el mangó: función poética de un signo en 'el regalo' , de rosario ferré

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  • El mang: funcin poticade un signo en 'El regalo' ,

    de Rosario Ferr

    Jill Albada-Jelgersma

    Investigadora independiente

    Resumen:Los relatos de la escritora puertorriquea Rosario Ferr represen-

    tan la contaminacin social que traspasa los lmites de los diferentes gru-pos y clases, para formar un sistema cultural complejo, lleno de prejuiciosy privilegios. Mi trabajo indaga en esta complejidad a travs de un anlisissemitico del cuento "El regalo," publicado por primera vez en la edicinde Maldito amor de 1986. La red de relaciones sociales equvocas e inquie-tantes emerge de los recursos semiticos centrados en el regalo, un mangque pasa por las manos de diferentes personas. El mang es un signo quese repite durante el relato, deslizndose entre lo metonmico y lo metafri-co en la funcin potica del paralelismo. El paralelismo, en el pensamien-to de Roman Jakobson, es la repeticin de signos equivalentes, pero nuncaiguales, que hace ambigua o equvoca la funcin referencial de la narrati-va.

    Las aproximaciones crticas a la narrativa de la escri-tora puertorriquea Rosario Ferr son mayormente feministas.En ellas, se destaca la bsqueda de una voz, y por extensin,una identidad femenina en los cuentos, capaz de subvertir eldiscurso histrico del sistema patriarcal y neocolonialista de laisla caribea. I Sin negar la aportacin de estas lecturas, cabe

    Anclajes. Revista del Instituto de Anlisis Semitico del Discurso [1.2(1998): 13-27.

  • Jill Albada-Jelgersma

    sealar que su propsito tiende a reducir lo complejo de la na-rrativa de Ferr a una binaridad. En primer lugar, el trmino"subversivo" trae consigo la suposicin de un sistema socio-poltico de superestructura (patriarcal-racional) e infraestruc-tura (femenina-irracional). Aun Ferr, en su muy citado ensa-yo "La cocina de la escritura" (1984), sugiere que la literatura"femenina," o sea, escrita por mujeres, ofrece una subversinque emerge de una experiencia diferente, no de una naturale-za diferente.' Su narrativa, sin embargo, no representa unaoposicin status qua-discurso subversivo. Al contrario, suscuentos muestran una equivocidad que nos advierte, como lec-tores, de la contaminacin que traspasa los lmites de los dife-rentes grupos sociales en un sistema social de prejuicios y pri-vilegios. El poder no se representa en el choque de elementosantagnicos, sino en un juego de reglas equvocas y comple-jas.'

    Mi lectura indaga en esta complejidad a travs de unanlisis semitico del cuento "El regalo," publicado por pri-mera vez en la edicin de Maldito amor de 1986.4 Una red derelaciones sociales complejas e inquietantes surge de los re-cursos semiticos, centrados en el mang, el regalo que pasapor las manos de diferentes personas. El mang es el signo quese desliza entre lo metonmico y lo metafrico, y se repite condiferencias durante el relato en la funcin potica del parale-lismo. El paralelismo es la repeticin de signos equivalentes,pero nunca iguales, que hace ambigua o equvoca la funcinreferencial de la narrati va.5

    El lingista Roman Jakobson define la funcin poticade esta manera: "La funcin potica proyecta el principio de laequivalencia del eje de la seleccin al eje de la combinacin"(71). El principio de la equivalencia es la seleccin de signos

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    "El regalo"

    semejantes (sinnimos) o desemejantes (antnimos) del ejeparadigmtico, o vertical, del lenguaje. La combinacin o lacontigidad de signos forma el eje sintagmtico u horizontaldel lenguaje lineal. Siempre hay un cruce de los dos ejes en eluso del lenguaje, pero en la prosa predomina la contigidad delos signos (la funcin referencial), mientras que en la poesapredomina la seleccin de signos equivalentes en el paralelis-mo (la funcin potica).

    En la prosa, sin embargo, el paralelismo es un recursoque tiende a abarcar unidades de signos ms amplias, como losepisodios y reacciones provocados por la introduccin del sig-no del mang en este cuento. Krystyna Pomorska subraya es-ta diferencia: "Los elementos equivalentes [en la prosa] estndistribuidos de modo diferente que en la poesa; abarcan uni-dades semnticas ms grandes; y no estn tan estrictamente or-ganizados" (171).6

    En el cuento "El regalo" el signo del mang aparece yreaparece, formando el paralelismo de un signo repetido yequivalente, pero siempre con diferencias, que rompe la linea-lidad del discurso de la voz narradora. La voz narradora, an-nima y supuestamente objetiva, enmarca la relacin afectivaentre dos alumnas en un colegio de convento para nias, el Sa-grado Corazn, en el perodo de transicin del Puerto Rico enla dcada de los 50, del sistema agrario al sistema industrial.El colegio es un instituto cuyas reglas exigen de las alumnasuna actitud de conformidad con las normas del sistema de je-rarquas socioeconmicas y raciales que perduran fuera de susmuros. La voz narradora vacila entre los dos mundos en con-flicto, y a veces parece cmplice de los vestigios del sistemacaduco. La funcin potica del mang destaca la funcin refe-rencial, pero manipuladora, de esta voz, aunque al final del

  • Ji Il Albada-Jelgersma

    cuento, la fruta podrida se convierte en el smbolo esttico delos valores podridos de la sociedad.

    "El regalo" se abre con la narracin intrigante de la es-cena que, cronolgicamente, es la ltima del cuento, la salidainminente de las dos estudiantes, Merceditas y Carlota, del co-legio de convento. La voz que narra en la tercera persona "ob-jetiva" establece desde el principio una autoridad privilegiada,subrayada por el uso del reflexivo impersonal en las primeraspalabras:

    Nadie se esperaba que Merceditas Cceres, el da que ex-pulsaron finalmente a Carlota Rodrguez del Sagrado Cora-zn, colgara su banda de la manija de la puerta, dejara caercon desdn su medalla de la Congregacin de los ngelesen la urna de las limosnas, y saliera por los portales del co-legio del brazo de su amiga ... (83).

    Sin embargo, es la subjetividad, no la supuesta objeti-vidad, de la voz narradora lo que se revela en los prejuiciosque colocan a las dos muchachas en sus clases sociales respec-tivas: mientras que Merceditas sale "con la cabeza en alto y sindignarse mirar hacia atrs una sola vez, con aquel gesto de al-tanera comn a todos los de su clase," Carlota es objeto de unretrato cuyas referencias a su apariencia fsica nos hacen cm-plices, como lectores, del desprecio implcito que rige la des-cripcin:

    A su lado ... marchaba Carlota, el enorme cuerpo de ani-mal pesado y manso balancendose imperceptiblemente ha-cia delante y el rostro espeso de colorete y de pancake des-hecho en surcos, manchando sin remedio el cuello de suuniforme con su llanto multicolor. (83)

    Cuando el signo del rnang entra por primera vez en elsintagma narrativo, tiene dos efectos semiticos. El primer

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    "El regalo"

    efecto es la contigidad metonmica entre la fruta y el cuerpode Carlota, destacada en el gesto acariciador e ntimo que ha-ce la nia, cuando le muestra el regalo a su amiga:

    El mang se lo haba regalado Carlota, introducindoloclandestinamente en el convento luego de un fin de semanaen casa de su padre. Lo sac del bolsillo a la hora del recreoy se lo mostr a su amiga, sostenindolo en la palma de lamano. (84)

    El segundo efecto es ms simblico y cultural: el sig-no del mang se hace la seal que cimenta la amistad:

    -Me lo obsequiaron hoya la hora del almuerzo los miem-bros del comit directivo del Carnaval-dijo [Carlota] son-riendo. -Es un rin de coln; dulce como el pan de az-car y tierno como la mantequilla. Ten, te lo regalo. (84)

    El deslizamiento del signo del mang entre metonimiay metfora responde a la funcin dinmica del lenguaje sea-lada por Jakobson: "Una competencia entre los dos recursos,el metonmico y el metafrico, se manifiesta en cualquier pro-ceso simblico, sea intrapersonal o social" (113). Es igual-mente notable la funcin reducida de la voz narradora en estaescena, que slo aparece en breves prrafos interpolados en eldilogo que entablan las voces de las amigas. El efecto del di-logo en primer plano es hacer ms dramtico e intrigante el si-guiente comentario de Carlota:

    -Pero lo que ms me gust fue que el comit me regalaraun hermoso rin de coln. Antes, a las reinas les regalabansiempre un anillo o una pulsera de oro, el da de su nom-bramiento. (84)

    Lo sorprendente del comentario es que Carlota valori-ce el mang, objeto lleno de vida, pero por lo tanto perecede-

  • Jill Albada-Jelgersma

    ro, sobre los regalos de oro preciosos y permanentes. Lo pode-mos leer como el primer indicio de la ruptura de la lgica quepresenta la voz narradora. Empezamos como lectores a atri-buir esta ruptura a Carlota. S in embargo, en la explicacin delnombre del mang que hace Carlota a continuacin, vemosotro plano de significacin ms simblico:

    -Se llama as, no porque se lo hubiesen sacado al pobreColn de debajo de las costillas -le explic Carlota, -si-no por la ciudad de Colombo, all por la India, favorita demi consorte Juan Ponce de Len. De all lo trajo, y lo sem-br l mismo en la isla. (84)

    Podemos compartir la sorpresa en la reaccin de Mer-ceditas, que "vio que, a pesar del disparate histrico que aca-baba de pronunciar, le hablaba en serio" (84-85). La aparenteequivocacin de las palabras de Carlota sirve dos funcionestextuales importantes. En primer lugar, el mang es, en reali-dad, una fruta indgena de la isla de Sri Lanka, antes Ceiln,cuya capital es Colombo: el nombre en Tamil es mankay, Enlos dudosos datos histricos relacionados con Juan Ponce deLen, que Carlota evoca, lo documental cede a lo imaginario,y ofrece una perspectiva lateral y humorstica sobre la Lineali-dad cannica de la historiografa. En segundo lugar, la versiningenua de Carlota, que valoriza la fruta sobre el oro, parecerecordar los valores de los Tanos, pueblo indgena de las islascaribeas a la llegada de Coln, Juan P