badiou - deleuze

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Alan Badiou

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    Alain Badiou

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  • Ttulo originat: Deleu:e' La clameur de I'EtreHachette, Pars

    O Flachette Littratures, 1997

    Esta obra fue publicada con el apoyo del Ministerio de

    Asuntos Extranjeros y del Servicio Cultural de la Embajadade Francia en la Argentina

    Traduccin: Dardo Scavino

    Diseo de taPa: Estudio R

    Foto de taPa: Clarn Imagen

    Hecho el depsito que marca laley ll'723lmPreso en la Argentina

    O 1997, de la edicin en castellano, Ediciones Manantial SRLAvda. de MaYo 1365, 6'Piso'

    (1085) Buenos Aires, ArgentinaTelefax: 54 I I 4383-7350/6059e-mail: info@emanantial'com ar

    www.emanantial'com ar

    ISBN: 987-500-01 5-9

    Derechos reservados

    Prohibida su reproduccin total o parcial

    190 Badiou, AlaingAn Deleuze, el clamor del ser'- 1' ed l" reimp'-Buenos Aires : Manantial, 2002'

    152 P. ; 20x14 cm'

    Traduccin de: D. Scavino

    tsBN 987-500-01 5-9

    f . Ttulo - l. Filosofia Modema Occidental

    Indice

    De tan lejos! De tan cerca!

    Qu Deleuze?Un concepto renovado del UnoEl autmata puri ficadoProducciones montonas

    Univocidad del Ser y multiplicidadde los nombres...........

    El lmite de HeideggerLa univocidad del SerLa multiplicidad de los nombres

    H

    El mtodo

    2t222428

    35384t45

    5l5l56

    65681l

    Una anti-dialcticaEl recorrido de la intuicin

    Lo virtual ...Un f undamento repensadoEl canto de lo virtual

    El tiempo y laLa potencia

    verdad 8l82de lo falso

  • DELEUZE

    Primaca del tiempo y destemporalizacin""Memoria Y olvido.....

    Eterno retorno Y azarSobre tres contrasentidos """""""La

  • De tan lejos! De tan cerca!

    La historia de mi relacin con Deleuze es extraa.l era mayor que yo, y no slo por una cuestin de edad.

    Cuando yo era alumno en la cole Normale Suprieur, hacecuarenta aos, ya sabamos que se podan escuchar unos cursossorprendentes en la Sorbona, tanto sobre Hume como, porejemplo, sobre l,a nueva Elosa, cursos singularmente heterog-neos en comparacin con los que all solan dictarse. Los cursosde Deleuze. Logr que me pasaran las notas y me contaran eltono, el estilo, la sorprendente presencia corporal que sostenala invencin de los conceptos. Pero, bueno, ni asist ni lo vi.

    A principios de los aos sesenta, yo lo lea sin que mis titu-beos

    -entre mi adolescencia sartreana y mir frecuentacin deAlthusser, de Lacan, de la lgica matemtica- encontraran to-dava en l ni un apoyo importante ni un adversario reconoci-ble. Ms singular, ms bello, que til para mis errancias. Susreferencias cannicas (los estoicos, Hume, Nietzsche, Berg-son...) se oponan a las mas (Platn, Hegel, Husserl). Inclusoen matemticas, cuya viva preocupacin yo reconoca, su gus-to se inclinaba hacia el clculo diferencial y los espacios deRiemann. l se vala de fuertes metforas (s, de metforas, losostengo). Yo prefera el lgebra, los conjuntos. Nos encontr-bamos en Spinoza, pero > Spinoza era para m (y an lo es)una criatura irreconocible.

  • 12 DFIEUZE

    Llegan los aos rojos, el 68, la Universidad de Vincennes'Para ei maosta que soy, Deleuze, inspirador filosfico de loque llambamos >'

    A1 igual que Jean-Frangois Lyotard, slo se enojar real-mente cuando, a partir de un oscuro asunto sobre el estatuto delos ayudantes de ctedra, presiente que yo intento' sostenidopor FranEois Regnault y Jean Borreil, apoderarme con fines po-

    i,i.o. d la direccin del departamento' Firma un texto dondesoy acusado de querer la bolchevizacin>> del mencionado de-

    partamento. Es hacerme un gran honor o, lo que es ms proba-

    tl", ,"n". una idea muy estrecha de los bolcheviques! Despusde esto, la troica legtima, Deleuze-Chtelet-Lyotard' vuelve atomar el

  • t4 DELEUZE

    zo patente en una larga conversacin terica con Jean-FranEoisLyotard. Fue en su coche, al regresar de una reunin en la casade Chtelet, ya muy enfermo. Lyotard va a comparar este pac-fico episodio con el encuentro (> delos enemigos mortales de la vspera. Poco tiempo despus,Lyotard me propone hacer una resea sobre lo que l llama sulibro de filosofa>. Se trata de Le Dffirend.* Acepto ensegui-da: el artculo aparecer en Critique y sustituye el simple resu-men de antagonismos polticos por el anlisis, la comparacin,la objecin. Digamos que despus de aquellas invectivas(Bolchevique!>>, Fascista!), que expresan la vitalidad delos movimientos, llega el tiempo de la determinacin reflexivade incompatibilidades intelectuales (filosofa del acontecimien-to de verdad contra filosofa posmodema), que expresa, bajo lasuperficie helada del consenso mitterrandiano, la fterza latentede los pensamientos venideros.

    La aparicin de El Ser y el Acontecimienfo, en 1988, conclu-ye

    -para m- la entrada en el nuevo perodo. Me doy cuenta po-co a poco que, al desarrollar una ontologa de lo mltiple, esfrente a Deleuze que mi tentativa se sita, y frente a ningn otrofilsofo. Porque el pensamiento de lo mltiple opera segn dosparadigmas, sealados por Deleuze desde hace tiempo: el para-digma ) de las multiplicidades abiertas (en lafiliacin bersoniana), y el paradigma matematizado de los con-juntos, que tambin puede llamarse , en el sentido deMallarm. De ah que no sea demasiado inexacto sostener queDeleuze es el pensador contemporneo del primer paradigma, yque yo me esfuerzo por resguardar, hasta en sus ltimas conse-cuencias, el segundo. A fin de cuentas, nuestra controversia

    * Jean-FranEois Lyotard. Le Difirentl, Pars, Minuit, 1983 (Trad. cast.:I.a dferencia, Barcelona, Eclhasa, 198-5) [n. del t.].

    DE TAN LEJOS! DE TAN CERCA!

    epistolar de 1992-1994 tendr como referente principal la no-cin de multiplicidad". l sostena que yo confundo mlti-ple y nmero; yo, por mi parte. que resulta inconsistentemantener, a la manera de los estoicos, la Totalidad virtual, o loque Deleuze llama el

  • l6 DELEUZE

    do en su construccin tenga como condicin de existencia laspolticas, es otra. Tampoco es, aparentemente, la opinin deDeleuze: l me enva, luego de leer mi texto, una carta atenta,extremadamente amigable, casi tierna. Concluye que lo nicoque le queda por hacer en esas condiciones es tomar posicin asu vez acerca de mis conceptos. Acaba de convencerme as queconstituimos, sin haberlo decidido jams (al contrario!), unasuerte de tndem paradjico.

    para calificar un cierto tipo de ejercicio escolar en el cual el alumno se debecontentar con enumerar los acontecimientos Ivnemr?fsl sin mayor comen-tario. Se utiliza tambin para oponerlo a estructural, sobre todo cuando se tra-ta de una historia que slo se ocupa de los acontecimientos sin reparar en lasestructuras econmicas, sociales, epistmicas, etc. En el sistema de Badiouadquiere una significacin singular, en estrecha relacin con su concepcindel acontecimiento, entendido como lo que ocurre aun cuando no estuvieraprevisto entre las posibilidades de una situacin. Por eso el acontecimiento nose confunde con el hecho como lo vnementil no se confunde con lo si-tuationel (situacional). La revolucin (poltica pero tambin cientfica, artsti-ca o amorosa) es, en este sentido, el acontecimiento por excelencia. l)e ahque Badiou cite a menudo a Lenin para quien la revolucin sorprenda inclu-so al rcvofucionario. Generalmente Badiou se vale del adjetivo vnementielpara calificar el

    "sitio donde un acontecimiento puede ocwrir (.site vne-

    mentiel). Esto quiere decir que ese sitio es .(lnormal>) porque si bien fbrmaparte de una situacin (como conjunto de sitios), los habitantes de ese sitio noson tomados en cuenta por el lenguaje de esa situacin, lo que hace necesariauna nominacin suplementaria. De manera que la existencia de un tal sitio esIa condicin para que el acontecimiento ocurra, pero al mismo tiempo el sitioslo puede ser calificado de vnementil retroactivamente. cuando el acon-tecimiento se produjo. ya que resulta slo una condicin de posibilidad delacontecimiento. Es por eso que Badiou va a comparar .su. acontecimientocon eso que Deleuze, inspirndose en Leibniz, llam alguna vez r, esdecir, lo que se sustrae, desde una perspectiva teolgica, a la predestina-cin. Acerca del site vnementiel puede consultarse la dcimo sptima me-ditacin de l'Etre et I'Evnemenl, Le mathme de l'vnement, pgs. 199-204 y la explicacin de Frangois Wahl en el mencionado prefacio aConditions,pg. 16 y sigs. Como ya lo seal Victoriano Alcantud Serrano

    DE TAN LEJOSI DE TAN CERCA!

    En 1991 se abre un perodo de discusin terica verdadera-mente sostenido. Es gracias a mi iniciativa, y resulta, en lo queme concierne, de la sbita composicin de tres elementos:

    La constatacin de que, despus de muchos aos, Gilles De-leuze trabajaba con Flix Guattari en una perspectiva con-vergente y casi fusional. Esta vez no estara dispuesto auna colaboracin>> divergente o incluso contrastante? Des-pus de todo, su teora de las series privilegia sistemtica-mente la divergencia y slo considera la convergencia comoun caso nuestra total serenidad positiva, nuestra laboriosa indi-ferencia, con respecto a la cuestin del fin de la filosofa>,omnipresente en ese entonces.La idea de retomar las grandes controversias clsicas, queno eran ni tristes encierros ni pequeos

  • 18 DELEUZE

    mos, tanto como f-uera necesario para establecer en su exactaclaridad confusa (o su distincin oscura) nuestra divergenciamvil. Me respondi que esta idea le pareca bien.

    En esa poca l terminaba una decisiva colaboracin con-vergente con Flix Guattari, Qu es la filosofa? (1991)' lacual conocera un inmenso y legtimo xito. Este libro incluyeaquella nota sobre m que Deleuze haba anunciado luego dem