el pasado, instrucciones de uso -traverso

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Ed.2011

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  • Enzo Traverso

    El pasado, instrucciones de uso

    ljprometeo> -l libros

  • Enza Traversa

    El pasado, instrucciones de uso

    Historia, memoria, poltica

    Traduccin: Luca Vogelfang

  • Tranrso, Enzo El pasado, instrucciones de uso. - la ed. -Buenos Aires : Pro-

    meteo Libros, 2011. 112 p.; 2lxl5 cm.

    Traducido por: Luca Vogelfang ISBN 978-987-574-524-7

    l. Filosofa de la Historia. l. Vogelfang, Luca, trad. !l. Ttulo. CDD 901

    Cuidado de la edicin: Magal C. lvarez Howlin Traduccin: Luca Vogelfang Armado: Mara Victoria Ramrez Correccin: Marina Rapetti

    ,

    Le pass, modes d'emploi. Enzo Traversa. La Fabrique, Pars, 2005.

    De esta edicin, Prometeo Libros, 2011 Pringles 521 (Cll83AEJ), Ciudad Autnoma de Buenos Aires Repblica Argentina Tel.: (54-11) 4862-67941 Fax: (54-ll) 4864-3297 e-mail: distribuidora@prometeolibros.com http://W\V\\prometeoeditorial.com

    Hecho el depsito que marca la Ley ll. 723 Prohibida su reproduccin total o parcial Derechos reservados

    ndice lntroduccin ........................................................................................... 13 La emergencia de la memoria ................................................................. 13

    I. Historia y memoria: una pareja antinmica? ..................................... 21 Rememoracin ........................................................................................ 21 Separaciones ........................................................................................... 25 Empata .................................................................................................. 31

    II. El tiernpo y la fuerza .......................................................................... 43 Tiempo histrico y tiempo de la memoria .............................................. 43 Memorias "fuertes" y memorias "dbiles" ................................................ 53

    III. El historiador, entre juez y escritor .................................................. 63 tv[emoria y escritura de la Historia .......................................................... 63 Verdad y justicia ................................................................... : .................. 70

    IV. Usos polticos del pasado .................................................................. 77 La memoria de la Shoah como religin civil.. .......................................... 77 El eclipse de la memoria del comunismo ................................................. 83

    V -los dilemas ele los historiadores alemanes ....................................... 89 La desaparicin del fascismo ................................................................. 89 La Shoah, laRDA y el antifascismo ......................................................... 95

    VI. Revisin y revisionismo .................................................................. 101 Metamorfosis de un concepto ............................................................... 101 La palabra y la cosa ............................................................................... 105

    Resea bibliogrfiea y agradecimientos ................................................ ll1

  • A la memoria de Roland Lm (1944-2005)

  • "la historia es siempre contempornea, o sea, poltica ... "

    Antonio Gramsci Quaderni del carcere

  • Introduccin La emergencia de la memoria

    Hay pocas palabras tan mancilladas como "memoria". Su difusin ha sido tan impresionante como tarda su aparicin en el campo de las Ciencias Sociales. En el transcurso de los aos sesenta y setenta estaba prcticamente ausente del debate intelectual. No figuraba ni en la edicin de 1968 de la Internatonal Encyclopeda of the Social Sciences, publicada en Nueva York bajo la direccin de David L. Sills, ni en la obra colectiva titulada Fare de l'hstore, publicada en 1974 bajo la direccin de jacques le Goff y Perre Nora, como tampoco entre las Kcywords de Raymond Williams, uno de los pioneros de la historia cultural 1 Algunos aos ms tarde, ya haba penetrado con fuerza en el debate historiogrfico. "Memoria" a menudo se utiliza como sinnimo de historia, y tiene una tendencia singular a absorberla convirtin-dose ella misma en una especie de categora metahistrica. De esta manera, la m~moria a~~::n~-~ pa~~~~~~U}L~Jl~,~~-el,9.l1~!9.~_.R\l.ES?~ .. ~L~~ ~IE.~I1.m~s ~t;;J?1L~_,S~}2~ft~.l_e9i_s~}P!li1~.S!~~tsi~l!~al!J}~.I1t(':_ge.nqmin~

    ~~~g:.....de.p,Q~jJ:all~ all una dosis mucho may?t-~~,~~bjetj,xQ,9,.,,.B~-. ~ildg!=L~~-En resumen, la-memoriase~p!Senfac)mo una historia menos rida y ms "humana"2 la memoria invade hoy el espacio pblico de las sociedades occidentales: el pasado acompaa al presente y se instala en su imaginario colectivo como una "memoria" poderosamente amplificada por parte de los medios de comunicacin, a menudo dirigida por los poderes pblicos. Se transforma en una '~!J_LO.nmemQIJ!tiY

  • "topolatra"3 Esta memoria sobrcabundante y saturada delimita el espacio4 . De :.1hora en adelante, todo se reduce a hacer memoria. El p:.1s:.1do se transfor-ma en memoria colectiva luego de haber sido seleccionado y reinterpretado segn las sensibilidades culturales, los dilemas ticos y las conveniencias polticas del presente. As se configura el "turismo de la memoria", con b transformacin de los emplazamientos histricos en museos y lugares de visitas organizadas, dotados de estructuras de recepcin adecuadas (hoteles, restaurantes, boutiques de souvenirs, etctera) y promovidos ante el pblico por medio de estrategias publicitarias. Los centros de investigacin y las sociedades de his~oria local se incorporan a los dispositivos de ese turismo de la memoria, del que algunas veces obtienen sus medios de subsistencia. Por un lado, este fenmeno revela indudablemente un proceso de..!!if.!~g_cin

    .E.ELpas_q_d-2..1 es decir, su transformacin en obj~~SJ__9~~~~~~iz;db, neutralizado y rentabiliza~o,-,listo para que la industria del turismo yael =::~s_j)_Icrs~l9-::en~~pe--i;1~t~in~+ lo recupere y utiii~~A-menudo se comrbca

    al historiador a que particip~"1e' este proceso, en su calidad de profesional y de "experto" que, en trminos de Olivier Dumoulin, hace de su conoci-miento un "producto comercial" al mismo ttulo que los bienes de consumo que inundan nuestras sociedades. La Pllblc Hist01y estadounidense, con sus historiadores que trabajan en instituciones o incluso en empresas privadas, sometidos a la lgica de la rentabilidad, nos indica el camino desde hace mucho tiempo~1-I4:n;,g_t_ro lado, este fenmeno se parece, en varios aspectos, a lo que Eric HQ,~sbaw~llam "l~.Q...~}a tradicin"6: un pasado real o mtico alreddJ:oT'el cual se construyen prcticas ritualizadas que apuntan a reforzar la cohesin d~ un grupo o de una comunidad, a otorgar legitimidad a ciertas instituciones, a inculcar valores en el seno de una so-ciedad. Dicho de otro modo, la memoria tiende a convertirse en el vector de una religin civil del mundo occidental, con su sistema de valores, de creencias, de smbolos y de liturgias7

    3 Peter Reichel, LAilemagne et sa mmoire, Paris, Odile Jacobs, 1998, p.l3. 4 Charles Maier, "A Surfeit of Memoty? Reflections on History, Melancholy and Denial", HistOJy & Mem01y, 1993, 5, pp. 136-151; Rgine Robn, La mmoire sature, Pars, Stock, 2003. 5 Olivier Dumoulin, Le Role social de /'historien. De la cltaire au prtoire, Paris, Albin Michel, 2003, p.343. 6 E. Hobsbawm, "lntroduction: lnveming Traditions", en Hobsbawm, T. Ranger (eds.), The Invention of1iadition, Cambridge, Cambridge University Press, 1983, p. 9. [Hay traduccin al espaol: La invencin de la tradicin, Barcelom, Crtica, 2002. (n. de t.)J 7 Sobre el concepto de "religin civil", vase sobre todo: Emilio Gentile, Les Religions de la politiqHe. Entre dmocraties et totalitarismes, Paris, Seuil, 2005, una obra ampliamente

    l4

    De dnde proviene esta obsesin memorialista? Sus incumbencias son mltiples, pero en primer !ug:.1r responde a unLcrisis de In lmnsmsn en el seno de las s~~:!_ad~~_:~~-mp_~rn~EQ,,est; sentido, pod;an~ evocar la di~lJ1Cin que sugiere \Valter t;n~~ entre la '~e~E~ri~D2~.

    tr~a" (f-![ahrung~'Y la :~~..!~~[lci~Y,.i~Lcl~"(Erlebnis). La primera se perpeta casi natriilffinte de una generacin a la tra,Torjanclo las iden-tidades de los grupos y de las sociedades en el largo plazo; la segunda es lo vivido individualmente, frgil, voltil, efmero. En su Libro de los pasajes, Benjamn considera esta "experiencia vivida" como un trazo caracterstico de la modernidad, con el ritmo y las metamorfosis de la vida urbana, los shocks electrizantes de la sociedad de masas, el caos caleidoscpico del universo comercial. La E1jahnmg es tpica de las sociec]ades tradicionales, ~b11is perten~s~~~JiS.::l.9sL

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    En:u Tr~.n ...:rsu

    filsofo de Verona y obrero tipgrafo de Turn - que apasionaron a los italianos durante el perodo de entre guerras e inspir las obras de Luigi Pirandello, Jos Carlos Maritegui y Leonardo Sciascia, se inscriban en esa profunda mutacin del paisaje memorial europeo 10 Pero en el fondo, la Gran Guerra slo completaba de forma convulsiva, un proceso cuyos orgenes fueron magistralmente estudiados por Edward P. Thompson en un J ensayo sobre el advenimien~!ign.p9J.ne.cilKQ,j)1:o-[.~lJ"jC~ :f~naft-~dela-56'''"aaa1ndustrial 11 Otros traumas marcaron la "experiencia j' vivida" del siglo XX, bajo la forma de guerras, genocidios, depuraciones ~' tnicas o represiones polticas y militares. El recuerdo que surgi de all

    no fue efmero ni frgil, fue incluso precursor para muchas generaciones, incapaces de percibir la realidad de otra manera que no fuera bajo la forma de un universo fracturado, pero no se dio como experiencia de lo cotidiano, transmisible a una nueva generacin 12 . Una primera respuesta a nuestra pregunta inicial podra form