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EL CONTRATO TERAPUTICO

Francisco Mass Cantarero Psiclogo Clnico, Diplomado EOI y Analis transaccional (ALAT)

Resumen:

En este artculo pretendemos mostrar que el contrato teraputico, que expresa el compromiso bilateral del terapeuta y su cliente, es, al mismo tiempo, una herramienta humanista y una pauta que orienta el proceso de terapia y permite su evaluacin continua.

Palabras clave:

CONTRATO, ACEPTACION, CONFIANZA, EVALUACION.

I.- FUNDAMENTOS:

1) El marco humanista:

Bugental, primer presidente de la Asociacin Americana de Psicologa Humanista, defini cinco principios que, a mi juicio, abarcan el contingente terico de la Psicologa Humanista. A saber:

2 1- El ser humano, en cuanto tal, es superior a la suma de sus acciones, o la suma de sus rasgos.

2.- La existencia humana se realiza necesariamente en un contexto interpersonal.

3.- El ser humano est presente a s mismo en trminos de una experiencia interior indeclinable, su consciencia.

4.- El hombre es responsable de su conducta en tanto que le compete esencialmente la toma de decisin.

5.- La conducta humana es intencional.

En 1965, la Asociacin Americana de Psicologa Humanista defina a esta como "una orientacin global de la psicologa, que no se identifica con enfoque o escuela particular alguna".

La Psicologa Humanista no slo defiende y promueve el respeto a la singularidad y vala de cada persona, sino que subraya el protagonismo del sujeto como autor de su propia vida y responsable de sus impulsos, sentimientos y creaciones. Entre estas ltimas, hemos de incluir la experiencia subjetiva, como fenmeno relacional entre el yo y lo otro.

En estricta coherencia con lo anterior, la Psicologa Humanista est abierta a los diferentes enfoques y propuestas, sean tericas, sean metodolgicas, y abarca temas que otras escuelas no recogen o, al menos, no le otorgan la relevancia que merecen. Esto ocurre con asuntos como los valores, la autonoma, el humor, la espontaneidad, el significado de las relaciones interpersonales, el sentido teleolgico de la conducta, la psicologa transpersonal, etc.

3 Sin exceso verbal alguno, pienso que el A.T. entraa un humanismo relacional radical. Esta afirmacin se asienta en tres pilares:

1. El concepto holstico de persona. 2. El carcter relacional del A.T. 3. El contrato, como tcnica de intervencin, restituye toda la dignidad y poder al antiguo paciente convirtindolo en "cliente".

2) El concepto holstico de persona:

El A.T. entiende al Yo como sistema integrado por otros subsistemas (Clarkson, 1988) o estados del yo, que se activan contingentemente. En el plano interno, los estados del yo convergen, divergen e interactan entre s, a tenor de sus contenidos. En la conducta externa, observable, siempre habr un estado del yo que prevalece,

mientras los dems remiten, en virtud de su propio potencial, es decir, en funcin del caudal de energa psquica que concita cada uno.

Vamos a referirnos a los estados del yo, que nos hablan del ser humano como realidad biolgica, psicolgica y social, pero, sobre todo, que es susceptible de establecer acuerdos y compromisos, con independencia de la circunstancia global que afecta a la persona y las contingencias que puedan alterar el uso de uno o ms estados del yo.

2.1.

Lo que Philip Lersch llam "fondo endotmico"(Lersch, 1968) del yo, en A.T. lo llamamos Nio Natural: Las emociones naturales, los impulsos, las

necesidades bsicas, la bsqueda de la homeostasis, el impulso al crecimiento y desarrollo personal. Es el sistema psicobiolgico, hbrido de lo corporal y lo psquico, punto de arranque y destino ltimo de la interaccin, segn Boyd.

4 2.2. Con nuestro lenguaje, quizs "naf", llamamos Pequeo Profesor al sistema sensoperceptor y de conocimiento analgico e intuitivo. ste alimenta la curiosidad y el afn indagador, que arriesga y se aventura con tal de descubrir o experimentar algo, que pregunta y se cuestiona todo, incluso lo obvio. 2.3. El sistema de adaptacin personal, tanto el adaptativo, fruto de la socializacin positiva, como el desadaptativo, sede de gran parte de la patologa y fuente del sufrimiento de la persona. Es el Nio Adaptado, uno de los estados del yo que requieren mayor esfuerzo e inters teraputico.

2.4.

El Pathos, subsistema neopsquico, abarca la comprensin emptica,

la

sensibilidad que nos permite acoger, respetar y hasta promover cambios en los dems, sin invadirlos, ni generar dependencias. De cara al contrato, resulta fundamental la conexin emptica de facilitador y cliente. 2.5. El acervo de habilidades, tcnicas y saberes, aprendidos mediante algn mtodo docente, configura el potencial de competencia que hace eficaz a la persona. ste es el centro de anlisis y decisin, el Technos, en nuestra jerga, que forma parte de la Neopsiquis, responsable de una de las funciones esenciales perfiladas por Bugental y punto clave de apoyo para estructurar y dar legitimidad al contrato. 2.6. Las cogniciones, las elaboraciones ideolgicas, que la persona efecta por su propia reflexin, el anlisis de su experiencia de vida y los principios e ideas fuerza que nos dan a cada uno nuestra razn de ser, constituye el Ethos, la raz de la intencionalidad, en nuestro esquema. Otro estado del yo aliado para configurar el contrato teraputico. 2.7. Otro subsistema diferenciado integra modos de sentir, motivaciones, ambiciones y expectativas ajenas que han sido aprendidas por modelado, como por

contagio; participamos de tales mecanismos, que son operativos en nuestra dinmica personal, sin haberlos asumido propiamente. Ellos constituyen el Nio en el Padre, tambin fruto de la experiencia interpersonal. 2.8. El canon social, compuesto por usos, valores, normas, tradiciones y rituales que configuran la manifestacin de la cultura. En A.T., entendemos que este contingente cultural es introyectado por smosis, a lo largo del proceso de

5 socializacin y configura uno de los subsistemas de la exteropsiquis que

denominamos Adulto en el Padre. 2.9. El cmputo de ideales, aspiraciones de superacin y trascendencia, que pueden ser transculturales e intemporales, puros arquetipos del inconsciente colectivo, si me permiten la incursin junguiana, tambin configuran un subsistema de la exteropsiquis que denominamos Padre en el Padre.

Como podemos apreciar, la estructura del yo que contempla el A.T. comprende aspectos sociales, introyectados, que funcionan como partes del psiquismo, la exteropsiquis. Adems, los aprendizajes y procesos de la consciencia personal o

neopsiquis. Y, por ltimo, los elementos psico-biolgicos, sensopercepciones, impulsos, emociones, etc. que son ms importantes cuanto menor sea la edad cronolgica de la persona, de ah el nombre de arqueopsiquis.

Este concepto holstico sobre la persona es un equipamiento conceptual operativo, que se verifica prcticamente, en la formulacin del contrato de tratamiento y en las propuestas sucesivas de los otros tipos de contrato que veremos (ver gfico).

3) Marco relacional :

En 1995, Gergen tach al humanismo de "favorecer una concepcin del individuo como un ser bsicamente aislado, solo ante su experiencia subjetiva, que toma sus decisiones sin la influencia molesta de la opinin social".

Tal formulacin resulta especialmente injusta e incierta por lo que se refiere al A.T.

Slo el concepto de exteropsiquis no es otra cosa que el reconocimiento como categora estructural de los "yoes sociales" de W. James o el "mi" de la escuela del interaccionismo simblico de Chicago (Mead, Blume y Cooley ), que hemos puesto de manifiesto en otro lugar (Mass, 1998).

6 Por otra parte, el A.T., como humanismo relacional, destaca considerablemente el valor y la significacin de la interaccin:

a)

Por el carcter necesariamente interactivo de toda transaccin, donde el yo es emisor y/o receptor consecuente

b) Porque todo el entramado de la adaptacin que configura cada persona es un producto transaccional, el fruto de la interaccin mantenida a lo largo y ancho de su biografa.

La configuracin del argumento de vida y de la posicin existencial, la dinmica de los juegos psicolgicos y hasta la intencionalidad de los rebuscos son o provienen de procesos psicosociales y slo pueden reproducirse mediante la red transaccional.

El concepto posmoderno de agentividad (*)que estn manejando los constructivistas, tiene antecedentes bien precisos en el anlisis funcional del estado Adulto del yo y en el concepto de marcos de referencia que viene usando el A.T.

Por lo dems, el contrato, en tanto que es compromiso entre partes, es fruto de un proceso relacional y ajusta la relacin posterior a unos lmites y convenciones, que siguen garantizando que la "relacin teraputica" se ajuste a un determinado modo de relacin social. Es el marco que ampara la relacin necesariamente psicosocial de toda psicoterapia.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------(*) Agentividad: Forma de compromiso relacional en la que participamos y da direccin (telos) a la vida. Segn la agentividad, querer significa "querer con", escoger es reflejo de la propia situacin relacional.

7 II.- EL CONTRATO:

El contrato tal vez sea la manifestacin humanista ms precisa y contundente del procedimiento transaccional. Sin la mediacin del contrato, podemos dudar que la actividad teraputica pueda encuadrarse en el mbito transaccional.

Un contrato es un acuerdo, consentido entre el facilitador y su cliente, cuya misin es propiciar el cambio de conducta del cliente, directa o medialmente.

En tanto que es acuerdo, ha de estar expreso (verbal o escrito) y referido a los objetivos, etapas y condiciones del tratamiento.