170-180 Sobre Las Enseñanzas de Gurdjieff Y Ouspensky

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170-180 Sobre Las Enseanzas de Gurdjieff Y Ouspensky

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  • MAURICE NICOLL

    COMENTARIOS PSICOLGICOS

    SOBRE LAS ENSEANZAS DE

    GURDJIEFF Y OUSPENSKY

    VOLUMEN 18

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    entre aquellos que comprenden su valor. No hay nada injusto en esto, porque aquellos que reciben el conocimiento no toman nada que pertenezca a los dems, no privan a los dems de nada; slo toman lo que los otros rechazaron por intil y que en todo caso se hubiera perdida si nadie lo hubiese tomado. El acopio de conocimiento por algunos depende del rechazo del conocimiento por los otros. Hay perodos en la vida de la humanidad, que por lo general coinciden con el comienzo o la cada de las culturas y civilizaciones, en que las masas pierden irremediablemente la razn y empiezan a destruir todo lo que ha sido creado por los siglos y los milenios de cultura. Tales perodos de locura de las masas, que a menudo coinciden con cataclismos, geolgicos, con cambios climticos y similares fenmenos de carcter planetario, dejan en libertad gran cantidad de materia de conocimiento. Esto, a su vez, exige el trabajo de reunir esta materia de conocimiento que de otro modo se perdera. As el trabajo de reunir esta materia de conocimiento desparramada coincide con frecuencia con el comienzo de la destruccin de cultura y civilizaciones. Este aspecto de la cuestin es claro. La multitud no desea ni busca el conocimiento, y los dirigentes de la multitud, en su propio inters, tratan de fortalecer el miedo y la antipata hacia todo lo nuevo y desconocido. La esclavitud en la cual vive la humanidad se basa en este miedo. Es difcil imaginar todo el horror de esta esclavitud. No comprendemos lo que est perdiendo la gente. Pero con el fin de comprender la causa de esta esclavitud basta ver cmo vive la gente, qu constituye el propsito de su existencia, el objeto de sus deseos, pasiones y aspiraciones, de lo que piensan, de lo que hablan, de lo que sirven y de lo que adoran. Consideren en qu gasta su dinero la humanidad culta de nuestro tiempo, qu es lo que impone el precio ms alto, dnde estn las grandes muchedumbres. Si pensamos un instante sobre estas cuestiones vemos claramente que la humanidad, tal como es ahora, con los intereses por los cuales vive, no puede esperar otra cosa diferente de lo que tiene. Pero, como he dicho ya, no puede ser de otro modo. Imaginemos que al conjunto de la humanidad se le destina una libra de conocimiento por ao. Si este conocimiento se distribuye entre todos, cada uno recibir tan poco que seguir siendo tan tonto como antes. Pero, gracias al hecho de que muy pocos desean tener este conocimiento, aquellos que lo aceptan obtienen, digamos, un grano cada uno, y adquieren la posibilidad de llegar a ser ms inteligentes. No todos pueden llegar a ser inteligentes aunque lo deseen. Y si llegaran a ser inteligentes ello no arreglara las cosas. Existe un equilibrio general que no puede ser trastornado. Este es un aspecto. El otro, como ya lo he dicho, consiste en el hecho de que nadie esconde nada; no hay misterio alguno. Pero la adquisicin o la transmisin del verdadero conocimiento exige mucho trabajo y un gran esfuerzo, tanto de quien lo recibe como de quien lo imparte. Y aquellos que poseen este conocimiento hacen cuanto pueden por transmitirlo y comunicarlo al mayor nmero posible de personas, por facilitarles el acceso y permitirles que se preparen para recibir la verdad. Pero el conocimiento no se puede impartir por la fuerza a nadie, y como ya lo he dicho, un examen imparcial de la vida del hombre medio, de lo que llena su da, de las cosas en que se interesa, mostrar en seguida si es posible acusar a los hombres que poseen el conocimiento de ocultarlo, de no desear impartirlo o de no querer ensear a la gente lo que ellos conocen. Aquel que desea el conocimiento debe hacer por s mismo el esfuerzo inicial para encontrar la fuente del conocimiento y encararlo, aprovechando la ayuda y las indicaciones que se dan a todos, pero que la gente por regla general no desea ver o reconocer. El conocimiento no puede llegar a la gente sin que ella se esfuerce por su parte. Todos lo comprenden muy bien en relacin con el conocimiento ordinario, pero en el caso del gran conocimiento, cuando admiten la posibilidad de su existencia, encuentran que es posible esperar algo diferente. Saben muy bien que si, por ejemplo, un hombre desea aprender el chino, le tomar varios aos de intenso trabajo; saben que se precisan cinco aos para entender los principios de la

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    medicina, y quiz el doble de aos para el estudio de la pintura o la msica. Y sin embargo hay teoras que afirman que ,el conocimiento puede llegar a la gente sin esfuerzo alguno de su parte, que pueden adquirirlo hasta en el sueo. La existencia misma de dichas teoras constituye una explicacin adicional de por qu el conocimiento no puede llegar a la gente. Al mismo tiempo es esencial comprender que el esfuerzo independiente del Hombre para lograr algo en esta direccin, tampoco puede dar resultado. Un hombre slo puede alcanzar el conocimiento con la ayuda de aquellos que lo poseen. Es preciso comprender esto desde el comienzo. Se debe aprender de aqul que conoce."

    Birdlip, 9 de enero, 1943

    OBSERVACIN DE S Se pueden decir muchas cosas sobre la observacin de s y acerca de' lo que es y lo que no es. Todo el Trabajo deriva del hombre que empieza a observarse. La observacin de s es un medio que permite el cambio de s. La observacin de s, seria y continua, si se hace correctamente, lleva a definidos cambios interiores en el hombre. Ante todo, examinemos la observacin de s en relacin con el error que a menudo se comete a su respecto. El error es confundir la observacin de s con el conocer. Conocer y observar no son la misma cosa. Hablando superficialmente, se conoce que se est sentado en una silla en una habitacin, pero, acaso se puede decir que en realidad se la observa? Hablando ms profundamente, quiz se conozca que se est en un estado negativo, pero esto no quiere decir que se lo est observando. Una persona en el Trabajo me dijo que alguien le era sumamente antiptico. Le dije: "Trate de observarlo". Me replic: "Por qu he de observarlo? No es preciso que lo haga. Ya lo conozco". En tal caso, dicha persona confunde conocer con observar es decir, no comprende qu es la observacin de s. Adems no ha entendido que la observacin de s, que es activa, es un medio de cambio de s, mientras que el conocer, que es pasivo, no lo es. Conocer no es un acto de atencin. La observacin de s es un acto de atencin dirigido hacia dentro hacia lo que est sucediendo en uno. La atencin debe ser activa es decir, dirigida. En el caso de una persona a quien se tiene antipata, uno advierte los pensamientos que se acumulan en la mente, el coro de voces que hablan dentro de uno, lo que estn diciendo, las emociones desagradables que surgen, etc. Tambin se da cuenta de que est tratando interiormente muy mal a la persona a quien se tiene antipata. Nada de lo que se piensa o siente es demasiado malo en lo que se refiere a dicha persona. Mas para ver todo esto se necesita una atencin dirigida, no una atencin pasiva. La atencin proviene del lado observante, mientras que los pensamientos y las emociones pertenecen al lado observado en s mismo. Esto es dividirse en dos. Hay un dicho: "Un hombre es primero uno, luego dos, y luego uno". El lado observante, o "Yo" Observante, es interior al lado observado, o est por encima de l, pero su poder de conciencia independiente vara, porque en cualquier momento puede quedar sumergido. En ese caso estar completamente identificado con el estado negativo. No se observa el estado porque uno mismo es el estado. Cabe decir que el hecho de ser negativo es conocido, pero no es observado. Si el "Yo" Observante es respaldado por otros "Yoes" que valorizan el Trabajo y lo recuerdan y desean ser ms conscientes, el flujo de las cosas negativas no podr sumergirlo tan fcilmente. Es entonces ayudado por y es parte de el Mayordomo Delegado. Todo esto es por completo diferente del mero conocer que se es negativo. Cabe decir del conocer pasivo que es mecnico en contraste con la observacin de s que es un acto consciente y no puede llegar a ser mecnica. La observacin mecnica de s no tiene nada que ver con la observacin de s del Trabajo. La gente no slo confunde el conocer con el acto continuo de la observacin de s sino que toma el pensar por el observar. Pensar es muy diferente de observarse a s mismo. Un hombre

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    puede pensar todo el da acerca de su persona y no observarse a s mismo ni siquiera una vez. La observacin de nuestros pensamientos no es la misma cosa que el pensar. Es ahora claro que el conocer y el pensar no son la misma cosa que la observacin. Muchas veces se hace esta pregunta: "Qu debo observar?" Primero, el Trabajo explica cuidadosamente qu es lo que se debe empezar a observar. Pero despus un hombre debe lograr una plena observacin de s mismo durante un da entero o una semana y verse a s mismo como una persona exterior. Debe pensar lo que pensara si se encontrase consigo mismo. Claro est que detestara cordialmente a ese hombre que es l mismo. Un hombre debe observar todo en l y siempre como si no fuera l sino ELLO. Esto significa que debe decir: "Qu est haciendo ELLO?", y no "Qu estoy haciendo yo?" Entonces ve ora los pensamientos que se suceden en l, ora las emociones, ora las comedias privadas y los dramas personales, ora las elaboradas mentiras, ora los discursos, excusas e invenciones, y as sucesivamente, que pasan a travs de l, uno tras otro. Al instante siguiente, claro est, cae otra vez en el sueo y desempea su papel en todos ellos. Es decir, acta en la comedia que ha compuesto y cree que es verdadera. Piensa que es la parte que ha inventado. Examinemos ms extensamente este punto de vista. Es preciso que un hombre sea capaz de decir: "Esto no soy yo" a todas las piezas y canciones establecidas, a todas las representaciones que se suceden en l, a todas las voces que toma por la suya. Sabe que a veces antes de dormirse por la noche, oye fuertes voces en la cabeza. Son los "Yoes" que estn hablando. Durante el da, se pasan todo el tiempo hablando, slo que los toma como "Yo" como uno mismo. Pero justo antes de dormirse, se produce naturalmente una separacin, pues las conexiones entre los centros y los "Yoes" se interrumpen con el fin de que el sueo sea posible. Dos o ms "Yoes" pueden impedir el sueo. Por eso los oye, por as decir, como voces que hablan, slo por un momento,'porque se separan de uno mediante procesos naturales. La separacin interior no significa el poder de decir meramente: "Este no es Yo", sino de llegar a percibirlo verdaderamente as percibir que es verdad, que "este no es yo", no tratar de persuadirse de que no lo es, o decir "esto es lo que el Trabajo dice". Cuando usted se encuentra en un estado desagradable, si se observa a s mismo durante largo rato, notar que toda clase de grupos diferentes de desagradables "Yoes" intentan uno tras otro ocuparse de esta situacin y sacar provecho de ella. Esto se debe a que los "Yoes" negativos viven siendo negativos. Su vida consiste en pensar negativamente o en sentir negativamente es decir, en proporcionarle pensamientos y sentimientos negativos. Les deleita hacerlo porque para ellos esta es la vida. En el Trabajo, es preciso observar sinceramente el goce de los estados negativos, en especial el goce secreto de ellos. Se debe a que si un hombre goza siendo negativo, sean cuales fueren las formas de ser negativo, y son legin, nunca podr apartarse de ellas. No es posible apartarse de algo por lo cual se siente un secreto afecto. En realidad lo que ocurre es que uno se identifica con los "Yoes" negativos por medio de un afecto secreto y as siente su goce, porque sea cual fuere la cosa con la cual uno se identifica, se convierte en ella. Dentro de s, un hombre se est transformando continuamente en diferentes "Yoes". No tiene nada permanente, pero por la separacin puede lograr algo permanente. La lnea de separacin pasa entre lo. que gusta y lo que odia el Trabajo. Ahora hablaremos otra vez de la charla. En la prctica, todas las reglas se refieren a la charla, y a la manera de ocuparse de la charla equivocada. Es preciso observar la charla interior y el lugar de donde proviene. La charla interior equivocada es el almacigo no slo de muchos estados desagradables futuros, sino tambin de la charla exterior equivocada. Se sabe que existe en el Trabajo lo que se llama la prctica del silencio interior. Ese silencio interior en primer trmino, debe referirse a algo muy preciso y definido; y en segundo, no hay que mencionarlo siquiera. Es decir, no se puede practicar el silencio interior de un modo vago y

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    general, excepto quiz a modo de experimento por un tiempo. Pero se puede practicarlo rgidamente respecto de una cosa precisa y definida, algo que se conoce y se ve muy clara-mente. Alguien pregunt una vez: "Practicar el silencio interior no es acaso lo mismo que impedir que algo penetre en la mente?" La respuesta es no. No es lo mismo. Se practica el silencio interior acerca de algo que ya est en la mente y de lo cual se debe tener percepcin, pero es preciso no tocarlo en el discurso interior, con la lengua interior. La lengua exterior gusta tocar los lugares dolorosos, como cuando duele un diente. As lo hace tambin la lengua interior. Pero si lo hace, la cosa dolorosa en la mente fluye en el discurso interior y se desenvuelve como charla interior por doquier. Desde luego, ya habrn notado que la charla interior siempre se ocupa de los estados negativos y forja muchas frases desagradables, que de sbito hallan expresin en la charla exterior, quiz mucho tiempo despus. En el Trabajo se nos dice que, primero, hay que tener mucho cuidado con la charla exterior equivocada y, despus, con la charla interior equivocada. En realidad, la charla exterior equivocada se debe casi siempre a la charla interior equivocada. La charla interior equivocada, en particular la charla interior venenosa y malvola, produce una confusin interior, como los 'excrementos. Son diferentes formas de mentira, y debido a eso tienen tanta fuerza y persistencia. La mentira es siempre ms poderosa que la verdad porque puede herir. Si observa la charla interior equivocada ver que est hecha slo de verdades a medias, o de verdades que se relacionan entre s en un orden incorrecto, o con algo que se agreg o se omiti. En otras palabras, es sencillamente mentirse a uno mismo. Si dice: "Es esto verdad?", tal vez lo detenga, pero encontrar otra serie de mentiras. Con el tiempo llegar a disgustarle. Si lo goza, nunca aflojar su poder. No basta que le disguste gustndole: Es preciso que le disguste absolutamente. Todo esto pertenece a la purificacin de la vida emocional. Mecnicamente slo simpatizamos con nosotros mismos y tenemos antipata u odio a quienes no 'simpatizan con nosotros. No es posible el desarrollo del ser, y de ello no cabe la menor duda, a menos que las emociones dejen de fundamentarse nicamente en la autosimpata. En el Trabajo, la consideracin exterior fi...