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La Propiedad ¿es un robo?

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  • LA PROPIEDAD ES UN ROBO?

    Demetrio Velasco Criado

    1. CONTEXTOS IMPRESCINDIBLES ................................................................................2. LA CONSTRUCCIN HISTRICA DEL IMAGINARIO PROPIETARISTA ...................3. LA CONSTRUCCIN DEL INDIVIDUALISMO PROPIETARIO ...................................4. DERIVA TOTALITARIA DEL INDIVIDUALISMO POSESIVO

    Y DESTRUCCIN DEL SUJETO HUMANO .............................................................

    5. DIAGNSTICO POR CONTRASTE: LA PRAXIS DE JESS .......................................

    Si el contenido de este Cuaderno es de tu inters, anima a algn amigo o amigaa inscribirse a los Cuadernos de CiJ en:

    www.fespinal.com

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  • INTERNET: www.fespinal.com Dibujo de la portada: Roger Torres Edita CRISTIANISME IJUSTCIA R. de Llria, 13 - 08010 Barcelona tel: 93 317 23 38 fax: 93 317 10 94 info@fespinal.com Imprime: Edicions Rondas S.L. ISSN: 0214-6509 Depsito legal: B-7490-07 ISBN: 84-9730-191-9 Depsito legal: B-16.391-08. Junio 2008. La Fundacin Llus Espinal le comunica que sus datos proceden de nuestro archivo histrico perteneciente a nues-tro fichero de nombre BDGACIJ inscrito con el cdigo 2061280639. Para ejercitar los derechos de acceso, rectifica-cin, cancelacin y oposicin pueden dirigirse a la calle Roger de Llria, 13 de Barcelona.

    Demetrio Velasco Criado es catedrtico de Pensamiento Poltico en la Universidad deDeusto, miembro del Consejo de Direccin de Iglesia Viva y miembro de Justicia y Paz

    El derecho de propiedad privada, tal como se ejerce y legitima hoyen nuestras sociedades, es un escndalo para la razn moral ypara la fe cristiana. El que se pueda ser propietario de recursos ili-mitados, sin graves reparos legales y morales, cuando una granparte de la poblacin mundial carece de lo necesario para vivir, esun hecho que refleja la dialctica criminal que rige nuestromundo. Pero, si esta situacin es gravsima, no lo es menos lalegitimacin ideolgica de la misma, que pretende presentarlacomo normal e incluso como razonable.

    Cmo ha sido posible afirmar, durante siglos, que el derecho depropiedad privada es un derecho natural y sagrado al que se sub-ordinan y del que dependen todos los dems derechos humanos,por fundamentales que sean? El presente texto pretende explici-tar la laboriosa construccin ideolgica que hay detrs de lanaturalizacin y sacralizacin del derecho burgus de propie-dad privada.

    A este Cuaderno le seguir otro, en septiembre, que recupe-ra la visin cristiana de la propiedad..

    Con la colaboracin de:

  • 31. CONTEXTOS IMPRESCINDIBLES

    Solamente, conociendo las races histrico-ideolgicas de las que sesigue alimentando lo que vamos a llamar el imaginario propietarista,podremos saber cmo deslegitimarlo y cmo hacer viable una forma deapropiacin y dominio de los recursos ms acorde con la dignidadhumana y ms respetuosa del ecosistema que nos acoge. Una miradaa la praxis de Jess nos ayudar en dicho empeo.

    Entre las innumerables definicionesdel ser humano, hay una que est laten-te en toda la historia del pensamiento, almenos del occidental: la de animal pro-pietario. La connatural indigencia delser humano para poder subsistir por smismo, se refleja en la necesidad deapropiarse de las cosas que lo rodean,con la ayuda de los dems o a sus ex-pensas. El instinto de apropiacin seevidencia cada da en la forma en que elnio, indefenso y carencial aprende a vi-

    vir y expresarse con las palabras moy ma. Todas las disciplinas del saberhumano han resaltado esta dimensinantropolgica bsica, que bien podemoscalificar como un existencial humano1.

    Y, como ocurre con otros existencia-les humanos (el poder o la sexualidad),tambin la propiedad ha mostrado ser unarma de doble filo. A la vez que se ma-nifiesta como una forma ineludible derealizacin humana, puede convertirse,y se convierte, en una amenaza tanto pa-

  • 4ra uno mismo como para los dems y pa-ra la misma naturaleza que lo acoge co-mo husped. Por eso, la cuestin de lapropiedad ha sido siempre problemticay ha necesitado ser pensada y legitima-da. Ya desde Platn y Aristteles que,por cierto, disentan al respecto.

    El trmino propiedad viene del la-tino proprietas, sinnimo del de domi-nium, al que los Digesta de Justinianodefinan como el derecho de usar, degozar y de abusar de su cosa en la me-dida en que lo admita la razn jurdica.Pero sera un anacronismo inadmisiblequerer encontrar en dicha definicin lafrmula adecuada para referirnos al he-cho de la propiedad en nuestras socie-dades modernas. Pues usar, gozar yabusar de sus cosas en el mundo ro-mano, en el que la economa estaba in-mersa en un orden tico y religioso, nosignificaba un ejercicio de derechos sinobligaciones ni deberes. Razones dejusticia y de piedad ataban la libertad deldominus, seor y amo de su casa, enel ejercicio del derecho de propiedad.

    1.1. Legalidad y legitimidad de lapropiedad

    Para legitimar ese derecho se ha bus-cado clasificar las formas de propiedad,distinguiendo la naturaleza de las cosasapropiables, y la utilidad que aportan alindividuo o a la comunidad en que stese inscribe. Por ejemplo:

    No es lo mismo apropiarse de co-sas que no son de nadie, que hacerlo decosas que son comunes (como el agua oel aire), pblicas (los ros o puertos), oprivadas (tienen ya dueo).

    Ni es lo mismo apropiarse debienes que se destruyen con su uso, o debienes que son frtiles y producenellos mismos nuevos bienes.

    No es lo mismo que el origen dela apropiacin haya sido la ocupacin,la guerra, la conquista o la herencia oque haya sido el trabajo y la industriapropios.

    Ni es lo mismo apropiarse de loque uno necesita para satisfacer las ne-cesidades bsicas, que hacerlo por puroafn de acumular. Aristteles distinguaentre economa (apropiacin necesa-ria, racional y legtima) y crematstica(apropiacin irracional e ilegtima). Yesta distincin es fundamental.

    Para valorar cundo una forma depropiedad es moralmente legtima, msall de su reconocimiento jurdico, hayque tener en cuenta adems tanto la di-mensin objetiva de la cosa apropiada,como su dimensin subjetiva (o inter-subjetiva). La ley puede sealar autori-tativamente al propietario de una cosa,para que los dems le reconozcan comotal, y se eviten conflictos. Pero la pro-piedad slo ser un bien moral (confor-me a los criterios de justicia y equidad)cuando el dueo la ha adquirido a tra-vs de medios legtimos.

    Esta combinacin de factores obje-tivos y subjetivos acaba convirtiendo ala propiedad en uno de los hechos so-ciales ms relevantes. No es posiblepensar la sociedad sin tener presente es-te hecho, y sin preguntarse por la formamenos inadecuada de vivirlo. Porquecomo escribe J. Atalli, el concepto pro-piedad es: tal vez el ms importante,pero tambin el ms impreciso de todas

  • las ciencias humanas; el que hace siglosaplasta a la economa poltica por suamplitud y del que no se pueden trazarlos contornos sin ser vctimas del vrti-go. Porque si se puede tener una tie-rra, un capital, un nombre o una idea,hay que comprender tambin queamar o mandar a alguien es, en cier-ta manera, usar de l, apropindoselo.Una historia de la propiedad, si se deseaexhaustiva, debera ser, por tanto, unhistoria de la ciencia y del amor, de laslenguas y del poder, del derecho y de lafamilia2.

    1.2. El hecho tenazPor eso ha sucedido que incluso los

    grandes detractores de la propiedadacabaran reconociendo que suprimirlaes una tarea poco menos que intil,cuando no indeseable por su utopismototalitario.

    As, Proudhon, al final de su vidaanota que su hostilidad a la propiedadprivada no haba comprendido que: elpueblo, incluso el del socialismo, se di-ga lo que se diga, quiere ser propieta-rio... Despus de diez aos de una cr-tica inflexible, he hallado sobre estepunto la opinin de las masas ms du-ra, ms resistente que sobre cualquierotra cuestin. Yo he violentado las con-vicciones, y no he obtenido nada sobrelas conciencias... Cuanto ms terrenoha ganado el principio democrtico,ms he visto a las clases obreras de lasciudades y de los campos interpretarese principio en el favor de la propie-dad3.

    La experiencia de los proyectos ide-olgicos colectivistas que, a lo largo de

    la historia, han pretendido negar esteexistencial humano y que (como todaslas utopas totalitarias negadoras de lohumano) han resultado ser un fiasco yun fracaso, creo que debe servirnos pa-ra pensar la propiedad como el hechohumano complejo y ambivalente que es.

    1.3. La propiedad: una forma depensar y construir la realidad

    La calidad humana de las relacionesque tejemos con los dems depende, engran medida, de la forma en que nosapropiamos las cosas que nos rodean, yque necesitamos para vivir. Formas pa-cficas y legtimas de apropiacin posi-bilitan una convivencia justa y solidariacon los dems; formas violentas e ileg-timas de apropiacin imposibilitan laconvivencia y provocan guerras y hastamuertes. La forma de organizar las re-laciones entre personas y grupos huma-nos tiene mucho que ver con la formaen que stos pueden acceder o no a lapropiedad.

    Por eso, pensar sobre la propiedadobliga a pensar, a la vez, sobre poltica,derecho, tica, economa, sicologa so-cial, etc. Pensar la propiedad es consi-derarla una categora decisiva en laconstruccin social de la realidad.

    As, en la tradicin occidental, unaforma particular de comprender la pro-piedad sirvi para justificar la apropia-cin privada de recursos escasos; paraexplicar la naturaleza del poder poltico,su origen, lmites y derecho a oponersea l; para justificar la conquista europeadel Nuevo Mundo; para vincular el he-cho natural de la propiedad con el des-arrollo humano, con el progreso y pros-

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  • peridad de las sociedades y con las li-bertades democrticas; sirvi como ar-ma en la guerra contra el socialismo y,ms tarde, en la guerra fr

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