dunn, judy 1993

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  • Los comienzos de la comprensin social

    Entendiendo a otros?

    No hay nada para lo cual la naturaliza parezca

    habernos dado una inclinacin mayor que para la

    sociedad.

    Montaigne, Ensayos, 1580

    Los nios nacen en un mundo social complejo: desde la infancia en adelante, son participantes activos en un mundo de otras personas -adultos y nios, otros conocidos y no-tan-conocidos-. En el terreno del sentido comn parece razonable sostener que es importante para ellos comenzar a comprender las intenciones, los sentimientos y las acciones de los otros que comparten su mundo y aprehender las reglas sociales de ese mundo.

    Con todo, cuando nos ponemos a considerar los comienzos de esa comprensin --

    aparentemente de tanta importancia adaptiva que figurara bien arriba en la agenda del

    desarrollo- nos enfrentamos con una paradoja. De las investigaciones sobre la infancia

    sabernos que los bebs nacen predispuestos a aprender acerca de los sonidos y las

    miradas que son rasgos caractersticos de la gente. Prestan una particular atencin a las

    formas y los patrones que son como rostros y a los sonidos que entran en el rango de

    frecuencia de la voz humana femenina. Como bebs, aprenden con especial rapidez

    acerca de los estmulos que cambian de un modo que es contingente con su propio

    comportamiento -los mimo que hace la gente en la vida real-. A los dos meses,

    distinguen a una persona que trata de comunicarse con ellos de otra que habla a un

    tercero (Trevarthen, 1977). Estudios sobre el desarrollo de la aptitud de los infantes para

    percibir que la persona a la que se ve es la persona a la que se oye, y que ciertos patrones

    visuales y auditivos especifican al mismo individuo, demuestran que "Los infantes

    parecen poseer de manera innata, o desarrollar rpidamente, notables habilidades para

    percibir las acciones y expresiones de otras personas" (Spelke y Cotelyou, 1981).

    En el momento en que tienen siete y ocho meses, sabemos que los bebs estn a tono

    Dunn, Judy (1993), "Entendiendo a otros?",

    en Los comienzos de lo comprensin

    social, Buenos Aires, Nueva Visin, Coleccin

    Alternativas en salud mental, pp. 11 -21

    (V. Edicin en ingls: The Beginnigs of Social

    Understanding, 19881,

  • con las diferentes expresiones emocionales de los adultos. En situaciones de

    incertidumbre, verifican las expresiones emocionales de sus madres y responden d e

    manera diferente y adecuadamente, a las mismas (Klinnert et al., 1983). Si las observan

    interactuar positivamente con un extrao, tienen, posteriormente, menos cautela con el que

    los bebs cuyas madres interactan neutralmente (Feiring, Lewis y Starr, 1984). Son

    sensibles a la direccin de la mirada de otra persona y tratan de mirar en la misma

    direccin (Scafe y Bruner, 1975). Como comentan Rochelle Gelman y Elizabeth Spelke,

    "Los infantes, lo mismo que los adultos, intentan descubrir qu hacen o sienten los otros"

    (1981, p. 51). Alrededor de los nueve meses advierten la congruencia entre su propio estado

    afectivo y la expresin afectiva en el rostro de otra persona (McKain et al., 1985). A esta

    edad, tambin, comienzan a cooperar efectivamente con otros en juegos (Dnde est? iAc

    est!, escondidas) y en las conocidas rutinas de ser alimentados, cambiados y vestidos.

    De manera ms llamativa, los bebs comienzan a compartir un marco comunicacional

    de gestos y seales con los otros, diciendo adis apropiadamente cuando alguien se va,

    sealando sus propios pedidos con gestos compartidos por todos los miembros de la

    familia. Esta capacidad para comprender y utilizar un marco comunicacional comn es

    particularmente evidente en los intentos de los infantes por aclarar sus deseos y

    necesidades. Como comenta Jerome Bruner, sus medios para un fin incluyen rpidamente

    las acciones de otras personas, y "la principal herramienta del infante para alcanzar

    sus fines es otra persona" (1983). Los bebs son criaturas muy sociales y sociables.

    Si, no obstante, nos preguntamos por la capacidad de los nios ms grandes para

    comprender las emociones, percepciones e intenciones de otras personas, descubrimos

    que la investigacin sobre la toma de perspectivas nos dice que la desarrollan con

    relativa lentitud. Esta es la paradoja. Estas capacidades son aparentemente cruciales

    para el individuo, centrales en la evolucin humana y, sin embargo, parecen

    desarrollarse, de acuerdo con una tradicin de la psicologa evolutiva, con relativa

    lentitud. Cuando los nios de cuatro, cinco o seis aos se enfrentan con tareas que les

    exigen tomar la perspectiva de otros, o hacer juicios sobre los sentimientos de personas

    en relatos o pelculas (el paradigma experimental que los psiclogos han empleado

    usualmente para comprender el crecimiento de estas capacidades), tienen a menudo

    dificultades reales (Shantz, 1983). La imagen piagetiana original de los nios como

    "egocntricos" hasta los seis o siete aos ha sido, por supuesto, radicalmente modificada

    por los estudios experimentales que demuestran que el diseo de las pruebas afecta de

    manera decisiva la capacidad de los nios para tomar la perspectiva de otros. Puede

    demostrarse que un cambio de desarrollo, desde ignorar a ser capaz de compartir una

    perspectiva, tiene lugar en edades dramticamente diferentes a los dieciocho meses, a

    los dos aos y medio, a los cuatro o incluso a los diez- segn la tarea y el mbito

    escogidos (Flavell, 1985). Pero esta investigacin dice poco acerca de la naturaleza de las

    capacidades de los nios en el mbito de su vida familiar o cmo las mismas se modifican con

    el desarrollo.

  • De modo que los nios no desarrollan estas capacidades de suma importancia hasta bien

    pasada la infancia? Llegamos a la conclusin de que para un nio el desarrollo crucial de

    transformarse en humano la comprensin de que otras personas tienen sentimientos y

    pensamientos como los suyos, si bien tambin diferentes- es extremadamente lento? Los

    nios desarrollan sus facultades de comunicacin, comprensin y pensamiento, su

    seguridad emocional y si sentido de s mismos dentro de un marco social complejo;

    fracasan, no obstante, en captar la naturaleza de los talantes, intereses y relaciones de

    los otros con quienes comparten ese mundo o las normas de procedimiento de ese

    mundo, hasta que tienen cinco o siete aos? Cundo y cmo comienzan a comprender

    los sentimientos y las emociones de otras personas, las reglas y roles sociales del mundo

    en el que crecen?

    Piaget y Sullivan sostuvieron que en los procesos de "descentramiento" mediante los

    cuales los nios superan las dificultades en la comprensin de los otros, son las

    discusiones y desacuerdos entre los cinco o seis aos de edad los que tienen una

    importancia clave. En estas disputas, los nios se ven obligados, por primera vez, a tener

    en cuenta las diferentes opiniones y perspectivas de otra persona (Piaget, 1932; Sullivan,

    1953). Qu ocurre entonces con el perodo entre la infancia y esta etapa de las disputas

    entre nios de edad escolar capaces de hablar, quienes se incitan unos a otros a enfrentar

    los mutuos puntos de vista? Cmo se comportan los nios en el mundo de la familia, si

    su comprensin social es en verdad tan limitada?

    Aqu nos encontramos ante un vaco. Existe una gran riqueza de investigaciones sobre el

    primer ao de vida, las que documentan maravillosamente la naturaleza del

    comportamiento social de los infantes, su bien sintonizada sensibilidad al

    comportamiento y los humores de otras personas (vase, por ejemplo, Stern, 1985). Hay

    tambin una floreciente tradicin de investigaciones sobre la capacidad (y la incapacidad)

    de los nios en edad escolar para tomar la perspectiva de los otros, y sobre la evolucin

    de sus ideas acerca de la amistad, la autoridad y la justicia (Damon, 1977; Selman, 1980;

    Youniss, 1980). Entre estos dos campos de investigacin, en el periodo de transicin de la

    infancia a la niez, existe un rea relativamente inexplorada. Lo est, en parte, porque el

    desarrollo de la inteligencia social slo recientemente se ha convertido en una cuestin

    de inters para los psiclogos evolutivos dedicados al segundo y al tercer ao de la niez.

    En tanto los clnicos se han dedicado durante mucho tiempo al desarrollo en el infante del

    sentido de identidad y autonoma en este perodo de edad (Mahler, Pine y Bergman,

    1975), para los psiclogos evolutivos son los dramticos acontecimientos de la

    adquisicin del lenguaje y la representacin simblica, de las habilidades comunicativas y

    la categorizacin del mundo objetivo los que han ocupado el centro del escenario. Estos

    tienen efectivamente, por supuesto, una profunda implicacin para el desarrollo de la

    inteligencia social de los nios. Pero con la notable excepcin de quienes estn

    interesados en la pragmtica de los comienzos del lenguaje, y un pequeo grupo de

  • psiclogos dedicados a las "teoras de la mente" en nios pequeos, los profesionales que

    estudian la adquisicin del lenguaje o el desarrollo conceptual no han estado

    primordialmente preocupados con la naturaleza de la comprensin por parte de los nios

    de su mundo social.

    Por otra parte, la evolucin de la comprensin y la comunicacin sociales humanas

    implican un rango amplio de capacidades, adems de la adquisicin de la sintaxi s o

    incluso de la semntica. Las personas simplemente no se