura entretenimiento, todo fue ms fcil.LAS PRTESIS AUDIOVISUALES SE ADHIEREN ALCUERPO, LO PROLONGAN, LO HACEN DESAPARECER, LOINSENSIBILIZAN.EL HOMBRE MEDITICO ENVUELTO EN LUCES Y SO-NIDO ES FINALMENTE ANESTESIADO PARA IMPRIMIRLECONFORMISMO, INDIFERENCIA Y ATOMIZACIN(Texto extrado del libro: ROCAMBOLE. Arte, diseo y con-tracultura. Troupe Comunicacin, 2014)LLEG MALATESTA, SE ARM EL CARNAVALEn el ao 1874, luego de salir de la crcel de Trani, en Italia, ErricoMalatesta busc reincorporarse a las actividades revolucionarias delos internacionalistas tras seis meses de encierro, pero su deterio-rada salud no le dej ms opcin que tomarse unas obligadas vaca-ciones. En los aos previos, la labor de Malatesta haba sido ininterrum-pida. Ya en 1871 junto a Carlo Cafiero particip en la publicacinLOrdine y en La Campana, ambas de Npoles, siendo esta ltimauna de las ms importantes publicaciones internacionalistas. En1872 se realiz la Conferencia de Rmini donde se fund la Federa-cin Italiana de la Asociacin Internacional de los Trabajadores querene a las ya existentes sociedades de resistencia y diversos fascios(1) . Malatesta era secretario de la Federacin Obrera Napolitana.La seccin italiana de la Internacional, de tendencia anarquista,particip en el Congreso Internacional Socialista antiautoritario deSaint Imier realizado tambin en 1872, siendo Malatesta parte delmismo. Durante quince das vivi en la casa de Bakunin y se vincula las actividades de la Alianza Socialista Revolucionaria que fundarael mismo Bakunin.Para 1873 plane salir en gira de propaganda junto con Cafiero porEspaa, pero fue detenido y llevado a la crcel. Durante los mesesque dur su cautiverio un guardia y el mismo director de la prisinse hicieron amigos del anarquista.Luigi Fabbri, compaero de muchos aos de Malatesta, nos cuentacomo fueron esas vacaciones a comienzos de 1874:Un poco por la prisin sufrida, y mayormente por el gran desgastede su vida agitada apenas sali de la crcel de Trani, se haba de-dicado al trabajo para contribuir a la preparacin del Medioda deItalia del prximo movimiento insurreccional, combinado en Lo-carno por Bakunin, Costa, Cafiero y otros-, su salud se hallaba muyafectada. Los mdicos le ordenaron un perodo de absoluto reposo;y el, a invitacin de Carmelo Paladino, fue a pasar unos das de va-caciones a casa de ste en Cagnano Varano durante el carnaval de1874. En aquel pueblecito, Malatesta entr en contacto con la planamayor del lugar, que se reuna por la noche en una farmacia, y enpoco tiempo consigui meter el diablo en el cuerpo hasta al alcalde,al cura y al jefe de los carabineros, adems del farmacutico. Y todoscombinaron, para el ltimo da de carnaval, una mascarada poltica:La muerte de la Burguesa; y se vio, en efecto, desfilar por las ca-lles del pueblo el funeral de la burguesa muerta, con los cuatro,disfrazados en torno al fretro del modo ms cmico. Despus departir Malatesta, debi de trascender algo a las alturas, pues dichojefe fue trasladado, el cura llamado por el obispo y el alcalde cen-surado por el prefecto. (2)La ancdota carnavalesca y la nota daban para terminarla ac, peroal producirse el movimiento insurreccional, en parte abortado porhaber llegado a odos de la polica que llev a cabo detenciones. Slose produjeron hechos aislados de grupos armados por la banda deCaprara y la banda de Castel del Monte donde Malatesta y otroscinco enarbolaron en 1874 los colores rojo y negro de la Interna-cional (3) . Cuenta Luigi Fabbri: () en una de aquellas correras,un da, de madrugada, al volver un camino de campaa, el pequeoncleo vio venir hacia s una patrulla de soldados guiada por un ca-rabinero. Se decidi luchar y se aprestaron las armas; pero cuandose estuvo a una distancia bastante para distinguirse unos a otros, elcarabinero hizo un signo a Malatesta, como si ste fuese un funcio-nario superior, detuvo a los soldados y les orden media vuelta, yluego volvieron atrs. Malatesta haba reconocido en el carabineroal jefe amigo, de la mascarada de Cagnano Varano. El mismo Ma-latesta resume los hechos de la frustrada insurreccin: Varios cen-tenares de conjurados haban prometido hallarse en Castel delMonte; me dirijo a la reunin, pero, en el lugar de la cita de los cen-tenares que se haban juramentado, nos encontramos seis. No im-porta; se abre la caja de las armas; est llena de fusiles de pistn.Como si nada. Nos armamos y declaramos la guerra al ejrcito ita-liano. Recorrimos la campia varios das, tratando de arrastrar alos campesinos, pero sin hallar eco. El segundo da, tuvimos un en-cuentro con ocho carabineros, que no nos hacen fuego creyndonosmuchsimos. Tres das despus nos dimos cuenta de que estbamosrodeados de soldados. No haba ms que hacer; enterramos los fu-siles y decidimos dispersarnos; yo me escondo en un carro dehierba, y as consigo salir de la zona peligrosa Se va Malatesta quedamos ac; con o sin carnaval; con el rostrocubierto o no. Dej un lindo legado: La muerte de la Burguesa1- El trmino originalmente se refera a una Liga o Unin.2-Luis Fabbri. MALATESTA. Pags.66 y 67. Ed. Americalee. Buenos Aires.1945.3- Max Nettlau. Errico Malatesta. La vida de un anarquista. p. 244. Ed. LaProtesta. Buenos Aires. 1923.M.S.CPgina 7 / Febrero 2015Peridico Libertad!IN MEMORIAN DE CANEK: el nieto libertario del CheLa noticia me lleg por va telefnica:Te has enterado, me dijo Jorge. Yo lecontest: De qu? Jorge agreg:Canek ha muerto Luego he visto yledo, a travs de Google, la noticia y al-gunos comentarios en diversos medios.El diario La Jornada, de Mxico, da lanoticia con este ttulo: Muere CanekSnchez Guevara, nieto del Che, y ter-mina la nota as: Su muerte, que coin-cide con el inicio de un histrico dialogodiplomtico entre Estados Unidos yCuba en La Habana, fue resultado decomplicaciones de una ciruga cardio-vascular, de acuerdo con el portal CafFuerte.La palabra complicaciones me hizorecordar de inmediato lo que haba sidosobre todo en estos ltimos tiempos-la vida de Canek (serpiente emplu-mada negra). Su ltimo e-mail era para decirme queestaba en Marsella y que tena la inten-cin de venir a vernos Ariane y yo loesperamos pero no lleg, las com-plicaciones... No nos sorprendi. Esohaba ocurrido ya varias veces desde quea principios del 2000 vino, con su com-paera e hijo o hija (no recuerdo bien),a quedarse unos das con nosotros en elpiso del barrio de Belville, Pars, en elque vivamos.Las complicaciones en su vida hicie-ron tambin que quedaran en suspensoalgunos de los proyectos que nos pro-puso para llevarlos adelante desde elentorno del boletn CUBA libertariaLas complicaciones le llevaron a in-terrumpir su periplo por Europa y a vol-ver a Mxico, de donde de tanto en tantonos llegaban noticias sobre l y los pro-yectos literarios que trataba de reali-zarAhora, la noticia de su muerte me hallegado por Jorge Masetti, hijo de otrohroe de la Revolucin cubana, y,despus de pensarlo un buen rato, meha parecido que lo ms indicado era, demi parte, concluir estas lneas sobreCanek con la resea que en 2008 hice ala ocasin de la publicacin del libroque l y Jorge Masetti haban escritopara una editorial francesa interesadaen editar un libro en el ao del cuarentaaniversario de la muerte del Che.Libro que aceptaron escribir forzadospor las complicaciones (sobre todomateriales) en las que se encontrabandesde que asumieron pblicamente sucondicin de disidentes de izquierdaabsolutamente independientes.Los herederos del Che : Mito y reali-dad de una leyenda En ocasin del 40 aniversario de lamuerte de Ernesto Guevara, ms cono-cido por el Che, la editorial francesaPresses de la Cit, ha publicado unlibro, Les hritiers du Che, de CanekSnchez y Jorge Masetti, que se ha agre-gado a la larga lista de los editados esteao con ese pretexto. Unas efemridesque, paradjicamente -por lo que pre-tendidamente representaba el Che- seha convertido en una de las ms comer-ciales del mundo.El presidente boliviano Ren Barrien-tos deba estar muy lejos de imaginarque, al ordenar la ejecucin del Che yhacerlo enterrar secretamente el 8 deoctubre de 1967 en los alrededores deun pueblito de la sierra boliviana, loconverta en mrtir y contribua decisi-vamente a forjar una de las leyendasms mediatizadas y mundializadas delsiglo XX. Una leyenda transformada r-pidamente en mito y culto ideolgicoentre los jvenes en rebelda de loscinco continentes; pero tambin en unafuente inagotable de explotacin mer-cantil de la idolatra juvenil por los ico-nos mediticos que la sociedad deconsumo ha extendido por todo el pla-neta globalizado.El hecho es que, mientras los home-najes al clebre guerrillero, heraldo dela lucha contra el capitalismo y el impe-rialismo, se han quedado reducidos alos actos que ritualmente organizan losCastro, Chvez y compaa para hacercreer que siguen su senda, la efigie delChe est cada vez ms presente en loscomercios y mercados del mundo en-tero, adornando toda clase de objetos yvestimentas : desde pauelos, bufan-das, camisetas, playeras y prendas di-versas de los grandes costureros, hastamecheros, cartas postales, etiquetas devino y artculos de uso corriente, comoplatos, cafeteras, bandejas, hueveras,etc.La paradoja de esta leyenda no es sloel haberse quedado reducida a una au-reola mesinica sino que, adems, elmito es interpretado de mil maneras di-ferentes y en la mayora de los casosnicamente por inters partidista o co-dicia mercantilista. No obstante es ver-dad tambin que, para algunos sectoresde las nuevas generaciones con con-ciencia poltica, el nombre del Che lesPgina 8 / Febrero 2015Peridico Libertad!Pgina 9 /Febrero 2015Peridico Libertad!suena y recuerda un rebelde contra lasinjusticias de este mundo, y que por ellolo reivindican en sus protestas contra lamundializacin capitalista. Inclusiveentre los sectores ms alrgicos al me-sianismo y al dogmatismo marxistasuele an manifestarse esta simpatahacia el rebelde que, abandonando losprivilegios y vanidades del poder insti-tuido en Cuba, fue a morir luchando enlos Andes bolivianos para liberar elcontinente americano de las garras delimperialismo yanqui.Pues bien, aunque ya en algunos librosdedicados anteriormente al Che ha sidopuesta en evidencia la personalidadprofunda de este icono revolucionario,los testimonios de Canek Snchez Gue-vara, nieto del Che, y de Jorge Masetti,hijo de uno de los compaeros de armasms cercano al Che y ex agente de losservicios conspirativos cubanos, apor-tan informaciones sorprendentes y en-foques muy valiosos sobre este arcngela doble cara. Sobre todo para no olvidarsu rigidez ideolgica y una severidad in-sospechable tras su cara de ngel; perotambin para comprender la verdaderanaturaleza del rgimen dictatorial cu-bano, que tambin era el modelo del r-gimen que el Che quera instalar en elresto del continente.En diferentes periodos, Canek y Jorgevivieron en Cuba cuando eran jvenes ysaben por experiencia propia cmoviva la juventud cubana la realidad co-tidiana de esa Revolucin impuestadesde arriba, que rpidamente quedreducida a lemas publicitarios y desfilespara aclamar a sus jefes y a los mrtiresde la lucha revolucionaria. Lejos de lavisin mitolgica del Che y del rgimencubano, Canek Snchez Guevara y JorgeMasetti esbozan una imagen muy dife-rente de la mitificada por los serviciosde propaganda pro castristas, mos-trando la dureza implacable de los jefesrevolucionarios, las mentiras y timos dela casta de privilegiados y los brutalescomportamientos de un mundo poli-ciaco omnipresente y represivo. Sustestimonios revelan la existencia de unasociedad petrificada en un apartheidsocial y de un sorprendente under-ground en el que los jvenes rebeldesse identifican ms a la cultura rock,punk o hippie que al martirologio oficialy a los cdigos de la burguesa castrista.Una juventud que aspira a la libertad y ala que hace rer la gesta guevarista pro-mocionada y explotada por la oligarquarevolucionara para su provecho exclu-sivo. Estos testimonios hacen caer lasmscaras y desmitifican la leyenda delChe y su guerrilla, pero sobre todo la dela Revolucin cubana.Octavio AlberolaEL AUTOR Gregori Petrovich Maximoff naci el10 de noviembre de 1893 en la villa rusade Mitushino, provincia de Smolensk.Luego de estudiar para el sacerdocio, sedio cuenta de que esta no era su voca-cin y viaj a San Petersburgo donde segradu como agrnomo en la Academiade Agricultura en 1915. Se uni al mo-vimiento revolucionario siendo estu-diante y se convirti en un activopropagandista, incorporndose al Ejr-cito Rojo luego de la revolucin de 1917.Cuando los bolcheviques comenzaron autilizar al ejrcito en actividades de po-lica y a desarmar a los trabajadores, serehus a obedecer las rdenes y fuesentenciado a pena de muerte. La soli-daridad de los trabajadores metalrgi-cos salvo su vida. Edit los peridicos anarco-sindica-listas Golos Truda (Voz del Trabajo) yNovy Golos Truda (La Nueva Voz delTrabajo). Arrestado el 8 de marzo de1921, durante la revuelta de Kronstadt,fue detenido con otros compaeros enla crcel de Taganka, Mosc. Cuatromeses ms tarde estuvo en huelga dehambre durante diez das y medio, laque finaliz slo cuando la intervencinde los sindicalistas europeos, asis-tiendo a un congreso de la Internacio-nal Sindical Roja, les garantiz a l y asus compaeros la posibilidad de exi-liarse en el extranjero. Viaj a Berln, donde fue editor de Ra-botchi Put (El camino del trabajo), unperidico de los sindicalistas rusos enel exilio. Tres aos ms tarde se tras-lad a Pars, y luego a los EE.UU., dondese radic en Chicago. All edit GolosTruzhenika (La Voz de los Trabajadores)y posteriormente Dielo Truda-Pro-buzhdenie (El Despertar de La CausadelTrabajo), hasta su muerte el 16 demarzo de 1950. Maximoff muri an en la flor de lavida, como resultado de problemas delcorazn, y fue llorado por todos los quetuvimos la suerte de conocerlo. No slofue un lcido pensador, sino un hom-bre de carcter de acero y amplia com-prensin humana. Y fue una personacompleta, en que la claridad del pensa-miento y el sentimiento clido se unie-ron de la forma ms feliz. Vivi como unanarquista, no porque sintiese una es-pecie de obligacin impuesta desdefuera, sino porque no poda hacerlo deotro modo, ya que su ser interior siem-pre le llev a actuar como senta y pen-saba. RUDOLF ROCKER La sociedad moderna a la luz de lasideas anarquistas() El capitalismo en su estadio actual haalcanzado la plena madurez del impe-rialismo, ya que el capital financiero haocupado la mayora de sus puestos demando. Ms all de este punto, el ca-mino del capitalismo es el camino deldeterioro, proceso que se refleja dolo-EL PROGRAMA DEL ANARCOSINDICALISMOPrimera edicin en ruso por Golos Truzhenika Group en U.S.A en 1927. Traducido al ingls por Ada Siegel,apareci publicado en el libro CONSTRUCTIVE ANARCHISM de Maximoff, editado por el 'Maximoff MemorialPublishing Committee', Chicago, 1952. Traduccin al castellano Patrick RossineriPgina 10 / Febrero 2015Peridico Libertad!rosamente en la vida de la poblacinobrera. Las caractersticas especficasdel imperialismo son, como he dicho,la concentracin y la centralizacin decapital en los consorcios, trusts y cr-teles, que en la actualidad tienen unavoz decisiva, no slo en la vida econ-mica y poltica de sus pases, sino tam-bin en el conjunto de la vida de lasnaciones del mundo. La exportacin intensiva del capital fi-nanciero a otros pases, la organizacinall de las empresas industriales, el graninters en la explotacin de los recursosnaturales y de la fuerza laboral, estntodos tan estrechamente vinculadoscon los intereses nacional imperialis-tas, que han abandonado la idea de "pa-tria" como un mero prejuicio dejndolapara aquellos a quienes explotan, tor-nando a los explotadores en internacio-nalistas.El capital no tiene patria. En nuestrosdas gigantescos trusts llegan a abarcara un gran nmero de Estados. Todasestas asociaciones tienen un mismopropsito - la dominacin del mundo -y se encuentran en conflicto mortalentre s. Esa condicin de la sociedadcapitalista trae consigo una amargalucha por apoderarse de los mercados.Esta lucha mantiene a los pases en unestado de "paz armada", convirtindoseperidicamente en guerra, como lo hizoentre 1914 y 1918. Esta guerra imperia-lista ha dado como resultado una des-igual divisin del mundo entre losvencedores y una nueva y ms intensacompetencia, que inevitablemente nosdirigir a una segunda y an ms ate-rradora guerra mundial a expensas delproletariado y el campesinado. El im-perialismo es la causa de las guerras, yla humanidad las padecer mientras elcapitalismo exista.El crecimiento del imperialismo es-tabiliza el desempleo, del cual se ali-menta, y aumenta la opresin de lostrusts, que es santificado por la religiny apoyado por el Estado y por la ley. A suvez, esto hace que la lucha del proleta-riado sea an ms difcil y ms compli-cada. Sin embargo, debido alcrecimiento de la conciencia de clasepor parte de los explotados, esa lucha sevuelve cada da ms intensa. Todo estohace absolutamente inevitable la des-truccin de las formas existentes de lasociedad y su transformacin en unaforma de organizacin ms perfecta.El mayor intento en la historia de lo-grar una transicin hacia una nuevaforma social, han sido las revolucionesde 1917 a 1921 en Europa Central, y enparticular en Rusia, la que fueron el re-sultado del desarrollo capitalista y laguerra imperialista. Ni la Revolucinrusa ni la alemana alcanzaron los obje-tivos fijados por la historia; pero en sufracaso, la revolucin rusa puso de ma-nifiesto la naturaleza del socialismo deEstado y sus mecanismos, demostrandoque no hay gran diferencia, en princi-pio, entre un Estado socialista y una so-ciedad burguesa. Ambos luchan por lasolucin de tareas insolubles: para ar-monizar la libertad y el poder, la igual-dad y la explotacin, la prosperidad y lapobreza. Mostr que entre estas socie-dades, aparentemente irreconciliablesy de formas tan antagnicas entre s, ladiferencia es slo cuantitativa, no cua-litativa. Y el intento de resolver el pro-blema social mediante la utilizacin demtodos inherentemente rgidos, con-sistentes con la lgica del poder comu-nista, como en la Revolucin Rusa,demuestra que incluso lo cuantitativono siempre est del lado de comunismoautoritario y que, por el contrario,cuando lgicamente es llevado hasta susltimas consecuencias, se asemeja enmuchos aspectos al despotismo. La experiencia del desarrollo delpoder comunista en Rusia nos da laoportunidad de analizar y explicar suestructura. La principal peculiaridad dela economa del comunismo de Estadoes la produccin para el uso (en la quelos productos no se convierten en mer-cancas) sobre la base de las relacionesburocrticas, en donde todos los me-dios de produccin, la distribucin detodos los bienes, toda la mano de obra,y el propio individuo, pertenecen ple-namente al Estado, que a su vez est enmanos de una pequea clase burocr-tica. El resto de la poblacin se com-pone de los trabajadores, obligados aentregar su fuerza de trabajo para el Es-tado Corporativo y contribuir as a supoder corporativo y, al mismo tiempo,aumentar el nivel econmico de la claseadministrativa.La red de relaciones burocrticas in-dustriales abarca toda la vida econ-mica de la sociedad, forzando a la claseobrera a una completa dependencia delEstado, que divide a la poblacin segnsu ocupacin, subordinndola al impe-rio de la burocracia, obligndola a tra-bajar bajo el control directo de losfuncionarios, que consideran a la per-sona humana tan slo como "mano deobra". El Estado moviliza a su mano deobra como estima conveniente, te-niendo en cuenta nicamente sus pro-pios intereses, aplicando la disciplinamilitar al mundo laboral. De esta ma-nera, el estado comunista convierte alos trabajadores en los engranajes sinalma de una mquina centralizada, de-dicando su vida entera al mximo cum-plimiento de las cuotas de produccin,sometidos a la voluntad del Estado,permitindoseles apenas un mnimo deactividad, iniciativa y voluntad indivi-duales. Esta situacin crea desigualdadsocial, fortalece la estructura de clasesde la sociedad, y solidifica al imperio dela burocracia.Resultado inevitable de esa organiza-cin social es el poderoso estado poli-cial, que subordina a todas las fases dela vida del ciudadano. Mediante unafuerte centralizacin del poder, el es-tado comunista somete a todo su puebloa un rgimen integral, lo mantiene vi-gilado por medio del espionaje organi-zado. Este sistema destruye la libertadde circulacin, de asociacin y de reu-nin, de expresin y de prensa, de lasluchas gremiales, de la educacin, dedomicilio y de desarrollo personal. In-cluso hasta invade las relaciones msntimas entre sus ciudadanos.La evolucin de esa sociedad condu-cir inevitablemente a una intensifica-cin de sus contradicciones internas y,al igual que en el capitalismo, a unalucha de clases ms ardua y cruel comonunca antes. La experiencia rusa ha de-mostrado la imposibilidad de una es-tructura social de este tipo. Sus artficesestn obligados a renunciar al comu-nismo autoritario, ya sea a favor del co-munismo libre, que requiere para surealizacin de la liberacin del pueblode la tutela policial, o de un capitalismoestatal que puede conservar esta tutela.Los bolcheviques, para mantener supoder, optaron por la segunda salida: ladel capitalismo de Estado.La revolucin rusa, que comenz en lalibertad y la liquidacin de la sociedadburguesa, dio una vuelta completa y, alaceptar el principio aristocrtico de ladictadura, regres a travs del "comu-nismo de guerra" a su punto de origen:el Capitalismo. Sin embargo, como lagran Revolucin Francesa, dej almundo una idea que a partir de ese mo-mento se ha convertido en la aspiracinfundamental del siglo XX, el objetivopara los movimientos revolucionariosde las masas trabajadoras de todos lospases, razas y pueblos. ()NACIONALIDADES Y RELACIONESINTERNACIONALESLos derechos nacionales no son unprincipio en s mismos, sino una con-secuencia del principio de la libertad.Ninguna nacin o nacionalidad, comouna asociacin natural de individuossobre la base de un lenguaje comn,puede encontrar las condiciones ade-cuadas para su desarrollo normal den-tro de los lmites de un entornocapitalista y de organizacin estatal. Lasnaciones ms fuertes conquistan a lasms dbiles y hacen todo lo posible paradesmembrarlas por medio de la asimi-lacin artificial. Por esa razn, la domi-nacin nacional es una compaeraconstante del Estado y del capitalismo.Los mercenarios intereses criminalesde las clases dominantes las impulsan asembrar el odio y la hostilidad entre lasnaciones, dos emociones que estn enla raz del patriotismo, que a su vez estan esencial para el Estado y al capita-lismo.Los llamados intereses nacionales, quesiempre forman parte de las actividadespolticas y econmicas desde el puntode vista estatal, de hecho, son el intersde las clases dominantes. As las cosas,son contrarios a las necesidades delpueblo y conducen a la hostilidad entrelas naciones y a la guerra. Por lo tanto,en una sociedad estatal capitalista, elproblema nacional es un aspecto parcialde un problema general, es decir, delproblema de la libertad, y que no puedeser resuelto en inters del pueblo tra-bajador. "El derecho de una nacin a la libredeterminacin" y a una existencia inde-pendiente y soberana, no es sino el de-recho de la burguesa nacional a laexplotacin ilimitada de su proleta-riado; la realizacin de este derecho enun pas multinacional que levanta labandera de la revolucin social y que seencuentra rodeado por el capitalismo,en realidad se convierte en el derecho ala autodefensa de la burguesa nacionalcontra la revolucin, y un arma de laburguesa internacional. Esto fue de-mostrado de manera convincente por laexperiencia rusa entre los aos 1917 y1922. La obtencin del "derecho a la au-todeterminacin nacional" es entonces,slo un logro superficial de la libertad -el de las nacionalidades- del cual lasclases explotadas ganarn muy poco, onada en absoluto. Adems, el slogan que propone "el de-recho de cada nacin a la autodetermi-nacin", si se llevase a su conclusinlgica, se convertira en un absurdo. Sise llevase a cabo en el territorio de laUnin de Repblicas Socialistas Sovi-ticas, por ejemplo, llevara a la creacinde una multitud de Estados, lo que serainadmisible desde el punto de vistatanto de los intereses del proletariado,de la libertad y de la revolucin social.Esto tampoco significa que los anar-quistas se oponen a la libertad nacional.Por el contrario, siempre han defen-dido los derechos de todas las naciona-lidades oprimidas. La nacionalidad,como la muerte individual, es un hechosocial, histrico y natural, y su recono-cimiento es un principio vital. Toda na-cin, grande o pequea y en cualquiernivel cultural que sea, tiene el derecho,al igual que un individuo, de pensar,sentir, desear, hablar y actuar segn supropio modo. De hecho, esto es lo querealmente significa el derecho nacional-el derecho a ser uno mismo; este de-recho es una consecuencia natural delos principios de libertad e igualdad.La nacionalidad misma, sin embargo,no es un principio sino un hecho. Pro-moverla a un ideal para todos los movi-mientos de las clases explotadas seracriminal. Los anarquistas estn por en-cima de las estrechas y mezquinas am-biciones nacionales "por las cuales elpas de uno es el centro del mundo, queve grandeza en su capacidad de aterro-rizar a sus vecinos". La libertad e igual-dad internacional, la justicia mundial,son ms altas que todos los interesesnacionales. Los derechos nacionalesdejan de ser una consecuencia de estosprincipios superiores si, y cuando, secolocan contra la libertad e incluso porfuera de la libertad. Todo Estado es unenemigo de la libertad y la igualdad. Lasnaciones que logran su derecho a lalibre determinacin y se convierten enestados, a su vez, comienzan a negar losderechos nacionales de sus propias mi-noras subordinadas, a proscribir suslenguas, sus deseos y su derecho a serellos mismos. De esta manera, la "auto-determinacin" no aporta nada a la na-cin en lo que respecta a la libertadinterior en la que el proletariado es elms interesado, y tampoco resuelve elproblema nacional. Por el contrario, seconvierte en una amenaza para elmundo, ya que los Estados siempredeben aspirar a expandirse a expensasde sus vecinos ms dbiles.Por esta razn los anarquistas, al re-chazar el Estado, tambin rechazan susformas y medios de resolver el pro-blema nacional; una solucin real ycompleta slo ser posible en condicio-nes de Anarqua, en un comunismo queemane de la libertad del individuo, al-canzado por la libre asociacin de indi-viduos en las comunas, de las comunasen las regiones, y de las regiones en lasnaciones -asociaciones fundadas en lalibertad y en la igualdad- y creando unaunidad nacional natural en la plurali-dad.La Confederacin Internacional, li-bremente establecida por la federacinvoluntaria de instituciones autnomascomo las partes en un todo, va a resolverpor completo el problema nacionalsobre la base de la plena libertad eigualdad, sin la cual cualquier solucindel problema tomar necesariamenteun carcter burgus, y por lo tanto, de-vendr en belicosa tanto secreta comoabiertamente. Slo la ConfederacinComunal determinar el orden mundialen las relaciones internacionales, la eli-minacin de todas las causas de la gue-rra y la opresin. La ConfederacinInternacional no podr estar integradapor Estados, ya que una asociacin deEstados, como la Liga de las NacionesPeridico Libertad! Pgina 11 /Febrero 2015contempornea, no es ms que una aso-ciacin internacional de las clases ex-plotadoras contra el proletariadointernacional, y son utilizadas como unaherramienta para la negacin de la li-bertad y la constante amenaza de la gue-rra.La organizacin de la ConfederacinInternacional deber estar precedidapor la Revolucin Comunal, sustitu-yendo al Estado por los municipios y lossindicatos que, unindose librementedesde abajo, son las nicas organizacio-nes capaces de establecer una unidadinternacional efectiva basada en el re-conocimiento del derecho a la autode-terminacin no slo de cada nacin(independientemente de su tamao),sino tambin para todos los municipiosy provincias dentro de las naciones.Slo habr dos condiciones a tal auto-determinacin: que su estructura in-terna no amenace a la libertad y laautodeterminacin de sus vecinos y queel hecho de la asociacin voluntaria nola obligue como un miembro perma-nente. Sobre la base de los puntos antes se-alados, y a la luz de su objetivo final, laactual poltica de los anarquistas en laesfera de los problemas nacionales y lasrelaciones internacionales est dirigidaa cohesionar al proletariado internacio-nal y al campesinado de todas las nacio-nes, en una lucha comn por laabolicin de la propiedad privada (lalucha por el comunismo), en una luchacomn por la destruccin del Estado (lalucha por la Anarqua), en una luchacomn por la destruccin de todos losprejuicios nacionales, las fronteras yprivilegios, para la igualdad y la libredeterminacin para todas las Naciones.Por lo tanto, la propaganda en favor dela idea de una Asociacin Internacionalde los Trabajadores, la cooperacin ac-tiva en sus esfuerzos de organizacin yparticipacin en sus trabajos, son unaobligacin para todos los anarquistas.En cuanto al derecho a la "autodetermi-nacin nacional", los anarquistas noniegan el derecho de una nacin a la in-dependencia, ya que es parte del prin-cipio de libertad que reconocen. Nieganslo su utilidad para el proletariado, node la libre determinacin en cuanto tal,sino de la libre determinacin deacuerdo a los conceptos de Estado. Re-conociendo que entre las naciones es-clavizadas se desarrolla un patriotismofuerte y, con l, una desconfianza delproletariado hacia las nacionalidadesdominantes (un hecho que tiene unefecto pernicioso en la lucha del prole-tariado internacional por la liberacinplena y universal), los anarquistas de-mandan la liberacin de todas las colo-nias y apoyan toda lucha por laindependencia nacional, siempre quesea una expresin de la voluntad revo-lucionaria del proletariado y los traba-jadores del campo de dicha nacin. Patrick Rossineri (Traduccin) Peridico Libertad! Pgina 12 /Febrero 2015PERIDICO LIBERTAD!BUENOS AIRES1996 - 2015