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  • Jacques Aumont

    LA IMAGEN

  • 2. El papel del espectador

    Las imgenes estn hechas para ser vistas y tenamos que empezar por conceder una parte relevante al rgano de la visin. El movimiento lgico de nuestra reflexin nos ha llevado a verificar que este rgano no es un instrumento neutro, que se contente con transmitir datos lo ms fielmente posible, sino que, por el contrario, es una de las avanzadillas del encuentro entre el cerebro y el mundo: partir del ojo conduce, automticamente, a considerar al sujeto que utiliza este ojo para observar una imagen, y al que llamaremos, ampliando un poco la definicin habitual, el espectador.

    Este sujeto no puede definirse de modo sencillo y, en su relacin con la imagen, deben utilizarse muchas determinaciones diferentes, contradictorias a veces: aparte de la capacidad perceptiva, se movilizan en ella el saber, los afectos y las creencias, ampliamente modeladas a su vez por la pertenencia a una regin de la historia (a una clase social, a una poca, a una cultura). En cualquier caso, a pesar de las enormes diferencias que se han manifestado en la relacin con una imagen particular, existen constantes, en alto grado transhistricas e incluso interculturales, de la relacin del hombre con la imagen en general. Desde este punto de vista general vamos a considerar al espectador, poniendo el acento sobre los modelos psicolgicos que se han propuesto para estudiar y comprender esta relacin.

    1. LA IMAGEN Y SU ESPECTADOR

    Entendmonos: aqu no se trata, ni de sostener que la relacin del espectador con la imagen sea slo comprensible (o enteramente comprensible) por los caminos de la psicologa, ni, menos an, de proponer un modelo universal de "la" psicologa "del" espectador. Se tratar simplemente de enumerar algunas de las respuestas ms importantes a estas preguntas: qu nos aportan las imgenes? Por qu que han existido en casi todas las sociedades humanas? Cmo se observan?

    1.1. Por qu se mira una imagen?

    La produccin de imgenes nunca es absolutamente gratuita y, en todos los tiempos, se han fabricado las imgenes con vistas a ciertos empleos, individuales o colectivos. Una de las primeras respuestas a nuestra pregunta pasa, pues, por otra pregunta: para qu sirven las imgenes? (para qu se las hace servir?) Est claro que, en todas las sociedades, se han producido la mayor parte de las imgenes con vistas a ciertos fines (de propaganda, de informacin, religiosos, ideolgicos en general), y ms adelante diremos unas palabras sobre esto. Pero, en un primer momento, y para concentrarnos mejor en la pregunta sobre el espectador, slo examinaremos una de las razones esenciales de que se produzcan las imgenes: la que deriva de la pertenencia de la imagen en general al campo de lo simblico y que, en consecuencia, la sita como mediacin entre el espectador y la realidad.

  • 1.1.1. La relacin de la imagen con lo real

    Seguiremos aqu la reflexin de Rudolf ARNHEIM (1969), que propone una sugestiva y cmoda tricotoma entre valores de la imagen en su relacin con lo real:

    a) Un valor de representacin: la imagen representativa es la que representa cosas concretas ("de un nivel de abstraccin inferior al de las imgenes mismas"). La nocin de representacin es capital y volveremos detenidamente sobre ella, contentndonos de momento con suponerla conocida, al menos en sus grandes lneas.

    b) Un valor de smbolo: la imagen simblica es la que representa cosas abstractas ("de un valor de abstraccin superior al de las imgenes mismas").

    Dos rpidas observaciones mientras volvemos a la nocin de smbolo, muy cargada a su vez histricamente: en principio, en estas dos primeras definiciones, Arnheim supone que se sabe apreciar necesariamente un "nivel de abstraccin", lo que no siempre es evidente (es un crculo un objeto del mundo o, ms bien, una abstraccin matemtica?); seguidamente y sobre todo, el valor simblico de una imagen se define, ms que cualquier otro, pragmticamente, por la aceptabilidad social de los smbolos representados.

    c) Un valor de signo: para Arnheim, una imagen sirve de signo cuando representa un contenido cuyos caracteres no refleja visualmente. El ejemplo obligado sigue siendo aqu el de las seales-al menos de ciertas seales-del cdigo de circulacin, como la de final de limitacin de velocidad (barra negra oblicua sobre fondo marfil), cuyo significante visual no mantiene con su significado sino una relacin totalmente arbitraria.

    A decir verdad, las imgenes-signo apenas son imgenes en el sentido corriente de la palabra (que corresponde, grosso modo, a las dos primeras funciones de Arnheim). La realidad de las imgenes es mucho ms compleja y hay pocas imgenes que encarnen perfectamente una y slo una de estas tres funciones, al participar la inmensa mayora de las imgenes, en grado variable, de las tres a la vez. Para tomar un sencillo ejemplo, un cuadro de tema religioso situado en una iglesia, pongamos La Asuncin de la Virgen de Tiziano (1516-1518) en la iglesia de Santa Maria dei Frari en Venecia, posee un triple valor: significa-de modo ciertamente redundante en este caso-el carcter religioso del lugar, por su insercin en la parte alta de un altar (notemos que, en este ejemplo, lo que constituye el signo, en rigor, es menos la imagen misma que su situacin); y representa personajes dispuestos en una escena que es, adems, como toda escena bblica, ampliamente simblica (simbolismos parciales, por otra parte, tales como el de los colores, actan aqu tambin).

  • I.1.2. Las funciones de la imagen

    Para qu se utiliza la imagen? No es posible aqu, sin duda, ser tan radical como Arnheim en la distincin entre grandes categoras: las "funciones" de la imagen son las mismas que fueron tambin las de todas las producciones propiamente humanas en el curso de la historia, que pretendan establecer una relacin con el mundo. Sin intenciones de exhaustividad, hay documentados tres modos principales de esta relacin:

    a) El modo simblico: las imgenes sirvieron sin duda primero, esencialmente, como smbolos, smbolos religiosos ms exactamente, que, se supona, daban acceso a la esfera de lo sagrado mediante la manifestacin ms o menos directa de una presencia divina. Sin remontarnos hasta la prehistoria, las primeras esculturas griegas arcaicas eran dolos, producidos y venerados como manifestaciones sensibles de la divinidad (aunque esta manifestacin sea parcial e inconmensurable con respecto a la divinidad misma). A decir verdad, los ejemplos aqu son casi innumerables, por lo copiosa y actual que es todava la imaginera religiosa, figurativa o no: algunas de las imgenes representan en ella divinidades (Zeus, Buda o Cristo), y otras tienen un valor puramente simblico (la cruz cristiana, la esvstica hind).

    Los simbolismos no son solamente religiosos, y la funcin simblica de las imgenes ha sobrevivido ampliamente a la laicizacin de las sociedades occidentales, aunque sea slo para transmitir los nuevos valores (la Democracia, el Progreso, la Libertad, etc.) ligados a las nuevas formas polticas. Hay adems muchos otros simbolismos que no tienen, ninguno de ellos, un rea de validez tan importante.

    b) El modo epistmico: la imagen aporta informaciones (visuales) sobre el mundo, cuyo conocimiento permite as abordar, incluso en algunos de sus aspectos no visuales. La naturaleza de esta informacin vara (un mapa de carreteras, una postal ilustrada, un naipe, una tarjeta bancaria, son imgenes, su valor informativo no es el mismo), pero esta funcin general de conocimiento se asign muy pronto a las imgenes. Se encuentra, por ejemplo, en la inmensa mayora de los manuscritos iluminados de la Edad Media, sea que ilustren la Eneida o el Evangelio, o bien colecciones de planchas botnicas o portulanos. Esta funcin se desarroll y ampli considerablemente desde principios de la era moderna, con la aparicin de gneros "documentales" como el paisaje o el retrato.

    c) El modo esttico: la imagen est destinada a complacer a su espectador, a proporcionarle sensaciones (aiszesis) especficas. Este propsito es tambin antiguo, aunque sea casi imposible pronunciarse sobre lo que pudo ser el sentimiento esttico en pocas muy alejadas de la nuestra (se supona que los bisontes de Lascaux eran bellos? Tenan slo un valor mgico?). En cualquier caso, esta funcin de la imagen es hoy indisociable, o casi, de la nocin de arte, hasta el punto de que a menudo se confunden las dos, y que una imagen que pretenda obtener un efecto esttico puede fcilmente hacerse pasar por una imagen artstica (vase la publicidad, en la que llega a su colmo esta confusin).

  • I.1.3. "Reconocimiento" y "rememoracin"

    En todos sus modos de relacin con lo real y con sus funciones, la imagen depende, en conjunto, de la esfera de lo simblico (campo de las producciones socializadas, utilizables en virtud de las convenciones que rigen las relaciones interindividuales). Falta abordar ms frontalmente la pregunta de la que habamos partido: por qu-y cmo-se mira una imagen?

    La respuesta, en lo esencial, est contenida en lo que acabamos de decir: slo falta traducirla a trminos ms psicolgicos. Plantearemos, siguiendo a E.H. Gombrich, la hiptesis siguiente: la imagen tiene como funcin primera el asegurar, reforzar, reafirmar y precisar nuestra relacin con el mundo visual: desempea un papel de descubrimiento de lo visual. Hemos visto en el captulo primero que esta relacin es esencial para nuestra actividad intelectual: permitirnos perfeccionarla y dominarla mejor es el papel de la imagen.

    Razonando sobre las imgenes artsticas, GOMBRICH (1965) opone dos modos principales de inversin psicolgica en la imagen: el reconocimiento y la rememoracin, presentndose la segunda como ms profunda y ms esencial. Vamos a explicar estos dos trminos, no sin observar inmediatamente que esta dicotoma coincide ampliamente con la distincin entre funcin representativa y funcin simblica, de