Peatones de la Historia

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Personajes del Baix Llobregat

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Edita:Produeix: D.L.: B-XXXXX-XXXXAmb la collaboraci de:Es una tarea ms ardua honrar la memoria de los seres annimos, que la de las personas clebres. La construccin histrica se consagra a la memoria de los que no tienen nombre Walter BenjaminPEATONES DE LA HISTORIA DEL BAIX LLOBREGAT(Testimonios y biografas)Volumen 27SUMARIOPRESENTACIN ............................................................................................... 9INTRODUCCIN ............................................................................................ 13PRLOGO ................................................................................................... 17TESTIMONIOS Y BIOGRAFAS Montserrat Avils Vila ............................................................................. 21 Antonio Balmn Arevalo .......................................................................... 25 Jos Barajas Galiano .............................................................................. 33 Jos Bernete Aguayo (1912-1937) ............................................................... 41 Octavio Cabello Buenda ......................................................................... 47 Pere Caldas i Ibez ............................................................................... 55 Juan Jos Casado Pea ........................................................................... 75 Francisco Espaol Fernndez .................................................................... 79 Joan Estrada Masip ................................................................................ 83 Pedro Evole Macias (1900-1996) ................................................................. 91 Ignasi Fina Sanglas (1944-2007) ................................................................. 97 Emilio Garca Lpez ............................................................................... 99 Juan Gonzlez Len (1903-1942) ............................................................... 117 Manuel Gonzlez Len (1908-1941) ............................................................ 123 Jess Gracia Prez ............................................................................... 131 Jordi Izquierdo Moreno .......................................................................... 135 Julio Jimnez Castillo ............................................................................ 145 Jos Lorite Galindo ............................................................................... 149 Toms Marn Martinez ............................................................................ 159 Carles Navales Turmos ........................................................................... 165 Manuel Nogales Moya ............................................................................ 185 Jos Noguera Castel .............................................................................. 1898 Jos Ortiz Prez .................................................................................. 195 Jacinto Prez Delgado ........................................................................... 197 Helena Ricart i Cebrian (1913-1999) ........................................................... 201 Ramn Rulo i Bargall ............................................................................ 205 ngel Rulo i Cortes (1909-1992) ................................................................ 213 Lluis Serra i Giribert (1903.1939) .............................................................. 219 Salvador Torres i Romeo ......................................................................... 223 Carles Vallejo Caldern .......................................................................... 227 Jess Vzquez Gordn (1924-2006) ............................................................ 2339Deseo iniciar esta presentacin con unos p-rrafos del libro El miedo, de Francesc Torres, que de ne con claridad la situacin actual sobre la recuperacin de la memoria hist-rica, en especial sobre lo que popularmente se ha bautizado como Ley de la Memoria, porque el miedo del Gobierno la denomin Proyecto de Ley por el que se reconocen y amplan medidas en favor de quienes pa-decieron persecucin o violencia durante la guerra civil y la dictadura. Un enunciado demasiado ambiguo para los que han espera-do tanto tiempo. (...) Los pactos de la Moncloa, el contenido espec co de los cuales todava es un mis-terio para casi todos nosotros, fueron unos acuerdos forjados entre polticos que necesi-taban continuar sindolo en el futuro demo-crtico que naca en Espaa:No me recuerdes Paracuellos del Jarama y yo no te recordar la Plaza de Toros de Bada-joz. De acuerdo.El precio que se pag por esta supuesta ga-ranta de estabilidad, al mismo tiempo, fue que la ciudadana de este pas perdi el de-recho a poseer su historia.PRESENTACINEl resultado de este desastre fue que el acontecimiento ms importante y condicio-nado de nuestra historia reciente, la Guerra Civil, an es un trauma emocional sin curar ni digerir de una manera intelectualmente adecuada y decente. Con un paternalismo insultante se opt, como si fuesen nios, por no hablar de aquello que poda dar miedo, pero quin tena miedo?Los protagonistas de este libro no tenan mie-do. Las biografas y testimonios que contiene este trabajo no pueden dar una visin com-pleta de los acontecimientos histricos en los que se enmarcan, son pequeas historias que retroalimentan la historia con mayscula. Prueba de ello es el valor concedido a estos testimonios por una gran parte de los histo-riadores, que los consideran un instrumento valioso para sus trabajos de investigacin. Las narraciones que aparecen en este segun-do volumen del libro Peatones de la Historia del Baix Llobregat constituyen una respuesta al silencio forzoso impuesto desde la Transi-cin. Es un requerimiento de principios y una obligacin moral, cuyo objetivo es dar a co-nocer lo que es y digo es, porque hay quien todava lo vive en presente el miedo, el do-lor, el sufrimiento personal o familiar, el ho-10rror de la Guerra Civil y el terror que implan-t la dictadura de Franco durante cuarenta aos de privacin de libertades. Muchos se fueron sin ver como la muerte del dictador no trajo la Repblica robada. Muchos otros no pudieron aportar su testimonio. Este libro pretende dar voz a todos ellos, porque en es-tas historias personales pueden verse re eja-das muchas vidas. Los polticos que pactaron la transicin de la dictadura a la democracia olvidaron a los que dieron su vida por defender la legalidad de la II Repblica, olvidaron a todos los que pa-decieron la represin franquista, a los hom-bres y mujeres que lucharon en condiciones muy adversas por derribar al dictador, olvi-daron a las decenas de miles de desapareci-dos enterrados en fosas comunes, olvidaron a todos los exiliados y a todos los que fueron asesinados en los campos de concentracin franceses y alemanes, porque el hambre y la enfermedad consentida tambin es asesina-to. Es ms, la Ley de Amnista de 1977 repre-sent que los vencedores de la Guerra Civil es decir, los que se sublevaron con las armas contra la legalidad existente perdonaban a los perdedores y a sus descendientes, garan-tizando con ello la impunidad de todos los criminales del bando fascista. Es lo que al-gunos historiadores denominan la justicia al revs. Yo lo denomino ignominia. En la actualidad resulta grotesco y una burla que algunos grupos parlamentarios defrau-den con su inmadurez poltica y con sus cam-bios de opinin a todos los que padecieron la terrible represin de la dictadura franquis-ta, a sus familiares y a las propias entidades memorialistas, pactando una Ley de la Me-moria que ms bien se podra cali car como Ley de Punto Final. Unos pactos en los que se abandonan todos los principios y valores, predominando ms los intereses partidistas, realizados en clave electoral. Una ley que no contempla la anulacin de todos los jui-cios sumarsimos de los consejos de guerra y de los Tribunales de Orden Pblico. Una Ley que abandona a los familiares de las victi-mas, obligndolas a recorrer un camino de va crucis de instancia judicial en instancia judicial durante aos, con el consiguiente coste econmico. Todo ello con un nal pre-visible y desalentador como en los casos de Peir, de Grimau, el diputado socialista Luis Dorado Luque y el ms reciente de Puig An-tich. La llamada seguridad jurdica no puede imponerse sobre la verdad y la justicia. Una justicia a la que todava no le ha llegado ple-namente la regeneracin democrtica. No podemos, por menos, que sentir vergen-za ajena cuando vemos que pases como Ale-mania e Italia han pedido perdn y han resar-cido moral y econmicamente a las vctimas de aquellas dictaduras fascistas, anulando las sentencias que fueron dictadas por aque-llos regmenes opresores. El Papa de Roma pidi perdn al mundo por la colaboracin que haba tenido la Santa Sede con el fascis-11mo alemn e italiano, pero la Iglesia espao-la se niega a pedir perdn y no quiere reco-nocer que fue la principal colaboradora de Franco y de sus crmenes y en la actualidad el Arzobispo de Valencia, Agustn Garca-Gas-co, promueve la construccin de un templo en honor de los muertos del bando fascista. Francia actualmente esta indemnizando a los familiares de los espaoles deportados a campos de concentracin nazis, republicanos que perdieron la vida en esos campos de ex-terminio. Tambin el gobierno argentino ha anulado la Ley de Amnista que daba impu-nidad a los militares golpistas y han podido ser encarcelados de nuevo. En Espaa somos diferentes, aqu, con la Constitucin en la mano, podemos enjuiciar a dictadores crimi-nales como Pinochet, pero se tiene pnico a digni car a las victimas del franquismo debi-do a las lastras de acuerdos de la Transicin, acuerdos que la derecha no respeta aireando constantemente los desmanes cometidos por los republicanos, entre ellos los de Paracue-llos del Jarama. Si unos asumimos esas muer-tes no se entiende por qu otros no pueden hacer lo mismo, aunque a lo mejor es debido a que para sus conciencias sea un peso dema-siado grande tantos inocentes muertos y tor-turados despus de haber ganado la guerra. El seor Aznar pone la guinda recordando la Guerra Civil como si estuviramos viviendo una situacin similar a la de 1936. Quizs l y su partido si la estn viviendo. Pero la pregunta que debemos hacernos despus de 68 aos de terminada la guerra civil y de 32 aos de la muerte del dictador Franco es la siguiente: realmente quin tiene miedo a la verdad, la propia democracia?Consideramos que es inaplazable el derecho a romper esos pactos de la Transicin en aras de la restitucin del honor y la dignidad de tantas vctimas. Existe la obligacin de tes-timoniar todo cuanto pas, de saber todos los porqus de lo acontecido. De denunciar los crmenes y los genocidios que trajo la sublevacin fascista y de contar la feroz re-presin de la larga dictadura. De dar la pa-labra a todos los que sufrieron la represin franquista directa o indirectamente. Cada da son menos los protagonistas que pueden dar su testimonio, y sus hijos tambin nos van abandonando. La verdad histrica no se puede esconder, la herida abierta desde hace siete dcadas est sin cicatrizar, tarde o temprano habr quien quiera curarla, me re ero a los nietos, que ahora empiezan a pedir verdad, justicia y reparacin para sus familiares. Ellos son los destinatarios ltimos de este libro, pues sern ellos los que ten-drn que recoger el testigo de los que pronto quizs no podamos alzar nuestra voz.El principal objetivo de los libros Peatones de la Historia del Baix Llobregat es colocar estas re exiones y estas experiencias per-sonales al servicio de la consecucin de una Ley de la Memoria justa y reparadora, es nuestra pequea aportacin desde esta co-marca. Porque tenemos derecho a conocer 12la verdad y a denunciar tanto crimen impu-ne. Porque tenemos derecho a conocer los nombres de los desaparecidos, de los fusila-dos, de los tirados en las cunetas y de los arrojados a fosas comunes para darles una sepultura digna. Porque tenemos derecho no solo a conocer los crmenes sino tambin los nombres de los verdugos que los ejecutaron. No tenemos nimos de revancha, slo quere-mos conocer esta parte de nuestra historia reciente, de una historia que por desgracia no se explica en las aulas. Porque tenemos derecho a que este libro llegue a escuelas, institutos, bibliotecas y archivos histricos, para que las nuevas generaciones sepan de la entrega, el sacri cio, las penalidades, el hambre y el calvario que supuso para mu-chas personas la emigracin, para que sepan de las detenciones y los encarcelamientos a los que fueron sometidos sus abuelos en su lucha sindical y vecinal. En resumen, para que sepan que la democracia y el bienestar alcanzado nadie nos los ha regalado. Es un patrimonio que habis recibido en herencia y que debis cuidar a anzando y consolidan-do la democracia actual para que la historia no se repita. Por todo ello nuestra Asociacin rinde a estas generaciones de luchadores un sincero y merecido homenaje.Finalmente, en nombre de la Junta Directi-va de nuestra asociacin, deseo agradecer la colaboracin de todos los que han hecho posible la publicacin de este libro. Agra-decimiento que hago extensivo al Depar-tament de Relacions Institucionals i Parti-cipaci de la Generalitat de Catalunya por la subvencin recibida, cuya cuanta ha sido totalmente insu ciente, para la realizacin y presentacin de dos libros, del proyecto BAIX LLOBREGAT (Lluita i resistencia an-tifranquista).Francisco Ruiz AcevedoPresidente de la AMHDBLLCornell a 7 de octubre de 200713INTRODUCCIES MEREIXEN QUE ELS ESCOLTEM Lalegre Elena, vint-i-pocs anyets, em va con-fessar haver plorat mirant la pellcula Salva-dor, en qu es recreen els darrers dies de la vida de Puig Antich. Ella, que no en sabia gai-reb res de tot all, sastorava pensant com pot ser que aix hagus passat aqu... i fa tant pocs anys...?.Alhora, jo mastorava pensant com pot ser que aquesta societat, i no dic noms lescola, no faci ms perqu joves com lElena no sabessin gai-reb res de tot all...? Jo li vaig respondre que era afortunada, perqu segurament era de les poques noies de la seva generaci que havia obert els ulls al nostre passat ms recent i que havia pres una certa conscincia don venim. I com que confessi amb confessi es paga, lin vaig fer la meva: Elena, jo no penso veure Salvador. Fa un temps que no puc sofrir les pellcules i els llibres sobre la Guerra Civil ni sobre la conseqent dictadura. Nhavia llegit i mirat fora. Per se mhan passat les ganes. Almenys de moment. Per qu, em va pre-guntar ella. Perqu memprenyo massa, i ja no tinc edat per emprenyar-me, li vaig fer. Reco-nec que s una resposta un xic impostada (sobre tot pel tema de ledat...), per no pas per aix falsa. Aquella confessi que li vaig fer a lElena la faig, ara i aqu, pblica. Memprenyo, i molt, i mentristeixo, quan lle-geixo, miro o escolto histries daquell passat nostre tan ro, tan gris i tan indigne. Una de les coses que ms em torben s la capacitat de transformaci de les persones en moments de pressi, de caos, de misria, dabs de poder. I no puc deixar de pensar com hagus actuat jo en situacions com aquelles. Hagus estat llop o xai? Vctima o botx? Revoltat o repressor? O simplement persona annima que passa els dies per empnyer els anys? El que tinc clar s que, fos el que hagus estat, no seria la mateixa per-sona que soc ara, educada i crescuda en temps de pau i en democrcia (relativa, si voleu). Per aix, des de fa uns anys no miro ni llegeixo res relacionat amb la guerra i el franquisme. Crec que, en essncia, ja s tot el que havia de saber... B, de fet, hauria de dir creia, en pas-sat, perqu fa uns mesos vaig trencar aquesta regla (i us asseguro que em vaig tornar a em-prenyar i a entristir. Ho sabia...). Va ser llegint, per imperatiu professional, els esgarrifosos testimonis del llibre Les dones del Prat i la repressi franquista, de la Collecci de Tex-14tos Locals que edita lAjuntament del Prat (any 2006), escrit i coordinat per la historiadora Mar-ga Gmez. La majoria daquestes dones que ara ronden la vuitantena eren criatures de pocs anys quan sen van endur els seus pares o germans grans per, molt sovint, no tornar-los a veure mai ms. Per en la seva memria infantil van quedar gravades aquelles escenes per sempre ms. Jo no volia es-coltar-les, no volia sentir-les, perqu sabia que em farien mal. Per vaig haver de parar lorella. S, el que explicaven em va fer mal. Mho po-dia haver estalviat, vaig arribar a pensar. Per desprs de pensar-hi una mica, vaig arribar a una conclusi que ha revifat el meu inters per aquests perodes foscos del nostre passat, una conclusi ben senzilla i netament moral: elles es mereixen que les escoltem. Tot el que van patir, tot el que van lluitar, tot el que van defensar, ho van fer per ells i elles, per tamb per nosaltres. I est b que tot all ens ho expliquin els historiadors, els documentalis-tes, els periodistes o els cineastes.... per amb tots aquests no tenim cap deute. Amb els pro-tagonistes, en canvi, crec que s que en tenim un. I cal saldar-lo ara, quan encara poden expli-car-nos-ho de viva veu, o b per boca (o lletres) dun tercer. Cal, doncs, que els escoltem. Sho mereixen. Mireu, sin, algunes pinzellades del que expli-quen aquestes dones del llibre del qual us he parlat abans. Lany 39, quan ja ha havien matat el pare, hi va haver una manifestaci franquista al Prat. Com que jo no hi volia participar, i molt menys aixecar el bra, em vaig amagar en un portal, per em van veure, va venir un gurdia civil, em va estirar i al mig de carrer em va fmer una bufetada que quasi vaig anar a parar al te-rra (Montserrat Reixach, lla de Joan Reixach, el primer afusellat del Prat al Camp de la Bota. Era regidor de lAjuntament per ERC). A la mare lobligaven a treballar netejant ca-ses, sense cobrar res, i no la deixaven sortir del Prat. Aix que era jo qui anava a la pres Model a veure el pare i a portar-li el farcellet amb la roba neta que em preparava la mare. Jo tenia 13 anys. Un dia, desprs de fer la cua per veurel, ell no era al seu lloc, aix que vaig preguntar on era. Em van dir que mirs unes llistes, i que si estava all era que havia desaparegut. Certa-ment estava all i aix vaig saber que lhavien matat. Una frase mha acompanyat tota la vida. El meu pare em va dir, tant si surto daqu com si no, no te navergonyeixis mai, que el teu pare no ha fet res. Mai me nhe avergonyit, per no he pogut parlar del tema, ns ara. (Jose na Fortuny, lla dIgnasi Fortuny, afusellat al Camp de la Bota). Jo tenia quatre anyets, i estava enamorada dun vestit rosa. Un dia vaig veure que la mare feia bullir aigua fosca en una olla, i va collocar el meu vestit a dintre. La meva feina era mirar dintre, a veure qu havia passat. I el que vaig descobrir va ser que el meu vestit rosa era ne-15gre. Vaig anar durant dos anys vestida de negre com un escarbat, ns i tot els mocadors de bu-txaca eren blancs i negres. Era difcil dentendre en una nena tant petita, per la mare sempre em deia que de pare noms nhi ha un. I real-ment era cert. (Assumpci Nadal, lla de Joan Nadal, afusellat al Camp de la Bota). El llibre que teniu a les mans s com una immensa llar de foc envoltada de persones que ens expli-quen les seves particulars histries. Segurament moltes delles no sn tan esgarrifoses ni cruels com les que es donaven en plena postguerra, perqu parlen de vagues, de manifestacions, de lluites obreres... per aquestes darreres sn so-vint igualment colpidores i, almenys a mi, algu-nes histries mhan tornat a emprenyar (daix no mescapo). A ms, en ser ms recents, ens serveixen per entendre millor per qu el pre-sent s aix i no duna altra manera, per qu les nostres ciutats, les nostres associacions, els nostres partits poltics... en de nitiva, per qu nosaltres som aix i no duna altra manera. Aix ho explica, en aquest mateix llibre, Octavio Cabello: La represin de la dictadura no solo afect a los que fueron fusilados, los encarcela-dos, los exiliados, los que cumplieron condenas en los campos de concentracin o batallones disciplinarios de trabajadores. Durante un largo periodo de tiempo, una vez terminada la guerra civil, afect a millones de familias en donde el papel de la mujer fue meritorio para sacar ade-lante a sus hijos y en donde sufrieron todo tipo de represalias y vejaciones. S. Les dones han estat potser les grans oblida-des, en aquest i en molts altres escenaris del nostre passat (ep!, i del present). En aquestes mateixes pgines ens ho explica Empar Fernn-dez: Moltes de les histries de les dones que van viure la guerra civil i la dolorosa postguerra a Catalunya sn histries tristes, commovedo-res, histries que ens parlen de lluita constant, de resistncia, de misria, de soledat o de pr-dua. Una daquestes histries trgiques, potser la ms trgica de totes les que he sentit ex-plicar, s la de lHelena Ricart, cornellanenca dadopci i supervivent per voluntat i coratge. Passeu les pgines i trobareu la histria dHelena Ricart, i de moltes altres dones i homes, via-nants de la histria del Baix Llobregat, com aqu sels anomena. Al voltant daquesta immensa llar de foc que s aquest llibre ens hi podem acostar, triar al cos-tat de qui volem seure, i parar b lorella. Enca-ra que el que ens expliquin sigui dur i remogui la nostra adormida o ignorant conscincia, que ens emprenyi o ens entristeixi. Si no trobeu cap ra prctica per a fer-ho (i us asseguro que nhi ha moltes) feu-ho noms per aquesta ra: perqu sho mereixen. David MiquelPeriodista17PRLEGEm satisf enormement poder escriure el prleg daquest llibre, que mhan demanat els amics de lAssociaci per a la Memria Histrica i Democrtica del Baix Llobregat, aIs quals ho agraeixo sincerament. La histria ms recent de la comarca del Baix Llobregat s representativa a de la lluita per la democrcia i les llibertats de tot el pas, per tanmateix s la histria prpia dun te-rritori singular. Ha estat una de les zones ms combatives, ms lluitadores per la democr-cia, els drets civils i laborals i lautonomia, quan tot anava molt relacionat, i com ho re-corda el president Francisco Ruiz Acevedo en la carta que mha fet arribar. La presncia dun gran nombre dindstries a la comarca i una classe obrera molt sensibilit-zada van convertir-la en un dels territoris que estaven a la punta de llana, lavantguarda dels canvis que la societat catalana anhelava -que en els ltim anys del franquisme i du-rant la transici van fer eclosi-, i de laven cap a una societat comparable a la dels pa-sos del nostre entorn. Els partits poltics i els sindicats clandestins, les entitats venals i socials van tenir una in-tervenci destacada. Tot aix ho recuII el lli-bre que tenen a les seves mans i que el far un document imprescindible per conixer el nostre passat ms immediat. Amb el record daquells anys daquell combat, vull expres-sar el meu reconeixement a totes les perso-nes que el van protagonitzar en favor duna societat i dun pas molt millors. En aquell marc predemocrtic va sorgir una iniciativa que voldria recordar i que a ser ni-ca a tot Espanya: el gran moviment popular de lAssemblea de Catalunya. LAssemblea de Catalunya va incorporar a la lluita polti-ca contra la dictadura la majoria dentitats, grups i collectius que defensaven planteja-ments democrtics i progressistes, per que ns llavors es movien nicament en el seu mbit ms propi. En aquest llarg cam cap a la democrcia i lautogovern, avui disposem dun nou instru-ment: lEstatut de 2006. El nou Estatut s un gran pas endavant, que ens reconeix ms com a poble per part de les institucions de lEstat, que ens atorga ms competncies i que ens ha de proporcionar els recursos ne-cessaris per a poder-Ies desenvolupar. En aquest recorregut moltes persones han con-18tribut a la Catalunya davui dia, recollint les aportacions de tots els que ja hi vivien junt amb la dels que van arribar-hi procedents daltres indrets, i que ara sha de completar amb els nous ciutadans per tal de fer -entre tots- la Catalunya del futur. El Govern de la Generalitat de Catalun-ya, i jo mateix com a President, volem ser al davant del procs de desplegament de lEstatut i liderar la constant modernitzaci del pas amb la collaboraci de la societat catalana en I seu conjunt. Tot plegat ens ha de conduir a enfortir les nostres institucio-ns amb plena con ana en les nostres pos-sibilitats i capacitats per tal dacomplir els objectius socials i nacionals que ens hem proposat. Jos MontillaMolt Honorable President de la Generalitat de CatalunyaBarcelona, 4 de setembre de 2007 TESTIMONIOS Y BIOGRAFAS21MONTSERRAT AVILS VILAEl germ de lAlbert, lIgnasi Fina, ha escrit ja una biogra a de lAlbert en el volum I daquest mateix llibre i aix mha estalviat una gran part de la feina, cosa que sincera-ment li agraeixo. Aquestes ratlles volen ser un complement de les seves. Quan mhe posat a escriure sobre el meu testimoni, he topat amb el primer problema: tamb a mi em resulta impossible separar la meva vida professional i poltica de la vida de lAlbert, ja que des de lany 1960 ns a la seva mort el 1997 les vam viure junts sempre i amb una activitat totalment indistinta. La nostra intervenci en un o en altre cas, es devia a un simple repartiment de la feina. s per aquest motiu que mhe decidit a escriure un sol captol per a tots dos. La nostra relaci amb els treballadors del Baix Llobregat sinicia a travs de les visites al nostre despatx de Barcelona de treballa-dors i dirigents obrers de lempresa Pirelli de Cornell, Joan Estrada, Jos Fuentes (mort), Prieto, etc. A partir daqu coneixem ms la vida obrera del Baix Llobregat i acabem obrint despatx a Cornell -a la plaa Cam-pfasso- lany 1965 o 1966. En aquelles dates, tenem despatx a Barcelona i a Matar, i el de Cornell fou lltim que obrirem, si b uns anys desprs vam traslladar-nos de local. A Cornell vam atendre molts treballadors de la comarca i vam tenir relaci amb els dirigents de les lluites obreres que sanaren succeint. Vam assessorar els treballadors de Montserrat Avils i Albert Fina22lempresa ROCKWELL CERDANS, quan aques-ta decid tancar les portes i deixar aix sense feina prop de 600 treballadors. El con icte dura cap a dos anys (1967 i 1968) i obt un ress important en tot el Baix Llobregat. No puc oblidar les persones que dirigiren aquest con icte, amb els quals vam fer-nos amics i entre els quals recordo ara Fco. Ruiz Aceve-do, Ferran Salvo (mort), Pedro Salinas, Cues-ta (mort) i tants altres. Desprs del con icte i de la lluita de la Cer-dans, vam continuar assessorant molts tre-balladors de la comarca al nostre despatx de Cornell i no puc deixar de recordar, ja als anys 1974 i 1975, les vagues de lempresa ELSA i de lempresa LAFORSA, aix com la vaga general que esclat a la comarca en aquest perode. A lempresa ELSA la lluita va ser llarga i la pa-tronal va arribar a acomiadar gran part de la plantilla. Els treballadors ens encomanaren la seva defensa legal i vam presentar les de-mandes oportunes contra els acomiadaments. Com sempre fiem, els vam advertir que ns i tot si guanyssim el judici, lempresa po-dria acomiadar-los aplicant la llei llavors vi-gent que en ltim termini sempre atorgava a lempresa el dret dopci entre la readmissi i la indemnitzaci. Aquest s el primer cas que conec que els treballadors van decidir desistir totes les demandes presentades contra els acomiada-ments a la Magistratura del Treball i van de-cidir continuar les lluites per tal daconseguir les readmissions. Havien re exionat sobre el futur de les reclamacions legals i havien decidit con ar noms en la seva lluita. El cas va nalitzar amb la readmissi de tots els treballadors, amb dues excepcions: Pepe Martnez i Carles Navales. No puc deixar de recordar la nostra actuaci com advocats en el cas, o millor dit en el moment de portar a terme els desistiments. Vam redactar un escrit de desistiment, en el qual explicvem els motius de la decisi i vaig anar a parlar amb el llavors deg dels Magistrats de Barcelona. La veritat s que no li va agradar gaire tot plegat. Els darrers dies de lany 1974, vam tenir co-neixement de la detenci de 24 destacats l-ders del Baix Llobregat, amb lacusaci de preparar una mobilitzaci generalitzada de la 1968. Assemblea de treballadors i familiars de Rockwell-Cerdans, en el Montseny. 23comarca per la carestia de la vida. Entre els detinguts, recordo Fco. Ruiz Acevedo, Jos Cano, Jess Garrido i Jos Fuentes (mort). Les detencions no van fer res ms que avivar la protesta i el 5 de desembre va haver-hi vaga generalitzada al Baix Llobregat. El con icte de lempresa LAFORSA esclat el 1975. El fet proper que va provocar la resposta obrera es produ a nals doctubre quan un nou cap de laminaci acomiad un obrer que portava deu anys a lempresa, tot acusant-lo duna falta de respecte. Va intervenir el jurat dempresa i va arribar a un acord amb representants de lempresa daplicar una sanci de quatre dies de sus-pensi docupaci i de sou per comptes de lacomiadament. Malgrat lacord, dues ho-res desprs al treballador li van donar una carta dacomiadament. La reacci dels tre-balladors de LAFORSA i la dels treballadors de tot el Baix Llobregat va ser unnime, i van arribar a mobilitzar-se ms de 70.000 obrers. 1967. Grups de tcnics de Rockwell-Cerdans. Drets, de es-querra a dreta; 3 Fco. Ruiz Acevedo. Agajuts, de esquerra a dretra. 4 Pedro Salinas, 5 Ferran Salvo (mort). Mhe limitat a fer referncia a la nostra in-tervenci en els grans con ictes collectius de la comarca, per s notori que sen pro-duren molts ms, en els quals els advocats no rem nosaltres, per exemple a lempresa SIEMENS, que cito expressament per recor-dar el dirigent obrer Antonio Garca, amb el qual vam fer una bona amistat.25ANTONIO BALMN AREVALOJordi Izquierdo MorenoLa entrevista que sirve de base para esta biografa, tiene lugar en el despacho de la Alcalda del Ayuntamiento de Cornell de Llobregat, poco antes de las elecciones mu-nicipales. Este peatn de la historia fue ele-gido alcalde de su ciudad en abril del 2004, de la que ha sido concejal desde 1987. Alto, con barba muy corta y gafas; con cha-queta y sin corbata; de sonrisa fcil y mira-da que le dan un aire afable; me habla de l de un tirn, ordenadamente, sin grandes elocuencias, sintticamente. A uno, que lo conoce directamente de la gestin municipal desde hace mucho tiempo, le da la impre-sin de que habla sin el entusiasmo que le he visto otras veces, cuando se trata de su ciudad, de sus proyectos de futuro. Es nor-mal. Es el protagonista de la entrevista pero no le gusta explicarlo. Lo hace por que se lo han pedido. Antonio Balmn naci en Barcelona, el 3 de Enero de 1960. Sus padres Antonio y Sabina vinieron desde la provincia de Crdoba (An-daluca) a Catalunya en el ao 1957. Se co-nocieron en la empresa Aguas de Barcelona donde trabajaban, l de pen y ella de sir-vienta. Se fueron a vivir a la casa que haban construido en Sant Boi. All vivieron hasta que Antonio tuvo dos aos. Su precaria salud hizo que sus progenitores buscaran un clima me-nos hmedo, y fue as como se trasladaron al barrio de Sant Ildefons. All naci su hermano ngel cuando l tena cuatro aos. Inici su aprendizaje escolar, a falta de un colegio pblico en el barrio, en el Liceo Orte-ga, al lado del cine Pisa. Despus, cuando se construy la Escuela Nacional San Ildefonso, pas a continuar sus estudios bsicos en ella. Recuerdos escolares de la toma de leche para crecer; de los castigos; de tener que cantar los sbados el cara al sol; del regalo de un profesor, Horacio Antn, que hizo un libro de poesas - la lectura le ha acompaado hasta hoy y ahora pretende hacer de Cornella una Ciutat de la lectura- Recuerdos tambin de la infancia en su barrio, de los algarrobe-ros que lo rodeaban: Sant Ildefons era un barrio aislado. Tenamos pocas cosas. La calle 26Mossn Andreu era una riera. Nos embarrba-mos. Slo utilizbamos las calles para poder jugar en verano, con el buen tiempo. El proceso que desencaden la Ley General de Educacin de 1970 ley Villar Palas es el punto de partida de sus motivaciones. La ley fue rechazada por los estudiantes duran-te los aos siguientes a su aprobacin ya que no slo se haba realizado sin su participa-cin, si no que pretenda imponer un sistema de selectividad la primera prueba fue en el 1975 - que perjudicaba an ms a la minora de los hijos de los trabajadores que accedan a la Universidad. No recuerda bien-bien el cmo, pero sabe que aquellas re exiones y motivaciones fueron su primer punto de conexin con alguna gente. Bueno, fui de-tectando toda una serie de cosas: observa-ba como en la calle se manifestaba la gente contra la guerra de Vietnam, cuando venia el 1 de mayo... Y todo eso a m me produca una serie de preguntas, de inquietudes, de percepciones y, poco a poco, en el instituto fue donde encontr la gente que me ayuda-ron un poco a canalizarlo.En 1971 pas a cursar el bachillerato ele-mental al colegio Sant Miquel que era una extensin del Instituto Jaime Balmes de Barcelona. Al inicio del curso, el 20 de sep-tiembre, tuvieron lugar las inundaciones del ro Llobregat a causa de las lluvias cadas en las comarcas del Bages y en la zona norte del Baix Llobregat y que afectaron a ms de 20.000 personas y 6.300 viviendas. Fue-ron muchas horas de angustia, pero tambin de solidaridad vivida en primera persona. Recuerdo como llevbamos los colchones al colegio Sant Ildefons... de ver como una ciudad se una en la desgracia, se ayudaba. Mi padre fue afectado en el centro de tra-bajo. No sabamos nada de l, en aqulla poca no tenamos telfono. Hasta que no le vimos no supimos que haba pasado. Son momentos que quedan para siempre en tu mente. A mitad de curso, en febrero de 1972 para ser ms exactos, la ciudad estaba convulsio-nada por las huelgas de Elsa, Laforsa, Pirelli i Siemens y ocupada por la polica. Hubo en el colegio Sant Miquel un tema que era el movimiento obrero. Me puse en la mesa del profesor para acabar de preparar el tema y Manifestacin en Esplugues del Llobregat, nales de los aos 70, contra las medidas del gobierno de U.C.D.27empec a hablar sobre la importancia de la lucha obrera, fue mi primera conferencia. La relacin y simpata con algunos profe-sores, hablando y comentando los temas y, fundamentalmente, el entorno escolar, hizo que empezaran a crecer sus inquietudes y a compartirlas con ms gente. Junto a otros compaeros cre y dirigi la revista del cole-gio. Conoci personas de los cursos avanza-dos vinculadas a los movimientos cristianos, relacionadas con los compromisos sociales en aquel momento de lucha y con la Asam-blea de Catalunya. Me fui implicando poco a poco, a pesar que en mi familia no haba nadie que estuviera tan comprometida como las personas con las que me relacionaba. En 1974 empieza a militar en la Joven Guar-dia Roja; en julio tiene lugar la primera huel-ga general en solidaridad con Elsa y Solvay; en septiembre entra en el Intitut Francesc Maci; y en diciembre se lleva a cabo la se-gunda huelga general contra la caresta de la vida. El primer da en el Instituto es el recuerdo de chavales que llegamos a una cla-se y, que de esa clase ramos cuatro los que tenamos muchas, muchas inquietudes. Al -nal del curso, conseguimos un poco aunar a todo el mundo en la necesidad de cambiar las cosas. Fue un curso que empez de for-ma torcida, pero que acab muy bien: haca-mos cursillos, movilizaciones, das de huelga y agrupamos a unos 150 alumnos todos muy unidos y combativos. A partir de ah comienza a entrar, tambin, en contacto con mucha gente, con jvenes de Comisiones Obreras, de organizaciones ju-veniles y sobre todo jvenes del entorno del Casino Cultural de Sant Ildefons. Fue una poca muy intensa, muy maja, porque ra-mos pocos militantes, pero cada labor que ibas haciendo, poco a poco, nos permita ir avanzando. En el Institut Francesc Maci es donde conoce, tambin, y establece amistad con Jos Montilla, que despus fue alcalde de Cornell i actualmente President de la Generalitat de Catalunya,El Casino Cultural de Sant Ildefons es sin duda uno de sus puntos de referencia ms impor-tantes. La entidad haba sido creada por un grupo de vecinos al edi carse el barrio. Prc-ticamente permaneci arrinconada y olvida-da hasta que, por unos cambios de sus esta-tutos, se inicia un proceso que permiti la entrada de jvenes ya comprometidos y que en 1974 pasan a dirigir la entidad. Se realizan actividades para los jvenes de tipo cultural, social, recreativo y, al mismo tiempo, otras de carcter cvico y relacionadas con la de-nuncia de la falta de infraestructuras y ser-vicios que tiene el barrio, convirtindose, al igual que antes lo haba hecho el Centro So-cial Almeda, en una escuela de democracia, en referente para la juventud movilizada. El Casino es el descubrimiento no tan solo de la vida de entidad sino, un poco tambin, del poder compartir sentimientos. Me per-mite conocer ms Catalunya, viajar, hacer excursiones, ver otros valores; tener oportu-28nidades de poder hacer una serie de cosas, cine, libros...pero tambin de conocer gen-te - Faelo, Concha, Esther que ya muri, el Chico, Putillas...- de intentar construir algo nuevo y diferente. Yo creo que el Casino es una de las cosas que ms me permitieron dar intensidad, diramos, a todas aquellas sensi-bilidades e inquietudes que yo tena. A nales de 1975, recin muerto el dictador, participa en una escisin en el Partido Comu-nista de Espaa (Internacional) y al cabo de poco tiempo ingresa en las Joventuts Comu-nistes de Catalunya (JCC) i el Partit Socialista Uni cat de Catalunya (PSUC). Yo milito con la gente de mi barrio, de Sant Ildefons, en una clula, en un comit de barrio y enton-ces yo me instalo ms a hacer poltica don-de tengo el centro de trabajo y empezamos a montar el PSUC, con mucha ms gente en Sant Boi. A primeros de 1976 se haba in-corpora al mundo del trabajo en una peque-a empresa de laboratorios, de Sant Boi de Llobregat. Esta incorporacin es fruto ms del compromiso que de las necesidades eco-nmicas de su familia. Es cuando descubro que necesitamos autonoma econmica para poder atender algunos proyectos personales con ms libertad, para tener, digamos, me-nos hipotecas de movimiento en esta vida, y me doy cuenta de que esa libertad que yo tengo no la tiene todo el mundo. La actividad poltica clandestina del momen-to es muy intensa. Es tiempo de reuniones en despachos de abogados, en las clulas, para ir analizando la transicin que se abre hacia la democracia y analizar el papel de todos en este nuevo contexto poltico; de traba-jar en la creacin de nuevas clulas y grupos de apoyo; de participar en la vida poltica asociativa y en la lucha de Cornell - en la campaa por la canalizacin del rio, en la huelga general por Laforsa, en la manifes-tacin pel Drets dels joves i lAmnistia - en las actividades en torno a la Asamblea de Catalunya de Cornell, en la concentracin del 11 de setembre a Sant Boi; de vivir mo-mentos dulces con la legalizacin del Par-tido Comunista de Espaa (PCE) y del PSUC, los primeros mtines.. y momentos no tan dulces como los asesinatos de los abogados laboralistas de Atocha (Madrid).Yo particip en los movimientos social y estudiantil, con mucha gente de diferentes orientaciones en la izquierda pero nunca destaqu, no era mi intencin. Quiero decir que todos particip-A la izquierda Antonio Balmn en la esta de la Unidad del P.C.I. en Bolonia (Italia) a principios de los aos 90.29bamos, todos hacamos. Evidentemente en muchos momentos yo he tomado unas res-ponsabilidades dentro de los movimientos or-ganizativos y polticos de la localidad y tam-bin de la comarca, pero creo que a m lo que ms me aport fue compartir con muchos j-venes de aquella poca como canalizbamos nuestras energas, nuestras reivindicaciones y nuestra rebelda, de cara a conseguir una sociedad ms justa. Una transicin que cul-mina participando en las primeras elecciones democrticas, en junio de 1977, apoyando la candidatura del PSUC. Una de sus preocupaciones, sobre la que in-siste reiteradamente, es el hecho de acom-pasar sus posturas y planteamientos lo que l llama el ritmo de la velocidad - a los de la gente que le rodea, a sus compaeros, a su familia. Por l hubiera sido ms radical, pero intentaba siempre aproximar posturas, conciliar posiciones. Por eso lo llamaban el bisagra. Aunque tengo un carcter vehe-mente, es cierto que independientemente de mis propias posiciones despus busco el cmo hacer que la gente encuentre el espacio de relacin, de comodidad, de acuerdo. Esta actitud le permite contactar con personas de diferentes ambientes polticos y estar siem-pre abierto a relacionarse con mucha gente y, ms adelante le es de gran ayuda, cuando llega la democracia y se produce un cierto desencanto A m este adecuar mi veloci-dad aunque pareca conservador - me ayud un poco a serenar mi re exin y a situarla en una realidad que no era tan frustrante. Nos pensbamos que bamos a cambiar todo muy deprisa y la sociedad no tiene la misma velocidad que nuestras ideas. Eso era algo que siempre haba pensado y que me ayud a temperar mi compromiso.Destaca a lo largo de esta entrevista, muy es-pecialmente, el trabajo y el modo de hacer poltica en la comarca (Baix Llobregat) y que desde fuera no se comprenda; la importan-cia del movimiento intersindical, con Carlos Navales y Miguel Lpez entre otros muchos, en el que particip como delegado de Comi-sions Obreres desde las primeras elecciones sindicales celebradas a primeros de febrero de 1978; o la clara apuesta de la gente del Baix, en el I Congrs de la Joventut Catala-na celebrado en 1977 en el paraninfo de la Universidad de Barcelona - en el marco del Congrs de Cultura Catalana - de crear un gran movimiento juvenil democrtico, plural e independiente y los los que todo esto pro-vocaba en las juventudes comunistas. ra-mos gente siempre inquieta, que no tan slo se jaba y paraba en lo que tenia, sino en ver diferentes posibilidades y en abrir dife-rentes puertas, sin cerrar precipitadamente, muchas veces, ninguna. En enero de 1978, como consecuencia del enfrentamiento de los sectores pro-soviti-cos y eurocomunistas, abandona el PSUC. Se abre un perodo de poco ms dos aos en el que deja la militancia directa en la comar-30ca y en Cornell, aunque sigue participando en las movilizaciones por ejemplo la mani-festacin en septiembre en denuncia de los d cit de la enseanza en la ciudad - y se mueve, sobre todo, en ambientes y grupos de Barcelona. Hago otro tipo de vida per-sonal, ligada a la ciudad pero, sobre todo, distanciada en aquel momento de la situa-cin crtica que aqu se viva y que a m me aportaba bien poco. Es un tiempo de mucha participacin y con-sultas democrticas: la aprobacin de la Constitucin en diciembre de 1978; las elec-ciones generales en marzo y las municipales en abril de 1979 y la aprobacin -por un 88% de los catalanes- del Estatut de Catalunya en octubre del mismo ao; y las primera elec-ciones al Parlament de Catalunya, en marzo de 1980. Es tambin para l un tiempo de desorientacin profesional y de formacin. Deja el Institut Francesc Maci y se incor-pora despus a estudiar sociologa en el Ins-titut Catlic dEstudis Socials de Barcelona (ICESB). Este centro es promocionado por el obispado de Barcelona y en l daba clases Joan N. Garcia-Nieto, sacerdote jesuita vin-culado a la ciudad de Cornell y a la comar-ca, creador de la Escuela de Formacin Social del Baix Llobregat, que por sus pensamientos y compromiso personal ha sido un claro pun-to de referencia e in uencia para una gran mayora de los jvenes concienciados de la comarca. En el ICESB, junto a una nutrida represen-tacin de estos jvenes comprometidos, ad-quiere la formacin necesaria para a anzar sus convicciones, el marco ideolgico y doc-trinal sobre lo que consideraba que haba que hacer, el reforzamiento terico de aquello que se de ende en la prctica. Es el lugar donde puedo traducir todas esas inquietudes, todas esas re exiones, en un tiempo mucho ms tranquilo, ms sosegado. Donde apren-der, formarte y profundizar, desde el punto de vista ms terico, en que signi ca la pol-tica como convivencia social, el por qu nos lleva a defender toda una serie de cosas. El 23 de febrero de 1981 tiene lugar el inten-to de golpe de estado con el secuestro del Parlamento Espaol por un grupo de guardias civiles. Recuerda con orgullo la postura y ac-tuacin que mantuvieron aquella noche y la concentracin al da siguiente en Comisions Obreres del Baix Llobregat. El 23 de abril del mismo ao vuelve a tener militancia concre-ta cuando se incorpora a la Agrupacin del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) de Cornell, de la que es escogido primer secre-tario en 1982. La entrevista ha llegado a su n. Ya de pie, antes de despedirnos, le pregunto por su mujer Gemma y su hija Helena. Noto que su voz se modula cuando me habla de ellas, se vuelve ms clida, ms emotiva. Creo ver, a travs de las gafas, un brillo diferente en los ojos de este joven peatn de la historia.31N.B Antonio Balmn es en la actualidad Al-calde de Cornell de Llobregat, conseller del Consell Comarcal del Baix Llobregat y forma parte de la junta de govern de la Mancomu-nitat de Municipis de lrea Metropolitana de Barcelona.En el despacho del Ayuntamiento de Cornell de Llobregat, a principios de los aos 90.33JOS BARAJAS GALIANODavid Lora Barajas y David Lora Barajas y Carmen Lpez lvarez Carmen Lpez lvarez Jos Barajas Galiano, nacido el da once de abril de 1916 en Huelma (Jan). Esclavo del franquismo en los batallones disciplinarios de soldados trabajadores (BDST). Luchador en la defensa de la democracia y sargento del ejr-cito Republicano. Hurfano de madre, creci con los cuidados de su abuela materna que fallece cuando el cuen-ta con siete aos. Su padre se casa con una seora que es la que lo acaba de criar. Crece sin hermanos y sin cario de madre y su mayor aspiracin es llegar a tener una gran familia, lo que l no tuvo.Su familia era de clase media, econmicamente bien situada. Contaban con ahorros que perdie-ron totalmente cuando instaurado el franquis-mo, se anul la moneda republicana sumiendo en la miseria a mucha gente que dispona de un dinero fruto del trabajo de muchos aos.Afortunadamente su familia contaba con tie-rras que les ayudaron a salir adelante.Estudia en la escuela privada del pueblo de Don Dionisio con el objetivo de hacer una ca-rrera, pero su to mayor, patriarca de la fa-milia dispone que salga del colegio antes de hacer el bachiller porque considera que con la herencia que tiene no necesita estudios. Jos se lamenta de este hecho porque si su madre hubiese vivido, el habra estudiado, que era lo que ella quera.Sus ideas polticas las hereda de su padre, hombre de izquierdas que en su juventud acompaaba a Pablo Iglesias a dar mtines por la provincia de Jan.Militante de las Juventudes Socialistas Uni -cadas de Huelma, estuvo preso por repartir pasquines del partido socialista en la lucha que se llevaba a cabo para conseguir la jor-nada laboral de ocho horas.Se reuna junto con otros compaeros en La casa del pueblo donde hacan asambleas para pedir mejoras sociales y luego enviarlas al gobernador. Recuerda el nombre de algunos compaeros como Amable Donoso Garca, Vir-34gilio Guzmn, (de la familia apodada los Guz-manes), Manuel Daz Aguilar to de su mujer, Anselmo Valle muerto en la guerra, etc.Recuerda tambin la ancdota del simulacro de entierro que hizo toda la juventud del pueblo a Gil Robles, con un atad de verdad lleno de piedras al cual dieron sepultura con solemnidad.Cuenta con diecisiete aos cuando conoce a su actual esposa, Elena que tena catorce, y comienza una bonita historia personal.Se inicia el golpe de estado franquista e in-tenta entrar en lo que le llamaban los nios de la noche, pero nalmente se alista como voluntario para luchar en defensa del socia-lismo y del gobierno de la II Repblica.En un principio quera ingresar en las fuer-zas areas pero al no disponer del bachiller, entra en transmisiones llegando al cargo de teniente, cargo que no lleg a re ejarse en documento debido al n de la guerra, con lo cual consta como sargento.Participa en batallas como la del pueblo de Sesea o la del Jarama entre otras. Explica como fueron vctimas de lo que aos mas tarde se supo que eran armas qumicas que Hitler le proporcionaba a Franco para expe-rimentar con ellos.Nos relata como fue la guerra y sus horro-res, como se enfrentan al fascismo sin for-macin, con un ejrcito desarmado e inex-perto, pero con una voluntad y unas ganas de luchar impresionantes. Se lamenta de las consecuencias de un golpe de estado que cambi un prometedor sistema de liberta-des, exento del control de la iglesia y con mltiples proyectos para el campo y el mun-do obrero.Cuenta que empezaron a organizarse gracias a la inestimable ayuda de los internaciona-les. Hasta entonces la situacin era catica. Todos queran luchar, pero desorganizados por completo, sin armas en condiciones ni disciplina a diferencia del ejrcito franquis-ta que estaba integrado por mercenarios a sueldo venidos de Marruecos ,ayudado Hit-ler y Mussolini con sus tropas y el moderno armamento del que disponan, una frrea disciplina y dispuestos a acatar cualquier orden que se les diese y con Portugal teri-Franco con Hitler en Hendaya35camente neutral, pero entregando a los fas-cistas a todos los que interceptaban en sus fronteras intentando escapar, sospechosos de ser simpatizantes de la Repblica.Destaca el salvajismo con el que actuaban los mercenarios que tenan carta blanca de franco para violar, torturar y asesinar a la poblacin.Llegado el n de la guerra, relata la pro-funda tristeza que siente en su puesto de transmisiones de la siguiente manera:Al acabar la guerra, al estar en transmi-siones, escuch las conversaciones de los mandos. Era muy triste orlos llorar y decir: Qu va a ser de m ahora? Qu va a ser de mi familia? A dnde voy ahora? A mi pueblo no puedo volver y tengo a mis hijos y a mi familia! Que va a ser de mis nios!, Esta gente no es buena y nos matarn. As era, todos lamentndose. Lo malo era que yo, tambin pensaba lo mismo.Yo tengo que decir con la mano en el cora-zn, que he llorado dos veces en mi vida. Una cuando muri mi padre, y otra cuando acab la guerra. (Jos Barajas llora al re-cordarlo).Cuando lleg la hora de cerrar para siem-pre la central de transmisiones dije: Se-ores, corto y slvese quin pueda, esto. se acab.El personal sali por las trincheras y cada uno huy por donde pudo, as de simple y as de triste, sin saber que sera de nosotros.Al nalizar la guerra regresa junto con otros compaeros, a su pueblo, y una seccin de niatos de la falange-palabras textuales de Jos- lo detiene, y lo tienen preso una semana en el hueco de una escalera.Lo cali can de Desafecto,y lo envan junto con otros siete al BDST batalln discipli-nario de soldados trabajadores n 6 de Igal en Navarra. Esto por no explicar las tortu-ras, encarcelamientos ilegales y condenas a muerte del resto de compaeros, sin ninguna acusacin, ni juicio, ni pruebas, ni nada que justi case tales actuaciones.Los BDST eran batallones de presos polti-cos que realizaban trabajos forzados. Estos esclavos, eran utilizados para construir las carreteras e infraestructuras a las que el go-bierno fascista dio tanta publicidad, pero sin explicar en que condiciones se hacan.La misin tanto de los BDST as como de los campos de concentracin distribuidos por toda Espaa, era principalmente sacar un pro-vecho econmico de los presos polticos, y so-bre todo reparar los destrozos causados por los llamados rojos, pero la principal funcin era la de doblegar y aterrorizar tanto al pri-sionero como a sus familias y anular cualquier atisbo de pensamiento progresista.36En el caso de las mujeres fue doblemente dramtico al aadirse la condicin de ser mujer. Las madres, hermanas, hijas, esposas de republicanos, eran rapadas y sometidas a la purga de ricino, adems del escarnio p-blico y la tortura.Aquellas que adems resultaban encarce-ladas sin juicio ni cargos, solo por ser de izquierdas o familiares de republicanos o simpatizantes, se llevaron la peor parte. Hambre torturas violaciones, ejecuciones, adopciones irregulares de sus hijos, etc. Fernando Hernndez Holgado hace un es-tupendo trabajo de investigacin sobre el tema de las mujeres en su libro mujeres encarceladas, o la triloga de Tomasa Cue-vas Crcel de mujeres I y II y Mujeres de la resistencia y tambin la obra de Giuliana di Febo o la Pasionaria entre otros muchos trabajos memorialisticos.En lo que atae a los BDST, el libro escla-vos del Franquismo en el Pirineo de Edurne Beaumont y Fernando Mendiola, nos propor-ciona una informacin de vital importancia sobre lo que eran estos Batallones y nos aporta los testimonios de algunos supervi-vientes.Con este tipo de actuaciones, conseguan paralizar a la poblacin, tanto a los presos como a sus familias.Nos mataban de hambre. Nos mataban de fro. Nos molan palos.Nos pegaban mucho, por cualquier cosa. Nos daban unas patadas tremendas con aquellas botas, nos pegaban con palos, pero a muerte, un da un escolta que no era malo, nos dijo: tened cuidado con ese que, le ha pegado semejante patada en los testculos a uno de vosotros que lo ha matado.El cura era una mala persona, solo se de-dicaba a vigilar a la gente del pueblo que faltaba a la misa para multarles.Haca la misa y como no cabamos, la oamos fuera, y muchos caamos desma-yados del hambre y el muy desgraciado ni se asomaba a ver que era lo que pasaba, ni se preocupaba de nosotros, solo se pre-ocupaba de que los del pueblo le alimen-taran al cerdo, que era el nico que coma bien.Pablo Iglesias en un mitin37Estbamos en el Pirineo y haca mucho fro. Los barracones no cerraban bien y el techo era de Uralita.Las camas eran de dos pisos y el de arriba toca-ba con el techo, y se helaba. A m me toc abajo y le daba toda la ropa que poda al de arriba porque sino se mora.La puerta era muy pequea, de medio metro ms o menos. Cuando nos llamaban para formar, nos daban muy poco tiempo, y no podamos salir todos a la vez. El cabo daba el alto cuando le pareca, y a los que no nos haba dado tiempo de salir nos arrestaban en la nieve, unos descalzos y otros con trapos en los pies, porque ya se nos haban roto los zapatos que nos haban dado al entrar.Los cabos y los sargentos hacan estraperlo con nuestra comida, y a nosotros no nos quedaba que comer.El men consista en un caldo compuesto de agua con un ajo, en la que echaban unos cuantos garbanzos, como mucho siete. Los contbamos y si a alguno le tocaban ms, los repartamos. As hasta el da siguientePasbamos por unos campos de remolachas para ir al trabajo, y el que poda coger una hojas, las reparta y las comamos, si era la remolacha en-tera, mejor. Comamos hierbas, las hojas de los espinos, lo que fuera, y el que no lo haca se iba consumiendo poco a poco hasta morir.Llegamos a distinguir cua-les eran las hierbas comes-tibles de las que no lo eran y las que eran mas dulces y de buen sabor de las que eran amargas.Si podamos nos escapba-mos a pedir pan a las casas, y a un compaero que lo pi-llaron, lo apalearon y le colgaron varios das una piedra de lo menos diez kilos a la espal-da, cogida con alambres a los hombros. Hubo ms casos como ese.Para lavarnos, nos hacan romper el hielo en el ro, y meternos en el agua. Muchos moran as.All entraban chavales fuertes y robustos que al cabo de un ao eran esqueletos, como en los campos nazis.Haba un amigo que le llambamos el chu-rrero que era grande y fuerte, y se fue consu-miendo poco a poco, poco a poco hasta que se qued sin vida. Sus hermanas sabiendo que se mora, vinieron a verlo y no les dejaron. Se marcharon llorando.Elena Daz y Jos Barajas38De Igal, lo trasladan a Lesaka, donde las con-diciones eran un poco mejores.Seguamos con mucha hambre. Muchos mo-ran y otros no resistan y se tiraban por el monte abajo. A m un sargento ingeniero, me cogi para llevarle el material y me ense a trazar la carretera y las curvas, para no tener que venir l. Yo haca su trabajo y as, el no vena.En Lesaka, haba un cura, que era un buen hombre. Medi para que pudisemos salir los domingos al pueblo con la excusa de confe-sarnos all. La mayora no se confesaba, y l, callaba. Aquel hombre no quera a Franco.De Lesaka lo envan a Punta Paloma, a Tarifa, a hacer fortines y carreteras.Tuvo amigos vascos que los haban mandado all a redimir penas, que le contaron las torturas a las que haban sido sometidos.Sobre todo recuerda con cario a un tal Ramn Urraca, del que se hizo muy buen amigo:Urraca era tres aos mayor que yo y era un jefe Republicano. Le faltaban todos los dien-tes y todas las muelas de las palizas que le haban dado. Lo torturaron mucho. Lo haban metido en un aljibe de agua que le llegaba hasta el labio inferior, de pi, as que si se cansaba y bajaba un poco se ahogaba. Pobre UrracaTambin estuvo en los batallones de Conil de la Frontera y en Facinas.Franco desmantela los campos de concen-tracin para dar una buena imagen ante los americanos, y envan a Jos al ejrcito, al segundo sector del campo de Gibraltar, dado que el teniente Jos M Picatoste Vega necesitaba a alguien que supiera de trans-misiones para atender el telfono.Este hombre se port bien con nosotros. Comamos con l y nos respetaba.Me dio un permiso para conocer a mi hija, que naci durante mi estancia en los cam-pos, y a la que conoc con dos aos y me-dio.Cuando lo licencian, llega a su casa, y a su padre lo haban metido en la crcel tres Una parte de la gran famlia de Jos Barajas y Elena Daz39aos por ideas dudosas.Lo soltaron por-que a consecuencia de lo que le hicieron, qued mal de la cabeza. Haba que darle de comer como a un beb.Para poder mantener a su familia cambi unas tierras por una tienda, que tuvo que cerrar porque la gente le compraba ado, y haba tanta hambre que no le podan pagar.Pepe, dame un kilo de garbanzos que sino esta noche mis hijos no comenAs me ve-na la gente con sus hijos muertecitos de hambre, y yo no poda negarme, no poda dormir pensando en esas criaturas que no tenan que llevarse a la boca.Una noche llega la Damiana a pedirme tres albarcas para sus tres hijos pequeos. Yo le dije que no se las poda dar, que tena ya todo embargado, y se fue .Yo me asom y vi aque-llas tres criaturas descalcitas en la nieve con los pies envueltos en trapos. La llam y le di las albarcasAs, al nal cerr la tienda, y se dedic a llevar aceite a Madrid, y con lo que le pagaban com-praba en Jan y lo cambiaba en Almera por fruta u otros artculos de primera necesidad.Cuenta como incluso se puso el traje de militar de un amigo para poder transportar el aceite en el tren hacia Madrid en maletas, para no levantar sospechas. De esta manera consegua comida y medicinas para sus hijos.Arriesg mucho, para que sus hijos no pasaran hambre.Jos, se cas cuando ya tena cuatro de los ocho hijos que tuvo. Lo hizo por imposicin le-gal. Ellos queran vivir su amor libremente, sin necesidad de papeles.Con su compaera Elena tuvo la gran familia que tanto haba deseado.Tuvieron una bonita historia de amor, que dura hasta el da de hoy. El tiene noventa y un aos y ella ochenta y siete, Todava conserva la foto de ella que llev en el bolsillo durante toda la guerra y el tiempo que estuvo preso.Han callado, tanto l como su mujer, Elena, durante toda su vida. Cuando Jos regres de los batallones, haba tanto miedo en sus vidas que decidieron echar tierra sobre el asunto y callar, olvidar y que sus hijos no supieran nada de lo que haban sufrido, puesto que Elena vivi el terror tambin en su familia.A sus tos los condenaron a muerte, a uno por ser el alcalde, a otro, por ser carabinero y al tercero por ser guardia de asalto.Consiguieron que les conmutasen la pena de muerte por crcel, y al que era el alcalde, lo metieron veinte aos en la crcel y cin-co de destierro. No le dejaron siquiera ir al entierro de una de sus hijas. Su mujer acab trastornada.40El padre de Elena muri de puro pnico, de ver lo que les hicieron a sus hermanos, y dej a la madre de Elena viuda con siete hijos, uno de ellos discapacitado.A una prima de Elena la torturaron terrible-mente para que confesase donde se esconda su compaero. No consiguieron que ella di-jese nada, pero al nal lo encontraron y lo metieron en la crcel. Este pobre sali tras-tornado por las vejaciones a las que fue so-metido, ms an al saber lo que le hicieron a su mujer por protegerlo. No lo pudo superar y acab colgndose dejando a su mujer viuda y con tres hijos.Estas son algunas historias entre muchas otras, en Jan o en cualquier otra parte de Espaa, daba igual el sitio.Hoy a sus noventa y un aos ha perdido el miedo y quiere hablar. Quiere que se sepa todo lo que pas.Hemos pasado mucho mucho!. Franco man-d a la peor gente que tena a los batallones para matarnos, no queran otra cosa que ma-tarnos.Sus vivencias sirven de testimonio para quin dude de si en el franquismo hubo campos de concentracin y batallones de esclavos. Otros muchos no lo pueden contar.41JOS BERNETE AGUAYO (1912-1937)M Jos Bernete NavarroM Jos Bernete NavarroHablar de uno mismo da un cierto pudor, pero si lo haces pensando en que eres la suma de los valores que te han aportado la gente a la que has querido y a la que has respetado, es fcil hacerlo. Yo he vivido casi toda mi vida en el Baix Llo-bregat. He visto como hemos ido mejorando en infraestructuras, en servicios, en supues-ta calidad de vida pero como hemos ido em-peorando en el aspecto que ha sido signo de identidad de esta comarca, la movilizacin ciudadana, la reivindicacin de los derechos de los trabajadores y el movimiento asocia-cionista y vecinal. Detrs de toda esta lucha para conseguir y consolidar la democracia hay muchas historias de personas venidas de fuera del Baix Llobregat. Emigracin econ-mica, que una vez analizada ms a fondo, no deja de ser una emigracin poltica. Los que van llegando son los desheredados por la fuerza, los que despus de la guerra no fue-ron capaces de salir de la miseria impuesta por la dictadura en sus pueblos. Ellos vinie-ron aqu a trabajar muy duro y a construir un espacio de protesta y libertad de la que todos nos acabamos bene ciando. Algunos olvida-ron la guerra y la posguerra, ocultaron a sus hijos lo sufrido e intentaron mirar slo hacia adelante. No se trata de mi caso, yo tuve una abuela que me cont muchas cosas sobre la guerra y la represin que vino despus, unos padres que en casa criticaban la dictadura de Franco y unos hermanos que hablaban de poltica libremente. Crecer en ese ambiente es lo que me ha hecho as. Desde que era muy pequea siempre o ha-blar del Capitn Chimeno, primo hermano de mi padre, al que siempre sent como mi to. Para mi era como el Che Guevara, un revo-lucionario, un idealista, un ser humano que se compadeca de las miserias ajenas, que luchaba por un mundo ms justo, era mi h-roe. Jos Bernete Aguayo, Capitn Chimeno, marc la vida de toda mi familia y la de mu-chas otras de la Colonia de Fuente Palme-ra en la provincia de Crdoba. Hijo de una familia muy humilde, naci en la aldea de Silillos, Crdoba, en 1912, cuando no haba 42llegado a la adolescencia perdi a su madre y ms tarde a dos de sus hermanos pequeos. Trabajaba en un cortijo, viva en un chozo, era un gran tirador y montaba muy bien a caballo, tena una mente inquieta y aunque nunca fue al colegio aprendi a leer. Cada vez que caa un peridico en sus manos se daba cuenta de que haba otras maneras de vivir, eso y la situacin de miseria e injusti-cia que se viva a su alrededor le llevaron a intentar cambiar las cosas. En 1933 se tir al monte con un compaero, con el espritu romntico de un bandolero, para robar a los ricos y drselo a los pobres, pero el primer terrateniente que se encontr en el camino le cost la entrada en el reformatorio de Al-cal de Henares, Madrid. All estuvo hasta 1936 cuando sali en libertad tras la amnista que decret el gobierno del Frente Popular, ganador de las elecciones de febrero. En la prisin conoci a muchos presos anarquistas que fueron encarcelados a raz de la revolu-cin de octubre de 1934, ellos le ensearon la doctrina libertaria, y durante ese tiempo aprendi a leer mejor y a escribir. Poltica y educacin, slo le faltaba erradicar el ham-bre y la injusticia.Cuando sali de la crcel volvi a la aldea de Silillos, lo primero que hizo fue liberar a todos los pjaros que se encontraban enjau-lados. No tard en movilizar a los trabajado-res ensendoles todo lo aprendido durante su reclusin. Los jornaleros vieron en l un lder nato al que seguir, era el revulsivo que necesitaba ese caldo de cultivo de miseria para luchar por mejorar su situacin. Cuando el fascismo de mano del General Franco per-petr el golpe de estado contra el gobierno elegido democrticamente en las urnas, casi toda la Colonia, exceptuando caciques, se-oritos y los serviles, se volc en defender la Repblica. Haba que defender la esperan-za de que los cambios, que haban trado la democracia y el gobierno del Frente Popu-lar, iban a continuar producindose, era de justicia que as fuera. Jos, conocido con el sobrenombre de Chimeno, organiz una ca-ballera y con un grupo numeroso de hombres tom el cuartel de Fuente Palmera evitando que el golpe de estado triunfara en su ayun-tamiento. Con esa misma caballera, a la que cada vez se unan ms personas, ayud a gru-pos de las poblaciones cercanas a defender los consistorios republicanos. Con sus hom-bres pudo repeler los primeros ataques lan-zados desde Sevilla sobre la Colonia, en uno de ellos, l, montado sobre su caballo y con su pistola del 9 largo, repeli a un camin blindado obligando a parte de la guarnicin de cija a replegarse. El ejrcito rebelde vol-vi a intentarlo y lo logr, si no hubiera sido por Chimeno, que avis a todas las aldeas de la llegada de los fascistas, los muertos y re-presaliados hubieran sido muchos ms de los que fueron. Jos y sus hombres custodiaron a un grupo de cientos de personas que tuvieron que huir camino de la sierra, un xodo huma-no por una carretera de curvas y precipicios que pareca no tener n. Chimeno se encarg 43de alimentarlos y de llevarlos a salvo a Zona Roja. Una vez all sigui su lucha por la sierra cordobesa hasta que decidi unirse a las mili-cias, integrndose al ejrcito de la Repblica. Enseguida lo nombraron capitn, teniendo a su mando una de las compaas del Batalln Bautista Garcs, batalln comunista, aunque l era de la CNT. Era un hombre valiente que, guiado por su afn de justicia, no tema a nada en la batalla, sus hombres lo adoraban y lo seguan, l siempre iba en cabeza. Dos de sus hermanos pequeos tambin estaban con l, Antonio, teniente, y Francisco.Un da de septiembre de 1937, cuando con-taba con 25 aos de edad, al atardecer, un hombre venido de fuera apareci en el frente y pregunt por ese tan valiente al que llaman Chimeno, Jos se identi c y le pregunt que qu quera, a lo que el otro le respondi que quera saber si era capaz de tomar un cerro prximo, el Mulva. Jos no se lo pens dos veces, y junto a su comisario sali con dos tanques, tras los que avanzaron parapeta-dos, a cumplir su misin. Al llegar a los nidos de ametralladoras fascistas, el tanque que protega a mi to se hizo a un lado dejndolo al descubierto, el fuego enemigo lo arras. Su comisario al verlo en el suelo fue a res-catarlo, se lo carg al hombro pero las ame-tralladoras pudieron tambin con l. Toda la compaa tuvo que atacar para recuperar sus cuerpos, no podan permitir que los golpistas se hicieran con el cadver del Chimeno, al que el mismo Queipo de Llano haba pues-to precio a su cabeza. Todos dijeron siem-pre que Chimeno fue traicionado y vendido. Un capitn tan joven, un lder sindicalista, una persona tan responsable, seria y madura para su edad, que dej su vida luchando por un sistema ms justo y por un marco de liber-tades donde la educacin fuera un bien para todos y el hambre una lacra desterrada. Un Hroe del Sur como lo catalog el poeta de la Generacin del 27, Pedro Garfas, quien le dedic un bonito poema.Su entierro fue todo un acto multitudinario en Villanueva de Crdoba, el General Prez Salas lo nombr comandante a ttulo ps-tumo. Las enfermeras llevaban coronas de ores, la banda de msica interpret la In-ternacional y su viuda embarazada, a pocos El Capitn Chimeno y su esposa44meses de dar a luz, lloraba tras su fretro. Mi madre este ao me ha explicado que cuando lo mataron llevaba en la guerrera un gorri-to rosa que era para cuando naciera su nia, deseaba que fuera nia y que se llamara Do-lores en recuerdo a su madre, pero se llam Josefa en honor a su padre. Al acabar la gue-rra algunos falangistas resentidos intentaron profanar su tumba pero la persona respon-sable del cementerio lo impidi dicindoles que haba que respetar a los muertos, en un tiempo donde nada se respet.De vuelta al pueblo, mi familia se encontr con el expolio, les haban robado todo lo que dejaron all, slo estaban las paredes de la casa. Luego vino el encarcelamiento de los hombres. Mi bisabuelo materno porque un cacique lo vio votar en blanco, mi to abue-lo materno porque era to del Chimeno, mi abuelo paterno por eso y por haber sido el presidente del comit de guerra de los Sili-llos, mi to abuelo por ser el padre de Chi-meno. ste fue el que ms tiempo estuvo en prisin, en Sevilla, y el que sufri las peores palizas y vejaciones, por un montn de men-tiras que pude leer en su consejo de guerra, al que he tenido acceso recientemente. To-dos sufrieron golpes y humillaciones, los que se quedaron en Crdoba se libraron del ham-bre porque en casa las mujeres de la familia la pasaron para que ellos comieran. Mi madre con 9 aos andaba 30 kilmetros diarios en-tre idas y vueltas, se sentaba en los escalo-nes de la prisin y no le daba la comida a los guardias hasta que no la dejaban pasar, para comprobar con sus propios ojos que eran sus familiares los destinatarios de su esfuerzo. Qu miedo pasaba cuando volva de noche a casa campo a travs. Mi madre, una mujer que ha luchado toda la vida, que ha trabaja-do sin descanso para que sus hijos no vivie-ran experiencias tan amargas como la suya, fue una nia que pas una guerra. En Pozo-blanco, donde estaba refugiada, bombar-deaban cada da, la gente la bautiz como Pozonegro. Ella sabe lo que es ver un avin volando bajo, lanzando bombas y tener que tirarse a una cuneta para no ser alcanzada, lo que es ver pasar una lluvia de proyectiles por delante de su cara, lo que es el hambre, el miedo, lo que es ver montaas de muer-tos, de cuerpos sin vida quemados. Ahora sus recuerdos de infancia vienen a visitarla con ms asiduidad y cada da me sorprende con una historia nueva. Hace poco me explic que al acabar la guerra, de vuelta a su casa, Ana, una mujer de su pueblo, se paraba ante cada muerto que se encontraba en la cuneta y le daba la vuelta para ver si se trataba de su marido desaparecido en el frente. Cuando comprobaba que no era l, no senta alivio, ella saba que estaba muerto y lo nico que quera era su cuerpo para llorarle y no tener que aorarlo toda la vida.Luego ms tarde, en los aos 60, cuando el partido comunista se estaba rehaciendo en aquella zona, un delator inform sobre una de las clulas y la gente empez a caer, dos 45tos paternos mos cayeron en aquella reda-da. Hace poco mi prima me ense una foto con su padre el da de la Merced en la pri-sin de Crdoba y me habl del dolor que le caus todo aquello. Mis tos recibieron una indemnizacin por su estancia en la crcel, mi abuelo Manuel, mi bisabuelo Jos, mi to abuelo Pedro, murieron antes de recibir ni una peseta, ni reconocimiento alguno por el sufrimiento pasado. El Capitn Chimeno tiene una placa en un parque que lleva su nombre y que hicieron los trabajadores de su pueblo a principios de los aos 80, entonces an es-taba la memoria viva y todos lo recordaban con cario y orgullo, algunos con desprecio pues la placa en su memoria la rompieron va-rias veces. Me siento en la obligacin moral de honrar a estas personas, me siento heredera de su lucha, por eso me dedico a investigar y a trabajar en la Recuperacin de la Memoria de la II Repblica, se lo debo a todos ellos. Hasta que la nulidad de los juicios sumarsi-mos no se haga plena, hasta que no se abran los archivos a todos los ciudadanos, hasta que no quede un muerto en ninguna fosa sin identi car, hasta que no haya un familiar que no sepa donde buscar a sus seres queridos, hasta que no se puedan conocer y publicar los nombres de los asesinos tal como se sa-ben los nombres de sus vctimas, hasta que no se haga una condena expresa del fran-quismo, hasta que verdaderamente seamos un pas democrtico, hasta que volvamos a ser una Repblica, seguir trabajando. No se trata de venganza, como dicen algunos, sim-plemente de justicia.Pedro Aguayo Delgado47OCTAVIO CABELLO BUENDIAHe cumplido 75 aos, y por los antecedentes polticos de mi padre, la dictadura franquista me someti a una estrecha vigilancia policial all donde estuviere. Nac en Marchena (Se-villa) el 14 de abril de 1932, concretamente en el I aniversario de la proclamacin de la II Repblica. El calendario catlico ja el da de mi santo, que nunca celebro, el 20 de noviem-bre, da que muri el dictador Franco. A veces el destino ofrece estas casualidades.Mi padre, Jos Cabello Garca, era el secreta-rio del partido socialista, republicano y Jefe de Orden Pblico de Marchena, pueblo agr-cola dominado histricamente por los gran-des latifundistas. Los grandes propietarios de tierras, abandonadas sin cultivar, como medidas de presin contra los braceros, los cuales esgriman sus tablas de reivindicacio-nes, establecidas por el gobierno de la Rep-blica, como la jornada de ocho horas, cuando Largo Caballero fue Ministro de Trabajo. Los jornaleros campesinos se concentraban en los cuatro cantillos, cruce de las dos calles ms importantes de Marchena a la espera de ser contratados. Jos Cabello Garca, mi pa-dre, tena instrucciones del Gobernador Civil para reducir el paro en lo posible, exigiendo el cultivo de las tierras que, desde sus an-cestros, eran el medio de ganarse el pan los jornaleros.Durante siglos la dependencia de los campe-sinos a la minora terrateniente era total, lo cual no es difcil imaginar cual era la situa-cin de precariedad de la gran mayora de los campesinos del Sur, antes de la proclamacin de la II Repblica. La contratacin del peona-je agrcola se haca por los encargados de los propietarios (manijeros), en las plazas de los pueblos donde se concentraban los trabaja-dores y eran escogidos para trabajar, lo que daba lugar a toda clase de discriminaciones y venganzas personales. El trabajo era de sol a sol sin ningn tipo de subsidio ni seguro para las temporadas en que por razones de reco-leccin o climatolgicas no haba trabajo. Mi padre, casi no poda descansar, pues deba recorrer los campos tomando nota de los te-48rrenos sin cultivar, para ir a los cuatro canti-llos y distribuir trabajos, indicando quienes y cuantos deban hacerlo. Despus, haba de comprobarlos y pasar la factura a los terrate-nientes, quienes se negaban a pagarla por no haberlo contratados ellos. La cuestin aca-baba en juicios en los que se dictaminaba que era justo abonar el cultivo realizado ya que: La tierra dara sus frutos para bene cio de los propietarios. Los braceros, no tenan ms medio de vida que aquellos trabajos temporales que se le negaban ahora en la Repblica.Los latifundistas odiaban a mi padre al ejer-cer las funciones de contratacin de los jor-naleros. En el llamado bienio negro, donde gobern la derecha a travs de la CEDA, fue destituido de su cargo y desterrado a ms de cien kilmetros de Marchena. Durante dos aos mi familia vivi en Huelva en una situa-cin de extrema precariedad, lo cual apro-vech mi padre para operarse de una lcera estomacal.Con el triunfo del Frente Popular en las elec-ciones de febrero de 1936, de nuevo nos trasladamos a Marchena, donde mi padre no fue restituido en el cargo de Jefe de Or-den Pblico. Mi padre desmantel una de las mltiples provocaciones de los grandes terra-tenientes. Ayudado por un perro polica que tena, descubre, en un conato de incendio de una iglesia, al autor, que era el sacristn, quien con esa que ha sido pagado por otros, al objeto de cargar las culpas a las izquier-das. En poco tiempo, descubre otros incen-dios en el campo, que quieren cargrselos a l mismo.El 16 de julio de 1936, el presidente del partido socialista de Marchena, el abogado Mariano Moreno El Menuo le indica a mi padre que deben marchar a Portugal para, desde all tomar un avin rumbo a Mjico, porque era inminente el golpe militar contra la Repblica, y ellos dos estaban en el punto de mira de los sediciosos. Mi padre, decide quedarse y hacer frente al levantamiento, ya que lo considera su obligacin.El 18 de Julio de 1936, la sublevacin mili-tar tiene una fuerte resistencia en Marche-Jos Cabello Garca (1896-1936)49na y es contenida en principio. Los terra-tenientes, sabiendo que el Ejrcito se ha pronunciado a favor del general Queipo de Llano, piden ayuda a la Remonta de Ecija, cuerpo de Caballera situado a unos 36 km. Un destacamento al mando de un capitn, con familiares fascistas en el pueblo, en un par de das se hace con el control de Mar-chena, sometiendo y encarcelando a los 22 ltimos resistentes republicanos, entre ellos a mi padre. El 24 de julio de 1936, fallece un sobrino del capitn, como consecuencia de las he-ridas por balas en los enfrentamientos. Los fascistas deciden vengarse ordenando matar a todos los encarcelados al da siguiente. El trabajo sucio lo hicieron varios falangistas, entre ellos una tal Caldern, quienes con-centran a los 22 prisioneros en lo que fue patio de armas de un castillo, y tomando los naranjeros de la Guardia Civil, asesinan a todos acribillndolos. Mas adelante, algunos serian premiados ocupando el tal Caldern durante aos el cargo de Alcalde y otro de Juez de Marchena.Los terratenientes no contentos con la ma-sacre acosan a mi familia bajo la consigna de no ayudarlos, a ver si desaparece toda la casta. Poco despus un falangista intenta matar a Jos Bandera, padre de mi madre, pero lo impiden otros de su bando que apre-ciaban a mi abuelo. Un da estando solos m madre y yo, con cuatro aos, se presentan en nuestra casa, un falangista y un barbero y amenazndola con una pistola la atan a una silla. El barbero la somete a un rapado de la cabeza y, seguidamente, le dan a beber un pote de aceite de ricino, que mi madre traga mezclado con sus propias lgrimas. Dos das despus, la pasean, junto con otras viudas rapadas, por todo el pueblo, como cas-tigo ejemplar y de sembrar el terror entre la poblacin civil. Mi madre, analfabeta, con cuatro hijos entre los doce y cuatro aos, y otro en el vientre, no tiene dinero ni propie-dades, solo un perro polica que perteneci a mi padre. Una hermana suya, simula la com-pra del perro por quinientas pesetas, y con ese capital, nos subimos en el tren rumbo a Sevilla. All, como no puede hacer otra cosa, nos mete a los cuatro en el hospicio y, ella, se va a la Casa Cuna a trabajar hasta que nazca el hijo pstumo que tiene en gesta-cin. Puri cacin Buenda se ha convertido, De izq. A der,: Puri cacin Buenda, Roco Cabello, Jos Lus Cabello y Octavio Cabello50en una ms de las muchas mrtires, que pro-voc la feroz represin franquista y por obra y gracia de los asesinos de mi padre. Hasta su muerte arrastrara una vida de sufrimientos y calamidades, de las cuales no la salvara ni su fe religiosa..Tiene su hijo en la Casa Cuna de Sevilla, pero fallece antes de cumplir las dos semanas de vida. Logra encontrar un empleo en un hotel de la Plaza Nueva, en donde trabaja de sol a sol sin contrato alguno de trabajo durante nueve aos. Dos de mis hermanos son ingre-sados en el Manicomio Provincial de Sevilla Mira ores; uno, el tercero, afectado de Oligofrenia morir con 42 aos; el mayor, con 18 aos, con esquizofrenia, cuando haba aprendido el o cio de impresor que tendr que dejar, para trabajar siempre como pen cuando se lo permita su enfer-medad. Durante los 67 aos que vivi, fue internado ms de veinte veces en distintos manicomios. Mi madre, Puri cacin, sufri lo indecible con la mala suerte de su hijo mayor, de quien esperaba una ayuda, para criar a los otros, sacndolos del hospicio. El mdico que lo trat, explic que, como te-na doce aos cuando asesinaron a su padre, a quien adoraba, y en la peligrosa edad de la pubertad, sufri la impotencia de no po-derse convertir en el apoyo de su familia, lo que volvi inestable su mente. Yo tuve que hacerme cargo de l, pues cada salida del manicomio, representaba una vuelta a empezar.Fui el ms pequeo de los hermanos, estuve diez aos y cinco meses en el hospicio como una condena-, y sufr la falta de mis padres, pas hambre, soport golpes y castigos, pues, regentado por monjas, estas se descansaban en unos celadores cuyos procedimientos eran las palizas, si no estaban las monjas delante pero, si estaban, daban patadas en la tibia como forma de disimulo. Tengo escrito un li-bro autobiogr co, al que titulo El penal de los hurfanos, sin publicar por falta de edi-tor, en el que relato mi vida en el hospicio. Varios hijos de rojos les obligaron a entrar en el Seminario para iniciar los estudios para sacerdote. Yo me negu.[maria] La represin de la dictadura no solo afect a los que fueron fusilados, los encar-celados, los exiliados, los que cumplieron condenas en los campos de concentracin o batallones disciplinarios de trabajadores. Durante un largo periodo de tiempo, una vez terminada la guerra civil, afect a millones de familias en donde el papel de la mujer fue meritorio para sacar adelante a sus hijos y en donde sufrieron todo tipo de represalias y vejaciones. Franco sumi a nuestro pas en la ms absoluta miseria econmica y cultural en donde, durante casi dos generaciones, los hijos de los que defendieron la legalidad de la Repblica pasamos todo tipo de privacio-nes y de discriminacin. An conservo en mi memoria el hambre que pasamos durante la dcada de los aos cuarenta y las largas colas para obtener un plato de sopa caliente en el 51Auxilio Social de Falange. Fue un autentico exterminio en donde el Caudillo, comenz y termin asesinando hasta pocos meses antes de su muerte, el 20 de noviembre de 1975. Ingres, el da 8 de enero de 1945, como pre- aprendiz en la Escuela de la Hispano Aviacin de Sevilla, en donde la mayora de profesores eran falangistas y haban par-ticipado en la guerra civil en el bando de Franco. Por medio del practicante Martn de la Puebla de Cazalla, prximo a Marchena, supieron de los antecedentes polticos de mi padre con lo cual, a la ms mnima, era objeto de represalias y an ms porque me negu a pertenecer al Frente de Juventudes e ir a los campamentos juveniles, controla-dos por la Falange Espaola. En 1947 entre en la escuela de la Maestran-za de Artillera en donde se cometan toda clase de discriminaciones al darles las mejo-res cali caciones a los hijos de los adeptos al rgimen. Mi espritu rebelde y contestatario me ocasion ms de un castigo. Finalmente, despus de los cuatro cursos, aprob por los pelos. Me dieron el peor de los destinos, el polvorn, en donde se desmontaban, para su desguace, proyectiles sin explotar de la gue-rra civil que estaban en muy malas condicio-nes y te exigan una produccin imposible de realizar, con el consiguiente peligro de que explotaran. Ello ocasion la protesta de los trabajadores a los cuales represent ante el capitn consiguiendo reducir el nmero de proyectiles a desguazar. A partir de ah me dieron los peores trabajos.Vivamos en la calle Recaredo de Sevilla en una habitacin de 3 x 3 metros en la azotea para cuatro personas (mi madre y tres hijos), una cocina a la intemperie sin puerta y el retrete en medio de la azotea para el servi-cio de cuatro familias sin agua corriente. El nico grifo estaba situado a la entrada de la calle.En 1954 hice el servicio militar en Larache en Regulares de Caballera. Estuve dos meses de escribiente con lo cual pude tener acceso a determinados informes del Servicio Secre-to del Ejercito. El que se refera a mi deca textualmente: por antecedentes polticos en la familia no se le con ar cargo alguno. Para obtener mayores ingresos, como ayuda a mi familia, solicit el traslado a La Mehala en Sidi Ifni y a Rio Muni pero me lo denega-ron. Cuando termin el servicio militar ped Abril de 1936. Octavio Cabello y su maestra52permiso y autorizacin para desplazarme a Barcelona pero me lo denegaron por lo que tuve que hacer el viaje sin dinero y sin comer durante dos das, escondindome del revisor. Afortunadamente no me detuvieron al ir con el uniforme de soldado.Una vez en Barcelona, en 1955, solicit en-trar en la empresa SEAT, pero me lo denega-ron por los antecedentes policiales a pesar de que el Jefe de Control de Calidad, un ita-liano apellidado Fioretti, me coment que el examen realizado era excelente. El rgimen tena unos tentculos muy largos.En el transcurso del ao 1955 entre en con-tacto con algunos trabajadores de diversas empresas de Pueblo Nuevo. Nos reunamos en distintos bares, a la hora de almorzar, simu-lando que jugbamos al domin y cada cual expona la situacin de su empresa e infor-maban de la situacin de otras. Los domingos nos reunamos en una chabola de Torre Bar, cambiando informes a travs de las consignas procedentes de Radio Espaa Independiente La Pirenaica, de la cual fui corresponsal. A ltimos de Abril de 1960, la brigada social, comandada por los hermanos Creix, efectu una gran redada ante la inminente llegada de Franco a Barcelona. Empezaron por los chados, y se fue ampliando a medida que cantaban los sometidos a torturas. Como yo cambiaba de trabajo y de alojamiento con frecuencia, era difcil localizarme, pero un malagueo que me conoca de Montesa, me delat y, el da 3 de mayo de 1960, me de-tuvieron cuando sala de la fbrica, sealado desde dentro del coche llamado el pjaro azul por el delator. Fui trasladado a los s-tanos de la Jefatura de la Polica, de la Va Layetana, pasando por medio de una gran cantidad de personas que esperaban el paso del dictador.El ministro de la Gobernacin, quiso conocer a alguno de los 105 detenidos, y me llevaron ante l. Con su pelo al cepillo y todo blanco, Camilo Alonso Vega Don Camulo, a quien los de la brigada llamaban El Abuelo, per-maneca callado mientras me interrogaba uno de los Creix me pregunt por qu me meta a conspirador, si yo tena un buen trabajo y ganaba ms que la mayora de los detenidos. Le respond que, si el Rgimen era catlico, debera de saber aquello de No solo de pan Agosto de 1938. A la izquierda Jos Cabe-llo y Octavio Cabello53vive el hombre que dijo Cristo; o sea, que si yo coma bien, no tena por qu preocu-parme de si otros trabajadores pasaban nece-sidad con sueldos de miseria? El ministro no dijo nada, y se retir con los verdugos. Al da siguiente nos llevaron a La Modelo, a esperar al coronel Eymar, o a su ayudante, el teniente coronel Rojo del Tribunal de Activi-dades Subversivas. En la misma galera estaba detenido Jordi Pujol, pero no se relacionaba con nosotros. Como era de rigor, cuando lleg el teniente coronel Rojo para interrogarnos, ya haba un acuerdo para inculparse seis o siete, y que liberasen a los dems. Recuer-do que, Rojo, el teniente coronel, dud en darme la libertad, y que al nal me dijo que por qu no me meta en el Sindicato Verti-cal, y me amenaz de que no cayese en otra redada, porque no me salvara ni el Susum Corda. Me liberaron el da 28 de Mayo. En octubre de 1960 logr reagrupar a mi familia en Barcelona. En la Maternidad me reencontr con una monja y otro, que dej el Seminario, que haban estado en el hospicio conmigo. Los dos eran de Marchena y sus pa-dres fueron asesinados junto al mo en julio de 1936.Intent emigrar a Brasil y, ms tarde, a Sui-za, porque no encontraba trabajo en 1960 hubo una crisis laboral grande, que determi-n una corriente migratoria hacia Centro Eu-ropa y Brasil-, pero, aunque me aprobaban, la polica de lo social no me dejaba ir. Fui a Jefatura, en la Va Layetana, y les expuse que si recelaban de m, sera mejor dejarme marchar al extranjero, pero me dijeron que lo tenan establecido as, y no haba nada que hacer. Despus de intentarlo muchas veces, pude colocarme en una empresa de Cornell, Ne-yrpic, que era hispano-francesa, porque yo saba algo de francs. A la vez, me traslad a vivir en Cornell en la calle Joan Fenndez, de manera que la Brigada Social me perdi la pista, aunque por poco tiempo, pues un ao mas tarde, se empez a editar una revis-ta mensual de la empresa, en la que acced a colaborar. Yo no saba que era obligatorio enviar un ejemplar a la polica, y por ah me encontraron. Se presentaron en la empresa y preguntaron cmo me comportaba, a la par que pidieron hablar conmigo. Les dije que yo me quera casar, y me haba retirado de la poltica, pero que ellos haban metido la pata, al ponerlos en antecedentes, y para mi perjuicio. Pero bastante que les importaba a ellos. Volvieron varias veces, hasta que la Direccin se ente-r, pues de las otras solo lo supo el Jefe de Personal, quien me dijo que quedara entre nosotros. Y empezaron a aislarme. Llegada unas elecciones en mayo de 1971, acept ser representante sindical de los tcnicos, y la Direccin arreci su acoso, hasta que me tuve que marchar, y ped una prrroga.54Entr en Carburadores Solex de Sant Andreu de la Barca, como Jefe de Taller de Montajes y, una vez jo, fui a Neyrpic a decir que re-nunciaba a la prrroga por estar jo en otra empresa, cuyo nombre supieron por otra per-sona. Ms adelante, se produjo una huelga en la fbrica, y el Jefe de Produccin me mand expedientar a varias personas, que yo saba que no haban intervenido, y me negu. La direccin me someti a interrogatorio, sa-liendo a relucir que en Cornell, donde yo vi-va, era una zona de con ictos permanentes, y si yo haba trabajado en alguna empresa de all. Tuve que decrselo, y ellos llamaron lue-go a Neyrpic, los cuales les informaron sobre m.Despus fui al Bureau Veritas, lial francesa, pero que era un nido del Opus Dei. Me dijeron que hacan el contrato por dos aos, pero que era rutinario, pues todos se quedaban jos luego, pero pidieron informes y, como conse-cuencia, decidieron aburrirme envindome a la central nuclear de Asc y, cuando se cum-plieron los dos aos, me dijeron que no tenan ms trabajo para m.En la ltima empresa que trabaj en Cornell, Acplas, organic el Control de la Calidad y, conforme fue creciendo, me dieron ms res-ponsabilidades hasta llegar a Encargado Ge-neral. En las elecciones municipales de 1987, vieron mi nombre en la lista de candidatos por el Partido Socialista, y comenz de nuevo el acoso y el arrinconamiento. Cuando ped ex-plicaciones al gerente, solo me dijo que yo les haba engaado, pero no me quisieron decir cmo. Le dije que, si me haba ido dando cada vez ms cargos, no se sentira engaado. No me contest, sino que me ofreci dos millones de pesetas por marcharme, y no acept. Pero la casualidad les favoreci, ya que me vendan el piso de alquiler que tena desde 1962. Me pedan dos millones, y como no tena ahorros, acept el despido y pude comprar el piso.Despus, escrib mas de cien solicitudes de trabajo, pero no me respondieron de ninguna, no s si por mi edad, o por mis antecedentes polticos. As que el ao 1992, me tuve que jubilar con 60 aos y el 60 % de la pensin que me hubiera correspondido de haberlo hecho con 65, y tras de trabajar casi cuarenta aos.55PERE CALDAS I IBAEZQuan vaig trepitjar Cornell per primera ve-gada tenia 21 anys. Era setembre de 1970 i ja no men mogu els 10 anys segents. Era lpoca de la vida en qu un es fa plena-ment adult. El que vaig viure ho considero tant important, que ara no em puc imaginar a mi mateix sense lexperincia Baix Llo-bregat.Abans del Baix Llobregat: Famlia sabade-llenca i Lluita UniversitriaHavia nascut a Sabadell el desembre de 1948. El pare feia de professor adjunt a lEscola de Comer, a lEscola dArts i O cis i all on calgus, en jornades de 12 hores, i ms, era la postguerra. La mare havia tre-ballat dadministrativa des dels 16 anys ns que es cas. Els avis ja havien mort i a casa vivia amb les dues vies i una germana de la meva mare.El meu pare, orfe de molt petit, pertanyia a una famlia petit burgesa de Barcelona que anava a menys. La seva joventut de batxi-ller, laica per poc inclinada als valors del re-publicanisme desquerres, es vei truncada per la Guerra Civil: fou mobilitzat a la trista-ment famosa Lleva del Biber. Poc abans dacabar la guerra, quan es trenca el front del Segre, el fan presoner.Malgrat no tenir antecedents poltics, s re-cls a diversos camps de concentraci i des-prs de passar un hivern al de Miranda de Ebro, el Cos Mdic recomana que si no t an-tecedents ni denncies, surti del camp per que pugui morir a casa, encara no t 20 anys. Quan arriba a Barcelona, lvia mal ven tot el patrimoni a canvi de menjar, medicines de contraban i atencions mdiques, per acon-segueix salvar el ll.Al cap de 3 anys, el pare ja havia acabat Ma-gisteri i trob feina de professor a lAcadmia Cots de Sabadell. Una de les alumnes era la meva mare.La mare, tant per part del pare dorigen ala-cant com de la mare sabadellenca de soca-rrel, era republicana i duna famlia que tots 56estaven vinculats al Front Popular: a Sa-badell tenia tiets de la CNT-FAI, dEsquerra Republicana, cosins del PSUC, el pare a liat a la UGT i membre de LAssociaci Catalana de Concerts de Pau Casals, a Penliga (prop dAlcoi) el tio Andrs, militant del PCE, es Jutge Popular durant la guerra civil....Aix doncs, no vaig percebre la repressi franquista directa contra els membres de casa meva. Per des que tinc s de ra, sabia que hi havia una Repressi en majscules i sotsratllat... laire que es respirava era de supervivents entre els perdedors. Lvia materna i la mare eren bones narrado-res i els dissabtes, mentre feinejaven o quan sassentaven per repassar la roba, sovint es posaven a recordar coses de la guerra o de la repblica i si no, era jo qui les preguntava. Transmissi oral, directa, viva, duns anys passats que matreien i emocionaven, carre-gats de sofriment per tamb desperana i heroisme.Abans danar a escola, vaig aprendre a llegir a casa en catal. Lensenyana primria la vaig fer al collegi Nostra Llar, que regentava en Josep Vall: ex militant del POUM de Sabadell que sescap per pls de la checa del PSUC i desprs de la pres franquista. Al mateix collegi, hi havia un jove professor: lIsidre Creus, militant actiu del PSUC ja als durs anys 60. (Quan la Democrcia, fou Regidor de Cultura pel PSUC a gairebe totes les legis-latures de lAlcalde Farrs). Aquest collegi funcion inicialment sota la cobertura del ttol de Maestro Nacional del meu pare.Duna forma quasi natural, a lacabar el ba-txiller em vaig encaminar cap a lUniversitat. Mentres, la famlia sobre la base de seguir el meu pare treballant 12 hores i muntar una acadmia particular, havia progressat econ-micament. Aix als 60s, la famlia entrava alegrement a la modernitat estrenant un Seat 600. Les alegries dels 60 senfosquiren de cop quan el pare en un any sofr 2 infarts, el segon, fortssim, que loblig a replante-jar-se la frentica activitat laboral...No es gens estrany que a la Universitat co-mencs a anar a totes les Assemblees i ma-nifestacions que es convocaven. Aix, abans de pertnyer a cap grup clandest o cap or-ganitzaci havia passat calladament un mes 1977. Manifestaci a Cornella de Llobregat57amb un bra immobilitzat per la pallissa re-buda al voler aguantar el tipus en una ma-nifestaci. Ms endavant, participo a reunions de Co-missions dEstudiants Socialistes organitzaci laxa i efmera, marcada per la Revolta del maig del 68 a Frana. Criticvem al PSUC la seva poltica de imposar espais de llibertat per que tots els dirigents acabaven a la pres i defensvem el tndem Assemblees obertes-Accions Directes clandestines.Les ocupacions de les ctedres ms marca-dament feixistes, els atacs contundents amb pintura als catedrtics ms persistents, les assemblees i cartellades durant els darrers mesos de lany 1968, culminen el gener de 1969 en lAssalt al Rectorat (expulsi fsi-ca del Rector, defenestraci dun bust del Generalsimo i esquinament de la bande-ra espanyola). A la mateixa tarda dels fets, malgrat lincrement policial pels volts de la Plaa Universitat, jo no era conscient que la meva vida estava a punt de quedar marcada per forces anys.Efectivament, la reacci del Franquisme fou contundent: Estat dExcepci a tot el terri-tori durant 3 mesos, prorrogat 3 mesos ms en grau menys sever. Rpidament vaig sos-pesar la situaci: quan lAssalt al Rectorat, ja a dins, vam veure el bust de Franco i al comprovar que, malgrat el seu pes i solidesa, es podia moure, no ens ho pensarem ms i entre 3 o 4 companys vam arrencar el bust i fent tentines el portarem ns la nestra per llenar-lo daltabaix. Era evident que les meves empremtes digi-tals havien quedat gravades en el bust. Tam-b podia suposar que no estava txat per la policia, ja que no mhavien detingut mai. Per havent-hi Estat dExcepci el perode normal de detenci de tres dies es convertia en inde nit (semblant al que passa en de-mocrcia si saplica la llei antiterrorista)... Podia haver-hi confessions forades per la tortura i comprometedores...Vida ClandestinaVa comenar la meva vida clandestina. Quan es va acabar lEstat dExcepci jo ja sabia que la policia no em tenia txat, doncs no mhavien anat a detenir. Per tamb sabia que la Policia estava molt interessada en identi car als autors de la defenestraci.Com que el franquisme no disposava de grans bases de dades informatitzades (com les que funcionen ara) era evident que jo en qualse-vol lloc dEspanya podia estar relativament tranquil excepte a lUniversitat de Barcelona on hi havia la possibilitat dsser identi cat. Durant els 6 mesos que havia estat amagat, malgrat no pertnyer formalment a cap grup poltic, jo sentia que era tot un militant an-tifranquista. Durant un mes, en un amagatall a Sant Celoni, vaig coincidir amb un altre es-58tudiant barcelon, afable i simptic, que om-plia les hores practicant incansable en una lona elstica tot tipus de salts i cabrioles, era en Salvador Puig Antich.No vaig seguir els passos de Puig Antich, per quasi. Com bastants dels que havem dirigit i executat lAssalt al Rectorat, vaig participar en un grupuscle esquerranista (el Partido Comunista Revolucionario) que sautoproclamava marxista leninista i diri-gent de la classe obrera malgrat no hi hagus un sol treballador a les seves les. Des de la seva creaci, no deix de crixer la bogeria dels plantejaments i al cap dun any, vaig de-cidir que ja en tenia prou. Abandono aquell grup sectari, procurant que tamb ho facin totes les persones que jo havia introdut. Era el mnim que podia fer. Mho van voler fer pagar, acusant-me de trador a la Revolu-ci: executen un segrest-apallissament del que vaig sortir quasi indemne al defensar-me com animal acorralat. Lexperincia sectria-esquerranista havia acabat. I de passada ha-via quedat vacunat contra els excessos ideo-lgics tant sovint acompanyats de fanatisme dogmtic i falta dhumanitat.Per quedava quelcom important: un ma-trimoni. Un any abans, amb una companya de militncia, la Conxita Valls, visqurem la nostra primera experiencia amorosa. Per la situaci no evolucion duna forma natu-ral: acabarem casant-nos per mandat de lorganitzaci, per esquilar les respecti-ves famlies, en particular la de Conxita. El parament del pis i tots els regals es van reconvertir en diners per lorganitzaci... Noms es salv el pis de casats al Passeig Maragall, un sobretic amb possibles sorti-des pels terrats cap les cases del costat. Te-nem dos coctels molotov autoin amables, sempre preparats, arran de la porta, per di cultar lentrada en cas dassalt al pis i facilitar la fugida. De mobles no nhi havia cap, ni llits, sols disposvem de matalassets in ables. A cap document constava aquell domicili. All vaig viure amb la Conxita Valls ns que a nals de 1973, quan ja havia nascut la nos-tra lla Eva, ens traslladrem a Cornell, al barri de la Satlite (Sant Ildefons). Com-partem el pis amb en Ton Albes, company de militncia des de lAssalt al Rectorat, el que es coneixeria ms endavant com el Gordo de Bandera jugaria un fort paper entre bastidors en la direcci poltica de les lluites del Baix Llobregat ns el 75, quan ja militant al PSUC, pass a ser responsable de la direcci poltica de SEAT i membre del Comit Central.Acabat lestiu del 70, jo ja sabia que mhavia lliurat del Servicio Militar Obligatorio, per la via de ser quali cat com intil total degut a una suposada i ben ngida epilpsia. Barri-nava cap on orientar la meva vida, una cosa s que estava clara: havem daconseguir di-59ners per viure ja que estvem pelats...podia reprendre el donar classes particulars per no em sentia massa motivat, per altre ban-da no tenia cap ttol que mavals excepte el de batxiller superior que tampoc servia per massa... combinar feinetes mal pagades i intentar acabar la carrera de Cincies F-siques?...tampoc matreia i a ms no podia pas intentar-ho a Barcelona.De fet, ja mhavia acostumat a la lluita contra el franquisme i em sentia emps a continuar duna manera o altre. Aquests dubtes es resolgueren de cop, de forma imprevista. Em vaig trobar casualment amb un exmilitant del PCR , tamb havia abandonat aquell grupuscle i entre diver-sos comentaris minteres particularment el que havia conegut una gent molt ferma de Cornell, relacionada amb Comissions Obreres. Al dia segent el vaig telefonar per que em facilits una trobada amb aquells coneguts de Comunitats Cristianes. Sobria una porta desperana: treballar per resol-dre leconomia personal i al mateix temps militar contra el Rgim franquista... no cal dir que tamb sem plantejaven fora in-cgnites, ja que coneixia molt poc el mn obrer...Treballant a lIndustria. El Procs de BurgosLa primera persona que vaig conixer a Cor-nell fou en Paco Arias treballador de la Pi-relli. En Paco mexplic que al Baix Llobre-gat malgrat les detencions de lders obrers, es mantenia activa una Coordinadora de Comissions Obreres. La majoria de membres eren militants comunistes del PSUC o molt propers, que havien sortit elegits repre-sentants sindicals a les darreres eleccions convocades pel Sindicat O cial (Feixista), la resta eren militants cristians.A aquella poca hi havia plena ocupaci, i en una setmana ja treballava en una fbrica del metall de Cornell: LAFORSA. Era una foneria i laminadora metallrgica dedicada a produir les barres dacer amb qu sarmen els encofrats. Les condicions de treball eren fora rudes, quan sortia una colada del forn les fumarades esdevenien espectaculars i a lhivern en pocs metres passaves dels 40 en el lloc de treball a la temperatura exterior per sota dels 10, sobretot al torn de nit. Per ser el meus inicis com a treballador ma-nual, du nhi do.El contracte laboral de pe era eventual, per tres mesos.1968. Assemblea de traballadors de Rockwell-Cerdans al Montseny60Rpidament participo com delegat per LA-FORSA a la Coordinadora de Comissions Obreres del Baix LL., all coneixer homes de gran vlua com Paco Ruiz -dirigent comar-cal del PSUC- , lAntonio Garca de Siemens, en Gonzlez de la Tuperin, en Mrquez de Estanteras Metlicas... i tants daltres que malgrat les discordances ideologicopolti-ques exerciren durant els meus primers anys a la Comarca un veritable mestratge de sin-dicalisme...recordo tamb particularment a lEstrada de Pirelli ja que rem els dos nics membres nascuts a Catalunya...Simultniament em vaig integrar en un nu-cli revolucionari ms polititzat i radicalitzat on conec a lEmilio Garcia, Benigno Mart-nez, Joan N. Garca Nieto on combinem el coneixement de la Filoso a Marxista a travs de cursets clandestins preparats pel jesuta Garcia Nieto amb lestudi de tot tipus de propostes encaminades a lagitaci i propa-ganda de les idees revolucionries. Aquest Nucli treballa bsicament en algunes Associa-cions legals dels Barris de Cornell sobretot al Centre Social Almeda, al Patronat Cultural Recreatiu, a lInstitut... i tamb al si de les CCOO buscant la complicitat i la captaci de la gent ms decidida, que normalment era bastant jove. El franquisme havia preparat pel 3 de desem-bre de 1970 un Judici sumarssim contra 16 persones acusades sota pena capital: de per-tanyer a ETA, de lajusticiament del cap de policia de Bilbo i de la mort accidental dun taxista. El Procs de Burgos, muntat com un escarment brutal per part dun rgim tota-litari lhi faltava veracitat jurdica i opor-tunitat poltica. En comptes dacoquinar la dissidncia al rgim, loposici democrtica recoll el guant i es programaren multitud dactes: tencada dintellectuals al Monestir de Montserrat, manifestacions, assemblees estudiantils... en primer lloc per denunciar la falta dautoritat legtima per part del fran-quisme per jutjar en un tribunal militar uns delictes civils i un cop coneguda la sentncia de sis penes de mort i 752 anys de pres, encara augmentaren els arguments pels de-mcrates... Al Baix Llobregat, els capdavanters ens hi sumarem amb totes les nostres forces, per era evident que pel que fa al moviment obrer era una temtica difcil. Quan les CCOO 1976. Manifestaci a Sant Feliu de Llobregat. En nom de lIntersindical per un Sindicat nic dobrers61llenrem una jornada de lluita, sols hi ha-gu accions remarcables on shavia fet, de feia anys un treball sindical reivindicatiu ben fet i es disposava de lders ben reconeguts, com a la factoria Siemens i poques ms. Jo, a LAFORSA, on sols portava 2 mesos treballant, em vaig limitar a fer una xerrada explicativa durant el descans del bocadillo. Intima-ment vaig agrair els comentaris dun elec-tricista de manteniment en Ramn Rulo que ajudaren a relaxar lambient i evitar que la resta de companys no es pensesin que era un provocador. No mestrany gens, que 5 anys desprs, quan els treballadors de LAFORSA protagonitzaren una de les lluites sindicals ms llargues i signi catives de la democrcia, hi hagus en Rulo entre els capdavanters.Per altra cant, amb els companys del nu-cli davantguarda ens disposarem a fer to-tes les accions dagitaci possibles: organi-tzar manifestacions molt preparades, i gens espontnies. Arrivrem a donar cinc o ms punts de concentraci diferents per con uir a una determinada hora a la manifestaci, hi havia joves amb motoretes que avisaven amb temps per poder disoldre la mani, abans que arribs la gurdia civil, daquesta ma-nera aconseguiem fer manis de 500 perso-nes o ms, evitant detencions i trompades, lo qual per carrers mitjanament estrets feia fora patxoca. No cal ni parlar de pintades a les parets, pancartes a llocs estratgics, re-partiment de pam ets, a ser possible a m, donant la cara, sense passamuntanyes per amb la precauci que ens intercanvivem amb militants daltres poblacions... Sempre mantingurem una preocupaci per evitar el martiri innecessari. Respecte els quadres que dirigem el galliner ens imposarem estrictes normes de funcionament clandes-t. En resum, en aquella etapa de la lluita lobjectiu no era pas posar nervis al Rgim Franquista sin demostrar a la poblaci que la contestaci i la reivindicaci eren possi-bles, que hi havia gent que manifestvem les nostres aspiracions sense que la repressi ens ho pogus impedir. Es tractava de perdre la por per poder desprs plantejar batalles ms importants i serioses.Les Inundacions de setembre del 71. Les Comisiones de Barrios y FbricasUn cop complerts els 3 mesos del contracte a LAFORSA, no mel renovaren. Vaig trobar fei-na a la construcci dels pilars que aguanten lautopista A-7 a lalada de Martorell on es-tigu tamb tres mesos, aqu es consolidaren les durcies a les mans i vaig seguir aprenent el tracte amb persones fora diferents a les conegudes ns aleshores. Quasi per casuali-tat, vaig conectar amb una comissi de tre-balladors duna Contrata que laborava un tram ms enll en direcci a Barcelona, al capdavant hi havia el tuerto de Sant Vi-cen dels Horts, rpidament em va clissar i al cap de poc es destap com a militant del PSUC, les xerrades amb ell foren tot un ma-gisteri: em donaren pautes i guies, un estil 62per abordar el treball sindical de cada dia. Moltes vegades em recordava lactitud que havia detectat en la meva via, treballado-ra txtil que inici el treball fabril als nou anys!El 21 de setembre de 1971, estava al meu pis clandest del Passeig Maragall de Barcelona, feia poc estava sense feina i a ms aquell dia no havia quedat amb ning de Cornell (un dia tranquil dins el marc duna militncia frenti-ca). Havia plogut moltssim i fort durant tot el dia. Escoltant Rdio Barcelona, abans danar a dormir, informaren que el riu Llobregat ha-via sortit de mare i sestava inundant la part baixa de Cornell, punts de Sant Boi... poc desprs es deia que hi havia zones allades per linundaci... ens posarem en marxa de matinada amb la Conxita i el Ton cap a Cor-nell, intentvem anar directament al Barri dAlmeda, ja feia un any que coneixem un grapat de gent jove del Barri hi havia ja llaos, no sols de militncia, sin tamb damistat...Per la part baixa de lHospitalet la carretera estava tallada i totalment impracticable, do-nrem la volta pujant cap Esplugues i desprs per la Satellit s la Torre de la Miranda: no es veia res, fosc com una gola de llop, cap llum als carrers ni a les cases, sols re exos a laigua dalguns punts de llum que suposarem grups electrgens dalgunes industries, em coneixia de memria la drecera de la Tor-nilleria Mata i a les palpentes baixrem ns la carretera, b ns un llac daigua en movi-ment.Era impossible arribar al Barri.Esperrem ns les primeres llums del dia, laigua havia comenat a retirar i ens tro-brem un paisatge dantesc. Organitzarem una trobada de militants pel mitgdia i durant el mat, tots els que no tingueren danar a la feina ens posarem a avaluar danys i connec-tar amb la gent del Centre Social Almeda i amb els dels Barris Riera i Centre. No hi havia electricitat ni telfon ni aigua potable... El primer que frem doncs, fou arremangar-nos i ajudar un veinatge que sestava autoor-ganitzant per la neteja de les plantes baixes, per aconseguir aigua potable, per proveir-se de llum per quan es feia fosc, les autoritats no feien acte de presncia...Tots i tot ple-gat anava agafant el color del fang i al segon dia una olor daigua estancada comenava a sentir-se a les zones afectades... No s destranyar que desprs de passar casa per casa, escala per escala convocant una con-centraci a la plaa de lAjuntament, hi acu-ds un munt de gent. La gurdia civil, que tena tamb la casa-cuartel inundada, reb lordre de dispersar la concentraci: es po-saren nerviosos i amb poca traa foraren el desallotjament de la plaa. En result una enorme esbroncada, tothom estava indignat per la barra de les autoritats que no feien res i a sobre reprimien... I aix continuarem tota la setmana, treballant tot el dia retirant fang amb pales manuals, retirant i acumulant els estris inservibles per quan vinguessin els camions a recollir-ho 63tot... Com que els camions no venien, i tam-poc cap ajuda o cial, organitzarem piquets que desviaven camions i excavadores de la construcci per forar-los que fssin tasques de neteja... Els joves rojillos i aixelabrats rem lnica ajuda visible que havien tingut els afectats els primers dies. La solidaritat obrera es manifest a pler en un fet que re-cordo emocionant: quan una riuada de ja-quetes blaves anava entrant al Barris Centre, Riera i Almeda: els treballadors de Siemens shavien declarat en vaga i baixaven a aju-dar als afectats. Pels capdavanters de les mobilitzacions eren les millors vitamines: es con rmava que la solidaritat popular ja era present al nostra poble.Passat un mes de les inundacions, ja estaven organitzats els veins ms decidits en Comis-sions de Barris (sobretot als districtes de Cor-nell afectats per les inundacions), el pro-cs organitzatiu sestengu rpidament cap altres poblacions: Molins de Rei, Sant Joan Desp, Sant Feliu... El res de tot plegat es va extendre entre les organitzacions antifranquistes i comenaren a pullular per Cornell diversos enviats de grups esquerranistes als que no prestrem gens de crdit. En aquest marc, lnica en-trevista amb resultats fou la mantinguda amb representants de la Organizacin Comunista de Espaa (Bandera Roja) entre els seus caps coneguts hi havia en Jordi Sol Tura (anys desprs estar entre els que redacten la Constituci Democrtica de 1977, un Padre de la Patria) i en Jordi Borja (urbanista reco-negut que ha mantingut sempre una actitud desquerres molt digna). Els plantejaments intelligents i poc fonamentalistes dels Ban-deres ens acabaren per convncer i aix la major part de la gent del Nucli dAvantguarda i els ms ferms de les Comissions de Barris, esdevingurem militants de la OCE Bandera Roja. Treballant a FAMA. Lluita contra lexpedient de crisi. Primera Vaga General Comarcal.El gener de 1972 entro a treballar a FAMA SA dedicada a lelaboraci de materials pls-tics diversos: a la Fbrica1 peces de baque-lita prensades i injecci de termoplstics; a la Fbrica2 lm per extrusi i posterior im-pressi i tallat per elaborar bosses. Em con-tractaren per la Fbrica2 (extrusi). Abans dacabar el periode de prova de 3 mesos em crida la Direcci Tcnica i desprs dun petit exmen em proposen com adjunt del Tcnic de Control de Qualitat. Vaig acceptar la res-ponsabilitat entre daltres coses perqu em permitia una gran movilitat per tot el recinte de producci i ax vaig anar deixant xerrade-ta rera xerradeta, amb uns i altres, les lla-vors bsiques del meu pensament. Era com un resum de premsa democrtica alternativa ambulant.Vaig aconseguir abans dacabar lany 72, que el Conveni Colectiu dempresa no es negocis 64despatlles als treballadors i es convoqus la primera assemblea per informar. Encara que per conviccions poltiques no creia oport seguir la lnia proposada pel gruix de CCOO en el sentit de participar en les eleccions a crrecs sindicals (tal com havia proposat el PSUC desde feia temps), a la prctica era evident que facilitava linici dactivitats sin-dicals. Aix per convocar dita primera assem-blea vaig dirigirme als crrecs sindicals i si b sols vaig poder comptar amb la complicitat de dos dentre du, (un dells era Jos Pea que esdevindria fora rpid colaborador de les Comisiones de Barrios y Fabricas), al -nal, a contracor convocaren lassemblea. Els nics que parlarem de forma intelligible i llenarem propostes frem jo desde el pblic i en Pea com a crrec sindical. Sintroduiren algunes millores per fou un Conveni com la majoria, cuit i arreglat entre crrecs sindi-cals i empresa, sense ms. Lamentable. B, el que s es lamentable es que quan es-cric aix, 35 anys desprs i amb amb 30 anys de llibertats democrtique a lesquena, els convenis collectius es renovin i pactin sense la ms mnima vocaci de fer-ne partcips als treballadors. Aquesta ceguesa dels Sindica-ts O cials actuals condemna el pais sencer a seguir un cam de dependncia econmi-ca i tecnolgica. El ferment que f avanar lindstria no es sols la lliure competncia sino la renovaci tecnolgica i laugment de la productivitat no sorgida dexplotar ms sino de treballar millor, de reduir els acci-dents laborals, de reduir labsentisme, en una paraula: de disposar duna m dobra identi cada amb la bona marxa de lempresa i aix a Europa (no som xinesos, som cata-lans!) sols ho ha aconseguit el bon sindica-lisme. Repassin els neolliberals de torn els percentatges da liaci: Sucia i Finlandia tnen els percentages ms alts no pas Gr-cia ni Portugal ni Espanya que sentesta a as-sambler-se cada cop ms al Marroc ( la sang t molta tirada!). Si ens xem en Catalunya, lHistria tampoc ens reconforta: la Primera onada immigratria desde la Catalunya rural i la resta dEspanya fu creixer CNT i UGT, fou la protagonista del adveniment de la Re-pblica i del establiment dunes condicions de treball modernes abans de la Guerra Ci-vil. La Segona, provinent de la resta del Estat fou la classe obrera que nodr les Comisions Obreres que aqu relato, protagonista desta-cada de la Transici Democrtica i la Tercera quasi totalment estrangera, estem perme-tent la seva marginaci i que a la Construc-ci, als serveis i a lagricultura ompli les bu-txaques de forma indignant als especuladors i als negreros (que no pas empresaris)... ja ens ho trobarem!... per en joc, no hi ha sols el benestar dels moros i dels llatins hi ha el futur dels nostres propis lls i nts, el futur de Catalunya... Tal fars, tal trovars.Un cop rmat el Conveni de FAMA que malgrat les seves de cincies, havia millorat algunes coses, la Direcci madvert del disgust que els havia donat: vost ens ha fallat, tanta 65con ana que ens despert, lhavem posat en un lloc de molta ms responsabilitat i re-sulta que vost... . No els hi acabaven de sortir les paraules... Els vaig ajudar: lamen-to que la Direcci hagi estat informada tan equivocadament, probablement per ag que em t enveja, per jo compleixo les espec-tatives i no hi ha hagut ni una sola falla en la tasca que realitzo, el control de qualitat no ha fallat en cap moment i jo segueixo tant illusionat con el primer dia...Quan feia un any que trballava a FAMA, un rumor sescamp de boca en boca: la Direc-ci volia presentar un Expedient de Crisi per fer fra prop de la meitat de la plantilla: ms dun centanar de treballadors al carrer. Aquesta empresa havia estat creada a Barce-lona als anys 40 en plena postguerra, al ser pionera en el seu camp i sense massa compe-tncia, sempre havia funcionat sense proble-mes remarcables. A nals dels 50 es trasllad al polgon Almeda de Cornell. Quan jo hi era, encara un ter dels treballadors sobre-tot tcnics,encarregats i o cinistes vivien a Barcelona, la resta vivien al mateix Corne-ll, lHospitalet i per la resta de la Comarca. Ledat mitja superava els 45 anys, els nics que no arribvem als 30 erem una vintena que havem entrat quasi junts al 1972. La por, per no dir pnic a quedar-se sense feina era molt gran. Per sort, al Baix Llobregat comptaven amb lexperincia valuosa de la lluita con-tra el tencament per expedient de crisi de la Rockwell-Cerdans de Gav uns anys enrere. A ms el lder indiscutible daquelles lluites en Paco Ruiz Acevedo seguia a la Coordina-dora de Comisions Obreres i tamb era un dels responsables del PSUC a la Comarca... Si b per aquelles dates jo em movia dins les Comisiones de Barrios y Fbricas (organitza-ci parallela potenciada per Bandera Roja) sempre havia primat lunitat dacci, aix no fou estrany que pogussim comptar a travs den Ruiz de lexperincia de la Rockwell.El 23 de gener del 73 lempresa concre-t lexpedient de crisi: suspendre durant 6 mesos el contracte de 290 treballadors, per posteriorment reduir la plantilla despedint-ne 121. Amb una mirada super cial ja es veia que hi havia gat amagat, desprs de enviar 6 mesos a casa a ms del 90% del personal directament productiu, qui sentit tenia dir que hi hauria 121 acomiadats, es a dir 170 readmissions? Poc desprs ho veuriem clar: de tan maqiavlic sels veia que no jugaven Pere Caldas fent una xerrada de presentaci del PSUC (Barri Padr de Cornell. 1977)66net. Per anem a pams. El paper que jugaria en tot el procediment la representaci o cial dels treballadors era molt important, tant, que desprs darroconar les meves preven-cions a utilitzar la posibilitat de ser crrec sindical o cial, amb la complicitat den Jos Pea vam comenar a barrinar la manera dintroduir-me al jurat dempresa. Apro tant la jubilaci dun crrec sindical i la dimissi dun altre junt a les oportunes renncies dels sustituts, voil, es tenien que convo-car unes eleccions sindicals extraordinries. Aix es fu i em vaig convertir en represen-tant o cialment reconegut dels treballadors. Lexperincia aconseguida de primera m en aquest sentit, fu que ms endavant, dins de Bandera Roja plantegs el canvi de lnia que havem portat ns aleshores, aix sesborraba de passada, un element de prctica sindical que ens separava de les CCOO o cials in ui-des pel PSUC.Era evident que hi havia gat amagat: la mala situaci econmica de la empresa era real, per pogurem demostrar que havia estat induda per decisions incomprensibles a primera vista... Per totalment compren-sibles si resulta que el principal acreedor de lempresa era al mateix temps el principal accionista. Aquest individu, anomenat Lipper-heide, ja estava muntant a un altre poblaci de la Comarca dues noves empreses: COMINSA encarregada de projectar i produir els motlles nous per linjecci de plstics i PLASTIPACK on es realitzaria la producci de les peces i lextrusionat, tot amb maquinria nova de trinca. Al poder demostrar aquesta maniobra, la Delegaci de Treball no pogu admetre els termes de lexpedient tal i com shavia for-mulat originriament. Acab acceptant una regulaci per tan sols un centenar de treba-lladors durant 4 mesos, que afect sobretot als treballadors de Fabrica2 i de la secci de motlles, que en principi eren les que el princi-pal accionista pensava emportar-se a les dues noves empreses. Al quedar al descobert la maniobra, el Consell dAdministraci de FAMA -format en un 90% per la famlia Lipperheide- acceler el procs i a nals dany, abans de complir el perode establert, ms de la mei-tat dels treballadors afectats ja tenien un nou lloc de treball a les noves empreses, conser-vant-los a grans trets, les condicios laborals que disfrutaven a FAMA. La resta dafectats que no anaven a les noves indstries, tamb es reincorporaren a la feina abans del previst, ja que les necessitats de la producci aix ho exigien. En tot aquest procs la Comissi de Fbrica comen a funcionar quasi com una Gerncia alternativa, cosa que no hauria es-tat possible sense la complicitat de varis en-carregats -recordo la combativitat den Qui-lez- i diversos administratius -a destacar la tasca den Miguel Ortiz-...les conclusions, les traslladvem a nivell o cial a las reunions del Jurat dEmpresa...A la Comissi de Fbrica havem considerat que la mainiobra era imparable i que lnica actitud raonable era impedir el fracciona-67ment dels treballadors. nica manera de poder tenir una certa fora de negociaci. I ens va sortir b. Era evident que la moral era alta, la plantilla shavia acostumat a par-ticipar en assemblees devant els problemes i con ava en els capdavanters, organitzats en una Comissi duna desena de membres, la representaci o cial dels treballadors al Jurat dEmpresa encara no coincidia, ni de bon tros, amb la Comissi de Fbrica, calgu esperar a les eleccions sindicals de 1975 per copar tots els crrecs.Disposvem destudis acurats fets per econo-mistes independents que avalaven la viabili-tat de la FAMA original desprs de la segre-gaci. Per dos fets vingueren a enfosquir el panorama: En primer lloc la Crisi Internacional del Petroli del 73 amb increments brutals del preu del Brent que repercutiren en el dels materials derivats com els plstics. Aix la matria primera pass de ser un cost relati-vament petit en comparaci al cost de la m dobra, a sser, al contrari, el principal cost de producci junt al de lenergia. Aquest fet desaconsellava lopci de constituir una Coo-perativa que havia sigut una de les amenaces que feiem a lempresa si no es comportava amb lleialtat. El segn fet que ens torpedaj fou que lempresa inmediatament que el els ac-cionistes satisferen els seus deutes, tra-mit damagat i amb la complaena de lAdministraci una moratria en el pagament de les cotitzacions a la Seguretat Social. Aix ho fu sense informar-ne als treballadors i allargant els termes de la moratria de for-ma sistemtica, ns uns nivells que feien sos-pitar fortament de ladministraci de la S.S. Passat un any, tamb deixaren dentregar les cotitzacions dels treballadors que en canvi s ens descomptaven del salari. Aqu fou quan ens assabantarem que el principal acreedor era la Seguretat Social i que aquesta havia embargat, els terrenys, tota la maquinria i els stocks... Tenien la barra de preferir matar lempresa abans darribar a acords amb els treballadors, i havien trobat directius prou servils com per fer la jugada. Ens permeterem una petita venjana: acu-sar, per lo penal, dapropiaci indeguda al responsable de les liquidacions a la Seg. Social ja que les nostres cotitzacions ens havien sigut deduides dels salaris i com no shavien satisfet, lempresa les havia ro-bat... fou un plaer indescriptible quan la guardia civil vingu a buscar al Gerent i sel emport emmanillat. Segur que es tractava de les poques vegades que la gurdia civil fou tan ampliament ovacionada per tota una plantilla de treballadors. Per sols era questi de temps, el deute acumulat era di cilment salvable i encara arribaven ms noti cacions de bancs, entitats de crdit, que shavien ocultat abans de lexpedient del 73...68La suspensi de pagaments ja no era tal, es tractava dun quiebra fraudulenta, i amb aix jugrem al gat i a la rata, la Direcci havia quedat tocada amb la detenci i el Gerent ja veia la seva inhabilitaci, per uns quants anys, otant-li sobre el cap, a ms a les darreres eleccions sindicals que organi-tz el Sindicat Feixista, la Comissi Obrera de la fbrica havia copat ms del 80 % dels memebres... la Direcci ja no comptava en poder maniobrar engatusant alg o sembrar la desuni entre els treballadors. O ciosa-ment, posarem les cartes sobre la taula: savem que la situaci era insalvable per no admetriem la liquidaci de FAMA ns que tingussim assegurat: jubilacions anticipa-des a partir dels 55 anys amb el mxim es-tablert per cada categoria, pels majors de 40 anys garantir el mxim periode de subsidi i inclusi en tot tipus de cursos, prstecs i subvencions, per a tots, les indemnitzacio-ns per acomiadament mximes establertes legalment... Tingurem la sort de que aquest periode de lluita oberta i aferrissada que dur un any i mig comen coincidint amb la Primera Vaga General reeixida (en solidaritat amb els aco-miadats dELSA i SOLVAY i per un Conveni Co-marcal del Metall) i acab amb la Gran Vaga General de Gener 1976 (Solidaritat amb els acomiadats de LAFORSA i pel Conveni Co-marcal del Metall). Aquesta coincidncia no fou casual sino en gran mesura buscada per nosaltres de manera que abans de explotar els con ictes grossos ja estigussim nego-ciant amb les autoritats. No sols frem diligents en el aspecte legal on jugaren un paper cabdal els advocats labora-listes del Despatx Fina-Avils, sino que man-tingurem una ocupaci de la fbrica durant mitg any per impedir que semportessin la maquinria per sorpresa. Mitg any ocupada per petits piquets, per no cansar-nos abans dhora, per amb una xarxa ben organitzada de telfons i avisos que ens permetia con-centrar en menys de 3 hores a tota la planti-lla a la factoria. Aquesta ocupaci no fou de-nunciada a les autoritats per la Direcci ( ja he dit que hi havia un acord o cis), a canvi, nosaltres no ho predicvem obertament. Sols al nal, per aconseguir que sens adjudiqs-sin els mxims de cotitzaci (quan en relitat no shavia cotitzat res) frem una ocupaci pblica i notria de la factoria durant 3 dies ns que la Policia ens desallotj. Els antidis-turbis quedaven molt sorpresos quan veien aquella plantilla tan tranquila i ordenada de gent tan gran. Tamb frem una tencada a lEsglsia de Cornell, amb una setmana de diferncia de la efectuada pel obrers de LAFORSA.La darrera acci fou una ocupaci llampec de la Delegaci del Treball de Barcelona: al llarg del mat, cada un dels crrecs sindicals entravem acompanyats duna desena de tre-balladors i quan frem tots a dins, repartits per diferents plantes del edi ci, ens posrem 69al unson les jaquetes de treball. Erem uns 150 : els passadissos dun parell de plantes quedaren plenes del color blau de la nostra roba de treball.Estvem en plena vaga general comarcal. El Delegat Provincial de Treball ja ens coneixia i sabia el que volem. No abandonrem la De-legaci ns que aparagueren unes actes de lInspecci de Treball reconeixent les mxi-mes cotitzacions per a tots. Era el nal, ja sols quedaven les abraades i els adus. En Lluis que ja havia superat ledat de jubilaci mabraava amb llgimes als ulls, dient-me i pensar que havem dit que els joves ereu tots una colla de comunistes que ens portariu la ruina..., jo tamb emocionat li vaig con-testar: en lo que no us equivoqeu es que som comunistes.B, en realitat ens diem eurocomunistes. La gran majoria de militants de Bandera Roja ens havem integrat de forma ordenada al PSUC a Catalunya i al PCE a la resta del Estat, conservant lantiguitat de militncia i amb responsabilitats equivalents o equiparables. No fou una fusi sense recels, ja que en for-ces aspectes, els nous vinguts sintonitzvem ms amb les noves tesis eurocomunistes den Santiago Carrillo que no pas certs militants antics del propi PSUC. En realitat, molts jo-ves militants trobvem ancorats en un passat stalinista i dogmtic a molts dels vells mili-tants, cosa que ens feia una certa por. En , frem tots plegats el que pogurem pero era inevitable o quasi inevitable el que passaria anys desprs: quan els resavis dogmtics pro-sovitics (amb suport interessat de la KGB, que procurava debilitar el procs democr-tic a Espanya) acabarien trencant el PSUC i el PCE pel mitg, cosa que precipit la desapari-ci de lescena poltica a tot Espanya duna esquerra conseqent i no dogmtica. La Vaga General Comarcal per Laforsa del 19 al 29 de gener 1976. LIntersindical. Cap a la constituci del Sindicat Unitari.Un bon nal de la lluita de FAMA (compa-rat amb el drama hum que hauria causat lempresa si no ens hagussim defensat) em permet, dedicar-me amb ms calma i sere-nor a la gran mobilitzaci de la Vaga General Comarcal. A les darreres eleccions sindicals que convoc el franquisme, les candidatu-res democrtiques havem copat els rams ms importants: el metall, la qumica (on jo nera el president), el vidre i cermica, la construcci...Tot, dins la ms estricta lega-litat... Ens faltava un rgan de coordinaci, que com no estava previst a la legalitat franquista, la Jerarquia pretenia impedir la seva constitu-ci... per ja era tard. Franco havia mort tres mesos enrera i el Rgim comenava a fer ai-ges. LIntersindical era una realitat i fou qui convoc a tots els treballadors de la Comarca del Baix Llobregat a una Vaga General per la 70readmissi dels acomiadats de LAFORSA i per un Conveni del Metall que afectava sobretot a les petites empreses i tallers que no tenien conveni propi. Fou una de les mobilitzacions obreres i populars ms importants de la pre-transici a escala de tot lEstat. I un exemple dhabilitat negociadora per part dels treba-lladors. Vaig tenir lhonor de ser un dels cinc negocia-dors de la Intersindical front al Gobernador Civil franquista: en Salvador Snchez Teran que ens va rebra en el seu gabinet. A les ne-gociacions es donaren moments alhora tensos i divertits. En un punt determinat, en Salva-dor Snchez cansat de la nostra insistncia i conseqencia, se li escap per la comisura de la boca: debo recordarles que soy el Gober-nador Civil y tengo informes contrastados de que todos Uds. pertenecen a una organizacin totalmente ilegal como es el Partido Comunis-ta..., el silenci fou total, no pas per la por de ai que ens han descobert, sino per la ton-teria, nosaltres sabem que ell sabia que tots cinc rem membres del PSUC, quasi feia ver-gonya aliena aquella sortida de t , recordo amb satisfacci que sense parar a pensar-ho li vaig dir: Por favor, Sr. Gobernador, hemos venido a encontrar una solucin a un proble-ma muy grave, no a crear uno de mayor. Ni nosotros tenemos ganas de caer muertos por un tiro que se le escape a alguno de los 10.000 efectivos que tiene desplegados en la Comar-ca, ni Uds. se pueden permitir que esto ocu-rra. Seamos serios... I vam seguir...Tot el Baix Llobregat estava controlat per la Policia i la Guardia Civil, era quasi impossible fer una reuni enlloc, els locals del sindicat tencats a no ser que fos per que la Intersin-dical plantegs el retorn a la feina. Ja por-tvem 10 dies de vaga general i lempresa LAFORSA seguia negant-se a readmitir els acomiadats... les petites emprese aqueja-ven, comenava a estendres el derrotisme i el desnim... Les empreses del Metall aguan-taven encara fermes ja que shavien anat concretant aspectes positius del seu Conve-ni... per les de la resta de rams de produc-ci quan comenarien a fer ga?.La genialitat negociadora daquella Inter-sindical fou saber fer una maniobra quasi impossible: agafar-se a un clau ardent quan encara tenem fora. De nou, lojectiu prin-cipal era evitar la derrota. Recordrem la frase del Sindicalista mrtir de Catalunya: 23 de febrer de 1981. El Tinent Coronel Antonio Tejero, amb una companyia de guardies civils, assalta el Congrs dels Diputats.71en Salvador Segu que estigu al front de la Vaga ms llarga de la Histria i amb ms repercusi social (la histrica Vaga de la Canadenca): La Vaga ms ben plantejada i exitosa s la que no cal arribar a fer....El clau ardent cal explicar-lo una mica: Hi havia previst un viatge del recentment es-trenat Rei dEspanya Joan Carles I a Cata-lunya, a fer-se el simptic devant la societat catalana. Aquest viatge sanava postposant per no arrivar enmig del merder que tenem organitzat just al costat de Barcelona. Per altre cant, el President de la Repbli-ca Federal Alemanya, era del morro fort i no volia rebre al Rei dEspanya ns tenir ms garanties del seu tarann democrtic, en Willy Brandt provenia del sindicalisme ale-many i les seves demandes es concretaven en la legalitzaci primer de lUGT i desprs del PSOE (sabem de feia uns messos que els franquistes reformistes estaven en contacte amb lUGT per preparar-ne un Congrs ja le-gal dins Espanya). Inmersos en aquest pro-cs, els reformistes franquistes anaven amb peus de plom, el que li havia dit a en Sal-vador Snchez no era cap faccia. Ells tam-poc volien jugar amb foc i arriscar-se a una ensangonada com la de Vitria, amb morts i ferits. Ens asseguraren molt formalment que si la Intersindical cridava a la de la vaga, ells es comprometien a que el Rei portaria sota el bra, al cap de 15 dies, la readmisi dels treballadors de LAFORSA.Al nal, lIntersindical sagaf al clau ar-dent i convoc... a una pausa en la lluita: ens comprometrem a tornar a la vaga al cap de 15 dies si no es complia la promesa de les Autoritats (ni mencionarem al Rei) de que a nals de mes es readmetria als acomiadats de LAFORSA i es rmaria el Conveni Comarcal del Metall que ja estava quasi enllestit. Hi hagu plors, abraades i crits de Visca la So-lidaritat Obrera, ens sentirem victoriosos per uns moments per no ens relaxarem ns que al cap de 15 dies es compliren les promeses. Durant uns mesos, anant pel carrer, sembla-va que la gent shavia tornat ms lleugera, que tots ens hagessim tret un pes que por-tvem a sobre desde feia temps. Quan anava a comprar al mercat o em movia per Cornell no parava de tornar salutacions de vianants que jo no coneixia, per ells si que ens co-neixien... i apreciaven.El que quedava de 1976 el vaig dedicar quasi exclusivament a convncer propis i estranys de que lIntersindical era una experincia que no es podia pas deixar correr, si per ma-niobres poltiques fetes desquena als treba-lladors, la UGT, inexistent ns aleshores, feia un congrs, ni tenem que anar corrents a a liarnos-hi, ni tampoc, com a reacci, te-nem que convertir laparell clandest de les CCOO en el sindicat de tots els treballadors, ja que molts no sho empassarien. No podem entrar en el joc de crear diversos sindicats i estrenar la democrcia amb el handicap de 72la divisi sindical. No estava prcticament tothom dacord que primer es farien unes eleccions lliures i que els diputats elegits sencarregarien delaborar una Constituci? Doncs a nivell sindical calia fer-ho de forma semblant: cada empresa de cada ram tenia que elegir els seus representants obrers per nego-ciar els convenis, per defensar els problemes del dia a dia i aquests representants tenien que reunirse per rams dins de cada zona i daqui enviar a un Congrs una selecci dels delegats elegits. Aquest Congrs seria el constituent del Sindicat Unitari de Tots els treballadors sense distincions ni matissos poltics. Per representar les diferents opcions i sensibilitats poltiques ja existien els Partits. El Sindicat tena que ser unitari per naturalesa.Per , el setembre de 1976 es va fer un con-grs sindical al Baix Lobregat a partir duna representaci proporcional de totes les em-preses on arribrem, vam calcular que el ni-vell de representaci real era proper al 75% de tota la poblaci treballadora censada a la Comarca en el conjunt de tots els rams. Pro-bablament fou la reni ms representativa mai ms efectuada. I fou lltima.La posici o cial del PSUC fou la de apoiar sense ms dilacions un procs constituent de CCOO com a sindicat. Estava i encara estic convenut del error que aix signi c. Com es podia llenar a la paperera el que signi -cava lIntersindical? No podia oblidarse que al Baix Llobregat ja quasi tenem un sindicat unitari i plenament representatiu. Qu impe-dia que a SEAT fessin el mateix i a les grans empreses del Metall de Barcelona i a Sabade-ll i a Terrassa... Largument o cial era fals. ens deien: a tot arreu no hi ha el nivell del Baix Llobregat. Aix ja ho sabem i per aix estvem preparats i disposats per anar on calgus a exportar lexperincia. O es que al fer servir el concepte de Sindicat Unitari sen-se adscripci poltica, la gent ens far menys cas que si li diem pel morro que sa liin a un sindicat que tothom sap s dinspiraci comunista? Era de bojos.Em quedava sense gasolina perque veia el desencert de tal decissi. Fins i tot pensant en maquiavlic, vaig arribar a comentar a Gregori Lpez Raimundo que entenia perqu ho feien: es temien una escissi prosovitica i volien assegurarse la delitat de Lopez Bulla, Paco Frutos, Rodrguez Rovira i lstaff de la CONC, per aix i tot, seguia veient-ho erro-ni, ja que lescissi ms tard o ms dhora es produiria i a sobre hi hauri personatges una mica dubtosos al front del sindicat. I s que hi ha coses sagrades (o quasi). Una delles es la transparncia diamantina amb la que els dirigents tnen dactuar respecte als seus seguidors. Si la con ana es perd, all ja no hi ha qui ho arregli.Encara vaig fer la campanya electoral pel PSUC a les primeres eleccions democrti-ques, participant a mtings per tota la Co-73marca. Quan la gent em preguntava que per-qu no era a la llista de candidats els deia la veritat: em semblava indignant que quan mho van proposar em situessin al nal de la llista, darrera de persones molt menys repre-sentatives que jo. Preferia no ser-hi. A ms, mai havia pensat en viure de la poltica. Re-cordava les advertncies de lvia: el meu pare i els meus germans sentregaren amb passi a a la lluita sindical i poltica, per cap volgu viuren o cobrar un sou...alehores ja no pots dir el que penses No feia ms que seguir del a uns llunyans ancestres. Aquella campanya electoral fou la meva despedida de la poltica activa... Els encerts de la Transici Democrtica sacabaren en sec a partir del Tejerazo. Tot el Congrs sestir a terra tal i com ordana-ren els incivils insurrectes, sols dos poltics es quedaren assentats dignament: Surez i Ca-rrillo. Foren els primers en desapareixer de larc parlamentari. Com si al fer tan evident la seva dignitat, en comptes de premiar-los calgus castigar-los. Aix, tan els votants de dreta com els de es-querra es posaren dacord en votar demagogs de dreta i desquerra. Cadasc els seus. En un joc bipartidista previsible i avorrit, tant xerrameca que fs perdre les ganes de parti-cipar a qualsevol. Eren els vuitanta i es por-tava el rosa chicl i lazul piscina Super- cialitat en el discurs poltic i despreci fctic per all que els antics en diem el poble.I aix seguim. I com s lgic, als ciutadans normals cada cop ens costa ms anar a vo-tar. Mentres, a la vella Europa, encara que sense massa convicci, alguna cosa es mou, es tantegen nous estils per la poltica quo-tidiana: primer el New Labour Party, des-prs el govern de coalici de Frau Merkel, i darrerament el nou estil Presidencial de comunicaci directa de Sarkozy...Saber desencallar lautocomplaena del Es-pai Poltic Parlamentari de cada pais, supe-rar els defectes endmics, s el pas previ per trobar un lloc digne on colectivament situar Europa en el mn...Esperances i illusions dun aviLesperana s lltim que perd alg que ha viscut un miracle. I jo vaig viure el miracle de la Transici democrtica al Baix Llobregat, vaig viure el miracle dimmigrants campe-rols espanyolssims que es transformaven Pere Caldas, la seva lla Eva Caldas i el seu nt Tim Bu-chholz (Mar 2006)74en obrers industrials catalans protagonitzant lluites solidries.Digeu-me penjat, per em nego a creure que el futur del meu pais es trobi ni a zapatitos amb talante ni a repetir la Reconquis-ta contra el in el. A ms, de quin talante parlen? El dimpedir amb ns electoralistes que a Nafarroa el PSN pacti amb NaBai?... La Reconquista consisteix en muntar el nmero que es va muntar perque Gas Natural no es queds amb Endesa? Aqu encara no arrivem ni a una certa decncia en coses elementals del capitalisme lliberal. Intentar un capita-lisme seris ja seria un gran avan i de pas-sada, potser per lexemple, reviuria una cer-ta esquerra. Que comenci qui pugui... Per prou dopereta que ja sc avi. Si i a punt de tornar a ser-ho.La vida que vaig portar dels 18 als 30 anys no era un bon fonament per afavorir una vida familiar tranquila i creativa. I encara menys el nihilisme personal dels 30 als 40 anys que substitu i mai va omplir aquell buit. A ms, cadasc s com s... La petita Eva Caldas que inici les primeres passes entre els blocs de la Satlite i el pati del Collegi Sant Miquel, an creixent, sort de Cornell per anar amb sa mare a viure a Barcelona, segu fent-se una dona que estu-di a lUniversitat i amb una Erasmus ate-rr a Alemanya i all sha quedat. Casada amb un ciutad alemany, ha tingut un ll i nespera un altre... A ells, en primer lloc, de-dico els encerts de la meva vida. Els errors, que tamb han sigut molts mels quedo per anar-los mastegant i reduint... acompanyat de la Munsa i daquells amics que han sigut bsicament els mateixos amb qui visqurem moments tan humanament imborrables que sempre mhan re exat les bones coses, no pas les fosques, que poblen ecce homo.75JUAN JOS CASADO PEANac en un pueblo de Burgos en 1956. Primero mi padre y aos despus mi madre y yo nos trasladamos a Catalunya, al barrio de Pubillas Casas en lHospitalet. Una parte de mi infancia trascurri all en un piso que compartamos con mis tos. De aquella poca, adems de los bue-nos recuerdos de niez, una de las sensaciones ms impactantes que tengo grabadas en la me-moria es el especial penetrante olor de los ci-dos que desprendan tanto mi padre como mi to cuando volvan del trabajo en las hilaturas de la Seda, empresa en la que trabajaban am-bos. Nada tena que ver con su higiene personal pero si con una de las caractersticas de todas aquellas personas que abandonaron el campo y su entorno para buscar un futuro de trabajo y mejora para ellos y sus descendientes: se ha-ban impregnado de la nueva industria.A mediados de los sesenta nos fuimos a vivir a la ciudad Cooperativa, el cambio es cua-litativamente muy importante, el diseo, la ubicacin y el propio principio inspirador de ayuda mutua que rigen la construccin de estas viviendas en rgimen cooperativo, determina la singularidad de esta barriada que aparece como un oasis en el inmenso desierto de destructuracin urbanstica que el franquismo tena reservada para los pro-ductores y sus familias. Sin embargo no dejaba de ser el extrarradio de un pueblo como Sant Boi, con todo lo que ello com-portaba: ausencia de servicios bsicos, de transporte pblico que enlazara con el cen-tro, todo ello obligaba a los residentes a largos recorridos diarios para desplazarse: al trabajo, a los centros de estudio, al mer-cado, al ambulatorioQue duda cabe que si a estas condiciones que se viven en los barrios aadimos la dureza del entorno laboral: jornadas interminables con salarios en muchos casos miserables y en la mayora por debajo de los precios al consumo y una ausencia absoluta de liberta-des y derechos democrticos, estamos jun-tando todos los ingredientes que estn en el origen y naturaleza del potente y combativo movimiento obrero que se gener en el Baix LLobregat.76Desarroll mis estudios de Bachiller elemen-tal en el nico Instituto que haba, el Rubio i Ors. Empec a participar activa y organiza-damente en el movimiento estudiantil, (las primeras Manis, los primeros encuentros con los grises, la primera paliza en un des-campado de Cornell donde protestbamos contra el injusto asesinato de Puig-Antich), movimiento conformado por diferentes ex-presiones polticas: que aglutinaba desde el pensamiento que teorizaba que la cada de la dictadura signi cara el inicio de la revo-lucin obrera y campesina y que esta a su vez desembocara en un estado socialista, hasta aquel que propugnaba gradualmente llegar a ese objetivo pasando por diferentes etapas. Todas ellas posiciones polticas que tenan una fuerte in uencia de los aconte-cimientos que se venan desarrollando en el mundo: Mayo del 68, invasin sovitica de Praga, la revolucin Portuguesa, y que con-formaban un amplio crisol ideolgico reple-to de estrategias y tcticas que tenan como denominador comn la generosidad perso-nal, el ansia de libertad, de democracia y de transformacin social. Simultneamente empec a trabajar en una industria del ramo de las Qumicas en el po-lgono Almeda, desde donde viv y particip de las diferentes huelgas generales que se sucedieron en la dcada de los 70 y que fue-ron consolidando el movimiento sindical con carcter propio del Baix LLobregat.No es posible establecer similitudes orga-nizativas entre aquel movimiento obrero adaptado a circunstancias de clandestinidad y especialmente reprimido y perseguido por la dictadura, con el actual, la imposibilidad de actuar en libertad obligaba a una prac-tica de sindicalismo de resistencia empre-sa a empresa, limitando sus estructuras al mbito del centro de trabajo donde all s se creaba el marco unitario conformado por todos las tendencias polticas y sindicales existentes en oposicin a la nica legali-dad: el sindicato vertical.El salto cualitativo y cuantitativo se empe-z a dar en el momento en que, conscien-tes de aglutinar todas las potencialidades y movimientos antifranquistas, y con todas las di cultades que podamos imaginar, se empiezan a entrelazar las reivindicaciones laborales con las necesidades en los barrios y la lucha estudiantil. Lo habitual en un mi-Juan Jos Casado, su compaera Montse, con sus hijas Alba y Luca77litante del momento es que participaras a la vez en varios frentes. De aquella poca es la constitucin de la Asociacin de Vecinos de la Ciudad Cooperativa en la que fui elegido vocal de juventud saltndonos toda la lega-lidad, curiosamente no tena la mayora de edad para poder ser titular. Pero eso no nos impeda trasladar al barrio las exigencias de mejora e instalacin de equipamientos b-sicos (signi cativa en ese sentido fueron las masivas movilizaciones por la doble va del Carriles y las del ambulatorio), y a la vez, la realidad de los con ictos que se generaban en nuestro mbito inmediato, las empresas de la comarca, articulando con ello campa-as de solidaridad y apoyo: importantes en el 75 con Laforsa y con posterioridad en re-lacin a la huelga de la Roca.Ese concepto amplio de coordinacin se plasmo con fuerza en la huelga general de Laforsa, aquella movilizacin signi c el principio del n del sindicato vertical, ya nada podra ser como antes y el debate en el seno del movimiento obrero se empez a centrar en el modelo sindical de futuro: movimiento sociopoltico o reconstruccin de sindicatos histricos, comits colegiados o secciones sindicales, asambleismo o de-mocracia representativa, En lo personal la huelga de Laforsa tuvo una especial signi- cacin, conoc a la persona, a la compa-era, con la que vengo compartiendo vida, ilusiones y compromiso, y con la que he te-nido 2 hijas. En Abril del 76 la UGT an ilegal, impona la celebracin de su 30 congreso, apuesta r-me, por la inmediata restauracin del sindi-calismo de clase, libre y democrtico, y en la que ingreso en trminos a liativos, recin terminada la mili en el ao 78, desarro-llando distintas responsabilidades, primero como delegado de comit de empresa y pos-teriormente tareas orgnicas en la estructu-ra del sindicato, Secretario General de Ser-vicios Pblicos del Baix Llobregat en el ao 90, secretario de Organizacin de la Unin Comarcal del Baix Llobregat en el ao 95 y en el 98 Secretario General del Baix Llobre-gat, responsabilidad que sigo asumiendo a da de hoy.Ya con la conquista de la democracia, la lle-gada de los primeros Ayuntamientos demo-crticos, y la victoria socialista de Octubre del 82, (terrible ao para mi familia, en ju-Enero de 2004. Asamblea Plataforma en defensa de la sani-dad pblica al Baix Llobregat78lio muri mi nica hermana, con tan solo 14 aos en un trgico accidente). Es la hora de plasmar, y sobre todo de construir sobre parmetros totalmente distintos. Hay que hacer frente a las nuevas realidades, la pri-mera que se nos presenta, la crisis econmi-ca que se ceba con especial virulencia en el Baix Llobregat, haba das que se cerraban hasta 3 empresas a la vez, (una de ellas en la que yo trabajaba) y el desempleo era cer-cano al 30% de la poblacin activa. Una buena ocasin para poner a prueba la fortaleza de la pluralidad sindical, y sobre todo la capacidad para generar alianzas en especial con los Ayuntamientos, y as llega-ran los primeros acuerdos contra el paro y la posterior declaracin de zona de urgen-te reindustrializacin. Ms tarde llegara la constitucin del Consell Economic i social, genuina estructura para la concertacin, y el primero que se crea en Catalunya y la elaboracin de los proyectos del plan delta tan vigentes hoy para desarrollar las oportu-nidades territoriales.Aquella generacin de militantes de los 70 venidos algunos de la inmigracin y todos de la pluralidad ideolgica, conscientes de ha-ber protagonizado una etapa trascendental en la cada de la dictadura nos disponamos as mismo a seguir transformando y consoli-dando derechos para profundizar en la so-ciedad que habamos soado. Pero sobre todo partiendo de que nada es producto de la casualidad, y que hoy tan-to como ayer, sigue siendo imprescindible la participacin y el compromiso personal, para avanzar de futuro, y en esa lnea que ha marcado mi trayectoria vital, hoy sigo aportando mi esfuerzo y trabajo en la UGT y en el PSC como concejal desde el ao 99.Mayo de 2006. Comit Comarcal de la UGT del Baix Llobre-gat. Comisin Ejecutiva. Juan Jos Casado en el centro de marzo de 2001. Asamblea de repre-sentantes sindicales de Catalunya en el Baix Llobregat. A la izquierda Juan Jos Casado, en el centro Cndido Mndez y Jos M lvarez.79FRANCISCO ESPAOL FERNNDEZSoy un nio de la posguerra, nac el 11 de Noviembre de 1942 en Vigo, ciudad indus-trial del sur de Galicia, que posee la ota pesquera mas importante del pas, as como otras ligadas al mar, astilleros, conserveras etc., pero tambin con implantacin en otras actividades, siendo de las mas importantes Citroen del ramo de la automocin, es por tanto una ciudad con un fuerte componente industrial a la vez que una importante tra-dicin sindical. Es aqu donde transcurri mi infancia y donde realice mis estudios, los pri-marios en la escuela publica y en los Sale-sianos estudie Comercio, el equivalente del FP de administracin actual. En la actualidad estoy jubilado.Mi padre se quedo viudo cuando yo tenia 3 aos y se volvi a casar, quedndome yo en casa de mi abuelos paternos, una familia normal de la poca, catlica, apoltica que hablaban poco o nada de la guerra y mucho menos de la Republica. Todo lo contrario era la familia de mi madre, republicanos y de izquierdas, m abuelo Manolo era al estallar la guerra un dirigente de la UGT de la cons-truccin, siendo herido de un tiro en una pierna, en las manifestaciones de oposicin al golpe de estado, que se hicieron el 18 de julio de 1936, en la Puerta del Sol de Vigo. Este abuelo es el que in uy de manera de-cisiva en mi toma de conciencia politica.Yo era su nico nieto, recuerdo que trabajaba como albail autnomo y nunca lo hacia el 1 de mayo, en aquellos aos no era festivo, me iba a buscar a la salida del colegio y me llevaba a merendar.Empec a trabajar a los 14 aos, en el ta-ller de una fabrica de paraguas, donde es-tuve hasta que termine el servicio militar, con 22 aos entr a trabajar en Citroen, que por aquel entonces empleaba cerca de 3000 trabajadores, era el ao 1965 y en la em-presa empezaban los primeros movimientos sindicales, aqu tengo los primeros contac-tos clandestinos con la oposicin sindical, los embriones de CC.OO. Tengo que reconocer que por aquella poca era un joven bastante radical, con contactos con grupos de la ex-80trema izquierda, con poco arraigo entre los trabajadores, pero muy activos, en 1968 fui despedido de la empresa por un enfrenta-miento verbal con un directivo a consecuen-cia de las condiciones de trabajo, sin contar con el apoyo de mis compaeros de taller por mi visceral radicalidad, pues no tenia en cuenta las condiciones que se daban en ese momento. Un ao despus en el marco de la negociacin de el convenio colectivo se rea-lizo la primera huelga de la fabrica Citroen en Espaa.Despus de buscar trabajo durante un ao, por Vigo y su comarca, encontrando solo co-sas eventuales, puesto que las listas negras funcionaban y mucho en aquella poca, de-cid emigrar al extranjero, concretamente a Alemania, all trabaje hasta el mes de julio de 1970, en la Karman-Gia, una lial de la Wol-swagen que esta en el pueblo de Osnabruck. En Alemania estoy en contacto con grupos de oposicin al franquismo, fundamentalmente con gentes del PCE y CC.OO.Llegue a Catalunya el verano de 1970 con la intencin de visitar a unos amigos e ir al ftbol a ver un trofeo Juan Gamper, ya que yo tambin por in uencia de mi abuelo era barcelonista desde muy pequeo. Aconseja-do por uno de los amigos que haba venido a visitar, escrib a varias ofertas de trabajo que salan en la Vanguardia, una de ella era de la Solvay, en la que despus de entrevistas y reconocimiento mdico entro a trabajar el 19 de octubre de 1970.Como he explicado anteriormente, en Ca-talunya solo trabaje en Solvay, (salvo unos das que trabaje con un prestamista de la construccin). Es una empresa Petroqumica que se encuentra en Martorell (Barcelona) desde principios del ao 1970. Las condicio-nes de trabajo siempre fueron las priorida-des de los comits de empresa, que fueron introduciendo a lo largo de los aos a travs de la negociacin colectiva, hoy se puede decir que la situacin es buena, tanto en la importante implantacin sindical, como en las mejoras salriales conquistadas, ho-rarios, seguridad, higiene, siendo una de las primeras empresas del pas que introdujo en la negociacin mejoras relacionadas con el medio ambiente. Siempre tuve una rela-cin muy buena con mis compaeros, fueron ellos parando la produccin los que forzaron 1978- Acampada en la puerta de Solvay reclamando la Am-nista laboral81mi readmisin, despus de un despido disci-plinario en el ao 1973.Mis primeras protestas sindicales fueron a mediados de los 60 en Vigo, pintadas, peque-as manifestaciones e intentos de concentra-ciones el primero de mayo, que casi siempre eran abortadas por la polica. En Alemania tengo contactos con grupos de oposicin al franquismo, pero no es hasta que decido quedarme en Catalunya, que no me organizo polticamente y lo hago en Bandera Roja, ese mismo ao junto a dos compaeros forma-mos la primera Comisin Obrera de la fabrica Solvay.En 1971 se celebran las primeras elecciones sindicales en la empresa, en la que nosotros siguiendo consignas polticas decidimos no participar. Al ao siguiente se empieza a ne-gociar el primer convenio colectivo, logrando que nos reconozcan una comisin de trabaja-dores, que forma parte de la comisin nego-ciadora con el jurado de empresa, situacin que se volvi a repetir en los siguientes con-venios de 1974 y 1975.El 29 de mayo 1974, en el marco de una revi-sin salarial del convenio colectivo tuvo lugar una huelga de 53 das, hasta el 19 de julio, en medio de la cual se desarrollo durante los primeros das de julio, la Huelga General de la comarca, en solidaridad con los con ictos de Elsa y Solvay y la negociacin del convenio del metal de la comarca. En las elecciones sindicales de 1976, participamos consiguien-do que 30 de los 36 miembros del jurado de empresa perteneciesen a CC.OO.Retrasada mi boda por la con ictividad labo-ral, esta tiene lugar en septiembre de 1974 con mi compaera Merced Fernndez Rabi-nat de la que tenemos dos hijos. Merced, militante del PSUC fue concejala desde 1979 hasta 1987, jugando un destacado papel en la lucha por la liberacin de la mujer. A partir de aqu fui elegido en todos los comi-ts de empresa de Solvay y pertenec a todas las comisiones negociadoras del convenio. En la clandestinidad pertenec a la permanente de la CONC y con el sindicato ya legalizado, he tenido diversas responsabilidades, miem-bro de la comisin ejecutiva comarcal, se-cretario general de la comarca de qumicas, del consejo federal de Fiteca de Catalunya y Espaa, del consell de la CONC, miembro de 1976- Manifestacin reivindicando centros de enseanzas82la comisin negociadora del convenio estatal de la Qumica, del comit Europeo y secreta-rio general para Espaa del Grupo Solvay.Mis primeros contactos polticos fueron con grupos a la izquierda del PCE, en Alemania con grupos antifranquistas fundamentalmen-te del PCE y CC.OO. En Catalunya me orga-nizo polticamente a principios de 1971 en Bandera Roja, siendo responsable de la zona norte y miembro del comit comarcal. En 1974 BR ingresa en el PSUC y yo fui escogi-do responsable poltico de Martorell hasta la legalizacin del PSUC en 1977. Desde 1983 hasta 1987 fui elegido secretario poltico del PSUC en S.Feliu de Llobregat y desde 1987 a 1993 presidente de ICV de esta ciudad.La represin laboral ya la he explicado, en cuanto a la policial tuve bastante suerte con respeto a otros compaeros, no obstante fui detenido 3 veces, la primera en Vigo con solo 19 aos en el intento de una manifestacin, pasando 24 horas en comisara, la segunda en Molins de Rei, durante la Huelga General de 1974 por lo cual me tuvieron detenido duran-te 2 das en la crcel de S.Feliu y la tercera a nales de 1976 en Martorell donde la Guardia Civil, nos retuvo durante 3 horas por estar pegando carteles no autorizados.De todo aquello lo que recuerdo era la in-comprensin de policas y guardia civil, de cmo una persona con mi apellido, le hicie-ra el juego a los que ellos de nan como los enemigos de Espaa, como si el apellido o el origen tuviese algo que ver con las ideas de democracia y libertad. Sin embargo, a pro-puesta de la Unin Comarcal de CC.OO. del Baix Llobregat, mi nombre y apellido gura en una Plaza de Martorell, por acuerdo del Pleno del Ayuntamiento, desde noviembre de 2002.La in uencia de las luchas obreras comarca-les, tuvieron un papel importantsimo en la transicin a la democracia y fueron un espe-jo donde se miraron la mayora de los dem-cratas de todo el estado. En Catalunya estas aportaciones tienen una gran importancia a la hora de de nir la ciudadana, pues son los trabajadores los autctonos y los venidos de fuera los primeros que hacen suyos los 3 pun-tos de la Asamblea de Catalunya, aquel pre-cioso lema un icario de: LLIBERTAT, AMNISTIA Y ESTATUT DE AUTONOMIA. 83Joan Estrada neix a Vilanova i la Geltr el 23 de maig de 1925. Els seus pares, Joan Estra-da i Rosa Masip, formaven part daquets mn rural de forta arrel catlic practicant, la qual cosa el marcaria des de la seva infantesa.Tenia 11 anys quan es produ la sublevaci feixista contra la legalitat de la II Repblica. En el seu testimoni, diu: Lnic que recor-do s que el meu pare anava amb xancletes, que encara conserven a la ruralia, a buscar menjar, per dir-ho dalguna manera Jo s que anava a lescola i que el mestre ens ex-plicava all de la guerra civil .Als 14 anys comena a treballar ns aconse-guir entrar a la Pirelli de Vilanova i la Geltr. De 1946 a 1949 fa el servei militar obligatori. El 1953 es casa amb Maria Figueras, amb qui tindr tres lls. Dos anys desprs del casa-ment, al 1955, es trasllada a la nova factoria de Pirelli Moltex, situada a Cornell de Llo-bregat; t trenta anys i les seves preocupa-cions socials sn escasses. Durant la seva joventut no tenia de nida una conscincia de classe perqu amb aquesta no shi neix sin que es fa forjant; la va anar ad-quirint amb el temps, amb el contacte directe amb la problemtica laboral i les circumstn-cies en qu vivien les famlies dels treballa-dors immigrants a les barriades obreres de Cornell i, en general, del Baix Llobregat: sa-laris baixos, jornades esgotadores de treball, pssimes condicions de treball, famlies vivint en coves i barraques, carrers sense asfalt ni enllumenat, criatures sense escolaritzar, etc. Jo, el primer contacte, el vaig tenir en arribar aqu, en posar-me en contacte amb el moviment cristi B, el meu contacte va ser amb un capell que hi havia a la parr-quia on normalment anava a missa Y amb aquest capell es comena a formar un grup de gent obrera, i aqu s quan comeno a descobrir la necessitat de participar en la classe obrera. Aquest capell estava vinculat al mn obrer... i, a ms, tamb al moviment obrer JOAN ESTRADA MASIPFrancisco Ruiz AcevedoBiogra a realitzada a partir de lentrevista feta per Joan N. Garca-Nieto el 13 dagost de 199384cristi; jo no. I ell portava altres grups, i daqu va comenar un grup. I s a partir dels problemes concrets amb qu es trobaven les empreses i els barris..., s quan descobreixo que les coses..., vull dir, la situaci real de la classe treballadora. I tamb descobrir a partir de..., diguem-ne, dalguna manera, de lEvangeli, la necessitat de participar en aquesta lluita per millorar la situaci de la nostra classe i transformar la societat. (...) Tenia ms aviat un catolicisme una mica in-dividual..., molt encaminat, vull dir, a seguir els manaments i la prpia salvaci, per dir-ho dalguna manera, i vaig descobrir, a partir del moviment obrer cristi, que lEvangeli tenia altres lectures i que Jesucrist no sola-ment anava a la salvaci de cada un sin a la salvaci de tota la humanitat .En relaci amb les activitats socials de la fam-lia de la seva dona i amb la seva participaci en el moviment obrer cristi, expressa: No, jo crec que la famlia de la meva dona era una famlia de procedncia molt rural, i no perqu ho digui jo; molt bona famlia, per no havia tingut Suposo que era una famlia, no ho s, cristiana normal, o catlica normal, per sense Ella sempre va participar amb mi. Jo sempre ho vaig tenir molt clar El moviment obrer cristi servia per posar en contacte la vida real, la vida obrera, amb lEvangeli, a de crear una societat ms justaEn aquella poca va conixer Oleguer Bella-vista, consiliari dels grups laics de lEsglsia, entre daltres ACO (Acci Catlica Obrera), al qual va pertnyer, de qui rebria una nota-ble in uncia i amb qui compartiria amistat. Entre 1963 i 1964, se celebren reunions entre militants del PSUC i catlics, tant a lesglsia de Santa Maria com a la de Sant Miquel. Per aquelles dates, s detingut de matinada i, desprs de passar tres dies a la JSPB, s tras-lladat a la pres Model, on romandr 15 dies i don sortir en llibertat sense crrecs. A la comarca, els nics que tenien presncia i organitzaci eren els militants comunistes del PSUC i els catlics. Van ser els que realment iniciaren el procs de formaci i desenvolupa-ment del nou moviment obrer i els que el van dotar de formes organitzatives estables i de coordinaci amb la constituci de les CCOO del Baix Llobregat. Van ser els que van iniciar el procs din ltraci en els sindicats feixis-tes. En les eleccions sindicals del juliol de 1963, convocades per la CNS, Joan Estrada s escollit pels treballadors jurat dempresa de Pirelli Moltex, aix com Jos Fuentes (PSUC, nat), a ms daltres companys de diferents empreses de Cornell: de Siemens, Antonio Luque (PSUC), Francisco Arquijo (PSUC), Jos Triguero (PSUC), Sabina Figueras (JOC, na-da) i Francisco Crdoba; dElsa, Jos M. Luque (UGT, nat) i Antonio Snchez (PSUC, nat).En 1965, conec el Joan en les reunions que fiem els treballadors a lesglsia de Sant Jaume dAlmeda, a Cornell, facilitades pel capell Oleguer Bellavista i no exemptes de 85forts enfrontaments amb larquebisbe de Barcelona Marcelo Gonzlez. Per aquestes re-unions, que se celebraven cada dissabte, van passar centenars de treballadors tot i que no sempre eren els mateixos- en representa-ci de diverses empreses de la comarca. Cap treballador podia entrar a la reuni si no era presentat pels seus companys, la qual cosa va evitar que la BPS o els membres de la gurdia civil poguessin in ltrar-shi. A ms, a causa de les caracterstiques del nou proletariat, la gran majoria es coneixien de les fbriques i les barriades. Aquest marc protector del lo-cal parroquial motiv que els treballadors hi anessin ms decidits i, daquesta manera, es va anar ampliant lavantguarda obrera i la conscincia de classe, cosa que constitu el marc poltic duna excellent escola sindical on sintercanviaven idees i experincies. A la tardor de 1965 i amb una assistncia duns noranta delegats dunes vint-i-cinc em-preses, sescoll el primer rgan collectiu de direcci: la Coordinadora de les CCOO del Baix Llobregat. Joan Estrada en va ser escollit juntament amb altres companys: Paco Ruiz, Antonio Plata ( nat), Paco Arias, Antonio Garca, Jess Vzquez ( nat), Jos Fuentes ( nat), Jos Cano, Antonio Gonzlez i Vicen Lizano, entre daltres. Del seu testimoni transcric textualment pa-rgrafs que comparteixo ntegrament per la seva veracitat i honestedat: Les primeres reunions de CCOO on vaig participar es feien als locals de lEsglsia perqu els treballa-dors (a ms que all tampoc estaven segurs) realment tampoc tenien tants llocs per reunir-se, i crec que va ser una aportaci important que van fer alguns capellans. Mai, en cap organitzaci en qu he pogut estar o estic, dins el moviment obrer no cris-ti, he tingut cap problema; jo, al contra-ri: a travs de la meva actuaci, del treball que he aportat dins lempresa, sempre, des del primer moment, diguem-ne, mhe sen-tit molt estimat i valorat pels companys que dalguna manera eren agnstics o ateus, o pertanyien a altres organitzacions. Al setembre de 1966, la CNS convoca elec-cions sindicals i, pressionat per lambient la-boral, el govern de Franco, a travs del seu portaveu, el Ministre de Relacions Sindicals Jos Sols Ruiz, propicia una certa liberali-2007. Maria Figuera i Joan Estrada a la Residncia SOHPOS de Sant Joan Desp86tzaci en permetre certs marges de manio-bra. La verborrea demaggica de Sols el fa fams amb eslgans com Voteu el millor o En el nostre sindicalisme tenen cabuda tots els homes i totes les idees. Les reunions a lesglsia de Sant Jaume es convertiren en el centre dorganitzaci i de coordinaci de la campanya electoral sindi-cal. Shi intercanviaven informaci i expe-rincies sobre la confecci de les candidatu-res unitries i democrtiques i sinstava a la celebraci dassemblees que permetessin la participaci dels treballadors. El resultat de les eleccions va representar un xit per als treballadors de la comarca, amb una mitjana participativa del 90%, cosa que provoc una mplia renovaci amb lentrada duna nova generaci que va ocupar llocs de responsa-bilitat en lmbit de nombroses empreses i juntes socials i comarcals. Aquestes elec-cions van constituir una cita clau que marc el desenvolupament i la consolidaci de la reconstrucci del nou moviment obrer que Franco havia anorreat amb el cop militar del 18 de juliol de 1936 i amb els llargs anys de dictadura. Daquesta manera, a travs de la in ltraci en els sindicats feixistes, els treba-lladors es van dotar de la legalitat su cient per permetrels sortir paulatinament de la ms absoluta clandestinitat. Joan Estrada s escollit membre del jurat dempresa de Pirelli Moltex i President de la Junta Social de la Branca de Qumiques de Cornell de Llobregat, i alterna la seva re-presentativitat legal sindical amb les reunio-ns a lesglsia dAlmeda. El 16 de febrer de 1967, el Tribunal Suprem declara explcitament la illegalitat de les CCOO per haver creat una organitzaci constitutiva de delicte criminal, segons els articles 172 i 175 del codi penal. Aix moti-va que el 22 dabril de 1967, desprs de dos anys de reunions a lesglsia de Sant Jaume de Cornell, la BPS (Brigada Poltica Social) dugui a terme una redada, a la sortida de lesglsia, amb la detenci de 42 treballa-dors, setze dels quals serien jutjats pel TOP (Tribunal dOrdre Pblic) i condemnats a tres mesos de pres a la Model de Barcelo-na. Entre els condemnats, shi trobava Joan Estrada. Mossn Oleguer Bellavista va actuar com testimoni a favor dels treballadors. A cap dels empresonats li va faltar el suport moral i econmic durant la seva estada a la pres; a ms, van ser readmesos als seus llocs de treball i als seus crrecs sindicals, tret de Roca Radiadores. A la pres coneixer altres companys que estaven organitzats en altres nivells Jo no he fet mai propaganda, i crec que no se nha 87de fer, per tampoc mhe amagat mai De mi, tots els que em coneixien sabien que era catlic, que ms o menys em movia en els moviments cristians.Ser un dels llocs on comenar a conixer la histria del moviment obrer, perqu all hi havia gent obrera que no eren de la nos-tra corda; nhi havia dos ms que eren cris-tians i all puc, amb el temps que hi ha per pensar, confrontar la idea que tenien de la religi.... Amb els companys amb qui vaig estar a la pres es va crear una amistat que encara avui no sha esborrat Per a mi va ser una experincia molt positiva, a pesar de tots els patiments i la privaci de llibertat. A la pres venien a veurem capellans per la seva vinculaci al moviment obrer; ad-vocats tamb, Albert Fina i Montserrat Avi-les....A molts companys que sortien dall, la seva empresa els despatxava i amb nosal-tres lempresa es va portar molt b.... A mi sempre mha semblat que un sindi-cat obrer s necessari per treballar per les reivindicacions concretes i per transformar aquesta societat....Jo crec que Marx... i la seva doctrina s un instrument per dur a terme lalliberament qu ens parla Jess, o sigui, que Jesucrist ens exigia amb lEvangeli lalliberament de tota la humanitat, aquest cam cap a una societat ms justa, ms igualitria, ms so-lidria i jo, com a seguidor de Jesucrist, tamb treballo i lluito per aquesta societat ms justa.Un dels aspectes ms rellevants del moviment obrer era la lluita en la negociaci collectiva. Al setembre de 1974, els treballadors de Pire-lli Moltex van a la vaga per la intransigncia de lempresa en concedir millores salarials davant la creixent in aci, que aquest any se situa en el 15,7%. Lempresa reacciona acomiadant 319 treballadors. En solidaritat amb els acomiadats, entre els dies 16 i 18 doctubre, paralitzen la feina tretze empre-ses, amb un total de 8.181 treballadors. Fi-nalment, el 24 doctubre, desprs de 46 dies de vaga, els treballadors en assemblea van rati car lacord del jurat dempresa amb la direcci de Pirelli Moltex, i van obtenir la readmissi de tots els acomiadats i un aug-ment de 1.000 pessetes mensuals, aix com lincrement de 3 pessetes ms per hora en la prima de producci. Pirelli Moltex era una de les empreses on els treballadors tenien un grau dorganitzaci fort, que es re ectia en el jurat dempresa, els components del qual, en la seva majo-ria, eren militants de CCOO i entre els quals destacaven Joan Estrada, Fuentes, Garrido i Paco Arias, Manuel Prieto, Antonio Prez, Vi-88cente Puerto, Juan Maldonado i Juan Alvs, entre molts daltres. En tots els convenis, jo pertanyia a la comis-si negociadora Practicvem la democrcia obrera entre els treballadors, i les decisions sempre es prenien en assemblees, b dins el sindicat, b en la mateixa empresa.Lluitvem per una democrcia perqu aquesta era un cam per arribar al socialisme Era una comarca molt obrera, amb molta conscincia solidria; es van fer marxes multitudinries al Govern Civil de Barcelona en suport al con- icte de Laforsa Penso que va ser una de les comarques ms combatives de Catalunya.A nivell dempresa, CCOO sempre ha tingut majoria en el Comit dempresa, per tamb hi ha hagut participaci de la UGT Es treba-llava duna manera molt unitria.Desprs de la transici s quan comeno a or-ganitzar-me en el PSUC Em sentir molt vin-culat al seu programa, a la seva ideologia, per dir-ho dalguna manera, ja que representava les meves aspiracions: la transformaci de la societat. En el V Congrs del PSUC, ho passar molt malament; ser un desastre per al moviment obrer, una desgrcia El partit sortir molt fort del franquisme, i molts es quedaran a casa seva Mai va ser sectari. El que va passar, tant a nivell sindical com a nivell poltic, pot ser que fossin coses ideolgiques, per tamb personals, i s quan comena el sectarisme.El sindicalisme actual jo el veig una mica fosc, sha burocratitzat una mica, sha integrat una mica en el sistema, com la majoria de par-tits poltics Vull dir que no perdin el contacte amb la base, que la base realment sempre se la tingui en compte i participi El que vull dir s que el sindicalisme no sigui delit de direc-ci i de despatx. Aix em fa patir una mica.He de confessar algunes coses a lhora de fer una semblana biogr ca de Joan Estra-da: he procurat sintetitzar el seu testimo-ni de 42 pgines i alhora contextualitzar-lo en letapa del franquisme, cosa gens fcil, i de ben segur han quedat serrells impor-tants de la seva vida. He afegit coses verdi-ques que no consten en lentrevista, potser perqu la humilitat i la modstia de Joan fugen del protagonisme, per la seva apor-taci a la lluita obrera i a la reconstrucci del nou moviment obrer a la comarca ha estat molt valuosa. Joan ho va donar tot a canvi de res, partint sempre de la seva fe com a cristi, que el feia coincidir amb els plantejaments socials i poltics de Karl Marx en lemancipaci de la classe obrera, les lli-bertats sindicals i democrtiques, tot tenint com a meta el socialisme per eradicar les desigualtats sagnants del sistema capitalis-ta. Segons el meu parer i pel coneixement que tinc de la seva abnegada tasca a favor dels ms desvalguts, Joan Estrada t i ha 89de tenir el reconeixement com un dels per-sonatges de la histria ms illustres de la comarca del Baix Llobregat. Tamb he de dir que entre lamic Jordi Iz-quierdo i jo mateix, nalment vam aconse-guir el seu consentiment per publicar la seva semblana biogr ca en el volum II del llibre Peatones de la Historia del Baix Llobregat, cosa que no encaixava amb la seva forma de ser, per de ben segur que, per a centenars de treballadors que el van conixer, ser mo-tiu de satisfacci i de justcia.91PEDRO EVOLE MACIAS (1900-1996)Gonal Evole HurtadoEsbs dhomenatge al meu pareLa dispora trista i silent que fa desfermar-se a les acaballes de la dcada del anys quaran-ta i principis dels cinquanta del segle passat i que va buidar pobles sencers de lEspanya profunda de lespardenya, fugint de la fam i del caciquisme ms ferotge, va esdevenir-se en un fet ben curis: la concentraci de gent de la mateixa procedncia en nuclis urbans concrets. Es dona el cas, per exemple de Sant Boi amb una colnia nombrosa dAzuaga (Badajoz), de Cornell amb els nouvinguts de Huscar (Granada). El poble on jo vaig nixer, Garrovillas de Alcontar, va trobar assenta-ment al Prat de Llobregat. La meva famlia, desprs de moltes peripcies varem recalar a Cornell, daix aviat far cinquanta anys. Mhe perms aquest prembul abans dexplicar-vos que, en els meus encontres amb els paisanos que viuen al Prat de Llobregat, com en el cas dalgun viatge es-pordic al meu poble dorigen, si alg vol donar les meves senyals didentitat, sempre manomenen com el hijo pequeo de Pedro Evole. La manera tan original i reiterativa didenti car-me em va fer pensar que la per-sonalitat del meu pare havia deixat una em-prenta pregona, un record inesborrable en el nostre lloc dorigen. Aquesta mena de vene-raci, ns i tot es fa ms palesa entre la legi de desheretats que, fastiguejats daguantar totes les humiliacions i misries imaginables, escarmentats i perdedors duna guerra ma-leda i sagnant que els va deixar sense ca-pacitat de rebellia,, safegiren a una fugida vergonyant, sense horitzons, per escampar-se per tot el pas, deixant enrere la terra estimada i mai oblidada que ja, sense mans per conrear-la, s va anar convertint en un ermot desolador.. Tots aquests fets colpidors els tinc embolicats en una nebulosa , en les teranyines de la meva memria dinfant. No recordo haver passat gana fsica per si pri-vacions i escassetats indispensables.Amb el pas dels anys vaig anar coneixent i respectant la gura del meu pare. Con-seqent amb la seva manera de veure les co-ses i possedor duna cultura autodidacta en-vejable, sempre em va tractar com si fos un 92amic, lluny dutopies impossibles. Daquesta manera vaig assabentar-men de les seves conviccions profundes, de no caure mai en la temptaci del canvi de jaqueta mal-grat les moltes vicissituds i amargors gens agradoses a las que va tenir denfrontar-se. He ents que aquells anys de lluita en contra dunes estructures corcades pel caciquisme, el varen marcar per tota la seva vida. Foren sens dubte, el seus anys desplendor, el zenit dun somniador de 31 anys.Des de que vaig tenir raonament propi i la conscincia su cient, sempre he tingut el convenciment de que els seus records ms preuats van quedar penjats en aquells anys, en aquella terra extremenya rida i ferstec que ell s va estimar amb bogeria.Recordo que quan ja va iniciar la seva da-vallada tardoral, pot estranyar-vos per era ben cert de que no sen records de qualse-vol cosa ocorreguda un parell de dies abans, per tanmateix, quan comenava a esgranar els records daquells anys, la seva me-mria era un brogit de nitidesa, citant noms, dates, i llocs, amb una delitat absoluta. Em parlava entusiasmat daquella Casa del Pueblo, del seu Partit Socialista, de lentrada a lajuntament per la seva inves-tidura com a primer alcalde elegit daquella Repblica efmera. Del descobriment de co-rrupteles inconfessables. Per a ell i per tants altres companys, foren els millors anys de les seves vides. Dissortadament va durar poc. Lluitaren amb una illusi que ns i tot els enlluernava per un somni impossible de lli-bertat. No havia de trigar gaire en arribar per tots ells el tnel llarg i tenebrs del silenci. La lluita pels seus ideals dhome honrat, el meu pare la va pagar amb anys de pres, la runa econmica total i un exili forat. Altres companys amb el sacri ci de les seves vides.. Malgrat tot, ho repeteixo un cop ms, el meu pare mai va abdicar de les conviccions per les que va lluitar. En els anys difcils de foscor y penries, ms duna vegada el vaig sorprendre a la recerca de llibres clandestins que circulaven miste-riosament, amb una angoixa certa, entre les mans damics i coneguts compromesos. Eren el testimoniatge del de tants altres herois annims que intentaven desesperadament desentranyar el misteri daquell terrabasta-ll que els havia truncat la vida brutalment. Amb el pas del temps i una pacincia in nita va aconseguir reunir una bibliogra a mplia i 14 de abril de 1931. Proclamaci de la II Repblica93generosa -que jo he heretat i conservo com un tresor-, amb lobsessi descodrinyar, danalitzar dentendre duna manera apassio-nada, am la convicci ferma de que ell havia estat protagonista, ni que tan sols fos un gra de sorra daquell quinquenni de la seva vida que va comenar un esplndid mat dabril en el que Espanya shavia despertat repu-blicana quan tan sols la nit abans se nhavia anat a dormir sota el jou dels borbons. Cinc anys desprs tot sen va anar en orris en un sucidi collectiu atiat pels que sempre han considerat lostentaci del poder com un es-tat natural.Quan ja el meu pare havia assolit una senec-tut venerable, plena de lludesa, en les llar-gues converses que em deixaven bocabadat, ja havia arribat a una conclusi inapellable. Recordant el ttol dun llibre, encertat com pocs, escrit per un exiliat anomenat Simn Vi-darte, al que va conixer personalment en els temps desplendor, assenyalant lesmentat llibre em deia : Fill meu, aqu tens la res-posta: Todos fuimos culpables.Malgrat tot sempre va mantenir inclume lesperana de que les coses canviarien i que el pas sen sortiria daquell tnel tenebrs en el que restava atrapat i feia seves les pa-raules de Salvador Allende: Ms aviat que tard, sobriran de bell nou les alberedes per on tornin a circular homes lliures per tal de construir una societat ms justa i millor. Momplia democi quan ja en els ltims re-volts del seu pas per la vida i el dictador restava sepultat sota una llosa duna tonela-da i mitja, analitzava amb una clarividncia encomiable les diferents opcions politiques que sobrien pas en la minsa democrcia en aquella escletxa de llibertat dels anys ano-menats de la transici. En totes les elec-cions, anava sempre a primera hora del diu-menge electoral a dipositar el vot pel seu vell partit socialista. Amb la mateixa illusi dels temps de nitivament venuts..Va posar-hi molt dinters per conixer el re-sultat de les primeres eleccions municipals de lany 1979 en el nostre poble de Garrovillas de Alcontar i sen va alegrar molt de la victria dels vells lluitadors., els mateixos que no ha-vien fugit i varen poder aguantar. Arribat en aquest punt, del recordatori emocionat de la trajectria del meu pare, permeteu-me obrir un parntesi de collita prpia.. Quan em vaig assabentar de lxit esclatant del vells socia-listes al meu poble dorigen, tot recordant moltes altres converses amb el meu pare, vaig comenar a barrinar que una de les cantare-lles constants i repetitives del dictador que sadreava als espanyols en aquells discursos pattics de nals dany:Hay que estar siem-pre alerta de nuestros tradicionales demonios familiares. Ellos son los que obedecen ciega-mente a la conjura masnica-izquierdista en la clase poltica en contubernio con la sub-version comunista-terrorista en lo social. I es quedava tan ample. I aix, invariablement, gaireb quaranta anys.94Ves per on en el meu Garrovillas de Alcontar nadiu, varen tornar els mateixos demonios familiares que tanta preocupaci i neguit li causaven al dictador. Carregats amb el pes de molts anys per illusionats com infants. La veritat s que hi faltaven molts als que la sentncia inexorable de la vida, sels havia emportat de nitivament. Altres havien iniciat lxode amargs que els va allunyar gaireb per sempre del dest del seu poble estimat. El seu esperit per, encara ronda pels voltants de la plaa de La Laguna, segueix fantas-magricament el recorregut pel carrer de La Corredera, per refugiar-se sota els porxos de la recuperada Plaza de la Constitucin una de les ms pintoresques i representatives de la Comunitat Extremenya. Tots aquests fets, al meu lleial entendre haurien de tenir unes consideracions que em permeto exposar-vos amb tot el meu afecte, respecte i admiraci pels vells lluitadors: Fabuls el triomf aclaparador dels socialistes. Daix no tinc cap ombra de dubte. Per encara seria de molta ms gran rellevncia si els mateixos crrecs, en aquelles eleccions de 1979, fossin ocupats pel lls daquells lluitadors, avui ja carre-gats danys. Aix hauria signi cat que la llavor, el mallol, shavia convertit en vinya, donant pas a una verema pro tosa. Que la vida de Garrovillas de Alcontar i de tants altres pobles de lEspanya profunda, hauria transitat pels camins de la llibertat i el tre-ball que es varen obrir en aquell quinquenni desperana, pansit abans de orir com una rosella efmera amb les primeres calors de la primavera. La joventut en aquelles dca-des de fam i misria va fugir esparverada a la recerca duna vida ms digna i humana que unes estructures rubinades i decrpi-tes els hi negaven sistemticament.. Sovint penso que aquests homes joves i amb em-penta, son els que haurien dhaver agafat el relleu , aportant saba nova. Aquests joves per, avui estan disseminats pels indrets ms insospitats del pas, aliens a la histria i el futur del seu poble. El fet de que els socialistes daleshores, en lant ja la se va propera davallada vital shagin vist obligats a prendre les rendes s una conseqncia afegida a lesgarrifana daquella dispo-ra. Us demano anticipadament perd per aquest desfogament per aix es ja part de la nostra prpia memria histrica. De la mateixa manera ho va entendre el meu pare. Vaig assabentar-me de que companys seus reclamaven llur presncia altre cop al poble. Ell ho va rebutjar amb fermesa. Recor-do que va agrair-los cordialment loferiment amb un escrit que nalitzava amb una frase lapidria com moltes altres de la seva collita: Ya es tarde compaeros. Demasiado tarde. No hay que dejarse llevar por la nostalgia.Lhome que havia estat el seu primer alcalde elegit, que va fer mans i mnigues per do-nar feina a tants jornalers desheretats, que va emprendre i aconseguir lobra ingent de 95portar laigua al poble i que van destruir fe-rotgement els que van tornar a ser els amos de sempre, sota la protecci del feixisme dominant, els hi donava la darrera lli de dignitat.Aix va ser, en petites pinzellades, la gura i el pensament del meu pare., fonamental-ment un home conseqent amb les seves idees i principis. Va morir a Cornell al mar de 1996, lluny del seu poble estimat. En una de les cartes de condol que vaig rebre dun dels seus companys daquells anys, em deia el segent: A tu padre siempre lo recordar su pueblo como un hombre de paz, laborioso, ntegro, e ciente, callado y paci co que des-de sus elocuentes silencios, supo entender como pocos tantas y tantas cosas de nuestra particular historia. Garrovillas de Alcontar ( Extremadura). Plaa de la Cons-tituciJo sento un orgull legtim quan els meus pai-sanos sempre midenti quen com el hijo pequeo de Pedro Evole. Llur personalitat i el seu record inesborrable aix o reque-reixen. I aix per a mi, ja es molt.97IGNASI FINA SANGLAS (1944-2007)Francisco Ruiz AcevedoIgnasi Fina Sanglas naci en Barcelona en el ao 1944 en el seno de una familia muy implicada en la lucha por las libertades democrticas y nacionales de Catalunya y en los movimientos progresistas y cultura-les que hacan frente a la dictadura fran-quista. Cabe destacar a su padre Xavier Fina (1901-1976), abogado de prestigio y muy respetado en los crculos jurdicos, pero sobretodo a su hermano Albert Fina (1933-1977) que dedico, con su compae-ra Montserrat Avils, toda su vida en la defensa de los trabajadores y por la uni-dad sindical.Ingresa en el PSUC en el ao 1962. En 1965 o 1966 conozco a Ignasi Fina en el nuevo despacho de Cornella, primero en la Plaza de Campfaso y posteriormente en la calle Ramoneda, en donde ayudaba a su herma-no Albert y Montserrat Avils. Para Ignasi el poder trabajar con su herma-no en Cornell fue una fuente inagotable de experiencias y le permiti conocer de primera mano a tantos y tantos luchadores de la comarca; aquellos aos le forti ca-ran en sus convicciones y cada vez ms se implicaba en los diferentes frentes que se habran a diario; fue realmente una lucha constante que requera mucha voluntad, inteligencia y acierto, todas esas caracte-rsticas se daban en el Baix Llobregat. En 1972 participa en la fuerte contestacin de los estudiantes a la dictadura: las constan-tes huelgas, la gestin alternativa de clases por medio de los Consell de Curs, as como Ignasi Fina Sanglas98las repetidas manifestaciones en la calle a favor de las libertades democrticas y de la libre sindicacin de los estudiantes, en contraposicin al Sindicato de Estudiantes Universitarios (SEU) implantado por el rgi-men franquista en el mbito universitario.Fue miembro fundador del Sindicat Demo-crtic Universitari dEstudiants (SDEUB) de la Universidad de Barcelona constituido el 9 de marzo de 1972 en los locales de los Caputxins de Sarri, hecho que fue la cul-minacin de un trabajo meticuloso. A pe-sar de la fuerte represin posterior fue de un gran estimulo para hacer desaparecer el sindicato fascista. Va a tener diversas res-ponsabilidades en el PSUC durante la clan-destinidad, destacando entre ellas la que va desarrollar en Propaganda y Cultura en la clula de la Facultad de Medicina. En ese periodo fue juzgado por un tribunal militar que le va a enviar a la prisin de la Isla de Conillera.En 1973 se va a licenciar en Medicina y se va a doctorar en 1975, realizando la especia-lidad de Medicina Laboral y Salud Pblica. El ao 1980 va inaugurar el primer centro municipal de salud laboral. Uno de los aspectos poco conocidos del des-pacho laboralista Fina-Avils era la preocu-pacin por la salud de los trabajadores en la cual Ignasi adquiere una notable experien-cia, porque el Baix Llobregat le haba echo conocer diversos problemas, entre ellos la sordera profesional de los metalrgicos, la silicosis de Roca, Elsa y Uralita, los riesgos psicolgicos y la hipertensin entre los con-troladores areos del Prat de Llobregat.Como consecuencia de las tensiones inter-nas del PSUC, en el V Congreso de 1981, abandona este por diferencias ideolgicas e ingresa ms tarde en el Partido de los Comunistas de Catalunya (PCC), llegando a ser miembro del Comit Central hasta su muerte.Durante toda su carrera profesional de me-dicina del trabajo, va a ser pionero y pro-motor de la lucha por la salud de los traba-jadores y trabajadoras. Un ejemplo de ello es la denuncia de los efectos cancerigenos del amianto y otras substancias utilizadas en la construccin, hasta su prohibicin.Ignasi Fina y Soledad Real99El gabinete profesional, que va a dirigir desde su eleccin como concejal del Ayuntamiento de Barcelona, fue modelo y referencia en la defensa de los intereses y derechos de la cla-se trabajadora en todo tipo de litigio por el reconocimiento de situaciones de incapaci-dad y de indemnizaciones por enfermedades profesionales.Como concejal de Salud Pblica del Ayunta-miento de Barcelona va a priorizar su tarea poltica en dos ejes fundamentales:1 Salud Laboral: recuperacin del Conse-jo Asesor de Salud Laboral, que presidi hasta su fallecimiento.2 Participacin en salud: realizacin de dos jornadas de Participacin en Salud Pblica, grupo de salud del Consell Mu-nicipal de Bienestar Social, promocin de la creacin de los Consejos de Salud de Distritos.Fue patrn de la Molt Illustre Administraci de lHospital de Sant Pau, institucin que le ha acogido en las ltimas horas, en represen-tacin del Ayuntamiento.1956. Familia Fina-Sanglas (fueron 11 hermanos, dos fa-llecieron antes de esta foto, Arnau 1930-1932 y Ana Maria 1932-1943). Fila superior de izquierda a derecha: 1 Lluis (1942-2000), 2 Marius (1940), 3 Albert (1933-1997), 4 Oriol (1936). Fila central: 1 Ignasi (1944-2007), 2 Santiago (1946-2000), 3 Teresa (1931), 4 Eulalia (1937). Fila infe-rior: 1 Ferran (1946-2000), 2 Concepcin Sanglas (1904-1994), 3 Xavier Fina (1901-1976).Su ltimo acto solidario ha sido entregar su cuerpo a la Ciencia. Nos dej a los 64 aos, el 30 de marzo de 2007. 101EMILIO GARCA LPEZ Nac el ao 1950, en un lugar de la Mancha de cuyo nombre si quiero y puedo acordar-me, Tarazona de la Mancha, Albacete. Aqu transcurre mi niez, salvo dos cortas tempo-radas que paso fuera, en Torrente, Valencia y Alcantarilla, Murcia. En Tarazona, asisto a la Escuela Pblica (perdn quiero decir, Es-cuela Nacional). Su lema la letra con san-gre entra no era un lema retrico, aquellos strapas con ttulo de Maestro, lo aplicaban convencidos de que era la pedagoga mas adecuada para desasnar al personal. Lo que s debo reconocer es que no hacan distincio-nes entre los hijos de los vencidos y los de los Nacionales ellos socializaban los ma-los tratos. En 1962 termino la enseanza primaria.La persona que in uye en mi toma de con-ciencia social es mi padre. No tanto por adoc-trinamiento terico, como por su prctica y el papel que juega en la organizacin de las luchas obreras en el pueblo. Mi padre junto con 4 5 personas ms milita en el PCE. Estn aislados y sin contacto alguno con la direccin del Partido, para solucionar el ais-lamiento y estar al da de la poltica del PCE, compra una Radio Telefunken, la ms poten-te que se pudo costear, as podrn escuchar Radio Pirenaica emisora del PCE, realiza un gasto suntuario, 3200 ptas. de nales de los 50 muy por encima de la magra situacin econmica familiar. Pertenezco a una familia de braceros, no poseen tierra y por lo tanto se ganan la vida como jornaleros. Es en la plaza del pueblo donde se renen a la espera de que los contraten. Aos despus esa mis-ma imagen, me golpea con toda su dureza al verla en la plaza Urquinaona de Barcelona.Para cubrir los periodos de paro forzoso del pueblo, mi padre se ve obligado a salir fuera. As pasa temporadas en Valencia, Barcelona. Para la temporada de siega toda la familia (somos tres), junto con otras familias mucho ms numerosas, se organizan en cuadrillas y nos echamos al camino en el tren de San Fernando, unas veces a pie y otras andando, cada cuadrilla dispone de algn carro, para 102cargar con los mnimos enseres de las fami-lias y transportar a las personas mayores o criaturas pequeas durante algunos tramos del trayecto. As hacemos la temporada de siega, en la Pro-vincia de Alicante, Campo de Albacete y l-tima parada Provincia de Cuenca. El sistema de contratacin y los salarios se negocian por cuadrillas con el patrn de turno. La negocia-cin de las condiciones de trabajo y salariales se compona de cuatro partes, super cie de campo a segar, cantidad de dinero en met-lico, parte en especies y manutencin, esos elementos con guraban el precio a cobrar, el contrato naturalmente era de palabra. No se discuta el alojamiento para descansar, dormamos en pleno campo, con el cielo por techo. Las interpretaciones ventajistas en unos ca-sos, no cumplir con lo pactado en otros, daba lugar a enfrentamientos ciertamente duros, recuerdo que en dos ocasiones, abandona-mos el trabajo antes de acabar la cosecha, era nuestra forma de hacer huelga.Mi padre participa en la creacin de las Co-misiones de parados en Cornell y otras lo-calidades de la Comarca es uno de sus acti-vistas. Con el apoyo de Comisiones Obreras del Baix Llobregat y varios Ayuntamientos de la Comarca, se organiza la marcha contra el paro recorriendo a pie buena parte de la Co-marca. Como resultado de esa marcha y otras acciones, se consiguen fondos pblicos para empleo comunitario.La marcha culmina con un acto de apoyo y solidaridad de los ciudadanos de la comarca, en la Plaza Catalua de Cornell, mi padre es uno de los oradores, en su discurso denuncia la lacra del paro, el dolor, impotencia, rabia y desesperacin que produce en las personas sin empleo.Otras in uencias las recibo de un anarquista y dos viejos republicanos que a pesar de haber cumplido condena al salir de la crcel no les dejan ejercer de maestros, su condena es de por vida.Salgo del pueblo (ahora s, sabiendo que sta salida pretende ser de nitiva) a mediados de 1962 aterrizo en Barcelona (aterrizar es un decir, llego en autobs, con mi maletilla de cartn atada con cuerdas). Mis padres llevaban varios meses viviendo en Cornell de Llobregat y con ellos me instalo. Muchos aos despus termino la FP. Rama Me-tal, con nocturnidad y alevosa.En este periodo (Julio del 2007) tengo el pri-vilegio de pertenecer por el nmero de traba-jadores, soy uno ms de casi dos millones de desempleados, que junto con los trabajadores temporales y los sin contrato conformamos 103el glorioso ejercito de reserva de mano de obra y la primera empresa del pas.Mi juventud transcurre en Cornell de Llo-bregat, en el barrio La Satlite. Vivimos realquilados, la duea del piso, un matrimo-nio sin hijos y nosotros tres. (El piso tena una super cie de 45 metros). Como era de esperar el barrio adolece de todos los servicios, (me ahorro enumerarlos) no hay Escuela Pblica. Me matriculo en una academia privada, estoy unas cuantas semanas y cuando veo el porve-nir que me espera con la enseanza que im-parten, lo dejo y me pongo a trabajar. Desde el ao 1963 al 1966, trabajo en varios talleres como aprendiz.En 1965 participo de forma espordica en re-uniones de la clula del PSUC de Cornell, en calidad de simpatizante, pero tengo un pro-blema y es que me resulta muy difcil vencer el miedo, s que tengo que trabajar organiza-do, pero me aterra el miedo a la represin.Ese mismo ao detienen a mi padre junto con tres ms, Jos (creo que el apellido es Fernn-dez) en cualquier caso el calvo de Plsmica, anarquista por mas seas, nacido en el mismo pueblo que mi familia, Jos Cano, mismo lu-gar de nacimiento, trabaja en Matacs y del cuarto no logro acordarme.Por mi cuenta me dedico a hacer proselitismo con la gente de mi edad, en el equipo de ft-bol, en los talleres donde trabajo, con el gru-po de amigos, ms que proselitismo se trata de denunciar situaciones concretas que a to-dos nos afectan, la falta de servicios pblicos bsicos en los barrios, escuelas, instalaciones para el ocio, transporte, sanidad y un largo etc.Visto con los ojos de hoy no parece una activi-dad muy revolucionaria. O s?En 1966 ingreso en el PSUC y junto con Francis-co Garca que ya era militante nos ponemos a trabajar en tareas de propaganda (aclarar que la propaganda en los primeros tiempos con-sista en hacer pintadas en las paredes) ms adelante montamos varios aparatos de propa-ganda del PSUC en la Comarca, con la ayuda inestimable de Antonio Garca y su moto con sidecar. Iniciamos el trabajo de organizar a los jvenes en las Juventudes del PSUC. Y en Co-misiones.1978. Encierro de los traba-jadores de Fergat. A la iz-quierda, Emilio Garca, a la derecha Basilio de UGT.104Poniendo en prctica la poltica del Partido en relacin con la alianza de los trabaja-dores con otras capas sociales y con secto-res cristianos, entramos en contacto con J. Garca-Nieto, con organizaciones vinculadas con la iglesia, HOAC y JOC y con hijos de la pequea burguesa de Cornell, conec-tamos, con Ignacio Doate y ste nos pone en contacto con otros jvenes del centro de Cornell, trabajamos en el Instituto de Cor-nell, sobretodo en nocturno.En paralelo participamos en iniciativas de tipo cultural, conferencias, charlas, recita-les etc.La Semana de la Juventud de Cornell, re-presenta la presentacin en sociedad de una buena parte de los deseos e inquietudes de los jvenes de la Ciudad. En la organiza-cin de ese acto los jvenes comunistas y de CC.OO. somos una pequea parte de un amplio grupo, nos une los deseos de mejorar nuestras condiciones de vida y las ansias de libertad. Mi actividad poltica y sindical has-ta el ao 1973 la desarrollo en el movimiento juvenil de Cornell y ayudando a crear orga-nizaciones en otras poblaciones de la Comar-ca del Baix Llobregat. En el ao 1969 dejo mi militancia en el PSUC. Continuo trabajando con los jvenes y un tiempo despus ponemos nombre al grupo de activistas, Comisiones de Barrios y Fbricas. No puedo nombrar a todos y cada uno de los que participaron, pero si quiero recordar de forma especial a Flix Moreno, ngel Me-jas, Isabel Aunin, Viens Palou, Jos Gra-cia. Todos ellos han muerto jvenes. De los que continan, Paco Arias, Benigno Martnez, Carlos Navales, Jos Vega. A nales de los 60 se incorporan un grupo de Universitarios de la mano de Paco Arias, Pere Caldas, Conxita Valls, Ton Albes, Orencio Osuna. Son los primeros universitarios de fuera de Cornell a los que permitimos que se incor-poren a nuestro grupo, ellos no vienen a en-searnos como se hace la revolucin, dan su opinin, ponen oreja y se remangan y participan de forma destacada en las accio-nes ms peligrosas. (Anteriormente otros sal-vadores de la clase obrera cuyo nombre de la secta de turno, acababa en ista que no tenamos manera de saber si eran de la BPS, o provocadores a sueldo, no lo lograron).La aportacin de Pere Caldas al movimiento obrero de la Comarca hasta principios de los 80 es conocida por todos los trabajadores de la poca, Ton Albes y Orencio Osuna, aos des-pus asumieron cargos de responsabilidad en el PSUC. Conxita Valls, regres a Barcelona.En 1966, Jos Cano me informa que en la empresa donde l trabaja estn contratan-do Torneros, me presento paso la prueba y al poco tiempo comienzo a trabajar en Ma-tacs, es una empresa del ramo del metal, 105se dedica a la produccin de motores. Tiene una plantilla de 450/500 trabajadores. Est instalada en Sant Feliu de Llobregat. Para llegar a las 545 hora de entrada al tra-bajo, me levanto a las 430 de la maana, cuando el trayecto lo haca andando a buen paso tardaba poco ms de una hora, los ho-rarios de RENFE eran poco ables. Pasados 40 aos el problema persiste, conti-na de rabiosa actualidad. Las condiciones de trabajo son malas, ahora bien, si las comparo con las que conozco en talleres del metal y algunas fbricas del textil de la Comarca, en Matacs son mejores, los salarios son ms altos y las relaciones con los mandos civilizadas, no exentas de con icto, ah est lo novedoso, el ordeno y mando mal ejercido suele tener su respuesta por parte del afectado y es difcil que la empresa tome represalias contra el/los trabajadores, pues sabe que tiene garantizada una respuesta adecuada al nivel de agresin que cometa. Los trabajadores mediante la presin han lo-grado equilibrar las fuerzas y ganado capaci-dad de negociacin.En el terreno profesional logro un ascenso, me contratan como o cial de tercera. En cuanto a mi otra actividad la sindical, contino con el ttulo de aprendiz. (El reco-nocimiento de la categora de o cial lo vali-da la empresa, el de sindicalista, los traba-jadores)En Matacs existe organizacin del PSUC y de CC.OO. Mi participacin en la lucha sindical de la empresa se limita al reparto del Mundo Obrero para los militantes y simpatizantes del PSUC y de octavillas para los de CC.OO. Tareas acordes a mi juventud, inexperiencia sindical y radicalismo revolucionario.En aquella poca yo defenda que la organi-zacin y representacin de los trabajadores fuese al margen de la CNS.Los trabajadores de Matacs con mejor cri-terio haban decidido utilizar los cauces le-gales y como consecuencia una buena parte del Jurado de Empresa eran militantes de Comisiones, no cabe duda que fue una deci-sin acertada. Yo tard unos cuantos aos en llegar a la misma conclusin.En aquellos aos los dirigentes sindicales ya saban que la existencia de la empresa como tal estaba en peligro y con ello los puestos de trabajo. A la lucha por la mejora del conve-nio incorporamos la lucha en la defensa del puesto de trabajo, se concreta en la exigen-cia de que Matacs se la quede el INI. Aos despus lo consiguen. Mi convivencia con los trabajadores de Mata-cs fue una autentica escuela de aprendizaje sindical, si no aprend ms se debe a mi tor-106peza, pues era un laboratorio a la vez que un aula, donde ejercan de docentes, Maestros de Sindicalismo, J. Cano y M. Asensio, entre otros dirigentes de Comisiones Obreras. En 1969 me despiden por faltar al traba-jo durante ms de tres das, en mi defensa no cuenta el hecho de que he pasado unas cortas vacaciones voluntarias en el hotel La Modelo de Barcelona. Me de ende Albert Fina, gran profesional y mejor persona, pier-do el juicio.Meses despus se celebra el juicio en el TOP. (En el mismo sumario vamos juntos Ignacio Doate y yo). A Ignacio lo de ende Verde Al-dea, de mi defensa se hace cargo Montserrat Avils, la condena creo recordar de 15 das, en cualquier caso lo que de verdad importa es que no tenemos que ingresar de nuevo en la crcel. Una sentencia tan suave (tngase en cuenta que nos aplicaron la Ley de Ban-didaje y Terrorismo) parece que se debe a la mediacin del entonces Abad de Montserrat con la cpula militar. Ignacio conoce mejor la historia, supongo que l la contar.En 1973 cuando regreso del Servicio Militar me caso con Soledad Prez, compaera de batalla y dirigente Sindical en Pirelli Wamba y Laboratorios Gassull.En el terreno de la militancia poltica en 1973 ingreso en Bandera Roja, mientras yo estoy en la mili, mis colegas de Barrios y Fbricas han entrado en esa organizacin.En 1975, tenemos una hija (no tenemos tiem-po para ms) No pretendo frivolizar, lo cierto es que, la inseguridad laboral y econmica, el riesgo de las detenciones y las posibilida-des reales de acabar criando malvas, pesan como una losa, a la hora de tomar la decisin de ser padres. En esa poca muchas decisiones que he to-mado en el terreno personal, han estado marcadas por el miedo. En 1973 dejo de trabajar en un taller del metal en Esplugas de Llobregat para incor-porarme a Fergat Epaola S.A. (mi aterriza-je en Fergat es puro azar). Debo decir que el cambio en el terreno profesional y econ-mico, es francamente negativo. No recuerdo Equipo de futbol de CC.OO.: De pie tercero por la izquierda Emilio Garca. Agachados primero por la derecha Miguel L-pez. Primero por la izquierda Segura.107ninguna otra ocasin donde lo haya repeti-do. Aos antes los de Comisiones de Barrios y Fbricas habamos tomado la decisin de trabajar en empresas grandes, priorizando la bsqueda de empleo en las empresas con mayor nmero de trabajadores. Nuestro ob-jetivo consista en promover y crear organi-zaciones de clase en las empresas. al mar-gen de la CNS (sta es una de las razones por las que no estbamos en esa poca en Comisiones Obreras). En Fergat, me reencuentro con Miguel Arro-yes, nos conocamos de la poca de mi mi-litancia en las Juventudes del PSUC, el con-tinuaba militando en el Partido. Miguel es quien me informa de la situacin de la em-presa y me pone en contacto con otros mili-tantes y simpatizantes de PSUC. y Comisio-nes Obreras.Las condiciones de trabajo son psimas, el nivel de ruido ambiental altsimo (las conver-saciones entre nosotros dentro de la fbrica son a gritos). De hecho un porcentaje muy alto de los que trabajamos muchos aos en Fergat tenemos problemas de odo. El uso de productos desengrasantes altamen-te txicos y la falta de medidas de seguridad, medios de proteccin personal y colectivos agrava la situacin. Los accidentes laborales estn a la orden del da, no son los nicos pero, los accidentes en las manos con perdida de dedos son fre-cuentes. Los salarios estn por debajo del sector y la jornada laboral muy por encima. La organi-zacin del trabajo est muy jerarquizada, las relaciones con los mandos produca te-rror. Para terminar la foto, la gran mayora de los trabajadores hacan turnos de 12 horas para lograr un salario decente.Estas son las condiciones objetivas que pa-dece el sujeto colectivo. Lograr que se re-conozcan como tal y que acten en conse-cuencia debe ser el trabajo principal.Me sumo a los compaeros que estaban in-tentando organizar la Comisin de Fbrica y continuamos con el trabajo de proselitismo individual, poco tiempo despus hacemos re-uniones peridicas y el grupo ha aumentado de forma considerable, en estas reuniones redactamos una lista de reivindicaciones y les proponemos al Jurado de Empresa que las negocie con la direccin, no logramos nada. Los representantes legales se niegan a in-formar en asamblea. En la Comisin de F-brica, (clandestina) creemos que si convo-camos nosotros sin la cobertura del Jurado de Empresa, vendr poca gente y corremos un gran riesgo de sanciones o despidos. 108Les propongo aprovechar el tiempo del bocadillo cuando estamos casi todos en el comedor pero no hay nadie que se atreva, en aquella poca el contrato jo para obreros cuali cados y tc-nicos, estableca un periodo de prueba de tres meses en los que la empresa poda despedirte sin derecho a reclamar. En esa situacin me encontraba yo, por lo que la prudencia aconsejaba permanecer callado has-ta superar ese periodo de tiempo.A principios del 1974 y mientras desayunamos en el comedor de la empresa, me concedo la palabra a m mismo y me dirijo a los compae-ros, planteando las reivindicaciones que tiempo atrs no fue posible negociar con la empresa, el silencio se puede cortar.Aquello desde luego no es una asamblea, al ter-minar de hablar el tribuno, silencio, nadie dice nada, ni pitos ni aplausos, ni asentimiento, ni rechazo. Primera leccin, pero no fue la nica, al da si-guiente en el comedor, me siento en la mesa, donde me sentaba cada da junto con cinco per-sonas ms y me encuentro slo, acompaado de cinco sillas vacas, mientras bastantes personas se sientan en el suelo, dispongo de toda la mesa para m. A la vez me doy cuenta que hay ms gente que en los das anteriores. A qu puede obedecer? No lo s. Estoy apunto de romper el ttulo de aprendiz adelantado en sindicalismo que yo mismo me haba concedido,De nuevo tomo la palabra, me permito ha-cer algn chiste sobre la situacin a la vez que invito a los que estn sentados en el suelo a que ocupen las sillas, nadie se da por aludido. Sigo con mi arenga, pues con aba que ese da hablaran algunos de la Comisin de F-brica que el da anterior no se atrevieron. De nuevo silencio.Bueno al cabo de un tiempo las aguas han roto el dique del miedo, las asambleas y charlas en el comedor, tienen vida propia, el comedor, se convierte en l gora. Lugar de debate, discusin y confrontacin dialctica entre los trabajadores, hasta tal punto nos acostumbramos, que aos despus siendo le-gales, cuando se producen desacuerdos en el Comit de Empresa o en la Seccin Sindical de Comisiones se dirimen en la asamblea, con todos los trabajadores a liados o no, se sanciona votando. En el ao 1976 incorporamos la votacin con papeleta y urna cuando las posiciones esta-ban muy polarizadas y distantes y no ramos capaces de encontrar una posicin de con-senso.En la plantilla de Fergat existan todas las sensibilidades polticas e ideolgicas, todas usaban su derecho de expresin, propuesta y crtica, eran despiadados con los dirigentes de Comisiones. 109Nunca se nos ocurri acallar a los crticos, al revs, cuando surgan conatos para impedir-les la palabra, ramos los criticados los que exigamos que se les dejase hablar. La demo-cracia se aprende practicando. Con lo cost que opinasen.Por el comedor de Fergat, han pasado diri-gentes sindicales de otras empresas expli-cando su situacin y recibiendo apoyo y soli-daridad.Cuando se crea la Asamblea de Catalua, en plena dictadura, hacemos la presentacin y explicamos sus objetivos.Mucho antes de la legalizacin del PCE, hici-mos la presentacin del PSUC. En la huelga general del ao 1974, los tra-bajadores de Fergat vamos a la huelga en solidaridad con Elsa, Solvay y el Convenio del Metal de la Comarca del Baix Llobregat. Desde ese momento participamos del movi-miento colectivo que se est desarrollando en nuestra Comarca.En las negociaciones del Convenio del ao 1974 no se avanza, a pesar de la presin me-diante paros y concentraciones, la empresa no cede, nuestros representantes legales son incapaces de dirigir y gestionar nuestra fuer-za delante de la Empresa. Los trabajadores eligen una comisin de la cual yo formo par-te, para que se incorpore a la negociacin junto con los representantes legales, acaba-mos rmando un convenio que logra mejoras salariales sustanciosas y reduccin de la jor-nada laboral. A partir de ese momento los delegados al margen del sindicato vertical, somos recono-cidos de facto por la Empresa. Son los tra-bajadores quienes nos nombran su represen-tante, la empresa no tiene ms remedio.En las Elecciones Sindicales de 1975 me pre-sento por la categora de cuali cados y no soy elegido. Duro revs, sin duda sigo siendo demasiado radical para este colectivo, eso acompaado que defend y rmamos tras ser sometido a debate y aprobacin por amplia mayora de los trabajadores, un incremento salarial porcentual superior al IPC. igual para todas las categoras, ms una parte ja para las categoras ms bajas, pretendamos dis-minuir las diferencias de la escala salarial. A efectos prcticos no me cre ningn pro-blema. En todas las elecciones que se cele-braron despus del 75 hasta el cierre de la fbrica sal elegido. Comisiones Obreras con-t siempre con una amplia mayora en la em-presa, fui presidente del Comit de Empresa y cuando lo dejo, es un militante de Comisio-nes quien sale elegido. A principio de los 80 la Empresa hace suspen-sin de pagos y empieza una etapa distinta y muy dura, tenemos reconocidos los derechos 110por los que luchamos pero nos niegan el de-recho al trabajo.En esa situacin la direccin de la empre-sa capitaneada por el Ingeniero Jefe de fa-bricacin una buena parte de los cuadros y mandos y aliados con un pequeo grupo de trabajadores cuyo espectro ideolgico abar-ca desde el falangismo activo, hasta ex mili-tantes del PSUC y CC.OO, (de los cuales algu-nos haban participado en la fundacin de la Comisin Obrera de Fbrica, y por lo tanto, con un cierto prestigio entre los trabajadores ganado en la poca clandestina)La propuesta que hacen para salvar la em-presa y una parte de los puestos de trabajo es vomitiva. Como ejemplo del contenido de la misma. RENUNCIAR EXPRESAMENTE AL USO DE LA HUELGA. Los Delegados Sindicales de Comisiones en el Comit de Empresa deci-mos muy claramente que eso nunca lo rma-remos, en ninguna circunstancia. Si consigue mayora en la votacin prevista para ello, dimitiremos y convocaremos elec-ciones sindicales y si quieren aceptar la pro-puesta de la empresa tal y como est, saben que ningn delegado de Comisiones rmara.La empresa gana la votacin a su propuesta de salvacin en primera vuelta. La candida-tura de Comisiones sufre un duro castigo, aun as logramos mantener la mayora de los Dele-gados en el Comit, no se rma el pacto.El precio que pagamos todos, es una profunda divisin entre los trabajadores, que se arrastra hasta el nal.Recordar brevemente la crisis industrial y eco-nmica que sufre nuestro pas, los cientos de empresas y miles de trabajadores que pierden el empleo, tras la cada de la dictadura y la llegada de la democracia.El Baix Llobregat paga un precio muy alto en prdida de puestos de trabajo, en algunos mo-mentos el desempleo se sita entorno al 30%. Familias en las que todos sus miembros activos estn parados, rara es la unidad familiar en la que no hay algn desempleado.Con este panorama es perfectamente explica-ble, entendible y humanamente comprensible, la actitud de una parte de los trabajadores de Fergat. Es tanto y tan grande el miedo a peder el em-pleo que algunos renuncian a derechos que en-tre todos conquistamos en plena Dictadura. No fuimos los nicos, situaciones similares se vivieron en otras empresas que sufrieron los mismos problemas.La Empresa cierra el 31 de Julio de 1986. Fin de la historia.Eplogo: con la empresa cerrada mantena-mos un reten de trabajadores delante de la 111puerta para impedir que sacasen la maqui-naria, era un da cualquiera por la tarde, yo estaba en el local de la Unin Comarcal de Comisiones en Cornell, me llaman por telfono y me explican que ha llegado un O cial del Juzgado con una orden judicial para sacar la maquinaria, han aparecido con camiones de gran tonelaje con gra, acom-paados de un buen nmero de grises para garantizar que nadie impida, el saqueo. Les digo que ganen tiempo, que expliquen que va para ah el Secretario General de Comisiones, dudo que les frene pero no se me ocurre otra cosa.Nos detienen a cinco, es puetera casua-lidad todos somos delegados de Comisio-nes. Qu cosas! la estadstica falla, somos la fuerza mayoritaria, no el cien por cien. Acabo en el hospital con conmocin cere-bral.Cuando salgo del hospital, Cesc Castellana me informa de la situacin, no han sacado las mquinas, se han presentado un grupo de gente de Comisiones, con periodistas y las fuerzas se han retirado. Del hospital nos vamos directamente al Juzgado de Guardia de lHospitalet. No hay Juez de Guardia. Para la Polica si hubo Juzgado de Guardia. Nos denuncian, resistencia y agresin a la autoridad, (nosotros somos los agresores). Al nal nos juzgan a los cinco detenidos. Nos de ende Rafael Nez, compaero de juventud y uno de los activistas del grupo de Las Planas y del Instituto de Cornell. La solidaridad una vez ms nos salva, unos 500 delegados sindicales de la Comarca y una representacin del Ayuntamiento de Corne-ll con su Alcalde Jos Montilla a la cabeza impiden que nos caiga una condena.Creo recordar que el juicio se celebr en 1987, diez aos desde la aprobacin de la Constitucin. Es evidente que algunos aprovechan su pre-sencia en el aparato de estado para pasar cuentas en sus vendetta privadas, no ac-tan de servidores pblicos, se apropian de lo pblico. Plaza de Catalunya de Cornella. Emilio Garca en la huelga general contra la reforma de la SS112Mi historia sindical paralela, quiero decir mis responsabilidades sindicales en los rganos de direccin de Comisiones: Sin dejar nin-guna de mis responsabilidades sindicales en Fergat sigo trabajando y ostento la presiden-cia del Comit de Empresa. Entorno al ao75 y hasta el 1987, formo parte del Consell Comarcal de Comisiones Obreras del Baix Llobregat. Durante unos aos Secre-tario del Metal del Baix Llobregat. Sustituyo a Jos Cano, a mi me sustituye, Carlos Blasco. Miembro de la Comisin Ejecutiva de la Fe-deracin del Metal de Catalua, formo parte de la comisin negociadora del Convenio Pro-vincial del Metal de Barcelona. En 1978/79 dejo mis responsabilidades eje-cutivas en la Comarca, pretendo descansar, tomarme un respiro y dedicarme solo a la Fergat. Me dura poco el terico descanso en el 80/81. Carlos Navales, Secretario General de la Unin Comarcal de Comisiones Obreras del Baix Llobregat, plantea que dimite, quiere dejar el cargo, la direccin comarcal bara-ja varios nombres y el que cuenta con ms consenso dentro de la corriente mayoritaria parece ser que soy yo. A todo esto esos cabrones no me tenan in-formado de nada, conspiraban a mis espaldas sin preguntarme siquiera. Bueno para ser honesto, debo decir que se-manas antes de que Carlos Navales me d las dos noticias a la vez: Su decisin de dimitir y que yo sea el candidato para la Secreta-ra General de la comarcal. Rafa Lebrn me sondea, en aquel momento me lo tomo a chi-rigota hablar por no estar callado, dando cuenta de un cubata, (pero conozco a Lebrn, no es su estilo) Ante la duda le recuerdo que yo estoy de retirada, no me considero la per-sona ms adecuada, soy un dirigente sindical porque he dudado de los dirigentes. No tengo ninguna duda respecto al equipo de direccin Comarcal y menos de su Secretario General.Semanas despus manteniendo la coheren-cia de la declaracin de intenciones, (en determinadas ocasiones mejor permanecer calladito) me presento como candidato. La presentacin de mi candidatura corre a cargo de Navales, naturalmente ensalza las tericas virtudes que poseo. Reconozco que en su lugar yo habra hecho lo mismo, (si pretendo que me compren el burro, no puedo decir que anda cojo de una pata o muerde cuando te descuidas)Lo que ms me sorprendi, por inesperado para m, fue su argumento de mi supuesta mayor sensibilidad y comprensin del pro-blema cataln.113Salgo elegido por 51/52% de los votos de los miembros del Consell Comarcal. Lo mo es puro vicio, con esos apoyos debe-mos gobernar.La situacin laboral en la Comarca se carac-teriza, por cientos de expedientes de crisis con el consiguiente cierre de empresas y sus consecuencias ms inmediatas, desempleo galopante.Lo combatimos con las armas de que dispo-namos, poniendo mucha voluntad, esfuerzo intelectual y trabajo. Cambiaron las reglas del juego y debimos modi car el discurso la prctica sindical y las formas de intervencin del Sindicato. Pasar de una prctica carcterizada por ir a la ofensiva, logrando conquistas, a sencilla-mente defendernos de lo que tenamos en-cima. Ir a la defensiva, sabiendo que la mxima conquista a la que podamos aspirar consista en reducir el nmero de victimas, salvar el mayor nmero de puestos de trabajo, lograr que la organizacin sindical en las empresas y la estructura del Sindicato aguantasen el chaparrn. Para los trabajadores que perdieron el pues-to de trabajo de poco sirve argumentar los que logramos salvar.En paralelo y por si no tenemos su ciente con la crisis empresarial, Comisiones en la Comarca est sufriendo su propia crisis in-terna, econmica, organizativa y de adaptar el discurso y la prctica sindical a la nueva realidad. Esos problemas, con distintos niveles de in-tensidad afectan al conjunto del Sindicato. Recordar que democracia y crisis llegan de la mano.Ahora entrar a enumerar algunos proble-mas que desde mi particular punto de vis-ta debe resolver el Sindicato en esa etapa. Pretendo ser breve y conciso (horror cuando alguien mienta la bicha de breve y conciso, yo me preparo a sufrir una paliza soporfe-ra). Enumerar algunos problemas sin ms re exin. Sindicalizar el Sindicato (es una redundan-cia, lo s) deshacernos de la carga casi insurreccional, herencia de nuestra lucha contra la Dictadura. Fortalecer los Sindicatos de Ramo (Fede-raciones). Mantener la iniciativa Sindical y de propuesta poltica en el territorio. Ser independiente del Gobierno y de los par-tidos polticos, no puede ni debe impedir que el sindicato tenga y je opinin polti-ca y la exprese. Renovar y poner al da la accin Sindical en momentos de crisis. Reorganizar el Sindi-114cato, poner la organizacin al servicio de los objetivos que pretendemos conseguir. Mantener, mejorar y fortalecer la unidad de accin con UGT. Continuar con la poltica de Pactos entre los dos Sindicatos la Patronal y las distin-tas administraciones. Mejorar las relaciones, acercar posiciones entre las distintas corrientes dentro del Comisiones. Reducir el gasto econmico, ajustar el presupuesto a los ingresos, reorientar el presupuesto priorizando el gasto en la ac-cin Sindical. Acordar un plan para la reduccin de la deuda. Cobrar los servicios del Sindicato. A nales de 1986, dimito de la Secretara, coge el relevo Cesc Castellana. Castellana formaba parte del Secretariado de la Unin Comarcal, todos sus miembros tenan dedicacin exclusiva (liberados del sindicato, menuda liberacin) yo no, mis prioridades quedaron establecidas por m (mi declaracin de principios y buenos pro-psitos, tienen el valor que tienen) antes de presentarme. Acabara el mandato que comenz Navales y me presentara a la reeleccin si Fergat se-gua existiendo, en cualquier caso en el mo-mento que la empresa cerrase yo dejara la responsabilidad de Secretario General.En cuanto a dedicacin lo primero es la em-presa que es de donde como, en segundo lu-gar la Unin Comarcal. Con lo cual, para bien o para mal, la necesidad en este caso hace virtud, una buena parte de las competencias las delego entre los miembros del Secretaria-do, (los acuerdos se toman fundamentalmen-te en la Comisin Ejecutiva, una vez tomados se trata de ejecutarlos). Castellana carga con la mayor parte, en reali-dad el hace de Secretario General y mi papel se ajusta ms al de presidente, procuro estar presente en las reuniones de los rganos de direccin y en las asambleas de delegados, no siempre lo hago. Castellana sufre mucho en las asambleas. En 1980 Castellana debe tener 25/26 aos, digo yo que son pocos aos para torear miuras. Sigue empeado en hablar castellano y esto es una di cultad aadida.Ejerzo de Secretario cuando no me queda ms remedio, intervengo en las disputas con la CONC que no son pocas, (como ejemplo de lo que digo cuento una ancdota, por los pasillos de la CONC se comenta que en la Comarca quien manda es Castellana). Me doy cuenta que todava somos prisioneros del lenguaje del pasado, no es su ciente con go-bernar. Intervengo cuando las relaciones con UGT, la Patronal o alguna institucin local o auto-115nmica pasan por di cultades y siempre que me lo pide el responsable de turno.Eso s en funciones de representacin y a la hora de hacerme la foto ah estoy yo, para recoger los frutos. Algn privilegio debe te-ner el cargo. De algo debe servir el ttulo.No pretendo escurrir el bulto de los errores, que los hay, soy corresponsable de los mismos y por razones de responsabilidad que lleva aparejada el cargo el mximo responsable. Plagiando al poeta, con eso que he vivido casi como he querido, fui libre en plena dic-tadura, con mucho miedo si, pero hice todo aquello que consider que deba hacer, Fran-co no pudo ponerme de rodillas, pero el muy cabrn muri en la cama, nosotros no fuimos su cientes para echarlo a gorrazos. Form parte del movimiento Obrero y Demo-crtico de sta Comarca y no me arrepiento de nada de lo que he hecho y por lo que he lu-chado. Me lo pas de puta madre, recib ms de lo que aport, hice amigos, (y enemigos). Solo lamentar que no he sido capaz de mante-nerme en la brecha en los nuevos tiempos, no conservo las agallas su cientes. Para m, hoy como entonces, siguen vivos los ideales del Mani esto Comunista. Nada que ver con el mayor carnicero de comunistas Stalin.Mi militancia comunista en el PSUC.Hoy no milito en ninguna formacin polti-ca, dej mi militancia en el PSUC a nales de los 80. Fui miembro del Comit Comarcal del PSUC del Baix Llobregat y miembro del Comit Central. Comunista me he conside-rado siempre, (en estos tiempos de mximo esplendor del Imperio, ms)No puedo terminar esta perorata sin pedir disculpas pblicas a Paco Ruiz. Cuando hace un par de aos me coment lo de la Asocia-cin le dije que no. Debo reconocer que sin su vehemencia y dedicacin no sera posible el necesario trabajo sobre nuestro pasado colectivo. Caldas y Navales han colaborado en la presin. Al nal o me portaba como un mal educado o escriba.En estas lneas y de forma deliberada, he puesto el acento en las di cultades que tu-vimos que vencer para crear organizaciones obreras y ciudadanas en el Baix Llobregat.De lo dicho soy responsable, si se edita el responsable ser Paco Ruiz1985. Pacto sindical con la patronal y administraciones de la comarca. Primero por la izquierda Emilio Garca, segundo Agustn Marina Alcalde de Castelldefels, cuarto J. M. RaUtopa y Socialismo o Barbarie117JUAN GONZLEZ LEN (1903-1942)Francisco Ruiz AcevedoJuan Gonzlez Len naci en Lucena, provin-cia de Crdoba, el 6 de enero de 1903. Se cri en la vecina localidad de Montilla, a la que se trasladaron sus padres cuando l y sus hermanos eran nios. En Montilla, Juan se convirti en 1931 en Secretario de las Juven-tudes Socialistas y ms tarde en Presidente de la Sociedad de Obreros y Empleados Mu-nicipales, afecta a la UGT. Cuando esta lo-calidad fue tomada por los fascistas el 18 de julio de 1936, Juan, junto a su mujer Dolores Merino Navarro y a sus cinco hijos, huy ha-cia la zona republicana. En Valdepeas (Ciu-dad Real) se alist en el batalln de Flix To-rres. Combati, entre otros, en el frente de Valdemoro (Madrid). Al caer Barcelona el 26 de enero de 1939, cruz los Pirineos.La toma de Catalunya por las tropas fran-quistas origin la trgica desbandada de unos 500.000 civiles y militares que atravesaron la frontera con Francia. El trato dado por el pas vecino a los republicanos espaoles fue impropio de un pas democrtico. Fue-ron desarmados y conducidos a campos de concentracin como Argels-sur-Mer, Saint Cipryen o Barcars, situados en playas, a la intemperie, sin poder cobijarse y rodea-dos de alambradas, bajo la dura vigilancia de gendarmes franceses y guardias senega-leses. El hambre, la falta de higiene, el ha-cinamiento y la propaganda de los agentes franquistas ayudaron a que muchos refugia-dos regresaran a Espaa. Otros, los ms afor-tunados, se exiliaron a otros pases. A me-diados de 1939 se calcula que quedaron en Francia unos 200.000 refugiados espaoles. Ante la proximidad de la II Guerra Mundial, el gobierno francs les ofreci alistarse en la Legin Extranjera, en Batallones de Marcha o en Compaas de Trabajadores Extranjeros mandadas por o ciales franceses, en las que se deban encuadrar obligatoriamente todos los varones de entre 20 y 48 aos. Estas com-paas reclutaron a unos 80.000 espaoles, de los que 12.000 fueron destinados para construir forti caciones a la Lnea Maginot, en la frontera con Alemania, en una zona que pronto sera frente de guerra. Entre estos exiliados se encontraban Juan Gonzlez Len 118y su hermano Manuel, que haba pertenecido al PCE y que haba alcanzado el grado de ca-pitn en el ejrcito republicano durante la Guerra Civil espaola.En mayo de 1940, el ejrcito alemn aniquil por completo la defensa de la Lnea Magi-not y miles de exiliados republicanos cayeron prisioneros. Se les encerr en recintos pro-visionales y posteriormente en los Stalags, campos de prisioneros de guerra situados por toda Alemania, bajo el control de la Gestapo. A partir de este momento se les consider un grupo diferenciado de los prisioneros de gue-rra franceses, y les denominaron rotspanien, rojos espaoles. Desde agosto de 1940 estos espaoles seran custodiados por tropas de las SS y conducidos a campos de concentra-cin.El 16 de septiembre de 1940, Ramn Serrano Suer, ministro de la Gobernacin, presiden-te de la Junta Poltica de Falange y cuado de Franco, visit Alemania. Con posteriori-dad hara otras tres visitas, ya como Ministro de Asuntos Exteriores. All se entrevist con el ministro de Interior y conoci de primera mano el destino de los prisioneros republi-canos. El saludo de Serrano Suer a los diri-gentes nazis comenz con estas signi cativas palabras: La Espaa falangista de Franco trae al Fhrer del pueblo alemn su cario y amistad y su lealtad de ayer, de hoy y de siempre. La dictadura de Franco no realiz ninguna gestin para que a los reclusos espa-oles se les diera el status de prisioneros de guerra, por lo que los conden a una muerte segura. Por lo tanto, estos muertos tambin fueron vctimas del franquismo.Por Mauthausen pasaron unos 200.000 presos, de los que fallecieron alrededor de la mitad. Murieron en las cmaras de gas, en furgones equipados para gasearlos o en el centro de eutanasia de Hartheim. Eran tambin co-rrientes los experimentos mdicos con los 1937. Dolores Merino Nava-rro con sus cinco hijos en Valdepeas. 1937. Juan Gonzlez Len con sus cinco hijos en Valdepeas.119reos, las ejecuciones, el uso de perros para despedazar a los reclusos y los asesinatos por inyeccin letal y por la aplicacin de duchas fras en invierno. Las condiciones de vida a las que se someta a los presos, la alimenta-cin de ciente y el trabajo en las canteras causaron una mortandad masiva. El suicidio por ahorcamiento o arrojndose a las alam-bradas elctricas se convirti en la nica sa-lida para muchos.La primera expedicin de espaoles, com-puesta por 392 hombres, lleg a Mauthausen el 6 de agosto de 1940. Hasta 1945 se regis-traron entradas en este campo de extermi-nio, aunque la inmensa mayora de espao-les se encontraban all antes del verano de 1941. Al llegar se les colocaba un tringulo azul que los marcaba como aptridas, con una S de spanier. Dos de cada tres presos es-paoles que acabaron en Mauthausen murie-ron antes de la liberacin del campo por las tropas aliadas. Segn los datos recogidos por los presos republicanos supervivientes, en Mauthausen se extermin a 4.781 espaoles, de los que slo 348 fallecieron en el campo central, 3.893 lo hicieron en el campo ane-jo de Gusen, situado a 5 kilmetros, y 441 fueron gaseados en el castillo de Hartheim. De stos, 223 procedan de la provincia de Crdoba.Juan Gonzlez Len lleg a Mauthausen el 27 de enero de 1941, con el nmero de prisio-nero 5.942, junto a otros 1.505 republica-nos espaoles, entre ellos Francesc Boix, el fotgrafo cataln que testi c contra varios jerarcas nazis en el proceso de Nuremberg. Ese mismo da comenz el traslado de pri-sioneros espaoles de Mauthausen a Gusen, donde lo internaron el 17 de febrero, con el nmero 10.126. All muri, en la cmara de gas, el 11 de enero de 1942. Cinco das antes haba cumplido 39 aos. A su hermano Ma-nuel Gonzlez lo asesinaron con 32 aos, el 25 de noviembre de 1941.Dolores, la esposa de Juan, se enter de la muerte de su marido el 8 de marzo de 1946, a travs de una certi cacin del Comit In-ternational de la Cruz Roja. Esta mujer pas un calvario para sacar adelante a sus cinco hijos de corta edad en Montilla, donde los fascistas tenan un gran control sobre las fa-milias de los que denominaban rojos apes-tados. Las represalias y vejaciones eran constantes, y se les negaba hasta el trabajo. Sin embargo, esta mujer educ a sus hijos en el amor a su padre, les inculc unos princi-pios de dignidad hu-mana y de libertad, y nunca se humill ante las autoridades franquistas.A nales de la dca-da de los cincuenta la familia emigr a Catalunya y se a n-c en la localidad de Transito Navarro, tia-abuela mujer de gran corazn que les ayud a crecer. A su memoria120Sant Joan Desp, donde an residen en la ac-tualidad. El hijo mayor de Juan y Dolores, Francisco Gonzlez Merino, se distingui en las huelgas campesinas de Crdoba y milit en el PCE y en el PSUC. Su hermano Antonio tuvo una destacada participacin en la huel-ga de la Siemens en septiembre de 1962, por lo que fue despedido junto a 41 compaeros, de los que 12 fueron juzgados por un tribunal militar. Particip tambin activamente en la constitucin de las CCOO del Baix Llobregat y fue uno de los detenidos en la iglesia de Almeda en abril de 1967. Destacado dirigen-te obrero y sindical en la empresa Tuperin, jurado de empresa y presidente del Ramo del Metal de Sant Joan Desp, milit en el PSUC desde 1960 hasta 1991. Tuvieron que pasar 60 aos para que el Go-bierno francs reconociera la importante participacin de los republicanos espaoles durante la II Guerra Mundial, tanto en la Re-sistencia como en el ejrcito francs. Una de las maneras de hacerlo fue a travs de un decreto donde se estableca unas indemni-zaciones econmicas para los hurfanos de los deportados, franceses o extranjeros, a los campos de exterminio nazi. De este modo Francia se reconoca culpable de estas de-portaciones, asumiendo su responsabilidad moral y econmicamente.Estos hurfanos cuentan hoy en da con ms de 65 aos. Son pensionistas, con rentas ba-jas, que se han visto favorecidos por la deci-sin que tom en su da el Gobierno vecino, y que supone una ayuda importante para afrontar su vejez. El autor de este artculo se ha emocionado al ver las lgrimas derra-madas por estas personas mayores que, du-rante unos minutos, han rememorado todo el sufrimiento que les caus la falta del pa-dre en la dura Espaa de la posguerra. Ellos, que crecieron con el estigma de rojos, con penuria y miedo, pero tambin con digni-dad, vieron en el acto del Gobierno francs un reconocimiento a su dolor y una compen-sacin moral. Yo me pregunto si el gobierno espaol algn da tomar nota de esto, si resarcir de algn modo a las vctimas del franquismo. En el aspecto moral, de mo-mento no lo ha hecho, pues su proyecto de ley, a pesar de los pactos, es tan insu cien-te que no alcanza a ello. En el tema eco-nmico las puertas se encuentran cerradas. De todas formas, qu vamos a esperar de un pas donde muchos de sus representantes polticos no han sido capaces de condenar el franquismo, teniendo que pasar la ver-2006. Cuatro de los hijos de Juan y Dolores: De izq. a der. ; Paco, Josefa, Transito, Antonio y su compaera Carmen Aragn.121genza de que sea el Parlamento Europeo quien lo haga primero. Luego, desde la au-toridad que creen poseer, algunos polticos nos hablan de democracia, sin embargo al hacerlo vacan de todo contenido una pa-labra tan importante para un pas que su-fri una dictadura durante 40 aos. No hay que olvidarlo. Fueron muchos los campos de concentracin dentro y fuera de nuestras fronteras, mucho el sufrimiento y demasia-dos los muertos. Algunos pronto no tendrn quien los recuerde, aunque nosotros vela-remos para que eso no pase. Juan y Manuel perdurarn en estas lneas. 5 de mayo de 2005. Visita a Mauthasen. A la izquierda Ra-fael Gonzlez Polonio, a la derecha (con gorra) Antonio Gon-zlez Merino Sujetando la bandera andaluza. Mauthausen. Prisioneros en el patio del campo de concentracin. Mauthausen. Barracones123MANUEL GONZLEZ LEN (1908-1941)Rafael Gonzlez PolonioNac en 1933, soy un nio de la guerra y la posguerra espaola. El golpe de estado del 18 de julio de 1936 y la posterior guerra ci-vil acab con la Repblica y con las ilusio-nes y las esperanzas de todo un pueblo que pensaba que eran posibles una sociedad ms justa y una vida ms digna; y para mi gene-racin supuso el n de la niez, robada por los golpistas. Los recuerdos de mi infancia no estn unidos a juegos, risas o estas en familia sino a los bombardeos en la guerra y al hambre y la miseria de la posguerra, a las colas en el Auxilio Social o a las inter-minables horas esperando el camin de las patatas, a las vejaciones por ser el hijo del rojo y a los sacri cios de mi madre para sa-carnos adelante y darnos una mnima educa-cin, y por supuesto estn unidos a la pena por la falta de noticias sobre mi padre y a los llantos cuando, tras aos de peticiones de informacin a la Cruz Roja Internacional, nos lleg la con rmacin de su muerte en un campo de concentracin nazi.Mi padre, Manuel Gonzlez Len, naci en Lucena (Crdoba) aunque la familia se tras-lad a la vecina localidad de Montilla cuan-do l era todava un nio. Era carbonero de profesin y militante del Partido Comunis-ta. Cuando se produjo el golpe de estado, estaba casado con mi madre, Encarnacin Polonio Muoz, y tena dos hijos, mi her-mana de un ao y yo de tres. Despus de una escaramuza vergonzosa por parte de la Guardia Civil, Montilla cay en manos de los golpistas y mi padre, como otros muchos, tuvo que salir huyendo. Unos falangistas se presentaron ante mi madre en el rancho de la sierra donde vivamos y como mi padre no se encontraba all la amenazaron de muer-te. Esa misma noche, la familia entera, con hermanos y sobrinos de mi madre, huimos a lomo de tres bestias y nos cobijamos duran-te la guerra en beda (Jan). Si no hubi-ramos escapado, probablemente mi madre, en el mejor de los casos, hubiera terminado retratada en la famosa foto de las pelonas (mujeres a las que raparon la cabeza). Mi padre, mientras tanto, alcanz el grado de capitn en el ejrcito republicano y comba-A la memoria de mi padre124ti en varios frentes de Andaluca y Aragn hasta que las tropas franquistas tomaron Catalua y emprendi el camino del exilio a Francia, donde estuvo primero en los cam-pos de concentracin de Barcars y Saint Cyprien, y despus en la 107 Compaa de Trabajadores Extranjeros, en una zona bos-cosa al norte del pas, donde coincidi con su hermano Juan durante unos meses.Tras la ofensiva hitleriana en suelo francs, los nazis internaron a mi padre en el Stalag Vl-C, cercano a Bathorn-Emsland, en la Baja Sajonia (Alemania). Segn la informacin que nos transmiti la Cruz Roja Internacional en 1946, mi padre fue deportado a Mauthau-sen (n de prisionero 3.256), adonde lleg el da 22 de julio de 1941 junto a otros sesen-ta republicanos, y desde all fue trasladado al subcampo de Gusen el 20 de octubre de 1941. Muri el 25 de noviembre, a los 31 aos de edad. 47 das ms tarde fallecera, tam-bin en Gusen, su hermano Juan.Mi madre recibi cartas de mi padre hasta la primavera de 1941, primero desde Fran-cia y despus desde el Stalag alemn. Esas cartas, guardadas celosamente por ella du-rante toda su vida y que hoy conservo yo, suponen un rico legado de la memoria de mi padre. En la Espaa de Franco pintaban, en las paredes, a los rojos como demonios con cuernos y rabo; en Francia los trataban como verdaderos apestados y la gente ce-rraba puertas y ventanas al verlos llegar. Frente a todo eso cualquier persona que lea las cartas de mi padre lo nico que ver es un buen hombre, enamorado de su mujer y de sus hijos, preocupado por su familia y sus amigos, y aorando su tierra, su Andaluca. En ellas intenta infundir nimos a sus fa-miliares e incluso utiliza mentiras piadosas para que no se preocupen por su estado, y as habla de lo bien que come y de lo gordo que se est poniendo. Yo he ledo y reledo esas cartas muchas veces a mi madre y de todas ellas hay una que me emociona espe-cialmente. En ella dice: Te voy a contar un sueo que tuve hace dos noches. Ya estaba yo en esa, y era feria por la tarde. T y yo vestamos a los dos, y Anto-ita te quera ms a ti que a m, y yo me rea porque vea que era propio, toda vez que a m no me conoca, y cuando les arreglamos, nos dispusimos a salir, y no s lo que t me dijiste, y yo digo bueno, pues para que otra vez no me digas eso, te arresto y no vienes a la feria.Manuel Gonzlez Len y su compaera Encarnacin Polonio Muoz125Y Rafalito se rea mucho y deca, eso pap, eso, pero la nia estaba muy seria, y le dice a su hermano por qu te res y te alegras de que mam no venga? Pues si mam no vie-ne, yo tampoco voy, a lo que el nio le dice, s, tonta ven, que pap nos compra muchas cosas y ante estas palabras, ella casi quera venir, y se queda muy ja mirndome, y me dice: Pap, por qu no viene mam y tam-bin le compras a ella muchas cosas? Como yo no le contest enseguida, va y me dice, llvala con nosotros y te quiero a ti como a mam.Y ante esto, en sueo, despert casi llorando, y me deca, lo que pueden los hijos. Un buen rato me llev sentado en la jergoneta, pen-sando en la realidad de este sueo, y en lo feliz que yo sera hoy, y lo bien que mi pareji-ta se criara a mi lado, esto me vuelve loco, y hay veces que no me quiero yo mismo.Pero como siempre hay algo que alimenta al hombre la ilusin en la vida, la fe en el por-venir, y el amor a mis seres ms queridos, estas tres cosas son la base fundamental de que yo no haya perdido la cabeza, como la han perdido muchos ilusos. En 1957 emigr a Barcelona y detrs de m vino toda mi familia. Mi madre empez a co-brar, despus de no pocos aos de papeleo y con un Gobierno espaol que no pona pre-cisamente facilidades, una pensin de viu-dedad del Gobierno alemn que le permiti vivir con cierta tranquilidad econmica el resto de su vida. Nos instalamos en Sant Fe-liu de Llobregat, donde me cas, tuve a mis dos hijos y todava hoy sigo viviendo. En la dcada de los sesenta, a travs de Paco Ruiz Acevedo y Antonio Gonzlez, entr en con-tacto en la clandestinidad con el Partido Co-munista y Comisiones Obreras, y fui miembro del comit de empresa de Aluminio Hispano Suiza, fbrica que a principios de los setenta estuvo cuarenta y cuatro das en huelga en defensa de un convenio justo. Tambin parti-cip en la comarca de forma activa en el mo-vimiento obrero antifranquista que luchaba por la defensa de unas mejores condiciones de trabajo. Con la muerte de Franco lleg la transicin poltica. Una transicin para muchos mo-dlica y que se bas en un pacto de silen-cio. La reconciliacin nacional se sustentaba en el olvido y en el perdn para los verdu-gos. Haba que olvidar a nuestros familiares muertos, haba que olvidar todas las vejacio-126nes sufridas, no debamos hablar de ellas y debamos perdonar a las personas que las haban cometido. Pero perdonar qu, a quin, nadie reconoca ninguna culpa so-bre todo lo ocurrido, nadie peda perdn de nada y por supuesto nadie se sent en el banco de los acusados por los crmenes co-metidos. Muchos verdugos con una rapidez asombrosa vieron la luz y se convirtieron en demcratas de toda la vida. Por si haba alguna duda, apareci Tejero y sirvi como toque de atencin, democracia s pero con ciertos lmites. Franco haba dicho aquello de lo dejo todo atado y bien atado y evi-dentemente su sombra era muy alargada. El miedo que impuso la dictadura en la so-ciedad espaola hizo que ni tan siquiera en las familias se hablar de estos temas. La transicin consigui que determinadas cosas cambiasen pero en algunas cuestiones todo continu igual.Han tenido que pasar casi treinta aos de democracia, ha tenido que crecer una gene-racin de espaoles en libertad y sin los mie-dos que la dictadura nos impuso para que se empiece a recuperar la memoria histrica de nuestro pueblo. Se crean asociaciones que trabajan para rescatar del olvido a las vcti-mas de la represin franquista. Con el apoyo de estas asociaciones se desentierran fosas comunes y los familiares, en bastantes casos los nietos de los fallecidos, pueden por n dar una sepultura digna a sus seres queridos. Se editan libros que hablan de las crceles de Franco, de los campos de concentracin o de la famosa ley para la redencin de penas por el trabajo, que no sirvi ms que para convertir a miles de espaoles en esclavos de Franco. Libros que hablan de lo ocurrido en las diferentes zonas y pueblos de Espaa, libros que bajan de las cifras, siempre fras, a las historias y dramas personales que tanta gente sufri. Se elaboran documentales que nos hablan de los maquis o de lo ocurrido en febrero de 1937 en la tristemente famosa carretera de la muerte que va de Mlaga a Almera, donde asesinaron a miles de per-sonas mientras huan de los sublevados. Las familias, por n, hablan y recuerdan a sus seres queridos. En no pocos casos, los nietos que slo saban que su abuelo haba muerto joven, descubren ahora que lo mataron por defender la legalidad republicana, por tener determinadas ideas o simplemente por caer-le mal al cacique del pueblo. En el ao 2001 fui, acompaado por mi hijo, a la presentacin en Montilla del libro Los 127puos y las pistolas. La represin en Mon-tilla (1936-1944), del historiador Arcngel Bedmar. El auditorio se llen. Como alguien dijo aquel acto se haba convertido en algo ms que una presentacin normal de un libro normal. Supongo que eran muchas las fami-lias del pueblo que esperaron y soaron con un acto como aquel durante muchos aos, muchas las familias que al igual que la ma pensaban que haba que homenajear a estas personas y rescatarlas del olvido, que haba que denunciar todas las barbaridades que se haban cometido en un pueblo tranquilo y en el que prcticamente no se dispar ni un tiro. No se trataba de venganza sino de justicia, pero en todo caso que cada palo aguante su vela. Cuando por primera vez vi la foto y la vida de mi padre impresa en el libro me sent feliz y orgulloso, sent que se empezaba a hacer justicia. Haban teni-do que pasar sesenta aos desde su muer-te, pero por n se le restitua al lugar que moralmente le corresponda. La gente iba a conocer la verdad de un hombre bueno, cuyo nico delito fue defender la legalidad republicana y pensar que un mundo mejor era posible. Pareca que las cosas empeza-ban a cambiar.En el ao 2005 cumpl con un viejo sueo que haba ido aplazando por diferentes mo-tivos: fui a Mauthausen. Tambin en esta ocasin mi hijo me acompao. Mi hijo Fran-cisco Jos desde muy joven se preocup de saber qu haba pasado con su abuelo, pre-gunt a su abuela o a m, ley las cartas y se de ne como un nieto orgulloso de su abue-lo, de su trayectoria y de los principios y va-lores que defendi. Llegamos a Mauthausen un fro y lluvioso da del mes de mayo y lo primero que todos pensamos fue que si en primavera haca tanto fro cmo sera aque-llo en invierno. Yo haba ledo libros, haba visto documentales, pero estar all era otra cosa, es muy difcil explicar lo que sent, se mezclaron muchas sensaciones, rabia, dolor, impotencia, incredulidad, pena. Estbamos en uno de los barracones, mir a mi hijo y su cara era todo un poema, supongo que la ma no era diferente. Mir una de las fotos que haba en la pared y me pareci o ima-gin ver a mi padre, se me hizo un nudo en la garganta y estuve a punto de echarme a llorar. bamos mi hijo y yo por los barraco-nes, cada uno por un lado y sin hablar, ne-Crematorio del campo de concentracin de Gusen.128cesitbamos un poco de tiempo en soledad para digerir todo lo que estbamos viendo, todo lo que estbamos sintiendo. Llegamos al horno crematorio, haba mucha gente y sin embargo el silencio era absoluto, el res-peto era absoluto, los restos de miles y mi-les de seres humanos haban terminado en ese horno.El da siguiente, sbado, estuvimos en Gu-sen, era el nal del viaje, era el lugar donde mi padre trmino sus meses de sufrimien-to. Entramos en el horno crematorio y me emocion al pensar que probablemente los restos de mi padre se quemaron en l. Las paredes estaban llenas de placas, fotos y recordatorios que los familiares haban ido dejando, mi hijo empez a buscar un sitio para colocar una foto que haba preparado de su abuelo Manuel y su hermano Juan con una pequea recordatoria. Encontramos un sitio en la parte posterior del horno, mi hijo comenz a preparar la foto para pegarla en la pared, le temblaban las manos y cuando termin de colocarla pas su mano por enci-ma suavemente, como intentando acariciar a su abuelo, estaba emocionado. El domingo se celebr el acto o cial de con-memoracin del sesenta aniversario de la liberacin del campo. Primero hablaron los representantes de la Asociacin Amical de Mauthausen y despus las autoridades de diferentes comunidades autnomas que por primera vez acudieron. Aguantamos bajo la lluvia la llegada del presidente del Gobierno espaol. Algunos dicen que es muy impor-tante que estuvieran las autoridades y que por primera vez el presidente del Gobierno espaol asistiera, otros ms escpticos pen-samos que los gestos son importantes, que las bonitas palabras quedan muy bien, pero ya veremos si esos gestos y esos bonitas pa-labras se plasman en hechos concretos y si realmente hay voluntad y valenta poltica u oportunismo poltico. Cadveres amontonados para introducirlos en la cmara de gas. Escalera de la muerte129Terminado el acto o cial, mi hijo y yo fuimos a ver los tristemente famosos 186 peldaos de la escalera que haba en la cantera de Mauthausen y que los presos suban y bajaban durante todo el da con piedras a la espalda. Yo no pude hacerlo, pero mi hijo cumpli con el ritual y baj y subi los escalones.Al da siguiente volvimos a Barcelona, yo es-taba agotado pero feliz, orgulloso, y con la sensacin de haber hecho algo que deba ha-cer, que le deba a mi padre, haba honrado a mi padre y a los ms de siete mil espaoles que murieron en los campos de concentracin nazis. Las personas cuando quieren acercar-se a sus seres queridos desaparecidos van a los cementerios, yo tengo que ir a Gusen, en Austria. Siempre he llevado a mi padre en mi corazn pero nunca me sent tan cerca de l, tan orgulloso de l como en aquellos das.En Mauthausen se nos acerc una pareja de chicos jvenes espaoles, estaban de viaje en Viena, se haban enterado que se cele-braba el acto, haban acudido y se llevaron una sorpresa al ver tantos espaoles, pues no saban que en los campos de concentra-cin nazis haban muerto compatriotas su-yos. Ojal este hecho fuera una ancdota pero desgraciadamente es la injusta reali-dad de nuestro pas, una realidad que el Go-bierno se empea en mantener con una ley para la recuperacin de la memoria histrica que supone una decepcin ms para las vc-timas de la dictadura y sus familiares y que pretende ser una nueva ley de punto nal. Alemania pidi perdn por todo lo cometi-do e indemniz con una pensin vitalicia a las viudas de los espaoles asesinados en los campos, el Gobierno francs en 2004 recono-ci su responsabilidad en la deportacin de los republicanos espaoles a Alemania y des-de entonces cobro una pensin de orfandad vitalicia que me permite vivir mejor, ya que mi pensin de jubilacin es la mnima. Como a m me gusta decir, mi padre sigue cuidando de m. Mientras tanto, hemos acertado los que, escarmentados por la experiencia, en Mauthausen no nos bamos de los polticos y de las bonitas palabras de Rodrguez Za-patero. No hay voluntad sino oportunismo y probablemente falta valenta. La sombra del general sigue siendo alargada.5 de mayo de 2005. Visita al campo de Mathausen. Rafael Gonzlez Polonio sujetando la bandera de Andaluca. Su pri-mo hermano Antonio Gonzlez Merino (con gorra y barba) sujetando la bandera republicana.130Pero por mucho que se empeen no nos van a callar. Los familiares, con la ayuda de las asociaciones memorialistas, vamos a seguir reivindicando la memoria de nuestros seres queridos, aireando las barbaridades que se hicieron durante la dictadura, pidiendo que desaparezcan de nuestras calles y pla-zas los nombres de los sublevados, denun-ciando la existencia de monumentos que homenajean a los golpistas responsables de tantos asesinatos. En de nitiva, vamos a seguir pidiendo al Gobierno legtimo de Espaa que restituya al lugar que moral-mente les corresponde a unas personas que lo nico que hicieron fue defender al Go-bierno legtimo de Espaa.131JESS GRACIA PREZNac el ao 1.951, en el barrio de Santibe-ri que hoy forma parte de la Zona Fran-ca de Barcelona. Estos barrios que tan bien describi Francisco Candel, al cual co-noc en mi juventud i despus vivi durante muchos aos junto a la vivienda de mi padre y mi madre. Fui un joven inconformista y creo que me in uyeron mucho las malas condiciones de vida que haba en mi entorno. No pas ham-bre como muchos otros compaeros que re-latan su historia en este libro, pero si que s que mi padre y mi madre, inmigrantes ara-goneses, sufrieron mucho para poder sacar adelante a sus dos hijos. A lo que vamos, por rebelda propia de una juventud de la poca, y por la podredumbre que el rgimen franquista invada, me un a lo movimientos antifranquistas. Quiero destacar, cosa que conocemos to-dos, el papel que en aquel tiempo tuvieron determinados sectores de la iglesia, pero sobre todo, porque a pesar de que nunca comulgu con ellos el apoyo que nos die-ron para actuar con libertad bajo su riesgo, y tambin por supuesto el nuestro, nos per-miti desarrollar nuestras actividades. El ao 1978 me incorporo a los movimien-tos clandestinos organizados, primeros en mis barrios de la Zona Franca de Barcelona i muy pronto en el Baix Llobregat. Para mi el Baix Llobregat es mi patria chi-ca y eso que hace casi 25 aos que no con-vivo con ella. Pero insisto es mi comarca por adopcin. En aquellos aos conoc a casi todos los que en estas pginas describen sus vidas en aquella poca de lucha contra el franquis-mo y por la libertad, y adems otros, como yo, por una sociedad ms justa que la lla-mamos Socialismo, pero en MAYSCULAS. Llegu a Cornell all por el ao 1.970 o 1.971. Tena una habitacin en el piso de Ignasi Riera, con el que compart com-132promiso organizativo en aquella lucha. La primera persona que conect y a partir de ello me compromet y me ilusion con esta comarca fue Emilio Garca (El Len). Inme-diatamente conoc a Garca Nieto (Nepo), que siempre estuvo presente y fue un pilar, nunca ser demasiado reconocido por su la-bor en sta comarca que fue vanguardia en la lucha contra la dictadura. Tambin cono-c a todos los veteranos que padecieron incluso mucho ms por no tener paraguas que los protegiera un poco, en los aos anteriores a los 60/70. Me incorpor muy activamente en las Co-misiones de Barrios y Fbricas. Trabaj en Procedimientos Mecnicos Raz, en G&S. Serra y en otras empresas ms. Posterior-mente form parte del grupo Bandera Roja y despus del P.S.U.C como lo hicimos co-lectivamente todos aquellos jvenes que estbamos autoorganizados en el Baix Llo-bregat . Es en sta poca cuando me proponen y acepto extender la organizacin, que era fuerte en Cornell, a la zona de El Prat e incluso Sant Boi , Viladecans y Gav. For-mamos un ncleo de jvenes impetuosos muy integrados. Flix Moreno (que desgra-ciadamente nos dej), Vaquerizo (el largo), Puig (el peli) y otros ms, como por ejem-plo en Pere Jodar de El Prat, y tambin el ya entonces reconocido lder de La Seda Faustino Alvadalejo. Yo, cuando nos fuimos acercando a las pos-trimeras del rgimen franquista anid en El Prat. Para m sta siempre ser mi ciudad por adopcin. Es curioso que una poca tan corta produzca en un ser humano sta sensacin, as es y adems siempre que puedo la visito para ver los extraordinarios cambios a bien que se ha producido y sobre todo a las personas que conoc. Hace pocos das nos dej para siempre Fran-cisco Cerd, amigo ms joven que yo y que fue un gran hacedor de nuestra lucha ya en-trada la democracia, y al que yo dej junto a su padre, Francisco Alvadalejo, Gmez y muchos ms al frente de la entonces muy im-portante organizacin sindical de CC.OO de El Prat. En El Prat trabaj en Jrid Ibrica y en Pia-nelli Traversa, fbricas del metal, en ellas entend las claves del sindicalismo, fui re-presaliado por defender los derechos de los trabajadores, y me siento muy orgulloso de ello. En sta poca quiero destacar el papel esencial que jug el despacho laboralista de Luisa Molina (con la que por cierto me cas y tuve tres hijos), ella junto a Josep M. Ber-nat y bajo la tutela de Josep Sol Barber, primero en el P. de La Marina , y despus en la carretera de La Buola contribuyeron decisivamente en los xitos de aquel movi-miento. 133Posteriormente fui representante en la In-tersindical del Baix Llobregat durante mu-cho tiempo, hasta que constituimos CC.OO. Un detalle no usual, en la poca que trabaj en Pianelli Traversa (que por cierto encabe-z la huelga general de 1.975), fue el hecho de que yo fui elegido Presidente de U.T.T. del Sindicato del Metal de la localidad, pero ello jams fue reconocido por el Sin-dicato Vertical por que no tena antigedad su ciente en mi empresa. A pesar de ello siempre actu como tal, esto es una prueba vlida de lo correcto que fue el adquirir es-pacios de libertad dentro de la Dictadura. Finalmente, ya en democracia, comparto decisiones sobre la candidatura de el PSUC a la Alcalda de El Prat, en la que fue ele-gido nuestro malogrado compaero Antonio Martn (sindicalista de la construccin de El Prat). Recuerdo nuestras peleas porque l quera que yo fuera candidato y yo en cam-bio lo convenc para que fuera l. Y ahora para acabar, sigo pensando como siempre, pero claro, las ideas hay que adap-tarlas a la nueva realidad. Hoy la explo-tacin y los abusos estn contra els nous vinguts, los inmigrantes de hoy son los in-migrantes de ayer, y la lucha por la igualdad y los derechos continua. Yo personalmente, ahora, me siento comprometido con este colectivo adems de estarlo tambin senti-mentalmente. Quiero acabar diciendo que estas lneas y las de todos los compaeros que tambin lo han hecho no puede ocultar una realidad funda-mental: nuestra accin fue importante y, si se quiere imprescindible, pero, no hubisemos conseguido acabar con el rgimen franquista sin la participacin, el compromiso (muchas veces sin ser conscientes de su riesgo) y la determinacin de miles y miles de trabaja-dores, trabajadoras y ciudadanos que tuvie-ron la valenta de luchar contra un rgimen que nos as xiaba. Valgan estas lneas en su honor. Nadie les va a pedir que escriban lo que hicieron, pero sin ellos lo que hoy vivi-mos no existira. Y para acabar gracias a Francisco Ruiz, Presi-dente de la Asociacin para la Memoria His-trica del Baix Llobregat, por su insistencia para que escribiese estas lneas, sin su per-severancia posiblemente no lo hubiera hecho y nunca olvidar a mi amigo Carlos Navales que le dio mi nmero de telfono para que conectara conmigo.Manifestacin contra la desviacin del Rio Llobregat135JORDI IZQUIERDO MORENOUn tiempo que nos ayud a ser como somos Advierto de entrada, que escribo este relato motivado por el amigo Paco Ruiz que, de for-ma ms que insistente, quiere que deje cons-tancia de la lucha del barrio de Sant Cosme, como uno de los ms claros ejemplos del es-fuerzo colectivo por mejorar las condiciones de vida de las familias trabajadoras, unido a la conquista de la libertad y la democracia en nuestro pas. Pero es evidente, que yo no voy a poder plasmar, ni aunque sea de forma sinttica, la historia de esta lucha, ni mucho menos el contexto en el que se desarrollaron lo primeros aos de mi vida, y que ya ha sido relatado su cientemente por quienes tienen mejores conocimientos para escribir la his-toria. Al contrario, el lector debe de saber que se trata simplemente del breve testimo-nio de uno de los peatones de esta historia, de algunos momentos y vivencias personales, de unas circunstancias y un tiempo que nos ayudaron, sin duda, a ser como somos. Pero quizs empecemos por el principio. Yo nac el 6 de junio de 1955 en la Maternidad de Barcelona. Fui el menor de seis hermanos. Despus nacera mi hermana Montse (la nia, como la llamo yo cariosamente) Mi familia, como otras tantas, haba emigrado de Porcuna y Torredelcampo (Jan) en busca de mejores condiciones de vida y perspectivas de futuro. Nosotros vivamos en un pequeo ncleo de barracas situado en LHospitalet de Llobregat, entre el actual Hospital Gene-ral (Cruz Roja) y el inicio de la calles Aiges de Llobregat. Exactamente, en la hoy inexis-tente calle Virgen de Nuria barraca, nmero 5. Lo s porque ese era el remitente que mi madre nos haca poner cuando escribamos las cartas a dos de sus hermanas que vivan en el sur de Francia. Me cri entre campos, con rboles frutales, habas, higueras y viedos. Fue una infancia de carencias, pero feliz, gracias sobre todo a los esfuerzos de mi madre. Hay dos momen-tos que de una forma clara retengo en mi memoria. El primero es una de las visitas de Franco a Barcelona. La gente agolpada a am-136bos lados de la Diagonal. Nosotros junto a mi madre y mi hermano Vctor, que tena unos 9 aos. l se adelant al paso del vehculo o -cial y lleg a picar en el cristal del coche. No le dejaron ms. Mientras el guardia de fran-co, con la boina roja, le retena, no paraba de gritar que quera entregar una carta de su madre para pedir un piso. El otro momen-to es en la barraca de una vecina, nosotros de rodillas, frente al aparato de radio, reci-biendo la bendicin apostlica de Juan XXIII - el Papa bueno que siempre he recordado y admirado - con motivo del inicio del Concilio Vaticano II. A falta de colegios, estudi en la Academia Amod de la calle Covadonga. Era de un capi-tn retirado del ejrcito. A pesar de lo que se pudiera pensar, me libr de cantar el Cara al Sol y otras cosas por el estilo, pero no de hacer los primeros viernes de mes en la parroquia: cada primero de mes, durante nueve meses, se deba confesar y comulgar para obtener indulgencias plenarias. Mossen Josep Masdeu, el prroco, era un hombre abierto y comprometido con los ms desfa-vorecidos. Recuerdo la procesin matutina de una semana santa, de monaguillos mi hermano Carlos y yo, en la que participa-ban tambin las autoridades. Haba llovido. El cura fue cambiando el recorrido y fuimos por las calles convertidas en un barrizal. En el sermn nal dej bien claro que Jesucristo recorri con gran sufrimiento el camino del Glgota, donde lo iban a cruci car, que no tena nada que envidiar a las calles por las que habamos pasado. Todos estbamos de barro hasta las rodillas. A los trece aos, despus de cursar el prime-ro de bachillerato en la Academia Amapola, entr en el Seminario Menor Diocesano de La Conrera de Badalona y nos trasladamos a vivir al barrio de Sant Cosme del Prat de Llobregat. Estos dos acontecimientos han marcado sin duda mi vida. Mi entrada en el seminario fue gracias a una beca de la familia Jord. En los cinco aos que estuve all pude vivir mi vocacin religio-sa, formarme y leer. Hay tres libros de los que, por motivos diversos, an retengo su t-tulo en mi memoria: Suecia: in erno y para-so, que hablaba del estado de bienestar y la La familia Izquierdo-Moreno en la barraca a principios de los aos 60. De derecha a izquierda, en la superior, los padres Carlos y Peligros. Los Hermanos Carmen, Montse (novia de Al-berto que hace la foto), Isabel y Pedro, su novio. En la la in-ferior los hermanos Carlos, Jordi (el autor), Montse y Vctor.137socialdemocracia; El precio de mi alma de Bernardette Devlim sobre la lucha de Irlanda del Norte; y, sobre todo, Yo creo en la es-peranza del jesuita Jos Maria Diez-Alegra sobre la vivencia personal de la fe y la Iglesia. Este ltimo libro me ayud posteriormente a optar por vivir mi fe cristiana a pesar de las estructuras de poder de la Iglesia. El traslado a Sant Cosme, a nales de 1967, lo hicimos en el camin con el que trabajaba mi padre. Al pasar por lo que luego supe que era Bellvitge, el alma se nos cay a los pies. Eran moles de bloques de pisos con un aspec-to ms bien lgubre. Por suerte, nuestro ba-rrio no result ser como aquel: eran edi cios de dos plantas, con escaleras de dos pisos por planta, calles anchas y asfaltadas, con farolas y rboles... Creamos estar soando. Pero el sueo se fue desvaneciendo demasia-do pronto. Nos haban trasladado en lugar de pisos a barracas verticales. Segn relataba el escritor Franscico Candel, que siempre nos ayud, Sant Cosme era un dantesco in er-no de calamidades: stanos llenos de aguas putrefactas, fachadas rajadas de arriba aba-jo, cimientos que cedan, goteras, grietas en las paredes medianeras por donde pasaba la mano, ratas como conejos corriendo por los cielorrasos.... Haba que dar una respuesta. A nales de 1969 los vecinos de Sant Cosme, junto a los de Cinco Rosas en Sant Boi y Pomar en Badalona - barrios construidos por la Obra Sindical del Hogar (OSH) del sindicato verti-cal para erradicar el barraquismo del cintu-rn de Barcelona - empezamos una huelga de alquileres. Recuerdo haber presenciado alguna de aquellas reuniones en el stano de la Iglesia, promovidas por Rafael Fusteros y haberlo acompaado, casi con pantaln cor-to, a otras en la Iglesia de Cinco Rosas en Sant Boi. Naci la con anza entre los veci-nos del barrio y se cre en 1972 la Asociacin de Vecinos (con el nombre de Sant Damin), inicindose as la lucha por la remodelacin. Rafael Fusteros se convirti en el primer pre-sidente de la Asociacin de Vecinos y fue el lder del barrio en unos tiempos de clandes-tinidad y di cultades. An hoy no se le ha dedicado en Sant Cosme ningn espacio en reconocimiento de su gran labor. A los catorce aos empec a combinar mi vida en el seminario con mis actividades los sbados en el barrio y mi trabajo de cama-rero los domingos. Mi padre se haba ido de casa y todos tenamos que ayudar. A la edad de dieciocho aos dej el seminario pensando en volver despus a estudiar Teo-loga. Hice COU en el colegio Xaloc del Opus Dei de Hospitalet, combinando los estudios con mi trabajo de camarero por las maa-nas. Durante el curso, en clase de lingstica, bas la exposicin de mi tema sobre el pro-ceso selectivo y de marginacin que tienen los hijos de los obreros desde que nacen. Al nal de mi intervencin anunci la moviliza-cin del da siguiente contra las pruebas de 138selectividad de acceso a la Universidad que se quera implantar en los cursos venideros. Yo aquel da no fui a clase y me dediqu con otra gente a participar en el paro del Institu-to del Prat. Mi sorpresa fue mayscula cuan-do me explicaron que un estudiante de mi curso volvi a plantear el tema y se par el inicio de las clases de 6 y COU. Los alumnos slo accedieron a entrar, una hora despus, cuando nos amenazaron de expulsin a los dos. Lament no haber estado, pero quin poda pensar que el Xaloc parara!. El contac-to directo con esta parte de la Iglesia fra, metdica y sectaria - me hizo comprender que era mucho mejor no volver al semina-rio y dedicar mis energas a contribuir en la transformacin de nuestro entorno, en la lu-cha por una sociedad ms justa y solidaria en la que ya estaba inmerso. A partir de mi salida del seminario, en 1973, mi implicacin en el barrio fue an mayor. Estuvo centrada inicialmente en torno a la actividad en la parroquia: las reuniones de la Juventud Obrera Cristiana (JOC); las acti-vidades del grupo de jvenes JUSAC (Juven-tud Sant Cosme) y, sobre todo, la creacin del grupo de esplai del barrio, que haba sido iniciado un ao antes por jvenes proce-dentes de los capuchinos de Sarri, y que se llam, en los primeros aos, Grupo Infantil Cristiano. Despus, cuando la Iglesia ya no haca tanto de arropo y se fue clari cando el papel de cada uno, la entidad abandon la parroquia, se instal en cuatro locales co-merciales y adopt el nombre que ha tenido hasta hoy: Grup Infantil Sant Cosme, centre desplai (GISC). Despus de la primeras elec-ciones municipales, gracias al empeo de la concejala de juventud del Ayuntamiento del Prat, Pilar Yage, se realizaron las actividades cada da, desarrollando el modelo de entidad de esplai diario que combina la profesionali-dad y el voluntariado, y creamos el Casal de la Joventut de Sant Cosme. Todo ello se fue consolidando con la fundacin del Moviment Educatiu en el Temps Lliure Infantil i Juvenil del Baix Llobregat (MOVIBAIX) junto a mu-chas otras personas de la comarca. El GISC ha sido una de las experiencias ms maravillosas de mi vida. La educacin es la base slida sobre la que se debe sostener nuestra sociedad, que ser en gran parte se-gn como sean sus ciudadanos. Pero el esplai ha sido y es hoy tambin uno de los puntos de referencia ms importantes del barrio. Un esfuerzo colectivo realizado a lo largo del tiempo por muchas personas, entre las que quiero citar de este periodo a Paco Ribera, que ya no est entre nosotros, y a Gaspar Snchez, Quique Garca y Juan Antonio He-redia Tete por la relacin afectiva que me une a llos. Por l han pasado miles de nios, nias y jvenes a los que hemos querido edu-car en libertad, haciendo bandera de valores como, el esfuerzo, el compromiso, la solida-ridad y la amistad. No creo que fuera una utopa. Siempre he pensado que aquellos que pasaron por la entidad han sido en la vida 139lo que han conseguido gracias a su esfuerzo, pero no dudo que su paso por el esplai ha tenido algo que ver. Y no lo digo slo yo, lo dicen ellos tambin. A mediados de 1974 entr a trabajar en Fo-color. Era un laboratorio de fotografa de la cadena alemana Heinze, con unos 130 traba-jadores, la mayora mujeres jvenes. All co-incid en el turno de noche con Jos Maria Gi-nabreda, Jordi Rodrguez y Jos Prez Moya, que me facilitaron el ingreso en la Joventut Comunista de Catalunya. Tambin con ellos iniciamos la actividad sindical en esta em-presa, de la que fui delegado sindical de Co-misiones Obreras en las primeras elecciones sindicales de 1978 hasta mi marcha. Guardo como un recuerdo muy ntimo la gran foto de la plantilla que me regalaron, directivos incluidos, cuando cambi de actividad, unos nueve aos despus de haber empezado. En septiembre de 1974 me matricul en la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona. Fui elegido delegado del primer curso de tarde y particip, junto con los otros representantes, en la primera reunin de la Junta de la Facultad donde se permi-ta la presencia de estudiantes. Al nalizar el curso dej el cargo y despus, al ao siguien-te, la facultad. Eran tiempos de la transicin espaola y de lucha decisiva en el barrio de Sant Cosme y no habia ms remedio que po-ner toda la carne en el asador. Tal como he dicho ya, a nales de 1974 ingre-s en la JCC y a primeros del 1977, al ser es-cogido secretario local de esta organizacin, acced al comit local del PSUC. Ya desde un buen principio de mi militancia se me empe-z a llamar el curita. Creo que lo inici el compaero Antonio Palma y luego le secun-daron Bernab Blanco y Francisco Castillejos, paisano. Nunca les pregunt por qu me lo pusieron, pero me qued para siempre con el mote. Sin duda no fue slo por el haber pasa-do por el seminario, tena que ver tambin con la evidencia de que era mi fe cristiana la que me motivaba a militar en poltica. El ser marxista en la Iglesia y cristiano en el partido que Alfons Carles Comn y Joan N. Garcia-Nieto Nepo haban puesto en prcti-ca y teorizado. Por mis estudios me toc varias veces ser pre-sidente de mesa en las diferentes consultas electorales de esos aos. Al nalizar el re-En el acto de clausura del Congrs de Cultura Catalana en el Prat, en el colegio pblico Joan Maragall, en el invierno de 1975.140cuento, la guardia civil nos llevaba en el Land Rover al juzgado para entregar los resultados. La primera de ellas, le coment al compaero que llevaba al lado: Te imaginas el nal que nos esperara, si hubisemos ido aqu dentro hace muy poco tiempo?. Estos fueron tiempos vertiginosos en lo pol-tico: campaas a favor de los derechos de los jvenes, movilizaciones por todo o casi todo, huelgas, tenderetes, reuniones, actos, sali-da a la luz pblica..... Entre mis recuerdos estn el ver algunos obreros de la Seda de Barcelona que entraban con botellas de cava bajo el brazo para celebrar la muerte del dic-tador; la tristeza y la rabia en el asesinato de los abogados de CC.OO. de Madrid; la alegra y el jbilo con la legalizacin del PSUC y el PCE; el cartel de las primeras elecciones con el lema: mis manos mi capital, PSUC mi par-tido y la imagen de aquel obrero enseando sus manos; la esta del partido en la pineda de Gav donde pudimos vivir, tal como can-taba Raimon, que erem molts ms del que ells volen i diuen; el peso de la responsabili-dad histrica al votar que s en la aprobacin de la Constitucin que no era republicana; y yo en mi moto Derbi Variant, con la bande-ra roja y la guitarra en bandolera, iniciando plaza a plaza los actos de la campaa de las primeras elecciones municipales, en las que el triunfo del PSUC hizo posible que Antonio Martn fuera alcalde del Prat. Pero est muy claro que la militancia poltica slo tiene sentido si va unida al compromiso de lo ms inmediato, lo ms concreto. En mi caso, no haba ninguna duda: era Sant Cosme, mi barrio. La lucha de Sant Cosme por su remodela-cin - Por una vivienda digna y un barrio mejor - que se haba iniciado en la huelga de alquileres, da un giro vertiginoso a mi-tad de los aos setenta. El procurador a las Cortes Generales, Eduardo Tarragona, a ins-tancias de los vecinos de Sant Cosme, pidi en 1974 responsabilidades al gobierno, que le respondi que se trataba de albergues provisionales. Y despus de todo un ao, en el que se quera trasladar a los vecinos a unas nuevas viviendas del barrio que tam-bin estn en malas condiciones, en febrero de 1976, el primer Consejo de Ministros ce-lebrado despus de la muerte del dictador, y que presidi el Rey en Barcelona, aprob En el acto de clausura del Congrs de Cultura Catalana en el Prat, en el colegio pblico Joan Maragall, en el invierno de 1975.141la remodelacin del barrio por trmite de urgencia. A partir de aqu, de estos cinco aos dedica-dos a que se reconociera el estado ruinoso de las viviendas, se inicia otro proceso de incer-tidumbres con el Ministerio de la Vivienda de Madrid sobre el cmo y el quin debe reali-zar la remodelacin. De este perodo que se alarga casi seis aos, hasta la entrega de la primera fase de vivienda, slo quiero desta-car algunas vivencias. Debo indicar antes de continuar, que para mejor informacin exis-ten dos libros que recogen mejor esta histo-ria: Por debajo del vuelo de Isabel Gracia y Nuria Clares que fue editado por la Aso-ciacin de Vecinos; y Sant Cosme de Pere Rios, editado por la Generalitat de Catalunya en la coleccin Els barris dAdigsa. Aunque creo que falta an por profundizar en el va-lor pedaggico y la transformacin colectiva que el proceso de remodelacin supuso para todos nosotros. El gran tema de Sant Cosme no es slo la re-modelacin de las viviendas, si no el cambio que ello produce en las personas. Cuando lu-chbamos para transformar nuestro entorno, a la vez, nos transformbamos nosotros tam-bin. Pasamos de la marginacin a ser ciu-dadanos de pleno derecho. La participacin nos convirti en autnticos protagonistas de nuestra historia. Y la clave estuvo en la uni-dad de todo el barrio, en la participacin, en la movilizacin y en el liderazgo indiscutible de la Asociacin de Vecinos en todo el pro-ceso. Pero tambin estuvo en las propuestas tcnicas viables elaboradas por el equipo de arquitectos de Paco Calbet y Francesc Gruar-tmoner, que desde el inicio hasta el nal estuvieron comprometidos como un vecino ms. En 1976 se hizo una exposicin sobre el Plan de Remodelacin y los vecinos empezamos a construir en una plaza un piso piloto para poder debatir, al ao siguiente, las dimen-siones y la distribucin de nuestras nuevas viviendas. Fue un proceso de democracia participativa ejemplar. Recuerdo que uno de los debates estrella era ver si se primaba las dimensiones del cuarto de matrimonio, para que pudiera caber el armario, o la sala comedor donde conviva la familia. Gan esta ltima propuesta. Otro ejemplo claro de democracia participativa fue, ms adelante, la manera de adjudicar las nuevas viviendas. Se reuna a los vecinos por bloques, se les preguntaba si queran seguir viviendo juntos en las nuevas viviendas y podan ponerse de acuerdo en como distribuirlas. Las plantas bajas eran reservadas para las personas ma-yores o con de ciencias para evitar que su-bieran escaleras. En n, se hablaba entre los vecinos de todos los criterios y se fomentaba as la convivencia. En Octubre de 1977 se hundi el techo de un parvulario por la lluvia. Ante la posible prdida de estas plazas escolares por desi-142dia de la Administracin, maestros y repre-sentantes de los vecinos protagonizaron un encierro en el colegio Sant Cosme y Sant Da-min que dur una semana y fue desalojado por la Guardia Civil. Recuerdo que fuera nos quedamos un grupo de mujeres y yo para or-ganizar las manifestaciones de apoyo y que al nal de encierro, por consejo de un amigo, me tuvo que ir de excursin un par de das a Begues para no estar a mano, por si acaso. Unos das despus acompa al Alcalde del Prat a Madrid a negociar otras nuevas aulas. Las asambleas explicativas multitudinarias en la Iglesia se simultaneaban con la ocupacin masiva de la carretera del aeropuerto para que los aviones llegaran vacos a Madrid y as se enteraran. En la negociacin poltica se combinaban las visitas a Madrid, al Instituto Nacional de la Vivienda (INV), con la interpelacin parla-mentaria que Josep Maria Riera en nombre del PSUC hizo en el Congreso de Diputados en 1978 ao que result crucial para conse-guir la aprobacin del proyecto ya redactado y que los ministros de la UCD demoraban y tambin con la presin directa de las mani-festaciones. Recuerdo la manifestacin que se convoc ese mismo ao coincidiendo con la visita del President Tarradellas a la ciudad. Las autoridades queran que no se llevara a cabo. El gobernador civil, Jos M Belloch, no nos quiso recibir y tuvimos una tensa re-unin el presidente de la Asociacin de Ve-cinos Pepn Fernndez y yo con el subgober-nador civil, Sr. Ferrer. An tengo grabado en la memoria el golpe que este dio en la mesa cuando le dije que la manifestacin se lleva-ra a cabo. Pepn, con el que compart mu-chos momentos, vivencias y estrategias, muy hbilmente le pregunt si fumaba, le ofreci un purito y empez a contarle la historia del barrio, tan detalladamente que acept que la manifestacin se hiciera con alguna pe-quea variacin en el recorrido, yo creo que tambin por no ornos ms tiempo. En 1979 se aprueba en el BOE la primera fase de la Remodelacin. A nales de ese ao me cas con Pilar y nos fuimos a vivir, junto con otros jvenes del barrio, a un edi co de la zona de las 801, donde la problemtica de marginacin era total. All empez otro pe-riplo personal, incluidas las amenazas de Equipo actual de educadores del grup infantil Sant Cosme (GISC). Junio de 2007.143muerte de las ma as, cuando Molina y yo recogamos los datos de las personas que ha-ban ocupado las viviendas para legalizar la situacin. El tema de las 801 dara para un libro. El da de Reyes de 1980 me fui al servicio militar y me licenci el da del golpe de es-tado en febrero de 1981. No voy a referirme ni a aquella noche, ni a la escisin que vino despus del V Congreso del PSUC celebrado a principios de ese ao, ya que estoy alargando este relato slo por el tema del barrio. A la vuelta de la mili, las obras de las pri-meras 418 viviendas se estaban nalizando pero el proceso negociador de cmo acceder a la vivienda estaba paralizado. El diputado Jos M Riera, al que ya he hecho mencin anteriormente, consigui que tuviramos una entrevista con el Ministro de Obras Pblicas y Urbanismo, el Sr. Luis Ortiz. Este recibi de pie y con prisas a la amplia delegacin de los vecinos y el Ayuntamiento con el tiem-po que habamos esperado esta entrevista!. Se le consigui sentar y aprob la frmula de pelo a pelo, piso por piso, sin entra-da y con aos su cientes para su pago se-gn las posibilidades de los vecinos. Cuando se le dijo que su Director General no estara de acuerdo, contest gravemente: Oiga!, aqu quien es el Ministro? Le contest que l, por supuesto. El Director General dimiti al poco tiempo. A nales de 1981 anunci a los miembros de la Asociacin de Vecinos que me ira del ba-rrio, una vez concluido el proceso de nego-ciacin del traslado de los pisos. Y as lo hice pocos das antes de que se inaugurara la pri-mera fase el 5 de junio de 1982, entregando el piso al Ayuntamiento para que lo adjudica-ra a otra persona. Los motivos de mi marcha no vienen ahora al caso. Quiero resear nalmente, que en diciembre de 1981 muri en accidente de coche mi buen amigo Antonio Martn, Alcalde del Prat, y que le sucedi en el cargo Lluis Tejedor, tambin buen amigo. Y que la remodelacin total del barrio se acab en el ao 2005. Hasta aqu el relato. Por si es de inters del lector, quiero dejar constancia de que sigo ligado al compromiso con mi barrio, como presidente del GISC y miembro del Consell de Participaci Venal; que estoy plenamente identi cado con la ciudad donde vivimos mi compaera Elisa y yo, Cornell de Llobregat, esforzndome en contribuir a su desarrollo desde mi trabajo en el Ayuntamiento; y que milito en la Fundacin Utopa Joan N Garca-Nieto, en la defensa de los valores en los que siempre he credo. 145JULIO JIMNEZ CASTILLONac el 24 de Julio de 1958 en Loja (Granada) en el seno de una familia humilde y traba-jadora que debido a la situacin general de dicho tiempo sobreviva como casi todos de peonadas en peonadas y con un futuro ver-daderamente oscuro. En 1962 y como tantas miles y miles de familias dejamos Andaluca buscando mejores posibilidades y unas con-diciones diferentes con ms estabilidad y poder conseguir un empleo que permitiera sacar adelante la familia; familia que como la mayora dejbamos atrs in nidad de re-cuerdos, muchos buenos aunque otros tam-bin desgraciadamente dolorosos. Uno de ellos, al nalizar la Guerra Civil se llevaron detenido a mi abuelo materno, Juan Castillo Lpez, un hombre de izquierdas sin militan-cia activa, una persona integra, solidaria, al que animaron a huir hacia Francia ante los hechos que se estaban produciendo y que su negativa a abandonar a su mujer e hijos le llev a entrar preso en la Plaza de Toros de Granada y posteriormente desaparecer fusi-lado y tirado como un perro a alguna fosa comn, de la que jams supimos ni la fecha ni la situacin.Llegamos a Barcelona, ms concretamente a Sant Joan Desp el ao de la famosa neva-da. He de decir que siempre vivimos en el barrio de Las Planas. La situacin era mejor que la dejada atrs pero los inicios fueron tambin bastante duros, empezamos a vivir en una habitacin alquilada cuatro personas y en el tema laboral jornadas de 12 y 14 ho-ras por parte de mi padre y las faenas que realizaba mi madre en varias casas. Empec a estudiar en la primera escuela que hubo en Julio Jimnez Castillo, Presidente de la AA.VV. Las Planas y Rafael Palomo,Secretario.146el barrio, Academia Myrian y posteriormente el Bachillerato en el Instituto Jaime Balmes de Cornell.Una de las personas que ms han in uido en las diferentes opciones que he ido tomando en mi vida ha sido mi padre Julio Jimnez Martn, una persona muy implicada en los diferentes frentes que se movan en la Co-marca. Fue trabajador activo en Elsa y re-presentante sindical de Comisiones Obreras en Fergat Espaola S.A. Tambin trabaj muy activamente en las reivindicaciones de los terrenos para colegios en Sant Joan y en la creacin y puesta en marcha de la Asociacin de Vecinos Las Planas. Una persona que sin militancia en ningn partido, muy vinculado al PSUC, se ha considerado toda su vida de izquierdas y muy crtico con aquellos que han utilizado la poltica para situarse econmica-mente. A los 18 aos ingres en Comisiones Obreras y ese mismo ao era elegido Delegado Sindical en la empresa donde llevo ms de 30 aos trabajando. En 1992 cre que era el momento de trabajar en las Asociaciones de Vecinos y sobretodo en la del barrio de toda la vida, la A.V.V. Las Planas, aceptando el ofrecimien-to de encabezar la entidad, con un grupo de personas muy comprometidas en el trabajo diario en el barrio. Paralelamente trabaja-mos en la consolidacin de uno de los pro-yectos ms solidarios y bien aceptados por la mayora de familias de las Asociaciones, Las Vocalas de Enterramientos, que signi ca-ba romper el monopolio que dominaban las Compaas Aseguradoras (Santa Luca, Norte Hispana, etc.). Para poder extender nuestro proyecto nos formamos en Mutualidad con todas las de la ley (Sinera), llegando a con-tar en 2007 con ms de 60.000 personas en nuestra entidad.Al mismo tiempo nuestra Asociacin de Veci-nos, formaba parte de la Federacin Comar-cal, donde tambin me vi integrado forman-do parte de la Junta Directiva. Durante los nueve aos que dirig la Asociacin de Veci-nos, estuvimos al frente de la mayor campa-a realizada en Espaa de insumisin scal Campaa del Recibo del Agua donde ms de 70.000 familias dijimos basta al refugio incontrolado de impuestos que signi caba el Recibo del Agua. Durante ms de ocho aos dejamos de pagar los impuestos tanto a la Generalitat como a la Entidad Metropolita-na y solo en principio el consumo de agua, producindose situaciones difciles donde Plaza de Sant Jaume. Manifestaci contra los impuestos del agua.147la compaa cortaba el agua del vecino y la Asociacin le daba a continuacin con tiles fabricados por nosotros. La nota triste de todo esto fue la negacin de apoyo por parte de los sindicatos mayoritarios (CCOO y UGT) situacin que me llev a abandonar el sindi-cato pues no entenda el que nuestro sindi-cato no se situara junto a las capas populares y sobre todo en algo tan claro como era el abuso en un servicio bsico. En el 2004 volv a sindicarme pues cre que en de nitiva el sindicato est por encima de los dirigentes y es necesario que exista la mayor cantidad de trabajadores sindicados.Como antes he hecho referencia, desde 1992 me integr en la Junta de la Federacin Co-marcal ocupando diferentes cargos de res-ponsabilidad y desde 2002 hasta la actualidad como presidente en una organizacin que re-presenta a ms de 90 Asociaciones de Vecinos de toda la comarca del Baix Llobregat. Quisiera hacer mencin a una de las personas que ha realizado un inmejorable trabajo en el movimiento vecinal durante muchos aos, primero en la Federacin del Baix Llobregat como fundador y presidente y, posteriormen-te, en la Confederacin de Asociaciones de Catalunya tambin como presidente cerca de 15 aos. Una persona ntegra, incansable y con una gran cantidad de proyectos llevados a la prctica para modernizar nuestras en-tidades y poder dar a los vecinos unos ser-vicios que mejoren sus condiciones de vida. Me re ero a Alfredo Vela, persona que pol-ticamente podra haber llegado muy alto y que haciendo honor a sus ideas a preferido potenciar y trabajar en las Asociaciones de Vecinos.Para nalizar hacer un pequeo homenaje a todas aquellas personas que sus nombres no guran en ningn libro y que durante su vida han dedicado gran parte de su tiempo a trabajar en los barrios no siendo casi nun-ca reconocido su esfuerzo pero gracias a su trabajo han conseguido entre todos poder disfrutar hoy de una sociedad ms solidaria, ms moderna y con mejores condiciones de vida para todos.Julio Jimnez (hijo), Francisca Castillo (mi madre) y Julio Jimnez (mi padre).149JOS LORITE GALINDO Mari Carmen Lpez lvarezNace el veintisis de Abril de mil novecientos quince, en Arquillos, provincia de Jan. Hijo de Ramn Lorite Clemente y Ana Mara Galin-do Muoz. Fue el tercero de cinco hermanos.A travs de sus memorias, que el mismo ha ido elaborando, a puo y letra, nos llega una informacin muy valiosa de como se de-sarrollaba la vida en el campo, la explota-cin infantil y las inhumanas condiciones de trabajo y abusos, a los que eran sometidos los jornaleros del campo y los trabajadores en general, antes de la proclamacin de la II Repblica, los avances que se produjeron en poco tiempo una vez instaurada, pasando por el golpe de estado, la guerra y el retorno a la falta de libertades, la precariedad y la miseria.Anterior a la II Repblica, las condiciones de trabajo del jornalero del campo, eran insul-tantes. Como ejemplo, el padre de Jos, que no saba ni leer ni escribir, trabajaba como casero en un cortijo llamado Sierra del Ace-ro, en Jan. Su trabajo consista en llevar adelante todas las faenas de la casa, de los campos, de los animales, preparar la comi-da, etc, durante quince dias seguidos, da y noche, sin ver a su familia, sin descanso y sin lmite de jornada, disponiendo solo de cinco horas para dormir. El sbado de la segunda semana, a las cuatro de la tarde le daban permiso para ir a su casa, hasta el lunes a la una del medioda. Tena que andar cuatro horas a pi hasta llegar a su casa.Dorma en una especie de hueco debajo de una escalera en un saco de paja sin ms mo-biliario que dos clavos en la pared para colgar la ropa y el candil y un tronco para sentarse. Este era el sistema de trabajo y los derechos que tenan los trabajadoresGanaba cuaren-ta y cinco pesetas al mes.Su madre, analfabeta como l, trabaj de sirvienta a cambio de la comida desde los doce aos, hasta que se cas.Tanto Jos como sus hermanos tuvieron que trabajar desde pequeos, cosa bastante ha-150bitual en la poca, dada la miseria en la que se viva. El sueldo del padre no llegaba para comer y cada uno tena que aportar con su trabajo lo que pudiera. Sus hermanas Rafae-la y Mara, se tuvieron que poner a servir a los diez aos en beda.Nos cuenta como su madre, tena que traba-jar en la recogida de la aceituna, llevndolo a l en brazos:Mi madre, cuando yo tena ocho meses, me tena que llevar con ella a trabajar todo el da en la recoleccin de la aceituna. A mi me liaba en una toquilla, me colocaba en una espuerta, y con una cuerda, ataba las asas de la espuerta a las ramas de un olivo como si fuera un columpio. Me daba de ma-mar, me meca y as calentito, me quedaba dormido para que ella se pudiera ir a hacer su faena.Jos no pudo ir a la escuela, y desde bien pequeo trabajaba en el campo para traer comida a casa.Con siete aos empieza a ganar sus primeros jornales en la recogida de la aceituna con su madre:Me admitan en los tajos que trabajaba mi madre y me daban un jornal diario de cua-renta cntimos, porque se apiadaban de no-sotros. A mi madre le pagaban a una peseta diaria.Con nueve aos entra a trabajar con su to, cuidando vacas, junto con otro nio que tra-bajaba en lo mismo:Pasbamos toda la noche en el campo con las vacas y regresbamos por la maana muy temprano, as tenan tiempo de ordearlas y vender la leche. A m no me pagaban, solo me daban la comida, y como una cosa especial, a mi madre, de vez en cuando la compensaban con algunos garbanzos, aceite, pan, judas secas y lentejas.Ms tarde lo colocan a trabajar con otro to suyo recogiendo higos, y clasi cando los que eran para los cerdos, y los que eran para vender. Todava con nueve aos, entra a trabajar en una mina de plomo a quince kilmetros de su casa: 1933. Ana M Galindo Muoz y Ramn Lorite Clemente. 151Con un sueldo de un real con cincuenta al da, tena que salir de mi casa a las siete de la maana y recorrer los quince kilmetros, para estar en la mina a las nueve.Con diez aos, lo contratan para trabajar de porquero, por un real (veinticinco cntimos de peseta) al da y la comida. Nos re ere como era de humillante el trato que reciban los nios sin recursos, al servicio de la gente pudiente:Lleg la hora de la comida y la seora Encar-na puso la mesa donde se colocaron los cuatro de la familia. Yo observaba cohibido, que la mesa quedaba ocupada y que no haba sitio para m. Esperaba en silencio y humildad la orden de donde me sentara para comer. La mujer cogi un plato de garbanzos, me dio una sillita pequea y me dijo con voz autoritaria: mientras ests con nosotros, este ser tu sitio para comer.Lo coloc en una esquina de la cocina, al lado del fuego, con la excusa de que all pasara me-nos fro.Dorma en una esquina de la cuadra, sobre un saco de paja y un pellejo de oveja. Su tarea consista en levantarse muy temprano para limpiar las pocilgas, cuidar de los cerdos y vigi-lar los sembrados todos los dias, bien temprano y pasando mucho fro.A estas condiciones de explotacin infantil se aada la discriminacin y la forma en que la gente de ms posicin, consideraban como in-feriores a los campesinos, por el solo hecho de haber nacido sin recursos:Despus de cenar, el abuelo, que haba sido sacristn, daba lecciones al nieto que era de mi edad. Yo, que tena tantos deseos de saber, desde mi sillita, sentado al lado del fuego, me coma la envidia. De buena gana hubiera participado, pero alguna vez que me acerqu, el abuelo se incomod y me orden que me sentara, que yo no tena nada que ver con lo que ellos estaban haciendo. Obe-dec, me sent, y por mi mente pasaron sen-timientos de odio al pensar que aquel abue-lo, que haba sido sacristn, era muy poco humano y mal cumplidor de la obligacin del Seor que dice que hay que ensear al que no sabe.Yo, saba que era un nio ignorante, y que tena que buscar un medio para dejar de ser-lo, as que cuando cada quince dias me daban permiso para ir a mi casa y cambiarme de ropa, compr un abecedario que llev en mi bolsillo siempre y me dediqu a preguntar a las gentes que encontraba en los campos, como se llamaban aquellas letras y as pude dar comienzo a mis primeros deseos y ansias de dejar de ser ignorante.En el cortijo, en cuanto sala el sol, daba el resplandor en los cristales, pero yo, ya estaba levantado desde al menos una hora antes.152Buscaba esprragos en el campo, que llevaba a escondidas a su madre, cada quince dias, cuando poda ir a su casa. Su madre venda una parte y la otra la consuman.Concluye su trabajo en el cortijo, vuelve a su casa y sigue trabajando en el campo para traer comida a la casa. Recoga fruta, trigo, cebada y legumbres que quedaban esparcidas por el campo, despus de la recoleccin.Trabaja tambin como jornalero en la reco-gida de la aceituna, en las mas miserables condiciones de trabajo, que lo nico que les proporcionaba era poder comer.Con doce aos lo colocan en un cortijo, como ayudante del casero, cobrando dos pesetas con veinticinco al da, en una jornada laboral que comenzaba a las cinco de la maana y acababa a las doce de la noche, teniendo eso si, el derecho de volver a su casa de per-miso cada quince dias (como era habitual) para cambiarse de ropa y ver a su familia.Van pasando los aos y a los diecisis aos (1931), se hace eco de las lamentaciones de los jornaleros que trabajaban con l:La gente con la que convivo, se queja del sistema capitalista, de la monarqua y de la esclavitud a la que el trabajador est some-tido. Empiezo a poner odo y cuando alguno de los trabajadores traa un peridico, yo, que ya saba leer, lea ciertos artculos que alentaban a cambiar el rgimen monrquico por una Repblica, y la necesidad de que to-dos los trabajadores estuvieran unidos para fomentar la lucha obrera.El ocho de febrero del treinta y uno, el go-bierno Berenguer, convoca unas elecciones generales, y ante la negativa de los partidos republicanos, a acudir a las urnas bajo una dictadura, el da catorce dimite Berenguer y se hace cargo del gobierno, como jefe nomi-nal, el almirante Aznar, siendo realmente el que diriga Romanones, con el ltimo gabi-nete monrquico. El doce de abril de treinta y uno, se convocan unas elecciones municipa-les, que los republicanos consideraron como un claro plebiscito. Ante el triunfo arro-llador en toda Espaa de los republicanos, al da siguiente, los miembros del comit poltico revolucionario, hicieron pblico un mani esto, pidiendo al rey que abandonara Espaa, proclamndose la segunda Repbli-ca el da catorce de abril de mil novecientos treinta y uno.A partir de aqu, es sabido de los avances so-ciales que se produjeron en la segunda Rep-blica, pese al poco tiempo que dur. Ejemplos son, el dotar de derechos a los trabajadores y legislar los horarios de trabajo, la reforma agraria, la laicidad del sistema, el divorcio, la escolarizacin y el intento de culturizar a un pueblo completamente analfabeto, las leyes de igualdad, el derecho a voto femeni-no, el fomentar la inversin en investigacin 153cient ca, el proyecto de la seguridad social, que no se pudo terminar de llevar a cabo, y un largo etcen de nitiva, intentar mejorar las condiciones de vida de un pueblo some-tido al caciquismo, la explotacin, la semi-esclavitud y el control total por parte de la jerarqua catlica, que estaba de acuerdo con que el pueblo fuese analfabeto, para as poder ejercer ese control ms cmodamen-te, siempre, por supuesto del lado del poder opresor.Jos explica as el sentir de la gente:Con esta forma de gobierno, toda la clase trabajadora, obtuvimos mejoras salariales inmediatas. Mi salario era de dos pesetas con veinticinco, fue aumentado a cuatro con cincuenta, el doble. Con este sueldo ya se poda vivir mejor. Los trabajadores estba-mos muy contentos, aunque la burguesa no lo estuviera tanto.En el ao treinta y dos, con diecisiete aos, entra a trabajar de mulero donde trabajaba su padre. Este trabajo consista en hacerse cargo de dos mulos a yunta para trabajar en el campo. Dorma en la cuadra, en un jer-gn de paja, reponiendo cada dos horas la comida y el agua a los animales durante toda la noche. As eran las cosas, y este sistema de explotacin era lo que se intentaba mejorar con la llegada de la Repblica y la formacin de los sindicatos.Yo, desde que entr la segunda Repblica, dada mi condicin de asalariado, perteneca a La casa del pueblo, afecta a la Unin General de Trabajadores, que era donde los trabajadores podamos hacer uso de los de-rechos que el gobierno concedi por decreto a los trabajadores asalariados.Cuando comienza el golpe de estado fran-quista, Jos Lorite cuenta con veintin aos, y viendo como avanzaban los golpistas, con la ayuda de las tropas de Mussolini, la le-gin Cndor enviada por Hitler, que no era un simple apoyo logstico, sino un ejrcito con autonoma propia y armamento so sti-cado, elemento clave en la destruccin de las defensas republicanas, y del salvajismo empleado por regulares marroques, que te-nan carta blanca para cometer toda clase de atrocidades, decide alistarse al ejrcito popular como voluntario, para defender al gobierno republicano, en un batalln forma-do por setecientos hombres.154como las fuerzas de Franco, compuestas en su mayora por mercenarios marroques, avanzaban arrasando y matando sin piedad, a todo ser viviente que no estuviera identi- cado con el fascismo, la clase obrera tuvo que lanzarse a la guerra, agrupndose en grupos que se denominaran milicias. En esos grupos me enrol yo, como voluntario, para marchar al frente de guerra y en septiembre del treinta y seis, nos incorporamos para lu-char por la libertad, a pesar de que Franco gan la guerra.Se lleva con l al frente libros para continuar con su labor de aprendizaje:Ya que mi cultura era muy de ciente, tena que hacerme de libros que me orientaran, as que mi equipaje durante esta larga cam-paa, se compona adems del armamento y la municin, de un tomo de enciclopedia del profesor Dalmau Carles, primero y segundo grado profesional. Con ellos y mis deseos de saber, fui capacitndome para ascender a cabo, sargento y teniente. Los dos primeros nombramientos, fueron inscritos en los bo-letines del ministerio de la guerra, cuando el gobierno de la Repblica se encontraba en Barcelona, pero el de teniente, no tuvo tiempo de ser publicado, debido al tiempo que transcurri desde la salida de la brigada a la llegada a Barcelona.Los mandos se forman segn el nivel cultural, de cada uno. El capitn de Jos, se llamaba Jos Garrido y adems de ser maestro de es-cuela era amigo personal suyo.Cuenta que en el frente, por la noche se da-ban cursos para ascender de grado, cosa que aprovech para ver satisfechas sus ansias de culturizarse, y de paso subir de categora mi-litar. Este capitn, lo escoge para hacerse cargo del suministro de la compaa con el cargo de cabo.Pasado un tiempo, asciende a sargento y pasa a hacerse cargo del suministro de todo el ba-talln, que recoga en el pueblo de Martos, en Jan, donde conoce a su actual esposa, Mara Castellano Toronell. Contraen matri-monio el quince de abril de mil novecientos treinta y ocho, en plena guerra civil. Su suel-do era de cuarenta y cinco pesetas al mes.Conviven en una casa junto con otro compae-ro sargento, llamado Albarado y su esposa Rosi-ta. Explica que a pesar de todo viven momen-tos de felicidad, junto con la pareja de amigos, con la que entablan una gran amistad.A principios del ao treinta y nueve, recibe el nombramiento de teniente, y debe des-plazarse a la escuela popular de guerra de Paterna, en Sevilla:Mi esposa Mara, estaba embarazada, de una preciosa nia que naci el seis de Abril 155de mil novecientos treinta y nueve, a la que llamamos Anita. Poco despus, el veinti-nueve de Abril, termina la guerra, y en la escuela de Paterna les dan el aviso de slve-se quin pueda.Se ve obligado a mezclarse entre la multitud ante el peligro de ser asesinado por los fas-cistas, y sobre todo por el ejrcito moro, que segn multitud de testimonios, actuaban de una forma salvaje.Llevando en el bolsillo el nombramiento de teniente y el salvoconducto, y ante el peligro de ser descubierto, entra en un bar y los tira por el retrete, sin darse cuenta de que no se haba deshecho por error del salvoconducto, que todava hoy conserva.Sus datos como militar del ejrcito repu-blicano guran en el Archivo general de la guerra civil espaola, en Salamanca, en el diario o cial del ministerio de defen-sa, del ao mil novecientos treinta y ocho, nmero noventa y seis, pgina doscientos cincuenta.Estuvo dos das deambulando por las calles sin saber a donde ir y sin comer, y llega a sus odos que en la plaza de toros se concen-traban muchos grupos dispersos del Ejrcito Republicano. Se dirigi hacia all y se en-contr con un panorama desolador. La pla-za estaba a rebosar de gente, sin comida ni bebida, hacinado durante dias, subsistiendo gracias a las personas que desde la calle les lanzaban comida por encima del tendido.Era una crcel improvisada, de las muchas que se habilitaron en las plazas de toros de muchos puntos de Espaa:Un da entraron muchos soldados, fusil en mano y dijeron que saliramos en la de a dos hacia la calle, donde nos esperaba una larga la de camiones que fueron llenan-do de carne humana, y nos llevaron a una extensin de tierra rodeada de alambradas que despus supimos que le llamaban cam-po de concentracin.Comenzaron a pedir informes de los deteni-dos a los pueblos, que clasi caban en tres grupos con el cali cativo de afecto al rgi-men, desafecto o indiferente, y eran pues-tos en libertad o llevados a la crcel.1956. De pie de izq. a der: 1 Pilar Lorite, 2 Anita Lorite, 3 Francisca Lorite. Sentados: 1 Jos Lorite, 2 Mara Castella-no Toronell. En brazos. 1 Jos Lorite, 2 M Lorite.156Los indiferentes eran llevados igual al campo de concentracin, durante un tiempo, se su-pone que con la intencin de asegurarse de que no representaban ningn peligro.Jos se libr de ser desafecto, ya que con acierto, dio los datos de Arquillos, que era donde naci, y no los de beda, que era don-de viva, y donde estaban los informes que le habran llevado a la crcel, a algn campo de concentracin o a alguno de los batallones dis-ciplinarios (BDST) para trabajar como esclavo, o directamente ser fusilado. Cualquiera de es-tas opciones era el destino de un militar repu-blicano y encima con rango de teniente.An as, pas veinte dias en el campo de concentracin, hasta que pudo regresar a su casa conociendo a su primera hija, que con-taba con poco ms de un mes de edad.Cuando Franco dio la orden de que varios re-emplazos de jvenes incorporasen al ejrci-to, llaman a Jos para que se presente en el cuartel de Pineda en Sevilla. Reclutaron a unos mil quinientos, de los cuales aproxi-madamente la mitad haban luchado contra Franco.En sus aspiraciones por aprender, se llev con l los libros que le sirvieron para estudiar du-rante la guerra y cuando los dems tenan permiso por las tardes para pasear, l se que-daba estudiando. Vase el nivel cultural de los militares franquistas: yo no tena ganas de paseo, y me quedaba en el cuartel a estudiar. Me gustaban mucho las matemticas y consegu unos conocimien-tos muy avanzados.Una tarde, se acerc un sargento para pre-guntarme bastante autoritario, qu era lo que haca que no sala como los dems, y yo le respond con mucha humildad, que estudiaba y le tuve que ensear como resolva algunas ecuaciones de lgebra. Se sorprendi y me in-sisti en que le explicara que signi caban esos garabatos, segn l. Total, que no se enter de nada, pero a los pocos dias le dijo que haba un puesto en el departamento de liaciones para m. Yo le dije que no quera ser un machacante y que no me utilizasen para eso.En ese puesto aprovech para aprender a escri-bir a mquina.Su batalln se traslada a Jan y dado el ni-vel cultural que haba adquirido, lo colocan como sargento de transmisiones. All aprende el Morse. Conoce a tres amigos que tenan sus mismos sentimientos, y hablaban a escondidas de la si-tuacin en la que se estaba sumiendo Espaa, de cmo se llevaban a los cautivos en pequeos grupos por la noche para ejecutarlos, las llama-das sacas de presos condenados a muerte:..,los tres estbamos en contra de la ex-plotacin del capitalismo y del asesinato en masa de las personas, que se estaban 157produciendo fuera y dentro de las crceles franquistas. All nos conocamos todos bien, y supimos que todas las noches mandaban a un pelotn de soldados a las rdenes de un sargento, para ejecutar a los presos. Aque-lla circunstancia nos tena sumidos en el p-nico. Mis amigos eran ngel Segura Montiel y Toms Gallardo Ballestas.Gracias a las amistades del padre de ngel Segura, no fueron enviados a los pelotones de ejecucin y fueron trasladados al juzgado eventual de plaza de ordenanza de un tal Co-mandante Romero, que a su vez lo puso a las rdenes de un sargento llamado Carrillo.En aquella o cina se reciban de los pueblos de Jan, los llamados exhortos, que denunciaban a personas que en algn momento haban tenido algn con icto con personas de derechas. Este sargento diligenciaba el exhorto, para que el comandante que haca de juez, los condenara a la pena que creyera conveniente.El sargento Carrillo se marcha en una divi-sin hacia Alemania en la guerra europea, y Lorite ocupa su puesto, lo cual le facilita el seguir aprendiendo a escribir a mquina.Por aquel entonces, ya tena dos hijas, Anita y Pepita y se trajo a su familia cerca de don-de l estaba.Al ser secretario del citado comandante Ro-mero, entra en contacto con la esposa de este seor, y eso proporcion trabajo a su mujer que era modista y comenz a trabajar para esa familia.En aquel momento, el buscar trabajo se con-virti en una tarea muy complicada, ya que se pedan informes de comportamiento co-rrecto con la causa, y cualquier circunstan-cia, tiraba para atrs con las posibilidades de poder trabajar:Anunciaron la convocatoria de oposiciones para ingresar en la RENFE. Haba que pre-sentar una solicitud, acompaada de un cer-ti cado de buen comportamiento la guardia civil, otro del ayuntamiento y otro de la fa-lange.Yo saba que me sera muy difcil, porque la clasi cacin poltica que me haban dado, era de indiferente, y solo admitan solicitu-des de afecto a rgimen.Pidi ayuda al comandante, y se la neg. En-tonces, recurri a la esposa, y gracias a esta seora, el comandante cedi y se ocup de los trmites para que Jos pudiese presentar la solicitud.Este tal comandante Romero siempre sos-pech de Jos, porque no se poda expli-car que tuviese tantos conocimientos, sien-do que constaba como que trabajaba en el campo. De todas formas Jos Lorite siempre comenta que en aquel momento, la gente in-158teligente y progresista normalmente era de izquierdas, y la gente de poca inteligencia sola apuntarse a la falange, se supone que porque as crean que eran ms importantes y se sentan con ms poder, y el poder es bien sabido que corrompe.Aprueba las oposiciones y por n entra en la RENFE como eventual. Nace su tercera hija Francisca. Sigue presentndose a todas las convocatorias para subir de categora hasta que nalmente, despus de tener varios des-tinos de trabajo y llegar a la categora de jefe de tren, acaba en Barcelona en mil no-vecientos setenta y dos, jubilndose despus de treinta y ocho aos de trabajo en mil no-vecientos ochenta.En mil novecientos ochenta y seis, recibe el reconocimiento y la compensacin econ-mica que marc el gobierno socialista, a los militares que lucharon en la defensa de la Repblica. Hoy, en el dos mil siete, cuenta con noventa y dos aos. Termin de escribir sus memorias hace un ao de la siguiente forma:Hoy da veintitrs de septiembre del dos mil seis, tengo ms de noventa y un aos. Con un sueldo de novecientos sesenta y cuatro euros con ochenta y cinco, apenas me puedo valer. Mi esposa est en una residencia con Alzheimer y yo estoy al amparo de mis hijas, una temporada con cada una, que son muy buenas con nosotros.Los ltimos aos de mi vida los estoy pa-sando muy mal. Tengo una minusvala de un ochenta por ciento y trato de buscar un apo-yo para mejorar mi situacin humana, pero no consigo nada. He trabajado desde los sie-te aos hasta los sesenta y cinco.159TOMS MARN MARTNEZNac en Podevilla, un triste pueblo de la pro-vincia de Albacete, prximo a la Sierra de Al-caraz, por donde nace el ro Mundo, un 15 de marzo de 1925, en plena dictadura de Primo de Rivera, aquel seorito, general jerezano y marqus. El desideratum del seoritismo andaluz. Mis padres eran campesinos sin tierras. l (Juan), trabajando de sol a sol seis de los doce meses del ao en los cortijos de los terratenientes por un salario de hambre; analfabeto, pero de una clara inteligencia para darse cuenta de la explotacin del jor-nalero manchego. Ella (Braulia), una hermo-sa mujer, madre de cuatro hijos, analfabeta tambin y no precisamente por culpa suya, sino de la poltica caciquil y elitista del pas; pero de una mente privilegiada, una enciclopedia viviente de la cultura popular, que a sus cien aos cumplidos era capaz de contar ms refranes y dichos populares que Sancho Panza. Yo era el penltimo de los cuatro hijos y ya a los cuatro aos tena que ocuparme de me-cer la cuna del hermano menor para que mi madre pudiera ocuparse de las tareas de la casa y de la pequea huerta que tenamos (en una ocasin le di con tanta fuerza que volqu la cuna, con lo que me llev un susto tremendo). Slo dos aos pude ir a la escuela, lo su cien-te para aprender a leer y algo de escritura y cuentas. El campo me reclamaba para llevar un msero jornal a casa, como la mayora de los nios del pueblo. 14 de abril de 1931. Proclamacin de la Repblica160El 14 de abril de 1931, haba cumplido seis aos, y mis recuerdos son: la alegra de la gente por las calles, el hondear de la nueva bandera tricolor, la pegadiza charanga del himno de Riego, tan alegre. Yo escuchaba las conversaciones de los mayores: la Rep-blica nos dar tierra, trabajo y escuela. La Repblica nos traer libertad y cultura. La Repblica acabar con los caciques y los te-rratenientes. Pero pasaban los aos y la Repblica no daba las tierras a los jornaleros ni acababa con los terratenientes. Por el contrario, la vida en nuestro pueblo se haca ms difcil debi-do (muchos aos despus lo supe) a la crisis mundial y europea, que nos afect de lleno por aquellos aos; y sobre todo, por la po-ltica antirrepublicana de la derecha, y en especial de los terratenientes y grandes pro-pietarios boicoteando los decretos agrarios y la Ley de la Reforma Agraria de la Repblica. Por eso, los dos aos del Bienio Negro fueron malos para el pueblo y para mi familia. Mi padre apenas daba ms de cinco o seis meses de peonadas al ao y la huerta no daba para las seis bocas de la familia. Recuerdo que hacia 1935 mi padre encontr un trabajo jo en un cortijo de un terrate-niente en el trmino de Villarobledo, lejos de casa. En febrero de 1936 mis padres tuvieron que ir al pueblo para votar. Al siguiente da ya se conoca que el Frente Popular haba ganado las elecciones y yo le pregunt a mi padre a quien haba votado, contestndome que el quera votar a la izquierda, pero que si as lo hubiera hecho lo habran echado del trabajo; y tena que elegir entre dar o no de comer a la familia y no tena eleccin. Esto me pro-dujo un tremendo impacto, pues consideraba una tremenda injusticia que alguien tuviera que hacer lo contrario de lo que pensaba por la coaccin de otra persona y descubr (aos ms tarde) lo que era el caciquismo y hasta donde podra llegar la explotacin del hom-bre por el hombre, el miedo y el hambre; y desde entonces una formidable rebelin me invadi y aliment toda mi existencia, contra la injusticia, contra la explotacin, contra cualquier tipo de coaccin; y desde entonces (tena 11 aos) no he dejado de luchar con-tra ello y de informarme del porqu de estas situaciones, llevndome a militar siempre en partidos de izquierdas, a leer y a informarme (soy un autodidacta y he ledo todo lo que he podido adquirir de Marx y de Lenin). La Repblica, la del Frente Popular, la bue-na, haba vuelto, y de nuevo vea a la gente del pueblo alegre, y se hicieron des les con banderas y cantos. Los jornaleros hablaban mucho y contaban que en Rusia haba habi-do una revolucin; que Lenin haba repartido las tierras de los terratenientes al pueblo, y haba construido escuelas y hospitales; que ya no haba ricos ni pobres, que todos eran iguales y los campesinos tenan tierras; y 161que aqu haba que hacer una revolucin y repartir las tierras de los terratenientes y de esta manera todos seran como hermanos y tendran trabajo y no se pasara hambre. A veces participaba en las conversaciones de los mayores y era partidario de la revolucin para que nadie pasara hambre y todos tuvie-ran tierras.Cuando se sublevaron los militares y empe-z la Guerra Civil yo trabajaba en el cortijo del terrateniente, con mi padre, Recibimos la visita de unos milicianos de Socuellanos para decirnos que no tuviramos miedo, que continuramos all y que cogiramos lo que necesitramos para comer; y que en Albace-ta haba triunfado la Repblica y que los fas-cistas no vendran. En efecto, Espaa se haba partido en dos y nosotros estbamos en la retaguardia de la Guerra Civil, al lado de la Repblica, con toda la Mancha. Volvimos al pueblo (Podevilla) y durante toda la guerra vivimos lejos de los horrores que nos contaban y oamos por la radio. Final-mente vino la reforma agraria. Hubo reparto de tierras, pero no de forma individual sino colectiva, de manera que todos trabajba-mos en la nca que nos haba tocado en las labores propias, bajo las rdenes de un fun-cionario de la Repblica. Todo se haca bien, todos trabajbamos con alegra, pues nos haban dicho que tenamos que producir mucho para alimentar a los sol-dados que de enden a la Repblica. Fueron aos felices. Todo el pueblo tena lo su cien-te para comer, vivir en paz y con trabajo. Pronto llegaron las movilizaciones y los hom-bres tuvieron que ir a la guerra y slo queda-ron en el pueblo las mujeres, los viejos y los nios. A pesar de ello las labores del campo se hacan, as como la recogida de cosechas entre todos los que quedamos. Mi hermano mayor, con 19 aos, fue reclu-tado, y tras el perodo de instruccin estuvo en Segorbe (Castelln), Barbastro y Gerbe de Huesca; nalmente particip en la bata-lla del Segre en Vallfogona de Balaguer, en donde encontr la muerte defendiendo a la Repblica. Es imposible expresar el dolor de mi madre por la muerte del hijo. El ao 1939 llegaron los nacionales al pueblo y todo al revs. Tras tres aos en que nos De izq. a der.: 2 Pastor Marn, 4 Braulia (abuela), 7 Toms Marn Martnez162pareca que la Repblica haba cumplido sus promesas en reforma agraria, escuelas y sa-lud; todo cambi de la noche a la maana, volvieron los terratenientes que ocuparon de nuevo sus tierras y nos dijeron que si les recogamos la cosecha nos daran la mitad. Todo fue falso y se apropiaron de todo lo que habamos trabajado (semilla, escarda, labo-reo, gastos, etc) sin pagar un duro. Vinieron los falangistas y detuvieron a un tercio de los vecinos, entre ellos un cuado de mi madre que tena una pierna amputada por encima de la rodilla, y como era el nico hombre jo-ven y con estudios lo nombraron alcalde del pueblo. Fue condenado a muchos aos de crcel, cumpliendo ms de tres aos en di-versos penales, entre ellos el de Valladolid. La represin, como en toda Espaa, fue te-rrible en toda la provincia, a pesar de que en el pueblo no hubo ninguna resistencia contra las fuerzas del orden, ni de carcter religioso o de clase, pues se trata de un pueblo peque-o en el que los terratenientes vivan en la capital, y tampoco haba cuartel de la Guar-dia Civil. Desconozco las personas detenidas que fue-ron asesinadas por los fascistas, pero si que algunos fueron condenados a muerte y poste-riormente indultados, y otras pasaron muchos aos en la crcel. Prisiones terribles por su hacinamiento, insalubridad y falta absoluta de higiene, alimentacin de campo de exter-minio, etc. Muchos murieron de tuberculosis, de enfermedades curables y de hambre. Y lo peor lleg enseguida: el hambre y el paro: las cartillas de racionamiento totalmente in-su cientes y como carecamos de dinero por falta de trabajo, tampoco podamos acudir al estraperlo. Durante la dcada de los cuarenta (los aos del hambre) yo trabajaba de pen en una n-ca en la que mi padre haca de encargado. Su propietario, un coronel auditor de guerra de la III regin militar. Se trataba de una via con cien mil cepas, por lo que haba trabajo todo el ao, pero los salarios eran de ham-bre, hasta el punto de que mi padre reparta su pan entre los jornaleros a su cargo. A partir del 41 se reorganiz en toda la zona albacetea el ejrcito guerrillero de los Ma-quis. La nca del coronel auditor (a cuntos prisioneros envi a la muerte?), venan los maquis, los ocultamos, les dbamos comida, e incluso en ocasiones les guardbamos las armas, con el riesgo que ello supona. Slo pensar que el coronel auditor se hubiere en-terado de que su nca era utilizada por los maquis, se me pone los pelos de punta. El ao 46 me toc hacer el servicio militar, en ese ao, la Guardia Civil detuvo a varios del pueblo por ayudar a los maquis. Ninguno me denunci. Entre ellos el mximo repre-sentante del Partido Comunista en el pueblo, esposo de una prima, con la que me una una gran simpata. Con 23 aos estaba licenciado. Volv al pueblo. Todo segua igual: hambre, 163paro y miseria. Trabaj un tiempo, cobraba 360 ptas.- al mes y la comida, pero llevaba seis meses sin cobrar, por lo que decid mar-charme y, como tantos, con una maleta de madera atada con una cuerda llegu a Barce-lona, una fra y hmeda maana de diciem-bre. Por todas partes oa y lea Nadal! Y me preguntaba que signi caba. Trabaj en SAFA de Blanes con salarios muy bajos y un trabajo peligroso. En Barcelona recorr varias empresas y de garajista, consi-guiendo sacarme el carn de conducir y has-ta el de taxista, me hice de una licencia y un coche hasta la jubilacin. El ao 1955 contraje matrimonio con Primi. Nos pusimos a buscar piso. Me estafaron en la compra de un piso, por lo que buscamos hasta dar con uno de alquiler, en el que hasta hoy vivimos, en LHospitalet. El trabajo con el taxi me permita mucha movilidad y tiempo para la poltica. Me a li al PSUC, en el sector del taxi ramos pocos, pero estbamos organizados. Recorriendo la ciudad me informaba de todos los movi-mientos, huelgas y manifestaciones de obre-ros, de los campesinos, de los estudiantes, etc. Participaba en los movimientos socia-les de LHospitalet, en las luchas contra la especulacin del Ayuntamiento franquista y sus planes de urbanizacin. Al mismo tiempo fundamos la Asociacin de Amigos de Cuba, a donde tuve ocasin de viajar en varias oca-siones y conocer a notables representantes del rgimen, relacin que he mantenido has-ta hoy, dedicando mi trabajo desinteresado, una vez jubilado, en el Consulado de Cuba. El 7 de julio de 1970, en plena represin fran-quista contra la clase obrera fui detenido, encarcelado, procesado y sentenciado aos ms tarde por el Tribunal de Orden Pblico. Entre otras actividades, haca de correo al PCI donde haba volado tras la escisin del PSUC de 1968. Fui sometido a muchas horas de interrogatorios, de malos tratos, hasta que comprendieron que no me iban a sacar nada, me enviaron a la Modelo, en donde a los pocos das me vino a visitar un abogado el desde entonces amigo y compaero Antonio Martn, que se encarg de mi defensa y de mi libertad, saliendo en libertad provisional a los tres meses. Durante esta poca ( nales de los 60 y co-mienzos de los 70) mi actividad en la lucha antifranquista era trepidante: repartiendo De frente con gafas, Antonio Martn, en el centro M Antonia Martn (fallecida), M Dolores Enrile y Toms Marn a la derecha164en mano la correspondencia que reciba. Ac-tividad sindical en el taxi; participacin de todos los movimientos sociales del barrio y colindantes en las Asociaciones de Vecinos Collblanc-Torrassa, Florida, etc; reunio-nes de partido, de asociaciones de vecinos, de la Asociacin de Cuba, etc. Mi proceso en el TOP fue largo, pues por cua-tro veces se suspendi el juicio por diversas causas, nalmente el Juicio en el Tribunal de Orden Pblico se celebr en el otoo de 1972 bajo la Presidencia del Magistrado Sr. Mateu. Fue un juicio bastante chusco, pues el Sr. Ma-teu no dejaba la campanilla quieta, cada vez que mi abogado Sr. Martn, me preguntaba sobre los malos tratos en Comisara y alguna que otra pregunta polticamente incorrecta. Para m, que era la primera vez que me vea ante un Tribunal como reo, era algo alucinan-te. Todo el ritual era como participar en un teatro, con comediantes, protagonista, p-blico, argumento y teln nal. El Presidente Mateu era el maestro de ceremonias. Moreno, peinado hacia atrs, suavemente engomina-do, diriga la funcin con mano dura, campa-nillazo cada vez que el abogado defensor se extralimitaba en las preguntas. En n, me salieron tres aos de los seis que me peda el Fiscal. Fue una experiencia im-portantsima en mi vida, ya que pude com-probar en mis propias carnes lo que era la represin franquista y, as mismo, entablar conocimiento de los abogados laboralis-tas, que, desde su mbito, luchaban con-tra el franquismo, por los Derechos Huma-nos, por la libertad y por la Democracia, de forma totalmente desinteresada, sin cobrar un duro en la defensa de los represaliados de los Tribunales Militares y del TOP; y, en algunos casos, sufriendo la misma represin que los defendidos. En aquellos hombres y mujeres, exista una solidaridad con la clase obrera impresionante. Su lucha era la de los obreros, pero tambin la de los movimientos sociales en los barrios y ciudades; la de los represaliados por los Tribunales represivos (TOP, Tribunales Militares, etc). Desde aqu les rindo un sincero homenaje y ahora que se habla tanto de la recuperacin de la Memoria Histrica, habra que recordar a estos aboga-dos que lucharon con todos los antifranquis-tas para conseguir una democracia de verdad y no solo formal.La abuela Braulia con 100 aos, bailando165Hicimos lo que pudimosEl Serrat es uno de los magnficos valles que tiene Andorra. El da 8 de septiem-bre de 1963 viv all una de las experien-cias que ms han marcado mi vida. Tras 23 aos sin verse, se abrazaban todos los miembros de la familia Navales. Una mitad vivamos en Cornell y, la otra en Francia y Andorra. La guerra civil la rompi; los que haban sido concejales del ayunta-miento de Cornell u oficiales del Ejrcito de la Repblica tuvieron que exiliarse sin posibilidad de entrar en Espaa. Pasamos tres das juntos y fue el del Serrat el ms completo; jugamos en sus montes y ria-chuelos, buscamos robellones, y comimos en el Hotel del mismo nombre, que abri especialmente para la ocasin; lo constru-y la empresa de un to mo y an no haba sido inaugurado.CARLES NAVALES TURMOSEn memoria de Isabel Aunin, La Negra Yo tena diez aos. Lo nico que entend es que los mos perdieron la guerra y tuvieron que irse. Para un nio, lo que quedaba claro es que si los echaron de Espaa es porque eran los ms valientes, y que si en Andorra podamos estar juntos, ojal en nuestro pas algn da tambin pudiera ser as. Yo no quiero la Patria divididani por siete cuchillos desangrada:quiero la luz de Chile enarboladasobre la nueva casa construida:cabemos todos en la tierra ma.Escribi Pablo Neruda, en su Aqu me que-do, cuando el toro bravo ola la muerte que los generales traeran al Chile de su co-razn. Sin saber expresarlo as, aquel nio de diez aos senta lo mismo que el poeta.Si eso me pas a los diez aos, no menos fuerte fue el impacto que ya haba recibido a los nueve. Era el 13 de septiembre de 1962. Mi barrio, y toda la ciudad, quedaron conmocionados un medioda, cuando son la sirena de la Siemens, que era la de Cornell, esa que anunci el nal de la guerra civil y que nos 166haca saber cada da que ya era hora de ir a comer. Recuerdo estar jugando en la calle Torras i Ba-ges, al lado de mi casa. Como cada da, tras el chi ido, esperbamos que la calle se llenara de trabajadores yendo hacia sus casas a llenar la tripa. Unos iban andando, otros corriendo y alguno en bicicleta, segn distancia y fortuna. Pero esa vez slo un trabajador suba a pie y con la cara abatida. Le preguntbamos que haba pasado, pero no contestaba nada claro. Comenzaba la huelga de Siemens. De inmediato, la carretera se llen con jeeps de polica. Algunos nios nos acercamos a la puerta de la fbrica para ver que pasaba. Intuimos que los trabajadores se negaban a salir. Supimos despus que estaban en huelga desde las diez de la maana para conseguir un mejor salario, que entonces -horas extras incluidas- tena por media 400 Ptas. semana-les. Al poco lleg un coche, del que baj un mando de la Guardia Civil. Percibimos que se trataba de un pez gordo a la vista de la energa con que se cuadr ante l el coman-dante de puesto, seor Copero, clebre por sus siempre frustrados intentos de mantener el orden en el campo de ftbol del Cornell cuando la a cin la tomaba con el rbitro y decida llevarlo en manifestacin hasta el ca-nal de la Infanta. Al poco, el pez gordo, que era coronel, sen-tenci que o salan los trabajadores de la fbrica u ordenaba tres toques de corneta y carga. Como es sabido, por ser un cuerpo militar las de la guardia civil no eran cargas preventivas, sino a tiro limpio. Llegado ese momento, desalojaron la calle y nos hicieron marchar hacia nuestras casas. Lo dems ya est ms que escrito.Al poco, una noticia que impact al barrio entero. Josep Bach i Molas, nuestro mossn Bach, estaba detenido en una comisara de Barcelona. Se trataba de un hombre muy conservador, pero con vocacin social y al que el barrio an no le ha hecho justicia: l construy escuelas e instituto. Huyendo de la polica, un grupo de trabajadores de Siemens busc refugio en la iglesia, lugar de paz. Al ltimo en querer entrar, justo en la puerta, un polica le cogi del brazo y mossn Bach, sin pensarlo dos veces, lo tom por el otro ti-rando de l hacia dentro del templo. La cosa qued en tablas y el prroco le dijo al polica que si detenan al trabajador se lo tenan que llevar tambin a l, as que el guardia carg con ambos.Mi curiosidad de nio, me llev a ir a la igle-sia a ver que pasaba. Era otro da. Dentro, un grupo de unos veinte trabajadores de Sie-mens en corrillo dialogando sobre qu hacer. La batuta la llevaba otro entraable, aunque viva en los pisos de la Siemens (que tambin lo eran de la Pirelli, la Neyrpic y Toms Blay), se trataba de Simn, el mejor tanguista que ha tenido el barrio. Al poco, un huelguista 167grit que vena la polica. Los reunidos no sa-ban cmo salir de all. Le dije a Simn que me siguieran. Subimos al coro, saba que ha-ba una ventana que daba al colegio, y afor-tunadamente estaba abierta. Saltamos por ella, bajamos las escaleras y fuimos al des-pacho del director, que tena otra ventana que daba frente a la Ferretera Povin, y por all escapamos todos. Como slo tena nueve aos y de m no iban a sospechar, fui hacia la puerta de la iglesia. El desconcierto era total entre los policas. No haba nadie en el templo; nos habamos esfumado. Seguro que alguno de ellos crey que se trataba de un milagro y se convirti en hombre de bien. La verdad, ese da me sent un hroe, pero un hroe frustrado: a quin iba a explicar tanta hazaa?, y, si la contaba, se la creera alguien?, y, si se la crea, sera premiado o castigado? As que guard el secreto.Todo el barrio colabor a su manera. Fian-do en las tiendas, ayudndose unos a otros, hasta que la huelga termin; pero en la calle quedaron cuarenta y dos trabajadores des-pedidos, bastantes de nuestro barrio: todos gente de bien.En mi conciencia de nio qued claro que exista la injusticia: ver a mossn Bach en comisara y a aquellos vecinos, padres de mis amigos, despedidos, no daba para menos.Por lo que hace a lo social, en el Cornell de 1960 lo nico que me haca alucinar era ver la maqueta de lo que sera el barrio de San Ildefonso, que iba a construirse en los campos y vias donde tantas veces habamos jugado. Aquello era Hollywood: piscinas, es-cuelas, parques Los nios bamos cada da a contemplarla para soar un poco, estaba ex-puesta donde se construan los primeros blo-ques. El nal, otro shock para mi conciencia infantil: de lo prometido nada, y a los diez aos suspensin de pagos de la constructora dejndonos 50.000 habitantes con piso y sin servicios. Ese fue el gran cambio de la ciudad que vivimos los nios de mi generacin.Infancia, Muchos impactos para un nio de diez aos, nacido en Cornell de Llobregat el 8 de di-ciembre de 1952, hijo de un obrero, que se levantaba cada da a las cuatro de la madru-gada para ir a trabajar a la Cooperativa Vi-driera de Cornell (El Forn del Vidre) -funda-da por los de Joan Peir en 1932-, y al que no veamos, todo y siendo socio cooperati-vista fundador, hasta la noche, cuando vol-va a casa cansado de tanta hora extra. Lo de mi madre no era para menos. Trabajaba en casa, asistida por mi abuela, en el o cio de modistilla; ella haca los mejores vestidos de Cornell; el precio era el de trabajar ms horas que un reloj; y aunque trabajaban tan-to, nunca tuvimos para comprarnos ni piso ni coche; es ms, cuando supieron que espera-ban un tercer hijo, que era yo, se plantearon seriamente la posibilidad del aborto, pues la 168economa familiar no daba para tanto. Feliz-mente para m, dieron marcha atrs. Los abuelos vinieron del Aragn a principios de siglo: los paternos se instalaron primero en Viladecans y despus en Cornell, y los maternos en el barrio de Sant Andreu de Bar-celona y en Cornell cuando la fbrica Pastas Gallo se traslad desde aquel barrio a Esplu-gues de Llobregat.De la escuela, teniendo en cuenta cmo era la de entonces, no me puedo quejar. Los pr-vulos los pas en el Pedr. Le ca bien a la maestra, Maria Rosa Andorr, quiz porque hablaba cataln, idioma que cultivaban ella y los suyos. All conviv con las primeras migra-ciones del barrio, que levantaron sus casitas alrededor del cementerio. La verdad, en el parvulario hablbamos indistintamente cata-ln o castellano, segn lo entendiera o no el compaero de clase. En eso tuve suerte. Nun-ca me sent agredido en mi lengua materna, algo que, sin duda, marc mi talante futuro. Eso s, la instruccin era en castellano: para la dictadura esa era la lengua del Imperio: pobre castellano!, tener que aguantar eso.Mala suerte en la enseanza primaria. Era la escuela nacional de Torras i Bages. Cantos patriticos antes de comenzar la clase; loas a la grandeza del Imperio el Da de la Hispa-nidad; panegricos contra el comunismo en los aniversarios de la sublevacin franquis-ta; y la vara, la cuerda y la caa americana como mtodo educativo. Tuve suerte, pues nunca prob el arsenal pedaggico de aquel maestro de ocasin, seguramente porque l era mao y exista una sincera amistad entre su mujer y mi abuela. Mejor me fue con el bachillerato en la Aca-demia Junyent, a la que bajaba cada da an-dando. El maestro, Don Jess Caizares Sez, era natural de Valladolid, joven y fumador de Peninsulares (los Extras en las grandes oca-siones), e hijo de un polica de la Brigada Criminal, que muri en un tiroteo cumplien-do con su deber. La verdad, era una persona excelente. Se bastaba l slo para conducir con xito un aula en que se mezclaba desde la enseanza primaria hasta el bachillerato, con clases de nocturno para los que eran algo mayores y ya trabajaban en fbrica. Saqu Matrcula de Honor en la prueba de ingreso para el bachillerato, algo que, en aquellas condiciones, era toda una proeza suya y ma. Adems, un da a la semana nos enseaba canciones tradicionales, y una vez al ao ac-tuaban un ventrlocuo y un autntico cow-boy, que tambin trabajaba como gurante en los westerns-spaghetti que se lmaban en Esplugas City, aquellos Estudios Balczar. Am-bos eran de primer nivel. Como la directora, seora Bizcarra, hablaba cataln, el uso del idioma tampoco fue un problema.Pas al Instituto de San Miguel ( lial del Jaime Balmes de Barcelona), que estaba ms cerca de casa. All me fue muy mal. 169El director era un personaje tan catalanis-ta como integrista, amante de la disciplina ms frrea. Y los profesores, en su mayora dejaban mucho que desear. Tan absurdo era todo que acabaron echndome por defender de palabra a unos alumnos a los que acusa-ban de haber enviado una nota insultante a una profesora. Saba que eran inocentes y as lo dije. En resumen, nos expulsaron a todos del colegio y tuvimos que ir al recin inaugurado, hoy Francesc Maci, hasta que se descubri que la clebre nota la haban escrito unas alumnas de un colegio cercano para chinchar a la tal seorita. As que nos readmitieron, pero el mal ya estaba hecho. Solamente haba recibido el aliento y com-prensin del profesor de dibujo Don lvaro Alonso, viejo socialista con el que an man-tengo una slida amistad, y de otro profe-sor, que era falangista, y con el que lamento haber perdido la relacin. Otro falangista, sin embargo, continu hacindome la vida imposible: llegada la democracia se hizo na-cionalista a lindose a CDC, logrando una importante posicin institucional en el de-porte cataln; lamentablemente, muri en accidente de tr co. La verdad es que comenc a sentirme tan desmotivado para estudiar, que decid iniciar otra vida y, poco a poco, fui dejando de ir a clase, hasta abandonar la escuela del todo cuando termin sexto curso de bachillerato sin aprobar matemticas y fsica. Tena 17 aos. Como fuera que mi vocacin era el cine y no se enseaba en la Universidad, ni mis padres aceptaban que marchara a Pars por mi cuen-ta para estudiarlo, acabar el bachillerato careca de sentido para m. Y es que el di-nero nunca me ha motivado: hoy vivo, como siempre, en casa de alquiler y, tambin como siempre, sin coche ni carn de conducir; eso s, tengo todo lo necesario para cocinar a gusto, un magn co proyector para ver cine y, entre libros, discos y pelculas, unos diez mil ejemplares que, da y noche, me hacen compaa. adolescencia Y, sin darme cuenta, ya era un adolescente. Mi formacin la debo ms al cine Edison y a la biblioteca de Cornell que a mis maestros (Don Jess y Don lvaro, aparte). Quiz por eso mi vocacin ha sido siempre el cine. As que a los 15 aos dirig una pelcula y a los 16 otra. Eran dos cortometrajes. Uno se titul El toxicmano, pero no pudimos acabarlo por falta de dinero. El otro, Monsieur Bu-fallaunes, rodado en color y 8 mm., que se estren el ao 1969, con motivo de la Sema-na de Juventud de Cornell. Era una crtica, en clave de comedia de humor, sobre las ca-rencias sociales de nuestra ciudad. Tambin organizaba y era ponente de cine forum en todos los barrios. Despus vino lo de escri-bir en la prensa, animado por el conserje del instituto, Don Juan Romero Conejo, con el que an hoy me relaciono. Comenc, de su 170mano, en la revista local El Pensamiento como corresponsal de mi barrio. Despus lo fui de Cornell en las agencias EFE y Europa Press, y en La Vanguardia, hasta que me me-tieron en la crcel y perd tales privilegios.A los diecisiete aos uno ya es consciente de que ha de ir decidiendo por donde encarri-lar su vida. Ayudaba a mi padre en el cobro de los recibos de El Ocaso y el Futbol Club Cornell, lo que posibilit que conociera la ciudad al dedillo, y haca un ao que haba comenzado a trabajar, para pagarme los es-tudios, en la empresa Elsa de Cornell. Mi hermana era la secretaria del director y me-di para que me contrataran como auxiliar administrativo. Los veranos iba a Pars a ver cine, unos aos alojado en casa de un to mo y, otros, donde poda. Me apunt a la coral del Orfe Catalnia, su cuadro teatral y su seccin cultural Los trovadores; despus los jvenes creamos Nova Gent, grupo de teatro que hizo entrar aire nuevo en la enti-dad. Tambin comenc a estudiar sociologa en el Instituto de Estudios Sociales de Barce-lona con el aadido que los lunes, al salir de clase, iba con Salvador Colominas al Teatro Romea, que ese da de la semana daba teatro contemporneo de la mano de Ricard Salvat, el cual nos dejaba entrar gratis. Me hice so-cio del Centro Social Almeda, donde un grupo de jvenes organizaba cosas con vocacin de barrio, pero tambin de ciudad. La revista El Pensamiento, que diriga el arcipreste Jaume Rafanell, era otro lugar que acabamos ocupando los jvenes renovando sus conte-nidos. Y, alguna que otra noche, a la Pea Fosforito a oir amenco, como buen aman-te del jazz que era y soy. y primera juventud:La suerte estaba echada. Mi inclinacin se decantaba hacia lo social, hacia la recupe-racin de las libertades, algo que apareca como muy lejano. Nuestros mitos eran Martin Luther King, Bobby Kennedy, Ghandi y, la verdad, el hecho de que todos hubieran sido asesinados en pases democrticos nos haca creer que lo de aqu no se acabara nunca, pero, afortunadamente, Franco slo ocup cuarenta aos la Silla: cinco de mi juventud, que es bien poco. Decir que del Orfe Catalnia me apartaron de la junta en 1972 por no gustarles lo que Carles Navales con Juanito Valderrama en Cornell171hacamos, y la revista El Pensamiento fue cerrada por el Rgimen tambin por esas fe-chas, as que mi actividad social se centr en el Centro Social Almeda, la prensa barcelone-sa y, algo importante, en 1971 me present a las elecciones sindicales que se celebraron el mayo de aquel ao. Result elegido, pasando a ser el secretario del Jurado de Empresa de Elsa, fbrica vidriera de unos 900 trabajado-res, donde conoc a dos grandes maestros del sindicalismo, Don Antonio Snchez y Don Jos Maria Luque, el uno comunista y el otro so-cialista. Jos Mara era jurado de empresa, a pesar de que la UGT se opona a que sus mili-tantes participaran en las elecciones sindica-les. En su casa nos vimos con Valentn Antn, lder de los ugetistas catalanes, e intenta-mos convencerle del error. l lder mantuvo su posicin, pero acept que los militantes que quisieran se presentasen y me anim a a liarme al sindicato socialista. Declin su invitacin, pues no se trataba de que los que quisiramos participramos en las elecciones sindicales; el tema era que la UGT tena una estrategia equivocada, como ya en democra-cia reconoci Nicols Redondo.As que continu como jurado sindical inde-pendiente, lo que no quit que la direccin de la empresa, al comprobar mi actitud en defensa de los derechos sociales, me exiliara a La Siberia. As es como llambamos al almacn que tena en Sant Joan Desp, en el que estaba slo y aislado de la fbrica. Eso era algo habitual y comprensible en aquel tiempo; lo que no entend nunca es que cuando, ya en democracia, volv a la empre-sa, que era una Sociedad Annima Laboral, los directivos de izquierdas me con nasen de nuevo en La Siberia. Y es que a veces algu-nas derechas y algunas izquierdas son igual de crueles.No ocultar que tanto yo como los jvenes con que me relacionaba, no sentamos nues-tros los planteamientos de CC.OO. y el PSUC, aunque sus actos de audacia nos merecan gran respeto. Pensbamos que eran gentes teledirigidas, quiz porque su arraigo ciuda-dano era muy poco. Con el tiempo fuimos co-nocindonos mejor.As que actubamos sin adscripcin poltica y en la legalidad. Nos habamos dado cuenta que desde la legalidad era posible hacer ms cosas que llegaran a la gente que desde la clandestinidad. Los de CC.OO. as lo enten-dan tambin en la vertiente sindical, pero, quiz por provenir en su mayora de la inmi-gracin, no optaron por arraigar en las en-tidades autctonas; adems, eran bastante pocos.En aquel perodo dos hechos importantes: la Semana Cultural de Almeda de septiembre de 1970 y el desbordamiento del ro Llobre-gat en septiembre de 1971.La semana cultural fue un acto de libertad: pasaron por el barrio cantantes como Paco 172Ibez, que actu al aire libre con los rui-dos y humos de la fundicin Laforsa por todo decorado; tambin Els Joglars, que entonces comenzaban, y tantos otros. Lo ms impor-tante es que la gente del barrio, por primera vez sinti el orgullo de ser de Almeda y, los que ramos de otros barrios de Cornell, el de ser ciudadanos de nuestra ciudad. Al ao, la riada. Toda la parte baja de Cor-nell inundada. Me pill estando en Almeda, y de tan cerca que cuando vi cmo vena el agua me puse a correr y ya me llegaba a la cintura cuando logr refugiarme en la casa de unos amigos, en la que pas todos aque-llos das. Si el barrio encontr su orgullo en la semana cultural y ya se haba movilizado discretamente para evitar el derribo de un bloque de viviendas sociales, la riada fue el colofn. Es esta una pgina ya muy explica-da, pero lo que es inenarrable es el senti-miento de solidaridad que exista entre todos los vecinos; durante unos das supimos que la igualdad era posible, una leccin que no se aprende en ninguna universidad como la aprendimos all.Pasada la catstrofe vimos que debamos co-ordinarnos con los diferentes barrios y tam-bin con las fbricas, pues todos habamos actuado a una durante el desastre, pero no haba instancia legal que permitiera una re-lacin estable. As que fundamos lo que lla-mamos Comisiones de Barrios y Fbricas, que tuvo por mbito la comarca del Baix Llobre-gat y que no tena relacin directa con nin-gn partido poltico. Lo cierto es que, para bien y para mal, ese paso hizo subir la tem-peratura ideolgica y el voluntarismo, pues no son lo mismo las cosas cuando se debaten desde la barrera de la clandestinidad, que cuando uno ha de torear en la plaza pblica de la legalidad. Pero fuimos respetuosos con la forma de ser de cada cual, lo que permi-ti que aquello sobreviviera e hiciera algunas cosas de provecho.De la comisara a la crcelY todo me pareca que iba tan bien cuando la madrugada del domingo 13 de febrero de 1972 son el timbre de mi casa. La Brigada Poltico-Social vena a detenerme. Estaba prevista una jornada de lucha de trabaja-dores y estudiantes para el lunes siguiente. Era en solidaridad con las fbricas en lucha y contra la ley de educacin que quera impo-ner el gobierno. Por primera vez estudiantes y trabajadores iban a una. Conmigo, detuvie-ron a siete sindicalistas ms.De mi paso por comisara saqu varias expe-riencias. Conoc la tortura, verdadera cara del Rgimen; conoc la fuerza emotiva de la solidaridad en un momento difcil; y sufr pensando en lo mucho que deberan estar pa-deciendo mis padres. Como siempre una nota cmica. Entonces, la cancin de moda se ti-tulaba Soy rebelde, estaba compuesta por el Maestro Alejandro y la cantaba la inglesa 173Jeanette. Pues bien, en los calabozos del s-tano de Via Laietana, el carcelero, mientras paseaba, iba haciendo girar la porra incons-cientemente mientras la tatareaba: Yo soy rebelde porque el mundo me hizo as.El comisario que dirigi mi interrogatorio y las sesiones de tortura se llamaba Genuino Navales, curiosamente. Muri hace unos aos al quedar atrapado, lamentablemente, en un pozo asptico de su nca de Castilla. He co-nocido a su hijo, que se llama Carles, como yo, y le he expresado que no siento ningn rencor por lo que me hizo su padre, pues no fue ms que el resultado de un Rgimen que forj muchas personas como l. Eso s, lo que no entend nunca es que ya en plena demo-cracia se le condecorara con la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Catlica, mxima enco-mienda del Estado.Quin suscribe lo tena muy mal. Haban encontrado un paquete cerrado con varios ejemplares de la revista comarcal clandesti-na Prensa Obrera y de otras publicaciones polticas, a la vez, en casa haba muchos li-bros no autorizados en Espaa, fruto de mis viajes a Pars. No tuve la misma suerte que el compaero Francisco Pareja, al que tambin detuvieron aquella noche. Durante el regis-tro de su casa vieron que haba un libro titu-lado El capital, cuyo autor es Carlos Marx, pero un polica le dijo al otro: Con ese ttulo no ser nada malo, debe ser cosa de em-presarios.Lo peor es que me ensearon la declaracin de un compaero mo, rmada de su puo y letra, al que haban detenido tiempo atrs, y en la que cantaba ms que una almeja. Nunca le he dicho a l que la vi, y nunca se lo dir, como tampoco he revelado su nombre a nadie: entiendo que en una situacin como aquella uno pueda hundirse.En medio del interrogatorio, otra leccin. En un momento de descanso, entr en la peque-a sala un polica de paisano que vena de las manifestaciones estudiantiles. Se dirigi a m en cataln, que se notaba era su len-gua materna. Eso me dio esperanza, el que hablara cataln me haca suponer que sera menos malo que los dems; pues no, resul-t ser el peor de todos. Ya lo ven, entonces si hablabas bien de Franco en cataln no te pasaba nada, pero si hablabas mal del gene-ral en castellano o en cataln, te tomaban la medida enseguida.Al volver a la celda mir a las de enfrente. En una estaba Antonio Garca y en otra Antonio Luque, ambos de Siemens: la fuerza de volun-tad que me dio su mirada es impagable, con sus ojos me decan que estaban orgullosos de que hubiera resistido; despus desenvolv un bocadillo que me trajo mi madre y mi ta y en el papel de peridico de El Correo Cata-ln una pequea noticia explicando que va-rias fbricas de la comarca haban parado en solidaridad con nosotros: ya fue el smmum. Aquella noche dorm en la gloria.174Tras los tres das que permita la ley nos tu-vieran incomunicados, pasamos a disposicin del juez, que puso en libertad a todos menos a m, acusado de propagandas ilegales. As que del juzgado fui a la crcel, donde estuve tres meses, hasta que logr la libertad provi-sional en espera de juicio.En la Crcel Modelo aprend muchas cosas. Por supuesto a abrir toda clase de coches y que al caco se le llama chorizo para expresar que es un ladrn de poca monta incapaz de robar nada ms que el bocadillo de chorizo del albail que est en el andamio. Conoc a ladrones de altura, que se centraban en las viviendas del cuerpo diplomtico y en obras de arte, tambin a pobres hombres como El madriles, alcoholizado y ms a gusto en la crcel que fuera.Tuve tres meses para leer mucho y hablar todava ms con delincuentes jvenes de la periferia barcelonesa. Los funcionarios me trataron muy bien, tanto a mi como a otros presos polticos que estbamos en aquella Sexta Galera, reservada a los menores de 21 aos.No puedo dejar de citar a las vecinas de mi barrio, con Doa Maruja Tejero al frente, que se organizaron para que cada da una de ellas cocinara y me hiciera llegar, an caliente, la comida del da, que comparta con mis com-paeros de celda: el plato que tuvo ms xito fue el pollo a la murciana, que recomiendo (pollo guisado con sofrito, chorizo del bueno y pimientos verdes de la huerta). Como ven, mi ancestral a cin a la gastronoma descan-sa sobre slidos cimientos.A los pocos meses, el juicio en el Tribunal de Orden Pblico de Madrid, del que sal absuel-to. Pesaron a mi favor los muchos certi ca-dos de buena conducta que extendieron des-de diarios como La Vanguardia, del que fui corresponsal, hasta entidades ciudadanas y las parroquias de Cornell. Seguro que tam-bin lleg a la sala el aroma del rosario que a la hora del juicio comenzaron varias beatas de Cornell en la iglesia de Santa Mara di-rigidas por la mayordoma del arcipreste de Cornell, Jaume Rafanell, pero lo que deci-di hacia donde ira el el de la balanza fue la declaracin de este ante el Tribunal. Mossn Jaume declar que era verdad lo que yo haba dicho en comisara, que esa noche esperaba un paquete con la revista parroquial que no me enviaron, por lo que cog el paque-te de revistas clandestinas pensando que era la revista que l diriga. Reconozco que el s-cal que tuve, ese da -y supongo que tambin otros- actu de buena fe, pues sus conclusio-nes nada tenan de acusatorias, ms bien se centraron en justi car a un chico joven y con buenas credenciales que quiz tuvo un mal momento. Tan favorable fue su intervencin, que en la fase de conclusiones mi abogado defensor se limit a decir: Despus de oir la intervencin del seor Fiscal, no tengo nada 175que aadir. Algo que seguramente era ins-lito en aquella Sala. Eso s, cuando pas todo le pregunt a mossn Jaume por qu haba pecado mintiendo. l, que era hombre recto y de una pieza, me lo argument as: Come-t el pecado venial de mentir para evitar que los jueces cometieran el pecado mortal de condenarte a la crcel, y la teologa catlica dice que si con un pecado venial evitas que otro cometa uno de mortal, el pecado venial desaparece. As de sencillo.Una vez y no msSiempre he admirado ms a los que llevando una actividad como la ma no fueron dete-nidos; eso s que es un mrito. As que pro-cur que no volvieran a pillarme, lo que sig-ni c dormir fuera de casa en momentos de peligro, especialmente en casa de mis tos Carmen y ngel -mis segundos padres-, all cenaba y dorma compartiendo cama con mi primo ngel, con l, por toda oracin, antes de apagar la luz escuchbamos cada noche Here comes the sun (Por n llega el Sol), la cancin de George Harrison que interpre-taban Los Beatles, con la esperanza de que algn da tambin saliera en Espaa el sol de la libertad. A las seis de la madrugada, mi ta Carmen sacaba a pasear a su perra Laica para comprobar que no haba moros en la costa y, despus, me iba a trabajar.En algunas ocasiones tuve que pasar varios das escondido, como sucedi en las deten-ciones de varios sindicalistas, en 1973, con motivo de los preparativos de movilizaciones contra el Proceso 1001, que deba verse en el TOP. Por suerte, al ser administrativo, la polica pens que entraba a trabajar a los ocho en vez de a las seis y media de la ma-drugada, y se presentaron en la puerta de mi casa a las siete para detenerme sin orden judicial. Mi hermano pudo venir a avisarme. Sal de la empresa aduciendo que no me en-contraba bien y tena que ir al mdico. Lau-re Palmer, viejo amigo de escuela, me llev en su camin de verduras a Viladecans y all me refugi en la masa de Doa Antonia Do-ate, toda una delicia de mujer, que cocina-ba como los ngeles y dispuso una amplia ha-bitacin slo para m; en otra, libros y discos a porrillo: mejor que vacaciones en el mar. Tras aquella experiencia a veces pensaba: A ver si vienen a detenerme y as puedo volver con la sra. Doate. Carles Navales con Yasir Arafat en el despacho del Presiden-te palestino en Gaza, 1994176Pasado el peligro volv a la vida normal (si as puede llamrsela a la que llevaba) a tiempo de asistir a la representacin teatral Per qu surt de mare el Llobregat?, obra de nues-tro Joaquim Vil i Folch, representada por el grupo teatral cornellanense El Corn, que l diriga. Quim haba sido premiado con el Ciutat de Granollers de Teatre por su obra Si grinyola, posa-hi oli, lo que le concedi el honor de representar en el Teatro-Casino de aquella ciudad su soberbio montaje sobre la riada. No poda perdrmelo: por n el Cor-nell cultural joven tambin pona su estan-darte en Catalunya.Y como quien no quiere ya se acercaba la huelga de Elsa. Como prembulo el atentado de ETA que cost la vida al almirante Carrero Blanco a las 936 horas del 20 de diciembre de 1973. La noticia me lleg cuando estaba interviniendo en la UTT del Vidrio y la Cer-mica del Baix Llobregat para que se aprobara una resolucin pidiendo la libertad de Mar-celino Camacho y sus compaeros, que esos das estaban siendo juzgados por el TOP. De pronto, entr un funcionario del sindicato vertical, que rompi a gritar haban matado al presidente del gobierno y espetando que si eso es lo que queran los comunistas como Marcelino Camacho. Se suspendi la reunin y no se aprob la resolucin. Comprob algo que ya pensaba, que el terrorismo lo que hace es crear temor entre los trabajadores y frenar el camino de stos en su lucha por la democracia; es ms, estoy convencido que el asesinato de Carrero no aceler la cada del franquismo, creo que, eso s, sirvi para que el Rgimen se cerrara ms en s mismo y re-primiera con ms fuerza: las penas de muer-te a Puig Antic, Txiqui y otros, estados de excepcin,, esas fueron las consecuencias. Esa noche, con otros compaeros de Bandera Roja -organizacin poltica a la que acababa de a liarme- salimos a tirar octavillas con-denando el atentado. Era una situacin su-rrealista, pues con la tensin que se viva ese da, si llega a vernos la Guardia Civil seguro que nos dispara. En la prensa extranjera la noticia hubiera sido esta: Extrao suceso: La Guardia Civil dispara y mata a jvenes co-munistas espaoles que lanzaban octavillas condenando el asesinato del presidente Ca-rrero Blanco.Y lleg la huelga de ElsaEs un hecho aceptado por todo el mundo m-nimamente documentado que la huelga de Siemens de 1962 marca un antes y un des-pus, y que lo mismo sucede con la huelga de Elsa de 1974. En el primer caso, el movi-miento obrero dio fe de vida. En el segundo, el sindicalismo se organiz pblicamente. Llegamos a la huelga de Elsa con una situa-cin muy transformada. Adems de los jura-dos de empresa y los enlaces sindicales, haba las Uniones de Tcnicos y Trabajadores, de las que eran presidentes los dirigentes ms 177representativos de los ramos de produccin. Bastantes de CC.OO., algunos de la UGT y la CNT, y la mayora de ninguna organizacin ilegal; pero todos, igualmente representa-tivos. El gran mrito de CC.OO., UGT y los Sectores de Barrios y Fbricas (una organiza-cin autctona, que acab fusionndose con CC.OO.) es que pusieron por encima de sus acuerdos y desacuerdos, las decisiones que se tomaban en las instancias pblicas, previa consulta hecha empresa a empresa. Sin este hecho, el sindicalismo del Baix Llobregat no hubiera visto la huelga de Elsa, ni las huelgas generales que siguieron.En aquellos momentos, nuestro espacio legal era muy ancho. En el sindicato vertical po-damos hacer reuniones generales de enlaces sindicales y elegir un representante de cada ramo de produccin -instancia que despus llamamos La Intersindical-; tenamos un despacho para recibir a la prensa, a represen-tantes de otras empresas o recoger dinero de apoyo a la huelga. A la vez, el Rgimen esta-ba en decadencia, y un sector -el denomina-do los hombres del Prncipe- optaban por la apertura. La prensa legal tambin aposta-ba, como el delegado sindical provincial de entonces, Josep Maria Socias Humbert, con el cual pudimos entendernos. Despus sera destituido, al oponerse al encarcelamiento del periodista Josep Maria Huertas Clavera. Por lo contrario, puede a rmarse que el sin-dicalismo ilegal del Baix Llobregat nunca es-tuvo tan dividido como en la huelga de Elsa. El punto de encuentro fue la democracia di-recta que se expresaba a las reuniones tole-radas que hacamos en el edi cio del sindi-cato vertical. Era all dnde se tomaban las decisiones reales, aquellas que venan de las fabricas en forma de propuesta y volvan a las fbricas transformadas en acuerdo mayo-ritario que nos comprometa a todos. Este espacio de legalidad permiti superar las muy fuertes diferencias entre las organiza-ciones ilegales. Parar CC.OO. -muy vinculada al PSUC- la generalizacin de la huelga daba miedo. Se tema que provocara una situacin incontrolada y acabara con una escabecha-da policial que decapitara al movimiento obrero del Baix Llobregat. Para Sectores de Barrios y Fbricas (vinculada a la organiza-cin poltica Bandera Roja) el proceso hacia la huelga general tena que acelerarse y as exhibir un modelo de sindicalismo diferen-ciado de CC.OO.. Adems, dentro de estos se haba sufrido una ruptura. Toda una parte Carles Navales con Manuel Castells, autor de La Era de la Informacin, en el circo RALUY 178haba marchado de Bandera Roja, estaba en conversaciones con el PSUC, y optaba por un mayor gradualismo, que permitiera la mayor implicacin ciudadana posible. Si la huelga se hubiera tenido que decidir por acuerdo de las organizaciones ilegales, nunca se hubiera producido. Las reuniones pblicas fueron el autntico parlamento. La represen-tacin directa y la votacin de los acuerdos, es el que uni a unos y otros en una misma posicin. Tambin UGT adopt este criterio, aun cuando o cialmente era contrara a par-ticipar en las instancias legales. Debo recocer, y aadir a lo dicho, que otro autntico centro logstico de la huelga de Elsa fue el Bar del Pino, regentado por Jua-nito Pino, su hermano y sus respectivas compaeras, ambas excelentes artistas del choco, el calamar, los boquerones adobados -crudos o fritos-, y los legendarios caracoli-llos en su caldo, que, con las pintas de cer-veza y el vino de Montilla a granel, acaba-ban siendo nuestra cena diaria, con Antonio Morales por principal an trin y gran maes-tro de ceremonias. Tabaco, cerveza, nos y tapas de primera a precio ado, si era me-nester: qu ms podamos pedir?El bar estaba en Cornell, tocando al ba-rrio de Les Planes de Sant Joan Desp. Era una tasca fronteriza, con mesas de frmica y una mquina tocadiscos, a un duro la can-cin, que no paraba de hacer sonar Por el camino de Loja, una copla con msica del Maestro Benito Ulecia Collado -nacido en Barcelona y muerte en Tiana-, cantada y con letra compuesta por el valenciano Lus Lucena (Lus Lisart, su nombre autnti-co; compositor e intrprete de piezas como Espaolear, A la Virgen del Pilar y tan-tas otras). Esta cancin no ha aguantado el paso del tiempo, pero entonces ocupaba el primer lugar en Los 40 principales del bar del Pino. All llegaban las novedades, venan gentes de otras empresas y lugares, se sopesaba la situacin y, tras riguroso anlisis, se toma-ban las decisiones de carcter estratgico.Otro centro logstico lo fue el Patronat Cul-tural i Recreatiu, donde cada tarde nos vea-mos con los corresponsales de prensa para darles informacin; todos ellos eran cmpli-ces y saban que una noticia en la prensa legal vala ms que un milln de octavillas, aunque a la huelga se la llamara paro o al despido rescisin de contrato.Mi vivencia fue intensa. Como es lgico, vi-va lejos de mi casa, incluso alguna noche en la de un amigo falangista de izquierdas, como se haca llamar. Marta Farrs era una especie de secretaria que llevaba mi agen-da y a m de un sitio a otro en el coche ms desvencijado al que he subido. Cuando lle-gaba al sindicato vertical, dos miembros de la Brigada Poltico-Social se me engancha-179ban sin despegarse de mi en todo el da; la verdad es que alguna cerveza tomamos jun-tos, eso s, tras ellos un nutrido grupo de trabajadores de Elsa por si me detenan. El momento ms delicado lo viv a media huelga. Los enlaces y jurados sindicales de Siemens pidieron una reunin con los de Elsa en el sindicato vertical, que fue autorizada. Su propuesta era que aceptara el despido para que as la huelga se acabara. A cambio, me proponan ir a trabajar a la Cooperativa de Consumo de Cornell. Mi respuesta fue que no, a no ser que me lo pidieran mis com-paeros de trabajo. A la salida habl con sus principales dirigentes, que militaban en el PSUC y en CC.OO., e intent hacerles ver que no deban temer por la evolucin de las cosas. Les expliqu que acababan de expul-sarme de Bandera Roja por mi moderacin, y que el sector radical de la organizacin no tena peso en la toma de decisiones de los trabajadores de Elsa. Creo que esa con-versacin actu como un blsamo, pues a los pocos das me pidieron si quera asistir a una rueda de prensa, que CC.OO. organi-zaba ilegalmente, para informar a la prensa de Barcelona sobre las luchas que haba en aquellos momentos. Dije que s, y all cono-c a Jos Lus Lpez Bulla, hoy gran amigo. Decir que pens: Con lo fcil que es reunir a los periodistas en el Patronat de Cornell, como se complican la vida estos de CC.OO. con tanta cita de seguridad para vernos con la prensa.La crnica de la huelga est ms que escrita, por lo que no reiterar lo que ya es sabido.El nal de la primera huelga general, tuvo como consecuencia un sindicalismo con un amplio espacio de legalidad y una total transformacin en las formas de lucha, que se extendi a toda Espaa.La mili en MadridPor mi parte, fue acabarse la huelga y mar-char al Servicio Militar pocos das despus. Recuerdo el emotivo homenaje en el Centro Social Almeda, donde se subastaron los rizos de mi abundante pelambrera para conseguir el dinero con que subsistir en el exilio que me esperaba, primero en Madrid y luego en Aranjuez.No me extender en este apartado, slo de-cir que estuve los tres primeros meses sin poder salir del acuartelamiento ningn da y que, ya en el cuartel de Aranjuez, me me-tieron un mes en el calabozo por un artcu-lo que publiqu en el diario Tele Exprs sobre las elecciones sindicales de junio de 1975, y que slo me concedieron el mes obligatorio de permiso. All viv la primera enfermedad de Franco y el cumplimiento de las sentencias de muerte a Juan Paredes Manot Txiqui y otros miembros de ETA en septiembre de 1975. Esa noche estbamos de campamento en Zaragoza, como lleva-ba la cantina y la intendencia opt por dor-180mir al aire libre contemplando las estrellas. Desde el bar de o ciales se espetaron gritos y vivas, estaba claro que las sentencias de muerte se haban ejecutado.De Madrid guardo el recuerdo de los amigos que hice all y que ofrecieron sus casas cada vez que las necesit. Tambin mis paseos para dar rienda a la nostalgia. Ms de una vez me par en el Puente de los Franceses, donde resistieron los madrileos cuando ya todo estaba perdido, con el Gobierno del Presidente Azaa en retirada y el del Presi-dente Llus Companys, nuestra Generalitat, ya en tierras de Francia. Espero que algn da la Generalitat de Catalunya tenga la dig-nidad de poner, aunque slo sea, una placa en aquel puente, que rece: A los madrile-os y madrileas que dieron aqu su vida en defensa de las libertades de Catalunya y de todos los dems pueblos de Espaa.Sealar que recib varias cartas del Dele-gado de Sindicatos, Jos Maria Socas Hum-bert, con membrete o cial. Los militares alucinaban, sobretodo cuando una se me entreg estando en el calabozo. Si las abrie-ron -cosa que no s- la alucinacin debi ser a lo LSD, pues en algunas incluso hablaba de que el Prncipe optaba por la reforma, o que polticos como Po Cabanillas le de-can que deban promocionar a sindicalistas como nosotros. Si eso no expresaba la des-composicin del Rgimen, que baje Dios y lo vea.La Intersindical y el Factor KFue acabar la mili, volver a Cornell, y morir el dictador. Mi posicin fue que el Rey era una pieza fundamental en la recuperacin de la democracia, pero muchos de mis compa-eros pensaban lo contrario. As que conti-nu sin pertenecer ha ningn partido poltico ni a Comisiones Obreras. Fue cuando dieron el giro que me acerqu a ellos.Mientras tanto, iba sobreviviendo gracias a Don Alfonso Carlos Comn, que estaba al fren-te de la Editorial Laia y me propuso formar parte del Consejo de Direccin de la colec-cin de libros sobre sindicalismo Primero de Mayo. Adems, me ofreci coordinar la co-leccin de cuadernos del mismo nombre, lo que signi caba una remuneracin de 30.000 Ptas. por nmero, que deba compartir con Manuel Ludevid, el otro coordinador, aunque su parte me la entregaba a m por estar yo sin trabajo. De joven te apaas con poco: los cuadernos salan cuando salan.Pero en el terreno sindical lo que vena era la Tercera Huelga General, la de Laforsa. Su desarrollo tambin est ms que escrito, por lo que me limitar a re exionar sobre lo que fue La Intersindical, organismo que expre-saba el cenit de un proceso democrtico de representacin obrera.En la huelga general de Laforsa, la Intersindi-cal, de la que form parte, fue aceptada por 181los trabajadores como organismo dirigente, y, por parte del Rgimen, como ente repre-sentativo. En 1975 el dictador mora a la cama, y con l acababa un Rgimen que slo aguant cua-renta aos, un periodo de tiempo muy lar-go para los que lo sufrieron, pero muy cor-to cuando se escriba la historia de Espaa dentro de cien aos. Ser, eso s, una gota de cido sulfrico, en vez de agua buena, y quedar como si de una mota de suciedad se tratara. Era tal la descomposicin del Rgimen y los avances sindicales, que en el Baix Llobregat funcionaba entonces lo que denominamos la Intersindical, que no era otra cosa que un movimiento sindical estructurado y unita-rio, los representantes del cual eran elegidos directamente por los trabajadores desde la asamblea de fbrica. Si eso era as, la cuestin tantas veces ex-puesta es: Por qu no cuaj un sindicato unitario en nuestra comarca? Es la pregunta del milln. La respuesta en absoluto es com-pleja. La presin internacional, la derecha democrtica y la izquierda democrtica no queran que eso sucediera. Curiosamente, por caminos muy distintos llegaban, unos y otros, a la misma conclusin. Para los EE.UU. y la Internacional Socialista lo que llamaban el Factor K era la cuestin clave: K de comunismo. Era reciente la revolucin de los claveles en Portugal con hegemona comunista, en Italia el PCI se haba convertido en el partido ms in uyente de aquel pas, en Francia haba un frente de izquierdas... Vean al comunismo como el clavillo o eje que en Europa poda trabar las pinzas de la tenaza, con la URSS de primer brazo y los partidos comunistas del sur de segundo.Fuerte fue la sorpresa de Jos Maria Socias Humbert, secretario general de los sindicatos espaoles o ciales, cuando el entonces todo-poderoso Otto Kersten, Secretario General de la CIOSL (internacional de los sindicatos so-cialdemcratas), le deca que de ninguna de las maneras deba celebrarse un Congreso Sin-dical en Espaa, con la eleccin directa de los congresistas, para traspasar la Organizacin Sindical Espaola a los trabajadores. Y que nada de legalizar a CC.OO. al mismo tiempo que a la UGT. Para Kersten el Factor K acon-sejaba evitar estructuras sindicales unitarias 1976. Carles Navales con Juan Ramos a su izquierda y Este-ban Cerdan a su derecha182que pudieran estar controladas por los comu-nistas, como suceda con la Intersindical por-tuguesa, y aconsejaba, tambin, dar vuelo a UGT para que acortara la enorme distancia re-presentativa que la separaba de CC.OO. Otto Kersten fue claro y habl sin ambages: de no ser as ni la CIOSL ni la Internacional Socialista apoyaran el proceso hacia la transicin de-mocrtica que Espaa empezaba a recorrer. Y as fue. La UGT celebr su Congreso legalmen-te, camu ado con el nombre de Jornada de Estudios Sindicales. CC.OO. continu siendo ilegal. Y no hubo ni Congreso Sindical en Espaa, ni Intersindical en el Baix Llobregat. La derecha tambin jug la misma carta. El Factor K era la gran preocupacin de los EE.UU. y la democracia cristiana europea. Y los comunistas espaoles tampoco se que-daron cortos. Preferan un sindicato conce-bido a la antigua, como la organizacin de masas el infantera del Partido: no queran correr riesgos con experiencias unitarias, que adquirieran autonoma e independencia y se les fueran de las manos. Igual pensaba el PSOE: con la UGT ya tena bastante. En esta cuestin encaja al dedillo aquello de que todos los caminos llevan a Roma.Hoy los sindicatos tienen total independen-cia respecto de los partidos polticos, pero en la Europa de los setenta otro gallo era el que cantaba.Termin la huelga de Laforsa; se legalizaron partidos y sindicatos y, en 1976, fui elegido el primer Secretario General de CC.OO. del Baix Llobregat y miembro de la direccin de las CC.OO. de Catalunya y de las de Espaa. Tena 23 aos: todo un futuro tras de m. Despus llegaron las primeras elecciones de-mocrticas. Pero esa ya es otra historia, que no es motivo de este libro centrado en la lu-cha antifranquista. Oportunidad tendremos de hablar sobre la transicin, que comienza en 1975 y termina en 1982, si as se nos pide en el futuro.Decir, a modo de eplogo, que la tradicin unitaria y de implicacin en las cuestiones sociales y econmicas de nuestro sindicalis-mo comarcal actual, tiene su clave de bve- Carles Navales con Santiago Carrillo en Figueres183da en aquellos aos. Hara falta uno anlisis particular de esta vertiente socioeconmica: el sindicalismo y la canalizacin del ro Llo-bregat; la plani cacin urbanstica de la co-marca; los primeros acuerdos por la ocupa-cin rmados tambin por los ayuntamientos y que hizo suyos el presidente Tarradellas, nacido en el Baix Llobregat; las luchas por la amnista laboral o contra el terrorismo, en las que fuimos pioneros; y un largo etctera que merece ser examinado detalladamente.Y este es mi sentimiento nal:Ojal no vuelvan nuncaaquellos tiempos felicesque pasamos en la miseria.Colomers, 11 de septiembre de 2007.185MANUEL NOGALES MOYAFrancisco Ruz AcevedoNaci en Villanueva del Fresno (Badajoz) el 10 de mayo de 1938, en plena guerra civil. A la edad de tres aos se qued hurfano tras la muerte de su madre Mara Boya Gmez en 1941. Tambin quedaron en orfandad su her-mana mayor Mara con seis aos y la pequea Soledad con 9 meses. Su padre Manuel Nogales Perna, jornalero del campo, se incorpor al ejrcito Republicano para defender la legalidad de la II Repblica Espaola ante la sublevacin fascista del 18 de julio de 1936, que en Extremadura tuvo un balance trgico: 1830 asesinatos en Cce-res y 12000 en Badajoz con la matanza en la plaza de toros en donde los fascistas jugaban al tiro al blanco, desde las gradas, con los republicanos concentrados en el ruedo. Fue hecho prisionero pero se salvo de la crcel o tal vez de ser fusilado, gracias a una ta suya que tena amistad con un alto cargo falan-gista. Es todo cuanto sabe de la suerte de su familia ante el silencio implantado por el terror franquista. Nio de la posguerra, sin madre y un padre muy trabajador pero con cuatro bocas a ali-mentar: Los recursos econmicos eran mnimos. El pan de estraperlo costaba ms de lo que se ganaba. Para llevarte un bocado a la boca se haca sopa de pan, con ms pimienta y cebo-lla que pan, que a la hora de habrtelo co-mido te entraban unos ardores de estomago que rabiabas de tanta pimienta que tena. Adems, encima tenas que estar agradecido porque te la daban. Como ramos tres nios de una misma familia uno tena que pagar una cuota al Ayuntamiento porque en caso de no pagar el Ayuntamiento no se haca car-go del resto de mis hermanos. Casos como el nuestro estaban al orden del da. Ya os podis imaginar mi infancia. A los seis aos guardando ganado, a los diez macha-cando almendrilla, ya veis la fuerza que po-da tener a esa edad aunque me dejaban los montones ms fciles. Los montones eran de metro y valan entre 15 o 18 pesetas. Tam-186bin apaaba bellotas en saca que se paga-ban entre 8 o 10 pesetas la saca. Tambin fui pen de albail, pocero, barrenero con mi padreas hasta que tenas que hacer el servicio militar obligatorio. Manuel Nogales fue uno ms de las decenas de miles de inmigrantes que tuvieron que dejar su tierra para poder subsistir. En 1961 lleg a Sant Boi, en el 62 a Cornell de Llobregat y en el 65 ja su residencia en Sant Joan Desp en donde vive en la actualidad. Fue un gran amigo de su paisano Jose Fuentes, apodado el violas (fallecido), que trabajaba en Pi-relli Moltex. Aunque no militaba en partido alguno su casa, que no estaba marcada, fue refugio de reuniones clandestinas. En Catalunya, tierra de promisin sufri la explotacin en su cara ms descarnada. Tra-baj de pen albail a destajo con pico y pala para sacar adelante a su familia y su nuevo hogar. Trabaj en empresas como Fergat, Fundiciones Serra-Hermes, Industrias Cusi y en laminados instalada en Sant Just Desvern. En una empresa de transporte le despidieron como consecuencia de la denuncia presen-tada por un enlace sindical a la empresa de que era un revolucionario de Cornell que estaba, con otros chferes, intentando hacer una plataforma reivindicativa para un con-venio colectivo para cambiar la situacin de los bajos salarios y abuso por parte de la em-presa. El juicio en Magistratura del Trabajo fue defendido por los abogados Albert Fina y Montserrat Avils.En el ao 1972 entr a trabajar en la factora SEAT gracias a una recomendacin de Cabello Alba destacado terrateniente de la provin-cia de Crdoba, al cual le haba dirigido una carta su amigo Rafael Lpez Chupita. Esta empresa por el nmero de trabajadores y por su situacin de con icto continuo se haba convertido en el buque insignia de la clase obrera de Catalunya. Las sanciones, despidos y la represin patronal y policial estaban al orden del da, que dispona de un severo re-glamento interior militarizado. Pocos meses antes de entrar en Seat , el 18 de octubre, la polica entra en la fbrica, donde despus de duros enfrentamientos con miles de trabaja-dores logra desalojar la factora provocando numerosos heridos y la muerte posterior, el da uno de noviembre, del trabajador Anto-nio Ruiz Villalba. Manuel Nogales Boya y su mujer Isabel Grueso Muoz187A los seis meses de estar trabajando, junto con otros compaeros, formamos una peque-a asamblea dividida en secciones. Salamos de la lnea de trabajo, para hablar de los mu-chos problemas que haba, aunque para salir de la lnea tenas de policas a los encarga-dos que eran los que te denunciaban. Estos te apuntaban en la lista negra para cuando hu-biera un con icto. Cuando estabas en la lista negra ya sabas lo que te esperaba. Esa era la misin de los encargados-carceleros; ellos nos marcaron a muchos hombres, sobre todo, en los con ictos que se produjeron a nales del 73 y principios del 74. Fue cuando hubo una buena enganchada y fuimos despedidos unos trescientos, aunque de los que destacamos ramos unos 40 o 50 trabajadores. En el ao 1974, ya despedidos, hay una con-trasea de que tenemos que ocupar el cam-po de ftbol del Barcelona. Pero toda mani-festacin que se haca en la ciudad estaba plagada por la BPS (Brigada poltico-social). Ah fue donde me detuvieron y me llevaron a la JSPB (Jefatura Superior de Polica de Barcelona) en Va Laietana. No cabe contar como las gastaban para hacerte cantar.Yo nunca haba tenido una experiencia como esta, as que lo nico que hice fue echar la cremallera y aguantar las palizas que nos daban. Pas 18 das en la Crcel Modelo de Barcelona. En el ao 1975 son indultados regresando a la fbrica. Manolo se a li al sindicato unitario del Partido del Trabajo (PT) que estaba en ebullicin con la organizacin armada ORT. En un congreso ambas organizaciones se di-viden y ante el desmadre del partido muchos optaron por buscar mejor acomodo, unos se fueron al PSUC y otros al PSOE. Los que no se fueron a ninguna parte quedaron totalmen-te desvinculados de a liacin poltica algu-na. Este es el caso de Manuel Nogales que nalmente se a li a la CNT, que igualmente se dividi en un congreso en Madrid en dos tendencias: la CGT, ms moderada y la que posteriormente se llamara la FAI. La CGT tom fuerza en la empresa e inclu-so sac mayora absoluta en unas elecciones sindicales. Pero a la direccin de Seat no le interesaba un sindicato de corte revolucio-nario, por eso le da todo el poder a los sindicatos mayoritarios. As es como funcio-nan las cosas en este pas, o te prestas al Manifestacin en Barcelona de los trabajadores de Seat188juego del poder econmico o te quedas con tus ideales en tu casa. En resumen esta es la vida de Manuel Noga-les Boya que se jubil en el ao 1994 con el 86,5 % del salario hasta cumplir los 60 aos de edad para la jubilacin. De lo que no cabe duda alguna es de la integridad en sus ideas y la honestidad de toda su trayectoria de lucha obrera para mejorar las condicio-nes de vida y trabajo de la clase obrera, y por las libertades sindicales y democrti-cas, en constate lucha contra la dictadura de Franco.189JOS NOGUERA CASTELLYo nac el 3 de octubre de 1920, en la al-dea de Ochavillo del Ro, en Fuente Palme-ra, provincia de Crdoba. Tengo por tanto 87 aos, casi 9 dcadas vividas, con una expe-riencia en mi juventud, que ha marcado mi manera de pensar. Mi padre, un trabajador, que no perteneca a ningn partido, ni sindi-cato, cuando yo era pequeo me deca: hijo, el capitalismo si te da algo es a cambio de quitarte ms de lo que te da. Aquella idea me ha acompaado toda mi vida y me ha ayudado a saber cual era mi lugar. Yo he sido un buen trabajador, honrado, nunca he mili-tado en ningn partido, pero he sido siempre simpatizante de la izquierda, que es el sitio natural de la clase trabajadora. Cuando se produjo el golpe de estado en el 36, tena 15 aos, me diriga a Posadas a bus-car a mis padres que trabajaban en un cor-tijo cercano. Cuando llegu al pueblo estaba controlado por las fuerzas leales a la Rep-blica. Entre parte de la gente que se encar-g de la defensa de Posadas haba una cierta obsesin de que todo el que entraba all era un espa. As que cuando llegu, me cogie-ron, me acusaron de ser un informador del enemigo y slo queran matarme. Yo les daba mis razones, pero no me escuchaban. Unos seores mayores que haba all intercedieron por m, intentando explicar a los exaltados que yo slo era un chiquillo, que no entenda nada de lo que estaba pasando. Al nal los convencieron y me soltaron, pero pas mu-cho miedo. Despus de aquella experiencia fui al en-cuentro de mis padres, all, unas semanas ms tarde, hice amistad con dos compaeros mayores que yo, de entre 25 y 30 aos que eran de Almodvar. Ellos me propusieron ir al Frente, yo impulsado por el instinto aventu-rero de la juventud me fui con ellos. Primero estuvimos en Pueblonuevo del Terrible y de all decidimos irnos a Madrid. Cuando llega-mos a la capital, era septiembre. Unos com-paeros nos contaron que haban estado en una zona de conventos y que vieron unos t-neles subterrneos que conectaban aquellos edi cios entre si, y que en aquellos pasadizos 190haba un montn de nichos muy pequeos, creo que no hace falta explicar ms. Es muy fcil predicar una cosa y hacer otra a nues-tras espaldas. En la calle Claudio Coello, en un convento, haba un centro de alistamiento al que me dirig con mis compaeros. Tuve que dejarme la barba y mentir en la edad para que me dejaran apuntarme al ejrcito republicano. Pedimos ir a la Columna de Extremadura-An-daluca, que estaba muy solicitada porque en Madrid habamos muchos andaluces. Mi her-mano Rafael estaba en Villanueva de Crdo-ba, tambin en el ejrcito republicano, Vill-anueva y la zona del Valle de los Pedroches resisti y fue defendida valientemente hasta el 39. Como haca falta gente para ir a Teruel, en vez de enviarnos para Andaluca nos man-daron para Aragn, cogimos unos camiones a Tarancn y de all a Cuenca. Nos dijeron que tenamos que ir a Teruel caminando, por unas carreteras malsimas, sin armas, sin uni-forme, sin botas hasta que llegamos a Dos To-rres, donde estaba la Comandancia. Nosotros pertenecamos a un Batalln de Zapadores, ramos todos milicianos: unos comunistas, otros anarquistas, tambin socialistas, pero todos defendamos la Repblica. Recin llegados, an no haba nada monta-do all y nos enviaron a un puesto de obser-vacin. Subimos con un Cabo que nos dijo que si a las 10 o las 11 de la noche no haba vuelto, que nos bajramos al campamento. Aquella noche nevaba y haca un fro que se calaba hasta los huesos, as que al llegar la hora, bajamos, y casi nos cuesta la vida. Nos acusaron de abandonar nuestros puestos y nos tuvieron 7 u 8 das encerrados, sin sa-ber que iba a ocurrir, esperando en cualquier momento ser fusilados. Unos madrileos que se encontraban con nosotros, con su arrojo, nos salvaron la vida, pues se enfrentaron a los que nos venan a buscar. Al nal se pudo averiguar como haban sucedido los hechos y que nosotros obedecamos las rdenes de aquel Cabo, que se fue de novias y del que nunca ms supimos nada. Estuvimos tambin en Albarracn, que tena unas calles muy empinadas y en invierno el fro era criminal, y en un pueblo de Cuenca, donde nos mandaron hacer un refugio para la Plana Mayor. Ya en el 37 la Comandancia es trasladada a Casas Altas, entre Valencia, Cuenca y Teruel. Yo, gracias al sueldo que cobraba, 10 ptas. cada da, tena mi caza-dora de cuero, mi reloj y mi pluma, como casi todos los compaeros del Batalln. Otros casi a cuerpo descubierto tenan que hacer guardias en medio de la nada, con aquel fro inhumano. Los Zapadores nos dedicbamos a hacer obras: carreteras y pistas para que pudieran pasar los camiones que tenan que proveernos y transportarnos, y otros vehcu-los a motor. Cuando trabajbamos ramos objetivo de los aviones que venan a lanzar-191nos bombas, yo tuve la suerte de contar con mis dos amigos que me hicieron de padres, siempre vigilando para que no me pasara nada malo. Despus no los volv a ver ms, no s que pasara con ellos, pero nunca los he olvidado, eran dos hombres valientes y lu-chadores que siempre me protegieron.La guerra para mi acaba en Teruel, cuando entran las tropas franquistas lanzando sus fa-mosas octavillas, esas que decan que el que no tuviera delitos de sangre no deba temer nada, que poda entregarse, y as lo hicimos, tampoco tenamos ms opciones. Nos entre-gamos en Teruel capital, nos quitaron las na-vajas que llevbamos y nos metieron en la plaza de toros. Lo primero que hicieron fue llevarse a los mandos, entraban los soldados franquistas y se los llevaban para pasearlos. Nos quedamos los soldados, ramos tantos que no cabamos en la plaza, tenamos miedo de que en aquel desgobierno nos pasara algo, hasta que lleg un general que puso orden. Hizo poner unas alambradas, nos dividi por compaas y le dijo a uno de los nuestros que hiciera una lista con los nombres y la liacin de los que estbamos all. El compaero que se encarg de ese trabajo me salv la vida al poner en el apartado de liacin: indiferen-te, nunca se lo agradecer bastante. Un grupo de soldados franquistas se encapri-ch de mi reloj, me lo haba comprado en Ma-drid, y quisieron quitrmelo, yo me resist. Al da siguiente se present uno de ese mismo grupo y me habl con toda nobleza dicindo-me que los que le acompaaban me lo qui-taran por las malas, as que decid drselo a l, quien me dio 5 duros para compensarme, me dijo: ya s que vale ms pero slo tengo esto. En todas partes hay gente buena. Me lleg el momento de marcharme, lleva-ba un documento que deca que mi destino era Fuente Palmera, en Crdoba. ramos unos 300 en la estacin, nos metieron en un tren a Calatayud, cuando llegamos, al bajar, me llevaron a la Comandancia, don-de me dijeron: pero si t tienes que ir a Andaluca y me metieron en un mercancas hacia Valencia y de all a Posadas, Crdoba. Cuando llegu a Posadas me encontr revi-viendo la situacin de tres aos atrs slo que haban cambiado los actores, me baj del tren y me encontr con unos individuos que se acercaron a mi con no muy buenas intenciones. Yo intent ensear el salvo-conducto y me pusieron una pistola en la 192espalda y me dijeron: cmo te muevas te pego un tiro que ardes, Rojo!. Me llevaron encaonado al cuartelillo, all me busca-ron en los listados de los de izquierdas que tenan que llegar y yo no estaba en la lis-ta. Por n me preguntaron que a dnde iba y enseando el documento que me haban dado dije que a Fuente Palmera, entonces me dijeron que porqu no lo haba dicho antes, pues porque no me lo haban pre-guntado, slo me haban amenazado. Me dejaron en libertad y pude llegar a Ochavi-llo del Ro, a la casa de mi familia. Lo pri-mero fue presentarme ante las autoridades en Fuente Palmera, slo tuve que hacerlo una vez, eso gracias al indiferente que el compaero puso al rellenar mi cha. Cog la viruela y por eso no pude ir a la mili cuando llamaron a mi quinta, lo hice un poco ms tarde. Estuve 18 meses en el cuartel de Crdoba. Al principio nos tra-taban con desprecio, si ramos unos 300 hombres, 200 habamos combatido en Zona Roja, an yendo nosotros armados se per-mitan el lujo de llamarnos Rojos con mu-cho odio, y a decir cosas como: dale una patada a ese Rojo!. Eso era lo ms normal hasta que un Teniente Coronel prohibi la palabra Rojo en el cuartel, dijo que all to-dos ramos soldados, e iguales. Yo tambin me libr de ir a la Divisin Azul, porque pe-dan voluntarios para ir al frente de Rusia y casi nadie quera ir. En otros cuarteles cuando no haba voluntarios los elegan a dedo, en el mo yo no vi que pasara eso. Cuando termin en Crdoba tuve que ir a Cdiz para coger el barco a Lanzarote don-de estuve otros 18 meses. En las Canarias acab aquel interminable servicio militar en que las vejaciones, el hambre y otras miserias eran el pan de cada da. Creo que he sido afortunado, otros no tu-vieron tanta suerte, volv sin heridas de la guerra, no sufr represalias, no tuve que luchar en la II Guerra Mundial, pude vol-ver a mi pueblo, casarme y tener mis hijos. Pero no pude librarme de la posguerra que fue muy dura para todos, mucha hambre y necesidad, y la pena de no poder ayudar ni a los tuyos porque la situacin era muy difcil. En el pueblo no podas hablar con un grupo de amigos, en cuanto se juntaban tres o cuatro personas ya parecan sospe-chosas de conspirar contra el Rgimen. Y en el trabajo, si alguien te pona en duda o te acusaban de algo ya no te contrataba nadie, a mi no me pas pero si a algunos compaeros. Jos Noguera Castell y su compaera Ana Gonzlez Rubio193En el ao 62 me vine a Cornell de Llobre-gat, aqu he trabajado mucho para sacar mi familia adelante y tambin aqu observ que la dictadura vigilaba por igual pueblos que ciudades. Me acuerdo que cuando la comunidad de vecinos se reuna, tenamos que pedir un permiso para hacerlo, ahora la gente no se cree que eso sea verdad. Quiz, el que mucha gente se atreva a decir que las cosas que hemos vivido y hemos vis-to los que nos jugamos la vida por defender la democracia, no son ciertas, es lo que me ha impulsado a escribir estas lneas explican-do algunos retazos de mi vida. La vida de un nio que luch por la Repblica y la de un hombre que 71 aos despus se siente muy orgulloso de ello. 195JOS ORTIZ PREZAlgunes notes sobre el cos de carabiners i lAFAREEl marqus de Rodil va organitzar un cos militar denominat Cos de Carabiners del Regne, creat per decret del 6 dagost i de lontze de novembre de 1842, respectiva-ment. En proclamar-se la Repblica el 14 dabril de 1931, canviaria el seu nom pel de Cos de Carabiners de la Repblica. El 18 de juliol de 1936, comptava amb una plantilla de: 15.238 homes, 33 mestres armers i 65 comares.Un de les crides del govern republic va ser: Carabiners: en la punta de les vostres baio-netes est la felicitat dEspanya. El cos de carrabiners, era lencarregat de la vigi-lncia de ports i fronteres per a la repressi del contraban, va haver de ser reorganitzat durant la guerra. Als morts en campanya, als que es van exiliar, als que fueron afusellats i als que van patir o van morir als camps de concentraci nazis.El president del Govern, Juan Negrn, li va donar un considerable impuls i va augmen-tar els seus efectius, concedint-los avan-tatges als seus membres, i en particular a lo cialitat. A mesura que el ordre revolu-cionari va poder ser substitut per un altre ms centralitzat, els carabiners van ser re-cuperant les seves antigues missions, a les que es van afegir altres noves. Gran nombre dells van ser traslladats a les zones pirinen-ques, per impedir lencreuament de la ratlla fronterera amb Frana i Andorra de partides o grups, guiats per contrabandistes o pas-tors. Es tractava de perseguits o partidaris dels nacionalistes, o de mossos que en ser cridat el seu reemplao van preferir incor-porar-se a lexrcit de Franco o van tractar de romandre en lestranger. Els carabiners no van aconseguir impedir el pas, per ho van di cultar, in igint als que van tractar de forar la lnia un crescut nombre de baixes. Els carrabiners van formar a ms a ms ba-tallons i desprs brigades de xoc que es van distingir als fronts. Van ser considerats forces molt adictes a Negrn, i, amb evident exage-raci, com el seu gurdia personal. El cos de carabiners depenia del Ministeri dHisenda.Desprs de la guerra civil i segons es dispo-sava en larticulo 4t de la llei de mar, el 196franquisme suprimeix el cos de carabiners i a partir daquell moment correspondria a la Gurdia Civil la persecuci del contraban i del frau en tot el territori nacional. LAgrupaci de Forces Armades de la Repbli-ca Espanyola (AFARE) es va crear en la clan-destinitat, va arribar a tenir aglutinats a uns 8.000 a liats, majoritriament membres de lExrcit, de la Gurdia dAssalt i del Cos de Carabiners de la Repblica a tot Espanya. ngel Rul i Emilio Ortiz el meu pare, resi-dents de Cornell de Llobregat, van pertn-yer al cos de carabiners des dabans de la sublevaci feixista de juliol de 1936. Ambds van estar a liats en lAFARE i en el Partit So-cialista Uni cat de Catalunya (PSUC), indis-tintament i descoberts per la Brigada Poltic Social (BPS), van ser detinguts, empresonats i condemnats. Aix va ser lany 1946.Emblema dels Carrabiners de la Repblica197JACINTO PREZ DELGADOUno de los fenmenos ms caractersticos de la poca franquista y ms concretamente la comprendida entre los aos 1950 y 1970, fue el desplazamiento masivo de muchos miles de espaoles que tuvimos que abandonar nuestros lugares de origen y buscar nuevos horizontes en diferentes puntos de la geogra-fa espaola, buscando un futuro ms segu-ro para nosotros y nuestras familias, dejan-do atrs la precariedad, el caciquismo y los sueldos de miseria.Nac en Montilla, Crdoba, en Abril de 1944,. en el seno de una familia que padeci los cr-menes y represalias del rgimen franquista. En los inicios de la guerra, mi abuelo mater-no, Jacinto Delgado Prez, sali con su mula desde su casa familiar que tena en el cam-po para comprar vveres, como haca cada semana. Nunca ms regres. Lo fusilaron los franquistas y lo enterraron en el cementerio de Montilla, en una fosa comn, junto a otros que, como l, eran republicanos. Ese fue su nico delito.En la certi cacin literal de inscripcin de defuncin del registro civil de Montilla de fecha 27 de agosto de 1979 dice lo siguien-te: .se procede a inscribir la defuncin de Jacinto Delgado Prez, nacido en Montilla, provincia de Crdoba, el da diez y siete de octubre de mil ochocientos setenta y nueve, hijo de Jacinto y de Isabel, domiciliado en Montilla, calle Santa Brgida n 53, de profe-sin agricultor y de estado viudo de Carmen Garca Garca, de cuyo matrimonio tuvieron nueve hijosFalleci en las inmediaciones del Cementerio Municipal de esta ciudad, a las cinco de la madrugada del da diez y seis de agosto de mil novecientos treinta y seis, a consecuencia de las heridas sufridas en en-cuentro con la fuerza pblica, segn resulta de Carta-Orden recibida y su cadver habr de recibir sepultura en el Cementerio de esta ciudad.Mi padre Antonio Prez Laho, tras la guerra vuelve al pueblo, despus de pasar 3 aos por diferentes puntos de Espaa con el ejrcito 198republicano. Es detenido y encarcelado en Montilla, sufriendo torturas y humillaciones durante varios aos. Cuando por n lo libera-ron en 1942 su salud era ya muy dbil debido a las continuas palizas y torturas. A nales de 1943 fallece. Nac solo cinco meses despus de este hecho. No le llegu a conocer.Los familiares de aquellas vctimas, tendre-mos que seguir luchando hasta conseguir que todos los hombres y mujeres que sufrieron aquellos crmenes, se les reconozca su hono-rabilidad y el respeto que se merecen.Dejo atrs aquella etapa negra del franquis-mo, yo por mi corta edad, apenas la sufr, pero mi familia siempre la tendr presente.En el ao 1962, cumpl los 18 aos. Sal de mi pueblo para venir a Catalunya, ms con-cretamente a Sant Joan Desp. Aunque aqu no tena familia, tena algunos conocidos, y esperaba que con su ayuda podra salir ade-lante. Por suerte, as fue. Mi agradecimiento a la familia de Antonio Gonzlez y a Dolores la Quem (ya fallecida), que hicieron que no me sintiera tan solo. Gracias a su hospi-talidad, ofrecindonos su casa, pudo venir mi familia, concretamente mi madre y mis hermanas. As poco a poco mi situacin fue mejorando.En el mbito laboral, empiezo a trabajar en Vidreras Masip, situada en Cornell , y en Alberto Castro, empresa metalrgica si-tuada en Esplugues, hasta que nalmente, en 1968 entro en Siemens. Tena esta empre-sa una gran tradicin de luchas obreras por defender libertades sindicales y polticas.Junto a la empresa Elsa y otras implantadas en Cornell, protagonizaron las grandes huel-gas del Baix Llobregat, que tantos despidos y detenciones gener en nuestra comarca.Fue en este entorno, que empec a tener los primeros contactos con destacados lderes de la lucha obrera, como eran Antonio Garca, Antonio Gonzlez (despedido de Siemens, junto a otros 41 compaeros, en septiembre de 1962 en donde comenz el despertar del nuevo movimiento obrero de la comarca). En el ao 1972 me a lio a CC.OO., y me pre-sento a las elecciones sindicales, siendo elegi-do enlace sindical de la empresa Siemens. Pos-teriormente fui elegido miembro del Consejo Rector de la Cooperativa de Consumo Corne-ll, en donde conoc a Jos M Lque destaca-do dirigente sindical de la empresa Elsa. 1980. AA.VV. Les Planas: De izq. A der. Juan Ramos (Diputa-do), Blas Benito y Jacinto Prez199En el ao 1973, ingreso como militante del PSUC, participando activamente en el comi-t local de Sant Joan Desp, formando parte de la junta de la AA.VV. Las Planas., desarro-llando junto a otros compaeros la vocala de Sanidad.Dicha vocala desarroll tareas de informa-cin y divulgacin en diversos temas sani-tarios (diabetes, hipertensin, psicologa, alcoholismo, drogadiccin,) los cuales, en aquellas fechas, eran bastantes desconoci-dos para todos nosotros. Dicha labor se llev a cabo gracias a la ayuda de diferentes espe-cialistas del ambulatorio de la S.S. de Corne-ll, entre otro los doctores Isern y Eduardo Alonso de Sant Joan Desp, que en su mayor parte ejercan esta labor colaborando con la entidad.Paralelamente, otros grandes temas como la educacin y el urbanismo, eran los prin-cipales d cits de nuestro barrio. Llevamos a cabo grandes luchas vecinales para dar so-lucin a los graves problemas que en estos campos tenamos.La poblacin de Sant Joan Desp pas de tener 4.771 habitantes en 1960 a 16.055 en 1970 (11.284 nuevos habitantes), es decir tuvo un incremento poblacional del 236,51 %, la ms alta de todos los municipios que comprenden el Baix Llobregat . En el ao 1970 se encon-traban sin escolarizar 1.507 nios entre 6 y 14 aos. La formacin profesional (FP de 15 a 16 aos) arrojaba un saldo negativo de 510 plazas. En la educacin preescolar (menores de 6 aos) exista un d cit de 1.207 plazas, que quedaba solapada por la actitud de mu-chas familias sobre la conveniencia de enviar a sus hijos, de corta edad, a estos centros o guarderasEn el ao 1979, despus de este periodo de lucha obrera, poltica y vecinal por acabar con la dictadura franquista, conseguir el bienestar de nuestros barrios y la democra-cia, por n llegan las elecciones a nuestros ayuntamientos, el ltimo reducto franquista que quedaba en el pas.En nuestro pueblo, la candidatura comunista del PSUC, con Carles Riba como cabeza de lis-ta, y de la cual yo formaba parte, consigue la mayora absoluta. Estaba formada por hombres y mujeres que haban luchado en las asocia-ciones vecinales y de padres de alumnos para dar solucin a los problemas de este pueblo. 1980. Manifestacin por recali cacin de terrenos para equipamientos sociales. De izq. a der: Antonio Garca, Ja-cinto Prez, Rafael Algaba y Carles Riba200La honestidad y responsabilidad de todos eran de sobra conocidas por los vecinos. Empieza a funcionar la democracia que ms cerca est del ciudadano. Con los ayuntamientos en bancarrota y las le-yes franquistas en vigor que limitaban cualquier iniciativa democrtica, empezamos nuestra andadura en el ayuntamiento. Siempre topn-donos con leyes locales que frenaban al nuevo consistorio, que en algunos casos debamos ig-norar, o evitar, si queramos que la democracia se abriera camino.Tuvimos la gran suerte de tener como primer alcalde democrtico a Carles Riba, un hombre honesto, trabajador y con una gran visin de futuro. Gracias a ello nuestro pueblo tiene hoy grandes equipamientos comarcales (parques To-rreblanca, Fontsanta, hospital comarcal,etc) y una ordenacin digna de nuestros barrios. 1979. Balcn del Ayuntamiento de Sant Joan Desp. El Alcalde y otros concejales reclamando escuelas: De der. A izq: 3 ngel Saavedra, 7 Jos M Lque, 8 Carles Riba, 9 Rafael Algaba, 10 Jacinto Prez, 12Miguel Feria y el 13 Antonio Garca.No por ello dejo de reconocer la gran labor de continuidad y desarrollo llevada a cabo por nuestro segundo alcalde, Eduard Alonso. Tanto con uno como con otro, la relacin con la AA.VV ha sido siempre satisfactoria. Espe-ramos que contine as, para que se siga te-niendo en cuenta la opinin de los vecinos.Finalmente, quiero agradecer la compren-sin y el apoyo que siempre han tenido para con nosotros nuestras familias, mujeres e hi-jos, que perdieron muchas horas de ocio y relacin familiar, por tantas horas dedicadas a nuestras tareas polticas, sindicales y veci-nales. Aquel esfuerzo y dedicacin de todos noso-tros, fueron nuestra aportacin para el cam-bio poltico y la consolidacin de la democra-cia. Un homenaje a tantos hombres y mujeres que no pudieron ver el nal de la dictadura en nuestro pas.2004. Jacinto Prez, en el centro con su mujer M del Car-men Cruz y sus hijos Jacinto, Rafael y Jos Luis.201HELENA RICART I CEBRIN (1913-1999)Empar Fernndez GmezMoltes de les histries de les dones que van viure la guerra civil i la dolorosa postguerra a Catalunya sn histries tristes, commovedo-res, histries que ens parlen de lluita cons-tant, de resistncia, de misria, de soledat o de prdua. Una daquestes histries trgi-ques, potser la ms trgica de totes les que he sentit explicar, s la de lHelena Ricart, cornellanenca dadopci i supervivent per voluntat i coratge.LHelena Ricart i Cebrin va nixer lany 1913 al Pas Valenci. Filla de Lorenzo, escorta del rei, i de Rosa, minyona a Barcelona, arriba a Cornell sent una nena. Les circumstncies fa-miliars obliguen als lls de la famlia des de ben petits, tamb a lHelena, a collaborar amb el seu treball al sosteniment de la famlia. En companyia dun germ seu i de bon mat marxen de Cornell i van a buscar els feixos de diaris que vendran al quiosc del Barri Centre.Ben aviat lHelena coneix i senamora de Jo-sep Teixid i Vil, treballador de la indstria cotonera i activista sindical a Cornell. Josep Teixid s un comunista convenut i esdev el motor de la cllula local del Partit Comu-nista dEspanya que lany 1936 sintegra en el PSUC. Quan esclata la guerra el company de lHelena marxa al front i esdev comissari poltic; lHelena roman a Cornell i es fa c-rrec del seu germ que ha quedat coix arran duna infecci i no troba feina i duna mare gaireb impossibilitada. En absncia del Jo-sep, que torna a Cornell espordicament, lHelena passa terribles di cultats per acon-seguir tirar endavant la seva famlia; per el pitjor est per arribar. Amb lentrada de les tropes franquistes a Catalunya en Josep Teixid, home profun-dament comproms en la lluita antifeixista i membre destacat del PSUC, es veu obligat a deixar el pas i sestableix a Rion, Frana. LHelena resta a Cornell passant privacions difcils dimaginar. Poc desprs, al mar de 1939, lHelena pareix el seu primer ll. El nen morir a ledat de nou anys sense ha-ver conviscut mai amb el seu pare al bell mig de la misria familiar ms absoluta i de la desesperaci de la seva mare.202Lany 1944 Josep Teixid torna a Espanya pel Pirineu aragons i participa en lintent infructus doposar resistncia armada al rgim franquista. s detingut poc desprs i empresonat a Saragossa. LHelena, que necessita cada cntim per portar un plat a taula, no el visita perqu no pot comprar el bitllet. La condemna s a mort, per afortu-nadament la pena capital no ser mai exe-cutada i de Saragossa el presoner passa al penal de Burgos. Mentrestant a Cornell les coses empitjoren: la mare de lHelena mor, tamb el seu nic ll. El seu germ Manel ha estat detingut i acaba a la pres per la seva implicaci poltica.Lany 1950 Josep Teixid es posat en lliber-tat i torna a Cornell. La parella recupera la convivncia i fruit de la relaci neixen dos lls ms que sobreviuen durant molt poc temps. El Josep, infatigable, exigeix que els seus lls siguin enterrats com cal, malgrat no passar per lesglsia. Els responsables locals daquests afers shi oposen, per el Josep or-ganitza una comitiva que acompanya el tat ns al cementiri del purgatori, un espai es-pecial dins el cementiri municipal. Sn ben pocs els ciutadans que gosen participar en el seguici, la major part es tanquen a casa seva per no ser vistos ni relacionats amb el desconsolats pares. En Josep i lHelena que tot i no militar pol-ticament comparteix les seves conviccions passen la postguerra venent diaris al quiosc de la Plaa Llus Companys, a tocar del mer-cat municipal. Des del mercat organitzen la solidaritat amb els presoners que encara res-ten a les presons franquistes, distribueixen clandestinament propaganda i esdevenen la representaci del PSUC a Cornell. Conti-nuen clandestinament la lluita a la que han dedicat tota la vida i sobreviuen a les fatali-tats en una austeritat extrema, sense records comprometedors, sense fotogra es les que acompanyen aquestes lnies sn algunes de les poques que encara es conserven i han es-tat cedides per Maribel Salsench, bona amiga de la parella. El Josep s detingut en diverses ocasions i empresonat a la Model indefectiblement sempre que el Caudillo visita Barcelona, apallissat i torturat ns a lextenuaci. Tam-b lHelena va a parar a la pres i s obligada a sentir els gemecs i les lamentacions del seu Helena Ricart i Josep Teixid amb un de sus lls. 203home en ser colpejat repetidament. Hi ha qui a rma que tamb ella va patir cops i pa-llisses en ms duna ocasi. Noms es tenen lun a laltre. Lany 1979 la parella fa realitat un dels seus somnis, el viatge que han espe-rat tota la vida, visiten lURSS.Vdua des de 1992 i sense famlia al seu cos-tat els darrers anys de la vida de lHelena sn dintensa soledat i de profunda decepci per la conjuntura poltica que travessa el pas.LHelena Ricart no va defallir mai, tampoc no va baixar mai la gurdia. Va morir lany 1999 i les seves cendres descansen al costat de les del seu marit.A la dreta Helena Ricart acompanyada del seu primer llNota enviada per Josep Teixid amb motiu de les festes de Nadal205Segons el que he sabut den de la meva presa de conscincia, lo gener de 1940 a lentorn de les onze del mat, ma mare va recuperar la seva ingravidesa desprs que en el nmero 3 de lantic carrer del Marbre, actualment Gustavo Adolfo Bcquer, de Cor-nell, em diposits en aquest mn. Vaig ser lo segon en lordre de nascuts, que anys des-prs arribrem a quatre.Daquells temps men recordo de la foscor, bombetes de 15 wats als carrers, del fred, de la por, sobretot de la por, ja que el 1948 vaig veure com senduen mon pare emmani-llat desprs descorcollar la casa: quadres, matalassos, armaris Jo que aleshores te-nia 8 anys no entenia res. De cop i volta la casa somplen dhomes amb gavardina que sendugueren mon pare per tancar-lo a la pres. Per idees, deien uns, per poltica, co-mentaven daltres. Aquests eren els comen-RAMN RULO I BARGALLtaris de la gent del carrer per referir-se als que agafaven.En Ramon Bargall Rom i Na Cinta Sabater Caigueral, els meus avis paterns, tenien una paradeta al mercat de Cornell de fruita. Mercs a aquest modus vivendi vrem poder sobreviure tots ja que al tancar el pare que-drem sense cap mena dajut.Sis mesos ms tard, en lliurar mon avi tres mil pessetes de ana, mon pare sort al ca-rrer en llibertat condicional.A Vilanova i la Geltr on vivia la meva via paterna fou lencontre amb mon pare de mon germ i meu, que hi havem anat abans. Des-criure la joia del que va suposar recuperar lo pare no s fcil dimaginar, per aquesta bona nova, malgrat tot fou breu. Al pare li varen aplicar la llei del que llavors es deia lo pacte de la fam: surt al carrer, per ning no et donar feina. Mon pare havia estat un temps de llister a lempresa de Bartomeu Ri-bas i Palau, dedicada a la construcci. Den el seu empresonament en fou acomiadat. A lentorn de dos anys ms tard, i per les ges-tions de mon avi Ramon, readms per com a pe.206Romanent a la Model lo cap de famlia, Lola Bargall, ma mare, angoixada per la situa-ci, va anar a parlar amb qui en aquell temps era professor de les aleshores anomenades Escoles Nacionals de la Rambla a Cornell, en Joan Roquet i Vilar. Desprs dhaver-la es-coltat li digu que no samons, que mentre durs la situaci no havia de partir per les despeses que generava la formaci de mon germ i la meva, costos que incloen les ho-res que en aquell temps sen deia de reps. Vull recordar aquell home, republic, bon re-ferent i millor persona. Daquell tram negre de la meva vida en vaig prendre bona nota ja que aix no soblida mai. Tenia dotze anys quan em vaig incorporar al mn del treball. Fou al taller del Sanglas. La tasca, una comanda de corrons que calia per a la maquinria duna empresa del tx-til. Com que feia lhorari de les 6 a les 14, apro tava les tardes per anar a lescola a re-cuperar.Quan es varen lliurar els darrers corrons de la comanda vaig anar al peix, de camlic amb la Maria. Tinc memria que baixava amb lo carret carregat de gel per conservar el peix. Abans es feia aix. De la fbrica del gel ns al mercat antic del centre era el recorregut habitual.Ms tard amb el Massana em vaig estrenar com a aprenent de lampista electricista, quan no havia fet els 14 anys, traginant pe-ces de plom amb un pes duns vint quilos o ms a distncies de ms dun quilmetre. El transport es feia tot a peu sense cap mena de vehicle, traginant la caixa deines dels operaris que pesava lo seu.L1 de setembre de 1954 em vaig incorporar al taller daprenents de Siemens per tal de rebre la instrucci primria prvia. Sis mesos ms tard, i per haver-ho sol.licitat, vaig ser traslladat a la secci dinstal.lacions elctri-ques com a aprenent amb jornada partida, de tres quarts de vuit ns a les tretze, i de les catorze hores quinze minuts a les divuit hores i deu minuts, que sortem disparats per agafar el tren ns a Sants, i dac ns a lEscola del Treball a peu, on estudivem O cialia i Mestratge do cis.Atenent a uns saborosos contractes, lany 1959 vrem eixir envers Astano, O Ferrol, contractats per Macosa, Barcelona, Valncia, per un muntatge de quatre ponts grua i vuit prtics. Aparegueren dos companys i jo per incorporar-nos.Lo temps a Siemens havia estat dol, sense traumes. Ara per, desprs dentrar en aquell mn, tadones de quin s el seu tal dAquil.les quan comena a morir la gent. En un assaig per veri car la resistncia a mxima crrega i mxim alcan duna grua prtic, els cargols que unien la part superior amb la del prtic quedaren literalment segats. Per aquestes circumstncies caigu lo mdul-ca-207bina amb lo pic cap endavant. Poc desprs es decant sobre la banda dreta. Com a resultat de laccident moriren dos companys, apart dels que resultaren ferits.No feia ni tres mesos que un soldador havia mort electrocutat en tocar amb el front una lnia de 380 volts que de tan baixa hi tenia accs amb lo cap a peu dret.Segons el que es va dir, les grues havien estat projectades i disssenyades a Espanya, inspi-rades en un model japons.Dies desprs del segon i greu accident, mor en caure de ms de 40 metres, un mecnic que treballava en la base del con invertit.Daccidents nhi ha hagut sempre, per les condicions precries daleshores i la manca de seguretat estaven presents a totes hores.Tot i sent per accident la causa de les morts, les prestacions econmiques eren de misria i companyia. De tota aquella trgica tragdia, anavem arxivant el que quedava. Els morts resten morts!Dues companyies i dos muntatges per anar al capdavall a aterrar a una factoria que amb el temps esdevindria famosa, ubicada a lAlmeda de Cornell. Sanomenava Lami-nados y Forjados de Hierros y Aceros, S.A. abreviat LAFORSA, com a o cial de primera electricista. Lo sis dagost de 1964 em vaig incorporar al que seria per als propers divuit anys segents el sou i feina, sense oblidar els moments de trascendncia i poltica que van suposar aquells temps de transici i de canvis.Caldrien molt fulls i molta tinta per consignar tants moments de por i dangoixa, de lluita, de joia i de triomf.Lo 1966, desprs dels requisists de rigor, vaig ser elegit Jurat dempresa pels quali cats.Un pic que ho has estat, et planteges: I ara, qu cal fer?LAFORSA fou concebuda entre altres raons per ajudar la manca de ferro que es produ en la dcada del 1960-1970, quan lo pas es posava en marxa. Pels horaris, tres torns de mat, tarda i nit, a ms dun torn central al mat i tarda. No era en aquell temps un mo-del pel que feia a serveis de menjador, ves-tuaris i daltres prestacions. Amb tot aix, ms alguns escrits reivindicatius, ja vrem tenir coses a fer.Com a fets trascendentals en qu un pren conscincia, men recordo de qui en aquell temps ja destacava. Era el Ruiz, que alesho-res pertanyia a la plantilla de Rockwell Cer-dans, al terme de Gav. Aquell company ja ens informava de la seva situaci i demanava la nostra solidaritat.208Hom pensa que la solidaritat s la clau per generar lenergia i la fora que els cal als ms febles individualment, perqu la clas-se treballadora en genreral, si no suneix, t molt poc a dir i a fer. Cal afegir un al-tre aspecte fonamental: la supervivencia, ja que en esclatar una situaci con ictiva greu, la tendncia pel que fa als elements repri-midors consisteix en escapar els dirigents, caps, lders i mxims responsables.Davant daquests perills cal habilitar els mit-jans de manera que, quan comencin els hipo-ttics empresonaments hagin estat previstos i a punt els elements necessaris per evitar un possible trencament dels lligams essencials, cosa que podria signi car la debacle. Tampoc ens conv lexcs de protagonisme, perqu tenim el perill de convertir els elements ne-cessaris en imprescindibles, cosa que no con-v a ning.Si agafem un boc de carn o peix, el posem a un cubell ple daigua neta i en fem un con-trol microscpic, observarem que en poc temps laigua shaur infectat. A lescola sindical verticalista on hi hagu gent de la branca txtil, ram de laigua, metall, fusta, etc, llevat dels que passaven olmpicament, molts ens anvem contagiant. La vida i el Baix Llobregat foren una magn ca acadmia de lluita i reivindicacions constants i perma-nents. Lluitadors i lluitadores esforats i in-cansables que visqurem amb les mateixes esperances i somnis. Cada lluita, cada acci o experincia ens dugueren al mateix estat a milers de persones ms o menys conscients de pertnyer a una classe, la treballadora.La gent tamb sinteress i conscienci quan veien mitjanant els convenis, sobretot quan eren reivinduicats i conquerits, les millores aconseguides.Ara, quan arrib el vessament del Llobregat a la primera vaga de LAFORSA, els treballa-dors, com en una premonici, van enfortint-se preparant-se per a la gran lluita propera.Quan en Santiago Domnguez Ontoria que vin-gu de Santo Domingo per a fer-se crrec de la gerncia de LAFORSA ens va comunicar les intencions de la Direcci en el sentit de fer grans reformes a la laminaci, li vrem dir que fes el que considers ms convenient, per que ens respects el promig individual corresponent de prima a la producci. A LA-FORSA el personal de torn i daltres perce-bem en funci de la categoria professional i el lloc que ocupvem en lorganigrama, una quantitat en concepte de prima a la pro-ducci en funci del ferro produt. Aquestes quantitats suposaven al voltant del 40% de les nmines salarials individuals. Per aquesta ra hi havia linters general que tot funcio-ns b. Per no va ser possible. En acabar les obres i desprs de dies, setmanes de fora proves i ms proves amb resultats poc sartis-factoris, es generaren tibantors ns a nivells insuportables i esclat el con icte!209Una ordre, una resposta ms mal que ben entesa, i vingu lacomiadament: en Sria al carrer!. La resposta fou instantnia. A LAFORSA els treballadors no estvem dispo-sats a tolerar una injustcia com aquella i el Calvari sinici.En pocs dies vingueren els primers acomia-daments i les llistes negres, les cartes per dividir voluntats, les tpiques purgues capi-talistes.Pass lo temps. Lo cabdill que est malalt, el Cisco es mor i entra el Rei. Els treballadors de LAFORSA sadonen que la cosa sallarga, que els de dalt volen fer rodar caps, sona lalarma. Cal moures, sn dos-cents al ca-rrer, les barbes comencen a crixer, la roba de treball ser lniforme de combat i co-mencen la tasca informativa, que la gent s-piga el que passa, que el poble sassabenti del que est succeint. Universitats, col.legis, diaris, empreses. Solidaritat, ens cal ajut. El con icte sallarga i la butxaca sescura. I arriben els ajuts, ns i tot divisa estrangera, 5000 corones que els suecs ens fan arribar. Aguanta fora i LAFORSA aguan-ta!, resisteix fora i LAFORA resisteix! Ara anem al Bisbat i a Montserrat amb lAbat. Comeno a lmar, i vaig lmar!Per estar al dia del que passa ens veiem cada dia al Sindicat de Cornell: Rulo, date el pa-seillo! I els expliques quelcom que els aixe-qui la moral. Arrib Nadal i a casa nostra on els nostres lls i dones pateixen com nosal-tres: angoixes i misries, vnen els torrons, la moral s alta, la moral no samolla.A la Cavalcada dels Reis hi anem pac -cament, els de LAFORSA acompanyant els Reis. De sobte vnen els grisos! No duien carb ni joguines, per portaven llenya i la van repartir a dojo, ns que es quedaren a gust.Malgrat tot la lluita es mant, LAFORSA aguanta i aguanta.Ara, al Parc de les Aiges de Cornell, tots els participants, gent del Baix Llobregat, gent del poble, voluntria i generosament contribueixen econmicament. Msica, sar-danes i el Rulo que els cant; La marieta de la samarreta estreta, un xit. LAFORSA amb el poble i el poble amb LAFORSA. Jor-nada eterna, inoblidable, histrica. Marisol Iglesias Fabal i la seva lla Silvia Rulo210I altre cop es torna a repetir una altra jor-nada entranyable. Ara en un cinema a Sant Ildefons, on rebem la solidaritat duns m-sics joves del Pas Basc. Magn c. El lloc ple de gom a gom, la gent aplaudint i cridant FORSA, FORSA! Fou apotesic. Dies ms tard prenem la gran decisi, tan-car-nos a lEsglsia Parroquial de Santa Ma-ria de Cornell: els homes al Temple! Les do-nes es posen el nostre uniforme de combat, surten al carrer. De moment tot resta tran-quil, temps que les dones apro ten per pas-sar-nos queviures i begudes. La nit s freda i entren termos amb caf calent, cosa que sagraeix. Comena un altre dia. A mesura que avana, van reforant la vigilncia a les dones, ja no les deixen apropar-se, per elles no sarronsen. Mantingueren lo submi-nistrament. Desprs hi hagu una notable concentraci dels antidisturbis. De sobte ca-rreguen amb contundncia, la gent es retira. Encapalant un grup que sha reuni cat, les dones, magn ques!, van cap al Sindicat.Lo gener de 1976, com qualsevol altre, es feia fosc ben aviat. Del Campanar veirem com aporregaven annims companys i com-panyes que havien vingut a manifestar la seva solidaritat amb LAFORSA. Jo anava l-mant.Al voltant de la una de lendem, la policia ens va desallotjar. Un grup al carrer cridava enrabiat: FORSA!, FORSA!, FORSA!, FORSA!.Les negociacions es mantenien . Com sempre volien tallar colls.Finalment, tips ,emprenyats i fastiguejats ,la gent salt i esclat la vaga general: dels po-rrons dAbrera, Martorell, Castellbisbal, Mo-lins, Sant Feliu, Sant Joan , Esplugues, Sant Just, Sant Boi, Viladecans, Gav, Prat i Corne-ll molts i moltes deixaren els tallers, fbri-ques de tota mena, posant en perill llurs llocs de treball, i sincorporaren a la protesta per les llibertats democrtiques i contra les injus-tcies. La gent es mogu dun cant a laltre, amunt i avall, en manifestaci permanent. Desprs al Sindicat on es parl i es cooordin leslgan que sempre ha estat amb LAFORSA: Readmissi!Apro to per anar lmant. La Derbi 49cc em permetia mourem al meu gust del cap damunt al cap davall esquivant els entrebancs. Al bell mig del con icte es convoc una gran marxa a peu del Baix Llobregat al Govern Civil.1976. Parc de les Aiges. Solidaritat con Laforsa. Ramn Rulo davant de 2.000 treballadors211A la vaga es calcula una participaci de ms de 60.000 persones que en posar-se a caminar ens convidava a la re exi: era gent de tota mena i condici, gent treballadora com nosaltres dis-posats a lluitar amb nosaltres perqu la situa-ci dels treballadors i de la societat en general millors. Per aix ara venien a oferir-nos el seu suport. Quant daltruisme!, com es pot pagar un deute tan immens, una hipoteca que ens compromet per sempre?Milers i milers dhomes i dones trepitjaven ferm el terra envers lo seu dest: arribar ns a Colom i arribar plegats ns al Govern Civil. De bon mat ja mhavia traslladat al Barri dAlmeda per lmar unes seqncies les quals intua in-teressants . En acabar, vaig anar al sindicat i tot seguit cap a Barcelona per Esplugues. En arribar al pont daquesta localitat, la G.C. ha-via barrat lo pas, cosa que moblig a fer un tomb i eixir a laltra banda, on camu at vaig treure una seqncia del bloqueig i vaig anar fent cam, rumiant sobre qestions diverses. Sem va ocrrer de pujar a Colom, on des del seu mirador podria rodar una bona perspecti-va, per no va ser possible, la repressora a cavall va fer anar endarrera els companys que volien arribar al seu objectiu. En aquest punt cal fer menci dels qui, barrats, hagueren de modi car la ruta per torrents i camins de mala mort, elles especialment amb calat poc ade-quat, arribaren amb los peus sagnant.Malgrat tot lesfor amb totes les pgines per escriure daquells herois, simpos nalment una retirada estratgica. De bell nou calia un pas enrera per no cremar reserves, FORSA aguanta! FORSA resisteix!. Per el cansament comena a evidenciar-se, especialment en quedar-nos sols. De sobte noves propostes, fortes sancions, de tres i sis mesos de feina i sou, per sense acomiadar ning, proposta que saccept. Passat lo temps ens queden els records dels que ja no estan entre nosaltres. Voldria dedicar-los un emocionat record a tots ells. Sempre men recordar daquella pica vaga on es vess tan-ta generositat, altruisme i solidaritat.Si mho permeteu i abans de cloure ,voldria fer un crit que ha de ser prova perenne per a to-thom : Visca la classe treballadora!Ramon Rulo i Bargall, desprs de treballar 24 anys a Formaci Professional com a professor Tc-nic dElectricitat, roman feliment jubilat entremig de trastos vells i llibres con ant a trigar fora temps per descansar en la pau del Senyor.1976. Congrs de Cultura Catalana213NGEL RULO I CORTS (1909-1992)Ramn Rulo I BargallA mon pare, mestre i tutor, per tot el quemenseny i ajud a caminar per aquestmon amb rectitud, justicia i solidaritatEl 9 de mar de 1829, el general JOSEP RAMON RODIL-Marqus de RODIL- amb el propsit de perseguir el contraband i el frau, cre per reial decret: Linstitut dels CARRABINERS.Pel que sha dit i pel que sha comentat, aquest cos que va haver de suportar les guerres i con ictes de bona part del S-XIX i prop de mitja centria del S-XX- havia estat funcionant fora b, ns que en arribar als anys 1939-1940 quan Cautivo y enjaulado el ejrcito rojo, aquells usurpadors, aquells rebels Amos i Senyors per la grcia de Deu i les bombes de La Cndor, linstitut dels CARRABINERS fou qestionat i rebutjat. Per aquestes incali cables qestions, lany 1940 per decret i per sempre lo cos de CARRABI-NERS rest dissolt.Lo temps shava esgotat. Ja era fora de comptes. Finalment en un part cali cat dels normals, va nixer el nad que venia amb un aspecte fora saludable. Havia nas-cut a SIRESA on ANGEL RULO SALAS, mon avi patern, sergent dels Carrabiners, havia estat traslladat per fer-se crrec dun punt de control i vigilncia a la frontera amb Frana.Na GUADALUPE CORTS MENA, la meva via paterna, i ANGEL RULO SALAS, varen ins-criure el nin nascut aquell 23 de mar de 1909 a HECHO, partit judicial de la provn-cia dOSCA. Lo patronmic fou ANGEL. Els cognoms: RULO I CORTS.Abrigant-nos amb un barns foradat i al vol-tant del braser quan erem petitons lo pare A.R.C. suposo que amb certa melanga- ens parlava dels freds pirinencs, daquells hiverns tan crus i les di cultats a lescola i llurs camins intransitables i perillosos. Tam-b ens va assabentar de quan destinaren son pare Angel Rulo Salas a Mallorca, cosa que els oblig a creuar lo mediterrani, que malgrat anar els vaixells a vapor, era tota una odisea. En cloure lo temps de destina-ci a les Balears, mon avi i la seva famlia vingueren envers Vilanova i la Geltr on es-214tigu ns el 1923, que per necessitats del servei es trasllad a Tossa de Mar, on en un temps breu contragu una malata desco-neguda que loblig a ingressar a lhospital de Girona, on en pocs dies va morir.Aquest fet luctus convert a mon pare en orfe dels Carrabiners, opci que li va permetre dingressar en complir ledat re-glamentaria al col.legi on ho feien com a educandos. Aquest centre docent on ac-ced mon pare l1-7-1926, es trobava a la localitat de SAN LORENZO DEL ESCORIAL.Pel que es deia, els educandos, joves i sans amb ganes de menjar-se el mon, ana-ven justets pel que feia al menjar, on una castanya valia lo seu pes en or. Mentre lo tempus fugit el temps fugia.El nou de febrer de lany 1931 superades les proves i programes establerts, Angel Rulo i Corts sortia del col.legi com a Ca-rrabiner dinfanteria desprs del sis anys de permanncia continuada.Presentat a la COMANDANCIA DE BARCELO-NA de la qual en depena, anar destinat a la caserna de Vilanova i la Geltr, incorpo-rant-se.Ensems a Vilanova mon pare coincid amb Ra-mon Bargall que tenia dues lles, Lola Bar-gall Sabat que nera la petita. En passar lo temps conegu i tractar mon pare. El 1933 es casaren a Barcelona.Lhivern de 1936 mon pare es va allistar al curs previ que feien per a poguer ascendir a caporal. Superades les proves amb xit el mes dagost, com a comandant de la plaa, sincorpor al Garraf, lloc que ocup ns el 1937, que lenviaren al front de Llevant lo 1938. A Castell de la Plana sort amb el grau de sergent. Aquest seguit dascensos es va repetir quan a Orihuela, Alacant, a lescola militar per a o cials mon pare va aprendre lo ci, ns que ms tard ascendir a Tinent dels Carrabiners.Josep Ramn Rodil, Marqus de Rodil, general i fundador dels CarabinersEmblema de lAcademia dels Carabiners215Angel Rulo i Corts, en la seva etapa blica, es mogu en el triangle Castell-Terol-Valn-cia-Picassent, on rendiren armes lo mar de 1939.Les guerres son cruels, la dEspanya immi-sericorde perqu a ms fou guerra civil. Daquesta hi hagueren batalles i combats a dojo com la de Brunete, del Nord, lEbre, Es-padn, etc. La de Terol es caracteritz per la cruesa en els combats, malgrat aix el ms dur es produ en coincidir el frec a frec amb un hivern que va batre rcords pel que feia a les baixes temperatures menys 20 graus centgrads-. Els civils i els combatents patien congelacions i en moriren a milers. La para-doxa dels morts per congelaci, la rialla que els queda en el rostre com si riguessin-.En tornar de Picassent mon pare fou depurat. JUSTO RULO CORTS, germ petit i, com mon pare, tinent dels Carrabiners tamb. Tot i ha-ver sortit sense crrecs, lany 1940 laparell antidemocrtic instal.lat a la pell de brau els expuls sense cap dret i per sempre.Temps fugit i mon pare sincorpor com a llis-ter a la constructora BARTOMEU RIBAS I PALAU a Cornell. Els sous eren de misria, shavien destrut pobles, ciutats, conreus i, sobretot, origin un multimilionari deute per pagar aquella hipoteca que van generar els ajuts de tota mena que els pasos feixistes enviaren als rebels, ajuts sense els quals no haurien guanyat la guerra que havien provocat.La lacra daquells temps, lestraperlo. De p tan essencial- nhi havia poc i negre, barre-jat amb coses estranyes. El blanc, mancava i destraperlo. Segons el meu parer el per-sonatge ms representatiu daquella mis-rrima postguerra va sser en Carpanta, sem-pre famlic pensant en els entrepans i en el menjar que podia arreplegar. El coneguerem llavors a la revista dhumor PULGARCITO, on Carpanta represent delment pencaires i marginats que les passaren magres. Tot el dia tenes fam, malgrat les llentes, les fa-rinetes i els moniatos, men que imped la nostra ascensi al cel abans dhora.Seqncies a dojo. A la Rambla de Barce-lona es recollien les burilles que llenaven els fumadors. Els fumadors de puros eren perseguits ns que llenaven les acaballes del puro. De vegades, en coincidir ms dun aspirant al trofeu hi hagueren raons ns i tot. Pel que fa a malalties cal no oblidar els polls, el piojo verde, el tifus, i la ms esgarrifosa daquell temps: la tuberculo-si. Lalternativa: sobreviure amb alimenta-ngel Rulo i Corts a lAcademia216ci de cient i recursos farmacutics insu -cients. QUIN PANORAMA !!Amb tota aquesta indesitjable situaci hi ha-gueren fora dels vencidos y desarmados certament venuts i humiliats-, que pen-saren que calia fer quelcom, organitzant-se perque les coses canviessin. En aquest punt voldria obrir un espai i dedicar-lo als homes i dones que, dintre i fora del pas, mantingue-ren lesperit viu i ferm i, si calia, perdent ns i tot la seva prpia vida.Al Baix Llobregat hi hagu, entre daltres, gent del PSUC, UGT, PSC i de la AFARE, sigles on calia transcriure Associaci Forces Arma-des Repblica Espanyola.Plegats sorganitzaren per ajudar els empre-sonats i necessitats amb rifes, cupons i crean estructures dinformaci i propaganda, es-sencial per que la gent estigus ben informa-da. Quan va cloure la segona guerra mundial, hi hagu un temps en que els venuts Republi-cans cregueren en un proper restabliment de les llibertats democrtiques i poltiques. Per accelerar aquestes possibilitats, sembla que es volgu organitzar una gran manifestaci a Barcelona, que aleshores pretenia cridar latenci dels aliats vencedors del monstre feixista. Malgrat tot, abans daconseguir els seus propsits possiblement dintre de tanta gent hi hagu ms dun in ltrat i con dent- personatges dels qui mentre dur la situaci el rgim en va treure fora pro t.En arribar a aquest punt, hom pensa que no es tingueren en compte el que sha sabut ms tard dels interessos, el repartiment i les rees din uncia en el nou ordre mundial, aix com la guerra freda on el franquisme viga doccident, catlic i apostlic, salvador del mon contra el comunisme i els judeo-masnicos de triste memoria, valors que segons Nord-Amrica i un grapat ms de pasos, que pels seus interessos, digueren que calia preservar.No havien transcorregut massa jorns quan comenaren les detencions, interrogatoris, apallissaments, tortures i maltractaments de tota mena, els mtodes eren fora re nats. Els cops els hi donaven en els runyons, res-pectant la cara. Quan mon pare mor tena els dos ronyons fets malb, els metges no ens varen aclarir mai el perqu.Pel que fa a la cara voldria contar el que li pass a mon pare quan els seus tortura-1943. Cornell: de esq. a drta, Angel Rulo, Lola Bargall i Sabat Ramn Rulo, Antonia Rulo i Corts, Eladia Gmez y ngel Rulo i Bargall.217dors en quedaren tips. Al febrer de 1948, a lajuntament de Cornell on succeren els fets-, un nombre indeterminat de companys detinguts pel mateix afer i mon pare, em-manillats i esperant el seu trasllat a la Via Laietana de Barcelona, romanaren a terra i contra la paret. Mon pare coincid prop dun radiador de calefacci on hi arrepenjava el cap. De sobte aparegu el cap del urbans que li deien el morrut, quan en un rampell el tract de perro rojo i daltres insults. Fi-nalment li don un cop de puny tan fort a la cara que el tir contra el cantell viu del ra-diador i que li bad la cella esquerra, per la qual cosa sagn com un assortidor, quedant-li el rostre i la roba empapats en sang com un Ecce-Homo. Quan el comissari responsable de loperatiu sassabent del incident, da-vant de tothom lamena que no toqus cap dels seus detinguts. Quanta hipocresa !!! Tota la nit apallissant !!! I ara ???De lajuntament de Cornell foren traslla-dats a la Direcci General de Polica que en-cara es troba a la Via Laietana de Barcelona. Quan els va semblar els engarjolaren a la Mo-del. Poc desprs dingressar en aquest centre penitenciari, ma mare, com a cosa natural, shavia aturat davant de les escoles nacio-nals de Cornell. ngel Rulo i Bargall mon germ gran i jo- anvem amb ella. De cop i volta i sense saber per on, aparegu aquell animal sense entranyes que sadre a ma mare i li prohib que saturs a parlar amb ning. Mon germ i jo, que aleshores tenem 8 i 10 anys, amb tot el que passava estvem esgarrifats. Sense saber ni com ni quan ma mare prengu fora i sencoratj, escridas-sant-lo i creixent ns que mica en mica aque-ll incali cable personatge, xano xano ens va deixar tranquils.Pel que es va fer crrer pel poble anys desprs, aquest individu mor de cncer destomag.Sota ana i sis mesos ms tard, Angel Rulo i Corts sort de la Model. Abans i de mica en mica els companys havien anat deixant el centre penitenciari. Ramon Bargall i Rom, pare de Lola Bargall i sogre dAngel Rulo i Corts, desprs de moltes di cultats, reun les 3000 pessetes que li imposaren a canvi de la llibertat condicional de mon pare.Es evident que la gent est millor al carrer que engarjolada. Ara, per, i malgrat el seu alliberament, sonaren temps de vengana, i li negaren el ms essencial: la feina. Al ca-rrer, per et neguem la feina a una famlia amb dues criatures per alimentar. Aquest era lestil.Els avis, per, ens varen salvar, al 1950 Ra-mon Bargall Rom, mon avi matern, va acon-seguir ladmissi, ara per com a pe.Per mrits propis, i perqu lo temps va re-dreant les coses, poc a poc i mica en mica, anar recuperant responsabilitats i catego-ries. Cap de magatzem, o cial administratiu 218i, ara en poc temps, recuper el crrec de llister. Del 1948 al 1959 any que es pronunci la sentncia de nitiva-, lobligaven a presen-tar-se regularment al comandant de la Gur-dia Civil a passar revista. Aquestes visites de control, per, no eren el ms greu. El que veritablement fou desagradable eren les vi-sites no programades de la brigada poltica social, quan es presentava de matinada, per-qu venia el Sisco, canviaba el governador o b per treuret del llit per fer-te la guitza a les tantes.A la que fou casa nostra, a Bellaterra 11 de Cornell, hi hagu un quartet on el pare hi tenia les eines, ciment i quatre trastos vells. Quan en una incursi nocturna daquelles que feien els de la B.P.S. a hores intempestives, li feren preguntes diverses ns que sortiren al pati del darrera on hi teniem el trastam. En veurel per fora la pregunta va sser: Ah que es lo que hay?. Mon pare, que nestava fart que el traguessin del llit a aquelles hores, els contest emprenyat: De verdad quiere saber lo que tengo ah? Pues mire usted, ah guardo los tanques y las ametralladoras !!! . Del 1959 en ja no el molestaren ms.El mon gira. Lo temps passa i Angel Rulo i Corts es trob amb els seus antics companys del col.legi. Plegats i a lentorn de la revista El Memorial, editada i nanada pels an-tics alumnes dels Carrabiners, dels diversos espais en que territorialment shavien esta-blert com fou la delegaci de Catalunya i Ba-lears, on sincorpor mon pare a la prctica dintercanviar informaci i assessorament en una tasca que els va permetre davanar en les seves reivindicacions pendents i actuals-. Daquesta tribuna demanaren llur amnistia i rehabilitaci pels qui pertanyeren a lexrcit republic, cosa que es va produir nalment en la transici democrtica. Ara per, quan sanaven corregint les injusticies i les margi-nacions, ara quan els militars republicans fo-ren parcialment com les vidues i orfes incor-porats a llurs nmines. Angel Rulo i Corts, provinent de lextingit cos dels Carrabiners que es refungeren en lanomenada Benem-rita Guardia Civil al 1940, fou rehabilitat com a capit de la Gurdia Civil el 23-6-1979. Lo 17 dagost de 1992 mor als 83 anys. El 12 de gener de 1990 havia ascendit a Tinent Coronel.Malgrat lesfor, missives, conferncies, amb gestions envers tota mena dautoritats i per-sones amb poder, capacitat i rango per re-soldre, com militars, ministres, president A. Surez y lo Rey. Amb tots els anys que dur la reivindicaci, les entrevistes i la tinta consu-mida, mai, mai, mai, aquella honorable ins-tituci carregada de gloria per unes coses i altres, no recuper el seu dret a existir.FOU AQUEST LO SEU PREMI PER LA SEVA FIDE-LITAT A LA REPBLICA? ? ?219LLUS SERRA I GIRIBERT (1903-1939)Llus Serra i SanchoNat a Manresa el 27 dabril de 1903 i havent quedat orfe de pare i mare, fou adoptat per un matrimoni benestant dHorta de Sant Joan Terra Alta). En tenir la majoria dedat i per desavinenes amb un germanastre nascut posteriorment, es trasllad a viure al Prat de Llobregat, on entr a treballara La Papele-ra Espaola i dos anys desprs es cas amb Dolors Sancho i Sabat, la seva nvia des de petits a Horta, amb la que ting una lla i un ll. La nena, Lolita, malaguanyadament morta als 4 anys per un error mdic, fou el trgic inici del que vindria desprs. Tant a lEmpresa com al poble, dessegui-da shi va fer bons amics com els Casinos, Meijide, Corts, Barber Paretas, Elizalde i la sobretot familia Pugs de Can Mesur-, amb molts dels quals lafecte a passat per sobre de matisos ideolgics i generacions. Aviat sinici en lactivitat sindical a liant-se a la UGT i, al fundar-se, sintegr al PSUC. Loctubre de 1936 va sser nomenat Acalde del Prat, havent dafrontar les trgiques i confuses circumstncies pel cop militar fran-quista del 18 de juliol. A mitjans de 1937 va dimitir i sen va anar voluntari al front, que era on creia que millor podia defensar la Re-pblica.Fet preponer, doncs no shavia volgut exiliar al no saber en quina situaci es trobaven la seva dona i el seu ll en aquell moment tan difcil, pens que la proclama feixista de Quien no se haya manchado las manos de sangre seria respectada.1933. Lluis Serra amb la seva muller, Dolors Sancho, i la seva lla, Lolita220La seva muller en una entevista amb un alt comanament militar per demanar-li la revisi de la sentncia, es va haver de sentir dir amb contundent lgica feixista: Seora, reconoz-co que su marido se merece un monumento, pero nosotros no podemos darle ms que esto: (fent el senyal de tallar-li el coll). Fou torturat, jutjat per un illegal tribunal militar i condemnat a mort per auxilio a la rebelin com tants i tants defensors de la le-galitat republicana. Desprs de 83 des de pa-tir la tortura psicolgica de cada matinada al sentir obrir les reixes de la Model a lescamot que venia a cercar-los, fou assassinat al Camp de la Bota, junt a 7 lleials ms, en un parapet prop de la platja, el dia 18 de novembre de 1939, a de 6 de la matinada. Tenia 36 anys i deixava vdua i un ll de 19 mesos; i uns ideals de justcia social i llibertat per tots els pobles, com a base dun dem millor per al seu i per a tots els infants del mn, que no van poder matar ni morir mai!.La seva mort, locupaci de la llar fami-liar per la Falange, la incautaci dels docu-ments municipals, la desaparici de molts testimonis i la deslocalitzaci de la familia, han creat un buit dinformaci que no ens permeten reportar amb la su cient exacti-tud.lactivitat den Llus Serra, durant el pero-de la seva actuaci pblica; si b alguns tes-timonis que van sobreviure, en destaquen la seva bonhomia de carcter, latenci pels orfes dAstries i lesfor i el desassossec per mantenir les condicions de vida de la poblaci en una economia de guerra i en mitg de la tragedia que sestava produnt tamb a la reraguarda.En la carta-comiat al seu ll, Llus Serra, li demana que estimi sobretot, com es me-reix. a la seva mare i esposa ejemplar; I, efectivament, exemplars i autntiques he-rones van haver dsser aquelles sofertes Llus Serra i GiribertLluis Serra, al Camp dAviaci dArtesa de Segre amb uns companys i familars. Drets, 3 per lesq.,a la seva dreta, la seva Muller, Dolors Sancho.221dones, vctimes gaireb ignorades daquella guerra feixista que es van haver denfrontar a una situaci moralment i material inhu-mana, propiciada per la misria moral dels vencedors. Tamb demana al seu ll que vagi amb el cap ben alt, que a ell no lhan matat per haver fet cap mal a ning, ben al contrari, en aquells moments sent la sa-tisfacci dhaver pogut salvar moltes vides referint-se als paseos dels incontrolats-, alguna de les quals se li havia regirat com a botx alludint al seu germanastre, a qui ell arriscadament havia rescatat del barco Segre, pres de la FAI-, i que desprs va aca-bar ssent alcalde franquista del seu poble, apropiant-se de passada del dot que els seus pares havien destinat al ll adoptiu.Avui, aquells valors pels qui tants i tans milers de persones, durant la guerra i la postgue-rra van sofrir i, quan calgu, morir com en Llus Serra- una gran colla darreplegats po-sats a politicastres amb honrossissimes i im-potents excepcions-, mitjantant fallcies com la transicin (auspiciada i controlada per vells falangistes, militars colpistes, reis illegitimament imposats i, aix s, beneda episcopalment), ens els estan convertint en moneda de canvi -merxandising en deuen dir entre ells -, mentre tot un Presiden del govern espanyol renuncia. amb ambigetats, a lhonrosa tasca de defensar la dignitat del seu avi assassinat pels antecessors dels qui ara tracta dapaigavar-, amb una llei-tram-pa que narxivi duna vegada per totes la memria, per no els servir de res. Des de fa segles, poderosos interessos arreu del mn intenten per tots els mitjans la violencia, el suborn, la tergiversaci(molt de moda)- enmudir als qui reclamen el pro-grs social, per no sen surten. doncs la ra dels valors socials i democrtics torna a su-rar guantes vegades lensorren. I els qui van patir mort i persecuci per aquests tindran tart o dhora lespontani i just reconeixem-net de tots els governs verdadera- ment de-mocrtics; el de les persones demcrates, no els hi mancat mai. I amb el seu exemple, joves generacions de lluitadors succeiran els vells i els caiguts en la solidria ms no-ble tasca de amb justcia i pau- lluitar per millorar les condicions de la humanitat.1931. Lluis Serra (5 de daltb per lesq.) amb companys de la Papelera Espaola del Prat.. 222Que en els meus anys la joia recomencisense esborrar cap cicatriu de lesperit.O, Pare de la nit, del mar i del silenci, jo vull la pau pero no vull loblit Mrius Torres - 1942223SALVADOR TORRES I ROMEUNac en Vilafranca del Peneds un da fro de 1939. Se estaba terminando la guerra incivil. Mi infancia transcurri en el seno de una fa-milia de 5 hijos, lo normal de aquella poca. Los padres no pararon para tirarnos adelante en aquellos difciles de la posguerra.Tuve la suerte de beneficiarme de una buena enseanza bsica gracias al traba-jo acertado de maestros con vocacin y entrega. Siempre los hay a pesar de las dificultades ambientales. Tambin parti-cip en grupos de adolescentes y jvenes, los primeros que se hicieron alternativos a la Falange. Las parroquias de Vilafran-ca organizaron Colonias de Verano. Eran una osada frente a los Campamento del Frente de Juventudes. A finales de los aos 40 se cometa una flagrante desobe-diencia: todas las actividades se hacan en cataln. Sigui mi etapa de joven y de estudios su-periores hasta llegar a ser cura. Tuve aos para pensarlo y descubrir que ese poda ser mi compromiso social y religioso a la vez. Precisamente fue en la Iglesia de Santa Ma-ra de Cornell donde el 17 de septiembre de 1961 fui ordenado sacerdote. Poco poda pensar que all mismo iba a vivir otros mo-mentos tan signi cativos de mi vida.En mis aos de formacin haba tenido ex-periencias de las que a uno le marcan: -Co-lonias de verano con aprendices de 14 a 18 aos. Largas convivencias con chavales del asilo de Ntra. Sra. del Port en Can Tunis. All conoc por primera vez todo el mundo de las barracas de Montjuic. Era un choque para un educador como yo que slo conoca el mun-do rural y de comarcas. Estancias de un mes en el centro asistencial del Cottolengo. Otro impacto del mundo del enfermo pobre.Ya cura me toc vivir la realidad de la in-migracin interior espaola en los barrios barceloneses de La Trinidad y Torre Bar. Me convert en un compaero de apoyo y de insercin para la oleada de mayores y jve-nes que llegaban de Andaluca o de Galicia. Montbamos excursiones, estas, cursos 224formativos, grupos de amistad y re exin Una labor de educador social. Alguna vez me enganch a echar una mano como pen de albail.Me iba entrando el gusanillo hacer algo ante la necesidad extrema del 3er Mundo y ms en concreto de frica. Dej con pena mis amigos de La Trinidad pero me fui con ilu-sin al Camern. Dediqu 8 aos viviendo y trabajando en un inmenso suburbio de la ciudad de Douala. Sin duda fueron los aos ms apasionantes de mi vida y que marcan un antes y un despus. All hice lo que pude sobre todo en el cam-po de la sanidad. En un barrio de cien mil habitantes no haba ningn servicio sani-tario y casi lo mismo en enseanza. Varios barracones de la Parroquia los convertimos en locales polivalentes que an hoy sirven como escuela. Obviamente mi trabajo social iba acompaado de mi dedicacin como mi-sionero.La situacin de frica, la de entonces y la de ahora, sigue siendo dramtica: Pobre-za extrema, expolio de su riqueza natural, corrupcin interna, SIDA, hambre, guerras, refugiados, tribalismo y siempre a costa de los ms desfavorecidos, la poblacin civil ms indefensa. A los 15 das de mi regreso de frica aterrizo en Cornell. Una ciudad y una comarca en la plena ebullicin de nales de 1973. No tuve tiempo de quedarme en la nostalgia de las familias y amigos que haba dejado. El rit-mo y los retos nuevos eran trepidantes. Mi maestro para sumergirme en la realidad del Baix Llobregat fue Garca-Nieto, nuestro en-traable Nepo. Desde el primer momento encontr en l toda la informacin, el apoyo y el nimo que necesitaba.Mi trabajo en Cornell, que dur 9 aos, te-na claras unas referencias complementarias. Desde la Parroquia de Sant Miquel y desde el Iglesia e instalaciones escolares de Sant Miquel de Cornell de LlobregatJaume Rafanell. Rector de la Iglesia Santa Mara de Cornell de Llobregat225conjunto de casi todas las parroquias de Cor-nell, el equipo de sacerdotes atendamos el servicio directamente religioso que tenamos encomendado pero a la vez estbamos in-mersos en el tejido social de la ciudad com-partiendo las re exiones y acciones que se iban gestando a todos los niveles: polticos, sindicales, culturales, etc.Las diversas reuniones clandestinas, las asambleas y encierros en los templos de La Almeda, de Sant Miquel y de Santa Mara fue-ron los momentos emblemticos de esa fe-cunda relacin entre Iglesia abierta y reali-dad social. Merecen una mencin especial los compaeros sacerdotes ya fallecidos Oleguer Bellavista y Jaume Rafanell, las dos Comuni-dades Cristianas populares, los Movimientos Obreros Cristianos y la gestin lcida y com-prometida de dos Vicarios Episcopales: Mn. Joan Batlles y Mn. Josep M Vidal Auns.Mi itinerario de acompaamiento y de servi-cio sigui luego por el organismo diocesano de atencin a inmigrantes extranjeros y por una prolongada estancia de 13 aos en el barrio de La Sagrera en Barcelona. En la actualidad ya llevo 12 aos conviviendo en Iglesia de Santa Mara de Cornell, escenario de los encierros de los trabajadores de Elsa y Laforsael Besos, junto a La Mina. Son otros tiem-pos. No son fciles debido especialmente a la falta de ilusin y de utopa colectiva. Sin embargo, si uno quiere, sigue habien-do otros retos que motivan una entrega del da a da. En mi caso y entre varios obje-tivos, dedico horas y esfuerzos a procurar un entendimiento mutuo, una colaboracin y una simpata entre autctonos e inmigran-tes extranjeros, tanto a nivel cvico como religioso. Me gano la oposicin de la gen-te xenfoba, pero pre ero gastar mis aos de ya mayor y veterano en el empeo de la convivencia y la solidaridad.227CARLES VALLEJO CALDERNVaig nixer al Poble Nou de Barcelona el 1950, el mateix any que es va fundar la SEAT i es va aprovar la Declaraci Schuman, embri de la Uni Europea, i que tindrien gran in uncia en la meva biogra a.El meu pare, Juan Jos Vallejo era un jove venedor de sabateria a Madrid quan es va im-plicar en els moviments progressistes, essent fundador de les Juventudes Comunistas i de les Juventudes Socialistas Uni cadas. Va te-nir un primer contacte amb Barcelona quan organitzava lOlimpada Popular de 1936 i la sublevaci feixista el va marcar com tants daltres espanyols portant-lo a organitzar la defensa de Madrid, fundar el Quinto Regi-miento i convertint-lo en militar de lexrcit republic on va arribar a comandant. Acaba-da la guerra va passar pels camps de con-centraci i fugint de la repressi va tornar a Barcelona on un company militant de la CNT li present la seva germana Lola Caldern, la meva mare.Ella era modista, lla dun treballador del port de Barcelona, depurat per la seva ideo-logia socialista i la seva negativa a esdeve-nir cmplice del contraban organitzat al port des de les instncies de poder.Lambient familiar va ser decisiu en la for-maci dels lls. El domicili familiar era un espai de llibertat, amics i familiars eren acollits en llargues tertlies on sexplicaven histries viscudes a la repblica i a la gue-rra, es comentaven les notcies, es parlava de poltica i eren habituals els noms de com-panys del pare com ara Alberti, Maria Teresa Len, Santiago Carrillo.... molts diumenges compartien el caf personatges com Jos Mallorqu creador de les novelles de El Co-yote. El pare militava al PSUC i es va implicar en el moviment associatiu, les mobilitzacions de familiars de presos poltics i en la recons-trucci del moviment cooperativista, essent president de la Cooperativa Pau i Justcia de Poble Nou.La decisi familiar devitar ladoctrinament de lescola franquista portant els lls a 228lescola italiana va ser determinant per mi ja que vaig aprendre itali, cosa que va orientar el meu futur laboral a la SEAT i em va facilitar lexili a Itlia.En ladolescncia mintegro a lagrupament escolta de Sant Pere Clav del barri del Clot; amb en Joan Subirats i daltres fundem el Solc, branca juvenil del moviment escolta, formant part del secretariat. Ms tard par-ticipo en la creaci dels esplais, essent mo-nitor dels esplais de Navas de Tolosa i del Sagrat Cor de Poble Nou junt amb en Joan Enric Vives, actual bisbe de la Seu dUrgell i coprncep dAndorra.El meu ingrs a lEscola Industrial em vincu-la amb el sindicat Democrtic dEstudiants essent delegat dinformaci de lEscola de Prits Agrcoles de Barcelona. Lany 1968 ingresso a les Joventuts Comunistes i organi-tzem les comissions obreres de barri a Poble Nou. Lany segent un anunci a La Vanguar-dia demanant traductors ditali em permet entrar a treballar a SEAT on conec, entre molts daltres, a vens de Cornell com en Pepe Fernndez i lIsidre Junyent.Comena la meva relaci amb el movi-ment obrer a travs de les CCOO de SEAT on vaig ser responsable dorganitzaci ns a la meva detenci i acomiadament, en ple estat dexcepci, el desembre de 1970. En aquest perode ingresso al PSUC.Junt amb en Silvestre Gilaberte i lArmando Varo passem vint dies a la Jefatura Superior de Polica de Via Laietana, interrogats i tortu-rats per policies com el comissari Genuino Na-vales, responsable de la repressi a la SEAT, que de forma premonitria va dir-me: Yo soy un profesional, soy polica con Franco, lo ser con la democracia y seguir sindolo cuando manden los tuyos; el temps li va donar la ra ja que durant la transici el van ascendir a di-rector general de Protecci Civil. De la comis-saria passem a la pres Model on restarem sis mesos durant els quals sorganitza una vaga de fam dels presos poltics.Tot i estant a la pres es presenta la nostra candidatura a les eleccions parcials del ju-rat dempresa de SEAT, essent votats majo-ritriament pels treballadors malgrat no ser acceptada pel sindicat vertical CNS.El mes de juny de 1971 sortim en llibertat provisional i preparem la campanya per a Camps de concentraci229la readmissi dels acomiadats de SEAT que culmina el 18 doctubre daquell any amb locupaci de la factoria durant la qual s assassinat per la policia el treballador Anto-nio Ruiz Villalba.El novembre torno a ser detingut i desprs dun mes a la pres surto en llibertat provi-sional grcies a les mobilitzacions dels com-panys de SEAT. Donada la petici scal de ms de vint anys de pres per diverses causes, la Comissi Obrera de SEAT decideix que s ms convenient que continu la tasca a lexterior impulsant la solidaritat internacional i la co-ordinaci amb els sindicats italians.El 1972 comena el meu exili a Paris, treballo a la Delegaci Exterior de CCOO amb lAngel Rozas i Carlos Elvira; el productor de cine exiliat Pere Fages em facilita lallotjament. Tinc ocasi dsser portaveu de la delegaci de loposici espanyola a la Conferncia de Versalles en solidaritat amb el Vietnam.Viatjo a Itlia per organitzar la Mostra dArte Contemporaneo, exposici dartistes pls-tics, poetes i cantants espanyols en solidari-tat amb els presos poltics i sindicals que es celebra a Mil i Bolnia; exercint de marxant dart involuntari tinc ocasi de vendre un oli de Picasso a lAjuntament de Mil. A nals de 1972 em trasllado a Roma i mintegro a lambient antifranquista daquesta ciutat; assisteixo a les classes del professor Daz-Alegria a la Universitat Gre-goriana, conspirem en la cllula del PCE del Vatic junt amb el compositor Xoan Trillo (lla-vors organista al Vatic i actualment director del Conservatori de Santiago de Compostela) i algun membre de lescola diplomtica vati-cana que posteriorment ha arribat a nunci. Comparteixo reunions i sopars al Trastevere amb Rafael Alberti, Maria Teresa Len i altres intellectuals i collaboro amb antics briga-distes internacionals italians com el Coman-dante Carlos, Vittorio Vidali, en campanyes de solidaritat internacional.Al cap dun any xo la meva residncia a Mil, militant al partit comunista itali i tre-ballant a la Camera del Lavoro del sindicat CGIL. El juliol de 1974 sorganitza clandes-tinament la primera conferncia dempreses multinacionals italianes presents a Catalunya 1974. Campanya soli-daritat presos poltics. Duomo Milano, amb la dona de Horacio Fer-nndez Iguanzo230que es celebra al Piemont, amb els tres sindi-cats italians: CGIL, CISL i UIL i representacins de UGT USO, i CCOO. Lestada a Itlia exerceix gran in uncia en la meva trajectria poltica i sindical marcada per Berlinguer, el comproms histric, leurocomunisme, el sindicalisme in-ternacionalista i el moviment unitari dels Con-sigli di fabbrica de la Federazione dei Lavora-tori Metalmeccanici FLM.Amb lamnistia de 1976 torno a Barcelona; donada la meva condici de prfug, em veig obligat a fer el servei militar abans de rein-corporar-me a SEAT amb lamnistia laboral. Fent la mili a Mallorca comparteixo la notcia de la legalitzaci del PCE amb el Pere Camps i el Joaqun Sabina, companys de pis, mili i militncia. El 1978 em trasllado a Madrid per exercir de secretari de Relacions Internacio-nals i Automoci al nucli inicial de la Fede-racin Estatal del Metal de CCOO. Torno a Catalunya i lany 1979 minstallo a Cornell, refent el vincle amb el Baix Llobregat existent des de que vaig nixer, amb les estades fami-liars destiueig a Sant Boi.De nou a lempresa sc escollit secretari del Comit de la Zona Franca i secretari general de CCOO de SEAT ns a la meva incorporaci al Comit Econmic i Social Europeu lany 1986. Durant sis anys vaig repartir la residncia entre Cornell i Brusselles, participant del procs de construcci del model social europeu amb el meu treball i des de la perspectiva duna Es-panya recentment europea i democrtica.Conseqentment amb el meu europeisme vaig ser fundador del Comit Europeu de Volkswa-gen, responsable de Relacions Internacionals de la Comissi Obrera Nacional de Catalunya i, ns lany 2005, secretari de Relacions Inter-nacionals de la Federaci Minerometallrgica de Catalunya. En sintonia amb la tasca iniciada a Itlia dins lmbit de la solidaritat internacional, on ges-tionvem el suport que des de lexterior rebien els antifranquistes, durant els darrers anys a la CONC i la Federaci del Metall vaig impul-sar una lnia de cooperaci sindical. Un treball de suport, impuls i creaci de xarxes amb els membres de les plataformes democrtiques i sindicals de pasos dels Balcans, del Sud del Mediterrani i dAmrica Llatina. Lany 1994 en Frederic Prieto em demana que vagi a la candidatura dIniciativa per Ca-Milan 1975. Carles Vallejo con Macario lder de la construc-ci de Madrid231talunya a lAjuntament de Cornell, essent-ne regidor durant un mandat. Actualment, seguint la meva vinculaci labo-ral a lempresa, treballo al departament de logstica de SEAT, no ocupo cap crrec sindi-cal i des del voluntariat reparteixo els meus esforos entre lAssociaci Memorial Demo-crtic dels Treballadors de SEAT, el Centre dEstudis, Recerques i Inversions al Desenvo-lupament de Catalunya i la Fundaci Pau i Solidaritat. Valors, comproms, memria, reptes... sn al-guns dels trets que donen coherncia al seguit depisodis que, amb voluntat de testimoni i evitant esdevenir un Currculum, illustren la meva opci de vida com la de milers de com-panys i companyes de SEAT que tamb van lluitar per la llibertat i van patir la repressi. 18 de octubre de 2006. Carles Vallejo i Francesc Baltasar commemorant locupaci.Faig meva la cita de Walter Benjamn Es una tarea ms ardua honrar la memoria de los seres annimos, que la de las personas cle-bres. La construccin histrica se consagra a la memoria de los que no tienen nombre. 233JESS VZQUEZ GORDN (1924-2006)M Jess Vzquez MerinoA la memoria de mi padreJess Vzquez Gordn nace en Azuaga, pro-vincia de Badajoz, el 6 de enero de 1924. Estudia educacin primaria en la escuela municipal hasta el inicio de la guerra civil, momento en el que su familia colabora con el Gobierno de la Repblica en tareas de so-porte logstico.El avance de las tropas franquistas en Ex-tremadura hace que su familia se desplace a la zona roja y que jen su residencia tem-poral en Alczar de San Juan (Ciudad Real). Acabada la guerra civil regresan de nuevo a Azuaga. Las condiciones sociales y de tra-bajo son psimas, particularmente para las familias, como la suya, no alineadas con el rgimen franquista.Despus de cumplir con el Servicio Militar Obligatorio, viene a Barcelona en busca de unas mejores condiciones de vida. Reali-za una serie de trabajos temporales como mozo de carga/descarga en el puerto, cons-truccin de pozos para extraer agua, hasta que por n encuentra su primer trabajo es-table en Construcciones Mars, S.A.. Son los das en que conoce a su mujer Maravilla Merino con quien comparte penas, alegras, el nacimiento de sus 2 hijas, 4 nietos, la ju-ventud, el paso del tiempo, la madurez, la vejez, las lecturas del peridico, la enfer-medad y el ltimo adis el 5 de septiembre de 2006.En 1962 ingresa en la empresa Siemens de Cornell. Fue llegar y besar el santo, a los Familia Vzquez-Merino, con sus dos hijas y tres de sus nietos234pocos meses se produce la huelga de sep-tiembre del 62. La empresa lo despide junto a otros compaeros considerados como per-sonal subversivo. La suerte est de su parte, al no rmar la carta de despido Jess y otros compaeros que tampoco la rmaron son readmitidos. Este acontecimiento supone el inicio o cial de su trayectoria de lucha sin-dical en Comisiones Obreras y de su ingreso en el PSUC.Es la poca dura, la represin, las horas en que la lucha obrera no supone un bene cio social inmediato. Son los momentos en los que se conoce a los peatones de la histo-ria, ciudadanos que en el Baix Llobregat y en otros lugares compartieron miedos y es-peranzas, hombres y mujeres que con aron en un futuro mejor uniendo sus fuerzas y avanzando para lograr una sociedad ms jus-ta y equitativa.Los aos de los 60 y 70 son marco temporal de una actividad incesante en la lucha anti-franquista. Su casa es la estafeta del Mundo Obrero y del Treball y uno de los centros de reunin de las clulas del PSUC. Es el mo-mento que resulta elegido como delegado sindical en Siemens junto con Antonio Gar-ca, Antonio Barroso, Antonio Luque y otros compaeros.En 1965 participa en las reuniones de la Igle-sia de Sant Jaume del barrio de Almeda en Cornell y es uno de los promotores de la fundacin de CC.OO. del Baix Llobregat. For-ma parte del rgano de direccin, la Coordi-nadora, junto a Ruiz, Garca, Estrada, Fuen-tes, Arias, Lizano, Plata, Gonzlez y Cano, entre otros. La plani cacin estratgica del PSUC abre un nuevo frente, se trata ahora de extender el movimiento antifranquista al tejido asocia-tivo, a las asociaciones de vecinos. Llega la hora de ampliar la lucha, circunscrita en las fbricas, al mbito comunitario. Son otra vez los peatones de la historia los protagonistas. En un principio, Jess participa en la Asocia-cin de San Ildefonso para pasar despus a la Asociacin de Gavarra.Este trabajo continuado, tanto a nivel de f-brica como a nivel asociativo, tiene su fru-to en las primeras elecciones democrticas despus del franquismo, en las que el PSUC obtiene sus mejores resultados.Jess Vzquez en la Siemens235Las disensiones internas del PSUC en el 5 Congreso de 1981 conducen nalmente a la escisin del partido con una nueva formacin poltica PCC. Jess tena buenos amigos en ambos partidos. Este hecho, junto con su ju-bilacin en Siemens, un estado de salud cada vez ms precario y la creciente profesionali-zacin de la vida poltica hacen que abando-ne su militancia activa, no sus convicciones de hombre de izquierdas que las mantuvo hasta su muerte.Esta historia como las de los que le preceden y las que le siguen son la historia de gentes sencillas, trabajadores, inmigrantes, perso-nas que lucharon por la democracia, las li-bertades y el autogobierno de Catalunya. Es justo que algn libro las recoja. La equidad tambin exige que no caigan en el olvido, como ya sealo Ignasi Riera, las mujeres de los militantes que compartieron con ellos miedos y esperanzas. Tambin es de justicia mencionar la aportacin de muchos jvenes, algunos hijos de los luchadores a los que se ha hecho referencia en esta obra, otros sin tradicin familiar en la lucha antifranquista. Estos jvenes hicieron lo posible: pintaron paredes, repartieron octavillas, llevaron pancartas, corrieron para salvarse de los grises, prepararon asambleas estudiantiles. Hoy da, algunos de ellos ocupan puestos de especial relevancia en la vida poltica. Seria deseable que estas pginas fuesen motivo de re exin. La poltica no ha de ser slo gestin administrativa y econmica o reco-nocimiento afectivo de la labor histrica de determinados grupos sociales. Estas pginas tendran que abrir paso a un reconocimien-to vinculante de los ideales del pasado para plani car el futuro. Jess Vzquez en la Asociacin de vecinos Sant IldefonsoA la derecha Jess Vzquez en Construcciones Mars