Libertad escrita y libertad real

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Mientras dejis que nuestros gobernadores y presidentes republicanos administren los intereses econmicos de la Repblica segn las leyes y ordenanzas que debemos a aquellos furibundos enemigos de la libertad de comercio y de industria, qu resultar en la verdad de los hechos? Que tendremos el sistema colonial en materias econmicas, viviendo de hecho al lado de la libertad escrita en la Constitucin republicana. Por Juan Bautista Alberdi

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<p>Libertad escrita y libertad real </p> <p>Libertad escrita y libertad real Por Juan Bautista Alberdi</p> <p>Poseer la libertad econmica escrita en la Constitucin es adquisicin preciosa sin la menor duda: pero es tener la idea, no el hecho; la semilla, no el rbol de la libertad. La libertad adquiere cuerpo y vida desde que entra en el terreno de las leyes orgnicas, es decir, de las leyes de accin y de ejecucin; de las leyes que hacen lo que la Constitucin dice o declara solamente. </p> <p>Mientras dejis que nuestros gobernadores y presidentes republicanos administren los intereses econmicos de la Repblica segn las leyes y ordenanzas que debemos a aquellos furibundos enemigos de la libertad de comercio y de industria, qu resultar en la verdad de los hechos? Que tendremos el sistema colonial en materias econmicas, viviendo de hecho al lado de la libertad escrita en la Constitucin republicana. </p> <p>En efecto, todas las libertades econmicas de la Constitucin pueden ser anuladas y quedar reducidas a doradas decepciones, con slo dejar en pie una gran parte de nuestras viejas leyes econmicas, y promulgar otras nuevas que en lugar de ser conformes a los nuevos principios, sean conformes a nuestros viejos hbitos rentsticos y fiscales, de ordinario ms fuertes que nuestros principios. </p> <p>Encarnado en nuestras nociones y hbitos tradicionales el sistema prohibitivo nos arrastra involuntariamente a derogar por la ley, por el decreto, por el reglamento, las libertades que aceptamos por la Constitucin. Caemos en esta inconsecuencia, de que es testigo el extranjero, sin darnos cuenta de ella. Nos creemos secuaces y poseedores de la libertad econmica, porque la vemos escrita en la Constitucin; pero al ponerla en ejercicio, restablecemos el antiguo rgimen en ordenanzas que tomamos de l por ser las nicas que conocemos, y derogamos as el rgimen moderno con la mejor intencin de organizarlo. </p> <p>JUAN BAUTISTA ALBERDI </p>