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  • Traduccion de

    SILVIA FEHRMANN

    EN BUSCADEL FUTURO PERDIDO

    Cultura y memoria en tiempos

    de globalizaci6n

    GOETHE tf!j 0INSTITUT~

    FONDO DE CULTURA ECONOMICAMEXICO

  • Comentarios y sugerencias: editoni!lfce.com.rnx

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    El tiempo y la memoria, la identidad nacional y el trauma

    hist6rico, la vanguardia y el modernismo, las ciudades, los

    medios y la representaci6n han sido centrales en mi trabajo

    critico sobre literatura, arte y cultura desde la decada de

    1960. Los ensayos que integran este libro fueron escritos en

    la decada de 1990, decada en la que se asisti6 en el mundo

    entero a una explosi6n sin precedentes de la cultura de la

    memoria. La decada que sigui6 al colapso de la Uni6n Sovie-

    tica y al fin de la Guerra Fria, a la caida del muro de Berlin

    y a la reunificaci6n alemana, al fin de las dictaduras milita- .

    res latinoamericanas y del apartheid, nos depar6 internet,

    los mercados globales y una triunfante ideologia neoliberal.

    Pero tambien engendr6 nuevos nacionalismos asesinos y

    destructivos con su secuela de limpiezas etnicas, gener6 fun-

    damentalismos religiosos, fuimos testigos de guerras libra-

    das en nombre de la memoria y de los derechos humanos.

    En cambio, este fin de siglo no gener6 una nueva visi6n del

    futuro. Da la sensaci6n de que en la actualidad el pasado es

    evocado para proveer aquello que no 10gr6brindar el futuro

    en los imaginarios previos del siglo xx. A su vez, una de las

    expectativas que se albergan hoy con respecto al porvenir es

    que corrija los vejamenes y las violaciones a los derechos

    humanos sufridos en el pas ado.

    AI mismo tiempo, sin embargo, seguimos careciendo de

    una interpretaci6n convincente y te6ricamente fundamen-

    tada que de cuenta de la reciente expansi6n de las culturas

    de la memoria en sus variados contextos nacionales 0 regio-

    nales. Los ensayos que reline este libro, si bien centrados en

    primera linea en las geografias del Atlantico Norte y en for-

    mas y medios especificos de la cultura de la memoria, bus-

    can esbozar esa interpretaci6n.

    Mis deudas intelectuales se han vuelto demasiado nume-

    Se prohibe la reproducci6n total 0 parcial de esta obra

    -incluido el disefio tipogratico y de portada-,

    sea cual fuere el medio, electr6nico 0 mecanico,sin el consentimiento por escrito del editor.

    D. R. 2002, FONDO DE CULTURA ECONOMICA DE ARGENTINA, S. A.D. R. 2002, FONDO DE CULTURA ECON6MICACarretera Picacho-Ajusco, 227; 14200 Mexico, D. F.

  • significativo que el aviso de Deutsche Telekom no pueda

    prescindir de un monumento nacional: las Puertas de Bran-

    denburgo como marca registrada del made in Germany.

    Queda por ver si el tnifico de informaciones hacia el futuro

    se dara realmente por la via rapida 0 si habra de generar un

    embotellamiento cerebral a escala monumental. S610el fu-

    turo dira si vali6 la pena dejarse seducir.

    7. EL VACIO REMEMORADO:

    BERLIN COMO ESPACIO EN BLANCO

    CASIUNADECADADESPUESde la caida del Muro y poco antes

    de que la sede del gobierno federal aleman fuera trasla-

    dada de las orillas del Rin a orillas del Spree, el texto urbano

    de Berlin.se escribe a nuevo con el mayor de los esfuerzos,

    pero con un minimo de imaginaci6n. Despues de que Berlin

    hubo agotado su heroico papel de foco algido de la guerra

    fria (un papel que conllevaba a ambos lados del Muro una

    inevitable provincializaci6n) y desde que se ve obligada a

    proyectarse como capital de la naci6n reunificada, la ciudad

    funciona como una suerte de prisma que permite enfocar te-

    mas como el urbanismo y la arquitectura hoy, la identidad

    nacional y el Estado, la memoria hist6rica y el olvido. Desde

    siempre, la arquitectura ha contribuido a dar forma alas

    identidades politicas y nacionales y no constituye la excep-

    ci6n esa gran obra en construcci6n que es Berlin. Da una

    idea del estado de animo aleman en la actualidad, y a la vez

    permite hacerse un panorama de 10que habra de venir.

    En tanto que critico literario y cultural, me fascina el con-

    cepto de la ciudad como texto y su lectura como un espacio

    de signos. Desde Las ciudades invisibles, aquella pequeiia

    obra maestra de halo Calvino, sabemos c6mo en nuestra

    imaginaci6n, los espacios reales y los imaginarios se con-

    dens an en imagenes de ciudades especificas. Donde sea que

    uno comience el analisis (en la lectura de Victor Hugo de la

    ciudad de Paris como libro de piedra en Notre-Dame de Pa-

    ris; en el montaje de los mas diversos discursos urbanos en

    Berlin Alexanderplatz, de Alfred Dablin, donde los discursos

    entran en un torbellino como peatones en una calle ajetrea-

    da; en el (lcmeur de Walter Benjamin, quien en Infancia en

  • Berlin pone en texto los objetos del espacio urbano en una

    meditaci6n conmemorativa; en Siegfried Krakauer, que lee

    la Berlin de la decada de 1920 como un suerro angustia~e;

    en el goce populista de Roberto Venturi con la arquitectura

    como soporte de la imagen, de la significaci6n y de la comu-

    nicaci6n; en la ciudad semi6tica del reino de los signos de

    Roland Barthes, en la ciudad-pantalla de Pynchon 0 en la

    transfiguraci6n estetica de una Nueva York inmaterial de

    Baudrillard, hay algo que no debemos olvidar: el tropo de la

    ciudad como texto existe desde que hay una literatura urba-

    na moderna. Ese tropo no es nuevo, ni especificamente pos-

    moderno. Por cierto, uno podria preguntarse a que se debe

    la popularidad de la ciudad como texto y como sistema de

    signos en los discursos arquitect6nicos de las decadas de 1970

    y 1980, una epoca se diria obsesionada con la semi6tica, la

    retorica y las teorias de la codificaci6n. El caso es que la ciu-

    dad como texto fue central en el debate de aquellos arros so-

    bre la arquitectura posmoderna. Sea cual fuere la causa de

    ese desmesurado interes por los signos y por la textualidad,

    el discurso actual de la arquitectura se ha alejado claramen-

    te de los modelos lingiiisticos y textuales. En vista de las no-

    visimas tecnicas digitales y graficas, los criticos hablan en-

    tretanto de un pictorial turn, de un "giro pictorico"que sucede

    allinguistic turn, el "giro lingiiistico" de las decadas de 1960

    y 1970. Si se tiene en cuenta la vinculacion inherente e ine-

    xorable de la imagen con el signa, de la visualidad con el

    lenguaje, no sorprende empero que el concepto de la ciudad

    como espacio de signos siga siendo relevante, aunque medie

    un significativo desplazamiento de los aspectos textuales a

    los pict6ricos. Sin embargo, ese cambio en la relacion de fuer-

    zas, ese desplazamiento de la escritura a la imagen, repre-

    senta mas que el solo problema academico del punto de par-

    tida teorico. Ese desplazamiento tiene su precio. El discurso

    sobre la ciudad como texto de la decada de 1970 circulaba

    sobre todo entre arquitectos, criticos literarios, planificado-

    res urbanos y filosofos a la busqueda de un nuevo vocabula-

    rio de los espacios urbanos posterior al fin de la modernidad

    clasica de la arquitectura. En cambio, el discurso actual so-

    bre la ciudad como image es el discurso de los concejales, de

    los politicos, de los planificadores y developer a la caza del

    redito. El turismo masivo, las convenciones y los megaeven-

    tos, el alquiler de oficinas y negocios, todo depende de la ima-

    gen de la ciudad. Una nueva forma de politica urbana orga-

    niza el consumo cultural, da 10 mismo el shopping 0 el museo.

    Los shows de exito masivo, los festivales y las megaatraccio-

    nes estan a la orden del dia con el fin de atraer en masa a

    esos exponentes de la especie humana que son los turistas y

    vacacionantes urbanos. De manera sintomatica, hoy la fla-nerie del dandy, que ya en tiempos de Benjamin era una

    nostalgia decimon6nica, ha sido remplazada por ese aconte-

    cimiento organizado a escala masiva que son las maratones

    a traves de la ciudad. El turismo a la metropoli es tan de-

    seado como rechazada su contraparte, la inmigracion, que

    sigue pareciendo una amenaza.

    Los aspectos negativos de curro totalmente distinto de esa

    novedosa atenci6n concedida a la imagen de las metropolis

    se me plantearon con claridad recientemente, alleer un ar-

    ticulo de The New York Times en el cual elcritico de arte del

    diario celebraba el Times Square, librado de sex shops y de

    drogadictos y limpiado con ayuda de la Disney, como una

    obra culminante de una billboard culture, una cultura de

    avisos publicitarios luminosos que, seg(J.ndicho observador,

    no se diferencia ya del arte verdadero.1 Ante tamarro triun-

    falismo, que tan s6lo refleja malamente los extasis de ima-

    genes publicitarias del Times Square, s6lo resta esperar que

    la mutaci6n del Time Square, que de paraiso de las drogas

    pas6 a ser instalaci6n pop art, no sea un anticipo de la ente-

    ra Inusealizacion de Manhattan. De hecho, ya hay un par-

    que tematico sobre Nueva York, aunque por ahora s6lo exis-

    ta en Las Vegas. El proceso de musealizaci6n, incluso, esta

    mucho mas avanzado en algunas metropolis europeas. Cabe

    preguntarse que esta sucediendo cuando una ciudad del si-

    glo xx se transforma en museo ...

    1 Michael Kimmelman, "That Flashing Crazy Quilt of Signs? It's Art",The New York Times, 31 de diciembre