EL MARCO JURIDICO DE LA LIBERTAD RELIGIOSA EN - Libertad religiosa... · EL MARCO JURIDICO DE LA LIBERTAD…

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  • EL MARCO JURIDICO DE LA LIBERTAD RELIGIOSA EN ESPAA M Beln Sinz-Cantero Caparrs

    La Libertad Religiosa es un derecho fundamental de los denominados de primera generacin es decir, est reconocido desde las primeras cartas y declaraciones de derechos. Desde luego las democracias actuales lo contemplan en sus Constituciones y la Iglesia catlica lo reconoci en la declaracin Dignitatis Humanae durante el Concilio Vaticano II el 7 de diciembre de 1965. Al Considerar la libertad religiosa como derecho humano fundamental., ya esas primeras declaraciones lo consagraron como un derecho inherente a toda persona y anterior al mismo Estado, de modo que para ostentarlo cada persona no precisa ser reconocido en una norma y corresponde a nacionales y extranjeros.

    Es interesante comprender que este derecho fundamental se reivindic ya en el siglo XIX precisamente por aquellos que tambin reivindicaban la aconfesionalidad de los Estados. La reivindicacin de la libertad religiosa se produce en Europa despus de siglos de guerras de religin y de un mal saldo para las sociedades derivado de las implicaciones Iglesias y Estado. La aconfesionalidad como falta de compromiso del Estado con ninguna religin surge as como condicin para que triunfe la libertad religiosa de modo que en cada Estado los ciudadanos y los colectivos puedan profesar su fe sin ser perseguidos y que quienes no quieran profesar fe alguna tambin puedan hacerlo.

    En la actualidad la mayora de los pases de nuestro entorno son aconfesionales pero sin que ello implique proscribir la libertad religiosa, muy al contrario, como sucede con los dems derechos fundamentales, los Estados estn obligados a travs de sus poderes pblicos a garantizar, proteger y promover la libertad religiosa.

    A nivel internacional, la libertad religiosa est reconocida por la Declaracin Universal de los Derechos Humanos (art. 18) ; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Polticos (art.27); la Convencin de los Derechos del Nio, (art. 14 )y la Convencin Europea de Derechos Humanos.(art. 9). Por citar los cuatro instrumentos internacionales mas importantes que existen en cuanto a la declaracin de derechos y que por cierto, han sido suscritos por Espaa. De modo que el Estado espaol tiene obligacin de garantizar y promover estos derechos por medio de sus tres poderes, el legislativo, el ejecutivo y el judicial,

    La Declaracin Universal de los Derechos Humanos, en el citado artculo 18, indica:

    Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de

    religin; este derecho incluye la libertad de cambiar de religin o de creencia, as

    como la libertad de manifestar su religin o su creencia, individual y

    colectivamente, tanto en pblico como en privado, por la enseanza, la prctica, el

    culto y la observancia.

    En el Derecho espaol la Libertad religiosa viene reconocida como derecho fundamental en el art. 16 de la CE de 1978. Y hay que destacar que es el segundo de

  • los derechos que reconoce la constitucin en la relacin de derechos fundamentales. Delante solo est el derecho a la vida (artculo 15) y ello da idea del lugar que ocupa la libertad de pensamiento, de conciencia y religin en el catlogo de derechos inherentes a la persona.

    Segn el Artculo 16.

    1. Se garantiza la libertad ideolgica, religiosa y de culto de los individuos y las

    comunidades sin ms limitacin, en sus manifestaciones, que la necesaria para el

    mantenimiento del orden pblico protegido por la Ley.

    2. Nadie podr ser obligado a declarar sobre su ideologa, religin o creencias.

    3. Ninguna confesin tendr carcter estatal. Los poderes pblicos tendrn en

    cuenta las creencias religiosas de la sociedad espaola y mantendrn las

    consiguientes relaciones de cooperacin con la Iglesia Catlica y las dems

    confesiones.

    De este artculo, puede concluirse que el Ordenamiento espaol dispone la aconfesionalidad del Estado pero reconociendo la libertad religiosa como derecho fundamental, admitiendo su titularidad individual y colectiva y obligando a los poderes pblicos a cooperar con las confesiones religiosas, particularmente con la Iglesia Catlica debido a su arraigo en Espaa. Tambin seala como lmite de este derecho el orden pblico. Y es que resulta claro que el derecho a la libertad religiosa, como cualquier derecho, tambin los fundamentales, est sujeto a lmites: Para empezar los derechos de los dems. Jueces y Tribunales, tanto el Tribunal Supremo como el Constitucional, se han manifestado en muchas ocasiones sobre conflictos del derecho a la libertad religiosa con otros derechos. Dando unas veces y otras no, prevalencia a aqul atendiendo, como es lgico, a los bienes jurdicos que estn en juego, y a los principios del Estado de Derecho. Es claro por ejemplo que en caso de colisin entre el derecho a la libertad religiosa y el derecho a la vida y la integridad fsica, incluso de una misma persona, el derecho a la libertad religiosa puede declinar. As sucede en Espaa a los Testigos de Jehov y su rechazo de conciencia a las trasfusiones de sangre: Estas pueden ser ordenadas judicialmente porque la vida es un bien indisponible. Pero esto sucede con todos los derechos y libertades fundamentales y a las personas en huelga de hambre se puede ordenar su alimentacin forzosa, por producirse esa colisin entre libertad y un bien indisponible como es la vida, aunque sea la propia al sujeto que libremente ha elegido no alimentarse. Junto a los derechos de los dems el lmite que se seala a la libertad religiosa es el orden pblico. Lmite por otra parte comn a los derechos que tienen una dimensin pblica y colectiva, como la libertad religiosa, y que rara vez se ha manifestado como un problema en Espaa. Solo ahora comienza a hablarse del orden pblico como limite de la libertad religiosa cuando se invoca por ejemplo para prohibir a las mujeres musulmanas el acudir a organismos y servicios pblicos cubiertas con el burkha, por la imposibilidad de ser identificadas.

  • La Sentencia del Tribunal Constitucional, 20 /1990, de 15 de febrero dej claro a este respecto que la libertad de conciencia y la restriccin que supone el orden pblico no se han de entender en trminos de exclusin; antes bien, ha de considerarse la mutua convivencia en rgimen de concurrencia normativa. A salvo esos lmites, insisto presentes en todos los derechos fundamentales, el derecho a la libertad religiosa no solo debe ser tolerado, sino protegido y promovido por el Estado espaol. A este respecto tiene incluso un compromiso internacional segn se ha expuesto. Dentro de nuestro ordenamiento la proteccin de este derecho se articula a travs de medios privilegiados por tratarse de un derecho constitucional y cuenta, como los dems derechos constitucionales con el Procedimiento sumario y preferente del art. 53 y el Recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional. En los aos de democracia que llevamos el TC ha podido manifestarse sobre el derecho a la libertad religiosa en muchas ocasiones precisamente a raz de recursos de amparo.. Adems, al margen de la tutela constitucional, en los tribunales ordinarios este derecho se tutela por la va penal, ya que determinadas lesiones al derecho de libertad religiosa reciben una tipificacin propia y diferenciada en el Cdigo Penal. Y tambin en la va civil, ya que desde 1980 contamos con una Ley Orgnica que regula el contenido, ejercicio y proteccin de este derecho.

    La Ley Orgnica 7/1980, de 5 de julio, de Libertad Religiosa.

    (en adelante LOLR) desarrolla el art. 16 de la Constitucin, partiendo de un concepto de la Libertad religiosa como inmunidad de los sujetos para practicar la religin elegida y la expresin publica y libre, individual y colectiva del acto de fe y establece un mnimo comn a toda confesin conforme a un esquema que engloba tres apartados::- Derechos individuales. - Derechos comunitarios.- Relaciones de cooperacin entre Estado y Confesiones a travs de convenios. Y en funcin del arraigo. (Importante destacar que la cooperacin del Estado no se contempla en el caso de la libertad ideolgica y hoy el Estado parece mas interesado en cooperar con ideologas que con las religiones.

    El sujeto activo de la libertad religiosa es todo individuo, pero tambin el colectivo de la confesin. El sujeto pasivo. Es decir, aquellos frente a quienes se puede hacer valer y que deben respetar este derecho son: El Estado y los Poderes Pblicos. Los dems grupos religiosos y los individuos pertenezcan o no a un grupo religioso. El mismo grupo confesional y los individuos de la misma confesin.

    De esta Ley, que merecera ser estudiada en tantos aspectos. Pero yo solo me voy a detener en el contenido que seala al derecho de la libertad religiosa y que se concreta en una serie de manifestaciones no exhaustiva segn advierte la propia Ley. Esas manifestaciones seran bsicamente:

    libertad de profesar o no, tener o no creencias religiosas libremente elegidas (derecho individual) libertad de declarar o no las propias convicciones religiosas.

  • libertad de culto, realizar las practicas propias de la confesin elegida

    libertad tica o moral, de actuar conforme a las propias convicciones religiosas. Derecho a la objecin de conciencia ante deberes legales que comprometan la conciencia acorde a las convicciones religiosas,

    libertad de informacin, informar y ser informado sobre las creencias religiosas que se profesan.

    libertad de educacin religiosa, recibir e impartir la enseanza de las creencias asumidas.

    libertad de reunin, de manifestacin y asociacin para realizar actividades religiosas La relacin no es exhaustiva. Y podramos aadir otras manifestaciones como:

    recibir asistencia religiosa de su propia confesin. conmemoracin de las festividades

    celebracin de ritos matrimoniales con efectos civiles.

    recibir sepultura digna sin discriminacin por motivos religiosos

    no ser obligado a practicar actos de culto o a recibir asistencia religiosa contraria a las convicciones personales.

    libertad de informacin y enseanza religiosa, lo que implica la libertad de recibir e impartir informacin religiosa de toda ndole, lo que supones promover publicaciones y establecer vas de acceso a los medios de comunicacin.

    recibir bienes a ttulo gratuito y organizar colectas entre sus miembros.

    establecer lugares de culto.

    fijar carteles en el exterior de sus locales y publicar anuncios expresando honorarios y lugares de reuniones.

    establecer centros de enseanza

    impartir informacin propia de los Ministros del Culto

    Me interesa destacar este aspecto de las manifestaciones concretas del derecho a la libertad religiosa porque:

  • 1 Esas manifestaciones del derecho a la libertad religiosa reconocidas por la LO demuestran como este derecho aparece entrelazado con otras libertades y otros derechos, de modo que cuando se vulneran esos derechos se vulnera tambin el de la libertad religiosa y viceversa. 2 Aunque formalmente la libertad religiosa esta sper protegida por el ordenamiento, segn hemos visto, los atentados a este derecho se producen en la actualidad precisamente por negar o atentar a estas manifestaciones. Estas en ocasiones concretas son cuestionadas no solo por particulares, incluso por los mismos poderes pblicos, amparados en la aconfesionalidad del Estado pero que tienen la obligacin de garantizarlas, promoverlas y protegerlas al amparo del art. 16 CE Asistimos en efecto en la actualidad y en los pases de occidente a un celo extraordinario por los poderes pblicos en garantizar la aconfesionalidad del estado y la laicidad de las instituciones. El laicismo, se defiende, es una condicin de las democracias y pretende no solo que el Estado no tenga una religin oficial y persiga a las otras. Pretende sobre todo que las creencias religiosas no se conviertan en normas jurdicas que puedan imponerse a los que no las tienen. El fundamento de este celo especial no es tanto el pasado de Europa, aunque est ah su origen, sino la situacin actual de globalizacin y el integrismo de algunas religiones que transmiten el mensaje de que las religiones son negativas para los derechos de los individuos y la libertad de las sociedades. No obstante el laicismo no es anticlericalismo Solo pretende que las creencias religiosas no son un dogma que deban imponerse a nadie ni convertirse en leyes. Pero lgicamente esto no es incompatible con la libertad religiosa. Reconocer la objecin de conciencia en el aborto no es elevar a norma la condena catlica a este hecho. Es permitir al catlico que actu dentro del ordenamiento con respeto a su conciencia, por tanto que ejerza su derecho a la libertad de conciencia y religiosa. La sana laicidad, es por tanto, la que partiendo que toda sociedad democrtica debe sostenerse sobre el reconocimiento de los derechos humanos a todo sujeto con independencia de su origen, religin, sexo, etc.. tambin respeta y garantiza a cada sujeto su libertad religiosa y por tanto, las manifestaciones privadas o publicas del ejercicio de este derecho. ---------------------------------------------------------------------------------------------------------