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  • EL ESTRAPERLO EN LA MEMORIA: EL CASO DEL CONSORCIO

    DE LA PANADERA DE MADRID

    Miguel ngel Del Arco Blanco

    Universidad de Granada

    Y entonces la ignorancia,

    La indiferencia y el olvido, vuestras armas

    De siempre, sobre m caern, como la piedra,

    Cubrindome por fin, lo mismo que cubristeis

    A otros []

    Luis Cernuda (A sus paisanos, Desolacin de la Quimera)

    INTRODUCCIN: EL ESTRAPERLO

    Desde los primeros meses de la Guerra Civil, el Nuevo Estado comienza a

    desplegar su programa econmico: la Autarqua. Con la quimrica esperanza de alcanzar la

    autosuficiencia y la rpida industrializacin del pas, el rgimen se lanz a intervenir una

    extenssima variedad de productos. As, regul su produccin, su circulacin y su

    comercializacin, llegando a todas las esferas productivas. En esta fiebre intervencionista, y

    en el contexto de una posguerra, los productos de primera necesidad no fueron, en absoluto,

    una excepcin; los cereales, pero tambin todo su proceso de cultivo, transformacin y venta,

    son el mejor ejemplo de ello.

    As, prometiendo la llegada de la hora de la justicia, el rgimen surgido de la Guerra

    Civil, fij los precios de una inmensa variedad de productos intervenidos. Aspiraba de este

    modo a ofrecer unos precios asequibles al comprador y remuneradores al productor. Se

    impona una realidad econmica por decreto. Los mecanismos del mercado no tardaran en

    rebelarse: al margen del precio oficial, todos los productos tuvieron un valor mayor en el

    mercado negro. Haba nacido el estraperlo: la venta de cualquier artculo a precios superiores

    a los de tasa. Espaa vivira durante ms de una dcada al son de dos mercados, uno fijado

    por la mera voluntad del Estado y otro consecuencia de la realidad econmica y de la

  • reaccin a las disposiciones del rgimen.1 Los precios tomaron un camino ascendente,

    impulsados por la persecucin y la caresta. En algunos casos, como se ha demostrado en el

    caso del trigo, alcanzaron precios astronmicos.2

    El lugar de cada ciudadano en la cadena productiva determinaba su posicin en el

    mundo del estraperlo. En el mundo rural, los ms beneficiados fueron los grandes

    propietarios y arrendatarios; en el mundo urbano, lo seran los importantes comerciantes,

    industriales y hombres de influencia en el Estado o pertenecientes a l.3 En definitiva, el

    estraperlo sera uno de los negocios ms lucrativos para aquellos que dispusiesen de los

    medios necesarios para participar en l con seguridad y garantas: almacenes, medios de

    transporte, industrias, puntos de venta y por supuesto, la aquiescencia del rgimen.

    El estraperlo no fue algo aislado: fue slo una faceta ms de la enorme montaa de prcticas corruptas econmicas, comerciales, fiscales que el franquismo propici y en las que

    el franquismo se sustent. Fue, por tanto, uno ms de los elementos caracterizadores del

    mayor episodio de desorden y corrupcin de la Historia de Espaa.4

    El modelo econmico elegido hizo an ms dura y penosa la posguerra. Aparecieron

    las cartillas de racionamiento para asegurar un mnimo abastecimiento a la poblacin.

    Tampoco lo lograron: para alcanzar un mnimo sustento la nica salida era recurrir al

    estraperlo. Las diferencias sociales se hicieron mucho ms pronunciadas: la capacidad

    econmica para acudir al mercado negro determinaba la propia subsistencia.

    Las calles espaolas tomaron el color de la escasez: grandes colas a la espera del

    suministro de un prrico racionamiento, establecimientos desabastecidos, el contraste de la

    caresta sufrida por la mayora frente a la opulencia de unos pocos, y por supuesto, silencio y

    represin. Este paisaje social qued grabado, de forma indeleble, en la memoria de la

    generacin de posguerra. Esta triste poca, que tuvo por raz el no entendimiento entre

    espaoles, pero que estuvo seguida por el hambre, el estraperlo y la desesperacin por

    procurarse un mnimo sustento, trascendi al recuerdo de todo un pueblo. Est presente hoy

    en nuestra memoria?

    1 GONZALEZ PORTILLA, Manuel y GARMENDIA, Jos Mara, Corrupcin y mercado negro: nuevas formas de acumulacin capitalista, en SNCHEZ RECIO, Glicerio y TASCN FERNNDEZ, Julio, Los empresarios de Franco. Poltica y economa en Espaa, 1936-1957. Barcelona, Crtica, pp. 239-240. 2 BARCIELA, Carlos, El estraperlo de trigo en la posguerra. Moneda y Crdito, nm. 151, 1981, pp. 17-37. 3 BARCIELA, Carlos, Las investigaciones sobre el mercado negro de productos agrarios en la postguerra: situacin actual y perspectivas. Revista de Historia Econmica, ao III, nm. 3, 1985, p. 515; y BARCIELA, Carlos, La Espaa del estraperlo, en GARCIA DELGADO, Jos Luis, El primer franquismo. Espaa durante la Segunda Guerra Mundial. V Coloquio de Historia Contempornea de Espaa, dirigido por M. Tun de Lara. Madrid, Siglo XXI, 1989, pp. 116-117.

  • Con el fin de acercarnos al fenmeno del estraperlo y a sus repercusiones en la

    sociedad, analizamos un caso referido al pan, el producto estrella del mercado negro, por

    ser un artculo de primera necesidad y por los beneficios que generaba. Las pequeas historias sobre los personajes y diversas situaciones del estraperlo son, en s mismas, la mejor

    visin de esos aos.5 Rescatamos as el clebre caso del Consorcio de la Panadera de

    Madrid. Para ello, seguimos el desarrollo suceso a travs de la prensa madrilea. Pero

    tambin recurrimos al testimonio de uno de sus protagonistas: Luis Quintero Lpez. Aos

    despus de la conclusin del proceso, bajo el pseudnimo de J. de Grattis, edita una obra

    subjetiva e interesada que persigue hacer justicia a los que fueron vctimas inocentes de una

    cadena de errores y circunstancias anmalas.6 El contraste entre ambas fuentes y, por

    supuesto, el contexto histrico, nos guiarn en la recuperacin de lo sucedido.

    EL CASO DEL CONSORCIO DE LA PANADERA DE MADRID

    El Consorcio de la Panadera de Madrid nace en virtud del Real Decreto de 20 de

    febrero de 1926.7 Aspiraba a asegurar el abastecimiento de Madrid y sus alrededores,

    garantizando un pan de calidad y a bajo coste. Para ello, como evidente precursor de la

    intervencionista poltica harinera del primer franquismo, sometera a los industriales a una

    estrecha disciplina y control: regulara el precio del pan, su calidad, limitara la instalacin de

    nuevas casas industriales y sus caractersticas En principio, englobara a todas las tahonas

    de Madrid y los pueblos limtrofes que reuniesen aptas condiciones para la fabricacin del

    pan.

    Luis Quintero Lpez, en su citado libro, sostiene que Jos Mara Blanco Folgueira fue

    el inspirador directo del Consorcio. En 1923, ante una complicada situacin econmica de los

    fabricantes de pan de Madrid, Blanco Folgueira sugerira al Director General de Abastos la

    consorciacin de la industria panadera del rea de Madrid, con el fin de mantener inalterable

    el precio del pan y coadyuvar a la modernizacin de los elementos industriales.8 En todo

    4 BARCIELA, Carlos, "Franquismo y corrupcin econmica". Historia Social, nm. 30, 1998, pp. 85 y 93, respectivamente. 5 bidem, pp. 93-94. 6 GRATTIS, J. de, Rejas sin votos. El libro areo del Consorcio de la Panadera de Madrid. Madrid, 1969, p. 157. 7 Gazeta de Madrid, 21 de febrero de 1926. 8 GRATTIS, J. de, Rejas sin votosOp. Cit., pp. 54-59.

  • caso, Blanco Folgueira ocupa la gerencia del Consorcio desde 1928 hasta 1936. En 1939, con

    el fin de la guerra civil, vuelve a ella.

    El Consorcio no estaba compuesto slo por industriales. Estaba sujeto a un Consejo

    de Administracin con representantes del Estado. Durante el franquismo ste estara

    integrado por destacadas personalidades: presidido por el gobernador civil de Madrid,

    delegados de los ministerios de Agricultura e Industria y Comercio, el ingeniero jefe de la

    Jefatura Agronmica, cuatro regidores del ayuntamiento de Madrid, uno de los pueblos

    consorciados9 La vinculacin de esta burocracia con el desarrollo de las actividades del

    Consorcio era, por lo tanto, directa.

    Como sealamos, desde los primeros das de la Guerra Civil el rgimen comienza a

    desplegar el frreo intervencionismo autrquico. Un paradigma de ello sera la produccin de

    trigo.10 Tras la siembra efectiva de la superficie asignada y la recoleccin, el agricultor

    entregaba en el almacn del Servicio Nacional del Trigo (SNT) el cupo asignado.

    Almacenado el trigo, la Comisara General de Abastecimientos y Transportes (CAT)

    gestionaba su distribucin; para ello, bien lo asignaba a los industriales harineros donde haba

    sido producido, o bien lo trasladaba a las poblaciones que estimase conveniente. Tal fue el

    caso de Madrid. El transporte poda realizarse antes o despus de la transformacin del cereal

    en harina. Era entonces cuando la mercanca (harina o trigo), era entregada al industrial para

    su transformacin y venta.11

    Tras describir, someramente, el marco legal de la produccin harinero-panadera,

    pasamos a analizar los hechos. Como veremos, el caso del Consorcio panadero se limita a la

    fase tutelada por la CAT: la distribucin y transformacin del cereal.

    Los hechos

    Discurra el mes de diciembre de 1947 en Madrid. La polica haba practicado algunas

    detenciones. Haba sido descubierto un negocio ilcito de harinas. Las detenciones afectaban