la única salvación pierre joseph proudhon

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  1. 1. La nica salvacin de Pierre Joseph Proudhon 5 LA NICA SALVACIN* Pierre Joseph Proudhon PRIMERA PARTE CAPTULO I ADVENIMIENTO DEL PUEBLO A LA FILOSOFA Desde que la humanidad entr en el perodo de la civilizacin y en cuanto alcanza su memoria, el pueblo -deca Pablo Luis Courrier- reza y paga. Reza por sus prncipes, por sus magistrados, por sus explotadores, por sus parsitos; Reza, como Jesucristo, por sus verdugos; Reza por aquellos mismos que, por su estado, debieran rezar por l; Y despus paga a aquellos por quienes reza; Paga el gobierno, la Justicia, la polica, la nobleza, la corona, la renta, el propietario, el apremiador, es decir, el soldado; Paga por todo: por ir y venir, comprar y vender, beber y comer, respirar, tomar el sol, nacer y morir. Paga hasta para que le den permiso para trabajar. Y ruega al cielo que, al bendecir su trabajo, le d cada da con qu pagar ms. El pueblo no hizo nunca ms que rezar y pagar; creemos que ha llegado el momento de hacerle filosofar un poco. El pueblo no puede vivir en el escepticismo como los seores del Instituto o los tranquilos ingenios de la Ciudad y la Corte. La indiferencia le es perjudicial, el libertinaje le repugna; tiene prisa por huir de esa corrupcin que le invade por arriba. Por lo dems, lo que quiere para s lo quiere para todos, sin excepcin de personas. Jams hubiera pretendido, por ejemplo, que la burguesa hubiera de menester una Religin, que la necesitaran los concurrentes a la Bolsa, la bohemia de los peridicos y los teatros y esa multitud inmensa que vive de la prostitucin y de la intriga; pero, en cuanto a l, su robusta conciencia no tiene necesidad de Dios. El pueblo no quiere engaar ni que se contine engandole; lo que hoy reclama, es una ley positiva fundada en razn y en justicia, que se imponga a todos y de la que nadie pueda evadirse. Bastara, para responder a esta aspiracin del pueblo, una reforma del antiguo culto? * Primera versin espaola, por Aurelio Medina, Barcelona. Digitalizacin: KCL.
  2. 2. La nica salvacin de Pierre Joseph Proudhon 6 No. El pueblo se ha percatado de que, mientras l cree todava, la Religin no tiene curso, hace ya tiempo, entre las clases elevadas; que hasta en los templos ha perdido el crdito y el prestigio; que no entra para nada en la poltica y en los negocios; en fin, que la separacin de la fe y de la ley ha llegado a ser en todas partes un axioma de gobierno. La tolerancia del Estado protege ahora la Religin; precisamente lo contrario de lo que suceda en otros tiempos. El pueblo, pues, ha seguido el movimiento inaugurado por sus jefes: desconfa de lo espiritual, y no quiere ya una religin de la que el maquiavelismo clerical y anticlerical ha hecho un instrumento de servidumbre. De quin es la culpa? Pero, es capaz de filosofar el pueblo? Sin vacilar respondemos que lo es tanto como de leer, de escribir y de calcular; tanto como de aprender el catecismo y de ejercer un oficio. Llegamos hasta a pensar que la filosofa puede hallarse comprendida en esta parte esencial de la educacin popular que se llama el oficio: todo es cuestin de voluntad y de prctica. La instruccin primaria requiere tres aos; el aprendizaje otros tres; total, seis: aun cuando la filosofa, cuya vulgarizacin se ha hecho una necesidad de primer orden en los tiempos presentes, debiera ocupar al hombre del pueblo, adems de los seis aos de instruccin primaria y profesional con que se le abruma, una hora por semana durante otros seis, sera esto razn para negar la capacidad filosfica del pueblo? El pueblo es filosof porque est cansado de rezar y de pagar. Est cansado de fariseos y de publicanos1 ; y, en los actuales momentos, todo lo que desea es aprender a orientar sus ideas y a libertarse de ese mundo de peajes y padrenuestros. A este fin hemos resuelto algunos amigos2 consagrar todas nuestras fuerzas, seguros de que, si esta filosofa del pueblo llega a tomar alguna extensin bajo nuestra pluma, una vez conocida la verdad no ha de faltar quien la compendie. CAPTULO II DEFINICIN DE LA FILOSOFA Constituyen la filosofa ciertas proposiciones o problemas que, por la sola razn de haberse considerado siempre como las fundamentales de la inteligencia humana, se declararon inaccesibles al vulgo. 1 Publicano se llama al hombre que vive de la cosa pblica, o que la toma como objeto de oficio. (Nota del Traductor). 2 Al dar a luz Proudhon esta obra, formaba parte de una asociacin revolucionaria que se propona publicar varios libros para ilustrar al pueblo. (Id).
  3. 3. La nica salvacin de Pierre Joseph Proudhon 7 La filosofa, se deca, es la ciencia de lo universal, la ciencia de las causas; por esto puede llamrsele ciencia universal, ciencia de las cosas visibles y de las invisibles, ciencia de Dios, del hombre y del mundo (Philosophia est scientia Dei, hominis et mundi). En nuestro concepto, las proposiciones en que se ocupa la filosofa son todas de sentido comn, porque, lejos de constituir una ciencia universal, slo tratan de las condiciones propias del saber: precisa primero ser filsofo para aspirar a ser sabio. Hay en esto motivo para jactarse tanto? As, la primera y ms importante cuestin de toda la filosofa es saber qu es, qu quiere, y, en especial, qu puede. A qu se reduce todo? El lector juzgar. La filosofa, atendido el significado etimolgico de la palabra, la prctica constante de los pensadores, el ms positivo resultado de todos los trabajos y las definiciones ms autorizadas, es la investigacin y, en la medida posible, el hallazgo de la razn de las cosas. Mucho tiempo, muchos esfuerzos han sido necesarios a los investigadores para llegar a una conclusin que parece deba encontrar el primero que slo hubiera seguido el sentido comn, como cualquiera comprender enseguida. Despus de todo, la filosofa no es la ciencia, sino su preliminar No es razonable, pues, sentar, como hicimos ha poco, que, en lugar de concluir la enseanza por la filosofa, debiera principiar por ella? Lo que se llama filosofa de la historia, filosofa de las ciencias, no es ms que un modo pretencioso de designar la misma ciencia, es decir, lo ms profundo y generalizado que hay en nuestros conocimientos, ya que los sabios de profesin prefieren atenerse a la descripcin pura y simple de los hechos a buscar su razn. A medida que sta se descubre se hace un lugar en la ciencia, y al filsofo sucede el sabio. Examinemos atentamente nuestra definicin. Por la palabra cosa, una de las ms generales del lenguaje, se designa aqu no solamente los objetos exteriores en oposicin a las personas, sino tambin todo cuanto en el hombre mismo, ya fsico, ya moral, puede suministrar materia de observacin. Sentimientos e ideas, virtud y vicio, belleza y fealdad, gozo y sufrimiento, teoras, errores, simpatas, antipatas, gloria y decadencia, desdicha y felicidad; toda manifestacin del sujeto humano, todo cuanto pasa en su alma, en su entendimiento, en su razn, lo propio que en su cuerpo; todo cuanto le afecta individual y colectivamente, cuanto de l emana, convirtindose en objeto de filosofa, con relacin al filsofo, se reputa cosa. Por razn se entiende el cmo y el por qu de las cosas en oposicin a su naturaleza, que es impenetrable. As, en cada cosa el filsofo observar al principio, la duracin y el fin; el tamao, la forma, el peso, la composicin, la constitucin, el organismo, las propiedades, la potencia, las facultades; el crecimiento, la disminucin, las evoluciones, series, proporciones, relaciones, transformaciones; los hbitos, variaciones (mxima, mnima y media); las atracciones, acompaamientos, influencias, analogas; en una palabra, cuanto pueda hacer comprender la fenomenalidad de las cosas y sus leyes; pero se abstendr tanto de investigaciones como de deducciones sobre la naturaleza misma o aseidad de las cosas3 , por ejemplo, sobre la materia, el espritu, la vida, la fuerza, la causa, la sustancia, el espacio y el tiempo, considerados en s mismos y hecha abstraccin de sus apariencias o fenmenos. 3 Len soi, dice el original, trmino que, traducido literalmente al castellano, sera el en s o la naturaleza ntima de las cosas, esto es, la aseidad. (Nota del Traductor).
  4. 4. La nica salvacin de Pierre Joseph Proudhon 8 La filosofa, pues, segn se desprende de su definicin, halla en las cosas un lado accesible, su razn, y otro del que nada absolutamente puede saber, su naturaleza. Se quiere ms sinceridad y prudencia? Qu cuadra mejor al pueblo que esta modestia?... La filosofa, ella lo dice, es la investigacin y, si cabe, el descubrimiento de la razn de las cosas; pero no es la investigacin, ni menos el descubrimiento de la naturaleza. No nos quejemos de la divisin. Qu sera una naturaleza sin razn un apariencia? Y, conocidas stas, quin hallar al menos aqulla? En pocas palabras, para el hombre filosofar es darse cuenta de lo que acontece en su interior y de lo que observa y ejecuta en el exterior, cuyo testimonio le prestan su sentido y su conciencia, cuya razn alcanza a penetrar su ingenio; y cuanto l puede abarcar, sea con los ojos del cuerpo o del espritu, es objeto de filosofa. Por lo que atae a la naturaleza ntima de las cosas, a ese no s qu del cual la metafsica no puede abstenerse de hablar y que imagina o concibe despus de hacer abstraccin de la fenomenalidad de las cosas y de su razn, si este residuo no se convierte en nada, poco debe importarnos, ya que no interesa nuestra sensibilidad ni nuestra inteligencia, ni menos tiene en s con qu excitar nuestra curiosidad. En qu traspasa todo esto los lmites de lo vulgar? No hacemos todos filosofa incesantemente y sin saberlo, a la manera que otros hacen prosa? No hay alguien que en los negocios de este mundo no se inquiete por lo que interesa su espritu, su cuerpo o sus sentidos? Para hacer nosotros filsofos consumados, basta con volvernos ms atentos a lo que hacemos, pensamos y decimos. Es esto tan difcil? En cuanto a los contemplativos, a aqullos que quisieran penetrar ms all de la razn de las cosas y filosofar sobre su naturaleza, han acabado