Estella 2012

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<ul><li><p>Map</p><p>a del </p><p>Rein</p><p>o de</p><p> Nav</p><p>arra</p><p>. G. C</p><p>antin</p><p>elli,</p><p> 169</p><p>0. A</p><p>rchi</p><p>vo R</p><p>eal y</p><p> Gen</p><p>eral</p><p> de N</p><p>avar</p><p>ra.</p><p>de mahoma a carlomagnoLos primeros tiempos (sigLos vii-ix)</p><p>17-20JULIO 2012</p><p>XXXIX</p><p>SEPARATA</p><p>Oviedo y el territorio astur entre Mahoma y Carlomagno (siglos vii-ix)El poder del pasado en el origen del reino de Asturias </p><p>J. Avelino Gutirrez GonzLez</p></li><li><p>ACTAS XXXIX SEMANA DE ESTUDIOS MEDIEVALES. 2012 | De Mahoma a Carlomagno </p><p>ISBN: 978-84-235-3336-7 | 377-433</p><p>Oviedo y el territorio astur entre Mahoma y Carlomagno (siglos vii-ix)El poder del pasado en el origen del reino de Asturias*</p><p>J. Avelino Gutirrez GonzlezUniversidad de Oviedo</p><p>INTrODUCCIN</p><p>E l tema de la XXXIX Semana de Estudios Medievales de Estella, De Mahoma a Carlomagno. Los primeros tiempos (s. vii-ix), permite aproxi-maciones mltiples e interdisciplinares, desde las ms generales a otras particulares, que permitan cruzar miradas, comparar observaciones regiona-les o contrastar informaciones procedentes de diversas fuentes. Bajo esas pre-misas se realiza este estudio, que pretende aportar ms que concluir algunas ideas sobre un tema crucial, en el que se acrisolan los orgenes de los estados islmicos y los reinos cristianos medievales, mediante la aproximacin a la estructura poblacional y social en los orgenes del reino de Asturias.</p><p>Entre los siglos vii y ix se produce la eclosin, consolidacin y expansin hegemnica de las formaciones polticas medievales, con jalones tan signi-ficativos como la conquista islmica y la liquidacin del reino visigodo, el surgimiento de los reinos hispnicos y la hegemona del imperio carolingio. Entre esas coordenadas se sita la emergencia del reino de Asturias, una de las primeras formaciones polticas surgidas de la resistencia a la expansin islmica en los extremos noroccidentales peninsulares y cuya trascendencia histrica es bien conocida. La historia del Asturorum regnum ha sido amplia-mente trazada fundamentalmente a partir de los textos cronsticos y los diplo-mas asturleoneses, sobre todo en los aspectos polticos e institucionales 1. Sin </p><p> * Este trabajo ha sido realizado en el marco del proyecto de investigacin: De Conventus Asturum a Asturorum Regnum. El territorio de la ciuitas Legione y el asentamiento de Marialba de la Ribera (Len) entre poca tardoantigua y medieval (Plan Nacional MCINN ref. HAR2011-23106).</p><p> 1 No es necesario repetir aqu las principales obras que sustentan el entramado histrico del reino astur, desde las ya clsicas de L. Barrau-Dihigo a las ms recientes obras generales y de conjunto de J. I. Ruiz de la Pea Solar, A. Besga Marroqun o T. Deswarte, entre otras. Vid. en J. I. Ruiz de la Pea Solar, 1995, 2001 y 2007, sendas actualizaciones, estado de la cuestin y crtica historiogrfica.</p></li><li><p>378 | J. Avelino Gutirrez Gonzlez</p><p>XXXIX SEMANA DE ESTUDIOS MEDIEVALES. 2012 | De Mahoma a Carlomagno </p><p>377-433 | ISBN: 978-84-235-3336-7</p><p>embargo, la visin que se ha obtenido y ofrecido desde esas fuentes y estudios dista mucho de ser homognea y unnime; entre los mayores desacuerdos, como es tambin conocido, se encuentra el propio origen y naturaleza del reino, basculando las interpretaciones entre el mayor o menor encuadramien-to e integracin de la regin asturiana en las estructuras polticas romanas y visigodas, el origen godo o local del mismo Pelayo y la aristocracia dirigente, el sesgo continuista o rupturista de las instituciones polticas astures respecto al reino hispanogodo, as como sus obras materiales en las sedes regias, prin-cipalmente las religiosas.</p><p>Adems subsisten an otros muchos interrogantes, sobre manera si se amplan los marcos de observacin a la situacin y caractersticas del con-junto de la poblacin, su estructura socioeconmica y su realidad material. Las fuentes escritas disponibles son poco expresivas fuera de los mrgenes poltico-institucionales y aun as incluso sobre estos han generado las con-troversias sealadas pero son prcticamente silentes para comprehender espectros sociales en conjunto.</p><p>Otro tipo de fuentes como las materiales han sido poco explotadas hasta ahora y es precisamente en ellas donde pueden encontrarse nuevos filones de informacin y nuevas vas interpretativas, diferentes o comple-mentarias de las construidas con las fuentes escritas. A este respecto, las aportaciones arqueolgicas de las ltimas dcadas al conocimiento de los tiempos altomedievales estn arrojando luz sobre los siglos oscuros en toda Europa, alzndose como fundamentales en la apertura de nuevas lneas de investigacin e interpretacin sobre los precedentes de las estructuras materiales y sociales medievales. As, los planteamientos, perspectivas y modelos interpretativos sobre diversos interrogantes histricos (como la perduracin o transformacin de la ciudad y los asentamientos rurales, el origen de nuevas formas de poblamiento campesino, los sistemas de propiedad y explotacin de la tierra, las formas de trabajo y gestin de la produccin y los intercambios, las races de la nueva aristocracia laica y religiosa, entre otras) han ido cambiando progresivamente con las nue-vas aportaciones arqueolgicas de las ltimas dcadas en toda Europa. El discurso emanado de la informacin arqueolgica ha supuesto un crucial paso cualitativo en la creacin de patrones generales o regionales as como modelos interpretativos sobre el origen de sistemas polticos y socioeco-nmicos medievales. Fruto de esta renovacin es la actual intensidad de estudios sobre la transformacin de los asentamientos urbanos y rurales en el periodo tardoantiguo como forma de entender las estructuras socioeco-nmicas medievales.</p><p>Con estas premisas pretendemos abordar el tema propuesto, inserto en las coordenadas de esta Semana. Para el estudio de los precedentes y </p></li><li><p>OVIEDO y EL TErrITOrIO ASTUr ENTrE MAhOMA y CArLOMAgNO | 379 </p><p>ACTAS XXXIX SEMANA DE ESTUDIOS MEDIEVALES. 2012 | De Mahoma a Carlomagno </p><p>ISBN: 978-84-235-3336-7 | 377-433</p><p>orgenes poblacionales del reino astur en el marco espacial y cronolgico indicado, entre Mahoma y Carlomagno (c. 600-800), la informacin ar-queolgica disponible es muy desigual. Se ha estudiado ampliamente las construcciones religiosas del periodo, vinculadas y promovidas por la mo-narqua, el conocido como arte prerromnico asturiano, cuya monumenta-lidad ha generado abundantes estudios artsticos y arqueolgicos, aunque falta an incidir en su relacin con el resto de las estructuras territoriales y materiales. En cambio son muy escasos los estudios sobre el conjunto del poblamiento y sus restos materiales en este periodo y sus precedentes, en los cuales pueden encontrarse algunas respuestas a los interrogantes sea-lados para el reino astur, como el origen local o forneo de las lites, los instrumentos de jerarquizacin y dominacin o los recursos y bases ma-teriales que sustentan el aparato poltico-administrativo. La informacin disponible es escasa, fragmentaria y dispersa, aparentemente sin conexin directa con esos postulados; faltan an registros arqueolgicos sobre mu-chos de esos aspectos (el poblamiento rural, por ejemplo). Sin embargo, la revisin de las evidencias materiales encuadrables en esas coordenadas permite realizar un primer esbozo sobre esas cuestiones y ofrecer algunas hiptesis interpretativas.</p><p>Figura 1. Mapa de Asturias con las evidencias materiales de poca visigoda (s. vi-viii) (A. gutirrez).</p><p>CivitatesVillae - vicus -casaeEcclesiaeCastra - turresNecrpolisCuevasArmas - brochesJarros de bronceMonedasOtros: inscripciones, relieves, cermica...</p></li><li><p>380 | J. Avelino Gutirrez Gonzlez</p><p>XXXIX SEMANA DE ESTUDIOS MEDIEVALES. 2012 | De Mahoma a Carlomagno </p><p>377-433 | ISBN: 978-84-235-3336-7</p><p>Frente a antiguos postulados sobre la escasa integracin de la regin en las estructuras poltico-administrativas romanas y visigodas, los nuevos conocimientos que est proporcionando la arqueologa nos muestran una clara integracin en el Estado romano as como en el reino visigodo, aun manteniendo particularismos propios de una zona perifrica. Por una parte, la transformacin de los asentamientos antiguos, con los cambios adminis-trativos, sociales y econmicos, as como las nuevas formas de ocupacin y la jerarquizacin de los asentamientos, por otra, marcan los hitos bsicos sobre los que incidir el impacto de la conquista islmica de una manera ms decisiva de lo que la historiografa haba establecido. La trascendencia de esta situacin es crucial para entender mejor el origen del ncleo de re-sistencia que acabar configurando el reino de Asturias.</p><p>EL FINAL DE LA ANTIgEDAD: TrANSFOrMACIONES DE LOS ASENTAMIENTOS UrBANOS y rUrALES</p><p>En los tiempos finales de la Antigedad tarda (s. vii-viii) se haban pro-ducido ya importantes cambios, rupturas y transformaciones en los asen-tamientos remanentes de la poca romana, como urbes y villae, al tiempo que comenzaban a aparecer otros nuevos promovidos por las lites locales, como fortificaciones y centros religiosos cristianos; tambin, acorde con los cambios sociales y orientacin econmica, la trama de asentamientos ru-rales haba ido mutando, si bien las evidencias materiales de estos ltimos lugares son ms difusas. Ms all de violentas cesuras polticas producidas por la creacin de los reinos germnicos, el registro arqueolgico nos infor-ma sobre las actividades econmicas y las relaciones sociales en un proceso de ms larga duracin y alcance; el alejamiento de los centros de gobierno estatal haba producido una regionalizacin y fragmentacin local tanto en las esferas de poder como en las actividades productivas y comerciales. Es-tos procesos, generales a todo el mbito occidental y mediterrneo, haban comenzado ya con la desarticulacin del Estado romano, acentundose en los ltimos tiempos tardoantiguos 2. Desde los siglos v a vii los asentamientos urbanos y rurales de la regin astur haban ido sufriendo transformaciones similares a los de otras reas perifricas. En las ciudades y aglomerados se-cundarios del antiguo Conventus Asturum se registran reformas en los recintos amurallados y diversos acondicionamientos de edificios y espacios antiguos; </p><p> 2 Vid. sntesis generales para la regin astur en L. Menndez Bueyes, 2001; Calleja Puerta y Beltrn Surez, 2002 o Gutirrez, 2010a y b.</p></li><li><p>OVIEDO y EL TErrITOrIO ASTUr ENTrE MAhOMA y CArLOMAgNO | 381 </p><p>ACTAS XXXIX SEMANA DE ESTUDIOS MEDIEVALES. 2012 | De Mahoma a Carlomagno </p><p>ISBN: 978-84-235-3336-7 | 377-433</p><p>as, en Len (Gutirrez et al., 2010), Astorga (Gutirrez y Arias, 2009) o Gijn (Fernndez Ochoa y Gil Sendino, 2007) se han documentado arqueo-lgicamente tales cambios, consistentes en reparaciones de las murallas de cubos tardorromanas, cierres parciales de puertas bforas, as como reformas de antiguos edificios romanos, como las termas de Gijn transformadas en espacios de trabajo metalrgico y basureros; en Len y Astorga se iniciaba tambin la construccin de edificios religiosos intra y extramuros, como los monasterios de San Dictino o de San Claudio, respectivamente. En otros espacios urbanos, como calles o edificios de ambas ciudades, se documentan adems rellenos de tierras negras y abundantes hoyos-silos, indicadores de nuevos usos domsticos y actividades agrarias en el interior urbano, caracte-rstica generalizada en la mayora de ciudades romanas en esta poca.</p><p>A pesar de la ruptura de la trama urbana y los cambios funcionales, los aglomerados urbanos mantenan cierta actividad comercial exterior y redistributiva en la regin, como indica la aparicin de cermicas importa-das (sigillatas tardas de la meseta, sigillatas grises glicas tardas, sigillatas norteafricanas y orientales en Gijn, Len, Astorga, o Coaa, adems de varias villae, castra y turres), mrmoles ornamentales (como los de Gijn, fig. 2, Oviedo y otros dispersos por la regin), metales y monedas suevas (en la cueva de Chapipi o San Juan de Nieva). Igualmente, la creacin de sede episcopal en Asturica vendra a refrendar su funcin como lugar central del territorio astur bajo las nuevas frmulas administrativas poltico-religiosas, en cuya dicesis se integra la parroquia asturiana de Pesicos y otros monaste-rios de la regin (David, 1947; Calleja, 2000).</p><p>Igualmente, asen-tamientos rurales como las villae y las granjas, que haban sido amplia-mente extendidos por la regin en tiempos tardorromanos (Fernn-dez Ochoa y Gil Sendi-no, 2008), mudaron su dedicacin econmica. En buen nmero de ellos no se documentan evidencias de continui-dad, pudiendo interpre-tarse como abandonos. Otros se transforman en lugares de produccin y </p><p>Figura 2. Placa de mrmol con bajorrelieve procedente de gijn (ex-cavaciones en el palacio de revillagigedo, C. Fernndez Ochoa) de cronologa tardoantigua (siglos v-vi).</p></li><li><p>382 | J. Avelino Gutirrez Gonzlez</p><p>XXXIX SEMANA DE ESTUDIOS MEDIEVALES. 2012 | De Mahoma a Carlomagno </p><p>377-433 | ISBN: 978-84-235-3336-7</p><p>asentamiento campesino o en sitios de culto y uso funerario, de modo se-mejante a otras reas del antiguo mundo romano (Chavarra, 2007a y b; Lpez Quiroga y Bango Garca, 2006; Brogiolo, Chavarra, Valenti, 2005, etc.). En la regin astur estos procesos cuentan con una reciente y com-pleta documentacin arqueolgica en la villa de Veranes (Gijn) (Fernn-dez Ochoa y Gil Sendino, 2007b; ibid., 2008 y 2009), con una secuencia constructiva bien significativa: adaptacin del oecus/triclinium absidiado como iglesia y espacio funerario en el entorno (fig. 3); otros mbitos de la villa se reutilizan para actividades domsticas y productivas (fraguas, ho-gares, cabaas), acompaadas de materiales cermicos y metlicos de los siglos v en adelante, hasta la Edad Media. En otras parcialmente estudiadas (como Valduno, Murias de Paraxuga, Paredes, Puelles, Andalln, La Isla o Memorana en Asturias; Navatejera, Marialba, La Milla del Ro, Campo de Villavidel o Cabreros en Len; Camarzana, Requejo o la Dehesa de Misleo en Zamora, entre otras), se registran reutilizaciones, usos funerarios y llegada de objetos exgenos como metales (broches, anillos con esmaltes) y cermicas (sigillatas glicas y africanas, junto a producciones regionales) de los siglos v a vii, que inciden tanto en la ruptura fsica y funcional como en la permanencia de relaciones comerciales y presencia de lites locales (Gutirrez, 2010a y 2010b).</p><p>Figura 3. Cabecera del triclinium de la villa de Veranes transformado en iglesia altomedieval (excavaciones de C. Fernndez Ochoa y F. gil Sendino, 1997-2008: Fernndez Ochoa y gil Sendino, 2007, 2008) (fot. A. gu-tirrez).</p></li><li><p>OVIEDO y EL TErrITOrIO ASTUr ENTrE MAhOMA y CArLOMAgNO | 383 </p><p>ACTAS XXXIX SEMANA DE ESTUDIOS MEDIEVALES. 2012 | De Mahoma a Carlomagno </p><p>ISBN: 978-84-235-3336-7 | 377-433</p><p>Algunos asentamientos rurales tardoantiguos no pueden calificarse como villae, a juzgar por la falta de estructuras edilicias o mobiliario carac-tersticos de las mansiones seoriales. A partir de su situacin y emplaza-miento, estructuras u otros indicios han sido interpretados como mansiones o mutationes viarias (La Doriga, sobre la va entre Lucus Asturum y Lucus Augusti a su paso por el puerto de la Cabruana, Estrada, 2007b) o granjas rura-les (como Priaes, con instalaciones agrarias sobre las que se registraron enterramientos al...</p></li></ul>