235-240 Nicoll Maurice 1 Sobre Las Enseñanzas de Gurdjieff Y Ouspensky

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Sobre Las Enseanzas de Gurdjieff Y Ouspensky

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<ul><li><p> 235</p><p>con sus hijos. Pero esto se aplica igualmente a toda clase de relaciones en la vida. Es preciso recordar que nos vemos unos a otros a travs de nuestras asociaciones, una vez que nos hemos "familiarizado", como se dice, los unos con los otros. Lo que no comprendemos es que ver a una persona por medio de nuestras asociaciones con ella no tiene nada que ver con lo que esa persona es realmente. Es preciso ver a otra persona sin asociaciones. Este es el comienzo de algo nuevo. Y es frecuente que las asociaciones que las personas tienen unas con otras sean tan equivocadas que ni siquiera tienen una vislumbre de lo que son realmente. Yo mismo descubr en el Trabajo que cada vez "conozco" menos a los otros. Por cierto nunca se me ocurrira decir: "Conozco a esa persona la conoc toda mi vida". Es decir exactamente, en las mismas palabras, que no se conoce nada de esa persona salvo unas pocas asociaciones. Una de las cosas ms difciles en el Trabajo es perseverar despus que la propia vanidad ha sido herida. Esto nos muestra simplemente cmo hacemos las cosas por vanidad, sin darnos cuenta de ello. Toda la explosiva, erizada, camorrera susceptibilidad de la vida se debe a los dos gigantes emocionales, Vanidad y Orgullo. Puede usted perseverar en una tarea despus que le han dicho que no sirve para ella? Su vanidad ha sufrido, pero puede ayudarlo su orgullo. De todos modos, si puede hacerlo, entonces es preciso que tenga la seguridad de que su accin no se debe nicamente a la personalidad, sino a algo genuino, ms profundo y por lo tanto ms real. Empero, quiz se deba al orgullo, que se exterioriza, y acude en socorro de la vanidad ofendida. Al mismo tiempo cabe la posibilidad de perseverar en el Trabajo por medio del orgullo interiorizado, y hallar eventualmente razones genuinas que no tienen nada que ver con los sentimientos superficiales, sino que surgen de una verdadera valoracin del Trabajo mismo. Esto es alcanzar una emocin que est ms all de la emocin de s. Es preciso recordar que en una escuela plenamente desarrollada de este Trabajo, la vanidad suele ser herida casi todos los das, y que muchos abandonarn indignados el Trabajo. Al entrar en el Instituto de Francia nos dijeron que la "personalidad no tena derecho a existir en ese lugar". Pero no prestamos mucha atencin a esta frase. No nos dimos cuenta de su significado salvo mucho tiempo despus. Hablando desde un nivel ms elevado, recordemos cunta gente abandon a Cristo porque "fueron agraviados por l". Ello significa que se haban identificado emocionalmente con la vanidad de su propio valor. Ser as es en verdad un fastidio. Descubrirn porque digo esto, si ya no lo saben. Pero en todo ello hay un aspecto ms hondo es decir, aquel en que el Trabajo lo lleva realmente en contra de s mismo. Aqu est el punto en que la gente se olvida de trabajar y se siente simplemente perdida. Aqu est el lugar en que es posible anhelar el no estar tan identificado emocionalmente con lo que se es. Es como aferrarse a una ilusin de la que no es posible liberarse aunque haya perdido todo su valor. Es preciso, empero, darse cuenta de que se ha estado "aferrado" a una ilusin llamada "Yo" y que slo ms all de esa ilusin se pueden lograr cosas verdaderas es decir, las mismas cosas, pero de un modo diferente. Examinemos ahora otro aspecto del estar identificado emocionalmente, que nos hace ver una de las muchas dificultades de llegar a ser pasivo para consigo mismo para esa persona llamada A, para ese activo monstruo-Frankenstein que se ha logrado construir, y que ahora se destaca tan majestuosamente en nuestro pequeo mundo y se hace cargo de nosotros, y habla como si fuera "Yo" y sigue cantando toda clase de loas, grandilocuentes y jactanciosas as como piadosas y tmidas. Este monstruo, esta mquina, a la cual est atado qu piensa de ella? Le gusta? Todos tienen cario a su mquina. Recuerde que el Trabajo ensea que cada hombre es una mquina, pero que las mquinas son de diferente clase algunas son vociferantes como los caones Bren, o castaeteantes como las mquinas de escribir, y otras son silenciosas como el contador elctrico que est en el vestbulo. Ahora bien, las personas suelen compararse a s mismas con las otras personas. Es decir, las mquinas se comparan a s mismas con mquinas y se identifican mediante la comparacin consigo mismas. Si es una mquina ruidosa es posible que se sienta superior a una mquina silenciosa. Y si por el </p></li><li><p> 236</p><p>contrario es una mquina silenciosa agradecer a Dios por no ser una mquina ruidosa. Este es el origen de la identificacin emocional consigo mismo es decir, de simpatizar consigo mismo. Se dice en los Evangelios que un hombre debe llegar a aborrecerse a s mismo. Este Trabajo emplea un idioma diferente pero tiene el mismo significado profundo. El Trabajo dice que un hombre debe llegar a ser pasivo para consigo mismo. Pero es muy penoso ir en contra de la manera acostumbrada en que se reacciona ante la vida. Se siente que se pierde demasiado. Empero, lo que se pierde no es real y al cabo de un tiempo se empieza a sentir que nuevas formas de vida pasan dentro de uno. Se vuelven a ver las mismas escenas, pero se es un hombre diferente. Es el mismo mundo exterior, pero se lo toma de una manera por completo diferente. Es la misma clase de cosa, la misma clase de eventos, pero las relaciones con .ellos son por completo diferentes. Es siempre la misma gente, pero se la ve y se la siente de un modo por completo diferente. Al pasar de un nivel de ser y de experiencia, a un nuevo nivel, hay una brecha muy penosa. Es lo mismo que abandonar algo familiar. Si se persevera en el Trabajo, al cabo de un tiempo se ver que es posible experimentar todo plenamente, pero en un nivel distinto es decir, de una manera nueva. </p><p>Birdlip, 5 de junio, 1943 </p><p>CONSIDERACIN INTERNA Y CONSIDERACIN EXTERNA XIII SOBRE SER PASIVO (7) ASOCIACIONES </p><p> Es preciso que la mente se acostumbre a pensar sobre las ideas del Trabajo. un hombre slo puede pensar segn sus ideas. Si piensa siempre con sus ideas, habituales, sus pensamientos seguirn siempre los mismos circuitos. En su mente todo girar en redondo. Por lo general este es nuestro estado habitual. Cundo ha tenido un pensamiento que lo condujo a alguna parte? Las ideas del Trabajo se proponen cambiar la mente. Son muy poderosas. Pensar segn una idea de este Trabajo tal como la de que el hombre est dormido en la tierra y que esta es la verdadera razn de la confusin general pensar segn esa poderossima idea es pensar de una manera nueva. Esto significa que nuevas conexiones y asociaciones se establecen en la mente y que la energa psquica empieza a recorrer nuevos caminos. Esta es siempre una buena experiencia. El establecimiento de las nuevas conexiones abre la mente y le da nueva energa. Pensar siempre de la misma manera, como se ha dicho a menudo, es lo mismo que recorrer una pradera una y otra vez usando el mismo estrecho sendero. De resultas de ello el pasto se gasta exactamente en los mismos lugares. Debido al tremendo impulso mecnico a que estamos sometidos en este lejano planeta, los hbitos de pensamiento se forman muy rpidamente y persisten durante toda la vida. Es por eso por lo cual es tan difcil llegar a ser pasivo a las tpicas maneras asociativas de pensamiento, en especial al presuponer que son ciertas. La verdad es, para nosotros, nuestro hbitos mentales. Nada es tan evidente como el hecho de que la identificacin de la gente con su manera de pensar es tan grande que nada puede alterarla. Pero esto no se aplica solamente a las otras personas. Se aplica a nosotros mismos. No nos damos cuenta de que tenemos hbitos mentales, tal como el Trabajo los llama, del mismo modo que tenemos hbitos de sentimiento, de movimiento y de apetito. Los hbitos existen en todos los centros porque los centros estn tan cubiertos con una red de asociaciones, como un pas cruzado por lneas frreas. Si pudiramos empezar con una mquina nueva las cosas serian diferentes. Pero empezamos con una mquina sucia y usada. Sin embargo, aunque esto ocurra as, por medio de la no identificacin con los caractersticos hbitos de mente y sentimiento (para empezar) es mucho lo que se puede lograr de valioso. Demos otro ejemplo. El instrumento fsico del pensamiento es el cerebro. El cerebro contiene algo as como 14.000.000.000 de clulas nerviosas distintas, cada una de las cuales tiene unas 100 ramas o conexiones con otras clulas nerviosas. Lo reproduciremos en pequea escala, en </p></li><li><p> 237</p><p>un sencillo diagrama. Diagrama que muestra tres clulas nerviosas </p><p> Este diagrama muestra un impulso nervioso o psquico que entra en el campo bajo observacin en A y pasa a travs de la clula nerviosa (1) a la clula nerviosa (2) y luego a (3) siguiendo una sola va, sealada con la lnea gruesa. Pero es preciso observar que ese impulso que entra en A puede seguir muchos otros caminos. Y si se recuerda que hay alrededor de 14.000.000.000 de clulas cerebrales, cada una con 100 prolongaciones o conexiones, se comprender entonces de cuntas maneras es posible tomar una cosa es decir, a lo largo de cuantos caminos diferentes puede viajar tericamente un impulso. Pero por hbito los impulsos siguen caminos acostumbrados y as se producen los mismos resultados. Tratemos de visualizar el nmero infinito de caminos posibles que una impresin podra seguir. En realidad todo ocurre como en la pradera que recorremos siguiendo senderos conocidos. Es decir, vivimos por asociaciones. Pensamos y sentimos por asociaciones. Y por cierto nos movemos por asociaciones; pero como nuestros movimientos son a menudo equivocados, en ltima instancia es preciso romper algunas de esas asociaciones. Hablamos aqu de los pensamientos asociativos y de los sentimientos o emociones asociativos es decir, del pensamiento mecnico y de la simpata y antipata mecnicas, de las emociones negativas mecnicas, etc. Hablando desde un ngulo diferente, el Trabajo dice que vivimos en el piso bajo de nosotros mismos. El piso bajo significa la divisin mecnica de los centros. El piso bajo del Centro Intelectual es la parte formatoria es decir, la parte Motora del Centro Intelectual. El piso bajo del Centro Emocional es su parte motora o mecnica. En aquellas partes, vivimos casi siempre debido a las asociaciones mecnicas. Nos levantamos, bostezamos, tomamos nuestro desayuno, hacemos nuestras observaciones usuales, expresamos nuestras opiniones acostumbradas, empleamos nuestras frases habituales, hacemos nuestros chistes usuales, exhibimos nuestras acostumbradas simpatas y antipatas, etc. En este sentido, vimos en el piso bajo y tambin, en idntico sentido, vivimos por medio de las asociaciones. Si falta algo, o si algo es inusitado, nos sorprendemos y es probable que protestemos ruidosamente. Pero a condicin de que reconozcamos todo a la primera mirada, a condicin de que todo sea rutinario y conocido, nos damos por satisfechos. Esta es nuestra vida mecnica. No nos costara nada damos cuenta de ello por medio de la observacin de s. Y si no sentimos deseo alguno de ser diferente, no hay razn para que lo seamos. Pero un hombre puede llegar a este punto del despertar, o de la conciencia de s, en el que se da cuenta de su mecanicidad y primero comienza por sorprenderse, y luego se siente incmodo, y finalmente disgustado consigo mismo. Es, claro est, intil sentirse vagamente disgustado consigo mismo. Muchos lo hacen. Muchos oscilan entre un sentimiento de su propio valer y un sentimiento de desesperacin. Pero esto no lleva a ninguna parte. Es meramente el vaivn </p></li><li><p> 238</p><p>del pndulo. Lo que nos disgusta ha de ser domeado. Por ejemplo, en relacin con el trabajo del Centro Intelectual desde el lado del pensamiento asociativo, es preciso observar alguna cadena caracterstica de asociaciones o pensamientos que se desea cambiar y llegar a ser pasivo a ella. Esto significa que no hay que decir "Yo" a ella, no creer que "Yo" est pensndola, sino que es la mquina de las asociaciones la que la piensa. Ello est pensando, no "Yo". Para no identificarse, es preciso sacar todo el sentimiento de "Yo" de una cosa. Pero como se sabe, siempre tomamos cada suceso psquico en nosotros, es decir, cada pensamiento y sentimiento, como "Yo" como uno mismo como m. Y esta actitud hacia nuestro mundo psquico es tan insensata como la correspondiente actitud hacia el mundo exterior que" obtenemos por medio de nuestros sentidos. No tomo la mesa como m, como "Yo". Ni tampoco es necesario que tome mis pensamientos de esta manera. Ahora bien, hemos hablado de "vivir en el piso bajo" es decir, en las asociaciones pertenecientes a las partes mecnicas de los centros. Esta noche deseo hablarles de las tres categoras de asociaciones que son posibles para nosotros, segn la enseanza del Trabajo a saber, las asociaciones que se producen involuntariamente, las que se producen voluntariamente, y las asociaciones de orden superior, que se establecen en nosotros en relacin con las ideas del Trabajo. Examinemos estas tres categoras unas tras otra. Casi todas nuestras asociaciones se producen involuntariamente. Estas son asociaciones que suceden sencillamente debido a las circunstancias. Por ejemplo, cuando era nio, mientras estaba comiendo una pera, un horrible gusano sali de la fruta. La "pera", su sabor, olor, forma, etc., se ponen en relacin con el "horrible gusano", simplemente debido a que las dos cosas sucedieron al mismo tiempo. As se establece una asociacin entre estas dos cosas, una agradable y la otra desagradable. Si la misma experiencia sucede otra vez, es probable que nunca se gustar mucho de las peras y ello se deber enteramente a la va de asociaciones establecida involuntariamente en la mquina. El objeto "pera" se anunciar automticamente al objeto "gusano". O el secretario al or la palabra "pera" agregar en seguida la palabra "gusano". O ms estrictamente, la vista de una pera pondr un rollo en movimiento que pondr en marcha automticamente a otro rollo en el cual est grabado el recurso del "gusano". Lo importante es que todo es mecnico un trocito de mecanismo y esto se form involuntariamente. Slo agregar aqu que muchas enfermedades son debidas a asociaciones involuntarias que se han hecho habituales. Ahora encararemos la prxima clase de asociaciones, llamadas voluntarias. A esta clase pertenecen las asociaciones formadas en la mquina por toda clase de adiestramiento. Estas asociaciones no se establecieron involuntariamente sino que lo fueron voluntariamente, aunque puedan estar mezcladas con asociaciones involuntarias. Un hombre a quien se le ense a leer y escribir posee una especial y muy compleja serie de asociaciones establecidas en l voluntariamente, en parte por la voluntad de otro, en parte por la propia voluntad. Un hombre a quin se le ensea a montar a caballo o a patinar, posee nuevamente asociaciones voluntarias conectadas con el centro motor. Un hombre que llega a ser un matemtico posee en forma similar muy complejas asociaciones voluntarias formadas en su mente durante un largo perodo, que ha adquirido deliberadamente....</p></li></ul>