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Las leyendas mayas

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Leyendas mayas

Hoja legal

HYPERLINK "http://www.biblioteca.org.ar/libros/bdmexico/Colecci%F3n%20Literatura%20Infantil/sec_2-21.htm" Presentacin

HYPERLINK "http://www.biblioteca.org.ar/libros/bdmexico/Colecci%F3n%20Literatura%20Infantil/sec_3-21.htm" El Mayab, la tierra del faisn y del venado

HYPERLINK "http://www.biblioteca.org.ar/libros/bdmexico/Colecci%F3n%20Literatura%20Infantil/sec_4-20.htm" El pjaro dzi

HYPERLINK "http://www.biblioteca.org.ar/libros/bdmexico/Colecci%F3n%20Literatura%20Infantil/sec_5-15.htm" La xkokolch

HYPERLINK "http://www.biblioteca.org.ar/libros/bdmexico/Colecci%F3n%20Literatura%20Infantil/sec_6-14.htm" La boda de la xdzunum

HYPERLINK "http://www.biblioteca.org.ar/libros/bdmexico/Colecci%F3n%20Literatura%20Infantil/sec_7-15.htm" El chom

HYPERLINK "http://www.biblioteca.org.ar/libros/bdmexico/Colecci%F3n%20Literatura%20Infantil/sec_8-14.htm" El cocay

HYPERLINK "http://www.biblioteca.org.ar/libros/bdmexico/Colecci%F3n%20Literatura%20Infantil/sec_9-14.htm" La piel del venado

HYPERLINK "http://www.biblioteca.org.ar/libros/bdmexico/Colecci%F3n%20Literatura%20Infantil/sec_10-15.htm" Cuando el tunkuluch canta...

HYPERLINK "http://www.biblioteca.org.ar/libros/bdmexico/Colecci%F3n%20Literatura%20Infantil/sec_11-14.htm" Colofn

Versin escrita: Gloria Morales Veyra Ilustracin: Isaac Hernndez Diseo: Javier Caballero S.

Dentro de estas pginas vuela el cocay, muy divertido cada vez que de su cuerpo sale una chispa de luz.. Lo sigue de cerca el tunkuluch, quien atemoriza al hombre cuando canta, mientras que por ah aparece el pjaro dzi, dispuesto a arriesgarse con tal de salvar la vida en El Mayab...

Esos son algunos de los personajes que viven en las leyendas que los mayas cuentan desde hace mucho tiempo y que ahora t puedes conocer al leer este libro.

Presentacin

Nadie podra decir hace cunto tiempo ocurri, lo cierto es que un da vivieron en El Mayab, hoy Yucatn, hombres que soaron una poca en la cual el mundo fue muy distinto al suyo. Algunos estaban intrigados por conocer el origen de la tierra; otros queran saber cmo fueron los primeros hombres, y no falt quien sintiera curiosidad, por enterarse de la apariencia que una vez tuvieron los animales.

Para descubrir esos secretos, hubo quien se acomod a la sombra de una ceiba y viaj con la imaginacin al pasado; quiz alguien ms escuch con toda atencin al viento, hasta lograr entender las voces que viajan en l... Tal vez un maya fue capaz de comprender el lenguaje de las aves y el venado, cuando stos contaban sus historias.

Esos mayas de ayer mezclaron un poco de realidad con mucha imaginacin; as crearon numerosas leyendas, que se han contado una y otra vez desde los tiempos antiguos. Algunas de ellas las encontrars en este libro; esperamos que con tu fantasa, viajes a El Mayab y seas parte de l.

El Mayab, la tierra del faisn y del venado

ace mucho, pero mucho tiempo, el seor Itzamn decidi crear una tierra que fuera tan hermosa que todo aqul que la conociera quisiera vivir all, enamorado de su belleza. Entonces cre El Mayab, la tierra de los elegidos, y sembr en ella las ms bellas flores que adornaran los caminos, cre enormes cenotes cuyas aguas cristalinas reflejaran la luz del sol y tambin profundas cavernas llenas de misterio. Despus, Itzamn le entreg la nueva tierra a los mayas y escogi tres animales para que vivieran por siempre en El Mayab y quien pensara en ellos lo recordara de inmediato. Los elegidos por Itzamn fueron el faisn, el venado y la serpiente de cascabel. Los mayas vivieron felices y se encargaron de construir palacios y ciudades de piedra. Mientras, los animales que escogi Itzamn no se cansaban de recorrer El Mayab. El faisn volaba hasta los rboles ms altos y su grito era tan poderoso que podan escucharle todos los habitantes de esa tierra. El venado corra ligero como el viento y la serpiente mova sus cascabeles para producir msica a su paso.

As era la vida en El Mayab, hasta que un da, los chilam, o sea los adivinos mayas, vieron en el futuro algo que les caus gran tristeza. Entonces, llamaron a todos los habitantes, para anunciar lo siguiente: Tenemos que dar noticias que les causarn mucha pena. Pronto nos invadirn hombres venidos de muy lejos; traern armas y pelearn contra nosotros para quitarnos nuestra tierra. Tal vez no podamos defender El Mayab y lo perderemos.

Al or las palabras de los chilam, el faisn huy de inmediato a la selva y se escondi entre las yerbas, pues prefiri dejar de volar para que los invasores no lo encontraran.

Cuando el venado supo que perdera su tierra, sinti una gran tristeza; entonces llor tanto, que sus lgrimas formaron muchas aguadas. A partir de ese momento, al venado le quedaron los ojos muy hmedos, como si estuviera triste siempre.

Sin duda, quien ms se enoj al saber de la conquista fue la serpiente de cascabel; ella decidi olvidar su msica y luchar con los enemigos; as que cre un nuevo sonido que produce al mover la cola y que ahora usa antes de atacar.

Como dijeron los chilam, los extranjeros conquistaron El Mayab. Pero an as, un famoso adivino maya anunci que los tres animales elegidos por Itzamn cumplirn una importante misin en su tierra. Los mayas an recuerdan las palabras que una vez dijo:

Mientras las ceibas estn en pie y las cavernas de El Mayab sigan abiertas, habr esperanza. Llegar el da en que recobraremos nuestra tierra, entonces los mayas debern reunirse y combatir. Sabrn que la fecha ha llegado cuando reciban tres seales. La primera ser del faisn, quien volar sobre los rboles ms altos y su sombra podr verse en todo El Mayab. La segunda seal la traer el venado, pues atravesar esta tierra de un solo salto. La tercera mensajera ser la serpiente de cascabel, que producir msica de nuevo y sta se oir por todas partes. Con estas tres seales, los animales avisarn a los mayas que es tiempo de recuperar la tierra que les quitaron.

se fue el anuncio del adivino, pero el da an no llega. Mientras tanto, los tres animales se preparan para estar listos. As, el faisn alisa sus alas, el venado afila sus pezuas y la serpiente frota sus cascabeles. Slo esperan el momento de ser los mensajeros que renan a los mayas para recobrar El Mayab.

El pjaro dzi

uentan por ah, que una maana, Chaac, el Seor de la Lluvia, sinti deseos de pasear y quiso recorrer los campos de El Mayab. Chaac sali muy contento, seguro de que encontrara los cultivos fuertes y crecidos, pero apenas lleg a verlos, su sorpresa fue muy grande, pues se encontr con que las plantas estaban dbiles y la tierra seca y gastada. Al darse cuenta de que las cosechas seran muy pobres, Chaac se preocup mucho. Luego de pensar un rato, encontr una solucin: quemar todos los cultivos, as la tierra recuperara su riqueza y las nuevas siembras seran buenas.

Despus de tomar esa decisin, Chaac le pidi a uno de sus sirvientes que llamara a todos los pjaros de El Mayab. El primero en llegar fue el dzi, un pjaro con plumas de colores y ojos cafs. Apenas se acomodaba en una rama cuando lleg a toda prisa el toh, un pjaro negro cuyo mayor atractivo era su larga cola llena de hermosas plumas. El toh se puso al frente, donde todos pudieran verlo.

Poco a poco se reunieron las dems aves, entonces Chaac les dijo:

Las mand llamar porque necesito hacerles un encargo tan importante, que de l depende la existencia de la vida. Muy pronto quemar los campos y quiero que ustedes salven las semillas de todas las plantas, ya que esa es la nica manera de sembrarlas de nuevo para que haya mejores cosechas en el futuro. Confo en ustedes; vyanse pronto, porque el fuego est por comenzar.

En cuanto Chaac termin de hablar el pjaro dzi pens:

Voy a buscar la semilla del maz; yo creo que es una de las ms importantes para que haya vida.

Y mientras, el pjaro toh se dijo:

Tengo que salvar la semilla del maz, todos me van a tener envidia si la encuentro yo primero.

As, los dos pjaros iban a salir casi al mismo tiempo, pero el toh vio al dzi y quiso adelantarse; entonces se atraves en su camino y lo empuj para irse l primero. Al dzi no le import y se fue con calma, pero muy decidido a lograr su objetivo.

El toh vol tan rpido, que en poco tiempo ya les llevaba mucha ventaja a sus compaeros. Ya casi llegaba a los campos, pero se sinti muy cansado y se dijo:

Voy a descansar un rato. Al fin que ya voy a llegar y los dems todava han de venir lejos.

Entonces, el toh se acost en una vereda. Segn l slo iba a descansar mas se durmi sin querer, as que ni cuenta se dio de que ya empezaba a anochecer y menos de que su cola haba quedado atravesada en el camino. El toh ya estaba bien dormido, cuando muchas aves que no podan volar pasaron por all y como el pjaro no se vea en la oscuridad, le pisaron la cola.

Al sentir los pisotones, el toh despert, y cul sera su sorpresa al ver que en su cola slo quedaba una pluma. Ni idea tena de lo que haba pasado, pero pens en ir por la semilla del maz para que las aves vieran su valor y no se fijaran en su cola pelona.

Mientras tanto, los dems pjaros ya haban llegado a los cultivos. La mayora tom la semilla que le quedaba ms cerca, porque el incendio era muy intenso. Ya casi las haban salvado todas, slo faltaba la del maz. El dzi volaba desesperado en busca de los maizales, pero haba tanto humo que no lograba verlos. En eso, lleg el toh, mas cuando vio las enormes llamas, se olvid del maz y decidi tomar una semilla que no ofreciera tanto peligro. Entonces, vol hasta la planta del tomate verde, donde el fuego an no era muy intenso y salv las semillas.

En cambio, al dzi no le import que el fuego le quemara las alas; por fin hall los maizales, y con gran valenta, fue hasta ellos y tom en su pico unos