ezra, r. la ciudad y otros ensayos de ecologia humana

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  • Robert Ezra Park

    LA CIUDADy otros ensayos de ecologa urbana

    Estudio preliminar y traduccinde Emilio Martnez

    Ediciones , del Serbal

  • cultura Libre

    Primera edicin 1999

    la 9 8 7 6 5 4 3 2 1

    de la traduccin y del estudio preliminar, EnTilio Martnez 1999, Ediciones del Serbal

    Francesc Trrega 32-34 - 08027 BarcelonaTeL 93 408 08 34 - Fax 93 408 07 92Apartado de correos 1386 - 08080 Barcelonaserbal@ed-serbaLeshttp://www.ed-serbaLes

    Impreso en EspaaDepsito legal B-44979-1999Impresin y encuadernacin: Arts Grilfiques Hurope, S.L.

    ISBN 84-7628-290-7

  • ndice

    Introduccin, por Emilio Martnez

    Bibliografa

    Anotaciones a la edicin

    Obras de Rober Ezra Park

    1. La ciudad: sugerencias para la investigacin

    del comportamiento humano en el medio urbano

    2. El espritu del hobo .....3 La comunidad urbana . . . . .

    4. La organizacin comunitaria y el temperamento romntico

    5. El hbitat del gang6. El gueto

    7. Comunidades locales en las metrpolis

    8. La ciudad como laboratorio social

    9. Ecologia humana

    10. La ciudad, fenmeno natural

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  • Introduccin

    Emilio Martnez

    Pero hay que salir a la ciudad y hay que vencerla,no se puede uno entregar a las reacciones lricas sinhaberse rozado con las personas de las avenidas ycon la baraja de hombres de todo el mundo.

    Federico Garcia Larca, Poeta en Nueva York

    1

    El recurso a los clsicos ha \levado a algunos socilogos, y quiz a otros estudiososde disciplinas prximas, a un estado de cierta vacilacin. El origen de esainseguridad puede explicarse en parte por lo que fue la normalizacin de unaconcepcin del desarrollo cientifico excesivamente celebrada -la que ha\lamos enlos escritos de T.S. Kuhn. Los logros de las ciencias naturales hicieron vlida paraalgunos la idea de que todas las ciencias debian adoptar su modelo de progresin,caracterizado por la hegemonia (aunque temporal) de un nico paradigma terico.Este predominio explica en gran medida la escasa influencia que tanto la literaturaanterior a la consolidacin de un paradigma cientfico como los desarro\losdiscrepantes ejercen en el mbito de las ciencias de la naturaleza, siendo casicondenados al ostracismo acadmico. No obstante, sera imprudente no considerarel hecho de que los resultados reales de los trabajos realizados en los campos de lafsica, la biologia o la quimica, por ejemplo, hayan podido dar lugar por s mismosa una superacin efectiva de las propuestas de sus predecesores. Sea cual fuere lacausa, lo cierto es que estas ciencias, al contrario de lo que sucede en las cienciasdel hombre, olvidaron hace bastante tiempo a aque\los que hicieron la historia desu disciplina. Algunos estudiosos de la sociedad optaron por esta desmemoria,creyendo que podrian alcanzar de ese modo los logros btenidos por las cenciasde la naturaleza e hicieron del as~rto de Whitehead (

  • 8 LA CIUDAD Y OTROS ENSAYOS DE ECOLOCA URBANA

    venir, aprendiendo en cada paso y renunciando a los caminos delimitados delsaber que hoy parece exigir la profesionalizacin. No hay que olvidar tampoco lafuncin depurativa de la tradicin clsica, con frecuencia ignorada, gracias a lacual podemos avanzar en esa lucha intelectual contra la vulgarizacin delconocimiento cientfico en una sociedad en que casi todo vale, donde la aparienciay las maneras vacas de los cortesanos pretenden restar valor a los contenidos,incluso en mbitos universitarios. Por ltimo hay razones de ndole terica pararegresar a ellos: rescatar categoras, conceptos y argumentos todava tiles para

    compren~er la realidad social.Muchos de estos mritos pueden hallarse en Robert Ezra Park, cuya obra,

    eminente en su gnero, constituye una, referencia hsica para todos los soci!ognsurbnos y otros estudiosos de la ciud..d. Como se s

  • INTRODUCC!(JN 9

    resultan ms interesantes los instrumentos analticos que convincente su sntesis,en ocasiones muy forzada. Por otro lado, la debilidad terica de Park no radica,como a veces se ha sostenido, en una postura antiteoricista, pues su pensamientono carece de una concepcin de fondo de las sociedades humanas, como no podaser de otro modo si atendemos a los maestros que tuvo. Lo que s puede aceptarsees la afirmacin de Pi/zoma (196l) para quien no tiene demasiado sentidoreconstruir la aportacin terica de Park pues todo cuanto expone se encuentraen las teoras simme1iana y durkheimiana (aunque tambin en otros autores queiremos presentando en este estudio introductorio). Otro rasgo de' su obra, apropsito de las formulaciones tericas, lo encontramos en la indefinicinconceptual que, por lo dems, es una constante entre los eclogowe Chicago. Sin~bargo, el armazn terico de ~ark, aunque peculiarmente relacionado decontinuo con la investigacin emprica, se articula a travs de un sencillo modelode explicacin de los fenmenos sociales (y urbanos, en particular) cuya origina-lidad no puede cuestionarse, aunque no se.comparta': el paradigma ecolgico -larco!oga hlJmana-, que-- ha sido uno de los ejes fundamentales sobre el que se hadesairolbdo hl socioluga urbana y otros estudios de la cilldad.

    II

    Antes de rcca lar con cincuenta aos en la universidad de Chicago, Robert EzraPark (1864~ 1944) haba llevado una vida singular, como buen espritu inquieto.Nacido en Ilarleyville (Pennsylvania), pronto se traslad con su familia a RedWing (Minnesota) en lo que se llam la

  • 10 LA CIUDAD Y OTROS ENSAYOS DE ECOLOGIA URBANA

    la importancia de los procesos comunicativos en la sociedad le influirapoderosamente. Dewey mostraba en sus clases, y despus en sus libros (Schooland Society, 1899; The Public and its Problems, 1927), que la sociedad exista en ypor la comunicacin; es decir, haba que entender la comunicacin como un factorde integracin social que haca posible la vida individual y colectva en un conjuntointerrelacionado. De algn modo esto queda reflejado en el planteamientoparkiano, en su actividad profesional como reportero y en sus preocupacionestericas (la comunicacin como instrumento de urdimbre social, los problemasde vertebracin, interaccin y cohesin en las grandes ciudades, la supervivenciade los pequeos grupos o grupos primarios ~tal como C.H. Cooley planteabatambin desde Michigan- y la formacin de la opinin pblica). Dewey le abriadems tres vas: una le condujo hasta Franklin Ford; otra le conect con elpragmatismo de William James; y la ltima consisti en ensearle a mirar losproblemas de la ciudad.

    Con Franklin Ford, Park proyect un nuevo tipo de diario en Detroit, TheThought News, demasiado ambicioso para la poca. Apesar de que los dispositivostcnicos de medicin no eran tan finos como lo pueden ser hoy da, el peridicose propona registrar con fidelidad las fluctuaciones de la opinin pblica -quePark estimaba-un fenmeno mensuri.\blc- } deba ofrecer una informacinrigurosa, valiente y clara de los problemas sociales. En este sentido, adems de supropio valor como diario, The Thought News deba erigirse, de un lado, como unaparato pedaggico para la nplicacin y-comprensin de la realidad social; porotro lado. como instrumento poltico tendente a la consolidacin de la democraciamediante la formacin de una cultura cvica.

    Tras el rpido fracaso de The Thought News -tan solo lleg a editarse unnmero- Park trabaj entre 1887 y 1898 como periodista en algunos diarios deDetroit, Minneapolis, Denver, Nueva York y Chicago. Su actividad como reporteroes importante en la trayectoria vital e intelectual de Park. Al gual que WilliamGraham Sumner y J. Dewey, Park atribuy a la prensa y, en general, a los mediosde comunicacin una importante funcin social. como queda reflejado ennumerosos escritos (por citar algunos, The Inmigrant Press and its Contra!.1922; The Natural History of the Newspaper, 1923; News as a Form ofKnowledge, 1940). La prensa constitua un nuevo dispositivo de control socialen la sociedad moderna y a la vez era un elemento de integracin y preservacincultural. Por otro lado, el Park acadmico debe muchas de sus posterioresobservaciones sobre la ciudad y su inters por la observacin directa a estaexperiencia como periodista de investigacin. En ese sentido, jams reneg de supasado; todo lo contrario, en ms de una ocasin confes -remitindose a laexperiencia del Fausto de Goethe- que este trabajo supuso para l la posibilidaddel descubrimiento de un mundo real: el mundo de los hombres, tangible,problemtico y, sin embargo, cercano; un mundo que era incapaz de hallar entrelos libros. \

    Por aquel entonces los peridicos incluan largos artculos de inters sociallocal, de manera que Park, entre la obligacin y el compromiso moral con un

  • INTRODUCCION 11

    espritu de reforma bastante extendido (que los diarios, en general, haban asumidoplenamente), comenz a sumergirse en e! conocimiento directo de los problemassociales de la ciudad: la inmensa y desesperada pobreza urbana, e! alcuhollsmo,los fumaderos de opio, los disturbios, las casas de juego, las epidemias, losinmigrantes... La ciudad se antojaba ya un laboratorio social donde analizar losproblemas de desorganizacin social y los nuevos tipos sociales que surgian en sucatico crecimiento. El peridico le serva, pues, como rgano en el que registrarlos distintos acontecimientos y tomar e! pulso del cambio social, con finura y rigor,sin caer en las prcticas del muckraker2. En este sentido, parece correcta laafirmacin de .Grafmeyer y loseph, (1984: 7) cuando sostienen que no hay unaruptura epistemolgica entre la actividad periodstica y la actividad acadmica dePark. Podemos plantearlo como una diferencia de grado: e! socilogo de Park seantoja como un superreportero y la ciencia es sencillamente algo ms objetiva,persistente y exacta que e! periodismo (y que e! sentido c