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  • INTELIGENCIA E INTENCIONALIDAD

    [INTELLIGENCE AND INTENTIONALITY]

    LUIS E. ECHARTE

    Resumen: Este arti'culo explora las difi-cultades de abordaje del problema dela inteligencia independiente de todacon$ideraci6n intencional. Para ello,en primer lugar, examino tres inter-pretaciones cldsicas del concepto de lomental con el objetivo de mostrar susprincipales carencias. En segundo lu-gar, defiendo c6mo un adecuado ana-lisis fenomenol6gico de la percepci6nsupone un medio dptimo para com-prender la propiedad intencional. Entercer y ultimo lugar, expongo algunasclaves interpretativas sobre la existen-cia de informaci6n en la Naturaleza.Todo ello sirve para ofrecer, en resu-men, una mejor propuesta de criteriosbdsicos de reconocimiento de seres in-teligentes.

    Palabras clave: Relaci6n mente cere-bro, Percepci6n, Intencionalidad.

    Abstract: This article explores themain problems in taking on the the-me of independent intelligence in thecontext of intentionality. To this end,in the first place, I examine threeclassical interpretations of the con-cept of the mental with the objectiveof demonstrating their main shortco-mings. Secondly, I defend the notionthat an adequate phenomenologicalanalysis of perception provides an op-timal way to understand the nature ofthe intentional property. In third andlast place, I explain some interpretati-ve keys to the existence of informa-tion in Nature. All this is usefiil tooffer a better proposal for the basiccriteria for recognising intelligentbeings.

    Keywords: Relationship between mindand brain, Perception, Intentionality.

    SCRIPTA THEOLOGICA 39 (2007/2) 637-665ISSN 0036-9764

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  • LUIS E. ECHARTE

    1. EL ACCESO A LA INTELIGENCL\

    El ser humano es una realidad inteligente, pero no la linica. Cldsicamen-te, muchas de las especies del reino animal son reconocidas dentro de esta ca-tegoria. Asimismo, en estas ultimas d^cadas, nuevos candidatos son propuestosa integrar este grupo. Entre los mas famosos pueden mencionarse maquinas ju-gadoras de ajedrez como Deep Blue, un sofisticado computador disenado en lostan de moda programas de Inteligencia Artificial. Aiin mas, artefactos muchomenos complejos parecen tambien aspirar a dicho titulo. Basta encender la te-levision y observar c6mo muchos electrodom^sticos son promocionados con laetiqueta inteligente. ^Pero es oro todo lo que reluce? fista es la principal cues-ti6n que voy a abordar aqui.

    Lo primero que debemos preguntarnos es por los rangos de sentido. Untcrmino utilizado en demasiados contextos y con sentidos excesivamente diver-sos introduce confusi6n y pierde utilidad comunicativa. ^fiste es el caso de lapalabra inteligencia o realmente hay algo esencial y comiin a todas las reali-dades arriba citadas que permite englobarlas en una misma categoria? En cier-tas situaciones es obvia la utilizacion del adjetivo inteligente como recursoret6rico. Obviamente, un anuncio radiof6nico sobre maquinas de afeitar inte-ligentes no trata de comunicar las mismas ideas que las que incita, por ejem-plo, las grabaciones audiovisuales de David Premack sobre la capacidad inte-lectual de los primates. ^Pero cual es la analogia, por debil que sea, que lleva aequipos de marketing a relacionar realidades tan distintas? Veremos en los si-guientes epigrafes c6mo el analisis de tres dasicas interpretaciones de lo mentalaporta algo de luz a esta cuestidn.

    Al problema de la extensidn atributiva hay que anadir el de la incon-mensurabilidad denotativa de usos especializados. El empleo de sentidos deinteligencia no id^nticos pero tampoco enteramente distintos por parte de laFisica, la Filosofia, las Neurociencias, etc. provoca en dialogos de tipo interdis-ciplinar falsas impresiones de entendimiento y desacuerdo. Situaciones que pre-cipitan en conclusiones sinsentido o en discusiones interminables. A esta pe-nosa situacidn se refiere Ludwig Wittgenstein al afirmar que una fuenteprincipal de nuestra falta de comprensidn es que no vemos sinopticamente eluso de nuestras palabras. A nuestra gramatica le falta visidn sindptica'. EI fi-ldsofo vien^s propone como remedio encontrar autdnticas conexiones, puntos

    L L. WITTGENSTEIN, Investigaciones filosdficas, Instituto de Investigaciones Filos6fi-cas UNAM, Critica, Barcelona 1988, I, 122. Similar discurso sobre la relacidn entreinteligencia y racionalidad, cfr. tambien, G.E.M. ANSCOMBE, La filosofia analitica y laespiritualidad del homhre: lecciones en la Universidad de Navarra, Eunsa, Pamplona 2005.

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  • INTELIGENCIA E INTENCIONALIDAD

    de uni6n reales entre diferentes ambitos y no s6lo la simple interacci6n acadd-mica. Para ello propone la necesidad de inventar casos intermedios litiles pa-ra orientar un verdadero dialogo comprensivo^. A esta necesidad y desafio tam-hl6n pretende responder esta disertaci6n.

    Teniendo en mente todos estos objetivos, lo primero que es necesario en-tender es que la carencia de vision sin6ptica de los t^rminos utilizados para elestudio de la inteligencia esta fundamentalmente causada por la existencia denumerosos obstaculos metodol6gicos. Entre los mas importantes, hay que se-nalar, en primer lugar, el inconveniente de la recursividad: la dificultad de es-tudiar la inteligencia mediante su uso. ^Es posible y c6mo comprender la inte-ligencia a traves de ella misma? El tema es complejo y los razonamientosepistemol6gicos a favor y en contra de la existencia de dicho limite exceden conmucho las pretensiones de este ensayo. De todas formas, a lo largo de la expo-sici6n apareceran algunas de las claves que introducen posibles soluciones alproblema.

    En segundo lugar, cabe mencionar el riesgo de antropomorfizacion delque se acompaiia todo intento de estudio del fendmeno inteligente en realida-des no humanas. En efecto, el hombre es el ser inteligente por excelencia, elwanimal racional segun Aristoteles. Pero que los primeros conocimientos sobreesta facultad estdn relacionados con nuestra propia experiencia cognitiva y conel aprendizaje de c6mo flinciona la mente de otros seres humanos (veremos queno siempre en ese orden) puede eclipsar la comprensi6n de en qud consiste lainteligencia no humana. La racionalidad nos sitiia, por un lado, en una posici6nprivilegiada en lo concerniente a la potencia cognitiva, pero desgraciadamente,por el otro, supone un problema para acceder a inteligencias mas simples'.

    Nos encontramos rodeados de constantes antropomorfismos, tanto en loque concierne a atribuciones de racionalidad en organismos meramente inteli-

    2. Prueba de los beneficios que aportan dichos casos intermedios es la propia obrade Wittgenstein. Tal como Oets K. Bowsma destaca, su ^xito intelectual esta fundado,en buena medida, en su conocida facilidad para plantear ejemplos y situaciones ima-ginarias con el fin de aclarar los usos de las expresiones (O.K. BOUWSMA, L. Wittgens-tein. Ultimas conversaciones, Sfgueme, Salamanca 2004, 21).

    3. Y es que el mdtodo mas empleado para comprender un fen6meno natural sueleser el contrario: el cientifico empieza, primero, con el estudio de lo mas simple y senci-llo caracteristico de la investigaci6n in vitro, y s6lo despu^s, a medida que com-prende la naturaleza del objeto aislado, va anadiendo sucesivamente elementos que in-troducen mayor complejidad en la comprensidn del fen6meno lo que le acerca a suscondiciones reales, in vivo. Sin embargo, esta metodologi'a resulta de dificil aplica-ci6n en el estudio de la inteligencia porque, entre otras razones, no sabemos exacta-mente qu^ debe entenderse por inteligencia in vitro.

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  • LUIS E. ECHARTE

    gentes, como a la asignacion de rasgos inteligentes en objetos inanimados. Bienes cierto que, en la actualidad, es mas frecuente Io primero que Io segundo. Sonmuchas las mascotas humanizadas usadas para aliviar la soledad de sus amos.Pero pocos los seres humanos que parecen sentirse confortados por maquinasexpendedoras que agradecen la consumici6n. Efectivamente, todavia hoy, nospercibimos mas pr6ximos al modo de estar en el mundo de un animal que almodo de estarlo de una maquina. Despu^s de todo, un perro tambien aiilla an-te el dolor, muestra excitacion con la presencia de alimento, e incluso es capazde responder a la llamada de su amo. ^Pero qu^ pasaria si en un futuro las ma-quinas simulasen la conducta humana? ^Provocaria tal situaci6n un cambio ennuestra actitud hacia con ellas? La respuesta es negativa pues no parece que lagran mayoria de seres humanos entiendan la inteligencia s6lo como un proble-ma de paridad o disparidad de comportamientos. Por el contrario, hay una ge-neralizada resistencia a pensarnos estrictamente como maquinas complicadas.Una concepci6n antropologica que, para muchos, esta fundada en la posesidnde capacidades intelectuales. Efectivamente, es la inteligencia uno de los moti-vos que impide pensarnos como meras realidades materiales. Pero, ^significaello que la inteligencia es un plus intangible y agregado al cuerpo fisico? Si esasf topamos con un serio problema: no puede saberse conx^erte^ si una, reali-dad es realmente inteligente o simplemente se comporta como^tal. El linico cri-terio seri'a atender a su origen. Un adulto sabe que la petici6n de biberon deuna muneca, por muy realista que sea, es ficticia porque viene de fabrica. Perola situaci6n cambiaria si desconoci^ramos el origen del juguete. Ante una si-mulaci6n perfecta todo discernimiento de inteligencia pareciera depender de larespuesta a la tan metafisica pregunta andaluza: Y tii de qui^n eres?.

    El criterio del origen Rinciona siguiendo el siguiente silogismo: los ini-cios de una maquina son completamente distintos a los de los hijos de los hom-bres por Io que no podemos atribuirles plus alguno en su naturaleza. Por la mis-ma regla de tres, los animales en tanto que seres vivos se nos antojan maspr6ximos en Io que concierne al

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