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  • ACTIVIDAD FISICA Antecedentes En tiempos primitivos, se desarrollaba la ley del más apto, por lo que se debía de mantener en buen estado físico La actividad física estuvo vinculada a las prácticas guerreras, por luchas de conquistas de territorios. Antes la actividad deportiva era visto como un privilegio del que solo podía disfrutar la realeza, y para el resto la actividad física se relacionaba con sus prácticas cotidianas En los años 1913 y 1919 se incorpora la educación física como asignatura al currículo escolar. Tipos de actividad física Isotónico implica la contracción de grupos musculares contra una resistencia baja a lo largo de un recorrido largo. Isométrico los músculos se mueven contra una resistencia elevada a lo largo de un recorrido corto. Consecuencias de la inactividad Aumento de peso corporal Enlentecimiento de la circulación, sensación de pesadez y desarrollo de dilataciones venosas. Dolor lumbar y lesiones del sistema de soporte. Tendencia a enfermedades como la hipertensión arterial, diabetes, cáncer de colon. Sensación frecuente de cansancio, poca autoestima relacionada con la imagen. El ejercicio físico es un importante estimulo para la regulación de múltiples procesos metabólicos y transcripcionales en el músculo esquelético. Por ejemplo, el ejercicio incrementa la captación de glucosa, la perfusion capilar, la velocidad de síntesis de glucógeno, la sensibilidad a la insulina, lleva a una remodelacion estructural de las células y a una hipertrofia compensatoria. RECOMENDACIONES

    Si estas pensando en realizar una rutina de activación física toma en cuenta estos útiles consejos que te ayudaran a realizar tus rutinas de una manera más cómoda y

    segura.

     Usa zapatos especiales para realizar tu activación física, asegurándote que sean flexibles y den un buen soporte.

     Usa ropa cómoda y apropiada según el tipo de clima.  Realiza movimientos lentos y suaves durante el calentamiento e incrementa

    gradualmente a la velocidad deseada.  Mantén una buena postura mientras realizas tus rutinas.  Usar un movimiento de talón a dedo mientras caminas o trotas.  Realiza tus rutinas con una duración mínima de 20 minutos tres veces por

    semana.  Aumenta paulatinamente la velocidad de tus ejercicios aeróbicos.  Si trotas una vez alcanzada la velocidad deseada, puedes usar pesas ó

    caminar en pendientes para incrementar el esfuerzo.  Siempre debes hacer una sesión de estiramiento después de realizar tu

    actividad, mientras tus músculos estén todavía calientes

  • Reduce el riesgo de padecer enfermedades.

    Se ha demostrado que estar en sobrepeso es un factor clave para el desarrollo de enfermedades mortales como las de corazón, la alta presión sanguínea, la diabetes y algunos tipos de cáncer. Además, existe evidencia de que los ejercicios aeróbicos en los que el individuo carga con el peso de su cuerpo, como caminar, pueden reducir el riesgo de sufrir de osteoporosis; y el ejercicio de bajo impacto, como nadar, puede prevenir complicaciones en persona con artritis.

    Un corazón más eficiente.

    El corazón es un músculo y así como los demás músculos, su funcionamiento mejora con el ejercicio. Con la actividad aeróbica el corazón utiliza más oxígeno de lo habitual y con ello puede bombear más sangre por latido. Esto le ayuda además a reducir el ritmo cardíaco cuando se encuentre descansando así como durante el ejercicio.

    Una mejor salud mental.

    Practicar el ejercicio de forma regular hace que el cuerpo produzca endorfinas, una especie de calmantes naturales para el dolor. Las endorfinas también reducen el estrés, la depresión y la ansiedad.

    Mejora el sistema inmunológico.

    Muchos estudios han demostrado que las personas que se ejercitan con regularidad son menos susceptibles a padecer de enfermedades virales menores, tales como el catarro, resfriados, influenza o gripe.

    Alarga la vida

    Si quieres vivir más, el ejercicio aeróbico es tu aliado. Varios estudios científicos sugieren que hay una relación directa entre el ejercicio y la longevidad.

    Combate la fatiga.

    Aunque suene contradictorio, porque es probable que justo después de hacer ejericicios se sienta cansado, a largo plazo la actividad física produce estamina, una sustancia que se relaciona con la reducción de la fatiga.

    Mejora la salud de los músculos.

    Según los expertos, el ejercicio aeróbico estimula el crecimiento de pequeños vasos capilares en los músculos que transportan más eficientemente el oxígeno. Dichos vasos ayudan a eliminar desechos metabólicos como el ácido lácteo de los músculos.

    Según los especialistas, para sacar máximo beneficio a los ejercicios cardiovasculares es bueno que además incluya en su rutina ejercicios con peso y el estiramiento. Pero, si todavía no tiene razones suficientes para pararse del sofá y comenzar a moverse, le informamos que varios estudios sobre los efectos psicológicos del ejercicio han encontrado que practicar algún tipo de actividad física de forma regular puede mejorar su estado de ánimo y autoestima.

  • La actividad física estuvo asociada a la salud de las personas desde tiempos remotos. Los deportistas de la antigüa civilización griega, por ejemplo, ocupaban un lugar destacado dentro de la sociedad y se llegaron a endiosar sus hazañas atléticas. A lo largo de la historia se fue relacionando la longevidad de ciertas poblaciones del planeta con estilos de vida activos y adecuada alimentación.

    Durante la segunda mitad del siglo XX una multitud de investigaciones ha logra do demostrar científicamente lo que se sospechaba por datos de la observación diaria. Uno de los primeros estudios epidemiológicos fue desarrollado en Inglaterra a principio de la década del 50 por Jeremy Morris, que ejercía su actividad médica entre los empleados públicos de Londres. Observó durante mucho tiempo a los choferes de ómnibus y comparó sus evoluciones médicas con la de los guardas, que vendían los boletos y caminaban permanentemente por el vehículo subiendo y bajando las escaleras. Los choferes, que estaban siempre sentados, tuvieron un 35% más de infartos de miocardio que los guardas. En Estados Unidos, el Dr. Paffenbarger siguió durante más de treinta años la evolución de los alumnos de la Universidad de Harvard y comprobó que aquellos que seguían realizando ejercicios físicos después de su período de estudiante tuvieron una vida más prolongada, con cerca de un 40% menos de infartos que los ex-alumnos sedentarios. La década del 70 fue pródiga en investigaciones sobre los efectos del ejercicio físico en la salud. La Cooper Clinic, de Texas, lideró proyectos de investigación que fueron cambiando los hábitos de millones de personas hacia una vida más activa y promovieron programas de prevención en salud pública donde el ejercicio ocupaba un lugar destacado.

    En los últimos años, la atención de los médicos cardiólogos estuvo centrada en un estudio muy importante realizado en EEUU con más de 70 mil enfermeras. Pudo observarse que, después de 8 años, las mujeres que caminaban más de 3 horas semanales tenían 35% menos de enfermedades de las arterias coronarias que sus compañeras sedentarias.

    A esta investigación se sumaron recientes publicaciones que demostraron una reducción del 50% en la mortalidad a 12 años entre hombres mayores que realizaban caminatas de 30 0 más cuadras por día.

    En nuestro país, el estudio FRICAS pudo demostrar que el nivel de sedentarismo era mayor entre las personas que habían tenido un infarto de miocardio.

    La variedad de estudios que establecieron la asociación íntima entre actividad física y salud cardiovascular llevó a la Asociación Americana del Corazón a declarar al sedentarismo como un factor de riesgo mayor para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

    las enfermedades del corazón y las arterias ocupan un triste primer lugar como causa de mortalidad en el mundo occidental. En su aparición y desarrollo están involucrados múltiples factores de riesgo dentro de los cuales el tabaquismo, las alteraciones del colesterol, la hipertensión arterial, el sedentarismo. la diabetes, el estrés mental y la obesidad ocupan un lugar de relevancia.

    El ejercicio físico regular contribuye a combatir todos estos factores y más aún, al actuar directamente sobre el corazón y los vasos sanguíneos, es uno de los elementos

  • más eficaces para prevenir la aparición y la progresión de la enfermedad. En las personas que ya han sufrido una enfermedad cardíaca, se ha comprobado que el ejercicio colabora en el tratamiento, mejorando la calidad y cantidad de años vividos.

    Los beneficios del ejercicio físico no están solamente relacionados con la prevención de las enfermedades cardíacas. Los individuos que llevan un estilo de vida más activo se "sienten mejor" y producen en su cuerpo una resistencia superior ante las distintas agresiones que la vida y el paso de los años provocan. Los adultos que conservan una vida activa llegan a edades mayores con mejor predisposición al trabajo y menor dependencia de aquellos que los rodean.

    Se han comprobado efectos beneficiosos del ejercicio sobre la conservación de la densidad de los huesos con un alto impacto en la prevención de la osteoporosis. Diferentes dolores articulares y musculares se ven aliviados por sesiones especiales de ejercicios y la vida activa previene la aparición de